Reseña.- STEW «People»

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Ampliamente alabados con su Ep «HOT», publicado en junio del pasado año, el trío sueco STEW nos presenta «PEOPLE», su puesta de largo con el aval del prestigioso sello Ripple Music.  No podía de ser de otra manera y los mimbres que contenía «HOT» eran de absoluta calidad como demuestra el sólido cesto que supone este debut. Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Influenciados por bandas como Led Zeppelin, Bad Company o los primeros Whitesnake, se visten claramente de Free cuando se sumergen en temas de puro heavy-blues. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes, STEW les quitan la razón. El álbum fue grabado en vivo en el estudio Oktober Karlskoga en nueve días   con el ingeniero Jonas Ljungkvist.  lo que le da un toque de autenticidad y crudeza. Si, ya sabemos que Suecia es una fuente inagotable de bandas retro-rock, pero cuando te encuentras algo así, solo hay que pararse y disfrutar, sin complejos. Lo suficientemente versátiles para tocar todos los subgéneros, desde el boogie-rock, el blues-rock más ortodoxo el hard o incluso el rock sureño, siempre desde una mirada contemporánea en la que no falta algún guiño stoner. El resultado final del luminoso «PEOPLE», es  mas, el que podría hacer una banda veterana que el de un debut, lo que le da un mayor mérito al gran gran trabajo hecho por estos jóvenes músicos.

El álbum se abre con una «Intro» de medio minuto con extraños efectos, para arremeter inmediatamente con en «Right on time» con riffs que irremediablemente hacen que Zeppelin venga a nuestra cabeza. Una cadencia retro y una voz áspera con unas cuerdas vocales paridas por el blues hacen que el tema fluya con naturalidad y efectividad.

«People», avanza cadenciosos y potente sobre riffs retro-rock. Uno de esos temas con olor a whisky que vive del blues de garito de carretera. Ondulando en su estructura sirve de desarrollo para efectivos riffs hirientes y penetrantes que se sustentan en la poderosa batería de Nicklas Dahlgren. Si bien el tema nace de los sonidos blues-rock de los setenta mantiene una esencia actual, especialmente en esa base rítmica.

Instalados en el blues-rock mas rocoso, «Newborn» se balancea entre voces que serpentean entre el David Coverdale de los comienzos de Whitesnake y el Paul Rodgers mas desgarrado de Free. Una constante que se repite en muchos de los temas.

Sobre tonos sureños de indudable vocación zeppeliniana y momentos Bad Company, «Endless journey» parte del hard-rock clásico para descender a espacios mas grises y calmados. sus potentes y pegadizos riffs y la garra vocal tiran del tema hacia arriba. Un ir y venir entre la fuerza y el sosiego. La luminosidad que se nubla por momentos para recuperar soleados momentos con aires sureños con constantes cambios de intensidad en su desarrollo.

Directos a la yugular van los suecos en «Play the fool». Vigorosos y descargando adrenalina, no se olvidan de mantener las melodías mientras la guitarra de Nicklas Jansson juega aquí un papel estelar. Nuevamente hard y boogie-rock con aroma stoner retro, manteniendo el groovy. Un corte que contagia buenas vibraciones y activa las articulaciones. por otro lado se vislumbra algún momento Purple en la manera de combinar los registros vocales. Como casi siempre el blues esta presente, aunque en esta ocasión de una manera más oculta.

El blues más ácido del álbum aparece en «Goddess», en el que suaves melodías luchan por el protagonismo con solos psych en los que el wah-wah va construyendo un relato lisergicos entre una linea de bajo realmente poderosa. Seguramente el gran trabajo de Markus Åsland a las cuatro cuerdas tenga su origen en menores momentos vocales que puedan distraer todo su potencial. El corte acaba convirtiéndose en una jam que hace destacar el tema sobre el resto en cuanto a la capacidad técnica del trío.

La herencia Free vuelve a dar señales de vida en «Afraid gettin nowhere». un tema de pantalones de campa que transmite sentimientos profundo. Por la senda del blues mas ortodoxo, la fuerza de las cuerdas vocales de Markus quedan de manifiesto en su faceta mas sensual, otro de los temas destacados de «PEOPLE».

