Crónica: DOWN THE HILL 2026

Llegaba el último festival del verano para mí, Down The Hill. Un festival DIY que se celebra junto a una granja en la localidad belga de Rillaar. Entre prados, ovejas, gallinas, caballos y cabras, su escenario principal hecho con troncos es un lugar especial, pero su segundo escenario con una estructura inviable no lo es menos. Ya sin ganas de hacer más turismo pasé dos días en un hotel junto al festival antes de instalarme el miércoles en la zona de acampada de la crew que gentilmente me ofreció Dries, el artífice del festival. Allí me uní al equipo de cocina ayudándoles a cortar kilos y kilos de cebollas y pimientos, así como otras viandas para ir preparando la abundante comida necesaria en el evento. Probablemente la gente no se hace una idea de todo el trabajo que hay detrás de un festival, pero especialmente este verano he vuelto a comprobar ese lado que no se ve, y es increíble. El recinto lleno de mil cacharros necesarios para ofrecer a los visitantes un entorno amable y que se sientan lo mejor posible dentro la humildad de estos eventos. Un amor a la música que se plasma en jornadas maratonianas de trabajo en los días previos, una labor admirable y ante la que me quitó el sombrero. La fuerte lluvia nos acompañaba a diferencia del caluroso fin de semana anterior mientras que el jueves el cielo cubierto nos daba un respiro. En la mañana continúe ayudando a los chicos de la cocina, hasta que por la tarde empezaba a recibir a amigos que iban llegando a la zona de acampada. En el recinto del festival pocos cambios respecto a las pasadas ediciones, sus hongos coloristas, sus carpas, multitud de pallets, mes y sillas para sus visitantes reflejan el respeto que la organización tiene con su público, haciendo todo lo posible para éste se sienta cómodo. Este año había una de escultura con el cuerpo de una mujer con un voluminoso cabello (alguien me comentó que parecía Tina Turner, jaja). Además del Totem con el nombre del festival y diferentes elementos decorativos como el altar de las maderas, construido rudimentariamente los días previos, y que contenía diferentes asientes. Una hoguera iluminaba la noche con las restricciones de las autoridades debido a la sequedad del terreno del terreno, que había cambiado su verde intenso por un amarillo áspero debido a las altas temperaturas de este infernal verano. En el ambiente la relajación habitual de una comunidad cada vez más grande de habituales a DOWN THE HILL, una pequeña familia que repite en varios de los festivales del verano, lo que crea unos vínculos más intensos, algo que se agradece y se nota en ese ambiente de hermandad y buen rollo. DOWN THE HILL se ha convertido para mí en una cita obligada en el mes de agosto.

Día 1 (viernes)

Los envolventes sonidos de THE MOONDING acompañan el inicio del festival. El sexteto con teclados, flauta y saxo nos invitaban a un sugerente viaje por territorios psicodélicos acompañados de ritmos cautivadores. El combo se manejaba bien en sus cambios de estilos. Su concierto fue la primera oferta interesante y sugerente que nos encontraríamos este fin de semana.

El segundo escenario había levantado el telón y ahora en el escenario principal HURACAN destilaban una combinación de heavy rock de la vieja escuela con sucios riffs arenosos, siempre volteándose hacia precipicios de metal. El recinto se iba llenando, aunque todavía la zona de acampada recibía visitantes. Los puestos de tokens, bares y merch comenzaban a poblarse de gente entusiasta.

De vuelta al segundo escenario FEEDY ofrecían su amplio repertorio estilístico ante una numerosa audiencia que gozaba con su versátil propuesta. El festival ya estaba a pleno rendimiento y la energía se desbordaba a las primeras de cambios. Encuentros, risas y buen rollo en un entrañable y original festival. La banda era capaz de mostrar su lado más experimental con golpes de noise o sludge para tornarse sofisticados coqueteando con el post rock y con melodías progresivas en un contraste glorioso.

WASTE era una banda hasta ahora desconocida para mí. La banda transmitía una energía desbordante con sus rabiosas canciones. headbanging por doquier en un recinto cada vez más lleno.

