Reseña: PARALYZED.- ‘Paralyzed’

Todo un cañonazo de heavy-blues y hard-rock primitivo y salvaje. PARALYZED en su Lp debut, nos presentan un coctel en el que caben Steppenwolf, The Doors, Leafhound, Deep Purple, Danzing o Sabbath, por citar solo algunos de los ingredientes que usan para construir este magnífico brebaje sonoro. Temas rugosos comandados por una quebradiza voz que acaba por engancharnos sin remisión. Como tantas veces hemos visto, no estamos ante un gran cantante, pero sin duda, Michael Binder tiene duende, y eso se percibe en cada canción. Su registro roto y aguardentoso conjuga el legado de Glenn Danzing, Jim Morrison y sobre todo de John Kay en modo etílico.  Los alemanes tienen el blues en sus genes, algo que no debería sorprendernos, ya que continúa siendo un referente primordial en el que muchas bandas se siguen mirando. Tras su fantástico EP del otoño de 2019, PARALYZED irrumpen como un elefante en una cristalería en la escena pesada con su perfecta conjunción de heavy blues, Stoner y buenas dosis de psicodelia ácida. Un atrayente trabajo, sin resquicios, en el que cada tema nos ofrece un aliciente para desear escuchar el siguiente con ilusión. Transitando por ese puente imaginario que nos traslada al comienzo de los años 70’s, sus temas huelen a gasolina y bourbon, pero también a marihuana. Tonos vacilones con una notable influencia del sonido que Steppenwolf nos brindaban al final de los años 60’s, para erigirse como referente de los moteros de la época. Ahora PARALYZED bien podrían ocupar ese espacio con un sonido que cruje, que golpea y que nos deja K.O.  Rock directo que transmite un espíritu optimista y en el que no faltan momentos de melancolía para recuperar el espíritu del rock and roll. Sin duda ‘PARALYZED’ es uno de esos álbumes que hace volar tu cabeza.

PARALYZED son: Michael Binder (guitarra y voz), Caterina Böhner (guitarra), Philipp Engelbrecht (bajo) y Florian Thiele (batería), contando con la colaboración de Daniel con su órgano Hammond en ´Golden Days´. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en Turtle Records Studio.

‘Paralyzed’ sirve de introducción a un soberbio álbum. Conjugando elementos doom, con un sonido crudo en el que los ecos heavy-blues aparecen intoxicantes entre riffs Stoner y solos extasiantes. Un espacio psicotrópico en el que la banda deja patente toda su pesadez.

Tras la entrada anterior los momentos hard-rock vintage entran en escena en ‘Lucifer’s Road (My Baby And Me)’. Un tema que conjuga el legado Sabbath con una voz al mas puro estilo John Kay. Con esa cadencia melódica Steppenwolf, el tema ofrece riffs contagiosos con un carácter retro entre momentos heavy-blues impregnados en papel secante. Rock macarra y vigoroso que golpea con fuerza cuidando las melodías. Crudo y directo el tema se deja seducir por hirientes y penetrantes creando una espiral que nos envuelve.

Tras la Tempestad llega la calma, y ‘Prophets’ parte del sosiego para elevarse y convertirse en un tema desgarrador. La influencia del registro quebrado de su vocalista tiene una gran trascendencia en el sonido de los alemanes. Riffs, sencillo, pero familiares acompañan la comitiva heavy-blues hacia un espacio de psicodelia pesada y ritmos Stoner sin perder su carácter vintage. Tras tres minutos las hostilidades se desatan con crudos momentos hard-psych herederos de los 70’s más salvajes. Sus casi ocho minutos hacen que podamos disfrutar de distintas etapas en el caminar de un corte que reposa su epílogo entre paisajes de psicodelia chamánica.

Derrochando fuzz, ‘Noise on the river’ se debate entre el heavy-blues y los rudos ecos Stoner. Con esos tonos macarras, el tema se desata en solos ácidos entre ondulantes ritmos reflejando el espíritu del medio oeste. Un sonido primitivo, pero bien ensamblado con distintos momentos estilísticos que acaban despeñándose sin control por un torrente pesado y lisérgico. Un corte denso y pegajoso en el que la fuerza de la banda queda patente entre solos endiablados.

