Reseña. HEAVY TRIP.- ‘Liquid planet’

Acercándonos a la recta final de año y pensando ya en las listas de los álbumes más destacados del 2024, llega ‘LIQUID PLANET’ para rompernos los esquemas y ponerlo todo patas arriba. Si con su impactante debut homónimo ‘HEAVY TRIP’ (reseña aquí) consiguieron enamorarme, en esta nueva entrega el power trio canadiense vuelve con sus intricados desarrollos psicodélicos en forma de cuatro jams ácidas de altísimo nivel para confirmar que aquello no fue obra de la casualidad. Esta nueva orgía psicotrópica hará que todo salte por los aires en tu cabeza, ya que la fuerza y exuberancia de sus composiciones, consigue atrapar al oyente en un auténtico agujero negro rebosante de impactantes vibraciones lisérgicas. Dejando fluir su creatividad de una forma absolutamente libre, estos tres tipos consiguen ofrecer al oyente un álbum excesivo que alterará tus neuronas para llevarte a un singular mundo en el que los sonidos más expansivos te atraparán en un desenfreno más propio de bandas como EARTHLESS o TIA CARRERA. Todo un torrente de sensaciones comandados por una guitarra extenuante y virtuosa y una base rítmica salida de una fabrica de vibraciones pesadas e impactantes que golpean con fuerza demostrando que la improvisación no conoce de esquemas preconcebidos. ‘LIQUID PLANET’ es un álbum de esos que te deja exhausto gracias a sus bacanales sonoras en forma de cuatro largas pistas con un nexo común, pero con una identidad propia. Reverenciando el legado de Hendrix, la velocidad con la que se toca cada nota, hace que este impetuoso trabajo consiga su objetivo, descolocar al oyente con una tormenta sónica de infinitas proporciones. Con pasajes arremolinados, los canadienses afilan sus garras en busca de algo musicalmente monstruoso, consiguiendo su propósito con una solvencia casi insultante. Puede que no todos estén preparados para la grandilocuencia e ímpetu de estos chicos, pero qué duda cabe de que el viaje que nos proponen merece la pena. En esta odisea sónica los tres músicos mantienen el nivel haciendo que cada instrumento brille con luz propia mostrándose solventes e impactantes.  Si cuando hace cuatro años describí su debut como un álbum adictivo, en esta ocasión dicha afirmación tiene absoluta vigencia, porque de nuevo HEAVY TRIP lo han vuelto a hacer en un trabajo sobresaliente de pura psicodelia pesada.

Sin contemplaciones los pesados riffs de ‘Liquid planet’ se precipitan como si de un torrente descontrolado nos invadiera. La fornida línea de bajo, esos tambores eufóricos y los solos de la guitarra consiguen sumirnos en un espacio sonoro alocado. Manteniendo algunos elementos tradicionales del Stoner, su psicodelia pesada se contonea entre cambios de ritmos y giros constantes. Su frenesí arrollador crea un descontrolado y alocado corte que fluye a lo largo de casi catorce minutos de rock ácido del máximo nivel. Impactante, pesado y sobre todo, absolutamente psicodélico.

‘Silversun’ con un tono heredero del rock pesado de los 70’s, índice en es exploración de las vibraciones más aturdidoras y ácidas. Tras su poderos apertura, la pista desciende a un escenario sonoro más oscuro y pesado en el que las cosas suceden con más pausa. Esto no significa que la banda ceda en su ímpetu, sino que se toma una pausa en su exploración abriendo vías paralelas que acaban por confluir en el mismo centro creativo. Estirando y encogiendo la goma, y con una estructura mutante que se repite van hilvanando otra pista arrolladora y vehemente.

En un espacio en el que el misterio se palpa, ‘Astronopnaut’ eclosiona en una estampida de ritmos poderosos impulsados por una guitarra que se vacía en solos infinitos e intricados desarrollos al alcance de pocos guitarristas. Ese virtuosismo es arropado por un ejercito de tambores atronadores y un bajo hipnótico y pulsante que golpea una y otra vez creando una sensación placenteramente aturdidora. La maraña sónica creada por la guitarra no parece tener fin en una de las pistas más frenéticas y doomies de este magnífico álbum.

