JAKOB SKOTT.- «Instrumentality»

 

El batería de CAUSA SUIJakob Skøtt desata con «INSTRUMENTALITY» su visión más personal e introspectiva hasta la fecha. Una experimentación en la que los componentes de su fórmula son los sintetizadores, y la baterías con altas dosis de efectos, todo ello, bajo intensos e hipnóticos ritmos vanguardistas que se encuadran dentro de su madurez musical.

Una espiral de efectos con tonos espaciales y momentos de gran paranoia, siempre custodiados con solventes y narcóticos ritmos. siempre repetitivos, pero en constante movimiento. Desde los micro movimientos en los polirritmos con inmersiones hasta las profundidades de los nervios astillados, reconectándose con su flujo natural. A veces perdido pero siempre lleno de experimentación.

Así, «The dura plane», con una incisiva sección de batería y efectos sobrevolando, atraviesa la estratosfera con estructuras repetitivas que inciden en el oyente. Las plomizas vibraciones del tema son complementadas con una temática sideral.

Surcos profundos que por otro lado se reducen a lo minimalista. Si algo tiene esta trabajo es la persistencia de los efectos y lo grandioso de los poderosos ritmos de percusión. 

En «Second foundation» los elevados efectos no quietan la mirada a los contundentes ritmos de la batería de Jakob. Un a ida y vuelta constante en óvalo oscilante. La sombra futurista pseudo-espacial persiste Una maraña sonora incisiva y profunda. Una espiral de la que logra salir disminuyendo la intensidad con ingravitarios momentos drone marcados por los sintetizadores. 

Estados de alteración son descritos en «Altered state». Como su propio nombre indica. El conjunto del tema relata ese estado con inquietantes y paranoides ritmos machacones. Una, perturbación del estado de ánimo en el que la melodía desaparece parta conseguir describir esa disposición. 

Sobre terrenos más psicodélicos, «Purple visage», en atmósferas más pausadas se aleja de alguna manera del histrionismo. La ambientación espacial  viene marcada por estalas de polvo sideral de tintes futuristas.

Sobre extraños efectos con la batería como protagonista, «Tapping the source with the lords instrumentality», los sonidos kraut repetitivos continuan en esa apuesta por atmósferas futuristas interplanetarias con surcos profundos e intensos. Unos fangosos sintetizadores que miran hacia el interior y que crean un conjunto absolutamente experimental.

https://www.facebook.com/elparaisorecords/

l

SEID.- «Weltschmerz, Baby»

seid-weltschmerz_baby-web

La veterana, aunque no demasiado conocida formación noruega SEID,  publica su quinto álbum «WELSCHMERZ, BABY» via Sulatron Records.

Una banda formada en 1993 y que sigue ofreciendo producciones de alto nivel. Melodías pegadizas, voces en su noruego natal, guitarras difusas y elementos kraut, psicodélicos y progresivos en las que los sintetizadores juegan un papel fundamental.

Tambores y distorsiones con inquietantes voces y coros pseudo-orientales inician el periplo de «Haukove». Teclados y sintetizadores nos trasladan a un entorno de tintes  espaciales que me evocan el último disco de SUNDIAL siguiendo los dictados de la kosmiche-music en su faceta más electrónica. Con momentos ya vividos por Jean  Michel Jarre hace años, la locomotora noruega avanza acelerándose hipnóticamente a golpe de una veloz batería.

Desde la lejanía, los sintetizadores van haciendo acto de presencia envueltos en un halo de efectos espaciales, con voces femeninas saliendo de una megafonía futurista. Una locución robótica que va cediendo paso a una instrumentación trippy para pasar a un segundo plano creando un clima de misterio futurista intergaláctico en «Trollmannens Hytte»

Mucho más intenso, y psicodélico, sin perder los tonos espaciales, la guitarra marca un tema en el que voces marciales, describen una pista ampulosa que da un giro hacia entornos palaciegos. «Satan i Blodet», entre lo oriental y lo clásico va perdiendo el vigor para relajarse en atractivos momentos en los que una guitarra de corte árabe destaca entre efectos de orquestales efectos y violines bajo los auspicios del rock más progresivo.

Momentos de xilófonos y sintetizadores encontramos en «Weltschmerz, baby!  con inquietantes ritmos kraut, efectos y voces arias crean un clima psico-progresivo de tintes electrónicos.

En temas como «Coyoteman» SEID se muestran más apacibles y lisérgicos. Atractivos acordes y coros pseudo-floydianos, construyen un tema que no reniega de florales estructuras de guitarra fuzz.

Los acordes orientales se repiten en «Moloch vs Gud» en la que los lejanos coros apaciguan la atmósfera que crea una batería en un tema más experimental que acaba uniéndose «Mir (Drogarna börjar värka)». Espacios psico-progresivos con una nítida linea de bajo describe una psicodelia borrosa y más electrónica que se combina con agradables melodías y apacibles voces.

