Reseña: GONE COSMIC.- «Sideways in time»

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Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin «Darty» Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han  creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado.  Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.

Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en «Dazed». Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.

«Deadlock», partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de  Chron Goblin, Devin «Darty» Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.

Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en «Siren» es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.

La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. «Faded release» describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs.   Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.

Entre el stoner y el hard-rock «Turbulent»  es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo.  Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.

«Misfit wasted» mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad. 

El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser «Bear the weight». Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.

En una línea similar «My design» partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..

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Reseña.- CRACKED MACHINE.- «The call of void»

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Originalmente formados en Wiltshire en 2015 por el guitarrista Bill Denton, CRACKED MACHINE es un cuarteto de músicos experimentados, Juntos en una búsqueda por un caos auditivo. En su segundo álbum «THE CALL OF THE VOID», profundizan en lo que ya nos mostraron en su debut «COSMONAUT», publicado en el otoño de 2.017. «Todos venimos de diferentes orígenes musicales», explica Denton“Lo que a veces puede ser una situación complicada, pero hemos desarrollado un estilo y un método de trabajo que abarca las diferencias. Hay mucho atasco involucrado en nuestro proceso creativo y hemos aprendido a ser bastante despiadados con las ideas cuando no funcionan y tampoco pensamos demasiado en las ideas que sí lo hacen. Definitivamente prosperamos en el lado de la improvisación de tocar ”. El contenido son siete largos temas en los que los británicos transitan por esa línea que tantas veces hemos pateado entre el post-rock, la psicodelia pesada y los riffs pesados con guitarras llenas de gancho. Una progresión que da como resultado un sonido más compacto y elaborado. Momentos de oscura psicodelia con ampulosos desarrollos que gravitan por el universo espacial describiendo infnitos entornos en los que poder desarrollarse. Con facilidad para construir el estado de ánimo pretendido y la habilidad para transmitirlo con su música.

En envolventes atmósferas transcurren los seis minutos de «Jormungandr». Un tránsito dinámico por espacios heavy-psych con influencia Causa Sui, en un sin fin de efectos que se recuestan en almohadas post-rock. 

Bellos desarrollos de guitarra encontramos en «Illuvanka» al cobijo de una milimétrica batería, e intercambiando pareceres con efectos de sintetizadores con un vigilante bajo. Un tema que tiene una vocación stoner que no llega a manifestarse, manteniéndose contenido en su hermosura.

Utilizando distintas tácticas para atrapar al oyente, les sirve de igual manera mostrar sus dotes de seducción para enamorarte o sacar a la bestia para someterte.

Bien sea a ritmo hipnótico como en «Kirimu» en el que van serpenteando entre neblinas e inquietantes sonidos de sintetizadores. Distorsiones y pedales entablan una batalla cuyo resultado es la conquista de un territorio en el obtienen una oscuridad sinfónica. El terreno propicio para dejar llevar nuestra mente a los ecos que despide. Un trance en el que la mente se libera.

«Yamata no orocchi» por territorios de psicodelia espacial está envuelto en nebulososas en las que se respira esa calma inquietante. tornándose algo más progresivo, desde la calma va transmitiendo apacibles sensaciones de sosiego.  Todo el clima del tema viene marcado por una pulsante línea de bajo que crea el clímax perfecto para el desarrollo de la trama. Un corte de tonos grises en el que se vislumbra algún momento de melancolía.

Cuanto mas duración tienen los temas, más espacio para desarrollar su creatividad tienen CRACKED MACHINE. «Azi dahakar» un extraño nombre que nos apunta que el contenido puede ser algo exótico. Y si, lo cierto es que aquí la intensidad de la banda adquiere proporciones importantes. Densas estructuras de psicodelia pesada que se moldean a una belleza propia de los excitantes momentos post-rock. Una sutileza que se distribuye en distintos planos para conseguir abarcar más la atención del oyente. Dinámico y pesado, a la vez que sutil y liviano. Algo deben de estar haciendo bien estos chicos…. 

«Typhon», sería la perfecta banda sonora para un thriller de misterio futurista. Sobre insondables espacios crean un clima inquietante, hipnótico y a la vez tántrico. Vuelve a conjugar la belleza con lo tormentoso. Aquí el papel de la batería tiene mucho que ver en un tema que tiene una clara vocación y que no se moldea como el resto de  los que componen «THE CALL OF THE VOID».