Poco cambian las cosas en ‘Mudd red moon’. Otra canción nacida de la improvisación que se presenta como una nueva orgia sonora que muta constantemente en un endiablado transitar por los territorios más agrestes de la psicodelia pesada. Un frenesí de vibraciones ácidas teñidas de una pesadez aturdidora que no escatiman esfuerzos en su propósito. Si bien se percibe una mayor experimentación los genes de la banda siguen intactos en otra pista endiablada.

Heavy Trip

Reseña: ELEPHANT TREE / LOWRIDER.- ‘The Long Forever’

El sello Blues Funeral Recordings auspicia un Split llamado a ocupar puestos de honor en las listas anuales de los mejores álbumes de este 2024. En él los británicos ELEPHANT TREE unen fuerzas con los pioneros de los sonidos arenosos suecos, LOWRIDER, y el resultado es esta maravilla llamada ‘THE LONG FOREVER’. El álbum toma su título del apodo que el cantante y guitarrista de ELEPHANT TREE,  Jack Townley, le dio al coma de varias semanas en el que estuvo por razones médicas después de un accidente de bicicleta casi fatal a principios de 2023. Soñando sin despertar y perdiendo todo sentido del tiempo mientras su mente intentaba procesar y hacer frente a la terrible experiencia, esa descripción lírica solo puede insinuar la enormidad de la experiencia de Jack. Y, sin embargo, el año que siguió manifestó una libertad musical en los respectivos enfoques de las bandas. «Este disco es un gran momento para nosotros, ya que marca nuestro regreso a la creación de nueva música después de mi accidente. Este proceso se trataba de volver a la habitación juntos, y la grabación fue solo una pequeña parte del viaje de esta canción fuera del éter «, comenta el propio Jack. En un encuentro coyuntural crítico, ambas bandas nos entregan sus primeras canciones en cuatro años, redefiniéndose en su identidad y mostrándonos la ruta que ahora emprende su sonido. El estrés, el trauma, el tiempo, la gravedad, el sonido, la alegría, la catarsis y la textura encuentran su lugar a lo largo de los 43 minutos del disco, pero lo que resuena es la estridencia con la que ELEPHANT TREE y LOWRIDER se encuentran en la convergencia de las líneas temporales y se complementan entre sí para hacer evolucionar las ideas de los oyentes sobre quiénes son. Al final, la perseverancia, la curación y la terquedad de la pasión son lo que hizo realidad ‘THE LONG FOREVER’, un álbum de escucha obligada para cualquier fan del género con el que resucitan la Santísima Trinidad del Stoner, la psicodelia pesada y el doom a través brumosas atmósferas de las que afloran voces etéreas con bellas melodías a modo de un canto de sirena entre la bruma de su densidad stoner. El álbum se divide en dos partes con un regalo final cada una de ellas, ya que tras las tres primeras canciones de LOWRIDER, la cuarta, ‘Through The Rift’, cuenta con la colaboración de ELEPHANT TREE, y lo mismo sucede en línea inversa al final del álbum con ‘Long Forever’, en la que son los suecos los que devuelven la jugada. Este es uno mas de los muchos atractivos de ‘THE LONG FOREVER’, un álbum superlativo que quedará en los anales de la historia del stoner por ser un trabajo crudo, expresivo, complejo, repleto de hermosas melodías y canciones con ganchos irresistibles.

THE LONG FOREVER’ está disponible vía Blues Funeral Recordings

LOWRIDER ocupa la primera parte del álbum y lo hace comenzando con la explosiva ‘And The Horse You Rode In On’. Con un arsenal de riffs empapados en fuzz arenoso la banda nos brinda evocadoras melodías vocales haciendo que la pista se muestre esplendorosa. Sus atronadores tambores arropan la pista tanto en los momentos más psicodélicos como en las andanadas de riffs difusos y pesados.

Tras el comienzo arrollador los meditativos acordes de psicodelia pesada nos introducen en ‘Caldera’, Aquí las cosas parecen desarrollarse con más pausa. Hasta que los tambores suenan a arrebato. Con una cautivadora atmosfera heavy-psych, LOWRIDER traspasan la frontera de la psicodelia para abrir el tarro de sus mejores esencias. Poniendo un perfecto contrapunto con las melodías vocales, los sonidos arenosos nos ciegan en un viaje sonoro de suma belleza. Impactante psicodelia pesada en estado puro en diez minutos llenos de magia.

