Reseña: ELDOVAR.- ‘A Story of Darkness & Light’

¿Un álbum creado por los miembros de dos de los estandartes de la escena pesada undergroung? Nada puede salir mal. Eso es ELDOVAR, el resultado de la unión de KADAVAR y ELDER. Un proyecto que surge en Berlín durante el periodo del confinamiento y la imposibilidad de tocar en directo para unos músicos que disfrutan tocando ante el público. Reflejando esos oscuros momentos ELDOVAR se dejan llevar por sus instintos para crean un álbum diferente, pero en el que podemos encontrar elementos de ambas bandas. Como ya hemos comprobado en sus más recientes trabajos, la evolución del sonido de ambas formaciones se decanta por una senda progresiva, y ese parece ser el leit-motiv musical aquí. Las canciones de ‘A STORY OF DARKNESS & LIGHT’ nacen de la tristeza y la melancolía. No había agenda y lo que se puede escuchar en el disco refleja la espontaneidad y el momento. Sin presiones de dentro ni de fuera, este disco se basa en la determinación de crear algo y dar rienda suelta a las ideas. Esto resultó en canciones que son emotivas e impactantes, ya que los sentimientos se transportan de manera auténtica. Sin elementos externos que les distraigas, ELDOVAR consiguen que el sonido fluya y se transforme en canciones intimistas y oscuras, con un sonido versátil y sorprendente. En el álbum se pueden reconocer el sonido de ambas bandas entrelazados por una causa común.

A STORY OF DARKNESS & LIGHT’ fue grabado entre marzo y junio de 2021 en Robotor Studios (Berlín) y en él participan Tiger Bartelt, Lupus Lindemann y Simon Bouteloup de KADAVAR, así como Michael Risberg, Nick DiSalvo y Georg Edert de ELDER (menos el bajista Jack Donovan, a quien no se le permitió viajar desde Estados Unidos)  El álbum está disponible vía Robotor Records.

Con una apertura en la que los acordes borboteantes no introducen en un espacio gris en el que la melancolía aflora, ‘From Deep Within’ nos muestra de alguna manera, que es lo que vamos a encontrar en el resto del álbum. La canción se desarrolla entre suaves pasajes progresivos y cálidas voces. Arropado por un manto lánguido, el tema da un pequeño giro con riffs mas reconocibles engrosando su sonido. Largos solos de guitarra y gruesos desarrollos van haciendo mutar el tema a un escenario más propio del hard-progresivo. Instalados en esa atmósfera oscura, inquietantes pasajes crean una tensión entre briosos tambores. Todo parece desbocarse hacia un precipicio gran velocidad. La tragedia se masca. Un nuevo giro nos devuelve a un espacio de relajación en el que bellas melodías parecen evocar el pasado de los grandes dinosaurios del género de los 70’s. Si en la primera parte, el sonido de KADAVAR parece estar más presente, los ecos de ELDER afloran en la parte final con coros superpuestos y una atmósfera nebulosa.  

‘In The Way’ abre con acordes acústicos de guitarra, mientras la voz de Lupus crea un espacio balsámico lleno de bucolismo.  Desde la sencillez, los elementos sinfónicos crean una atmósfera apacible y ensoñadora. Suave en sus melodías, la canción parece poner algo de luz a un álbum oscuro en su conjunto. Las voces superpuestas elevan el tema a un espacio volátil. Ahí de nuevo, los elementos progresivos aparecen con fuerza. El tema cambia su fisonomía pare seguir la senda hard-rock, con algunos elementos prog.

Uno de los adelantos que la banda nos ofreció como presentación del álbum fue el sencillo ‘El Matador’. Una canción que versa sobre el baile del torero con el toro en la arena. Desde el momento en que se convierten en uno en el movimiento y llenos de dedicación se olvidan de todo a su alrededor. Y aun así termina quitando la vida porque la fama y el honor significan más para él que el amor y cariño de su frente y porque siempre ha sido así. Por eso el toro sabe lo que el destino le tiene preparado. En delicados tonos floydianos, el tema refleja la tragedia de la muerte en el coso. Sutiles coros celestiales de la propia esposa de Lupus aparecen en un tema que se inclina por los acordes acústicos y que refleja la tragedia.

‘Rebirth Of The Twins’ es un corte envolvente y atmosférico que parece describir esos duros momentos del confinamiento. Tres minutos instrumentales a modo de interludio o introducción para la siguiente canción sin muchos más alicientes. 