Por la senda del metal y lo más cavernoso AUFHEBUNG tocaban rabiosas canciones presididas por la melancolía. Un trágico transitar por la senda del post-metal, el sludge para acabar en flirteos post-rock sumidos en la oscuridad. Todo muy loco.

IT IT ANITA no bajaban el pistón. Con la lluvia castigando Down The Hill el trio derrochaban energía con un sonido arrollador. Sus graves juntos a su ritmo frenético desataban la euforia bajo la lluvia. Una banda muy interesante que se muestra sólida sobre el escenario. La tarde venía rebosante de vitalidad.

Tenía ganas de ver a TASCHIKA 21/16. La banda cuenta con Tim, el guitarrista de ROTOR, y solo su presencia me hacía augurar buenas vibraciones. Me encontré con el a su llegada y pudimos charlar un rato. Nos habíamos visto en Blackdoor y de nuevo nuestros caminos se juntaban, al igual que con los chicos de SLOMOSA una vez más. El sonido del trio de guitarra batería y saxo se balanceaba divertido por corrientes math rock con constantes cambios de ritmo en un concierto diferente pero sugerente. Dentro de poco podré verlos de nuevo en el marco del Tabernas Desert Rock Fest, donde profundizaré más en su sonido, ya que l banda me dejo buenas sensaciones.

SLOMOSA volvieron una vez más a ser uno de los highlights del fin de semana. Sus canciones arenosas y sus irresistibles melodías hacían que los pogos se sucedieran entre una audiencia on-fire. Su energía desbordante siempre es una garantía para un público entregado. Con su nuevo guitarra la banda amplía su espectro con un sonido más poderoso si cabe. Durante su actuación me voy obligado a recoger desde el foso de fotógrafos a una mujer que había tenido un desmayo entre la multitud. Un momento tenso que fue resuelto con la ayuda de los sanatorios presentes sin consecuencias para esta persona.

Al terminar su concierto fui a mi tienda a cambiar las baterías de mis cámaras mientras POTHAMUS iniciaban su actuación. Desde allí pude percibir el potencial de esta banda con transiciones exóticas que tan bien se maneja en las cavernas sonoras más tenebrosas. Una banda sonora que no deja dudas de su intención. Solventes, poderosos y oscilantes sembraban la atmósfera de inquietantes canciones sumidas en la oscuridad. Momentos drone y pasajes instrumentales solo dejan un leve espacio para la entrada de la voz. interesante banda con un ritual silencioso que explota con virulencia cuando las cosas lo requieren tras un penetrante muro de sonido. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que vi a CAUSA SUI, una de mis bandas favoritas. Habían tocado en España mientras yo estaba en Blackdoor, por lo que no les puse ver, pero ahora me quitaba la espina. Estando en el backstage se me acercó alguien a saludarme, en un principio, sin gafas no lo reconocí, pero era Jonas, junto a el resto de Causa Sui, con los que estuve charlando distendidamente un rato. Estaban encantados con tocar en el escenario de madera de Down The Hill y me transmitían las buenas sensaciones que les había despertado el festival. Sobre el escenario aplacaron los ánimos del personal llevándonos a un viaje mesiánico por los territorios más coloridos de su psicodelia. Una maquinaria perfecta con todas las piezas minuciosamente engrasadas. Esto hace que su solidez se mantenga con sus bellas melodías, pero también con ese swing que caracteriza a los daneses. El bálsamo perfecto para rematar una jornada intensa. La banda alternaba canciones sosegadas con momentos en los que el wah wah de Jonás activaba el ritmo oscilante de Rasmus y Jess, mientras Jakob marcaba el ritmo con la precisión matemática que le caracteriza. Con un recital de registros infinitos de guitarra la banda se mostraba enorme una vez más, en contraste con la discreción que mantienen fuera del escenario. El público se fue tan extasiado como lo había estado en un concierto de balanceos, sonrisas y bailes ante esos irresistibles ritmos.