‘Into The Grey’ repite la fórmula cautivándonos con esa cálida y susurrante voz entre nebulosos pasajes llenos de fuerza. Contoneándose suavemente su melodía llena de gancho nos ofrece un narcótico sueño, mientras su poderosa base rítmica golpea y golpea sin cesar. Entre momentos casi doom, y pasajes de guitarra de psicodelia aromatizada, la pista avanza firmemente acompañadas de sea exquisita vocación melódica. Con una belleza superlativa, los suecos ofrecen su mejor versión.

Teniendo en cuenta que se trata de un álbum colaborativo, las bandas han querido brindarnos la guinda del pastel con ‘Through The Rift’. Aquí, ELEPHANT TREE unen esfuerzos durante casi cuatro minutos aportando toda su maestría y buen hacer en esto de los sonidos Stoner. Bajo un tono épico, el grueso y denso sonido se va difumando para sucumbir a un espacio lisérgico de manual. Las voces etéreas aparecen como un canto de sirena entre la bruma. Suave en su armonía, la pista contiene unos hermosos desarrollos de guitarra que contrarrestan la fuerza y potencia de su base rítmica.  En este escenario borrosos la belleza melódica convive con la pesadez en un ejercicio de dos bandas que saben compenetrarse a la perfección como si de dos almas gemelas se tratara.  

Así llegamos a la cara B del álbum donde ELEPHANT TREE muestra sus mejores credenciales con canciones como la cósmica ‘Fucked In The Head’. Partiendo de una larga introducción atmosférica, los británicos traen la oscuridad con lentos e inquietantes riffs dejando vislumbrar su faceta doom en ese espacio custodiado por su narcótica psicodelia. Usando elementos cósmicos, la pista se convierte en un canto exotérico custodiado por una legión de fornidos y parsimoniosos riffs entre efectos y distorsiones psicotrópicas. Un turbador corte que define la experimentación sin límites de los británicos con pasajes casi drone.


El magnetismo y la capacidad para atrapar al oyente en su espiral lisérgica quedan patentes en ‘4 For 2’. Una canción 100% ELEPHANT TREE, en la que bellas y aterciopeladas voces shoegaze ponen la ternura a una pista turbia y densa, pero sobre todo psicodélica. Todo un trance sonoro que lleva al oyente a una catarsis sensorial de grandes proporciones.  ¿Eres capaz de resistirte a este hechizo? Yo no. La canción es un espectacular y monumental ejemplo de la capacidad compositiva de una de las mejores de la escena pesada psicodélica.

Si la cara A concluía con la portación de ELEPHANT TREE a la música de LOWRIDER, en ‘Long Forever’ son los suecos los que aportan su magia a los británicos. El resultado es otra fascinante canción pesada y borrosa de la que afloran melodías etéreas.  La Santísima Trinidad del Stoner el doom y la psicodelia se erige majestuosa como un pista sólida y con unas entrañas poderosas a las que dotan de la magia necesaria para que todo resulte irresistible para cualquier amante del género.

Lowrider

Elephant Tree

Blues Funeral Recordings

Reseña: SANTA PLANTA.- ‘From the trails of desire’

La banda madrileña publica su primer álbum ‘FROM THE TRAILS OF DESIRE’ tras la incursión en la escena pesada española con su EP debut de 2021. El trio refleja en este álbum la evolución que han tenido como músicos y como banda con canciones en las que los detallas se perciben más cuidados. Si en su primera entrega los lentos riffs Stoner-doom era su principal argumenta, aquí sus canciones exploran un territorio heavy-psych de manual. Creando canciones que se desarrollan en la oscuridad, sus atmósferas meditativas son una oportunidad para que el oyente se deje llevar expandiendo su mente a este humeante ritual psicotrópico. Esos lentos y pesados riffs que los vieron nacer dejan un espacio para desarrollar pasajes envolventes y cautivadores. Sus voces etéreas insertadas con habilidad en el momento justo hacen que las pistas adquieran una dimensión sensorial a la altura de los veteranos del género. Sin duda el álbum es el ejemplo de la evolución de una banda novel, una banda que cree en lo que hace y que trata de hacerlo mejor. Así ‘FROM THE TRAILS OF DESIRE’ se erige como un álbum solvente, un trabajo que hace de SANTA PLANTA una banda a tener en cuenta dentro de la escena nacional y europea. Su veneración por los sonidos ocultistas de bandas como ELECTRIC WIZARD o SLEEP, sigue latente en este viaje cósmico a las profundidades de la psyche. Sin demasiadas estridencias y sin renunciar a la autenticidad del género, SANTA PLANTA nos presentan un interesante álbum para los amantes del psycho-doom.

