Reseña: MAHA SOHONA.- ‘Endless searcher’

El trío sueco MAHA SOHONA consiguió hechizarme con sus dos primeros trabajos, y siete años después ya no tenía muchas esperanzas de que regresaran para maravillarnos con su música, pero ¡¡voilá!!, hace unas semanas nos sorprendían con una nueva y mágica canción. ‘Leaves’ era el preludio de su tercer álbum ‘ENDLESS SEARCHER’. Solo puedo decir que la espera, ha merecido la pena. Después de que su anterior batería se mudase con su familia a Suiza, la banda tenía algunas canciones sin terminar y decidieron finalizarlas con su nuevo batería y amigo de la banda David  Lundsten. MAHA SOHONA cuenta con un cantante que no solo canta, sino que nos susurra cada estrofa haciendo que caigamos rendidos a su poder de seducción. Cautivadores en todas sus facetas, los suecos saben preparar con calma la atmósfera en la que se desarrollan sus canciones. Siempre con un groovy que nos atrapa, sus temas toman los elementos del rock del desierto para escribir su particular historia psicodélica. Su magnetismo en línea Colour Haze se equilibra a la perfección con unas gotas de blues entre sus cristalinos y brillantes riffs; Unas buenas dosis de fuzz narcótico soportado por una poderosa base rítmica, completan sus atrayentes y largas canciones. Sus temas se estructuran con largos pasajes instrumentales ofreciendo el lado más sensual del trio, pero también tienen crestas en las que los ecos del desierto aparecen manteniendo el legado de bandas como Kyuss o sus paisanos Lowrider, en un alto nivel. Todo un viaje sensorial del que no querrás salir nunca, ya que la suavidad de sus magnéticas y bellas melodías, son un regalo que no todas las bandas pueden ofrecer. Sin duda ‘ENDLESS SEARCHER’ es la perfecta banda sonora para contemplar las estrellas en la noche del desierto o en cualquier paradisiaca y solitaria playa; sus canciones te invitan a una búsqueda interior con sus balsámicos y reconfortantes pasajes.  Si hay algo que me falta respecto a sus anteriores álbumes, son esos tonos exóticos que aportaban mística a sus canciones. En cualquier caso, en este, su tercer álbum, siguen ofreciendo alicientes suficientes para volver a darle al play una y otra vez. Porque ‘ENDLESS SEARCHER’ es uno de esos albúmenes que no querrás dejar de escuchar, de esos que uno escucha compulsivamente. Otra característica que se mantiene en el álbum es la perfecta sintonía entre su pesada y eficaz base rítmica y la brillantez del sonido de su guitarra, algo que no está al alcance de todas las bandas. Así consiguen un sonido sólido y cohesionado que logra cautivar tanto a los fans de los sonidos más contundentes, como a los amantes de los sonidos más narcóticos y ‘viajeros’. Perfectamente podríamos usar el tópico de que estamos ante el mejor álbum de psicodelia pesada del año, pero eso, solo el tiempo nos lo dirá. MAHA SOHONA lo tiene todo, unos músicos impresionantes, unas melodías seductoras, una voz sensual y penetrante, así como un groovy irresistible, con el que consiguen magnificas canciones. ¿Se puede pedir más?

Todas las canciones fueron escritas y compuestas por su guitarra y cantante, Johan Bernhardtson, el cual llevaba a la sala de ensayo las mismas, siendo completadas éstas por Thomas Hedlund (bajo) y David Lundsten (batería) tocando algo que hiciera que funcionaran. ‘ENDLESS SEARCHER’ fue grabado «en vivo» en el estudio tocando con guitarra, bajo y batería, todo a la vez el primer día, agregando las voces y algo más de guitarra. Los siguientes 2 días en Järnhjälmen Studio (traducido directamente al inglés significa ‘Iron Helmet’) en Holmsund, en las afueras de Umeå, bajo la dirección de Stefan Johansson que fue el ingeniero de grabación e hizo todas las mezclas para el álbum. El estudio se encuentra en el mismo edificio que el local de ensayo de la banda, habiendo sido usado en alguna ocasión por David, por lo que la banda le pareció oportuno hacerlo allí mismo, ya que el resultado había sido satisfactorio con anterioridad. El arte de portada es obra de Maciejkamuda Art.

