Reseña: HEBI KATANA.- ‘III’

Los Guerreros de élite del proto-doom japonés publicaban el pasado mes de diciembre su álbum ‘III’, y en el día de hoy hacemos justicia a uno de esos álbumes asesinos que te va a volar la cabeza. Porque los japoneses no hacen prisioneros y van directos al grano con su proto-doom vintage de fuerte inspiración 70’s. Retomando el sonido crudo, enérgico y pesado de aquellos pioneros, incorporan brillantes melodías vocales rebosantes de gancho para atrapar al oyente en una bacanal sónica impresionante. Stoner, proto-doom, heavy-rock, psicodelia pesada, blues…. Son muchos los argumentos del trio para conquistar a una audiencia que se convertirá en hordas de fieles seguidores como trabajos como este. Estamos ante un álbum pegadizo, de fácil escucha y con el que HEBI KATANA te va a conquistar. Creando un caos controlado, el speed rock se enriquece con pasajes oscuros y plomizos en pura vena Sabbath, pero también con ecos de Blue Cheer, The Skull, The Obssesed, o de sus compatriotas Church of Misery. Instalados en esas pesadas vibraciones vintage, las canciones de ‘III’ son un reconstituyente para salir de la depresión y elevar el ánimo para unirte a una fiesta desenfrenada de rock despiadado y primitivo. Un paso adelante de una banda que da un puñetazo en la mesa con una energía desbordante y salvaje, que derretirá los amplificadores. Chulesco por momentos, el álbum cuenta con melodías que no suelen ser habituales en este tipo de propuestas, lo que hace que este tercer capítulo se postule, presentando su candidatura para convertirse en un álbum de culto. Las bandas japonesas no suelen defraudar, y HEBI KATANA, los autoproclamados ‘Samurais del doom’ son el claro ejemplo de ello. ¿Estas preparado para una horda de riffs? Ha llegado el momento de la batalla y de poner a punto vuestros ‘tsurugis’.

HEBI KATANA son: Nobu (Guitarras y voces), Laven (bajo y voces) y Goblin (batería y teclados)
‘III’ fue grabado y mezclado por Ryuhi Inari en Void)))Lab, masterizado por Soichiro Nakamura en PEACE MUSIC, correspondiendo el arte de la portada a Doomolith. ‘III’ está disponible vía Unforgiven Blood Records

El álbum abre con los crujientes y crudos riffs de ‘Hallelujah Anyway’ Sin hacer prisioneros los japones se zambullen en el proto-metal de los 70’s con un acierto digno de mención. Tomando el testigo de los grandes del género estos chicos saben cómo incorporar cautivadoras melodías a su andanada de riffs pesados.

La embestida continúa con la diabólica ‘The Debtor’. Un corte cegador y pesado con ensoñadoras melodías más propias de una banda de finales de los 70’s. El legado de BUDGIE parece salir a la luz en una canción vibrante y bien construida de auténtico rock primitivo. Su flujo constante es alterado con pasajes melódicos y estribillos pegadizos, toda una garantía de éxito.

Con un nombre como ‘Depressed Blues’ y una banda como los japoneses podríamos intuir su contenido. Heavy-blues, pero sobre todo proto-doom oscuro y denso, en una combinación acertada que evoca sin rubor el legado de Sabbath con riffs lentos y oscuros y una energía desbordante.

‘No Sorrow’ sube la apuesta con un frenético torrente de riffs ortodoxo que conectan con el oyente. Una actitud vacilona y un espíritu punk nos sumen en un corte desenfrenado y que te invita al baile.  

El blues empapado en psicotrópicos es el argumento musical de ‘Pennsylvania Blood’ La hilarante línea de bajo ejecuta sus acordes con parsimonia mientras la guitarra exhuma acidez en cada solo para desatar la locura. Una canción ideal para ejecutar pogos desenfrenados.