SANTA PLANTA son: Daniel Roldán-Cuartero García: Guitarra, Voz y Teclados
Lorena Zamora Blanco: Batería y Voz y Guillermo Marcos Feijóo: Bajo

La atmosférica ‘Seeds’ se desarrolla con lentos e inquietantes acordes que gravitan en una órbita psycho-doom de manual. Pesada y acolchada a partes iguales la pista se desarrolla en un entorno de oscuridad propio del género.

Con más de once minutos ‘Santa Planta’ se erige como la joya de la corona del álbum. Meditativa en su apertura, los efluvios heavy psych se suceden en una narrativa que se toma su tiempo para llegar al cenit. Envuelta en vibraciones psicodélicas la pista combina elementos Stoner-doom ofreciendo en espacio meditativo al oyente. Con hermosos y suaves desarrollos instrumentales la banda incorpora unas voces etéreas para completar el atractivo de una pista cautivadora que nos lleva más allá. Este ritual sonoro refleja la evolución de una banda que nacía siguiendo la ortodoxia y que ahora, en este segundo álbum explora vibraciones más psicodélicas. Con una melodía que parece mirar con nostalgia al pasado, los golpes doomies siguen presentes sin alterar el espíritu contemplativo de la canción.

‘Acid conclave’ parece seguir el camino por un entorno lisérgico dominado por la oscuridad en el que se brinda una salida para la expansión de la mente. Inquietante en su aspecto la pista golpea con una poderosa línea de bajo y sencillos elementos disonantes que corroboran la vocación doom de los madrileños. Este viaje astral se complementa con melodías vocales en un ritual en el que lo ocultista tiene un gran protagonismo.

No es muy habitual encontrarse con un interludio de cuatro minutos, pero ‘The dance (interludio)’ cumple su papel persistiendo en los pasajes psicodélicos como principal argumento. Sus delicados acordes de guitarra sobrevuelan una base rítmica contenida. Este lento transitar logra captar la atención del oyente para sumirlo en un trance sensorial en el que la belleza psicodelia aflora como las flores en primavera. La pista se presenta con algunas locuciones de carácter vintage.

A lo largo de sus más de diez minutos, ‘Waves’ se recrea en algunos estereotipos de la psicodelia pesada. Con una estructura que va de menos a mas en su intensidad, SANTA PLANTA crean otra bella canción psicodélica en la que no falta los elementos pesados. Un nuevo espacio para la introspección que se enriquece con hermosas melodías vocales y golpes de pesadez. En equilibrio se consigue con un desarrollo evolutivo, sin estridencias. Así consiguen un sonido cálido y cautivador para el oyente. La parte final nos brinda la oportunidad de dejarnos llevar entre cantos ensoñadores de su batería Lola. Un toque de sofisticación y magia para completar una canción ciertamente atractiva.

Las cosas se ponen más crudas y virulentas en ‘Ten thousand year plan’. Una pista con un sonido grueso y pesado que se delita de los elementos doom para solidificar su psicodelia pesada. Mucho más dinámica que el resto de las canciones, su rugosidad nos recuerda los orígenes de esta joven banda en su transición a territorios más psicotrópicos sin terminar de renunciar a su pesadez. El trabajo de la línea de bajo se consolida como un punto fuerte del corte. Aquí los riffs rompemuelles aparecen en forma de ganchos mientras las voces se tornan más desgarradoras. Así consiguen una pista monumental de puro Stoner-doom psicodélico.

