Reseña: REDWOLVES.- «Future becomes past»

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El combo danés de rock pesado de REDWOLVES en su primer disco de larga duración refleja contenido musical con unos sonidos reconocibles y desafiantes. Con su álbum debut «FUTURE BECOMES PAST», el cuarteto trae el rock pesado clásico del pasado al futuro a través de un sonido actualizado, con experimentos dinámicos y una composición de canciones personales que busca lidiar con las contingencias de la vida en un mundo caracterizado por conflictos y paradojas. Formados en 2.012 su música transita por la ola del rock escandinavo del siglo XXI. Temas con melodías pegadizas, una musicalidad virtuosa, enérgica y pesada a la vez. Un registro complejo, que muestra varios aspectos del talento de la banda para escribir canciones con franqueza pegadiza, dinámica y experimentación. Este álbum será fiesta, luz y alegría, pero también desesperación, oscuridad y depresión, y con buena razón. Un desagradable incidente de violencia sufrido por su cantante Rasmus Cundell, dejó un huella a nivel personal que de alguna manera se refleja aquí.. La violencia engendró una espiral de pensamientos depresivos y temerosos, pero también en un nivel más general, el incidente inició una contemplación con respecto a las posibilidades de un mundo que parece hostil y destructivo.

Con gran influencia en su sonido del hard-rock clásico de lo setenta y especialmente de Bad Company (solo hay que escuchar la voz de Rasmus), REDWOLVES no duda en usar elementos desérticos y mucho blues-rock a la vieja usanza, con momentos que se acercan a Hellacopters.

«Plutocrazy«, con enérgicos riffs  y una cadencia vocal cercana a Paul Rodgers es toda una descarga de hard-rock con un toque arenoso y melodías cuidadas. Brillantez en coros y estribillos con voces en «falsetes» efectivos y dicharacheros.

Temas como «Rigid generation» o «Fenris» son pura energía hard-rock setentero a la vieja usanza. Con un aroma blusero en sus entrañas, y un fantástico groovy vocal,  los pegadizos estribillos y sus fuertes ritmos con sabor al medio oeste, se impregnan de fuzz, de boogie-rock y algún elemento heavy-rock en «Fenris», ¡todo un trallazo de tema!.

A pesar de que muchas de las canciones se originan en este estado depresivo, uno todavía percibe un camino hacia la luz en la música, y es esta firme esperanza un reflejo en el disco. Como los aspectos positivos de la vida pueden poner la depresión, la desesperanza y la contingencia en perspectiva, la negación de la vida también puede poner la perspectiva en la alegría y la luz: «Especialmente porque todos pereceremos pronto, debemos insistir en vivir, festejar, amar y no a ser conquistado por la oscuridad, el odio y la destrucción «, explica la banda. «Y por lo tanto, necesariamente debemos buscar salir de la oscuridad de nuevo».

«Pioner» describe estos estados, con enigmáticos pasajes psicodélicos en los que el blues está presente. Casi a cámara lenta, el tema explora brumas pantanosas en las que REDWOLVES incorpora fornidas guitarras con solos magnéticos sobre esos calmados espacios de mirada interior.

En una linea parecida encontramos uno de los temas mas bellos y destacados del álbum. Los tenues acordes de «Voyagers» son acompañados de unas voces que evocan a la mismísima Joni Mitchel en una intimista versión masculina. Acústico con una lírica vocal impactante, el tema transmite sentimiento perturbador. El sosiego y el bucolismo, poco a poco van elevando su tono guiados por atractivos solos de guitarra que arrastran y violentan un tema lleno de sentimiento con su fuerza. Voces desgarradoras y coros líricos acompañan la erupción sonora. Fuego y contundencia que se apagan en un gran vacío.

«Farthest from heaven» nos devuelve la fuerza hard-rock más brumoso con voces líricas entre una espesa instrumentación. Un torbellino rítmico, y difuso entre el Paul Rodgers más operístico y el puro desert-rock más estruendoso.