‘The Hole’ mantiene los cánones del rock pesado de los 70’s dotándolo de buenas dosis de fuzz intoxicante. Estos chicos saben cómo dotar del groovy preciso para que sus canciones calen en el oyente sin fisuras. Nuevamente los ecos del pasado salen a la luz con una apuesta brillante en la que la melodía juega un papel primordial. Sin ella, no sería lo mismo ya que unos riffs vibrantes ejecutados a toda velocidad van transformándose en un monumento al doom y a la psicodelia pesada. Jugando con los tiempos y la intensidad, el corte arranca desenfrenado para súbitamente pararse y explorar pasajes psicodélicos de alto nivel. Su esencia proto-doom es amortiguada con pasajes chamánicos por un cantante, que, si bien no es el mejor del mundo, tiene la suficiente personalidad como para resultar efectivo.  Fuzz y un ritmo trepidante completan una fórmula efectiva, una fórmula con un resultado brillante en la que el rock ocultista es tocado con personalidad.

En ‘Darkest Priest’ los crudos riffs se adornan con ritmo colorista y un tono macarra muy propio del siglo pasado. Con guiños alternativos completan un corte poderoso y vacilón que activará tu sistema neuronal sin remisión.

El cierre nos llega con ‘Lost’, una canción a priori más pausada en la que HEBI HATANA baja las revoluciones para impregnarnos de psicodelia pesada en un ejercicio compositivo en el quelas cautivadoras melodías nos atrapan en un gratificante espacio sonoro. El lado más suave de los japoneses se plasma en una canción con momentos de belleza y una persistente neblina lisérgica. Así demuestran su versatilidad no encasillándose en tópicos de un género que para ellos tiene muchas ramificaciones, y todas muy sugerentes.  

Hebi Katana

Reseña: GREEN LUNG.- ‘This heathen land’

Evolucionando desde el punto en el que lo dejaron con su anterior álbum ‘BLACK HARVEST’ (reseña aquí), el nuevo álbum de los británicos GREEN LUNG sigue explorando sin rubor el legado del heavy rock de los 70’s. En un episodio mas de su evolución, la banda parece tener absolutamente claro su objetivo. Así, vuelven a golpearnos con canciones épicas en las que el proto-doom, y el heavy rock de antaño, habitan en placida armonía en una atmósfera vintage con grandes voces y unos riffs espeluznantes. Ganchos inquebrantables que se tiñen de oscuro para no olvidar aquellos sonidos ocultistas y convertirlos en un cuento de fantasía. Sus fantásticos solos virtuosos y el siempre acertado aporte del órgano hacen que sus canciones resulten cohesionadas. No importan los giros y cambios de ritmo, porque finalmente todo resulta perfecto para enganchar al oyente en un relato de misterio presidido por una grandilocuente melancolía. ‘THIS HEATHEM LAND’ es un intento de “crear la banda sonora definitiva para la película de terror folk que tenemos en nuestras cabezas”, tal y como dice el cantante de la banda Tom Templa. Haciendo que sus canciones se desarrolles en nebulosas atmósferas, GREEN LUNG se mete de lleno en su propio relato, haciendo que todo fluya en armonía. Desde esa guitarra punzante y virtuosa, ese contrapunto en el órgano, y sobre todo el buen uso de las voces y las melodías, hacen que este nuevo álbum se convierta en un trabajo en el que la épica es la guía de un sonido grandilocuente, pero bien construido. Puede que a muchos les resulte familiar lo que escuchan y que lo hayas oído muchas veces antes, pero cuando es tocado así, siempre va a resultar gratificante. De nuevo GREEN LUNG siguen apuntando alto en su carrera, ya que sus canciones consiguen calar hondo en sus mas fervientes fans.

‘Prologue’ nos lleva con una suave introducción acompañada de una locución a ‘The Forest Church’. Una canción que golpea con gruesos riffs de vocación Sabbath. Con bruscos cambios de ritmo y un aroma a heavy rock de los 70’s se entrelazan entre épicas melodías. Un tufillo a RAINBOW y algunos guiños KADAVAR se mestizan en un oscuro escenario sonoro acompañado de ese órgano vintage penetrante y esos solos virtuosos más propios de época dorada del heavy rock.

Los pegadizos riffs de ‘Mountain Throne’ rescatan nuevamente la épica del heavy rock entre estribillos contagiosos. Un corte dinámico de fácil digestión bajo la fórmula de la ‘canción himno’ que tanta gloria dio en el pasado.

