GEEZER.- «Spiral Fires EP»

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Después del punto de inflexión que supuso la incorporación a GEEZER de Steve Markota a la banda liderada por Pat Harrington nos presenta su nuevo trabajo «SPIRAL FIRES EP», disponible en su página de bandcamp y próximamente via  Kozmik Artifactz.

Que GEEZER son unos tipos rudos, creo que estas alturas ya lo sabemos todos. Que son capaces que conjugar resonancias blues con sonidos pesados, también. Pero en éste trabajo encontramos un mayor protagonismo de resonancias psicodélicas en detrimento de una pesadez que, aún estando muy presente, tiende a dejar más protagonismo a auténticos viajes astrales en los que los neoyorquinos nos atrapan. Más lisérgicos que nunca los cuatro temas del EP pueden ser el inicio de giro hacia espacios ya visitados por la banda, pero sobre los que ahora se indice con mayor determinación.

Las dos partes de «Spiral fires», nos dejan claro las diferencias que podemos encontrar en la banda. Una avalancha de efectos siderales salidos de las guitarras y sintetizadores de Pat llegan a nosotros como olas a una playa para introducirnos en un tema con una cadencia pseudo-doom en el que se respira un agobiante y humeante aire blues. Derroche de efectos fuzz de esos que tanto nos gustan, y esa voz aguardentosa y cansina. Una crudeza con el suficiente groovy para atraernos al interior de sus acordes y riffs. Como si todo fuera al ralentí, se van introduciendo solos y efectos de pedales y distorsiones que poco a poco van moldeando el tema hasta dotarle de de una acidez psicotrópica.   La primera parte es como SHREK, uno de esos ogros amables de aspecto fiero que en el fondo te seduce.  Una vez atrapado, la segunda parte incide en la sucesión de efectos espaciales creando atmósferas psicodélicas de gran calado. El lento ritmo de blues ácidos sigue contenido ante las toneladas de psicotrópicos de despiden sus notas. Una maraña lisérgica que describe estados de inconsciencia mental y bienestar. unos solos de guitarra, mientras tanto apaciguan nuestra mente con gran magnetísmo. Estamos ante un trance hipnótico en el que la música de GEEZER nos traslada a dimensiones más allá de razón humana. Para completar, aparecen unas cutivadoras voces como cantos de sirena que nos atraen hacia otra realidad alejada de la consciencia humana. En este punto, lo importante es dejarte llevar.

Quizás estemos ante un nuevo enfoque, pero lo cierto es que el sonido característico de la banda resurge con «Darkworld». Los espesos sonidos arenosos con herencia setentera regresan de una forma más cautivadora que nunca. Las densas nebulosas creadas nos envuelven con fuerza, pero sin estridencias. Siendo honestos Pat no tiene una gran voz, pero si tiene el gancho suficiente para que su registro vocal encaje a la perfección con su música sin forzar. La espiral ácida continúa sobre una base rítmica de ecos stoner desérticos.

«Charlie reefer» deja patente que la vocación psicodélica en la que se embarca la nueva etapa de GEEZER tiene más consistencia que la vocación pesada de la banda, aunque si algo tiene a su favor el trío neoyorquino es que sabe conjugar ambas con el blues. Con una nueva aparición de sintetizadores y efectos, los sutiles acordes de la guitarra van evolucionando hasta espacios arenosos. Una vocación desértica que es alimentada por jugo de peyote para hacernos perder nuevamente la consciencia y atraparnos entre sus surcos. Los hechizantes momentos creados por Pat y su guitarra hacen que nos sintamos cautivos de una tormenta de arena generada por la base rítmica que completan Richie Touseull al bajo y Steve Markota a la batería y percusiones. en ese torbellino rítmico siempre encuentramos los atractivos desarrollo de la guitarra en un estrato superior. 

«SPIRAL FIRES EP» fue producido por Pat Harrington. Grabado en Darkworld Studio en Kingston (Nueva York), por Matthew Cullen y los ingenieros asistentes David Daw y Robert Kelly. La mezcla fue realizada por Matthew Cullen en The Cat Haus en Catskill, NY, con la masterización por Scott Craggs en Old Colony Mastering en Boston, MA. La portada  es de Lee Fenyves, con diseño de Steve Markota.

