Reseña: ZALOMON GRASS.- ‘Trouble in Time’

Reivindicando la esencia del rock más puro, ZALOMON GRASS invita al oyente a salir de la zona de confort para disfrutar de la esencia del rock del siempre. Ese que invitaba a tomarse una cerveza, fumar hierba y echar unas risas con los colegas. Porque el rock puede ser reivindicativo, pero, sobre todo tiene que ser divertido e irreverente, y de eso, ZALOMON GRASS saben un montón como ya demostraron en su primer álbum ‘SPACE OPERA’ (reseña aquí). ‘TROUBLE IN TIME’ es un nuevo plato gourmet salido de la experta cocina del rock de los 70’s de la banda de Vigo. Volcando sus deseos ansiosos y ávidos en una colección de canciones con un sonido de crudo Rock and Roll, psicodelia y blues que nadan a través de historias de desesperación, meritocracia, lucha social y empoderamiento. El evocador sonido surfea entre aguas propias de bandas como Led Zeppelin, Free, Rolling Stones , The Who, Queen…, y un largo etcétera de otros elogiados nombres de la escena del rock de los 70’s, para presentar a sus fans un álbum con sabor añejo, pero lleno de frescura. Descubriendo nuevos sonidos y expandiendo las fronteras de la imaginación de la banda más allá de sus límites conocidos previamente, ‘TROUBLE IN TIME’ es un trabajo soberbio que hará las delicias de cualquier rockero que se sienta orgulloso de serlo. Hartos de lo predecible que puede llegar a ser a veces la escena Hard Rock actual, tanto dentro como fuera de sus fronteras, ZALOMON GRASS hace girar de nuevo los engranajes de su maquinaria espacio-temporal, dispuestos a traernos sonidos de otros tiempos y a retomar el legado y espíritu de principios de los años 70 del siglo XX con su particular, ecléctico pero certero Blues Cósmico.

‘TROUBLE INTIME’ está disponible vía Discos Macarras Records.

Con una apertura estruendosa ‘A thing of th youth’ cabalga a lomos de un brioso corcel rítmico acompañada por un penetrante órgano vintage. Vibrantes ecos setenteros en una pista que se enturbia con un humillo psicodélico y un sonido a rock indómito. Solos diabólicos, un bajo palpitante y un estribillo pegadizo son argumentos para dejarnos sin aliento, pero si a eso unimos sus balsámicos pasajes psico-progresivos la tormenta perfecta está servida.

‘Ruins of modern past’ palpita entre ecos de heavy-rock suave con un penetrante y balsámico aroma vintage. Por momentos a modo de balada, el corte ondula mostrando todas sus armas en un ejercicio seductor en el que el rock de los 70’s se dota de garra y dulzura a partes iguales. Esa voz quebrada llena de sentimiento y los desarrollos de esa guitarra mágica nos envuelven en un narcótico ejercicio introspectivo para retomar la fuerza del hard rock mas auténtico en su parte final.

La cálida ‘Bad combination’ borbotea entre ritmos zeppelianos en un equilibrado ejercicio de rock a la vieja usanza. Fuerza y calma se alternan el protagonismo de una pista luminosa y vibrante que va directa a su objetivo.

Una locución inicial nos introduce en ‘Twelve labors’. Mas centrados en la melodía, ZALOMON GRASS nos brinda otra brillante canción de rock clásico con cautivadoras armonías y un sonido hechizante de puro rock atemporal en el que los momentos psico-progresivos tiene su cuota de protagonismo.

Con el blues como protagonista, la pausada ‘Across 110th street’ ofrece el lado más sofisticado de una banda que tiene muchos registros, y todos buenos. Rock clásico ejecutado de forma honesta y dejando las estridencias de lado, pero no la garra y la fuerza.

La blusera ‘I’m feelin’ loney’ refleja el sonido mas crudo y ácido de los vigueses. Emulando a bandas como FREE el ritmo cadente se nutre de elementos de hard-rock en estado puro antes de explorar otras rutas. En esta ocasión incorporando voces más almidonadas el aroma de bandas como The Who o Queen, se une a esta fiesta vintage de alto postín. Una gran pista de hard-rock setentero con un interesante espectro sonoro.  