Basándose en la vida de la bruja real, Maxine Sanders, la suma sacerdotisa en el corazón de la brujería de Alejandría ‘Maxine (Witch Queen)’ es otro himno de heavy-rock que resonará en grandes festivales activando al oyente con sus incisivos riffs y el cálido órgano.

Explorando la carga de la depresión, y fusionando el doom con tonos góticos ‘One for sorrow’ se inclina por un sinfonismo del siglo XXI encorsetado en un tono melancólico. Uniendo ese proto-doom, con el rock progresivo y el metal sinfónico, la pista nos muestra un halo de tristeza que se ve ensalzado por la magnífica melodía vocal y esos golpes de una pesadez rebosante de épica que los británicos imprimen a sus canciones. Un corte descomunal con magníficos arreglos y el espíritu de Sabbath muy presente.

Usando los acordes acústicos y un lento ritmo tribal, ‘Song of the Stones’ explora un folk oscuro con tintes tradicionales. Una fascinante canción que pone la pausa entre las embestidas de riffs de los cortes precedentes.

Tras la relajante canción anterior, los riffs de puro heavy-metal de ‘The Ancient Ways’ hacen que nuestras cervicales oscilen en un frenesí de fornidos riffs. Mirando de reojo al pasado, las cuidadas melodías son impulsadas por riffs arrebatadores. Otra pista monumental en la que los arreglos son cuidados con esmero para ofrecer al oyente un sonido épico bajo una atmósfera vintage de manual. Una de las mejores canciones de un álbum que no baja el nivel en ningún momento.

‘Hunters in the Sky’ parece beber mas de los riffs Stoner para crear una cruzada diabólica con el heavy-rock más ortodoxo. Con ese fantástico órgano aportando su grano de arena para que todas las piezas encajen, y esos riffs que golpean una y otra vez, la pista se acaba convirtiendo en un regalo para los amantes de los sonidos con tonos ocultistas de décadas pasadas.

El cierre a este notable trabajo lo pone ‘Oceans of Time’. Una canción que se gesta con una lenta introducción que deja paso a voces y coros más propios de Queen, y que versa sobre el amor vampírico. La ambientación, las melodías, el manejo de los tiempos, unido a una magnífica producción y unos arreglos magistrales, hacen que la pista adquiera tonos monumentales.

GREEN LUNG

Nuclear Blast

Reseña: QUEEN MARSA.- ‘I am the land’

Tres años después de su homónimo y prometedor EP debut, ya tenemos entre nosotros ‘I AM THE LAND’, el primer Lp de los hard-rockers mallorquines, QUEEN MARSA. Un trallazo de hard-rock crudo, primitivo, salvaje, sin aditivos, en el que el quinteto recupera la esencia del rock más auténtico. Un álbum irreverente y lleno de fuerza, con canciones directas que se balancean en esa distopia en la que los sonidos del desierto se embarcan en un viaje exploratorio al corazón de los 70’s, haciendo una breve parada en las vibraciones pesadas de los 90’s. ‘I AM THE LAND’ recopila las dispares personalidades de los músicos de la banda para conseguir un trabajo redondo, de fácil digestión. Aquí logran explotar sus cualidades, a través de canciones directas, de esas que no hacen prisioneros. 8 temas, sin intros ni historias, cargados de riffs bailongos y contundentes, una atronadora base rítmica y, sobre todo, una actitud combativa y macarra que lo envuelve todo. Unas canciones mas propias de una banda sonora de un bar de carretera en una noche de sábado. Uno de esos garitos de mala reputación en los que la cerveza corre a raudales y en los que el humo lo invadía todo. Con este impactante álbum, QUEEN MARSA nos recuerdan lo que es el rock más aguerrido y auténtico. Un rock sin poses, en el que caben pequeños detalles para enriquecer unas canciones con un halo vintage y en las que la vez, muestran un sonido contemporáneo. Ese bajo endiablado que cruje y que parece que va a reventar, hace que el sonido setentero que sirve de hilo argumental a la banda, adquiera un aspecto mas acorde con los sonidos pesados del siglo XXI. Sin duda estamos ante un trabajo que deberá ser un punto de inflexión en la carrera de QUEEN MARSA situándolos en el lugar que merecen, porque calidad y buen hacer, no les falta a los mallorquines.