Día 2 (sábado)

GROS COEUR son una banda peculiar, no son muchos los que los conocen, pero cualquiera que vea sus conciertos quedará sumamente sorprendido por la frescura de sus rítmicas canciones. El cuarteto ponía a bailar a un público que poco a poco iba ocupando el recinto en una apertura de jornada ilusionante y vibrante a partes iguales.

Con el cielo encapotado, pero sin la previsión e lluvia del día anterior THE GURU GURU, con su cantante en pijama y zapatillas de estar en casa proseguían con la incitación al baile con canciones bizarras con un cierto tono vintage. Divertidos y un buen elemento para ir entrando en calor sin demasiados sobresaltos.

El garage punk desenfrenado de BIKINI BEACH ocupaba el segundo escenario. Con la gente dispersa en las primeras horas de la tarde los más marchosos se desvelaban frente un escenario que desprendía energía pura.

El contrapunto lo ponían los belgas BLACK FLOWER.en el escenario de los troncos con ritmos afro-rock, texturas jazzeras y un cautivador sonido. Calidez tropical llena de matices con un resultado brillante en el que la psicodelia aromatizada también tenía espacio en sus canciones envueltas en fuzz.

Tenía muchas ganas de ver a los noruegos NEEDLEPOINT, y a media tarde de mi último festival veraniego por fin lo conseguí. Lo que me encontré sobre el escenario fue a cuatro fantásticos músicos tocando el mejor rock progresivo que he visto en los últimos tiempos. Sonido Canterbury, desarrollos instrumentales que se complican y unas acolchadas melodías vocales realmente hermosas, todo ello con ritmos oscilantes llenos de giros. Arrebatadores, recibían el respeto de un público que escuchaba atentamente sus canciones. Otro acierto más de Down The Hill programando a una banda de las que no es habitual encontrarte en los carteles de otros festivales similares. ¡Bravo! Disfruté su concierto al completo sentando plácidamente tras tomarles unas fotos.

NAXATRAS destilaban toda su magia psico-progresiva ante un público que disfrutaba con las canciones de los griegos. Solventes en su actuación, y con un nuevo teclista, la banda demostraba una vez más que son una formación solvente que siempre da su mejor versión. Con ellos el recinto principal se abarrotaba de gente que disfrutó enormemente con su actuación.

De vuelta al segundo escenario, Uffe lo dejaba claro en su presentación, ‘Somos LYDSYN y tocamos rock and roll’. Y no mintió el grandullón danés, la banda no hacía prisioneros en su primera canción. Rock sudoroso a la vieja usanza. Canciones nacidas de los mas oscuros momentos del ser humano, ese lado del rock más auténtico que se plasma en letras, ritmos y una actitud mas propia de perdedores. Uffe, explicaba a la audiencia como se pronunciaba el nombre de su banda comentando que era la primera vez que tocaban fuera de escandinava. Curiosamente al acabar su actuación charlé con varios amigos de Alemania, Bélgica, Francia y Holanda sobre esa pronunciación, y paradójicamente cada uno de nosotros lo pronunciábamos de una manera diferente. Uffe no estaba equivocado dándonos esa pista. Para algunos fue una sorpresa ese derroche de rock sin ataduras, rock auténtico, crudo, reivindicativo, y divertido, como debe de ser. A veces me olvido que mis orígenes musicales estaban ahí, en el rock directo, Una vez más la fórmula de ’menos es más’ se cumplió.