‘Trouble in time’ gravita entre un entorno en el que el rock progresivo se une a la fiesta con desarrollos de carácter retro y una quebrada, pero cautivadora voz. Dando un mayor protagonismo a las atmósferas pausadas, la canción se adorna de ornamentos folclóricos llegados del corazón de los 70’s. Al igual que las canciones precedentes, todo puede cambiar, y así, el corte presenta entre sus surcos divertidos momentos más propios de bandas de carretera como Rolling Stones.

‘Contradictions’ escarba en el legado de los 70’s encontrándose de bruces con Led Zeppelin.  Con aroma a rock clásico la pista se desarrolla sin estridencias acompañada de unos coros y estribillos sumamente efectivos. La modulación de las voces hace que la pista adopte diferentes formas variando su aspecto sonoro hasta caer en un espacio psicodélico en el que la guitarra aporta la acidez en un espacio calmado y silencioso. Pero estos siete minutos dan para mucho y el rock más colorista y divertido tiene también su espacio. 

Zålomon Grass

Discos Macarras Records

Reseña: THE THIRD MIND.- ‘Live mind’

Desde que recibí la promo del álbum estoy enganchado escuchando en bucle esta maravilla sonora inspirada en la psicodelia de finales de los 60’s y especialmente de los sonidos de la West Coast. En DenpaFuzz ya disfrutamos con su álbum ‘THE THIRD MIND’ (reseña aquí) publicado en 2020 pero ahora el gozo llega a extremos insospechados con este registro en vivo de la banda en su plenitud. Se trata de un álbum con versiones de canciones de blues psicodélico de artistas de los 60’s como Grateful Dead, Electric Flag, Jaynettes, Bonnie Dobson o Butterfield Blues Band. En un show de una hora de duración en el que no hay un solo minuto para desperdiciar, este supergrupo con reputados músicos, sabe como darle una vuelta a canciones que algunos hemos escuchado durante años formando parte de la banda sonora de nuestra vida y lo hacen con la elegancia y carisma de unos auténticos veteranos. No en vano el grupo nace de la mano de dos reputados músicos como Dave Alvin (ganador de un Grammy) y Victor Krummenacher (Camper Van Beethoven, Monks of Doom, Eyelids), acompañados de talentos de la talla de la vocalista Jesse Sykes (Jesse Sykes & The Sweet Hereaf), todo un portento vocal que consigue transmitir su magia a los oyentes con sensuales melodías vocales que aumentan la calidad de unas canciones ya de por sí maravillosas. Estas versiones se desarrollan en directo con un espíritu de jam haciendo que las mismas emprendan diferentes caminos en su improvisación, unas rutas sonoras en las que la elegancia y el sentimiento están siempre presentes para gozo de este tipo de música nacida hace ya cinco décadas, pero que mantiene su vigencia en los tiempos que vivimos. Probablemente algunos pensaran que estamos ante la música de siempre, pero cuando esa música se interpreta con maestría con la que la hacen estos chicos el resultado es impresionante. ¿Tienes alguna duda? compruébalo por ti mismo, dale al play y disfrutando de esta pequeña obra maestra del siglo XXI comparable a álbumes como ‘THE LIVE ADVENTURES DE MIKE BLOOMFIELD & AL KOOPER’, uno de los mejores álbumes en directo de la historia, y no, la comparación no es exagerada, créeme. Si te gusta el blues psicodélico y la improvisación, este es tu álbum.

‘Sally Go Round The Roses’ es una joya del blues psicodélico de nuestros tiempos. Imagínate a Jullie Driscol liderando una banda de blues ácido y sabrás de que te hablo. La canción se erige como un gancho para profundizar en el resto del álbum. Sensuales pasajes vocales, un suave grooovy contagioso y sugerentes melodías se adornan con unas buenas dosis de guitarras psicodélicas componiendo este elegante y sugerente coctel sonoro a la altura de los Dioses. En esta versión de la canción de los 60’s de Jaynettes, la magia escapa de la chistera para inundar nuestros corazones de sensibilidad a lo largo de trece minutos difíciles de superar. En su parte final aparecen elementos rítmicos más propios de músicos como Santana en una orgía final realmente increíble.

El listón quedaba alto con el tema de apertura pero ‘Doralee’ , la canción de su vocalista bajo el nombre de Jesse Sykes & The Sweet Hereafter corrobora el nivel del álbum. Folk oscuro rebosante de sensualidad envuelto en una atmósfera melancólica y sutiles matices, hacen que la pista adquiera una nueva dimensión en esta cautivadora versión.