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JAGANNATHA «Samsara»

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La escena psicodélica pesada está cada día ensanchando sus fronteras y consiguiendo más y más adeptos para su causa. Los franceses JAGANNATHA deslumbraron con su debut poniendo su propio listo creativo en cuotas muy altas, pero…. ¡Lo han vuelto a hacer!!!!. Solo tres temas instrumentales bastan para lograr cercano a una obra maestra de la psicodelia pesada. No es únicamente un lienzo lisergico lo que encontramos en «SAMSARA», estamos ante un álbum con múltiples y variados matices perfectamente coloreados a través de intensos ritmos pesados. Nebulosas magnetizantes que beben de una paleta de colores que van desde Colour Haze, Black Sabbath hasta Pink Floyd pasando por la gama de reverberaciones stoner, doom y progresivas. Uno de esos discos que te absorben entre sus surcos y de los que no quieres escapar. Mántricos, reconfortantes y a la vez intensos y densos, conviertiéndose en un bálsamo sanador de cualquier herida del alma en cortes que no bajan de los 11 minutos y que te llevan al más allá haciendo que tu mente levite en un orgasmo de sensaciones transmitidas por su música.

«Sooraj» desde sus primeros acordes nos enseña el camino que sigue el cuarteto de Grenoble. Un tortuoso camino a través de pesadas resonancias que se inclinan hacia abismos doom. Una linea de bajo predomina repitiendo un riff de tintes Sabbathicos sobre humeantes y oscuras nebulosas. Por esa frontera tan fragil que tiene el heavy-psych y el doom, estructuran el tema con una primera parte enla que se basan en la repetición implacable de un riff, para descender a insondables espacios en los que los efectos y unas hechizantes voces en las lejanía nos van atrayendo hacia lo desconocido. Traspasando ese umbral, el inquietante entorno en el que nos sumergen se va coloreando con desarrollos de una atrayente guitarra con efectos fuzz. La dupla de guitarras se desdobla en desarrollos humeantes desarrollos stonerizados con aura espaciales de proporciones descomunales.

Nuevamente coqueteando con momentos doom, «Chandrama» el tema se introduce en una oscuridad lisérgica en la la experimentación instrumental va mutando de texturas densas y espesas a formas a estructuras más livianas. Tras la intensidad, JAGANNATHA desciende a narcóticos espacios sonoros con guitarras que recuerdan a momentos Pink Floyd combinado con ecos más propios del siglo XXI. Bellos momentos son descritos con sutileza y calma, evolucionando y ondulando a dictados más propios del stoner. Los franceses colorean con finos y elegantes acordes de guitarra los momentos heavy-psych una odisea donde la épica se conjuga con la sutileza y la elegancia en una ejecución milimétrica. Dentro del prolífico género, la banda resuelve con brillantez un tema con constantes cambios de argumento en su trama de una forma sobresaliente consiguiendo que su música sea absolutamente cautivadora.

En otro ejercicio de brillante psicodelia,  «Brahmaad» produce un estado de bienestar y relajación dentro de sus oscuros espacios lisérgicos. Aquí encontramos retazos de sonidos Colour Haze con complejos desarrollos que nos transmiten un estado de extasis mental. momentos drone de gran hipnotismo nos atrapan en las fauces del tema en íntimos momentos que provocan una paz e introspección interior.

Todo un bálsamo sanador lleno de belleza que contrata con las embestidas de los pesados riffs que hace que te sientas en una burbuja en la que te sientes a salvo de los terroríficos y poderoso riffs doom. un corte que te hace sentir seguro como partícipe de una narración observando desde nuestra atalaya la grandiosidad sideral que se describe a nuestro alrededor.

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FROZEN PLANET…. 1969.- «The Mystery Wheel»


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Toda una sorpresa encontrarnos con una nueva jam de FROZEN PLANET… 1969 tan solo dos meses después de la publicación de su último álbum «THE HEAVY MEDICINAL GRAN EXPOSITION». Ahora estamos ante una pista inédita grabada en la sesión de «ELECTRIC SMOKEHOUSE», publicado hace dos años.

FROZEN PLANET… 1969 es la banda de divertimento de Frank Attard (batería de INA MAKA Y MOTHERS MARS), Paul Attard (guitarra y bajo en MOTHER MARS) junto a Lachlan Paine al bajo. Como hace tiempo nos comentaba Frank, en FROZEN PLANET… 1969 no hay reglas, la música fluye sin más, aprovechando al máximo el lado lúdico de tocar divirirtiendose. 