Si en las pasadas ediciones del festival pudimos ver a leyendas de los 70’s como Arthur Brown, Gong o Focus, este año ATOMIC ROOSTER visitaban el escenario de los troncos. Liderados por su guitarrista fundacional y miembro de HEADSTONE, Steve “Boltz” Bolton, el cuarteto británico nos llevó de viaje al corazón de los 70’s, un lugar en el que el heavy-prog dominaba con esos mágicos teclados y canciones de puro rock. Su teclista y cantante Adrian Gautrey con su larguísima melena dorada hacía que nos olvidáramos de la ausencia del fallecido Vincent Crane, motor de la banda. Un tipo con chispa, voz y el crisma suficiente para soportar gran parte de las canciones de la banda. Sin duda otra banda que deleitó a la concurrencia con canciones que invitaban al baile. Toda una fiesta de rock setentero de una banda que mantiene el nombre, pero que sus miembros no desentonan. Heavy-progresivo, blues, funk, soul y un espíritu indomable del rock mas auténtico hicieron las delicias de un auditorio rendido a la veterana y solvente banda. Sin duda, para mi, todo un regalo poder haber disfrutado de ellos en directo, y más con la cercanía que se mostraron ante el público. ATOMIC ROOSTER no se mostraron como unos viejos veteranos pasados de moda, sino que, manteniendo la esencia de la banda, brindaron un concierto en el que hicieron un repaso a su historia, centrándose en la parte final en las canciones más reconocibles por una audiencia que bailaba y disfrutaba de una notable actuación.

TEMPLE FANG son una banda especial, y en DOWN THE HILL lo dejaron claro una vez más. Con un escenario iluminado en rojo, naranja y amarillo el humo envolvía a unos músicos que se dejaban llevar invitando al público un viaje al corazón de la psicodelia pesada más sugerente. Sus largas canciones instrumentales se balanceaban entre pasajes floydianos llenos de mística y momentos de deflagraciones de pesadez. Siempre innovando, la banda mantenía un tono meditativo que hacía que la gente cerrara sus ojos acunando suavemente su cabeza en una noche inmersiva. El cuarteto combinaba sus sugerentes voces con esos largos pasajes instrumentales cada vez más inmersivos. Cada show de TEMPLE FANG es único, ya que estos chicos a pesar de mantener la estructura de sus canciones, en cada actuación improvisan haciendo que las mismas parezcan diferentes sin perder su esencia. Quizás más suaves que en otras ocasiones, los neerlandeses concluían su actuación con una larga canción que formará parte del próximo álbum de la banda, un perfecto termómetro de lo que nos espera de un grupo que jamás pone límites su creatividad psicodélica.

OZRIC TENTACLES, una banda legendaria de la psicodelia cósmica que nunca había visto con anterioridad, cerraba el festival.  Hipnóticos, siderales, psicotrópicos, el combo se sustentaba en los teclados y sintetizadores custodiados por una base rítmica inquebrantable y una guitarra asesina. Un viaje a los confines del universo con envolventes pasajes instrumentales que te atrapan en su espiral sónica. Con altas dosis electrónicas el trance sonoro de los británicos electrificaba los cuerpos de un público desatado en bailes más propios de una rave. Sin duda, estos veteranos saben a lo que juegan, y sus shows son siempre una jugada ganadora. Uno de los momentos álgidos del festival.

Un broche de oro para el final del festival y del periplo veraniego.

Desde el anuncio de su line-up supe que iba a ser uno de los mejores festivales del verano, pero la despedida con multitud de amigos con los que me he visto en otros festivales y el ambiente que cada año se crea, hace de Down The Hill un festival único. Si a eso unes el equipo de gente que se deja la piel porque todo vaya bien, el círculo perfecto se cierra. Este año he tenido la oportunidad de compartir muchas horas con el equipo los días previos, sobre todo en la cocina, y allí pude comprobar la magnitud de todo lo que conlleva el festival y la perfecta organización. Enhorabuena y gracias por haberme acogido así una vez más.