‘Leaves’ ha sido el primer tema que la banda nos ofrecía tras un silencio de 7 años. La canción refleja a MAHA SOHONA en el punto en el que nos dejaron. Sumergiéndonos en el suave espacio heavy-psych al que nos tienen acostumbrados, el tema se desarrolla en bosques llenos de hongos mágicos. Sus relajadas melodías nos acarician los sentidos con delicadeza. Con la guitarra emanando vibraciones lisérgicas, el sonido de la banda se muestra complaciente con el oyente proporcionando un gratificante estado de relax. La cálida voz y la instrumentación contenida, hace que la canción flote en su desarrollo llenando la atmósfera de color. Pocas dudas hay de que los suecos saben de qué va esto de la psicodelia pesada contemporánea, y con este tema lo dejan meridianamente claro. El tema incita al dulce balanceo mientras la mente se expande en ese arco iris psicotrópico que tan bien saben construir. Sus acolchados pasajes hacen que el oyente se sienta como en una nube viajando por el cosmos. A lo largo del tema, no faltan las arrancadas de fuerza con riffs rugosos y difusos que ponen el contrapunto a la dulzura presente en toda la canción. La parte final del tema ofrece los riffs más pesados, aportando el tono Stoner a un tema heavy-psych de alto rango. Es difícil regresar de una manera tan brillante tras tantos años de silencio con diez minutos de esta calidad y magnetismo.

Con un tono psicodélico más caleidoscópico y vintage, ‘A black star’ toma vibraciones más propias de los 70’s para sumergirnos en un espacio psicodélico aderezado con ciertos elementos progresivos. Incluso con pinceladas jazz y un hechizante ritmo, los desarrollos instrumentales se alargan en un ambiente de melancolía. Efectos y un aumento de intensidad en el ritmo, hace que la canción nos invite a una bacanal de sonidos psicotrópicos en forma de jam. Si por algo se diferencian MAHA SOHONA de muchas de las bandas de la escena pesada es por el sonido que sale de sus tambores. No son golpes violentos, sino que usan la gama más grave de los parches, lo que hace que incluso eso, resulte mullido para el oyente. Con mas garra de la mostrada hasta ahora, las melodías se elevan en un relato más contundente y vibrante sin abandonar su espacio psicodélico. Stoner de tintes retro con el suficiente gancho como para provocar esguinces cervicales. Estos chicos saben como atraernos al interior de sus canciones, y lo hacen, ofreciendo cada vez un aliciente diferente.

‘Scavengers’ ofrece al trio en su versión más pesada. Sus difusos riffs y sus atronadores tambores nos golpean con contundencia desde los primeros riffs. Con un sonido más inquietante y una cadencia retro en las partes vocales, el tema está lleno de garra. Vibraciones pesadas, pero sin estridencias sin renegar de las buenas melodías, aquí la oscuridad parece haberse adueñado de los suecos. Por una senda más heavy-rock el tema usa elementos proto-metal en sus escasos cuatro minutos. A diferencia de los largos temas anteriores, en esta ocasión van directos al grano, sin preparar previamente la atmósfera.

Con acordes de blues lisérgico ‘Orbit X’ pone el cierre al álbum devolviéndonos a esos tupidos bosques psicodélicos en los que los efluvios de la dietilamida nos narcotizan. Desplegando toda su magia, cada nota nos invita a dejarnos llevar por las envolventes y magnéticas ondas de su sonido. Cautivadores paisajes sonoros se abren ante nosotros para acompañarnos en un trance en el que nuestros sentidos se expanden arropados por sus bellas y extasiantes melodías. El tema se desarrolla en esa suave atmósfera y solo en su parte final los rugosos riffs regresan a escena para aportar el músculo a otro fantástico y cautivador tema.