La siguiente canción es una versión del clásico de los 60’s de ELECTRIC FLAG. ‘Groovin Is Easy’ evoca el Verano del Amor a través de sensuales y cautivadoras melodías que nos acarician con dulzura entre guitarras incisivas un cálido órgano vintage y un ritmo que penetra en el oyente. Partiendo desde la clama mas absoluta la pista eleva su tono tornándose más lisérgica y corrosiva. Es la magia de la improvisación en vivo, plasmada con absoluto acierto en esta ocasión.

Los reconocibles acordes acústicos de ‘Morning dew’ nos asaltan de inmediato. En un tono mas contenido a la versión que Jeff Beck hizo del tema de Bonnie Dobso, consiguen reconvertir este clásico intemporal en otra pieza de coleccionista. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. Elegante, susurrante y emanando sensibilidad, Jesse se las maneja a la perfección para adaptar la pista a su registro. tomándose las cosas con calma, y armando la canción con paciencia, nos regalan trece minutos para el recuerdo. Otra interpretación mágica que brilla a un alto nivel en una de las canciones más versionadas de la historia.  La banda mantiene la misma estructura de partir de la suavidad y lo delicado, para ir añadiendo cuerpo a sus canciones con esa guitarra asesina y sus palpitantes ritos de tonos vintage. Destables son los momentos de la parte central en el que la voz se queda sola ante el silencio mostrándose apacible y balsámica. ‘Morning dew’ es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, y sin duda, puedo decir que después de haberla escuchado en mil formas distintas, THE THIRD MIND han sabido captar por completo su esencia.

Nuevamente lo vuelve a hacer con otro clásico del blues de la Costa Oeste.  ‘East west’ la canción de THE BUTTERFIELD BLUES BAND de 1968 sufre una vuelta de tuerca en esta jam tan honrosa. Blues en estado puro en una atmósfera humeante con sabor a garito de luz tenue con una fuerza notable y una ejecución más incisiva. En ella encontramos los momentos mas alocados del álbum con una orgía de instrumentos y una contundencia que no habían mostrado en el resto de canciones. Arrolladora y purista.  Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucinógenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloomfield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

A continuación, es Karen Dalton la cantautora del Greenwich Villaga de los albores de los 60’s es la homenajeada con su canción ‘A Little bit of rain’. Folk y blues caminando de la mano entre bucólicos prados y el sol en el horizonte. Otro placentero viaje al Verano del Amor y a sus momentos más dulces adornado con unos brillantes arreglos de guitarra.

Enlazada desde la pista anterior, ‘Dark star’ la mítica canción de GRATEFUL DEAD, es la encargada de poner el broche de oro a este pequeño tesoro que es ‘LIVE MIND’. Durante todo el álbum he venido sintiendo ese espíritu indómito y lisérgico de GRATEFUL DEAD, una banda que en sus tiempos no tenía horarios en sus actuaciones en vivo, alargando estas hasta que su espontaneidad se resentía. Pues ese espíritu es capturado inmaculadamente en esta canción, así como en el resto del disco. Otro regalo para todos aquellos seguidores de la música psicodélica impulsada por el LSD en la California de los finales de los 60’s

The Third Mind

Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Mercury Haze’

A veces te encuentras con álbumes en los que es difícil describir su contenido sin confundir al lector. ‘MERCURY HAZE’, el nuevo álbum de la banda alemana COSMIC MARAUDER, es uno de ellos. Tras una primera escucha encontré ciertos detalles que me parecían interesantes. Entre momentos de stoner-doom y aparecía un espíritu indómito mas propio del hard-rock y el proto-metal 70’s, pero también verdaderas simas en las que la psicodelia pesada es interpretada con gran acierto. Sus crudas canciones contiene elementos de stoner rudo y ortodoxo, golpes de doom monolítico, pero también blues. Un blues escondidos entre unos surcos que destilan un sonido turbio, áspero, pero que también contiene melodías de ensueño y un carácter indómito. Lo sorprendente del caso es que esto sucede en cada una de las canciones. Sin artificios y creando su música con total honestidad COSMIC MARAUDER consiguen despertar la atención del oyente con canciones que siempre contiene elementos diferenciadores que las hacen atractivas. Sin destacar especialmente en ningún género, su familiar sonido se plasma en las pistas haciendo que estas cambien su fisonomía y su intensidad arrastrando al oyente al mundo particular de la banda. Pero en su conjunto, se trata de un trabajo que se dirige bien y que te ofrece momentos de intensidad gracias a unas desgarradoras canciones que a pesar de su ortodoxia , funcionan. Seguramente cualquiera de vosotros sacará sus propias conclusiones, pero lo innegable es que ‘MERCURY HAZE’ es un álbum interesante, in álbum que en cada escucha te a brindar una oportunidad para descubrir detalles que te pasaron inadvertidos en la escucha inicial.