La fiesta y los ritmos contagiosas regresan con «Sweet and true». instalados en el medio oeste, el boogie-blues mas pegadizo fluye luminoso con un fantástico tempo rítmico que invitan a un armoniosa danza.  Una batería en línea Bonham, guitarras que se desdoblan en solos hirientes y afilados. y la desgarrada voz acaban construyendo un sólido tema que mantiene el alto nivel de calidad presente en todo el álbum.

Menos salvajes y algo mas contenidos, «Fruits» deja paso a la melodía por encima de la fuerza salvaje.  Aún así, estos chicos saben como hacen retro rock sin que sus temas resulten anodinos. Aquí una estructura sencilla se colorea de guitarra más lisérgicas que juegan constantemente con el blues. Acostumbrados en los últimos tiempos a discos oscuros, «PEOPLE» esta instala en una luminosidad calurosa y borboteante como demuestra este corte.

Mucho mas seductores y tonos de balada campestre, los acordes acústicos de «Morning again», y sus melodías campestres son un soplo de aire fresco con cantos de aves en un segundo plano mientras la guitarra sosiega toda la fuerza y rabia que derrochan en el resto de los temas. Un claro ejemplo de que lo de STEW no es casualidad y que la banda tiene mimbres para asentarse en la escena como una formación sólida y solvente.

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Reseña.- ZIOR.- «Before my eyes go blind «(The complete recordings)»

El sello Cherry Red Records publica una caja de cuatro cd’s con todas las grabaciones de los británicos ZIOR. Con el aliciente de que en su contenido se encuentra el álbum que la banda grabo bajo el nombre de MONUMENT así como un nuevo álbum grabado en 2.018 con el nombre de «SPIRIT OF THE GODS». ZIOR nacieron a la sombra de la explosión del rock ocultista de los primeros setenta que practicaban bandas como BLACK SABBATH, BLACK WIDOW, o en línea Alice Cooper o Arthur Brown, pero también heredando los ecos de psyco-pop de bandas como Cream o The Troggs. Navegando entre aquellas aguas, tanto el blues-rock como el hard-rock y el proto-metal o los primeros pasos del rock progresivo se aprecian en sus composiciones. Muchas veces denostados por la versatilidad de unos temas que parecían no definirse en un estilo propio, lo cierto es que en su primer álbum, el homónimo ZIOR dejan patente su potencial.

Temas como «New land» en el que bellas melodías poppies soportadas en un omnipresente órgano se inclinaban hacia espacios más propios de Jethro Tull con la incorporación del sonido de la flauta en un guiño a las primeras bandas hard-progresivas británicas. Con registros vocales cercanos a Gary Wright (Spooky Toooth) no dudaban en ofrecer temas «Gimme love» en el que el órgano es eclipsado por incisivos solos de guitarra en tonos hard-blues tan al uso en aquellos años. Cortes netamente progresivos como «Quabala» (uno de los destacados) se codean con una psicodelia de pastelería como «Oh mariya» o la negroide «Your Life Will Burn» en la que se puede intuir algún eco a Santana. «Love’s desire», Hard y blues junto a coros que se inclinan al soul y riffs potentes e incisivos con una cadencia rítmica pegadiza. «I really do» y sus tonos ásperos marca su incursión en el proto-metal en ebullición en la época. A pesar de que pueda considerarse con un álbum solo de canciones que no tiene nada que ver entre sí, es un reflejo de la confusión de estilos de aquel 1971 en que se publicó.

El disco 2 corresponde a «EVERY INCH A MAN», álbum originariamente publicado en Alemania en 1973, cuando ya la banda se había separado y que ofrece la faceta mas pesada de la banda. Voces desgarradas y ritmos hard-rock bailables hacen de «Chicago spine» un tema a tener en cuenta, demostrando que cuando menos te lo esperas en un tema previsible aparecen esas guitarras asesinas que te dejan noqueado. Los ecos de Alice Cooper se reflejan en «Have you heard the wind speak» en un guiño al glam, antes de un giro de 180 grados a escenarios acústicos en «Time is the reason». Blues -rock de libro en «Dudi Judy» o «Evolution», rock and roll sucio en «Ride me baby» o «Cat’s Eyes», éste más cercano al sonido de los Stones; pero siempre con un tono dicharachero y divertido. Ritmos contagiosos en los que el órgano tiene un menor protagonismo, excepto en el extraño e inquietante «Every kind of magic». El ábum se cerraba con «Angel of the highway», un tema poseído por el wah-wah ofreciendo la mejor versión de si mismos en un corte desgarrador.