Ahora queda asimilar todo lo vivido

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Crónica DOWN THE HILL 2025

Llegaba la hora del último festival de este verano para mí, después de haber visitado seis festivales con anterioridad a lo largo de la geografía europea mi ultima cita estaba en Bélgica, y más concretamente en la localidad de Riillar, donde en una pequeña granja ecológica se celebra uno de los festivales más auténticos del verano, DOWN THE HILL. Ese ambiente campestre se refleja en la infraestructura del festival con un escenario principal construido con troncos y múltiples adornos que colorean el prado donde se celebra el evento. Su curioso segundo escenario con una estructura inflable a semejanza de la de los juegos de niños ya me resultó llamativo el pasado año, y sigo sin haber visto un palco así en ningún otro festival. A mí llegada el día previo, me instalé en la zona de acampada donde me tocó cambiar mi tienda de ubicación ya que había un espacio reservado para la gente que llega en coche sin tienda ni caravana, una circunstancia que tras una primera sensación de contrariedad, entendí perfectamente. Las autoridades locales habían exigido esa distribución para editar problemas de incendios. Asimismo, me comunicaban que la tradicional hoguera nocturna que se hace frente al escenario principal, este año no tendría lugar. Una lástima ya que es uno de los datos diferenciadores del festival. Prescindí de asistir al warm-up que se celebraba en una localidad cercana. La organización había habilitado unos buses para el traslado de la gente, pero preferí quedarme en la zona de acampada acompañado con algunos amigos con los que me encontré y con los que pude charlar y tomar unas cervezas hasta la noche. Una perfecta jornada de relax que define de alguna manera el espíritu de confraternización del festival. Lo cierto es que con alguno de ellos había coincidido este verano hasta en cinco festivales, lo que dice de la minoritaria y fiel escena que compartimos. El festival belga se caracteriza por el eclecticismo y variedad de su line-up con multitud de bandas alternativas en combinación con grandes nombres con largas trayectorias musicales. Esto es una de las cosas que me gusta del festival y que lo aleja de otros con carteles más previsibles y tradicionales. ¡Bravo por ellos! En esta su séptima edición contaba con importantes nombres de grandes glorias pasadas como Focus o Gong, algo que me motivaba enormemente al igual que el pasado año sucedió con Arthur Brown. Elecciones así hacen de DOWN THE HILL un festival particular y especial. De igual manera, te ofrece la posibilidad de ver bandas alternativas que tratan de emergen y que sería difícil verlas sin eventos como este. Muchas veces me motiva más eso, que la posibilidad de ver de nuevo a grandes bandas que he visto repetidamente. No encontré demasiados cambios en el recinto, el mas destacable la distribución de la zona de backstage y la cocina que abastecía las necesidades tanto de los voluntarios que colaboran con el evento (imprescindibles en cualquier festival modesto) como de las bandas, al igual que el monolito que sustituía a la maravillosa estatua con luz del pasado año Suficientes puestos de comida y bebida a precios razonables en los que la moneda eran unos tokens, Sin demasiadas variaciones a primera vista solo quedaba esperar a que el evento diera lugar y con él, la legión de rockeros fieles a un festival que lleva celebradas siete ediciones y que cada año se supera.

VIERNES

El viernes el cielo nos recibía encapotado lo que hacía presagiar que la lluvia nos acompañaría en algún momento del día. Me tomé la mañana con calma preparando mis cámaras y equipo para captar todo lo que sucedía en este primer día. La zona de acampada esperaba la llegada del grueso de la audiencia con un aspecto que cambiaría unas horas después cuando ya todos los campamentos estaban instalados, en una perfecta distribución del público que venía con sus caravanas, campers o tienda de campaña, respecto del que solo llegaba en su coche y que no acamparía en dicho recinto.

A las 14,45 APEX TEN eran los encargados de dar el pistoletazo de salida a la edición 2025 del festival con buenas dosis de psicodelia pesada y riffs que ponían a prueba a la audiencia. Poco a poco el recinto iba recibiendo a sus invitados con las canciones del trío en el escenario hinchable. Enfrente del escenario la experiencia cósmica se aromatizaba con unas barras de incienso bajo los músicos. No me defraudaron con un sonido que era el que va esperaba tras escucharlos en disco.

MODDER entraban como un elefante en una cacharrería con un sonido poderoso como un trueno. Alternados pasajes atmosféricos el quinteto inicia su particular viaje sideral. El atronador bombo marcaba un ritmo inquebrantable entre desviaciones Stoner y retazos psicodélicos. Una banda diferente que no me defraudó con su propuesta.