El disco concluye con toda la energía y fuerza que contiene «Temple of dreams», en el que misteriosas atmósferas son exploradas por registros cercanos a Bad Company en una combinación de hard setentero con postulados arenosos.

«FUTURE BECOMES PAST» es publicado por Argonauta Records.

REDWOLVES lo componen: Rasmus Cundell (vocals), Simon Stenbæk (guitarra), Nicholas Randy Tesla (bajo), Kasper Rebien (batería).

 

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RODEO.- «Dilmun»

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Potentes vibraciones Stoner desde el país vasco con una banda que en su segundo disco ha trabajado las melodías vocales incorporándolas a un sonido oscuro y directo. Sin renunciar a atmósferas post-rock  fusionándolas con sus nebulosas arenosas, el cuarteto sigue desparramando fuzz en sus desérticos riffs. Con el aliciente de unas potentes voces en euskera poniendo el tono reivindicativo, y saliéndose de los estereotipos del género, no dudan en ofrecernos pasajes espaciales incluso algún elemento folk. Una docena de temas que van moldeándose con distintas influencias, sabiéndolas acoplar con maestría a sus plomizos ritmos. Un trabajo de trazo grueso sin renunciar a finas pincelas melódicas entre su maquinaria pesada para crean un lienzo multicolor. «DILMUN» comienza en sus primeros cortes con temas directos y pesados para ir transformándose con más presencia de sonidos psicodélico sen los que la experimentación está presente.

«DILMUN», el paraíso de los antiguos sumerios, tierra por donde sale el sol, una tierra virgen y limpia, donde los leones no matan ni los lobos se llevan a los corderos. Dilmun, antiguo enclave comercial del golfo pérsico, primeros pasos de la fosilización de las relaciones humanas. Dilmun, paraíso democrático de los derechos humanos que vivimos hoy en día, creado sobre los pilares de la guerra, la miseria y la mercantilización de las capacidades humanos.

Temas como «Hegan», lleno de riffs desérticos  con una absoluta contundencia y una cierta inclinación a resonancias heavy-rock, o «Karkemish», un breve interludio de un minuto por la misma senda, preceden a «Rodeo». Tema en el que los riffs arenosos van decayendo ante la seducción de tonos orientales apartándose del camino para teñir sus notas de psicodelia pesada. Resulta curioso el contraste de unas voces que recuperan momentos de la escena  del rock vasco más reivindicativo.

Si el cuidado de las voces es constante en la gran parte de los temas del disco, en «Ikasu eta ukatu» son todavía más evidentes. Partiendo de ortodoxos ritmos stoner que llegan a coquetear con momentos doom, acaban decayendo en espacios de psicodelia pesada en la que el fuzz se vuelve más sutil completando un corte más apacible en su parte final. Una versatilidad que siempre es de agradecer. RODEO moldea los ritmos arenosos constantemente para partir o finalizar en su esencia desértica. «Tiamat» sigue esa premisa, en esta ocasión partiendo de atmósferas pseudo-espaciales.

En éste su segundo trabajo las composiciones difusas son una constante. Solo tenemos que escuchar «Dilmun», el tema que da nombre al disco para comprobar de que estoy hablando. Efectos, efectos, fuzz, fuzz…

Incluso encontramos un corte en el que las peculiares voces se inclinan a territorios punk, recordando la escena del rock radical vasco. «Borrokaren hatsa» conjuga la psicodelia pesada llena de distorsiones con misteriosos espacios sonoros que se van elevando, en una especie de himno reivindicativo.

RODEO intenta plasmar en sus letras lo que tienen delante de sus ojos y las inquietudes que el mundo actual les crea. Las guerras exprimidas por el capital, la explotación sistemática de la mujer, el veneno continuo de las serpientes que intentar determinar la conciencia de la gente o la necesidad de vender nuestra vida a la circulación del sistema para sobrevivir. Una cruda realidad que logran plasmar en sus composiciones con un notable acierto.