Enlazado desde el tema anterior, ‘Raspletin’ se desarrolla en una atmósfera psico-progresiva con efectos envolventes y una calmada instrumentación. Borboteos, efectos y contenidos tambores crean un espacio lisérgico sin darnos pistas de a donde nos dirigimos. En ese entorno psicotrópicos de tintes casi espaciales, las guitarras aparecen con largos solos ácidos. El tema se diluye en el infinito sideral, esta vez sin voces. El tema más espacial del álbum nos deposita en un insondable espacio en el que el vacío el rey.

‘Blood Moon Night’ se convierte en el tema más largo del álbum con sus mas de 11 minutos. En esta ocasión los músicos se dejan llevar por pasajes hard-progresivos con riffs más pesados. Un sonido que por momentos parece ser más reconocible y que no difiere del ofrecido por KADAVAR en su último álbum. Con muchas reminiscencias del progresivo de los 70’s, el tema ofrece pausadas melodías. Intercambio de voces genuinas, y una atmósfera casi sinfónica, van construyendo una canción con reminiscencias sutiles de Pink Floyd en alguno de sus pasajes. Tras la calma inicial, el tema explota por una inquietante senda Stoner para frenarse en seco y dejar paso a unos tambores que sirven de preludio a densos y pesados pasajes de tintes monumentales. Desesperación y tragedia son percibidas en unos inquietantes desarrollos llenos de fuerza. Una contundencia que consigue ser equilibrada con momentos de calma. Envuelto en esa atmósfera oscura, el corte pasa por distintos estados reflejando que cada acorde fluye con naturalidad.

Para cerrar el álbum, ‘Cherry Trees’ parece optar por la suavidad con aterciopeladas melodías vocales. Una balada rebosante de belleza y melancolía que es toda una mirada hacia el interior con una repetición de acordes adornados con elementos atmosféricos para poner el broche final a un álbum sorprendente y melancólico.

KADAVAR 

Elder 

Robotor Records

Reseña: WEEDPECKER.- ‘IV: The Stream Of Forgotten Thoughts’

Mucho más maduros que en sus anteriores trabajos, WEEDPEACKER parecen emprender un nuevo camino en su sonido. Con complejos temas psico-progresivos, la banda se acerca a los dictados de bandas como MOTORPSYCHO sin renunciar a su esencia psicodélica. Creando temas ricos en matices y con mil giros en su desarrollo, prescinden de la pesadez para experimentar con armonías más elaboradas y sabrosas en matices. Si en el conjunto del álbum, sus canciones reflejan una mayor complejidad, cabe destacar que los solos de guitarra siempre aparecen cuando menos te lo esperas para dar brillo a cada canción. Repleto de elementos progresivos las canciones se notan pulidas, cuidando los detalles, lo que hace que se conviertan en fascinantes. Si bien la complejidad que presenta este nuevo trabajo hace que todo sea más monumental, cada tema nos ofrece algún gancho con el que atrapar al oyente. Esta claro que la banda no quiere hacer álbumes que suenen igual, y en cada nueva entrega, WEEDPEACKER se superan. ‘IV: THE STREAM OF FORGOTTEN THOUGHTS’ es un gratificante viaje a un mundo alucinante en el que los sonidos se arremolinan con una frescura no vista hasta ahora. Con momentos mas propios de Hendrix, y una cierta influencia del sonido de los 70’s, los polacos se aseguran no tocar un acorde fuera de lugar, sino que cada nota tiene sentido en este mundo sensorial en el que sus canciones nos sumergen. Como el buen vino, este álbum gana con el tiempo, y cada nueva escucha te descubre mas matices escondidos en cada tema, lo que hace de su escucha una experiencia sumamente gratificante y sorprendente. Otra banda mas que se suma a la experimentación de nuevas rutas en su sonido prescindiendo de riffs pesados sin más, para coquetear con sonidos más experimentales y elaborados. Solo queda esperar las sensaciones que puede crear en los fans mas ortodoxos de los sonidos pesados, aunque desde aquí les sugiero que abran su mente como antes lo han hecho con bandas como ELDER por citar solo alguna.

WEEDPECKER son:

Piotr Dobry (guitarras, voces, teclados), Dominik Stachyra (bajo), Tomasz Walczak (bateria), Piotr Sadza (teclados. Con la colaboración de Barczi Kanada (guitarras adicionales y voces) y Aleksandra Dobra (coros).