Tras una ‘intro’ inicial,’Consume me’ despega entre furiosos riffs heavy-rock tratando de hacerse hueco en su densa y arenosa atmósfera. Su cadencioso ritmo y sus estribillos pegadizos y vacilones parecen invitarnos al desenfreno. Fuzz intoxicante y su asaz atractivo como para no resistirse a ser atrapado por el magnetismo y fuerza de sus momentos doom impregnado en sustancias psicotrópicas.

‘Midjoint Experience’ nos trae el rock crudo no acto para débiles. Con el blues corriendo por sus venas, la borrosa pista transita por un espacio de rock áspero con aroma del pasado y unas dosis de Stoner contemporáneo. Potente y con el suficiente gancho como para activar tus cervicales con sus riffs pero también es capaz de narcotizarnos con sus enigmáticos pasajes lisérgicos de la parte final. Una fusión con el doom que funciona con acierto.

En un ambiente más relajado y psicotrópico, los efluvios de los bellos acordes de ‘One in a kind’ nos invitan a un viaje introspectivo en el que expandir la mente gracias a cautivadores y lentos acordes de psicodelia pesada, asediada por las embestidas puntuales de golpes de doom tenebroso. En ese denso escenario, el blues aparece para poner algo de suavidad a la densidad de su sonido narcótico. Sus ahogados pasajes vocales se alternan con voces etéreas aportando su luz y sentimiento a otra desgarradora canción pesada. Finalmente y sucumbiendo al sosiego de la psicodelia extasiante, nos sumen en un gratificante sueño.

Por la senda mas ortodoxa ‘Out of this world’ eleva las revoluciones a ritmo de hard-rock festivo entre golpes de Stoner-doom. Canción rompe-cuellos más propia de un garito de carretera visitado por rudos melenudos con chupas de cuero y melenas al viento.

‘The depth’ nos sitúa en otro escenario diferente. La chamánica canción contiene magnéticos pasajes vocales en una atmósfera inquietante. Un nuevo ejemplo de la conjunción de elementos heavy-psych con golpes de doom amenazante y narcóticos susurros con alma de blues lisérgico.

Destilando Rock en estado puro ‘Midjoint Experience’ es un crisol de hard-rock, blues y psicodélica contemplativa. Una mas bien ligada con un resultado absolutamente apetitoso. Entre riffs desérticos y momentos psicodélicos los alemanes resuelven bien la partida.

La magia parece en ‘No way back’. Una hermosa balada llena de sensibilidad ejecutada desde el sosiego logrando transmitir un sinfín de sentimientos. Sus tonos hendrixianos se complementan con una pausada y penetrante instrumentación psicodélica. Con una parte central en la que la intensidad sube, la pista retoma la senda lisérgica con colchados pasajes llenos de magia y sosiego en nueve cautivadores minutos.

El álbum cierra el círculo con ‘Outro’. Un extraño epílogo de medio minuto sin demasiada trascendencia.

Cosmic Marauder

Reseña: ZOARH.- ‘Mosaic’