El backstage contaba con una pantalla de televisión en la que que podía ver en directo los conciertos. Algo sumamente útil para no perderme nada en los momentos de repostaje. 

La tarde no había comenzado mal, y a continuación tera el turno de otra banda nueva para mí, CAPITAN. La banda nos sumía en un ensoñador espacio en el que las delicadas texturas post-rock se acompañaban de una melodías vocales cautivadoras. Todo ello arropado con un sonido monumental en el que destacaba especialmente la sobriedad y solidez de la linea de bajo. El resultado eran canciones grandilocuente coloreadas por hermosos y sólidos paisajes sonoros. 

Los griegos GODSLEEP refrendaban su reputación como una banda con directo explosivo. Entre golpes de Stoner y elementos alternativos la energía estaba servida por su vibrante cantante. Otra banda capaz de llevar al límite tus cervicales.

ASTODAN eran otra banda que cabalgaba entre el post rock y el post metal en concierto con sonidos atmosféricos y paisajes sonoros de ensueño cumpliendo su misión en la tarde belga.

FIVE THE HIPEROPHANT resultaron ser una agradable sorpresa, su puesta en escena ataviados con capuchas negras y un tono de oscuridad más las barras de incienso situadas en el escenario presagiaba un auténtico ritual. El eclecticismo de la banda se convertía en una locura de saxos, guitarras y cambios constantes de intensidad, sin duda una banda diferente pero sumamente atractiva. Una gran sorpresa.

Precedidos de una reputación como banda experimental, NEPTUNIAN MAXIMALISM llevaron su sonido a un territorio excesivo con el que no conecté. Mis sensaciones fueron ratificadas por alguno de mis amigos teniendo mi misma opinión. La banda tiene personalidad, pero su música no es de fácil escucha para cualquiera, aún así sus seguidores tuvieron su dosis de sonidos ajenos para la mayoría de la audiencia.

HEMELBESTORMER repetían esa puesta en escena presidida por la oscuridad vista con anterioridad. Sin casi percibir la silueta de los músicos su denso y atmosférico sonido cubría la noche con un tono inquietante y misterioso. Sus graves y la repetición de armonías cabalgaban un espacio no apto para todos los oídos.

PENDEJ0! llegaban con toda su sección de vientos al completo, lo que hacía que el público volará con sus canciones a caballo entre el Stoner y los ritmos latinos El Pastuso ya ha adquirido su look casi perfecto para sus conciertos. Ataviado como un gentleman con su traje gris, desgranaba sus canciones entre carajos y un público agradecido. Pronto encontrará ese traje blanco del que me hablaba en los momentos previos a su actuación con el que deslumbrar aún más a su público. La energía desbordante de la banda era bien recibida entre la concurrencia.

THE ATOMIC BITCHWAX Bitchwax ponían el cierre a la jornada. Dos semanas antes los había visto en SonicBlast demostrando que son una banda de garantías y el el cierre de su gira europea de verano lo volvieron a corroborar. 

SABADO

TANGLED HORNS iniciaban poco después del mediodía lo que iba a ser una larga jornada. Cabalgando entre el Stoner más rudo el sludge y el grunge, su gritón y voluntarioso cantante no paraba de caminar sobre el escenario como poseído, interpelando al público y hasta encaramándose en lo alto del escenario. Aunque ví prácticamente completa su actuación, no acabaron de convencerme, más teniendo en cuenta lo que venía por delante, con un montón de bandas que tenía marcadas en mi agenda, muchas para ver por primera vez.

Con solo el rato de tomarles unas fotos me di cuenta de que RONKER no eran para mi. Su agresivo sonido era menos sugerente que ir a reponer fuerzas por lo que aproveche el momento para comer tranquilamente y reponer las energías para la dura jornada que veníamos por delante.