‘IV: THE STREAM OF FORGOTTEN THOUGHTS’ fue grabado entre 2020 y 2021 en Nebula Studi y Studio Wieloslad y en su propio local. Producido, mezclado por Barczi Kanada, masterizado por Haldor Grunberg en Satanic Audio. Arte de portada obra de MAciej Kamuda Art. el álbum está disponible vía Stickman Records.

Con un sonido más propio de bandas como MOTORPSYCHO, ‘No hearbeat’ nos introduce en un álbum en el que los polacos suenan diferentes a sus trabajos previos. Ecos del hard-progresivo de los 70’s aparecen con melodías herederas del sonido de YES. Unos implacables tambores y múltiples cambios de ritmos van construyendo un corte sólido y ´versátil en el que los riffs stoner habitan en una atmósfera psico-progresiva. Guitarras en capas se superponen en ese ambiente psicodélico ofreciendo la mejor versión de la banda. Coloreando el tema con efectos envolventes, las suaves melodías amortiguan una experimentación sonora que nos devuelve de alguna manera al pasado, pero que mantiene la innovación de los sonidos del siglo XXI.

En un ambiente mucho más calmado, ‘Fire far away’ nos susurra con sus aterciopeladas melodías. Bellos pasajes de guitarras ensoñadoras nos trasladan a un mundo de color en el que los sonidos flotan. Un cierto aire sinfónico se entremezcla con la apuesta psico-progresiva de los polacos con un resultado ciertamente brillante. Un tema nebuloso, sinfónico, y bastante psicodélico que sirve de bálsamo a la complejidad de sus canciones.

‘The stream of forgotten thoughts’ se desarrolla en un suave escenario en el que los ecos progresivos parecen adquirir un mayor protagonismo. Cuidando la melodía, y sin renunciar a los efectos psicotrópicos crean un relato que gravita en algodonados pasajes con angelicales voces.   Su cadente ritmo se salpica de variadas armonías para crear un entorno balsámico y ensoñador en el que la banda parece rendir un tributo a la madre naturaleza. Haciendo serpentear sus melodías la dupla de guitarras y pedales sucumbe a una apuesta sonora sumamente gratificante para el oyente. Una canción psicodélica pero relajante y ensoñadora.

Sin salir de ese entorno en el que los sonidos de los sonidos progresivos de los 70’s se muestran ante nosotros ofreciendo su lado más pausado, ‘The trip’ es un nuevo episodio de este nuevo camino que parece definitivamente haber tomado WEEDPECKER. Sinfónico y balsámico, el tema contiene buenos pasajes de guitarra que nos proporcionan ese efecto balsámico que aplaca nuestros sentidos para ofrecernos un mundo colorista. Los ecos de los 70’s aparecen con mesura entre acordes de blues insertados con sutileza y gran acierto.

‘Big brain monsters’ nos saca de ese sueño mágico en el que nos han sumido los cortes anteriores para golpearnos con riffs hendrixianos entre ritmos más pesados. El lado ácido aflora con solos asesinos y tambores estruendosos. Aunque el tema cambia respecto a los cortes anteriores, en él se mantiene algunos elementos de esta nueva etapa. Hard-rock y una atmósfera lisérgica, crean otro fascinante corte en el que el sonido se engrosa sin perder el alma psicotrópica.

Creando un paisaje de ensueño, ‘Endless extensions of good vibrations’ no tarda en elevarse entre luminosas melodías progresivas. Conteniendo su fuerza, el tema tiene en sus entrañas bellos pasajes de guitarras que se superponen junto a aterciopeladas melodías vocales. De nuevo con YES en el horizonte, la banda conjuga elementos del pasado para reformarlos con ornamentos contemporáneos. Giros constantes hacen que la canción se precipite por la senda abierta por MOTORPSYCHO. Dulce de aspecto, las entrañas esconden intrincados pasajes que reflejan la creatividad de una banda que parece no tener límites.

‘Unusual perceptions’ contiene sugerentes y aterciopelados pasajes que reflejan elementos progresivos en una especie de soft rock lleno de elegancia. Como si se vistieran de etiqueta, las aromáticas fragancias despiden elementos de jazz en su apertura. Pero WEEDPECKER no se queda solo ahí, los polacos no se olvidan de los riffs pesados, pero usándolos con sutileza, crean una canción balsámica con una amplia gama de bellas texturas sonoras.