Con la cadencia de los primeros acordes del clásico de Deep Purple ‘Child on time’, ‘Golden days’ parece beber de esa fuente. Si ya Deep Purple en su día se inspiraron en el tema de It’s a beautiful day ‘Bombay Calling’, de nuevo esos ecos son retomados aquí. Con un órgano retro envolviéndolo todo con su sonido vintage, el difuso sonido de los riffs en segundo plano custodia desgarrados pasajes en los que el humo cannabico está presente. Si bien la voz de Michael Binder parece quebrarse en cada verso, eso supone un aliciente y una auténtica seña de identidad de la banda.

‘Lowlands’ cruje poderoso antes de tornarse a un escenario bluesero sin perder su groovy. Cocinando a la perfección los riffs Stoner con la esencia del blues de los 70’s el tema tiene arrancada y paradas constantes para acabar siendo seducido por la acidez sin perder su espíritu turbio.

Emulando al Rey Lagarto en su introducción, ‘Green eyes se precipita impulsado por el fuzz en un torrente de rock salvaje y crudo. El calor del desierto reflejado en otro tema con un groovy impactante que nos invita al desenfreno entre armonías que rápidamente nos enganchan. No puedo evitar la comparación con STEPPENWOLF nuevamente en una versión Stoner que tiende el puente entre el siglo XX y los curdos sonidos de los 70’s. Guitarras rabiosas y ritmos poderosos acompañan esta huida.

‘This woman’ nos lleva a las largas rectas Californianas en una nueva revisión stonerizada de la banda de John Kay mostrado su lado más salvaje. Rudo y desbocado, el tema contiene momentos más melódicos sin perder un ápice su rugosidad. Un tema crudo en el que también aparecen ecos blues, entre su contundentes y rugosos riffs.

Sutiles acordes llenos de mística misteriosa abren ‘Mother’s only son’. Un tema que se eleva poderoso entre zarpazos de psicodelia salida de la guitarra. Crujientes y cadenciosos riffs con pasajes recitados al más puro estilo Morrison van creando un tema chamánico. Desgarradores pasajes que se clavan en nuestros sentidos mostrando una faceta oscura pero hechizante de la banda. Lleno de efluvio psicotrópicos el tema se contonea suave pero poderoso. Su ambiente pantanoso se conjuga con atormentados pasajes vocales para inclinarse por un espacio heavy-psych que se asoma a precipicios doom.

‘Parallel’ pone el cierre en una atmósfera psicodélica en la que la quebrada voz derrocha sentimiento. Entre el dark folk y ese escenario lisérgico lleno de magia. El tema parece divide en dos partes, con un segundo acto en el que momentos Danzing se fusionan con ácidas atmósferas que se elevan hacia un espacio Stoner con un nítido matiz añejo. 

Reseña: ROSTRO DEL SOL.-‘Rostro del Sol’

¿OBRA MAESTRA?. Cuando en el mes de septiembre el quinteto mexicano publicaba su single ‘Cynical mind’ mi instinto me decía que podíamos estar ante algo grandioso. La publicación de su álbum homónimo confirma esa afirmación. ROSTRO DEL SOL ha creado uno de los álbumes más sorprendes e interesantes de los últimos tiempos. De todos es sabido que la cantera mexicana era un territorio fértil del que siempre han salido buenas bandas, pero lo de estos chicos es impresionante. Buenas melodías y una perfecta ejecución de unos temas ricos en matices y texturas. Un gran aval que hace que todo fluya con una naturalidad sombrosa, sin complejos. Cinco hijos de Moctezuma que, con su debut, son merecedores de conquistar el mundo. Media hora mágica en la que el rock progresivo, la psicodelia más ácida, el jazz-rock y los ritmos funk, se visten de tonos vintage al más puro estilo de los 70’s. Imagina una fiesta por todo lo alto con Hendrix y Alvin Lee como anfitriones y con Colloseum, Traffic, Deep Purple, Earthless, Santana, Zappa o Siena Root como invitados. Solos hirientes, mucho Wah, wah, y unos teclados envolventes se salpimientan con el siempre seductor sonido del saxo, uno de los alicientes de este álbum instrumental. Un trabajo impresionante del primero al último tema. Estos músicos noveles tocan como auténticos veteranos, tanto por su destreza, como por su capacidad compositiva llevándonos siempre por el camino correcto. Estamos ante un álbum camaleónico que muta sus formas constantemente ofreciéndonos siempre un aliciente que nos deja extasiados. A veces no se necesitan psicotrópicos para tener un ‘viaje’, ROSTRO DEL SOL nos embriagan con su música de una manera placentera y hechizante. Los álbumes instrumentales siempre tienen algún detractor, pero a éstos, yo les invitaría a dejarse llevar por este monumental trabajo instrumental que no te dejará indiferente. Toda una orgia de sonidos vintage que te llevará al orgasmo en uno de los mejores álbumes de los últimos tiempos.