Si antes comentaba, que cuanto mayor duración tiene un tema, más espacio para la experimentación tiene el cuarto., «Vritra» vuelve a darme la razón. Cerca de nueve minutos en los que el eclecticismo está presente. Siguiendo una temática similar al resto del álbum, aquí se dejan llevar por la experimentación e incluso la improvisación. Probablemente más densos y menos sutiles, siguen apostando por esa línea entre lo espacial y lo terrenal.  Sintetizadores bajo unos ritmos que crean un estado de ánimo que difiere entre la expectación y la relajación hipnótica sobre sus gruesas distorsiones. 

«THE CALL OF THE VOID»será lanzado en formato digital, vinilo (negro o naranja / transparente edición) y CD a través de PsyKa Records el 12 de abril de 2019.

La banda la componen: Bill Denton (guitarra), Chris Sutton (bajo), Clive Noyes teclados y voces) y Blazej Gradziel (batería).

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Reseña.- PHARLEE.- «Pharlee»

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Nacidos de la prolífica escena psicodélica de San Diego, con Justin «Figgy» Figueroa (Harsh Toke, Arctic) en la guitarra, Dylan Donovan (Sacri Monti) en el bajo, Zachary Oakley (Joy, Volcano) a la batería y Garret Lekas en los teclados. aportando un toque vintage a la exuberancia y desmesura de sus temas, más la portentosa y rabiosa voz de Macarena Rivera que pone la nota del blues más rabioso, publican su debut homónimo bajo el sello Tee Pee Records

PHARLEE construyen una vorágine de hard-rock con ondulaciones a lo largo de sus surcos contagiosos y riffs influenciados por el blues, tejidos con un hilo de psicodelia que se convierte en una bacanal rítmica de proporciones desmesuradas. Influenciados por el hard-rock de los setenta al que le incorporan altos dosis de sonidos psicotrópicos que mitigan con los tonos blues-rock de la voz de Macarena, la que pone orden en el presunto caos que construyen el quinteto. Dinámicos, no dudan en fusionar elementos del sonido de la Costa oeste con el heavy-psych más ácido y corrosivo y el latente espíritu blues. una perturbadora sección de ritmo en la que los músicos cambian sus instrumentos habituales para generan un nuevo espectro de proporciones descomunales. Con ecos que pueden llegar desde Blues Pills, Ruby The Hatchet o Electric Citizen, a  la enajenación lisérgica de Earthless. Toda una locura de disco que volará la cabeza del oyente con sus enajenadas distorsiones y la rabia con la que está ejecutado. 

Está claro que el espíritu de la escena de San Diego queda fielmente reflejada aquí. Músicos que experimentan con instrumentos que no son que utilizan habitualmente y que se dejan llevar por sus instintos, siempre optimistas y fiesteros.

Seis temas no muy largos y que van directos al grano. Solo hay que escuchar los primeros de riffs de “Ethereal woman”, para darnos cuenta de la exuberancia de los californianos.

Dinamismo arrollador con ritmos diabólicos mientras el potente órgano retro trata de poner algo de cordura a un tema que transita a toda velocidad enseñando toda la locura de las bandas de San Diego, y añadiendo una buena dosis del blues-rock más desgarrado. Una bestialidad de tema que deja un rastro de desolación a su paso

“Creeping”, ondula entre los vientos retro con un ritmo frenético, con constantes giros mientras Macarena aporta su magia soul-blues sobre el caos que tiene con ella. La demencia se frena para ofrecernos desarrollos en los que la guitarra libra una batalla con el órgano por llevar las riendas del tema a su terreno favorito.

Otro impactante tema es “Darkness hour”. Algo más luminoso que sus predecesores parece vivir más cómodo en los ecos de los setenta. Nebulosas rítmicas arropan los juegos vocales blues, mientras Zach y su batería parecen no tener freno. Con un aura más humeante, estamos ante un tema del rock más contundente de los setenta ejecutados por músicos que no habían nacido entonces.

Estamos ante una especie de ser nacido de la fecundación entre Earthless y Blues Pills y vestido con trajes retro.

El misticismo y la espiritualidad abren “Warning”, posiblemente el tema más destacable del álbum. En acústico y con elementos orientales, va creando el clima desde su espíritu chamánico, para atraernos a sus surcos. Una vez anestesiados, los pesados riffs y una voz que ahora se torna a tonos ocultistas, van manteniendo una calma tensa que no sabemos cuando puede estallar. La explosiva mezcla de guitarras fluidas y el peso de imponente hammond de Garret, mantienen el equilibrio, mientras las voces sigues hechizándonos. Creando un espacio de fuzz espeso y nebuloso entre los conjuros vocales y la inquietud de las teclas.