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Reseña: ELARA SUNTREAK BAND.- ‘Vostok 1’

Los alemanes ELARA SUNTREAK BAND publican vía Sulatron Records su nuevo álbum ‘VOSTOK 1’. Un fascinante, exuberante y cautivador álbum en el que se conjugan las vibraciones más ácidas de los 70’s, con cascadas heavy-psych y tormentas de fuzz desértico de vocación cósmica. Teniendo presente tanto el legado de Hendrix, como el del Rey Lagarto, sus largas jams viajan por un cosmos chamánico en el que los genes de Pink Floyd se enriquecen con ornamentos orientales con un resultado impresionante. Un álbum versátil en el que los sonidos retro cobran una dimensión monumental bajo sus complejos y bien cuidados desarrollos. Sin renunciar a los tonos cósmicos de sus anteriores álbumes, el trio rinde su particular homenaje al 60 aniversario del vuelo de inaugural de Gagarin. Un verdadero túnel del tiempo con un camino de ida y vuelta desde el rock ácido de finales de los 60’s hasta las dunas cósmicas del desert-rock del siglo XXI. Psicodelia ácida, rock espacial y desarrollos progresivos, conforman las cuatro largas pistas que completan los mas de 70 minutos de un álbum mágico. Teniendo en cuenta el legado del pasado, sus cuatro canciones oscilan sorteando los meandros de unas canciones ricas en matices y que se ven beneficiadas por la presencia del órgano y el mellotrón de su invitado Christian Wick. Porque en ‘VOSTOK 1’ hay muchas vibraciones del stoner más sideral, pero también podemos encontrar momentos en los que el sonido The Allman Brothers se mestiza con los ecos Sabbath, el karma de The Doors, los viajes futuristas más psicotrópicos de Pink Floyd y la acidez de la guitarra de Hendrix, ¿Se puede pedir más? Todas estas influencias aparecen sutilmente en unos temas con personalidad propia en los que las cuidadas melodías que muestran el lado más bello de su psicodelia sideral con fuertes connotaciones clásicas. ‘VOSTOK 1’ es uno de esos trabajos que cualquier fan de la psicodelia amara hasta el resto de sus días, porque en él siempre encontrarás esa atmósfera que te atrapa y de la que no desearías salir. Una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada en la que el trio alemán confirma todas las buenas sensaciones que nos había ofrecido con anterioridad, y que ahora quedan ratificadas en este maravilloso trabajo lleno de buenos momentos.

‘VOSTOK 1’ está disponible vía Sulatron Records en vinilo azul transparente 2-LP en tapa plegable y CD en digisleeve plegable. Ambos están limitados a 500 copias.

ELARA SUNTREAK BAND son: Daniel Wieland (Bajo, Voz); Martin Wieland (batería, percusión); Felix Schmidt (guitarras, efectos).  Voces invitadas en «Vostok 1» de Felix Seyboth; Órgano Hammond y Mellotron de Christian Wick.