Una jam de 25 minutos de viaje ácido por espacios insondables que hará que tu cabeza vuele más allá. Una firme batería a la que ya nos tienen acostumbrados, riffs vacilones en los que el ritmo corre por las venas de Paul junto a wah-wah por doquier y una linea de bajo absolutamente hipnótica que afectará sensiblemente a las neuronas del oyente y la jam se pone en funcionamiento.  Como entes autónomos, cada instrumento ejecutándose con completa libertad, a su aire, para acabar formando un «todo». Siempre me pregunto cuando escucho algo de estas características,  si si una jam así, se puede repetir, o sólo se trata de la captura de un momento único e irrepetible, lo cierto es que no hay que dejar pasar el momento, y disfrutarla. alargando los solos hasta el infinito, la herencia hendrixiana se vislumbra en sus acordes. No solo estos ecos son los que se pueden apreciar en la multitud de texturas que contiene «THE MISTERY WHEEL», si escarbamos en sus surcos podremos encontrarnos muchos momentos espaciales. Ineludiblemente estamos ante un tema ácido, psicotrópico hasta hacerte perder la conciencia, con la única tarea de dejarte llevar por el viaje. Los efectos revolotean abduciendonos a un agujero negro al otro lado del espejo del que no podremos escapar. toda una odisea inquietante que eclosiona en distintas capas. el eco del bajo sobre los hirientes y profundos solos parece querernos mostrar el camino correcto hasta que la guitarra muestra todas sus armas hechizándonos con sus encantamientos. la sensación que transmite es de estar flotando en atmósferas pseudo-espaciales donde las distorsiones llegan a aturdirnos con ese hechizo llegado desde el más allá.

Un ejercicio de espontaneidad, tanto el el caos como en la magia, que por cierto, en el tema hay mucha. Si tuviéramos que hablar de estructura, podríamos decir que hay una primera parte completamente anarquica y loca, y una parte final en la que la cordura viene desde sustancias psicotrópicas.

Ante algo así, solo nos queda dotarnos de alguna sustancia alucinógena y disfrutar del un viaje en el que no necesitamos cinturones de seguridad.   

El tema fue grabado y mezclado porr Frank Attard en el estudio y masterizado por Noel Summerville en 3345 Mastering, correspondiendo el diseño de portada por John Debono-Cullen

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THE LUNAR EFFECT.- «Calm before the calm»

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Los londinenses THE LUNAR EFFECT nos presentan un maravilloso debut de larga duración en el que nos ofrecen buenas dosis de rock psicodélico de altísima calidad. Uno de esos discos de los que tras los primeros acordes y las primeras voces, quedas atrapado entre su surcos. Con una sección de ritmo prieto, una entrega vocal impresionante y un enorme arsenal de guitarras sabrosas y profundas. Una versión moderna del rock firmemente arraigado en los años setenta con regusto blusero. Si en su EP «STRANGE LANDS» ya nos sorprendieron, ahora consiguen que nos hagamos adictos a su música. Con «CALM BEFORE THE CALM» golpean con fuerza la puerta de los lugares más altos dentro de la escena de la psicodelia pesada.

Un trabajo en el que el blues está muy presente en temas como «Woman». A través de una psicodelia de tintes chamánicos, se esparcen vibraciones blues con una voz penetrante y cautivadora. Si a esto unimos una cadencia y melodía contenida, el cuarteto hace que toda su rabia se transmita en un tema lleno de sentimiento. Potentes e incisivos riffs inundan nuestra sensibilidad con un elixir diabólico y narcotizante. 

Esa herencia de blues psicodélico se ve reflejada en cortes como «Call it in», en el que suaves y enigmáticos acordes de bajo nos introducen en oscuros espacios de los que salen solos chirriantes y corrosivos. Una acidez intrísica en los temas del álbum. Sobre territorios retro-rock la banda derrocha todo su groovy setentero en entornos lisérgicos. Sigilosos, sua acordea se van elevando con poderosos riffs y desgarros vocales. Una aureola de fuzz humeante y aturdidor hace el resto. Si ya en el tema anterior se intuian registro vocales cercanos a Jim Morrison, aquí quedan mucho más patentes. Casi recitando, alguno de sus pasajes  generan la suficiente tensión como para tenernos alerta ante la rabiosa explosión final. Mucho más doorsianos si cabe, en «Weaver», a ritmo lento, van construyendo un corte en el que los desgarros de Josh Gosling, su vocalista siguen estando presentes. Con ritmo de blues desde el bajo de Brett Halsey y la batería de Dan Jefford, los pedales fuzz de la guitarra de Jon Jefford, nos intoxica con narcóticos y extasiantes pasajes.