‘ROSTO DEL SOL’ está disponible vía LSDR Records, y fue grabado entre 2019 y 2020 en Rec-on Estudios en Ciudad de Mexico, por Jorge Trejo, siendo mezclado por Juan Puget, correspondiendo el arte de la portada a Elena Ibañez.

ROSTO DEL SOL son: Mitch Bálänt (Guitarra), Demian Burgos (Batería), Baruch Hernandez (Teclados), Israel Mejía (Bajo) y Dan Samhain (Saxo).

‘Effect of creation’ surge entre distorsiones y efectos, custodiado por el penetrante órgano. Una entrada que no nos hace vislumbrar el camino por el que se desarrollará el tema. Tras un minuto y medio de incertidumbre, el órgano en línea Purple deja espacio a unos desarrollos progresivos con cierta herencia española. evocándome momentos del rock andaluz español de los setenta, el cuarteto mexicano nos sumerge en una fusión de elementos en la que los ritmos jazz, se dotados de una gran acidez. Guitarras chirriantes, en una especie de jam en la que todo se vuelve más loco. Los vientos se unen a una fiesta variada y que cambia constantemente. Giros atractivos que va mutando las vibraciones sobre las que se construye el tema. Toda una exploración de sonidos vintage en la que no existen límites. Hard-progresivo, psicodelia y un hechizante ambiente psicotrópico con solos de guitarra que se estiran hasta la extenuación. El tema acaba por dejarnos noqueados por completo.

Tras el shock del corte de apertura, ‘Solar fire’ mantiene el espíritu vintage con el hammond coloreando el ambiente entre ritmos de vocación Funky. Conversaciones de guitarras ponen una pausa a los ambientales desarrollos progresivos. El tema consigue el equilibrio entre el sonido de los distintos instrumentos, creando la composición en distintos planos en los que cada músico tiene su espacio. Un gran trabajo compositivo para crear un tema rico en matices y texturas, esta vez en tan solo tres minutos. El contraste de la primera canción, con sus casi nueve minutos y la brevedad de ‘Solar Fire’ no desentona en la apuesta de la la banda, solventando a la perfección el gancho de cada una de ellas.

‘Backyard blues’, un nombre lo suficientemente evidente como para intuir que camino tomaran en esta ocasión. El blues, siempre un estilo recurrente para las grandes bandas aparece aquí de forma majestuosa. Heavy-blues y mucho psicotrópico son los ingredientes de este artefacto lisérgico y hechizante.  Creando un sonido mas propio de una banda americana de comienzos de la década de los 70’s, los teclados y las guitarras entran en una lucha hegemónica en la cual, en esta ocasión la guitarra se lleva los honores. Sabiendo ejecutar su papel, los momentos vintage adquieren una dimensión grandiosa. Contagiosos ritmos Funky y una línea de bajo llena de magnetismo amplían el espectro cromático del tema, ofreciéndonos nuevos espacios para la exploración. Si de algo no hay duda, es que, si no te unes al baile con el tema, estás muerto. Un corte adictivo.

