Reseña: MUDDY ROOTS.- ‘Lighthouse’

Desconocidos hasta ahora para mí, los húngaros MUDDY ROOTS despiertan toda mi atención con su nuevo EP ‘LIGHTHOUSE’. Solo cuatro temas directos y crudos, que nos arrollan como un tráiler sin frenos en medio de las rectas de una autopista del medio oeste. En un escenario desert-rock, derrochan en sus riffs de stoner crudo y primitivo entre ecos blues, boogie-rock y puro hard -rock arcaico. Unas canciones que serían la perfecta banda sonora de cualquier banda de moteros calmando su sed en un tugurio en el que el alcohol y la hierba campan a sus anchas. Estribillos vacilones, guiños a Motorhead y rock sin ataduras. Directos a la yugular, sus canciones no son de las que toman prisioneros, sino de esas que te dejan exhausto en una noche de juerga desenfrenada. Así funcionan MUDDY ROOTS, sin artificios ni poses, recuperando la esencia del rock más salvaje y adaptándolo a los nuevos tiempos, sin olvidarse del legado de los pioneros. Temas ásperos que te invitan a la fiesta con puro rock primitivo lleno de ritmo y energía completamente contagiosas. Los húngaros dejan patente que no es necesario haberse criado en los yermos desiertos americanos para saber recoger el espíritu del stoner y desert-rock más auténtico, ese que sabe beber de la inagotable fuente del rock de los 70’s.

MUDDY ROOTS son: Feri Molnár (guitarras), Killer Miller (batería y Csaba Mundi (bajo y voces).

‘Lighthouse’ abre el EP con hordas fuzz y tambores contenidos para internarse en un garito de carretera donde los tipos rudos campan a sus anchas. Con el blues en sus venas y olor a bourbon sus ásperos riffs y voces aguardentosas nos golpean con la fuerza del hard-rock de los 70’s entre solos de guitarras con un sonido crudo y difuso. Perfecta banda sonora para una banda de moteros circulando por largas rectas desérticas. El tema reposa en humeantes pasajes antes de retomar la fuerza del fuzz para golpear al oyente con fuerza entre estribillos pegadizos.

Con ecos de boogie-rock stonerizado ‘Train 13’ nos arrolla como una locomotora sin control. Impactantes y primitivos, el cuarteto crea un tema pesado y contundente que ejecuta a toda velocidad. Las guitarras difusas y un ritmo infernal es como una dosis de speed en sangre que altera nuestra calma insuflándonos energía desbordante.  Un tema que es puro ritmo salvaje uy en el que no faltan los solos asesinos. Impetuoso en su ejecución y cegador en su sonido.

Son bajar el pistón, ‘Blue’ continúa derrochando adrenalina entre toneladas de fuzz intoxicante y unas rudas voces que me recuerdan al mismísimo Lemmy. Balanceándose sobre los mástiles el corte conjuga las vibraciones Stoner más salvajes con un espíritu de hard-rock impactante y unas armonías heavy-rock, el corte nos engacha.

‘Flight mode’ se desarrolla entre un crujiente bajo, solos ácidos de fuzz intoxicante y una tormenta de tambores que eclosionan con toda su crudeza. Con la misma cadencia rítmica, sus voces saben jugar con los estribillos entre los contantes cambios de la armonía del tema. Golpeando una y otra vez, se toman una leve pausa para incidir en una apuesta pesada y divertida a la vez.

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