 

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NEBULA.- «Demos & Outtakes 98​-​02»

a3695877429_10El guitarrista Eddie Glass y el baterista Ruben Romano formaron NEBULA en 1997 luego de separarse de los pioneros del rock del desierto FU MANCHU, y finalmente reclutaron al bajista Mark Abshire. Este power-trío se especializa en rock pesado empapado de retroalimentación, incorporando dosis liberales de rifle Black Sabbath, psicodelia y rock espacial. La banda lanzó una serie de EPs antes de pasar a los álbumes de larga duración como 1999 «TO THE CENTER» y 2001 CHARGED. Se han distinguido principalmente como una unidad viva muy trabajadora.

Ahora ve la luz «DEMOS & OUTTAKES 98​-​02» Para gozo de los seguidores más acérrimos de la banda. Cinco temas inéditos y alguna versión encontramos en este disco que hará las delicias de los fans de NEBULA. Los moradores del desierto que se metieron en el garaje para descargar su fuzz nos regalan tres versiones entre la que destaca ‘Stagnant Pool’ de los británicos  LeafHound, junto a  otros registros en directo como  «Nervous Breakdown», original de The Black Flag rescatando el sonido proto-punk de Detroit heredero de The Stooges. Versiones alternativas de clásicos como ‘Charged’ o ‘To The Center’, así como el primer tema compuesto por Eddie Glass, ‘Whalefinger’, en el que tocaba la batería, y que originalmente fue publicado como cara B de sencillo. Cortes inéditos como ‘Sun create’, un sorprendente blues ácido con una guitarra diabólica. Apetecibles y siempre salvajes con una difusa aura desértica.

NEBULA crea puro rock de expansión consciente impulsado por la guitarra del siglo XXI. Son la culminación de exploradores del rock, como Jimi Hendrix, MC5, The Stooges y Mudhoney, que subieron una muesca, llevados al siguiente nivel y abriéndose paso a través del espacio. NEBULA difundió su evangelio a través de su música y lo que están predicando dejará a la congregación en el suelo. 

En 2017, la banda decidió reeditar tres de sus trabajos iniciales cruciales a través de Heavy Psych Sounds «Let it Burn» de 1998, «To the Center» de 1999 y Dos EP de 2002, que incluye el material publicado originalmente en «Sun Creature» de 1999 así como el split Nebula/Lowrider. Las reediciones se están realizando para celebrar el vigésimo aniversario de la banda y serán escalonadas a partir de enero, febrero y marzo de 2018.

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STONE WITCH.- «Desert oracle»

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Desde los yermos desiertos de Arizona nos vienen vientos ocultistas camuflados en una tormenta de proto-doom que solo deja desolación a su paso. Con cegadoras areniscas stoner y humeantes momentos narcóticos y psicotrópicos.  Con un nombre revelador, el Oráculo del desierto ha puesto su mirada en nuestras mentes anulando nuestro conocimiento a través de pesados y lentos riffs con mucho tono Sabbath sobre sombríos territorios 

STONE WITCH han lanzado un álbum oscuro y aterrador, que nos devuelve al punto en el que comenzaron los pioneros en esto de los ecos ocultistas y plomizos, de la primera mitad de los setenta.  El cuarteto ejecuta temas de cegadora oscuridad en la que caminan con pachorra pesadamente en línea sabbathica levantando polvo fuzz en su tránsito. «Wizards smoke» por senderos cercanos, vuelve a golpearnos con ecos proto-doom con un narcotizantes riffs con mucha distorsión. Ritmos que cambian con momentos proto-metal y por vastos desiertos intoxicantes.  A gran velocidad en contraposición con otros como «The arm» o «White eye», en los que el cansino caminar le da un toque psych, sobre cegadoras hogueras de pedales, con brillantes momentos lisérgicos.

