ABOUT WIZARDS.- «Wizards about»

a3994446633_16El guitarrista de SPACELORD, Rich Root, nos presenta su proyecto en solitario con el nombre de ABOUT WIZARDS. Un álbum de laboratorio en el que magnetizantes atmósferas caleidoscopicas exploran distintos espacios psicodélicos. Con una gran influencia del sonido ALL THEM WITCHES, el guitarista incorpora tanto pesados y oscuros elementos Sabbath, como momentos shoegaze, siempre con una vocación de stoner psicotrópico. Siete temas que ondulan y sobrevuelan sobre nosotros en los que las cálidas texturas vocales se fusionan en un tejido sonoro en el que la pesadez de riffs stoner se combina con altas dosis de atractiva psicodelia. Un extasiante brebaje sonoro de gran intensidad y belleza que sirve de terapia. Un álbum (como dice la propia banda) para degustar frente a la chimenea, con una copa de buen vino y una bolsita de hierba y dejarte llevar por sus efluvios alucinógenos. Un trabajo que apreciarán los fans de KING BUFFALO o de los citados ALL THEM WITCHES.

«Black obelisk» nos enseña la nueva aventura de Rich con envolventes acordes de una guitarra que se expande en sus armonías para contraerse en solos afilados. Siempre bajo la atenta mirada de unas acarameladas y magnetizantes voces en pura vena shoegaze. Susurrante y lleno de efectos, las probetas del laboratorio del músico de Buffalo van obteniendo la fórmula perfecta. Una oscuridad latente y humeante y las susurrantes voces nos hipnotizan con sus melodías. 

Una pulsante linea de bajo hipnótico y penetrante nos abre la puerta a aturdidores espacios psicotrócicos en «The stranger». Las hechizantes y cautivadoras voces y la mágia de  la guitarra nos eleva entre los interminables solos virtuosos y barrocos; desangrándose sobre los narcóticos e implacables ritmos que sirven de soporte mecánico a los virtuosismos y giros que Rich consigue con su guitarra.

Si al principio hablaba de la herencia sabbathica de  «WIZARD ABOUT», solo queda escuchar los primeros riffs de «The battle of Tollense Valley», para darse cuenta de que no era descabellada la afirmación. Sin embargo el peso de las reverberaciones shoegaze en linea ALL THEM WITCHES o KING BUFFALO son mas que evidentes. Los tonos de hard rock o proto metal setentero son aderezados con la mágica formula que el músico de Buffalo saca de sus probetas. Efectos y solos se suceden en otro cálido y apacible corte que toma prestados distintos elementos para llegar a un resultado cercano a los sonidos heavy-psych más heterodosos. Stoner vs. shoegaze desde una mirada sosegada y cautivadora en una sobresaliente ejecución y creatividad.

En los tiempos que corren seguramente ya todo está inventado, pero aún así, afortunadamente hay albumes que nos siguen sorprendiendo y emocionando, y éste es uno de ellos.

Nuevamente los riffs pesados de «Impresions for sorcery (The thoughts of Hen Draper)» con su vestimenta retro y colorido setentero se complementan de ornamentos shoegaze. Una cadencia vocal perezosa y cansida, pero magnetizante ofrece un corte asequible en el que los estados de ánimo mutan..

Cambiando el registro pero no la esencia, «Letter home from a sniper» nos presenta otra faceta del trabajo de Rich Root. El lado acústico hace acto de presencia con un dulce tema melancólico con ciertas reminiscencias noventeras.

La sensibilidad con que con tratados todos los temas, se pone de manifiesto en los casi ocho minutos de «The great destroyer». Con una inequívoca vocación doom, pero a bajas revoluciones, la calidez, unida a ciertos genes bluseros y con sangre de los setenta en sus venas, demuestra que incluso con las resonancias más plomizas puede haber ternura y delicadeza. 

Un sólido torbellino de nebulosos riffs pone fin al disco con «Intergalactic». Repartiendo fuzz humeante con la energía propia de stoner, el vigoroso ritmo así como los puntantes solos que lo atraviesan, hacen el corte que rompe de alguna manera la linea de  «WIZARD ABOUT». Obviando la dulzura mostrada en los temas anteriores como si quisiera despertarte del trance en el que puedes haber quedado.