Santa Planta 

Reseña: BLACK PYRAMID.- The paths of time are vast’

Tras una década de silencio, los gigantes psicodélicos estadounidenses BLACK PYRAMID regresan con ‘THE PATHS OF TIME ARE VAST’. Una pequeña obra maestra de pesadez cósmica en la que los elementos stoner-doom habitan en un espeluznante y maravilloso escenario lisérgico. Sin duda los fans más acérrimos de la psicodelia pesada están de enhorabuena, pero también aquellos que gustan de esos riffs contundentes en los que el género adquiere una nueva dimensión. Su sonido masivo generado por una tormenta de riffs se mitiga con cuidados arreglos que reflejan el poder alquímico de esos hechiceros de las vibraciones heavy-psych. A diferencia de sus trabajos anteriores, esta nueva entrega relata una historia épica de pérdida y redención, muerte y renacimiento, fuego y escarcha que se presenta casi como un álbum conceptual. Enlazando las historias de cada canción, el trio logra su propósito. Huyendo de los convencionalismos del doom tradicional, pero sin apartarse de ellos, BLACK PYRAMID saben cómo conquistar al oyente con canciones gloriosas. En esa ruta que venimos viendo en los últimos tiempos en otras formaciones pesadas, la banda busca nuevas ruitas sonoras usando la psicodelia pesada y los elementos progresivos para enriquecer un sonido ya de por sí majestuoso. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Usando un ritmo lento pero plomizo, BLACK PYRAMID saben cómo insertar esa guitarra mágica para hacernos caer rendidos a su magnífica propuesta sonora. La banda estará en un mes en Desertfest Berlin y allí estaremos para contaros como suenan estas hechizantes y fornidas canciones.

Trabajando con Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Witch, Elder) en Sonelab, el trío capturó impecablemente su magia visceral y su hechicería sónica mientras la magnificaba en la decadencia psicodélica de la experimentación en el estudio.  El resultado es igualmente inmenso y etéreo, masivo y de otro mundo, elemental e insustancial, tanto un terremoto como una proyección astral.  Cada canción encarna la energía cruda, el poder atávico y la interpretación apasionada del trío, yuxtaponiendo elaborados arreglos con una ardiente improvisación de forma libre.  Una obra imprescindible para todos los fans del stoner, el doom y la psicodelia pesada.

El líder Andy Beresky dice: «Este álbum es tu boleto dorado para viajar más allá de los reinos del nacimiento y de la muerte, para emprender el viaje a través de las muchas puertas de la realidad radiante y la dimensión oscura, para recorrer los senderos celestiales tallados en los cadáveres de las estrellas,  y finalmente saborear la inmensidad del tiempo y el espacio.»

«THE PATHS OF TIME ARE VAST’ está disponible vía Totem Cat Records.

BLACK PYRAMID son:
 Andy Beresky – guitarra y voz
 Eric Beaudry – bajo
 Andy Kivela – batería

Bajo todos meditativos ‘Bile, Blame And Blasphemy’ va armándose lentamente sobre una atmósfera psicodélica sobre la que caen los potentes riffs stoner creando una pista poderosa y lisérgica. Doce minutos en los que la banda conjuga todos los elementos con los que se dieron a conocer hace años. Las crudas y rugosas voces se entrelazan con un ritmo lento pero pesado y una vocación que navega en aguas psicodélicas en las que puntualmente aparecen corrientes progresivas. Su vigoroso ritmo mira al pasado en una canción en la que todos los tiempos parecen perfectamente predefinidos. La pista se envuelve en una neblina difusa con buenas dosis de fuzz narcótico haciendo que la pista se torne por momentos más alocada. Estos elementos no interfieren en el verdadero espíritu de esta monumental canción de tintes de epopeya y en la que no faltan ganchos deliciosos con los que atrapar al oyente. Brillante forma de abrir este fantástico álbum.

‘The Crypt On The Borderlands’ golpea con virulencia con riffs stoner-doom de manual en otro corte épico en el que los pasajes psico-progresivos adornan la monumentalidad y crudeza de su sonido. Está claro que estos chicos no se andan con tonterías, siendo capaces de modular un sonido pesado para que resulte atractivo gracias a la multitud de ornamentos melódicos que afloran entre las grietas de su rocoso sonido. De esta forma colorean una canción que cumple con los estándares del género, pero en la que también encontramos pasajes vintage rebosantes de épica.

Los meditativos efluvios psicotrópicos afloran en ‘Astral suicide’. Una canción que reposa en narcóticos pasajes con una instrumentación cautivadora que sirve como interludio antes de someternos a una nueva batalla sónica.