Hay bandas que obtienen gran notoriedad con trabajos que a veces son de dudosa calidad repitiendo una fórmula a veces obsoleta, y otras que sin embargo, se mantienen en un cierto ostracismo pese a su inspiradora calidad. Ese es el caso de ZOARH, el trio alemán en activo desde 2018 que ahora presenta su estimulante e impactante álbum tercer álbum ‘MOSAIC’. Con la capacidad para sorprender a fans de diferentes estilos musicales, ZOARH presentan un ´álbum impresionante que no te dejará indiferente. Con canciones construidas sobre los cimientos del rock de la vieja escuela estos chicos saben como cautivar al oyente a base de heavy-blues y Stoner psicodélico en un particular agujero de gusano. Porque en ‘MOSAIC’ todas las piezas encajan para brindar al oyente una hora divertida, emocional e intensa de buen rock. Sin grandes artificios estos chicos componen sus canciones para que resulten brillantes y atractivas abstrayéndose de estilos y etiquetas. Solo con su inspiración y devoción por el blues, la psicodelia y el rock vintage. Sus canciones a veces nos recuerdas a bandas como GRAVEYARD, pero sobre todo beben del manantial del rock ácido setentero. Ese rock crudo es impulsado por el blues y la psicodelia incorporando unas sensacionales melodías vocales que reflejan la delicadeza con la crean sus difusas canciones. Toda una bacanal de turbios sonidos empapados en un envoltorio psicodélico que ha opaca su amor con el desgarrador relato del blues de antes. ZOAHR, recuerda este nombre, porque el destino les tiene preparado un lugar de privilegio en la escena underground que todos compartimos. No lo dudes un momento, y déjate seducir por este sobresaliente trabajo de rock vintage pesado en el que hallarás un sinfín de detalles que te harán caer rendido a ZOAHR., una banda que me encantaría ver en directo y no pierdo la esperanza de encontrarme en su camino próximamente.

ZOAHR son:  Jessie (guitarra y voces), Thorsten (bajo) y Philipp (batería) 

Entre ritmos de inclinación kraut, la hipnótica ‘Endurance Race’ se desarrolla en una atmósfera psicotrópica de tonos espaciales impulsada por intenso motorik bañado en sustancias psicodélicas que va engrosando su sonido en un viaje al corazón de los 70’s. Sumamente estimulante, la propuesta de los alemanes acaba sucumbiendo al hard-rock más auténtico sin perder su halo cósmico.

‘Zephyr’ juguetea hábilmente con el wah-wah bajo un groovy del que es difícil abstraerse. Rock con aroma a 70’s en el que las dosis psicodélicas se insertan en unas armonías eufóricas y un tono divertido. Rock cambiante que la banda modula abstrayéndose de estilos y etiquetas. Bebiendo del rock acido de finales de los 60’s la canción índice en una fórmula rockera divertida y contagiosa.

Tiñendo el ambiente de melancolía ‘Garden Of Grief’ se toma las cosas con más calma. Una canción desgarradora llena de sentimiento camina a ritmo lento pero firme por un espacio en el que el blues se fusiona entre armonías rock a medio tiempo y un sutil aroma psicodélico.

‘Prisma’ nos sitúa en un entorno vintage con ritmos más acelerados y la misma magia vocal que los cortes anteriores. El sonido de la banda persiste entre fantásticos solos de guitarra que nos llevan mas allá en un ejercicio de rock de siempre sumamente gratificante.

A golpe de heavy-blues y Stoner ‘Cornered’ se encabrita con gran dinamismo en una huida arrolladora.

La desgarradora ‘Erosive’ pone los pelos de punta con su fusión de melodías cautivadoras y una satisfactoria composición que hace que la pista mute sin perder su esencia. El sonido difuso de la banda se refleja en humeantes pasajes llenos de magia. Un entorno borroso con el se compenetra a la perfección la cautivadora voz creando remansos de paz en contraste con los momentos más intensos.

A caballo entre el hard y el heavy rock ‘Idols & Statues’ mantiene el tipo con su tono de rock setentero pesado. La misma alma rockera con aroma vintage se entremezcla con pasajes instrumentales más elaborados y un ritmo que nunca mira hacia atrás.  

‘Red Tide’ ruge por una senda que me recuerda nuevamente a algunos momentos de GRAVEYARD con un sonido crudo, difuso, al que se añaden pinceladas melódicas y algunos ganchos de la vieja escuela.

Pero la guinda del pastel la dejan para el final., ‘Wayward Blues’ se erige perezosa por un camino que ya recorrieron bandas como GRAVEYARD. Ese emotivo blues psicodélico rebosante de sentimientos que se contonea dejándonos aterciopelados pasajes antes de eclosionar en un festín de riffs pesados, envueltos en una humeante atmósfera. Canciones como esta son uno de mis manjares predilectos, ya que desde la pausa logran transmitir toda la fuerza que tienen en sus entrañas.