KAMEEL resulto ser una banda bastante más interesante de lo que me podía esperar. Las dos bandas previas no me habían motivado con sus agresivas apuestas. Pero en esta ocasión sus canciones progresivas adornadas de ornamentos jazz fueron una grata sorpresa para mí. Ya me había avisado mi querido Klaus de la calidad de la banda, y sin duda, tengo que reconocer que la tienen.

SKYJOGGERS & SULA BASANA desataban la locura sideral con una larga jam inicial transitando por esos territorios cósmicos en los que tan bien se desenvuelven. Su vibrante concierto iba incrementando su intensidad según avanzaba con esos hipnóticos ritmos y sus efectos siderales. El calor apretaba pero no era un impedimento para que todos bailáramos con su hipnotismo y su fuerza. Por fin me quitaba la espina de ver en vivo a los finlandeses, y más con la compañía de Sula con el que me encontraba de nuevo en Down The Hill un año después. ¡¡¡Grandes!!!!! Uno de los mejores shows del fin de semana sin ninguna duda.

WHEEELS OF SMOKE me sorprendían gratamente con la frescura intercalada en sus riffs. Surfeando entre la psicodelia pesada con algún elemento progresivo y la crudeza del stoner más polvoriento la banda belga nos brindaba un concierto equilibrado en el que nunca había momento de distracción, ya fuera en sus pasajes más delicados como en los momentos en los que daban rienda suelta a toda su fuerza.

Eran muchas las ganas que tenía de ver a los croatas SEVEN THAT SPELLS en directo y en las primeras horas de la tarde por fin lo conseguí. Con un sabor agridulce ya que su actuación se limitó a largas jams en las que los momentos drone taladraban las cabezas de los presentes. Me pareció demasiado monótono para una banda con una solvencia contrastada. Intensos y repetitivos trataban de sumirnos en su particular agujero negro, algo que consiguieron con una pequeña parte de la audiencia. Una lástima porque son una magnífica banda, pero no me hicieron gozar con sus extensos desarrollos repetitivos más propios de un viaje astral. Sin interactuar con la audiencia se despidieron sin más.

El huracán TRAVO repetía jugada una vez más. El arrollador trio portugués había arrasado en Freak Valley unas semanas antes, y de nuevo repitió la jugada con esa psicodelia cósmica ejecutada a la velocidad de la luz y en la que el wah wah y sus distorsiones retumbaban por toda la campiña belga. Son ya unas cuantas veces las que los he visto en directo, y jamás bajan el listón, siempre exuberantes en sus diabólicos solos de guitarra, sus ritmos garageros con influencias kraut y sus arremetidas de Stoner. Los portugueses tienen una forma de afrontar sus conciertos con la que siempre conquistan a la audiencia.

FOCUS fueron el momento culmen del festival y para mí, así como el momento culmen de mi verano. Hace cuatro décadas pude ver en directo a Thijs Van Leer acompañando a Miguel Rios en España como músico de sesión, pero jamás había visto a FOCUS en concierto; Down The Hill me ofrecía esa oportunidad impensable ya para mí. No sabía el estado de forma de los dos miembros originales que quedan en la banda, su teclista y flautista Thijs Van Leer y el batería Pierre Van der Vinden, de 77 y 81 años respectivamente, pero cuando les vía en el backstage, comprendí que nos iban a alegrar la tarde. Con un caminar lento acorde con alguien de su edad, Thijs se sentaba frente a su hammond colocando los dos micrófonos que tenía sobre él. Desde el primer momento su cara denotaba felicidad y sobre todo ganas de hacer felices a todos los que allí estábamos. Tras presentarse como banda, el ritual nostálgico comenzó. Con algunos clásicos de la banda como House of The King, Silvia, Focus I y Focus III llegaba la apoteosis con su mítico tema ‘Hocus Pocus’, con la voz en perfecta forma para cantar esos estribillos más propios de un campesino tirolés, la locura se desataba entre todo el público con su flauta eln la mano y en pie frente al público. Son muchos los momentos de intensidad que llevaba vistos este verano, pero contemplar desde el foso de fotógrafos elevado sobre la estructura de la vall, a todo el auditorio bailando y cantando con caras de gozo, no tuvo precio. Ese momento supuso un subidón de adrenalina que hizo sentirme afortunado de haber vivido esa experiencia que jamás pensé que podría vivir. No recuerdo los nombres de los acompañantes en la guitarra y bajo, (a pesar de que Thijs los presentara hasta en dos ocasiones) pero su labor fue sencillamente magnífica. Supongo que con Jan Akerman a las seis cuerdas la cosa podría haber épica, pero estos chicos cumplieron su misión a la perfección con solos de guitarra que no desmerecían de los originales de sus viejas canciones. Después de cerca de una hora de actuación se retiraban del escenario para regresar unos momentos después ante la insistencia del público para interpretar tres canciones más. ante la algarabía generalizada de un público que les despidió con la mayor ovación del fin de semana.