El álbum fue grabado y masterizado en los Psychosomatic Recording Studios del infalible Miguel Ángel Riutort “Mega”. ‘I AM THE LAND’ muestra temas personales en cuanto a estados de ánimo y emociones, así como asuntos más etéreos como nuestro final y el legado que dejaremos el día de mañana.

‘I AM THE LAND’ está disponible vía Discos Macarras Records y Runaway Records.

QUEEN MARSA son: Manuel Pintos (voces), Jaume Rado (guitarra), Xavi Cárceles (guitarra, Toni Coronado (bajo) y Juan Bonet (batería)

La contundente ‘Gaugamela’ nos arrolla con riffs Stoner de fuerte influencia 70’s. Todo un torbellino con sabor añejo rebosante de garra. Los mallorquines ponen a prueba nuestras cervicales a las primeras de cambio con un sonido crudo y directo, un sonido salvajemente primitivo en el que no faltan buenos solos ácidos.

En un tono más vacilón ‘Made for lovers’ juega con una voz aguardentosa y golpes que parecen no se atreven a explotar. Un poderoso e impactante bajo nos golpea sin piedad entre riffs sucios e incisivos. Con un tono blusero la banda mira al pasado sin rubor con una mirada del siglo XXI.

En un tono a caballo entre el boogie y el heavy-rock, la pegadiza ‘The trick is you don´t mind’ se deja llevar por esos desgarradores tonos bluseros en otra canción vintage con un pesado y oscuro sonido. Pero estos chicos a pesar de tener clara su vocación, no dudan en poner la pausa con pasajes de tonos progresivos, sin que esto haga perder un ápice de fuerza a la canción. Y si, tranquilos, la guitarra no falta a su cita con esos solos afilados y penetrantes que afloran de su fornida base rítmica.

Retomando es sonido atronador ‘I am the land’, la canción que da nombre al álbum se balancea en esa distopia en la que los sonidos del desierto se embarcan en un viaje exploratorio al corazón de los 70’s, haciendo una breve parada en el rock de los 90’s. Todo un crisol estilístico en el que no faltan unas dosis de psicodelia para que todo se vuelva más difuso y lisérgico.

‘Stop dry’ nos invita al baile desenfrenado a través de desgarrados pasajes vocales que son acompañados por un sonido potente y explosivo.  

La bacanal continúa con otro corte impactante y rabioso. ‘Treat me like you do’ se contonea en tonos lascivos con ritmo contagioso y momentos de hard rock de la vieja escuela. Con un alma de blues y un espíritu de rock and roll, la canción no deja de sorprendernos con momentos ácidos y un pegada increíble.

En un espacio entre el hard-rock y el Stoner ‘The truth you don´t want to know’ se oscurece y volviéndose más denso y pesado, pero también más psicodélico por momentos. Avanzando como un paquidermo, el corte no deja títere con cabeza en su avance. Arrasando con su fuerza hasta sumirse en un espacio más psicotrópico del que también salen airosos.

El álbum cierra con un corte de heavy-metal como ‘Outlaw on the run’. Aderezado con estribillos pegadizos y algún guiño Sabbathico, la canción refleja la garra del sonido de la banda en su faceta mas metalera. Otra canción para poner a la audiencia patas arriba.

Queen Marsa
Discos Macarras Records
Runaway Records

Reseña: FREEDOM HAWK.- ‘Take all you can’