Entre efectos espaciales ‘Nexus’ va tomando forma para eclosionar con riffs desérticos que se despeñan en un torrente heavy-psych. Con una voz ahogada pero llena de fuerza la canción toma un aspecto 70’s. Ese registro vocal a imagen de Ozzy pone el contrapunto al sonido difuso que nos ofrece la banda. Un turbio tema que se siente seducido a lo largo de sus casi veinte minutos por un entorno lisérgico que gran calado. Los solos ácidos toman el protagonismo frente a la barrera turbia del sonido que les custodia. La dualidad entre lo pesado y lo cristalino hace que encontremos dos capas de sonido que se van alternando constantemente. El tercer elemento es precisamente el uso de la voz. Con ese sonido arremolinado, la canción serpentea entre su sonido arenoso y el espacio psicotrópico que describen sus desarrollos de guitarra. Esos solos aplacan la furia del corte para sumergirnos en aguas psicodélicas. Aquí el legado de Hendrix se refleja entre efectos siderales dotando al tema de un tono cósmico. Dejándose llevar por sus instintos van moldeando el tema hasta convertirlo en una jam llena de sonidos psicotrópicos con un aura vintage aportada por las incursiones del órgano. Los sonidos retro afloran con naturalidad antes de decantarse definitivamente por las atmósferas más narcóticas en las que la psicodelia se nutre de los aromas orientales aportadas por esas fragancias exóticas. En la parte central el tema ha mutado completamente respecto de la forma sonora de la que partió. Elementos psico-progresivos se unen a la fiesta aportando nuevas texturas a un tema rico en matices. Estamos ante toda una odisea sonora que explora las fronteras de la psicodelia pesada mostrándonos los distintos escenarios en los que ésta puede desarrollarse. Lo cierto es que todo se hace con una continuidad que nos traslada a magnéticos espacios sonoros más propios de la espiritualidad oriental con cantos tibetanos que ponen el tono místico a un tema profundo y que cala en el oyente con suma facilidad.  Podríamos preguntarnos donde quedaron las vibraciones pesadas herederas del proto-metal de los 70’s, pero, en cualquier caso, los pasajes psicodélicos de la segunda parte del tema nos trasmiten un estado sensorial que abre nuestra mente y gratifica nuestros sentidos.

‘One a drink with Jim’ es un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido. Aquí ELARA se visten de Rey Lagarto para transitar por chamánicos espacios desérticos. Con inequívoco carácter doorsiano, el tema nos ofrece suaves pasajes psicodélicos. Todo un trance en tonos místicos en el que la banda explora pasajes transitados por The Doors décadas atrás. Dando más protagonismo al órgano en su primera parte, el tema se desarrolla entre pasajes trascendentales con las dunas como testigo en un entorno solitario. Prescindiendo de riffs pesados, el tema fluye entre locuciones que dotan a la canción de un aura introspectiva. Su belleza se conjuga con la instrumentación envolvente y cálida para reconfortar los sentidos en un ejercicio introspectivo. Su larga duración, con dieciséis minutos, no impide que el tema fluya con soltura sin que resulte monótono. Deleitándose con esos desarrollos de psicodelia transcendental el tema por momentos parece tomar elementos sureños más propios de Allman Brothers sin perder su vocación psicodélica. Mostrando la destreza con la guitarra, los pasajes ácidos se cubren de color en una espiral que parece no tener fin. El resultado es un tema sólido y solvente que engrosa su sonido con unos poderosos tambores y un sonido estratificado con varios niveles de intensidad. Al igual que el corte anterior, el sonido va mutando según avanza el tema, llevándonos a paisajes completamente distintos en cada momento. Esto lo hacen con la habilidad para que nada resulte impostando, siendo el fruto de su buen hacer.

Los pasajes trascendentales aparecen nuevamente en ‘Vostok 1’. Cadentes acordes llenos de magnetismo nos susurran con delicadeza en una pausa que da la sensación de que algo va a pasar. Un insondable espacio psicotrópico que súbitamente se decanta por la psicodelia pesada en todo su esplendor. Un ‘viaje’ tántrico que se adorna con delicadas melodías vocales. Con guiños floydianos el tema desarrolla garra entre sus psicotrópicos efectos y solos en una combinación que funciona a las mil maravillas. Psicodelia de muchos quilates que a buen seguro hará las delicias de los fans acérrimos del género. Si bien estamos ante otro largo tema psicodélico, los desarrollos progresivos se unen a este trance sonoro para aportar texturas diferentes al sonido de la banda. Sus desarrollos interminables van cambiando su aspecto haciendo que el viaje resulte fascinante para el oyente. Con juegos de voces y coros dotan a la canción de un aspecto ensoñador en un épico final lleno de gancho.