‘Take Us To The Threshold’ se eleva resplandeciente con juegos melódicos de gran belleza que enaltecen su grandilocuente relato sonoro. La destreza para usar elementos psico-progresivos no desmerece de los genes pesados de la banda. Aquí las voces juegan un importante papel entre andanadas de un torrente de riff y una batería poderosa. Esa tendencia a inclinarse a un escenario más progresivo es todo un acierto de una banda que muestra su solvencia y versatilidad para no caer en los convencionalismos del doom tradicional. En sus casi diez minutos, la banda explora territorios desconocidos (o no tanto), enarbolando la bandera del stoner doom con descaro. Al igual que alguna otra de las canciones, el carácter progresivo que imprimen a su psicodelia se traduce en otra pista grandilocuente y pesada. La pista ondula constantemente pasando de la pesadez extrema a la calma más gratificante. Acertada elección.

Dividida en tres partes, ‘The Paths Of Time Are Vast’ parece erigirse en la columna vertebral de un trabajo soberbio. Así ‘The paths of time are vast, part I’ sirve de introducción con sus escuetos dos minutos de calma expansiva para ponernos en la ruta con hermosos pasajes melódicos antes de entrar de lleno en faena.

La segunda parte, ‘The Paths Of Time Are Vast, Part II’ describe un espacio rugoso en el que la magia aparece sin rubor en una combinación verdaderamente cautivadora. La dualidad de su grueso sonido con la delicadeza de su melodía hace que sintamos en centro de una historia con tintes de epopeya. Usando esa lentitud en la ejecución de sus armonías, la fuerza no se disipa en ningún momento. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Una oda psico-progresiva en la que el stoner-doom adquiere una dimensión descomunal. Esos solos virtuosos más propios del heavy-progresivo de los 80’s encajan a la perfección en este particular puzzle sonoro. ¡Impresionante!

La tercera parte, ‘The paths of time are vast, part III’ se deja llevar por los tonos cósmicos de la psicodelia de los americanos. El epilogo perfecto de este capítulo en el que la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgico-cósmicos apartándose de alguna manera de su pesadez innata. La pista prescinde de las voces y nos sumerge en un espacio sideral en el que los efectos nos envuelven en una bacanal psico-espacial con altas dosis de improvisación. La faceta más experimental de BLACK PYRAMID se manifiesta aquí para dejar patente que son una banda imprevisible.

El cierre llega con los superlativos quince minutos de ‘The Quantum Phoenix ‘. Entre intrigantes tonos cósmicos, la pista se toma su tiempo para elevarse y ponernos en la ruta. Un hipnótico y excelso bajo va marcando el camino mientras la guitarra exhuma efluvios lisérgicos. Lentamente los momentos doom aparecen con sutileza en una canción pausada con momentos en el que su crujiente sonido nos arrolla en un vendaval de riffs. La voz vuelve a poner el tono épico en otra poderosa canción pesada. Todo un paquidermo sonoro que avanza con paso firme sin volver la mirada atrás. Con resquicios del heavy-rock y el proto-doom de los 70’s el sonido se balancea entre ecos contemporáneos y vibraciones más propias del siglo pasado. Erigiéndose como la pista de mayor metraje del álbum, su contenido es todo un manifiesto de música pesada y psicodélica con un final más progresivo, algo que ya han mostrado en las pistas anteriores.  

Black Pyramid 

Totem Cat Records

Reseña: STONERHEAD.- ‘Running high’