SEID son: Jörgen Kosmos (guitarra y voces), Burt Rocket (guitarra y coros), Janis (guitarra), Jan Spaice (batería y órgano) Morgan (sintetizadores y teclados). 

 

https://www.facebook.com/seidrock/

https://www.facebook.com/Sulatron.Records/?ref=br_rs

BRUJAS DEL SOL.- «II»

a2429176749_16

Su segundo álbum y con un título escueto, «II». Los de Ohio, nos ofrecen en este segundo larga duración un  compendio de sonidos atmosféricos que beben de la psicodelia más épica y narcótica, del kraut rock hipnótico, de la ampulosidad de desarrollos de rock progresivo, y de los sonidos espaciales más difusos y psicotrópicos. De aquí el hecho de no que no necesiten otro nombre que describa su interior. Si quieres poner tú el nombre, solo tienes que zambullirte de las agua por las que la BRUJAS DEL SOL hacen navegar su sonido. A veces calmadas, a veces bravas y turbulentas, y en ocasiones generando un verdadero tsunami sonoro. 

DenpaFuzz, no se hace responsable de los daños que este disco puede causar en tus neuronas, pero si no lo escuchas, te perderás algo grande.

Aquellos que disfrutan de ritmos hipnóticos, guitarras moduladas difusas, síntesis analógicas pulsantes y canciones que combinan influencias progresivas, de rock espacial y pesadas apreciarán ‘II’.

Con efectos de sintetizadores comienza la travesía en «Teenage Hitchhiker» un baño intenso de psicodelia cuyos acordes me recuerdan a Supertramp. sobre esa base, las guitarras comienzan a remar hacia las aguas de colores de una lisergía narcotizante. Un bajo diabólico hace el resto, mientras en tema se cingla para acabar en ampulosas en las que el post-rock parece ser su dueño.  

Pomposo se presenta «Shea rage». partiendo de escenarios más suaves pero ornamentales, los poderosos de riffs de guitarra ácida, inclina el devenir del tema hacía escenarios de psicodelia pesada, para trasladarla a espacios siderales, creando una pista, intensa, absorbente, voluptuosa y a su vez, pesada. 

Caminando por una psicodelia post-apocalíptica, en la que los efectos fuzz brillan con luz propia. «Sisterlace» ofrece grandes momentos floydianos de absoluta mística, que se engalanan con espesuras sonoras cercanas a Tundra. Con una concepción más arenosa y ácida toman momentos Hawkwind con largos efectos , un bombo implacablemente hipnótico, e intensidad de fuzz que genera heridas con su furia. Una pesadez difusa, intensa y aturdidora.

Rozando terrenos más electrónicos, los sintetizadores, y los efectos de las guitarras generan en «Fringe of Senility» un ampuloso y tenebroso crujido sobre una robótica en pura vena de kraut cósmico con la peculiar voz de Adrian Zambrano. Uno de los pocos momentos no-instrumentales del disco.

Evolucionan de lo casi imperceptible, «White lights», evoluciona de forma autómata a espacios hard-psych, donde las guitarras se robustecen, creando en denso espacio lisérgico con lejanas voces alternativas, sobre escenarios kraut, que mutan a territorios más propios de unos Pink Floyd del siglo XXI. Alternativos, hipnóticos y psicotrópicos sin renunciar a la psicodelia.

La experimentación de BRUJAS DEL SOL, llega a culminar fusionando sus sonidos por espacios cercanos a lo industrial visto desde estancias espaciales. Con intensidad y dinamismos, hacen de «Polara», un corte, algo diferente, pero esto solo es en apariencia. Internándote en él vuelves a descubrir que aparecen Pink Floyd, si escarbas en sus acordes finales.

Donde no tienes que escarbar demasiado para volver a encontrarte con sonidos floydianos es en «Spiritus». Si la pista comienza con un derroche de acidez guitarrística, unos narcotizantes espacios sonoros, el globo viajero de los de Ohio, aterriza con acordes rosáceos en atmósferas densas en las que el vacío y la desolación se palpan. Una vez allí, se tornan nuevamente a bellos y atractivos territorios post-rock. La vuelta se produce nuevamente a los dictados heredados de chicos del fluido rosa.

Ésta entrega se publica via Kozmik Artifactz y a buen seguro, sorprenderá a más de uno por la inmensa calidad que contienen sus surcos.

https://www.facebook.com/BrujasdelSol/

https://www.facebook.com/kozmikartifactz/

 

 

KING BUFFALO.- «Longing To Be The Mountain»

a2229754751_10

Nueva entrega de los chicos de Rochester, en un álbum que confirma la madurez y evolución de esta gran banda. Desde que el pasado año tuve el placer de disfrutar de su directo, si ya me atraía su propuesta, mi devoción por KING BUFFALO se vio acrecentada, ocupando un lugar entre mis bandas predilectas.

Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ALL THEM WITCHES dentro de la escena psicodélica más cercana a los dictados stoner, KING BUFFALO se unen a los de Nashville en una propuesta de parecidas características, sin perder su propia personalidad.

«LONGING TO DE THE MOUNTAIN» supone una nueva confirmación de que KING BUFFALO tiene duende. Un álbum intenso, mágico y versátil en el demuestran el dominio en componer piezas de atractiva y morfínica psicodelia, a través de la cual trasmitir sensaciones y sentimientos.

«Morning song», partiendo de atractivos acordes de blues, va construyendo una de esas composiciones al as que nos tiene acostumbrados. Un tema que te atrae y te absorbe usando bellas y precisas atmósferas psicódelicas. A paso lento, la murmurante y cálida voz de Sean McVay así como las bellas melodías que salen de las cuerdas de su guitarra. Un mágico paisaje multicolor en el que todo transcurre con lentitud, sin prisa. El confort se describe con una base rítmica repetitiva, usando los dictados del kraut-rock, y que poco a poco se va intensificando, sin perder un ápice de su encanto. Su influencia más stoner se pone de manifiesto en la parte final del tema, travistiéndose de heavy-psych impactante e intensa. Estirando los punteos y los efectos generando esa tensión que no estemos ante una banda ñona.

Con tintes kraut, el narcotismo de «Shun shivers», se mezcla con magnetizantes momentos shoegaze. Siguiendo en su propia intimidad, pero en esta ocasión con una cierta distancia que hace que vivamos el tema desde una cierta barrera. La destreza de los efectos y ese pulsante bajo de Dan Reynolds, dota al corte de un mayor ritmo y dinamismo.

Nuevamente otro corte absorbente y mormífinico se nos viene encima. Cosmonaut» vuelve a traspasar la frontera a una nueva dimensión. Esa dimensión alejada de nuestra mente en la que KING BUFFALO se siente a sus anchas. Generando y dotando de elementos  su mundo paralelo, el colorido y los aromas que desprende nos indican que un nuevo jardín del edén está a nuestra disposición. 

«Quickening» nuevamente usando esa herramienta que tan bien maneja el trío, nos inunda de hipnotizantes ritmos kraut, que se intensifican con el sonido drónico de la guitarra. La sensualidad que transmite la voz de Sean contrasta con los momentos de intensidad en los que las armonías se ensanchan y engordan construyendo densos y pesados pasajes.

Evidentemente llegando a este punto, bien podría usarse la manida frase que tantas veces escuchamos al cabo del año. «Candidato a disco del año». Sin duda alguna, aquí hay calidad compositiva, perfección ejecutiva, y facilidad para trasmitir sentimientos, ¿que más podemos pedir? Un disco que te emociona, siempre es un gran disco; y sí, yo pienso que es uno de los mejores registros que se han publicado en lo que va de año.

Los que amamos la psicodelia apacible nos podemos sentir congratulados de escuchar registros como «LONGING TO DE THE MOUNTAIN», que contiene todos los ingredientes necesarios para construir un plato de alta cocina. 

«Longing  to de mountain», con sus diez minutos de duración  es el puro reflejo de toda la esencia del trío neoyorquino. Si bien la banda usa dos esquemas para componer sus canciones, una a con temas cortos, y otra, con composiciones más extensas, en las que se encuentra este corte; es en este último formato donde tiene cabida  y donde mejor se refleja su creatividad. Livianas atmósferas magnetizantes, que hacen que el oyente, entre en un trance. Un espacio tántrico en el que los males se diluyen según van descendiendo sus notas. Pasajes de apacible psicodelia en la que los sintetizadores nos elevan a un espacio sideral, para una vez allí, ir mostrando todo su poder. El poder de seducción de las cálidas voces o el hipnotizante poder de sus ritmos. Un viaje salpicado de campos en los que los hongos alucinógenos crecen con promiscuidad. Su sabor y sus efectos son definitivos para conseguir ese estado mental que nos haga discernir el mensaje que nos tratan de trasmitir. Lisergia del siglo XXI en estado puro, sin aditivos de laboratorio, natural.

Los agradables y atractivos acordes de «Eye of the storm», se van transofmrando en un momentos de misteriosa psicodelia pesada. Sin perder la vocación kraut, se trata de un tema tortuoso, que van ascendiendo y descendiendo por laderas y precipicios multicolores. La crujiente batería de Scott Donalson, con los ramalazos de pesados rffs que se acercan a territorios doom, no nos dan tregua. Inquietante, pero con una tensión que la banda sabe cuando aflojar para que nos sintamos más reconfortados. Los hirientes solos de Sean, en los que los efectos fuzz son más evidentes, elevan la intensidad para al momento devolvernos a el estado hipnótico.