Un solo de batería a la vieja usanza es la carta de presentación de ‘Bob C Sketches’. Nuevamente la fusión y el jazz ponen los cimentos para otra obra faraónica. Con ciertos ecos latinos y una guitarra propia del Santana más experimental, la bacanal psicotrópica regresa para narcotizarnos al más puro estilo Alvin Lee. Seducidos por el blues y la psicodelia la espontaneidad y destreza de estos chicos vuelve a quedar patente. Mucho talento y mucha técnica avalan otro blues lleno de acidez en el que los ritmos jazzeros se desbocan en una nueva jam. Envueltos en solos que parecen revolotear sobre nuestra cabeza, antes de que todo se modere. Aquí los vientos y los teclados salen a escena mostrando todo su glamour, seduciéndonos con bellas melodías retro. Entre pasajes jazz rock, las texturas del tema se amplían con distintos sonidos y vibraciones superpuestas para ofrecer un ampuloso corte que vuelve a dejar patente el talento de estos jóvenes músicos. Instalando en ese ambiente de los años 70’s. el jazz rock, y hard-progresivo se fusionan nuevamente en ‘Tales’. Un tema dividido en tres partes ejecutado entre una sutil neblina psych. Un nuevo coctel en el que caben distintos y variados ingredientes estilísticos. Ondulando en sus ritmos y saltando de un estilo al otro los momentos heavy-psych se mimetizan entre ritmos de fusión en una primera parte llena de intensidad. Como si hubiéramos cambiado de canción, la segunda parte habita en atmósferas psicodélicas de manual, con guiños floydianos. En su parte final, aparecen más presente elaborados desarrollos progresivos

https://www.facebook.com/RostroDelSol

https://www.facebook.com/lsdrrecords

Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Rides again’

Tras quince años arrinconadas en algún rincón, Heavy Psych Sounds, rescata unas grabaciones inéditas de los japoneses SONIC FLOWER (banda formada por el bajista de CHURCH OF MISERY, Tatsu Mikami) efectuadas en las sesiones de grabación de su álbum homónimo de 2005. Tras salir del estudio la banda se separó y las grabaciones quedaron olvidadas hasta ahora que ven la luz en el sello italiano. Siempre es agradable encontrar material inédito de una banda querida por el público, y en esta ocasión estamos ante temas que parecen ejecutados por puro divertimento, lo cual es un aliciente por frescura en su composición y ejecución. Como dignos herederos de los pioneros de la psicodelia ácida japonesa como Shinki Chen o Kuni Kawachi, nos ofrecen una mezcla ácida de blues, hard, psicodelia y ritmos funk. No en vano, ‘RIDES AGAIN’ contiene dos versiones de THE METERS y GRAHAM CENTRAL STATION, dos bandas que sabían combinar la psicodelia con atractivos ritmos funk, y que aquí, esos temas adquieren una dimensión mucho más pesada. Imagina a Earthless en un viaje a los crudos sonidos del blues ácido de los setenta en busca de los pioneros de la psicodelia pesada. Boogie, rock and roll e incluso momentos doom conviven en esta bacanal psicotrópica de proporcionales descomunales. Con temas directos a pesar de que parecen más bien una jam en lugar de canciones al uso, su duración no supera los cuatro minutos, lo que hace que vayan al grano sin dejarse llevar por largos desarrollos. Desde la atronadora batería, hasta la dupla de guitarra hirientes, cada tema se construye desde un riff que se repite y que sirve como punto de parte para sus veleidades psicotrópicas. Si algo tiene los músicos japoneses es una técnica envidiable, y si ha eso unimos el carácter loco de estos chicos, la tormenta perfecta está servida. Con solo escuchar ‘RIDES AGAIN’ te das cuenta de que los japoneses se divierten con lo que hacen, lo que al final redunda en un regalo para el oyente, haciéndonos partícipes de su fiesta psicotrópica.

SONIC FLOWER se formó como un proyecto paralelo de CHURCH OF MISERY en 2001. Tatsu Mikami (bajo) y el ex guitarrista de Church, Takenori Hoshi, se unieron para tocar un rock pesado instrumental de sabor más blues y menos doomy. Fueron influenciados por famosos actos de heavy rock de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. A ellos se unieron rápidamente el guitarrista Arisa y el bateria Keisuke Fukaw. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de blues rock pesado ‘SONIC FLOWER’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental e improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird (proyecto paralelo de Amen) o Acid King en sus shows en Japón. En 2018, Tatsu decidió volver a formar la banda, ya tiene toneladas de canciones nuevas. Esta vez se asoció con el viejo cantante de Church y su viejo amigo.  
SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz y guitarra
Takenori Hoshi – Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería

‘Super witch’ es toda una espiral psicotrópica entre poderosos tambores. Con una bacanal de solos de guitarra rezumando acidez en tema se soporta en una inquebrantable base rítmica. Hipnótico y repetivo ritmo que arrolla al oyente con toda su fuerza. Sobre él la esencia heavy.psych de la banda y notas de blues lisérgico se suceden sin descanso. El tema suena crudo, y la grabación seguramente podría ser mejorable, pero tiene una fuerza arrolladora que compensa las pequeñas carencias que puede tener la producción. La mezcla de su turbio sonido, con la acidez que aflora de la guitarra consigue una combinación de lo más atractiva e impactante.