«Daughter of Mara» partiendo nuevamente de un susurrante bajo, el Morrison más chamánico hace acto de presencia reivindicándose como el «Principe Lagarto» (rey Lagarto solo hay uno). Desde ese estado de calma tensa explotan voces desgarradas en unos lamentos llenos de desasosiego sobre narcóticos y magnetizantes tiempos medios. Aquí la voz es protagonista absoluta con sus ecos y reverberaciones. Unas nebulosas envolventes en las que el bajo y la batería van alargando su sombra para llegar a terrenos de puro heavy-psych.

Si el blues es una de las bases de LUNAR EFFECT, «Deep blue sky», sin renunciar a él, sigue dando muestras de la influencia Doorsiana, en un oscuro corte que no reniega de algún postulado Sabbath.

Sobre esquemas de rock setentero stonerizado, las ahogadas voces habitan en «Stare at the sun» junto a pesados sonidos con una estela desértica sobre la que surfea entre sucios sonidos y mucho fuzz así como distintos efectos. Aquí la banda deja muestra de su energía hard-rock en detrimento pistas más viajeras. 

No me canso de repetir que hay una gran diferencia entre las bandas denominadas como «retro rock» y las bandas que gustan sin más, de sonidos típicos de los setenta. Las etiquetas a veces sirven de muy poco cuando te encuentras tanta calidad junta en un disco. En cualquier caso, lo verdaderamente importante es la música y no las etiquetas. «Filterdog» podría ser un ejemplo de lo que digo. Hard y blues con influencias ácidas, coros, voces y riffs que se hacían en la década de los setenta, si, pero que hechos con la honestidad con la que éstos londinenses lo hacen, son siempre de agradecer y sobre todo, de disfrutar. Si la voz de Josh se parece a la de Jim Morrison, pues mucho mejor. No se trata de comparar, sino de gozar, y estos chicos consiguen que lo haga en un tema que tiene muchos matices.

El álbum cierra con el corte que le da nombre, «Calm before the calm». Seguramente no se pude ser más explícito. Un tránsito por apacibles senderos en el que la banda cambia las guitarras que derrochan fuzz por momentos acústicos en los que la apacible y sensual voz nos va seduciendo sin perder un ápice de fuerza. Susurrante voces femeninas aparecen en escena sutilmente, mezclándose para obtener una especie de balada doorsiana en la que la magia está presente. Aderezados con algún acorde de piano, se genera un atractivo y cautivador corte que recuerda a algún momento  de los albores de los sonidos progresivos de su Londres natal. El lado más tierno de LUNAR EFFECT se manifiesta en los seis minutos del tema. 

Una banda que por momentos puede parecerse a alguna otra, pero que tiene una personalidad a prueba de comparaciones. ¡¡Sobresaliente disco!!

«CALM BEFORE THE CALM» está disponible via Kozmik Artifatz.

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AVER.- «Orbis Majora»

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A estas alturas, ya no es noticia que nos llegue un nuevo álbum de proporciones descomunales del volcán australiano de la escena psicodélica y alternativa. La novedad puede venir de la incorporación de una banda de estas características al catálogo de Ripple Music, compañía con la que se edita «ORBIS MAJORA». Un sello que nos tiene acostumbrado a bandas más pesadas y que con esta publicación acierta plenamente en su apuesta abriéndose a nuevos horizontes que ya se venían vislumbrando en sus publicaciones.

Llevándonos al terreno que los australianos quieren, sus composiciones nacen de un big-bang en el que las supernovas invaden nuestras mentes con extasiantes pasajes de psicodelia que se combinan con densos momentos stoner. Los susurrantes registros vocales acompañan esta catarsis que AVER genera en cada tema, mutando a una crudeza y rabia de gran calado. La magia hecha música en muchos de sus pasajes hace que «ORBIS MAJORA» sea todo un analgésico para el bienestar de la mentes humana con este sobrenatural álbum. El tercero de su carrera y el más destacado por la gran calidad que atesora en sus surcos, en los que no faltan momentos retro-rock así como algún ramalazo doom y mucho fuzz sobre un auténtico sonido heavy-psych.    