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RODEO.- «Dilmun»

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Potentes vibraciones Stoner desde el país vasco con una banda que en su segundo disco ha trabajado las melodías vocales incorporándolas a un sonido oscuro y directo. Sin renunciar a atmósferas post-rock  fusionándolas con sus nebulosas arenosas, el cuarteto sigue desparramando fuzz en sus desérticos riffs. Con el aliciente de unas potentes voces en euskera poniendo el tono reivindicativo, y saliéndose de los estereotipos del género, no dudan en ofrecernos pasajes espaciales incluso algún elemento folk. Una docena de temas que van moldeándose con distintas influencias, sabiéndolas acoplar con maestría a sus plomizos ritmos. Un trabajo de trazo grueso sin renunciar a finas pincelas melódicas entre su maquinaria pesada para crean un lienzo multicolor. «DILMUN» comienza en sus primeros cortes con temas directos y pesados para ir transformándose con más presencia de sonidos psicodélico sen los que la experimentación está presente.

«DILMUN», el paraíso de los antiguos sumerios, tierra por donde sale el sol, una tierra virgen y limpia, donde los leones no matan ni los lobos se llevan a los corderos. Dilmun, antiguo enclave comercial del golfo pérsico, primeros pasos de la fosilización de las relaciones humanas. Dilmun, paraíso democrático de los derechos humanos que vivimos hoy en día, creado sobre los pilares de la guerra, la miseria y la mercantilización de las capacidades humanos.

Temas como «Hegan», lleno de riffs desérticos  con una absoluta contundencia y una cierta inclinación a resonancias heavy-rock, o «Karkemish», un breve interludio de un minuto por la misma senda, preceden a «Rodeo». Tema en el que los riffs arenosos van decayendo ante la seducción de tonos orientales apartándose del camino para teñir sus notas de psicodelia pesada. Resulta curioso el contraste de unas voces que recuperan momentos de la escena  del rock vasco más reivindicativo.

Si el cuidado de las voces es constante en la gran parte de los temas del disco, en «Ikasu eta ukatu» son todavía más evidentes. Partiendo de ortodoxos ritmos stoner que llegan a coquetear con momentos doom, acaban decayendo en espacios de psicodelia pesada en la que el fuzz se vuelve más sutil completando un corte más apacible en su parte final. Una versatilidad que siempre es de agradecer. RODEO moldea los ritmos arenosos constantemente para partir o finalizar en su esencia desértica. «Tiamat» sigue esa premisa, en esta ocasión partiendo de atmósferas pseudo-espaciales.

En éste su segundo trabajo las composiciones difusas son una constante. Solo tenemos que escuchar «Dilmun», el tema que da nombre al disco para comprobar de que estoy hablando. Efectos, efectos, fuzz, fuzz…

Incluso encontramos un corte en el que las peculiares voces se inclinan a territorios punk, recordando la escena del rock radical vasco. «Borrokaren hatsa» conjuga la psicodelia pesada llena de distorsiones con misteriosos espacios sonoros que se van elevando, en una especie de himno reivindicativo.

RODEO intenta plasmar en sus letras lo que tienen delante de sus ojos y las inquietudes que el mundo actual les crea. Las guerras exprimidas por el capital, la explotación sistemática de la mujer, el veneno continuo de las serpientes que intentar determinar la conciencia de la gente o la necesidad de vender nuestra vida a la circulación del sistema para sobrevivir. Una cruda realidad que logran plasmar en sus composiciones con un notable acierto.

 

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GEEZER.- «Spiral Fires EP»

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Después del punto de inflexión que supuso la incorporación a GEEZER de Steve Markota a la banda liderada por Pat Harrington nos presenta su nuevo trabajo «SPIRAL FIRES EP», disponible en su página de bandcamp y próximamente via  Kozmik Artifactz.

Que GEEZER son unos tipos rudos, creo que estas alturas ya lo sabemos todos. Que son capaces que conjugar resonancias blues con sonidos pesados, también. Pero en éste trabajo encontramos un mayor protagonismo de resonancias psicodélicas en detrimento de una pesadez que, aún estando muy presente, tiende a dejar más protagonismo a auténticos viajes astrales en los que los neoyorquinos nos atrapan. Más lisérgicos que nunca los cuatro temas del EP pueden ser el inicio de giro hacia espacios ya visitados por la banda, pero sobre los que ahora se indice con mayor determinación.

Las dos partes de «Spiral fires», nos dejan claro las diferencias que podemos encontrar en la banda. Una avalancha de efectos siderales salidos de las guitarras y sintetizadores de Pat llegan a nosotros como olas a una playa para introducirnos en un tema con una cadencia pseudo-doom en el que se respira un agobiante y humeante aire blues. Derroche de efectos fuzz de esos que tanto nos gustan, y esa voz aguardentosa y cansina. Una crudeza con el suficiente groovy para atraernos al interior de sus acordes y riffs. Como si todo fuera al ralentí, se van introduciendo solos y efectos de pedales y distorsiones que poco a poco van moldeando el tema hasta dotarle de de una acidez psicotrópica.   La primera parte es como SHREK, uno de esos ogros amables de aspecto fiero que en el fondo te seduce.  Una vez atrapado, la segunda parte incide en la sucesión de efectos espaciales creando atmósferas psicodélicas de gran calado. El lento ritmo de blues ácidos sigue contenido ante las toneladas de psicotrópicos de despiden sus notas. Una maraña lisérgica que describe estados de inconsciencia mental y bienestar. unos solos de guitarra, mientras tanto apaciguan nuestra mente con gran magnetísmo. Estamos ante un trance hipnótico en el que la música de GEEZER nos traslada a dimensiones más allá de razón humana. Para completar, aparecen unas cutivadoras voces como cantos de sirena que nos atraen hacia otra realidad alejada de la consciencia humana. En este punto, lo importante es dejarte llevar.