 ‘Orange october’ cierra este maravilloso álbum con sus hechizantes desarrollos psico-progresivos. Con un tono vintage, la melancolía preside la parte inicial del tema antes de invitarnos a entornos reconfortantes con suaves pasajes. Voces llenas de sentimientos nos acarician entre ricos acordes que oscilan balanceándose en un entorno plácido para el oyente. Golpeando con riffs más densos exploran un paisaje psicodélico que se ornamenta con ecos de oriente gracias al sonido del mágico sitar. Una bajada de intensidad que nos invitar a descubrir un mundo mágico con sus reconfortantes melodías. Con menos acidez, la canción se decanta por desarrollos más progresivos en esa búsqueda de un sonido único y hechizante.

Elara Sunstreak Band

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Reseña: KING BUFFALO.- ‘The Burden of Restlessness’

A estas alturas nadie puede dudar de lo que son capaces KING BUFFALO. Una banda que se ha labrado su reputación a base de buenos álbumes y de fantásticos shows en vivo. Hace unos meses, los de Rochester nos anunciaban que, ante la imposibilidad de actuar en directo por las restricciones de la pandemia, publicarían en este año 2.021 tres álbumes. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es la primera de esas tres entregas, y…. joder!, ¡no se podía empezar de mejor forma!. Dentro de la escena heavy-psych, pocas bandas han conectado con el público como KING BUFFALO, y con este nuevo trabajo seguirán ampliado su corte de seguidores. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es seguramente su álbum más oscuro y pesado hasta la fecha. Si a su contrastada habilidad para crear atmósferas heavy-psych, unimos sus aterciopeladas melodías shoegaze, y una sucesión de ritmos hipnóticos de vocación kraut, junto a sus arrancadas pesadas en vena Stoner, la tormenta perfecta está servida. Logrando transmitir al oyente sus demonios internos, el trio, con un sonido cristalino hace que sus canciones por momentos se recuesten en vibraciones de metal progresivo; este es uno de los alicientes que KING BUFFALO nos ofrece en su nuevo álbum. Un sonido férreo que golpea nuestras neuronas con ritmos milimétricos nos seduce irremisiblemente. Nada aquí parece estar dejado al azar, desde los desgarradores y atormentados registros vocales, a los chamánicos pasajes de su narrativa. Por momentos aturdidores, los de Rochester lo han vuelto a hacer. Si alguno de sus trabajos previos ha sido catalogado por algunos como pequeñas obras maestras, en este nuevo álbum, volverán a recibir ese calificativo. Sin anquilosarse en un sonido único, exploran territorios hasta ahora poco transitados para ellos; esto no significa que KING BUFFALO haya renunciado a su esencia, sino que, precisamente siendo fieles a sí mismos, consiguen ampliar se espectro sonoro con maestría. La frustración a veces nos hunde, y en otras ocasiones nos hace mas fuertes, haciendo que saquemos nuestra rabia, y eso precisamente es lo que este álbum significa, una vía de escape a estos tiempos convulsos que estamos viviendo. Los rangos de frecuencia usados, prescindiendo del abuso de los sintetizadores, son como ronroneos de gatos, lo que hace que los mismos, tengan un efecto calmante para el oyente. Sus reverberaciones y ecos siguen siendo importantes para crear ese sonido espacial tan característico en KING BUFFALO, un sonido que trasmite serenidad, comprensión y paz. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ nos abre un nuevo horizonte en el sonido de una gran banda, solo nos queda esperar a la llegada del resto de su trilogía, pero mientras tanto, disfruta de este mágico y hechizante álbum, un trabajo que perdurará en el tiempo.

‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ está disponible vía Stickman Records.

KING BUFFALO son: Sean McVay, (voz, guitarra y sintetizador),  Scott Donalson (batería y percusión) Dan Reynolds (bajo y sintetizador) .

‘Burning’ nos introduce de inmediato en la particular espiral psicodélica de los de Rochester. Incisivos tambores y golpeos de guitarra con tonos hipnóticos van construyendo un tema que borbotea manteniendo una línea continua.  La cálida voz de Sean cambia ligeramente el rumbo del tema. Aquí el magnetismo del bajo toma un papel principal antes de que todo se alborote. Con una mayor pesadez la canción no pierde su vocación psicodélica. La atmósfera futurista del tema contrasta con los ásperos sonidos que el trio ofrece. Guitarras rugosas y gran una pesadez se mestizan con la vocación pseudo-espacial de una canción casi futurista. Un aturdidor corte que golpea con fuerza sin perder un ápice de magnetismo.