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Black sheep’ juega con el blues y el hard rock más primitivo. Con estos chocos todo suena salvaje y crudo, algo que queda patente nuevamente aquí. Construyendo la canción sobre un riff, los japoneses la adornan estirándolo y encogiéndolo entre tonos retro. Con un fantástico groovy contagioso el tema nos impregna de psicodelia pesada entre sus tonos blues sin que podamos escapar de su diabólica espiral. ¡¡¡Ese riff!!!

‘Jungle Cruise’ se desboca entre tambores tribales y jolgorio para repetir una fórmula que funciona. Sus ritmos en línea Santana se conjugan con la pesadez de una excelsa línea de bajo y continuos solos asesinos de unas guitarras que pelean entre sí para ver cuál de ellas chilla más. Siempre manteniendo el lado lúdico, el tema ofrece momentos más pausados entre sonidos alucinógenos que acaban por extasiarnos. Con la vista puesta en sus ancestros psicodélicos de los 70’s la banda se deja llevar por un aquelarre ácido.

Con palpitantes vibraciones 70’s ‘Captain frost’ suena a hard ácido crudo y primitivo. Rescatando la esencia de los pioneros, nos embarcan en una nueva espiral sónica de proporciones descomunales en la que el blues impregna unos acordes que mutan y oscilan constantemente. Siempre manteniendo el nivel rítmico elevado, quizás sea uno de los temas más estructurados. Rock ácido en estado puro con ese punto de improvisación que aparece en cada una de las canciones.

Rememorando el legado de The Meters, dan la vuelta a su canción ‘Stay away’. Un tema Funky que mantiene el ritmo y su sonido vintage, pero que se convierte en una apisonadora en manos de los japoneses. Los tremendos tambores y el grueso bajo hacen que la canción se transforme sin terminar de perder su esencia.  Más contenidos que en los temas anteriores, aquí la banda se divierte en este viaje al siglo pasado. Con un total protagonismo de la base rítmica, el tema no adolece de solos asesinos, si bien mucho más contenidos.

‘Quicksand planet’ es el ejemplo de: ‘Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Con esta premisa el tema sirve de entretenimiento a una banda que transmite un groovy contagioso. Queda patente que estos chicos se divierten tocando estas canciones libremente, y esas vibraciones llegan al oyente con suma facilidad. Acid blues, heavy-psych y tonos retro son un atractivo al que no se pude renunciar, y si se ejecuta con esta calidad, mucho más.

https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS

Reseña: HYPERNAUT.- ‘Ozymandas’

La saturación de álbumes que recibo cada semana ha hecho que este artefacto sonoro a caballo entre el heavy-rock y el stoner más desértico quedara en la bandeja de entrada hasta ahora. Por fín nos adentramos en ‘OZYMANDAS, el álbum debut del quinteto peruano HYPERNAUT. . Nueve temas directos que golpean sin contemplaciones para gozo de los amantes de las vibraciones más rugosas. Pero no solo encontramos un derroche de fuzz en ‘OZYMANDAS’, en el álbum parecen estar muy presentes los ecos grunge de los 90’s (un pilar fundamental), así como la psicodelia. Siempre sin bajar demasiado el listón del alboroto sonoro en el que se desarrolla cada tema, cada uno de ellos se envuelve en un embalaje alternativo.  Lo cierto es que los temas funcionan, ofreciendo verdaderos ganchos que nos invitan al desenfreno entre arenosos riffs y una constante estela de fuzz. Pero esto no quiere decir que estemos ante otra banda stoner más, aquí todo se muestra atractivo, y con un poder contagioso inquebrantable. Sin salirse de su apuesta alternativa, enriquecen esta, con voces que a veces parecen salir del rock más crudo y primitivo de los 70’s y en otras ocasiones se instalan en el legado del grunge innato en el quinteto limeño. Aún así, posiblemente estemos ante una banda que no quiere renunciar a su espíritu heavy-rock, pero que se siente atraída por el sonido de los desiertos más arenosos y cegadores. Si a eso unes ese espíritu alternativo que flirtea hasta con el punk, estamos ante un debut, que no te dejará exhausto, sin un momento de respiro. Un álbum ruidoso pero a su vez con su punto psicodélico, y en el que los ecos de los pioneros del desert-rock, se reflejan en cada una de sus canciones. Unas canciones ásperas en su instrumentación pero mucho más suaves en algunas de sus melodías.