Quizás estemos ante un nuevo enfoque, pero lo cierto es que el sonido característico de la banda resurge con «Darkworld». Los espesos sonidos arenosos con herencia setentera regresan de una forma más cautivadora que nunca. Las densas nebulosas creadas nos envuelven con fuerza, pero sin estridencias. Siendo honestos Pat no tiene una gran voz, pero si tiene el gancho suficiente para que su registro vocal encaje a la perfección con su música sin forzar. La espiral ácida continúa sobre una base rítmica de ecos stoner desérticos.

«Charlie reefer» deja patente que la vocación psicodélica en la que se embarca la nueva etapa de GEEZER tiene más consistencia que la vocación pesada de la banda, aunque si algo tiene a su favor el trío neoyorquino es que sabe conjugar ambas con el blues. Con una nueva aparición de sintetizadores y efectos, los sutiles acordes de la guitarra van evolucionando hasta espacios arenosos. Una vocación desértica que es alimentada por jugo de peyote para hacernos perder nuevamente la consciencia y atraparnos entre sus surcos. Los hechizantes momentos creados por Pat y su guitarra hacen que nos sintamos cautivos de una tormenta de arena generada por la base rítmica que completan Richie Touseull al bajo y Steve Markota a la batería y percusiones. en ese torbellino rítmico siempre encuentramos los atractivos desarrollo de la guitarra en un estrato superior. 

«SPIRAL FIRES EP» fue producido por Pat Harrington. Grabado en Darkworld Studio en Kingston (Nueva York), por Matthew Cullen y los ingenieros asistentes David Daw y Robert Kelly. La mezcla fue realizada por Matthew Cullen en The Cat Haus en Catskill, NY, con la masterización por Scott Craggs en Old Colony Mastering en Boston, MA. La portada  es de Lee Fenyves, con diseño de Steve Markota.

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JAGANNATHA «Samsara»

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La escena psicodélica pesada está cada día ensanchando sus fronteras y consiguiendo más y más adeptos para su causa. Los franceses JAGANNATHA deslumbraron con su debut poniendo su propio listo creativo en cuotas muy altas, pero…. ¡Lo han vuelto a hacer!!!!. Solo tres temas instrumentales bastan para lograr cercano a una obra maestra de la psicodelia pesada. No es únicamente un lienzo lisergico lo que encontramos en «SAMSARA», estamos ante un álbum con múltiples y variados matices perfectamente coloreados a través de intensos ritmos pesados. Nebulosas magnetizantes que beben de una paleta de colores que van desde Colour Haze, Black Sabbath hasta Pink Floyd pasando por la gama de reverberaciones stoner, doom y progresivas. Uno de esos discos que te absorben entre sus surcos y de los que no quieres escapar. Mántricos, reconfortantes y a la vez intensos y densos, conviertiéndose en un bálsamo sanador de cualquier herida del alma en cortes que no bajan de los 11 minutos y que te llevan al más allá haciendo que tu mente levite en un orgasmo de sensaciones transmitidas por su música.

«Sooraj» desde sus primeros acordes nos enseña el camino que sigue el cuarteto de Grenoble. Un tortuoso camino a través de pesadas resonancias que se inclinan hacia abismos doom. Una linea de bajo predomina repitiendo un riff de tintes Sabbathicos sobre humeantes y oscuras nebulosas. Por esa frontera tan fragil que tiene el heavy-psych y el doom, estructuran el tema con una primera parte enla que se basan en la repetición implacable de un riff, para descender a insondables espacios en los que los efectos y unas hechizantes voces en las lejanía nos van atrayendo hacia lo desconocido. Traspasando ese umbral, el inquietante entorno en el que nos sumergen se va coloreando con desarrollos de una atrayente guitarra con efectos fuzz. La dupla de guitarras se desdobla en desarrollos humeantes desarrollos stonerizados con aura espaciales de proporciones descomunales.