Con un sonido más difuso ‘Hebetation’ mantiene los ritmos vibrantes. El tema conjuga el sonido KING BUFFALO a la perfección. Melodías shoegaze y los ganchos lisérgicos habituales crean un tema colorista. Elevaciones de intensidad y sin perder su carácter hipnótico los sintetizadores crean una atmósfera ensoñadora en la que la psicodelia gravita entre el magnetismo de la base rítmica. La aterciopelada voz hace el resto entre crujientes notas que mantiene la tensión. Ondulando entre mesetas más suaves y torbellinos de fuzz intoxicante el corte se eleva majestuoso con esa psicodelia característica de la banda. Pasajes heavy psych se colorean con la incisiva guitarra en una constante oscilación de ritmos modernistas.

Partiendo de una atmósfera casi espacial, ‘Locus’ gravita entre tonos casi kraut en un susurrante trance sonoro. Suave y aterciopelado, sus melodías vocales nos susurran describiendo insondables espacios cósmicos. Mostrando su lado más suave, KING BUFFALO va construyendo otro tema lleno de magnetismo entre desarrollos de sintetizadores para explotar en una deflagración más pesada sin perder su aura sideral.  Con la habilidad para envolver al oyente con sus suaves melodías sus psicotrópicos pasajes nos van describiendo un espacio cósmico en el que la psicodelia encuentra su lugar.  Un atrayente tema que mantiene todo su poder de seducción y que nos ofrece buenos solos de guitarra acompañando a sus letárgicos ritmos. Siempre dinámico, la atmósfera cósmica persiste en su particular odisea sónica. El resultado son seis minutos versátiles de psicodelia de tinte espacial.

Con un carácter más freak, ‘Silverfish’, camina pausado con un aire vacilón. Repitiendo sus acordes en una especie de trance místico de corte futurista, los sintetizadores crean un manto cósmico para arropar las calmadas melodías. Todo un espejismo que gira súbitamente para golpearnos con crujientes riffs de vocación metal y voces atormentadas.

Nuevamente tomando ritmos repetitivos ‘Griffter’ nos sume en una atmósfera robótica entre pinceladas de psicodelia cósmica. El sueño letárgico de los de Rochester se desarrolla entre sintetizadores y rasgueos de guitarra que van evolucionando sin prisa. Chamánicos y psicotrópicos, el trío imprime fuerza al tema con contundentes y rugosos riffs elevando su sonido sobre la cadente base rítmica. Aquí se refleja la faceta más stoner de los de Rochester. Entre un vendaval de riffs difusos el tema cambia su aspecto con un sonido mucho más pesado. Con la guitarra de Sean desangrándose en largos solos la canción se sumerge en aguas heavy-psych con un torrente de crudos pasajes.

‘The knocks’ nace con la batería contenida y con pegadizos ecos de sonidos futuristas. Retomando la melodía, crean acolchados pasajes en un mundo ensoñador. Su flotante sonido consigue contagiar un clima apacible y catártico en el que los elementos psicodélicos hacen acto de presencia. Imprimiendo pesadez a la canción, el sonido se engrande sin perder su vocación psicotrópica. La conjunción de los elementos pesados con el hipnotismo de los ritmos crea una espiral sónica que sube y baja entre turbias vibraciones que se repiten. Sin llegar al colapso, el corte ondula ofreciendo pasajes de vocación progresiva en una atmósfera más espacial. Aquí la guitarra nos regala solos virtuosos sin alterar el espíritu del tema.