Después del éxtasis vivido con FOCUS, HEDVIG MOLLESTAD TRIO no era lo que necesitaba. Mi curiosidad me llevo frente al escenario donde pude sentir la fuerza del trío, pero sus momentos experimentales no casaron bien con mi eufórico estado de ánimo. No obstante, hubo momentos ciertamente interesantes en una actuación que posiblemente requiería más atención por mi parte y que nos llevaba a un particular universo en el que el jazz y la experimentación dominaban la atmósfera.

Hacía tiempo que no veía en directo a los suizos MONKEY3 y siempre es un momento gratificante. La banda sigue manteniendo la forma con sus pasajes espaciales de inspiración floydianas, de igual manera que sabe cuándo apretar el acelerador de sus potentes riffs… Envueltos en humo, con algunas proyecciones y una persistente luz azul, sus nebulosas llegarán a una audiencia que se agolpaba mayoritariamente para ver si actuación., cumpliendo como lo que se espera de ellos, una de las mas destacadas heavy-psych cósmico con propulsión stoner.

Por unas cosas o por otras, nunca había visto en directo a THE BEVIS FROND, por lo que esperaba enormemente verlos por fin en directo, y Down The Hill me ofrecía esa oportunidad, así que me preparé para disfrutar finalmente de ellos. Y… ¡¡¡wow!!!, eran la banda que me imaginaba en directo. Cuatro músicos sólidos que saben a la perfección como hacer su trabajo. Ellos ponían color a la noche con sus canciones empapadas en blues, en boogie en garage, pero sobre todo en una psicodelia pesada capaz de revivir a los muertos. Llenos de magnetismo, la banda media los tiempos con un sonido potente de fácil escucha con un cierto tono vintage y un groovy irresistible. Sensacionales.

El cierre del festival llegaba a cargo de los legendarios GONG, otra banda difícil de ver en otros festivales y que sí es posible disfrutar de ella en DOWN THE HILL. La banda, ya sin la presencia del fallecido Daevid Allen arrancaba su show con un tono festivo y divertido con canciones progresivas de fácil digestión. Eran una incógnita para mí y sin duda, sonaron mejor de lo que podía esperar. Pasajes progresivos más propios de un cuento eran alternados con momentos contundentes durante su fluida actuación. Lo cierto es que goce mucho de una banda que no pensaba que pudiera ver En vivo En su parte final de espectáculo pasaron al otro lado del espejo y nos sumieron en un narcótico estado recuperando su ldo más loco y experimental.  

Así acababa otro fin de semana emocionante y a la vez mi tour veraniego de festivales, en el que a mi regreso a Madrid había recorrido 16.426 kilómetros a través de España, Francia, Alemania, Luxemburgo, Bélgica, Países Bajos, Austria, Eslovenia, Croacia Italia y Portugal. Lo hacía con el mejor broche final posible, Down The Hill, un festival que visité por primera vez el pasado año, y si entonces me enamoró, a partir de este año dejará de ser un amor de verano, para convertirse en una relación duradera. Porque sus originales line-up, su recinto, el amor que pone la organización y sus visitantes, son todos como para no resistirse:, maravillosos. ¡Hasta el verano que viene Down The Hill!

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