Casi 6 años después de su debut, los alemanes STONERHEAD presentan su esperado segundo álbum ‘RUNNING HIGH’. Seis canciones irresistibles y rebosantes de energía que gravitan entre los poderosos riffs Stoner y el crudo sonido comienzo de los 70’s de bandas como STEPPENWOLF, con la que no puedo quitarme de la cabeza, la vibra de su cantante, Phil, similar al registro de John Kay. Porque si bien STONERHEAD son una banda Stoner, su música bebe de la fuente inagotable del hard-rock más primitivo y salvaje. Si a eso unes sus paisajes sonoros psicodélicos, exploraciones doom, y un poco de blues, la pócima infalible está lista. Un sonido auténtico ejecutado de una forma honesta y con unos resultados inmejorables. ‘RUNNING HIGH’ nos trae un caleidoscopio de emociones envueltas en canciones pesadas con un gran poder de atrapar al oyente en un sonido narcótico, crudo, amortiguado con buenas voces y melodías sorprendentes. A pesar de algunos cambios de formación, la banda ha mantenido su energía y creatividad originales reforzando su sonido con la incorporación de un segundo guitarrista. Teniendo como punto fuerte una capacidad camaleónica para conjugar diferentes elementos, el cuarteto no ciñe a un guion y explora distintos géneros, y todos con gran acierto.  Con canciones que fluyen ágilmente STONERHEAD son capaces de introducirnos en bosques empapados de dietilamida, pero también se defienden a la perfección majando solos épicos y pesados. Esto, junto al carisma de sus voces, hacen que sean un plato muy apetecible de degustar para cualquier amante de los sonidos pesados psicodélicos.

STONERHEAD son:

Voz, guitarra –  Phil
Guitarra – Christian
Voz, bajo – Anna
Batería – Igor

Sin contemplaciones Someone Please’ nos inunda con sus crudos ritmos hard rock setentero envuelto en una presencia Stoner. Con un riff que te taladra la cabeza la pista oscila constantemente proporcionando al oyente la energía suficiente para el desenfreno. La contundente apertura remite con un groovy vacilón que invita a la fiesta.  Usando las voces y coros con acierto, convierten la pista en un puente que une el Stoner más áspero con los sonidos primitivos de comienzos de los 70’s.

Las cosas parecen calmarse con ‘Obsession’. Partiendo de un plácido escenario psicodélico el corte se eleva poderoso en un frenesí más propio de bandas como STEPPENWOLF en versión desértica. Manteniendo un cierto tono chamánico, sus poderosos riffs golpean una y otra vez en una alternancia en la que caben momentos de narcótica psicodélica. 

Instalados en ese sueño narcótico ‘Super Mario’ abre con una hipnótica línea de bajo para introducirnos en un escenario puramente heavy-psych. Nuevamente me vienen a la cabeza momentos más propios de Steppenwolf aderezados con pasajes lisérgicos más propios de cualquier banda desértica. Esto es uno de los grandes atractivos de este álbum. Seguramente estemos ante la pista más psicodélica del álbum y en sus ocho minutos los alemanes consiguen sumirnos en un sueño narcótico presidido por una atmósfera inquietante. La pista nos ofrece brillantes solos de guitarra ácida entre su aura psicotrópica.

Las aguas vuelven al cauce arenoso con ‘Need Some Time’. Otra canción que pondrá a prueba tus cervicales con esos riffs potentes y empapados de fuzz. Pero STONERHEAD no son una banda aburrida, y en cada una de sus canciones insertan valles psicodélicos en los que la magia aflora. Un constate ir y venir que jamás da pistas de adonde nos llevará. La crudeza en su máxima expresión en una pista llena de garra en la que el blues y hard-rock más arcaico se unen a la particular fiesta de los alemanes.  El tema se encabrita en su parte final en una huida hacia un rocoso barranco sonoro.

‘Running Low’ mantiene el nivel a golpe de hard-rock stonerizado y una vibra vacilona y macarra. La contundente pista golpe con insistencia con sus riffs mientras las desgarradas melodías vocales vomitan toda la garra de la banda. Este sonido crudo se adorna con un tempo oscilante consiguiendo que la pista funcione.

El álbum cierra con su pista más larga. Los diez minutos de ‘Tweaky Mind’ son un espacio para el desarrollo de las inquietudes psicodélicas de los alemanes. Partiendo de una pausada introducción la voz de su bajista Anna nos empapa de blues chamánico. Una seductora de forma de llevarnos a las entrañas del sonido de la banda. Lentamente la pista engrosa su sonido manteniendo su esencia lisérgica a base de riffs lentos y pesados que elevan el tono. Así la voz aumenta su intensidad hasta que un crescendo monumental desata las hostilidades. Todo un torbellino se cierne sobre el oyente envuelto en una nebulosa narcótica y un sonido que se enturbia por momentos. Su ritmo incesante impulsa el corte a un escenario sonoro más doom, en el que su pesado ritmo se moldea con elementos psicodélicos puliendo de alguna forma su crudeza.

Stonerhead