Nuevamente coqueteando con momentos doom, «Chandrama» el tema se introduce en una oscuridad lisérgica en la la experimentación instrumental va mutando de texturas densas y espesas a formas a estructuras más livianas. Tras la intensidad, JAGANNATHA desciende a narcóticos espacios sonoros con guitarras que recuerdan a momentos Pink Floyd combinado con ecos más propios del siglo XXI. Bellos momentos son descritos con sutileza y calma, evolucionando y ondulando a dictados más propios del stoner. Los franceses colorean con finos y elegantes acordes de guitarra los momentos heavy-psych una odisea donde la épica se conjuga con la sutileza y la elegancia en una ejecución milimétrica. Dentro del prolífico género, la banda resuelve con brillantez un tema con constantes cambios de argumento en su trama de una forma sobresaliente consiguiendo que su música sea absolutamente cautivadora.

En otro ejercicio de brillante psicodelia,  «Brahmaad» produce un estado de bienestar y relajación dentro de sus oscuros espacios lisérgicos. Aquí encontramos retazos de sonidos Colour Haze con complejos desarrollos que nos transmiten un estado de extasis mental. momentos drone de gran hipnotismo nos atrapan en las fauces del tema en íntimos momentos que provocan una paz e introspección interior.

Todo un bálsamo sanador lleno de belleza que contrata con las embestidas de los pesados riffs que hace que te sientas en una burbuja en la que te sientes a salvo de los terroríficos y poderoso riffs doom. un corte que te hace sentir seguro como partícipe de una narración observando desde nuestra atalaya la grandiosidad sideral que se describe a nuestro alrededor.

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FROZEN PLANET…. 1969.- «The Mystery Wheel»


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Toda una sorpresa encontrarnos con una nueva jam de FROZEN PLANET… 1969 tan solo dos meses después de la publicación de su último álbum «THE HEAVY MEDICINAL GRAN EXPOSITION». Ahora estamos ante una pista inédita grabada en la sesión de «ELECTRIC SMOKEHOUSE», publicado hace dos años.

FROZEN PLANET… 1969 es la banda de divertimento de Frank Attard (batería de INA MAKA Y MOTHERS MARS), Paul Attard (guitarra y bajo en MOTHER MARS) junto a Lachlan Paine al bajo. Como hace tiempo nos comentaba Frank, en FROZEN PLANET… 1969 no hay reglas, la música fluye sin más, aprovechando al máximo el lado lúdico de tocar divirirtiendose. 

Una jam de 25 minutos de viaje ácido por espacios insondables que hará que tu cabeza vuele más allá. Una firme batería a la que ya nos tienen acostumbrados, riffs vacilones en los que el ritmo corre por las venas de Paul junto a wah-wah por doquier y una linea de bajo absolutamente hipnótica que afectará sensiblemente a las neuronas del oyente y la jam se pone en funcionamiento.  Como entes autónomos, cada instrumento ejecutándose con completa libertad, a su aire, para acabar formando un «todo». Siempre me pregunto cuando escucho algo de estas características,  si si una jam así, se puede repetir, o sólo se trata de la captura de un momento único e irrepetible, lo cierto es que no hay que dejar pasar el momento, y disfrutarla. alargando los solos hasta el infinito, la herencia hendrixiana se vislumbra en sus acordes. No solo estos ecos son los que se pueden apreciar en la multitud de texturas que contiene «THE MISTERY WHEEL», si escarbamos en sus surcos podremos encontrarnos muchos momentos espaciales. Ineludiblemente estamos ante un tema ácido, psicotrópico hasta hacerte perder la conciencia, con la única tarea de dejarte llevar por el viaje. Los efectos revolotean abduciendonos a un agujero negro al otro lado del espejo del que no podremos escapar. toda una odisea inquietante que eclosiona en distintas capas. el eco del bajo sobre los hirientes y profundos solos parece querernos mostrar el camino correcto hasta que la guitarra muestra todas sus armas hechizándonos con sus encantamientos. la sensación que transmite es de estar flotando en atmósferas pseudo-espaciales donde las distorsiones llegan a aturdirnos con ese hechizo llegado desde el más allá.

Un ejercicio de espontaneidad, tanto el el caos como en la magia, que por cierto, en el tema hay mucha. Si tuviéramos que hablar de estructura, podríamos decir que hay una primera parte completamente anarquica y loca, y una parte final en la que la cordura viene desde sustancias psicotrópicas.

Ante algo así, solo nos queda dotarnos de alguna sustancia alucinógena y disfrutar del un viaje en el que no necesitamos cinturones de seguridad.   

El tema fue grabado y mezclado porr Frank Attard en el estudio y masterizado por Noel Summerville en 3345 Mastering, correspondiendo el diseño de portada por John Debono-Cullen

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