El disco está disponible a través de Stickman Records en formatos CD y vinilo.

https://www.facebook.com/kingbuffaloband/

KIKAGAKU MOYO.- «Masana temples»

a2717866482_16

En MASANA TEMPLES, la banda quería desafiar sus propios conceptos sobre la música psicodélica. Su potencia se mantiene intacta en este disco, pero definen más sus composiciones haciéndolas más nítidas. Un trabajo que va mutando en constantes metamorfosis para obtener un resultado atractivo, bello e intenso.

Siempre dando rienda suelta a su creatividad y reflejándola con una ejecución magistral que denota el gran dominio que tienen de sus instrumentos. Constantemente en busca de la libertad mental en ese transito entre lo espiritual y lo material. Una espiritualidad a la que nunca renuncian, y lo hacen dándose libertad en la ejecución, como la han hecho desde sus inicios. La libre creación de una música que acaba acoplándose con la complicidad que los miembros de KIKAGAKU MOYO tienen entre si. Todos tienen su protagonismo, parece que estemos ante una banda, que aparentemente no tiene lideres, y cada uno es su propio jefe, sin perder el respeto oriental a los momentos de gloria de los demás. 

El sitar como protagonista en el primer tema del álbum, aportando ese toque oriental tan característico de los japoneses y que les hace una banda única en la escena. Belleza y espiritualidad unidos con la psicodelia nos inician en este viaje desde «Entrance»

Sonidos vintage de los sesenta aparecen desde la guitarra fuzz, con calma. A continuación la susurrante voz de Tomo Katsurada    se mezcla con tonos que coquetean con el jazz y la psicodelia apacible, así como con sonidos de la galería italiana setentera, con teclados y guitarra como protagonistas en «Dripping sun». Un re-confortable paseo  por floridos jardines del edén. Flores de loto y nenúfares despiden fragancias cautivadoras. a continuación la banda sale de ese estado de meditación para iniciar una travesía mucho más tormentosa intensificando su sonido con una sucesión de riffs de guitarra, que confirman ante quienes estamos. Una banda sutil pero sólida  en la que la fragilidad es solo aparente.

Los temas van mutando de la calma al ritmo, y del ritmo al sosiego. «Nazo nazo» refleja entornos de templos japoneses rodeados de flores de loto. El acento oriental lleva en forma de suave brisa reconfortante.

Si algo tienen KIKAGAKU MOYO es la facilidad para combinar y fusionar tonalidades distintas. Psicodelia, kraut-rock, jazz, folk,  todo entra en esas jams que libre y espontáneamente (o no tanto) se convierten en temas oscilantes. lo cierto es que el resultado parece sencillo dentro de la complejidad de algunas estructuras. 

El hipnotismo kraut que vemos en «Fluffy Kosmisch» gracias a la batería y a unos teclados repetitivos, es suavizada sin estridencias por la sutileza de los acordes del sitar para poco a poco ir introduciéndose en una espiral de sonido.

Siguiendo esa linea kraut, «Majupose» se construye sobre una línea de bajo que marca la melodía para ir incorporando elementos e instrumentos sobre la misma.

El smooth-jazz aparece en «Orange peel» sobre repetida estructura hipnótica y repetitiva. En una dinámico avance, estamos ante un corte evolutivo que incluye desde extrañas coros a voces cercanas a registros de bossa. el sitar y la guitarra más densa aparecen para arropar la composición.

En MASSANA TEMPLES encontramos más elementos jazzisticos que en sus anteriores trabajos. El hecho de haber grabado el disco en Lisboa junto al músico de jazz , Bruno pernadas supongo que tiene una gran influencia en ésto.  

A pesar de ser un disco algo más intimista que sus predecesores, los riffs potentes no desaparecen de la creación de la banda. Clara muestra de ello es «Gatherings», seguramente el tema más potente del trabajo, a pesar de que nos volvemos a encontrar elementos folk, una hechizante batería y tonos kraut-rock lisérgicos, la guitarra y el órgano de vocación retro le diferencia de alguna manera del resto de las pistas. 

Para cualquiera que escuche a KIKAGAKU MOYO por primera vez, puede sorprenderle la aparente fragilidad de una banda que logra transmitir toda la sensualidad de sus discos en su directos, pero con una fuerza y potencia que posiblemente no llegue a percibirse en sus surcos.

El disco cierra con una composición acústica en la que los arpegios de guitarra recrean un oasis de paz y relax sensorial ayudados por las aterciopeladas voces. «Blanket song» pone punto final a otro gran disco de KIKAGAKU MOYO

https://www.facebook.com/kikagakumoyo/

https://www.facebook.com/GuruguruBrain/