El quinteto se atreve con una versión del clásico “Going down”. En mi vida he conocido multiples versiones de éste tema, pero ésta tiene algo de particular. Una sensual versión de baja intensidad. Un registro entre contenido y salvaje que mantiene su esencia blues. Como a cámara lenta, las guitarras hacen sus florituras con distorsiones con la atenta mirada de control del órgano. Un tema que gira más hacia el blues que hacia el rock con el que fue concebido. En su conjunto, una versión de las más contenidas de un tema que se presta a ser salvaje, y a eso no se pueden resistir con un final apoteósico en el que la locura se vuelve a apoderar de PHARLEE en otra bacanal de guitarras salvajes y ritmos infernales.

Teniendo en cuenta que el registro fue grabado en un equipo analógico, puede que nos lleve ante un sonido más auténtico en el que las membranas de los altavoces de nuestro equipo sean puestas a prueba.

“Sunward”, el tema que cierra este debut, vive de una conjunción de elementos. Con vocación retro-rock stonerizada, la banda toma elementos desérticos en una combinación con registros soul-blues enérgicos. Desatando la rabia sobre ese torbellino rítmico que se acelera y entra en bucle. Con una segunda parte con otro aspecto más calmado en el que los sonidos de guitarras psicodélicas se entremezclan con voces más cercanas a momentos west-coast.

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Pharlee – S/T – Snow White Vinyl LP – OUT 4/5/19

Reseña.- THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES.- «Tre»

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Con gran regocijo recibo esta tercera entrega de una de las bandas que más me ha emocionado en los últimos tiempos. La banda que nace de la encrucijada del blues europeo y americano y que en sus temas está fuerte influenciada por los blues del delta de Robert Johnson, ve publicado «TRE» bajo los auspicios de Stickman Records y BLUES FOR THE RED SUN.  Una banda en la que puedes encontrar influencias de multitud de sonidos siempre con una cadencia moderada. Una parsimonia que no llega a la pesadez, una fuerza que no raya en el metal. Unos tiempos medios que enamoran al oyente, manteniendo la crudeza de la voz de Arnt O. Andersen y unos hechizantes temas que transitan por el lado más calmado, pero siempre con una gran fuerza interior. La magia hecha canciones, con el espíritu del blues en sus venas y la psicodelia siempre presente. Una música psicotrópica pero que nunca nos depara malos viajes. Sentimientos a flor de piel que no caen en lo empalagoso, y una ejecución ponderada que hacen que estemos ante una de las bandas más destacadas de la escena alternativa. Desde su primer disco THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES consiguió conquistar a público de distintos géneros, ¡por algo será!. Con temas que pueden parecer monótonos, que nunca levantan la voz más de lo necesario, pero que no pierden la esencia. Ese atributo que poseen de una forma innata y que hace que sean grandes. En «TRE»   encontramos blues humeantes llenos de fuerza que se conjugan con dictados de psicodelia con influencia Colour Haze en los que la crudeza es compensada con un enorme y acertado trabajo en unas melodías encantadoras. No falta a la cita con los sonidos hard de tintes retro, con una suavidad que engrandecen con sus guitarras. Si seguimos hablando de géneros, podríamos encontrar pinceladas de proto-metal sobre todo en la voz e incluso incursiones en terrenos progresivos. Sin duda estamos ante un trabajo de proporciones descomunales que puede llegar a generan un amplio abanico de emociones. ¡¡Candidato a disco del año!!