Bajo el pseudónimo de MONUMENT, la banda realizó su mejor trabajo con el título de «THE FIRST MONUMENT». Cuenta la leyenda que en realidad el disco se compone de unas grabaciones que hicieron borrachos, pero lo cierto es que es el álbum más progresivo. Voces teatrales cercanas a Mike Patto, y una densa instrumentación en la que la oscuridad del magnífico órgano lo envuelve todo. Por otro lado encontramos algunos guiños a The Stooges, especialmente en algunas voces. pero si hay algo que destaca especialmente en este álbum es el sonido de sus teclados. Heavy-progresivo de altos vuelos con guitarras brillantes que se intercalan como en «State flesh». Rock and roll en «Don’t run me down». Con bastantes episodios teatrales en pura línea Arthur Brown, como «Give me life»  en la que los giros inesperados se suceden. Episodios pisco-progresivos en los que el envolvente sonido de los teclados nos adormece dejándonos en un estado de inconsciencia en «The metamorphosis tango», o la mas apacible y lisérgica «Boneyard bume».  La combinación del órgano pastoral frente a la agudas voces alternativas de «First taste of love» es solo el preludio a hirientes solos de guitarra ácida. Aquí está el verdadero poderío de la banda, la conjunción de esos elementos es uno de los valores de este trabajo. El álbum venía acompañado de un texto en el que se reflejan las conexiones de la banda con la brujería y el vudú. El álbum cierra con «I’m coming back» a ritmo de blues rock.

Al margen de que la caja contenga todas las grabaciones de ZIOR, tiene además el aliciente de contener en el CD 4 el álbum que grabaron a su regreso en 2.018,  «SPIRIT OF THE GODS». Toda una sorpresa en la que la banda ejecuta temas que suenan a sesenta. Canciones con mucho tono negroide, y que conjugan tanto rock, blues, progresivo y sobre todo funk-rock. Oscuros temas en los que los teclados siguen sonando como hace cuarenta años. Un groovy especial que sigue la senda de la ceremonia del vudú que iniciaron al comienzo de los setenta. oscuros y experimentales en «The wicca maker», con unos tambores tribales que inician el ritual. Ecos de Santana y Sly Stone en ·Crowman rises», con un órgano penetrante y voces negroides. Blues-rock pantanoso en «Earth hell & fire» en línea Dr. John. Fuzz y voces salidas de ultratumba a ritmo de funk-rock en «Release the dogs». La oscuridad de sus dos primeros álbumes se convierte ahora en un ritual de magia negra en el que no faltan temas bailables como «Eastwood bugsy» o oscuros pasajes psico-progresivos como «Sabbath 8» en el que dejan su impronta ocultista. Hard y rock enérgico en «Scorpion», un tema que lleva el ritmo en las venas. no faltan temas puramente setenteros como «Storm chaser» en el se travisten de Grand Funk Railroad, con esos teclados penetrantes. En definitiva un sorprendente álbum que no desmerece de sus primeras grabaciones manteniendo la obscuridad, aunque ahora tenga matices distintos.