ZOAHR

Reseña. HEAVY TRIP.- ‘Liquid planet’

Acercándonos a la recta final de año y pensando ya en las listas de los álbumes más destacados del 2024, llega ‘LIQUID PLANET’ para rompernos los esquemas y ponerlo todo patas arriba. Si con su impactante debut homónimo ‘HEAVY TRIP’ (reseña aquí) consiguieron enamorarme, en esta nueva entrega el power trio canadiense vuelve con sus intricados desarrollos psicodélicos en forma de cuatro jams ácidas de altísimo nivel para confirmar que aquello no fue obra de la casualidad. Esta nueva orgía psicotrópica hará que todo salte por los aires en tu cabeza, ya que la fuerza y exuberancia de sus composiciones, consigue atrapar al oyente en un auténtico agujero negro rebosante de impactantes vibraciones lisérgicas. Dejando fluir su creatividad de una forma absolutamente libre, estos tres tipos consiguen ofrecer al oyente un álbum excesivo que alterará tus neuronas para llevarte a un singular mundo en el que los sonidos más expansivos te atraparán en un desenfreno más propio de bandas como EARTHLESS o TIA CARRERA. Todo un torrente de sensaciones comandados por una guitarra extenuante y virtuosa y una base rítmica salida de una fabrica de vibraciones pesadas e impactantes que golpean con fuerza demostrando que la improvisación no conoce de esquemas preconcebidos. ‘LIQUID PLANET’ es un álbum de esos que te deja exhausto gracias a sus bacanales sonoras en forma de cuatro largas pistas con un nexo común, pero con una identidad propia. Reverenciando el legado de Hendrix, la velocidad con la que se toca cada nota, hace que este impetuoso trabajo consiga su objetivo, descolocar al oyente con una tormenta sónica de infinitas proporciones. Con pasajes arremolinados, los canadienses afilan sus garras en busca de algo musicalmente monstruoso, consiguiendo su propósito con una solvencia casi insultante. Puede que no todos estén preparados para la grandilocuencia e ímpetu de estos chicos, pero qué duda cabe de que el viaje que nos proponen merece la pena. En esta odisea sónica los tres músicos mantienen el nivel haciendo que cada instrumento brille con luz propia mostrándose solventes e impactantes.  Si cuando hace cuatro años describí su debut como un álbum adictivo, en esta ocasión dicha afirmación tiene absoluta vigencia, porque de nuevo HEAVY TRIP lo han vuelto a hacer en un trabajo sobresaliente de pura psicodelia pesada.

Sin contemplaciones los pesados riffs de ‘Liquid planet’ se precipitan como si de un torrente descontrolado nos invadiera. La fornida línea de bajo, esos tambores eufóricos y los solos de la guitarra consiguen sumirnos en un espacio sonoro alocado. Manteniendo algunos elementos tradicionales del Stoner, su psicodelia pesada se contonea entre cambios de ritmos y giros constantes. Su frenesí arrollador crea un descontrolado y alocado corte que fluye a lo largo de casi catorce minutos de rock ácido del máximo nivel. Impactante, pesado y sobre todo, absolutamente psicodélico.

‘Silversun’ con un tono heredero del rock pesado de los 70’s, índice en es exploración de las vibraciones más aturdidoras y ácidas. Tras su poderos apertura, la pista desciende a un escenario sonoro más oscuro y pesado en el que las cosas suceden con más pausa. Esto no significa que la banda ceda en su ímpetu, sino que se toma una pausa en su exploración abriendo vías paralelas que acaban por confluir en el mismo centro creativo. Estirando y encogiendo la goma, y con una estructura mutante que se repite van hilvanando otra pista arrolladora y vehemente.

En un espacio en el que el misterio se palpa, ‘Astronopnaut’ eclosiona en una estampida de ritmos poderosos impulsados por una guitarra que se vacía en solos infinitos e intricados desarrollos al alcance de pocos guitarristas. Ese virtuosismo es arropado por un ejercito de tambores atronadores y un bajo hipnótico y pulsante que golpea una y otra vez creando una sensación placenteramente aturdidora. La maraña sónica creada por la guitarra no parece tener fin en una de las pistas más frenéticas y doomies de este magnífico álbum.

Poco cambian las cosas en ‘Mudd red moon’. Otra canción nacida de la improvisación que se presenta como una nueva orgia sonora que muta constantemente en un endiablado transitar por los territorios más agrestes de la psicodelia pesada. Un frenesí de vibraciones ácidas teñidas de una pesadez aturdidora que no escatiman esfuerzos en su propósito. Si bien se percibe una mayor experimentación los genes de la banda siguen intactos en otra pista endiablada.

Heavy Trip