Entre toda esos espacios tenebrosos, resurgen otros temas como «Void of form», o «Shadow» en los que los sonidos retro-rock son más evidentes. Algún momento cercano a los británicos Budgie hace que «Shadow» vuelva a convertirse en un vehículo para explorar aquellos territorios que fueron explorador hace cinco décadas por melenudos drogados. El título de «Sombra» resulta paradójico,  ya que sus surcos se vez oscurecidos por la sombra de los riffs a los que nos tenía acostumbrados Tommi Iomi en sus orígenes.

Los de Arizona nos descolocan con cortes como «Dutchmen», donde sobre pseoudo-acústicas melodías rurales, una portentosa y aguardentosa voz del Springsteen más rudo  o del Shawn James más dulce. Una pausa que se produce al calor de algún eco blusero en «Pillar of the colosus», otro tema en el que el cuarteto cambia su oferta pesada y ocultista por momentos enriquecedores. En ésta ocasión sobre seductoras y a la vez inquietantes voces, entre brumas cannabinoides, sin renunciar a la melodía y a armonías atmosféricas. Un serpenteante corte que poco a poco va avanzando por valles llenos de amapolas narcotizantes.

STONE WITCH lo componen: Jayare Robbins (voz y guitarra), Matt Wentz (Guitarra), Jason Colbert (batería) y Ian Colbert (bajo).

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SCHWALBE.- «Willy EP»

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Una de estos discos que uno encuentra trasteando por ahí, y que ha despertado completamente mi curiosidad. Sin información acerca de la banda salvo su origen alemán. Cuatro magníficos temas, en lo que parece ser su debut. 

Basando básicamente su sonido en una psicodelia pesada con muchísima influencia de COLOUR HAZE. Con brillantes solo de guitarra en vena heavy-psych, ritmos cadentes y absolutamente narcóticos. Con momentos stoner desérticos y mucho fuzz ofrecen con «WILLY EP», una brillante carta de presentación en la que los psicotrópicos se esparcen por tus neuronas. Con un curioso contraste al incluir unas voces con registros proto-punk en ciertos momentos. aunque lo cierto es que es la guitarra trippy la que más puede atrapar al oyente con su hechizo.

Los primeros acordes  de «Klemptner», nos aturden con esa herencia COLOUR HAZE. Una guitarra que lentamente va evolucionando en su intensidad, con voces ecualizadas llenas de un hipnotismo drone. Un tema que sobrevuela sobre nuestras cabezas aromatizandolas con aturdidoras sustancias psicotrópicas. Subiendo la intensidad el tema concluye con una guitarra rebosante de acidez dándola un importante toque de color a un gran tema.

Si ya la primera embestida nos a dejado gratificados y expectantes, en «Achsen» mantienen las nebulosas sonoras, ahora sobrevolando territorios desérticos en los que su sonido se engrosa. dinámicos, y repartiendo fuzz a diestro y siniestro. Perdidos en una plantación de marihuana, SCHWALBE reparten energía con un cantante de voz guerrera en la que se reflejan reminiscencia  cercanos al punk.

El sonido del bajo hace que el tema se oscurezca con sus intrigantes solos. Una efectiva combinación de garra y descaro en la que seguimos escuchando una guitarra ácida  en desarrollos atractivos y efectivos.

Está claro que la afición por los cannabinoides se traslada a unos temas que como «Schwalbe» retoma las reverberaciones COLOUR HAZE. Cadente, incisivo y humeante con pegadizos reiffs, y ondulación en los registros vocales con en ésta ocasión se acercan más a postulados setenteros, aunque solo en apariencia. Las atmósferas creadas continúan teniendo ese punto brumoso que se se repite en los cuatro cortes del EP.

Resulta algo chocante que estemos antes temas que se enmarcan básicamente dentro del espectro heavy-psych, y que introduzcan voces que rozan territorios hardcore como en «Winkel». A ritmo lento pero firme, los solos se elevan, con desgarradas voces, chillonas. Un impulso que viene de un poderoso bajo que arrastra el tema, a escalas superiores de intensidad y fuerza, con mas momentos centrados en postulados stoner.