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Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- «Ima»

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Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican «IMA» vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP «NOMMO»), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum «MARO» había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . «IMA» nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen «Highself roadhouse«. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

«Füst» recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, «Pillanat», con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en «Highself roadhouse«. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en «Melusina III» donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

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Reseña.- GALAVERNA.- «Dodsdans»

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El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: «Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible», y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de «DODSDANS». Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve «Dods…», nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en «…dans» como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk «Cerberus» aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

«Sweet annika» mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises «Smell of ember» vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en «Burning ashes». Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, «Mother’s leaving» añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de «Uppvaknande» suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

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Reseña.- ACID ALICE «The road»

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Tratando de rescatar el rock clásico de los setenta los mexicanos ACID ALICE publican su debut. Con mimbres sacados de los setenta construyen un cesto moderno y divertido. Hard-rock, psicodelia, blues rock, proto-metal, stoner, todo tiene cabida para crean un sonido fresco, potente y divertido. Uno de esos disco que te puedes poner una y otra vez porque no hay un momento de aburrimiento. pesados, lisérgicos, rítmicos, desgarrados, Como si los espíritu de Jimi Hendrix, Johnny Winter, Jim Morrison o tantos otros, regresaran de los cielos para introducirse en los cuerpos de estos chicos. Temas de gran dinamismo y fantástico groovy. Pesados pero rítmicos e incitadores al baile. La banda sonora para una fiesta endiablada de rock and roll a la vieja usanza usando elementos modernos. Seducción constante, bien sea a través de contagiosos ritmos o de desgarradores momentos de psicodelia, siempre con el blues como referente. Toda una sorpresa que nos llegaba la pasada primavera y que persiste como uno de los debut más destacados del año. Dos guitarras asesinas y un vozarrón al servicio de una implacable base rítmica hace que cada tema, fluya de manera vertiginosa e intensa.   Desgarradores y desenfrenados, sus temas recorren todos los estilos de la década dorada del rock and roll. Absolutamente recomendado.

El disco se  abre con un la poderosa «Acid Horse «. todo un volcán en erupción que me recuerda por momentos a Cactus. Atronador tema de blues y hard rock de siempre con un aliño que lo stoneriza para acabar convirtiéndose en un corte de rock and roll por las bravas. Toda una chincheta en nuestros asientos que hará que botemos.

La batería y el poderoso bajo hacen la llamada al fuzz en «Destroy me». Con una seductora cadencia vocal y un fantástico groovy rítmico, la garra y los tonos heavy-psych de esas guitarras hirientes, construyen un tema retro en el que el wah wah y el fuzz consiguen crean auténticas nebulosas lisérgicas. Todo un trance psicotrópico que nos envuelve en en un caleidoscopio hard. Imposible resistirse.

Con un inicio similar al «Rock and roll hoochie koo», «Coming home» se desarrolla entre boogie-rock y fuzz. Alegre, contagiosos y absolutamente enérgico.

Tejiendo una tela de araña, el stoner y el hard rock se fusionan en «Free». Un tema ondulante, que no esconde su vocación vintage. Un viaje en el tiempo de ida y vuelta en el que la voz de desangra bajo poderosos y contagiosos ritmos.

La banda no baja el pistón en  » Wolf «. otro desgarrador registro en el que los ritmos de heavy-blues mas endiablados aparecen sobre ácidas guitarras.

Como si hubiera dos partes en el álbum, » In My Memory «, se construyen sobre un blues lisérgico lleno de crudeza y desgarro. guitarras que se lamenta y voces que se quiebran sobre un torbellino rítmico de grandes proporciones. Un tema crudo y profundo que socaba tus sentidos..

«I’m losing the stars» es otro blues desgarrado e hiriente. Primitivo, áspero e incisivo, reposa en su parte central en momentos llenos de acidez. Otro tema, que bien pudiera haber sido compuesto de 1970.

Un magnético bajo encontramos en » Broken Man «. un corte proto-metal que sirve de lucimiento a su cantante Darcy Core sobre esa estructura heavy-blues del siglo XX en la que los riffs nos golpean con parsimonia pero con contundencia antes de una nueva orgía de instrumentos desbocados.

Cambiando el registro, efectos de sitar y drones, abren «Fata Morgan». Un tema que me recuerda al mítico «Riders on the storm» de The Doors. En los mismos tonos cadentes, y con esa cálida voz que emula a Jim Morrison, van oscilando entre el frenesí y esos espacios chamánicos en los que el blues más ácido impregna nuestros sentidos.  

Cambiando completamente, el registro, «Hate», cierra el álbum en tonos acústicos. Las guitarras, y la seductora voz, esta vez acompañada de unos coros en segundo plano,  construyen un tema diferente, pero no menos impresionante.

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