El cuarteto de Virginia Beach regresa con más confianza que nunca y ofrece su esfuerzo más sincero hasta la fecha, derramando sus corazones en cada latido y nota de las nueve canciones de su nuevo álbum ‘TAKE ALL YOU CAN’. La promo que recibí decía: ‘Imagina a Ozzy Osbourne estrellándose en una fiesta de generadores con Fu Manchu en la costa de Virginia Beach. Lo tienes: un álbum proto-pesado divertido y de sonido cálido con suficiente combustible para que dure años’. Palabras sumamente acertadas que bien definen su espíritu, pero son muchos más los alicientes para sumergirte en su escucha. Alejados de propuestas estereotipadas, FREEDOM HAWK, dejan patente su talento en un álbum con un gran cariz melódico, pero con un corazón primitivo. Sus vibraciones de proto-metal herederas de los primeros Sabbath, están marcadas por el registro vocal de su cantante T.R. Morton y su similitud con Ozzy Osbourne, pero no se quedan ahí. Las atmósferas retro se enriquecen con golpes de hard-rock acido de los 70’s y con arrebatos de heavy-rock 80’s. Un cóctel único, pero sumamente apetecible en el que la psicodelia tiene su parcela de protagonismo. Sin duda, un trabajo fresco que hace que cada canción ondule constantemente entre subidas y bajadas de intensidad, haciendo que nada resulte monótono.  Sin duda un álbum oscuro, pero sumamente refrescante en su presentación que recoge todos elementos que un verdadero amante de los sonidos pesados de inspiración retro puede esperar. Una forma única de crear canciones inspirándose en sus experiencias que solo podían provenir de vivir cerca del océano, hablando de ese estilo de vida y evocando imágenes del cálido sol, cabalgando las olas, navegando con la capota abierta y festejando en la playa. 

‘TAKE ALL YOU CAN’ está disponible a través de Ripple Music

FREEDOM HAWK son:

TR Morton : voz y guitarra  Lenny
Hines : batería
Mark Cave : bajo
Brendan O’Neill : guitarra

‘Age Of The Idiot’ rezuma riffs de alto octanaje adornados con una conmovedora voz etérea destilando atractivas melodías. Estribillos pegadizos que no te podrás sacar de la cabeza. Heavy-rock con reminiscencias Sabbathicas especialmente en el registro vocal. El tema ondula entre distintas influencias estilísticas sin perder su verdadera esencia.

Por la senda del proto-metal de los primeros 70’s, ‘Take All You Can’ recupera esos vestigios Sabbath para componer una canción llena de gancho. Riffs oscuros que golpean constantemente entre ondulantes ritmos de vocación retro. Su sonido heavy-rock se enriquece con las cuidadas melodías voces y un ritmo trepidante del que afloran solos asesinos.  Toda una cabalgata de rock ocultista lleno de vitalidad.

En un tono más pausado ‘We All Need Rock N’ Roll’ parece beber del manantial del blues y el rock clásico de los 70’s en otro brillante episodio sonoro. Con una roma campestre, la banda construye un tema contenido en el que no faltan buenos solos de guitarra bajo una sencilla melodía. Eso no impide que la cabra tire al monte y los riffs retro se vuelvan más turbios y contundentes a medida que la canción avanza.

Seize The Day’ parte de susurrantes pasajes en los que la psicodelia hace acto de presencia. El lado más calmado de FREEDOM HAWK refleja a una banda que sabe manejarse bien en diferentes registros. El corte ondula con bajas y subidas de intensidad con un resultado brillante.

Con energías renovadas ‘Never To Return’ arde entre riffs difusos y poderoso tambores bajo un escenario heavy-rock y voces evocadoras del legado de Ozzy, algo presente en gran parte de las canciones. Nuevamente construyendo el corte a partir de un riff, se sencilla estructura se desarrolla con el suficiente atractivo como para caer rendido a sus pies.

Sin salirse del guion From The Inside Out’ navega entre aguas retro con ecos de Kadavar y su canción ‘The old man’ en su riff principal. Coros y estribillos pegadizos, completan otra canción divertida y llena de dinamismo con un inequívoco sabor a proto-metal 70’s y con la sombra de Sabbath en el horizonte.  

‘Skies So Blue’ se mantiene explorando esos sonidos más propios de los 70’s. Con una guitarra afilada y una armonía difusa y pesada, la canción ondula a toda velocidad por territorios hard & heavy sin complejos, pero también es capaz de poner la pausa con pasajes atractivos y contagiosos para el oyente. El tema se adorna con unas pinceladas blues.  