Con momentos drone, y sobre un manto de apacible psicodelia «Feeding the sun» incorpora elementos sinfónicos con sonidos de violines entre los desarrollos de guitarra. Bellas atmósferas en las que vientos orientales nos refrescan y nos masajean sobre unos registros vocales que van enrabietándose arrastrando una instrumentación que se inclina a laderas de psicodelia pesada. Entre momentos stoner heavy-psych el cuarteto australiano desciende su intensidad depositándonos en valles floridos en los que el sosiego se palpa. No solo estamos ante registros apacibles, la fuerza y la tensión del tema viene marcada por una combinación de sus dos guitarras en las que aparece algún riff de tintes retro. Generando la magia con ecos de violines para transformarla en retro-rock con destellos de fuzz humeante y embriagador.

En su anterior trabajo AVER se mostraba más contundente de lo que se presenta en «ORBIS MAJORA». Esto para nada significa que la banda haya perdido un ápice de fuerza, aunque los insondables pasajes que encontramos en «Disorder», suponen una nueva exploración psidodélica sobre ensoñadores espacios, seguramente más terrenales. Los ritmos oscilantes son una constante que se repite en todo el disco. Aquí, con las guitarras explorando atmósferas heavy-psych, y nuevamente con alguna brisa oriental que brota con sutileza, pero a su vez, con unos desgarradores momentos vocales. un sentimiento que se transmite con eficacia y que es capaz de relatar la tensión entre la calma. Dulce pero cruda, arrastrada por pesados riffs  que suceden a desarrollos stoner en los que las cuerdas vocales se ponen al rojo vivo. Una constante combinación de pasajes tranquilos que se engruesan en ritmos poderosos para decaer nuevamente en lo liviano y sutil. el resultado es un brillante ejercicio de psicodelia pesada con hard de tintes retro. Como si estuvieramos ante Causa Sui vistiendo su música con ropajes vintage y retro.

El trabajo de sus dos guitarristas está fuera de toda duda, y  «The last goat out of Pompei». es un claro ejemplo de ello. Misteriosos e inquietantes atmósferas se describen bajo la atenta mirada de unas reconfortantes voces que acaban transformarse casi en guturales, para en un nuevo giro en la trama, descender hacia abismo doom con unos pesados riffs tras la calma inicial. Rompiendo la apacible magia, muestran su lado más terrorífico y poderoso. Un pozo del que brotan narcóticos solos en busca de algo de luz entre las tinieblas, regresando a esos maravillosos momentos en los que la instrumentación nos envuelve y nos acaricia con su reconfortante mística innata. Una loca experimentación con un resultado magnífica en el tema menos lineal de todo el álbum.  

Siempre con largos temas, «Unawswered prayers», con sus mas de doce minutos va un poco más allá, y, desde una calmada introducción en la se usan elementos pseudoespaciales con multitud de efectos logran generar esa expectación que nos hace preguntarnos… ¿Y ahora qué? ¿Por dónde nos van a sorprender estos chicos?.  La respuesta es una odisea que navega por la inmesidad sideral explorando con pausa insondables escenarios intergalácticos en los que las notas flotan. Un espacio de ingravidez que culmina con un regreso a lo terrenal con ritmos que se incrementan en su intensidad. Una voz incisiva y generosa, transmite sentimiento para llevarnos al nirvana. mostrándose algo más progresivos AVER, combinan postulados más propios de Colour Haze ornamentándolos con un lindo sinfonismo, en lo que parece todo un canto a la esperanza. Con un pesado final stoner-doom con un inmenso trabajo de bajo, ponen la guinda a un apetitoso pastel.

«Hemp fandango», el tema que cierra «ORBIS MAJORA», nos muestra al cuarteto más involucrado en riffs stoner con tintes que ya habían utilizado anteriormente. con una estructura de jam, el tema serpentea sobre espacios heavy-psych. Más acidez en una orgía de fuzz que evoca a sonidos setenteros y que constantemente oscila entre el hard-rock y la psicodelia pesada. distorsiones desenfrenadas culminan en otro final de stoner con vocación doom. 

Una eficaz ingeniería compositiva en otro enorme trabajo llegado desde la tierra de los canguros, cosa que a estas alturas ha dejado de sorprendernos.   

AVER lo componen: Luke (Guitarra), Jed (Bajo), Chris (Batería) y Burdt (guitarra y voz).

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