HYPERNAUT son: Santiago Echecopar (voz), Gary Saavedra (batería y coros), Giancarlo Yepez (guitarra rítmica), Mike Yugra (bajo) y Martín Cardich (guitarra solista). ‘OZYMANDAS‘ fue mezclado y masterizado por Eduardo Albareda, habiendo sido producido por propio Eduardo e HYPERNAUT.

‘Panic attack’ conjuga elementos hard-rock con el Stoner tradicional. Con una batería atronadora todo se desarrolla a la velocidad del rayo. Juegos vocales que serpentean en constantes giros y momentos heavy-rock, hacen que el tema nos enganche sin remisión. Fuzz y heavy-rock unidos por una causa común.

Como si de una fusión de Truckfighters y Fu Manchú, ‘Bad Hombres’ coquetea con voces grunge entre continuos riffs turbios para aturdirnos entre una cortina de fuzz.

Recuperando los ecos de los 70’s, ‘Atomic breath’, nos contagia su ritmo entre una estética desértica. Toda una invitación al baile con esos tonos clásicos y rudos sin renunciar a pasajes arenosos. La fórmula, sin duda, funciona.

Ya con la careta quitada, ‘(This Is Where I) Draw The Line’ con una actitud punk, nos invita a un nuevo frenesí. Un tema divertido y pegadizo ideal para hacer pogos. Un tema cambiante en el que aparecen buenas voces y que supone una huida hacia adelante. La perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad por largas rectas desérticas.

Con una inconmensurable línea de bajo, ‘Multiverse​.​.​. Battleworld’ tiende un puente entre el desierto californiano y el Seattle de los 90’s. Como si no quisieran renunciar a su legado, el tema serpentean en mil requiebros, Acelerones y parones, siempre con un denominador común, el fuzz intoxicante que nos ciega con toda su fuerza, entre distintos estados de ánimo y pasajes aparentemente cambiantes.

Con buenos ganchos ‘Worlogog’, nos muestra el hard rock stonerizado más crudo de los peruanos. Voces trascendentales afloran de la espesa cortina de fuzz salida de unos riffs diabólicos. Elementos heavy-rock se incrustan en los sonidos desérticos de la banda andina en una montaña rusa de sonidos ondulantes. Un tema lleno de garra que no baja el pistón ni un instante.

‘Swamp thing’ se desarrolla en un ambiente psicodélico con herencia de los ecos del Seattle de los 90’s. Una combinación que resulta de lo más efectiva. Un turbio y difuso sonido en un segundo plano custodia melodías vocales más reconfortantes. El humeante ambiente cenagoso al que alude su nombre aparece más evidente en la parte final del tema.

Como una apisonadora de Stoner-metal con actitud casi punk, ‘Cynicism is Self-Harmofrece una visión más alternativa. El tema parece tener dos partes diferenciadas, una primera parte arrolladora y una segunda en la que los peruanos se dejan llevar por un escenario más psicodélico en detrimento de la fuerza. Aquí las guitarras esparcen psicotrópicos par narcotizarnos tras la embestida inicial. Ésta se retoma en la pare final, devolviéndonos al origen.