Para cerrar el álbum, tenemos un corte enérgico como ‘Symbiotic nova’. Nuevamente el sonido de MOTORPSYCHO me viene a la cabeza. El peculiar registro vocal y los coros flotantes amortiguan una canción con una apertura poderosa que no tarda en frenar su ímpetu para introducirnos en una atmósfera lisérgica.  Todo un gratificante viaje sonoro con ricas texturas sonoras y un talante sinfónico insertado en sus genes psicodélicos. Es posible que cualquiera que escuche este tema de forma independiente le sea difícil identificar a WEEDPECKER como autor del mismo. Aun así, las embestidas de sus ácidas guitarras aflorando entre la tupida instrumentación nos recuerdan que estos chicos no tienen fin en su evolución compositiva.

Weedpecker

Stickman Records

KING BUFFALO.- ‘Acheron’

KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido completamente personal, pero también nos está demostrando en cada nuevo álbum, que la evolución de ese sonido no tiene fin. Aquí, de nuevo, nos lo vuelven a demostrar con un álbum mágico y rebosante de gratificantes canciones con elementos innovadores. Cuatro largos temas de diez minutos cada uno, que tienen identidad propia y que nos muestran el crisol de vibraciones en las que desenvuelven con soltura el trio de Rochester. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades más abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes junto a la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. Como ya nos mostraron en su anterior álbum ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ (reseña aquí) en 2021 KING BUFFALO son más psicodélicos, más shoegaze, más kraut, más espaciales, y más pesados que nunca. ‘ACHERON’ con el paso del tiempo será conocido como el disco de la cueva., como el álbum con el sonido más expansivo psicotrópico y pesado del trio de Rochester. Otro retoño más que la pandemia nos ha traído en estos tiempos convulsos. Su nombre ‘Acheron’ proviene de la mitología griega, y viene a ser algo así como ‘Rio de la aflicción’, y trae la tensión y la inquietud de la ofrenda anterior a un nuevo concepto. Un álbum con aristas, que no son redondeadas, sino que son enriquecidas con desarrollos de mayor complejidad compositiva mestizando su sonido con el ambiente cavernario, húmedo y oscuro de la cueva en la que se grabó.  Ya estoy acostumbrado a que ante un nuevo trabajo de KING BUFFALO me asalte la misma pregunta ¿Con qué nos van a sorprender ahora? La respuesta aparece tras la escucha del álbum. Son KING BUFFALO, suenan a KING BUFFALO, pero hay muchas cosas nuevas, sonidos, ritmos, riffs, melodías, que hacen que cada canción contenga mil sensaciones que transmitir al oyente. En España decimos: ‘Quién tiene magia, no necesita trucos’, y el trío tiene magia, y esa magia la convierte en trucos sonoros que descolocan al oyente, llevándolo donde quieren. Desde momentos floydianos que parecen mestizarse con KIKAGAKU MOJO, hard-progresivo espacial de los 70’s, metal del siglo XXI en línea TOOL, psicodelia ensoñadora; todo un mundo por descubrir preparado para regalarte gratificantes sensaciones con sus magnéticas y bellas canciones. Doctorándose una vez más como una de las bandas que mejor sabe crear la atmósfera idónea para hacer que el oyente sucumba a sus encantos, KING BUFFALO vuelven a ser firme candidato para llevarse el puesto de honor como creadora del álbum del año. Y no nos olvidemos, en 2.021 han publicado dos, mientras que la tercera entrega llegará la próxima primavera. Atentos, porque la historia aún no ha terminado.

Para grabar las cuatro canciones extendidas de ‘ACHERON’, la banda viajó tres horas al este desde Rochester hasta Howe Caverns en Nueva York, grabando con el ingeniero de confianza Grant Husselman y el camarógrafo Adam Antalek, quienes trabajaron en sus sesiones de cuarentena a principios de 2020, para documentar un día. Larga sesión en vivo en una cueva. En la cueva. “Underground” en el sentido más literal. Es apropiado que Acheron se haya registrado cerca del agua. Una corriente que fluye es audible en varios puntos a lo largo del álbum, incluso al comienzo de la pista del título de apertura.

KING BUFFALO son: Sean McVay (guitarrista y vocalista), Dan Reynolds (bajista) y Scott Donaldson (baterista). ‘ACHERON’ está disponible vía Stickman Records.