El álbum cierra con ‘Loam’, un tema en el que la psicodelia nos narcotiza entre efectos envolventes y ritmos kraut. Un nuevo espacio para desarrollas todo su encanto sobre melodías algodonadas y una colorista atmósfera lisérgica que refleja a la banda en todo su esplendor. Hechizantes y suaves, KING BUFFALO usa los sintetizadores para adornar sus bellos y magnéticos desarrollos. Con potentes riffs consiguen que el tema se muestre esplendoroso y lleno de magnetismo. Siempre sin pausa, su sonido va mutando, explorando distintas vibraciones que van desde la psicodelia, lo progresivo, el stoner y lo espacial. El resultado es apoteósico. Casi nueve minutos que por sí mismos hacen que este nuevo álbum merezca la pena.  

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Reseña: OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT.- ‘Old Boys’ Blues Experiment’

Entre nuestras recomendaciones semanales aparecía un curioso trabajo de los británicos OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT. La banda está compuesta por el guitarra de INDICA BLUES, Tom Pilsworth, Tom Mc Keand (teclados) y el malogrado Aaron Jarvie-Swain (bajo y batería). Aaron tristemente fallecía falleció hace pocas fechas víctima del cáncer pero su quisieron crean un álbum con su trabajo y donar la recaudación del mismo para destinarlo a su hija. Una triste historia que nos ofrece su lado bueno con cuatro temas en los que el blues y psicodelia sirven de tributo al músico. Sus ácidos temas con aroma vintage gravitan entre lisérgicas melodías y fornidos ritmos. Desde la sencillez y la honestidad sus atmosferas humeantes se ven asediadas por bacanales de guitarras psicotrópicas sin perder la esencia del blues clásico. Sus chamánicos temas sirven de bálsamo para el oyente ávido de propuestas honestas hechas desde la sencillez. El resultado es brillante.

Fuertes tambores y una densa línea de bajo abren ‘Dude, where’s my helicopter? ‘. Enseguida la guitarra de Tom comienza a rezumar blues ácido entre los cadentes ritmos. Elevando la intensidad el tema incursiona por paisajes psicodélicos de gran belleza. Robusto y pesado, el tema consigue el equilibrio entre sus lisérgicas melodías y los fornidos ritmos. Con una bacanal de solos ácidos el tema se convierte casi en una jam heavy-blues en la que los pasajes heavy-psych revolotean sin control. Un impactante sonido lleno de ‘duende’ bajo una atmósfera acogedora.

Instalados en el heavy-blues, ‘Cherry Bomb’ golpea con toda su fuerza entre poderosos ritmos y un sonido denso y turbio. Su difuso sonido es asediado por esa guitarra afilada que no cesa en su empeño por explorar los blues del pasado en un entorno nebulosos y humeante. Su repetitivo ritmo se complementa con los virtuosos pasajes heavy-psych sin perder su esencia blues. El aturdidor sonido del bajo dota de fuerza y pesadez a un tema construido de una aparente sencillez, pero con un resultado brillante. En la parte final, la banda se deja llevar por la ortodoxia blues.

Entre nebulosos pasajes, ‘A Long Train Home’ repite la formula psicodélica. Con misteriosos desarrollos esbozan pinceladas de blues lisérgico con gran destreza. Un ritmo lento pero sólido, y sin prisa para arrancar, hace que el tema narcotice al oyente con su vocación lisérgica innata. Con sus cinco minutos, y siendo el corte más largo del EP, la canción incorpora los teclados con un sonido cálido que se aleja de los afilados solos de las canciones precedentes. dejándose llevar por la placidez de sus ritmos, el tema

Cadenciosos y silencioso ‘Epilogue’ se sumerge en el blues entre psicotrópicos. Con un carácter chamánico el tema explora los confines del blues en su versión más lisérgica.  Solos ácidos y una cálida instrumentación conjugan un tema profundo en el que podemos encontrar vestigios vintage en tonos doorsianos. El cálido y penetrante sonido del órgano aporta la calma entre sus efluvios psicotrópicos en un tema que parece inconcluso y del que aparentemente podría sacarse mas. Como si se tratara del primer esbozo, la canción se muestra prometedora.