En una atmósfera humeante el blues lisérgico hace acto de presencia en la entrada de ‘Comin’ Home’. Pero estos chicos tienen muchas inquietudes y en lugar de ceñirse al guion, insertan golpes de heavy-rock en un corte que se sustenta en pasados pasajes de plácida psicodelia con reminiscencias de blues ye incluso algún elemento progresivo. Uno de los cortes más narcóticos del álbum, que demuestra que FREEDOM HAWK saben cambiar el registro, y hacerlo con solvencia. El tema se encabrita en su parte final, con diabólicos pasajes de tintes retros ejecutados a un frenético ritmo. Aquí, los ecos Sabbath vuelven a aparecer en la voz.

Como broche final ‘Desert song’, mantiene las revoluciones bajas entre el envolvente sonido del órgano vintage y hermosos pasajes psico-progresivos más propios de los 70’s. Un corte de gran magnetismo en el que la banda de Virginia mira más que nunca al pasado con un sonido retro auspiciado por una magnífica melodía.  

FREEDOM HAWK:
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RIPPLE MUSIC:
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Reseña: BESVÄRJELSEN.- ‘Atlas’

Inspirados en el mítico titán griego que lleva el peso sobre sus hombros, BESVÄRJELSEN dan una vuelta de tuerca al doom, para mostrar su lado más melódico y progresivo. Con miembros de DOZER y GREENLEAF en sus filas, la banda nos ofrece su particular visión del desert-rock desde los sombríos bosques suecos. Con la tradición local muy presente, el misticismo y las oscuras leyendas se enriquecen con un sonido heavy-rock de inspiración 80’s.   Bajo la hechizante voz de su cantante de Lea Amlimg, la banda parece inspirarse en el sonido característico de bandas como MARS RED SKY. Con la melodía como soporte de su narrativa, las incursiones en el folk y en el psycho-doom se ven enriquecidas para crear fascinantes canciones impulsadas por el fuzz. Un flujo constante hace que el álbum resulte una conmovedora experiencia para el oyente.  Las sombrías canciones nacidas de los espesos bosques, se visten de gala en un ritual chamánico en el que los difusos sonidos pesados son modulados con contagiosos estribillos y un espíritu indomable. Si algo llama la atención de este disco, es que no su sonido puede resultar familiar, pero no estereotipado, sino que brota de un gratificante oasis dentro de los sonidos habituales de la escena pesada. Sin ponerse ninguna barrera a la hora de componer, las canciones se muestras frescas a pesar de la densidad y la fuerza intrínseca que habita en sus surcos. Ralentizando el tempo de los temas, éstos adquieren un tono melódico, llevándonos a una catarsis sonora, que acaba por engullirnos. Estamos ante un álbum diferente y original a pesar de basar su sonido en vibraciones ya transitadas previamente. Al igual que algunas bandas pesadas, BESVÄRJELSEN sienten como su sonido se ve seducido por ese fantástico bosque de vibraciones progresivas, algo que a la postre, hace que sus canciones resulten mucho más fascinantes e innovadoras.

‘ATLAS’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

BESVÄRJELSEN son:

Lea Amling Alazam – voces
Staffan Stensland Vinrot – guitarras, voces
Andreas Baier – guitarras, voces
Erik Bäckwall – batería
Johan Rockner – bajo

Sin contemplaciones, ‘The Cardinal Ride’, nos introduce por la vía directa en ‘ATLAS’. Impulsado por altas dosis de fuzz, el corte se muestra esplendoroso. Fuertes tambores con un ritmo implacable, entre sus nebulosas arenosas y una voz alta y brillante componen la base de esta impactante canción. Ondulante, y bien ensamblada, la canción contiene fantásticos pasajes de guitarra, voces y coros que se balancean entre atractivas melodías y un espíritu indomable. Es difícil abrir un álbum con un corte tan impactante. Una de esas canciones llamadas a convertirse en himnos contemporáneos.  El tema lo tiene todo para ser un imán que atraiga a múltiples seguidores a conocer a esta maravillosa banda.