Entre borboteos de agua del interior de la cueva y magnéticos acordes, ‘Acheron’ fluye lentamente para mostrarse como una canción bella y maravillosa. La cálida y gratificante voz de Sean comienza su ronroneo seductor entre una plácida e hipnótica armonía. Repitiendo hasta la saciedad el mismo acorde sin que resulte aburrido, KING BUFFALO nos va introduciendo en su particular campo magnético. Sabiendo como sacar al oyente del trance, salpican de riffs cambiantes el tema cada cierto tiempo. Una estructura lineal, bien perfilada que eclosiona retumbando en la cavidad de la cueva como un torrente imponente de sonido. KING BUFFALO consigue tener enganchado al oyente con los mismos acordes durante diez reconfortantes minutos. Sin la sensación de monotonía, el trío sabe como usar sus cartas, mostrándose difuso y pesado a la vez que psicotrópico. Los sintetizadores acompañan los momentos más lisérgicos del tema.  Una prueba mas de que estamos ante la banda que mejor sabe crear atmósferas del momento.

Los milimétricos tambores de Scott, abren ‘Zephyr’. Aquí las artes de seducción shoegaze de Sean y un groovy kraut van dando forma a la canción. Hechizantes, sus dulces acordes van describiendo un florido entorno lleno de magia. Imprimiendo lentamente intensidad al tema, éste, va adquiriendo tintes de monumentalidad con nebulosos pasajes psico-progresivo. envolviéndolo en una atmósfera espacial, las melodías flotantes nos llevan a un territorio más pesado y turbulento. Aturdidores riffs retumban aquí, mostrando que KING BUFFALO también sabe ser una banda pesada. No quiero imaginarme como pudo sonar esto en esa mágica cueva cuando efectuaron la grabación. Desblocando el sonido de la guitarra consiguen un sonido que envuelve al oyente en un mar de sustancias psicotrópicas sin renunciar al fuerte ritmo.  Los sintetizadores se encargan de rebajar la energía para devolvernos a ese espacio cósmico en el que los sonidos gravitan plácidamente. Una sensación que vuelven a transmitir al oyente con gran maestría.

Una introducción más experimental a base de percusión, hace cambiar la fisonomía de ‘Shadows’. En algún lugar entre Pink Floyd y Kikagaku Mojo depositan una canción con innegables genes KING BUFFALO. Porque si KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido, también nos está demostrando en cada nuevo álbum que su evolución no tiene fin. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades mas abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes y la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. En esta ocasión se decantan por los sonidos más letárgicos para dejarse llevar por una jam en la que su psicodelia cósmica se muestra majestuosa. Llevando al oyente a un trance catártico y narcótico, hacen que este despierte de ese estado, golpeando con toda su fuerza de riffs. Un zarandeo que acaba por devolvernos a ese placentero estado hipnótico en el tan bien saber introducirnos.  

‘Cerverus’ nace de efectos inquietantes y misteriosos situándonos mas allá del umbral de la oscuridad. Un mundo paralelo que rápidamente muestra sus cartas. narcóticos pasajes en un magnético espacio de gratificantes sensaciones. Melodías shoegaze sobre una estructura floydiana, y una cadencia casi kosmiche. La dualidad de guitarra cristalina y nebulosos sintetizadores consigue sumirte en un nuevo trance hipnótico. ¡¡Joder!! ¡Que fácil me conquistan estos chicos! Nuevamente me viene a la cabeza la imagen del trio haciendo retumbar la cueva con este chamánico sonido. Rugoso, áspero, pero a la vez narcótico y gratificante. De nuevo, la evolución más metálica de la banda hace acto de presencia. Poderos, cambiante y lleno de fuerza, el tema nos ofrece distintas fases en un relato cautivador y poderoso. La parte final del tema es un búfalo desbocado por un precipicio rocoso lleno de aristas. Estos crujientes riffs harían palidecer a alguna banda de metal. Sin darnos cuenta, lo que comenzó como un gratificante paseo por un jardín del Edén, se convierte en una tortuosa travesía por territorios hostiles.  Si el tema tiene momentos de metal, también ofrece momentos progresivos en los que Sean saca a relucir todas sus artes en esto de las seis cuerdas. ¡¡¡apoteósico y grandilocuente!!!!