Sigilosamente, los primeros acordes de “Salt the earth”, el tema mas largo del disco con sus doce minutos de duración, la guitarra, repitiendo sus acordes va arrastrando sutilmente al resto de los instrumentos para que se unan a su causa. Con tonos retros, los blues humeantes de los pantanos van apareciendo en un tema que evoluciona sobre un mismo riff que se repite una y otra vez para ir creando un corte de blues impregnado en lodos espesos pero que contiene un aura hechizante. La quebrada voz muestra todo su sentimiento con garra y fuerza. Un tema que parte de las entrañas de la banda en un derroche de fuerza. Un nervio contenido que va elevándose en su primera parte. A partir de ese momento la intensidad desciende a susurrantes y apacibles acordes en los que salen a relucir bellas y encantadora guitarras. Un murmullo apacible y reconfortante que nos atrapa entre sus encantos creando un clima de sosiego en la nuestra sensibilidad se ve invadida por su belleza. La cadencia habitual de los noruegos hace que el hechizo se apodere de nosotros. Los distados bluseros dejan paso a momentos de psicodelia que se van elevando con la dualidad de guitarras. De una forma estratificada, sin prisa, pero sin pausa, consiguen el éxtasis, para una vez que nos han situado en el nirvana, recordarnos de donde habíamos partido. Los mismos acordes del inicio del tema vuelven a escena para mecernos nuevamente con el sentimiento vocal y las delicadas armonías.

Después de escuchar este primer tema, ya podemos decir que el álbum es una maravilla. Da igual lo esté por venir, este viaje ya ha merecido la pena en su primera etapa.

Los coros rituales con voces femeninas abren “One for sorrow” nos masajean llevándonos por momentos finales de los sesenta. Elegantes acordes de guitarra replicando los coros y la ahogada voz nos saca del sueño para llevarnos de paseo por territorios retro-rock. Un intercambio de afilados solos entre las dos guitarras da un dinamismo que no habían mostrado hasta ahora. Ondulantes y a buen ritmo los lamentos vocales aparecen entre las vibrantes guitarras.  La banda parece frenar su ímpetu para no dejarse llevar por una pesadez excesiva retomando los apacibles momentos. Algo que no está reñido con la gran pujanza de sus creaciones, de hecho, incrementan la intensidad hasta la parte final donde cierran en círculo como habían hecho en el corte anterior.

“Lay down”, tiende una alfombra de blues al hard rock para que una voz ecualizada con tintes psico-progresivos cubra de un manto de psicodelia al tema mientras las guitarras revolotean cambiando sus formas entre el blues y el rock setentero hasta el descenso en los oscuros bosques de lisérgicos entre los que se esconden guitarras que muestras sus formas cambiantes. Los esquemas del rock de siempre con una guitarra rítmica y otra solista aparecen aquí.

Nuevamente la psicodelia oscura empapada de blues aparece en “Heart of the mountain”. Desde la habitual pausa consiguen una grandilocuente epopeya en los entornos a los que nos tienen acostumbrados. Uno de los puntos a destacar de los noruegos es como consiguen conjugar la rudeza de la voz con la belleza de sus melodías. Una serenidad que se refleja en los acordes de las guitarras y que por algún azar del destino hace que venga a mi cabeza algún momento de sus paisanos Spidergawd. Acordes bellos y susurrantes que se arrebatan entrando en un trance dentro de esa encrucijada entre el blues y la lisergia para explotar en fornidos riffs que se elevan sobre los finos solos de guitarra que aparecen en un segundo plano.

El sonido y la influencia de Colour Haze en los noruegos queda patente en un tema como “No man’s land”. Por escenarios heavy-psych coloridos y con dinamismo más las voces con registros porto-metal y algo progresivas nos llevan al interior de frondosos bosques que tienen sus claros en los que podemos encontrar nuevamente los coros femeninos. Entre tanto las guitarras conversan con palabras del ayer siempre bajo la cadencia contenida que imprimen a todos sus temas.

Llegados a este punto podemos concluir que THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES componen sus temas de una forma circular. Unas curvas con aristas que no usan la matemática sino la creatividad, pero que concluyen siempre en el punto de salida.

Mas inmerso en terrenos narcóticos y lisérgicos, “Time ruins everythyng” constituye un ejercicio creativo que, aun manteniendo la esencia, da lugar a una mayor experimentación creativa. Si bien el tema parte de un riff repetido, encontramos momentos más inquietantes. Graves reverberaciones  que acaban sucumbiendo a momentos de apacibles atmósferas susurrantes en las que las guitarras nos seducen nuevamente con sus aterciopelados acordes en los que el blues subyace en sus traste. Heavy-blues y psicodelia unidos de la mano y oscilando entre la calma y la intensidad. Siempre atrayentes y seductores THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES consiguen construir otro tema monumental. Y ahora me pregunto…. ¿Dónde tienen el límite? Después de cincuenta minutos de gozo y de sensaciones, solo me queda esperar que pase pronto este mes y poder disfrutar de estas melodías en vivo, ¡Por fin!.

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