El crujiente sonido de ‘Acheron’ se incrusta de elementos heavy-rock en una encrucijada con los ecos del desierto. Creando un nebuloso manto difuso, el áspero sonido se va modulando con melodías que se inclinan hacia lo progresivo. La delicada voz y el espíritu del tema me hace pensar en bandas como MARS RED SKY. El legado del heavy-rock de los 80’s se une a un espíritu aventurero que cruza yermos desiertos plagados de dunas cósmicas. Otra canción superlativa en la que los detalles están cuidados al máximo para que se muestre esplendorosa ante el oyente. Con un tempo comedido y muy marcado, la canción consigue equilibrar el sonido turbio y grave con la delicadeza de una voz aparentemente quebradiza, pero llena de encanto. Sin duda otro gran gancho en el que se percibe el esmerado trabajo de una gran producción. Épica y melancólica, pero también pesada e impactante.

En ‘Clouds’ BESVÄRJELSEN modulan su sonido para llevarnos a un escenario de psicodelia aromática. Delicado y sutiles acordes y una chamánica y cautivadora voz sustentan un relato que se vuelve majestuoso. Los monumentales de corte progresivo se adornan con estribillos maravillosos en una constante oscilación estilística que acaba por sucumbir a un espacio psico-progresivo.  Con algunos elementos de metal melódico, la banda consigue crear otra impactante canción, y ya van tres de tres.

‘House Of The Burning Light’ retoma ese sonido crujiente y metálico. Con un cierto carácter atmosférico el corte parece beber del legado de los 70’s. Ganchos de hard-rock, elementos psico-progresivos unas gotitas de blues y un carácter cósmico en el que el desert-rock aflora por los poros componen el crisol de elementos sobre los que se construye la canción. Envuelto en nebulosas narcóticas el tema sucumbe a un sonido psicodélico en mayor medida que las canciones anteriores.  Rico en texturas, el tema es una muestra más de que estos chicos tienen calidad.

Le épica parece regresar con ‘Paradise’. Con una apertura atmosférica, la canción se arma lentamente entre fascinantes melodías ensoñadoras entre las garras de unos parsimoniosos y monolíticos riffs que coquetean con un entorno doom. Su oscura atmósfera se enriquece con una narrativa en la que la melancolía hace acto de presencia entre ganchos sinfónicos. Suave en su exterior, pero robusto en sus entrañas, el corte funciona creando un ambiente apacible y balsámico.

Si algo tiene este álbum es su versatilidad, y de nuevo en temas como ‘Digerliden’ la banda da una vuelta de tuerca más. Bajo una atmósfera densa, los riff crujientes y borrosos contrastan con lo liviano de unas melodías que se contonean seductoras ante el oyente. Custodiado por poderoso tambores, el tema evoluciona lentamente entre meandros en paz y bien insertados golpes de una furia contenida. El resultado es una exuberante y hechizante canción que contiene atormentados momentos.

‘Descent’ baja las revoluciones para dejar que la magia aflore desde la voz de su cantante xxxxx. Una especie de balada ensoñadora con un efecto balsámico para el oyente tras algunos de los excesos contenidos en las canciones anteriores. Con un espíritu lírica las delicadas melodías nos susurran junto a una calidad voz rebosante de sensualidad.

Con poco más de dos minutos, ‘Celestial’ nace de vientos exóticos y se convierte en una especie de interludio que pone freno a la pesadez y grandilocuencia.
Con un nítido carácter doom ‘Obscured By Darkness’ nos devuelve a las inquietantes y oscuras atmósferas. Con un espíritu alternativo, la dualidad vocal y la contundencia de sus riffs consiguen crean un corte de psycho-doom, con atractivos momentos vocales de inclinación lírica. Un corte aplastante, pero que también tiene su lado amable y reconfortante.  

Como broche final, ‘Divided Ends’ con sus mas de siete minutos, y siendo la canción mas larga del álbum, recopila toda la gama estilística de una banda que no se pone barreras para componer sus canciones. Con un tono retro, los ecos arenosos parecen llevarnos a un oasis colorista en el que podemos encontrar distintos tesoros. Su frio y metálico sonido va modulándose con habilidad hasta llevarnos a un escenario mágico. Inevitablemente me vuelve a la mente alguna de las canciones de MARS RED SKY. Pero BESVÄRJELSEN siguen yendo mas allá, incorporando momentos de gran pesadez y dinamismo con elementos psico-progresivos de fuerte impacto.

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