Con un carácter Incisivo y mostrando su sonido alternativo, ‘Ozymandas’ la canción que da nombre a este debut, se sustenta en un diabólico ritmo de batería en rasgueos de guitarras sucias. Con un tono más macarra golpean una y otra vez con riffs difusos entre armonías más cercanas al hard-rock. Buenas dosis de fuzz y constantes cambios de ritmos, hacen que el tema acabe por dejarnos exhaustos. Otro ejemplo mas de la vitalidad con la que estos chicos construyen su música.

https://www.facebook.com/hypernautband

Reseña: MAR LUNAR.- Mar Lunar EP’

Desde las laderas andinas y con el bello cielo del hemisferio sur como testigo, nos llega una nueva banda del cono Sur con una calidad prometedora. Desde Chile, MAR LUNAR publica su primer EP mostrando al mundo todo su potencial. Otra pieza más salida de la prolífica escena latinoamericana, que sabe tejer grandes canciones con elementos de psicodelia y de rock progresivo sin renunciar a la pesadez de los sonidos Stoner. Construyendo apacibles temas llenos de belleza, sus reconfortantes melodías beben del legado del blues y el hard rock de los 70’s para construir canciones que se salen de los dictados del Stoner más tradicional. Por momentos evocando el legado de Led Zeppelin, pero sobre todo de bandas como Jethro Tull o especialmente Gravy Train, gracias al mágico sonido de la flauta de Diego Diaz, el cuarteto de Curica, fusiona los elementos del rock clásico con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Melancolía en un ambiente lisérgico que nos envuelve en un gratificante ungüento sonoro para gratificar nuestros sentidos. Con una narrativa ágil, y un cuidado en la composición de las canciones, seducen al oyente a explorar su atrayente universo sonoro. Al igual que ya hemos visto en otras formaciones originarias de parajes cercanos a la Cordillera Andina, los chicos logran transmitir su amor por la naturaleza con evocadores y delicados pasajes.

MAR LUNAR son: Fernando Lizana (guitarra y voces), Diego Diaz (flauta y voces), Luis Hirsch (bajo) y Freddy Bustamante (batería)

‘Mente errante’ Nos sorprende con sus riffs retro y el particular sonido de la flauta. No es demasiado habitual en formaciones stoner-retro este instrumento, pero lo cierto que aquí le aporta vibraciones más propias del progresivo de los 70. El tema resulta una conjunción del sonido Zeppelin, con voces más propias de la escena californiana y el inevitable toque Tull, que intuimos en cada banda con flauta. Sobre una armonía sencilla, van insertando distintos elementos que hacen que el tema adquiera una riqueza compositiva digna de halago. El blues entre sus pasajes stoner de vocación puramente hard-rock se colorea con el mágico sonido de esa flauta para hacer virar el tema a un escenario hard-prog. Más propio de bandas como Gravy Train.


Con ’Diamante’ se alejan de las vibraciones pesadas para sumergirse en placenteras atmósferas psico-progresivas en las que todo sucede desde la calma. Sus pasajes instrumentales trascurren placenteramente por un escenario heavy-psych en la primera mitad del corte, para ir tornándose más pesados sin renunciar al carácter lisérgico del tema. Voces más profundas tratan de infundirnos el sentimiento con el que ha sido compuesta la canción.   Sus casi ocho minutos permiten desarrollar el potencial intrínseco de esta joven formación.

Entre cadentes y magnéticos acordes psicodélicos ‘El impulso del sol’ es un relajante tema que se desarrolla en atmósferas psico-progresivas que van evolucionando en su intensidad. Buenos momentos heavy-psych en los que se insertan riffs más pesados y difusos, hacen que el tema conjugue la belleza de sus melodías y la fuerza de la banda. Evocando la presencia de los Andes el tema se cubre de evocadores momentos en los que la melancolía parece apropiarse de él con la entrada del sonido de la flauta. El resultado es un tema intenso y equilibrado que coquetea con elementos post-metal en su ampulosa parte final.

 
‘Sueño fugaz’
se deja llevar por desarrollos más progresivos en los que una rica instrumentación se ve asediada por poderosos riffs. Siempre con el mágico sonido de la mágica flauta, omnipresente en todos los temas aportando la dosis de dulzura y sobriedad. Una oscilación constante por las insondables laderas de los Andes como testigo de sus bellos pasajes que se inclinan por momentos a postulados más propios del post-rock, pero que regresan al camino por el que transita el sonido de MAR LUNAR. Sobriedad no reñida con elegancia y, sobre todo, la capacidad de transmitir sensaciones con su música.