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Reseña: THE FUR.- ‘Sonntag’

¿Quieres hacer un placentero viaje a los confines de la psicodelia cósmica y dejar que tu mente vuele? Si la respuesta es SI, estás en el lugar correcto. Ya me había olvidado de los maravillosos sonidos expansivos de THE FUR, la banda instrumental belga que hace siete años nos presentaba un fantástico debut, en el que la psicodelia espacial alcazaba cotas sublimes. Ahora el cuarteto publica su segundo álbum ‘SONNTAG’. Un nuevo viaje sensorial a través de lejanas galaxias con un paisaje sonoro exquisito, nebuloso y completamente magnético. El álbum cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó (algo, que reflejan con acierto). A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo. Con esta premisa, cada canción nos ofrece una narrativa distinta, con preciosos momentos de psicodelia balsámica, atormentados descensos a territorios mas hostiles en los que el Stoner y en algún momento casi el doom hacen acto de presencia. Pero, sobre todo, ‘SONNTAG’ es un trance sonoro en el que la mejor psicodelia del siglo XXI se muestra ante nosotros a través de mas de 40 minutos mágicos y cautivadores. Ritmos kraut se conjugan con exóticos aromas para seducir al oyente con bellas melodías, que se modulan tornándose más ácidas o pesadas. Mostrando a cuatro músicos en plenitud, y con un sonido nítido en los pasajes más balsámicos, y mucho más difuso en los momentos cósmicos estamos ante un viaje sin retorno hacia un big-bang en el todo parece transformarse. Si la base de todas las canciones es la psicodelia pesada de tintes cósmicos, en ellas, encontramos también contundentes pasajes de puro Stoner arenoso, de ensoñadora psicodelia oriental, del desert-rock más ambiental, así como de la elegancia del post-rock. Todo fusionado con solvencia en un envoltorio cósmico propulsado por enérgico fuzz narcótico. No estoy seguro si es la emoción de poder escuchar un nuevo álbum de THE FUR, o la calidad de sus canciones, pero ‘SONNTAG’ me ha sorprendido gratamente por la calidad de sus composiciones y por la forma en la que la banda consigue hacer partícipe al oyente de su narrativa. ¡Sobresaliente!!

Proveniente de Bélgica, este trío de instrumentistas alucinantes se ha inspirado en el movimiento de libertad, amor y paz de los psicodélicos años 60. Jams expansivos, arremolinados, llenos de wah y un zumbido profundo, uno no puede evitar sentir que su mente se aleja de la realidad con solo escuchar a The Fur explorar cada límite de su cautivador sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para un viaje cósmico de amor, paz y armonía, mientras The Fur te lanza a la frontera psicodélica.

El nuevo álbum Sonntag ve a la banda sumergirse más profundamente en el pozo del subconsciente. Cada canción un viaje dentro de un viaje. Sonntag cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó. A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo

THE FUR son:

Bajo: Erik Burgelman
Batería: Elias Piens
Guitarra: Jens Verslijcken
Sintetizador: Lionel Schrevens

‘Sagan’ se sumerge en un espacio de psicodelia pesada con gran hipnotismo. Lentos y profundos acordes desprenden sutileza en contraposición al turbador sonido del bajo en un segundo plano. Creando una densa atmósfera el tema rezuma psicotrópicos en cada acorde. Un entorno cósmico que consigue atrapar al oyente entre locuciones misteriosas y seductoras. Bellas melodías se superponen en una tupida instrumentación impregnada de alucinógenos. Sus nueve minutos permite que THE FUR explore territorios más propios del Stoner con un sonido más grueso, pero no menos hechizante. Una travesía sonora que atraviesa distintos escenarios y que culmina en pasajes de psicodelia aromatizada en la frontera con el territorio del post-rock. Un corte impactante, con un gran trabajo de guitarra, bajo, batería y sintetizadores sonando como una orquesta. El tema, rápidamente me conquista y me deja con ganas de descubrir lo que vendrá en las siguientes canciones.  

En un tono más kraut, ‘OSB’ combina las vibraciones cósmicas con ritmos más dinámicos y floreados pasajes de guitarra. Un aroma exótico se percibe en un tema luminoso y fresco en el que la guitarra toma formas casi de surf.  No faltan las arrancadas de fuerza con turbios y pesados riffs cargados de fuzz. Serpenteante, el tema va cogiendo intensidad ofreciendo un sonido más difuso y potente. De nuevo esa locución futurista de una sensual voz, da paso a momentos más inquietantes en los que la banda aprieta tanto con la psicodelia pesada, que llega a coquetear con momentos doom. Siempre de una forma sutil, atrapando al oyente.

‘Reesmasjien’ es un viaje sensorial a través de floridos bosques infectados de setas mágicas abriendo sus esporas para narcotizarnos con su dietilamida. Psicotrópico hasta las trancas, todo un viaje astral nos transporta a otra dimensión. Ácido, hipnótico, pesado y completamente atrayente, en el tema, la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgicos proporcionándonos un intenso y gratificante ‘viaje’ a través de la inmensidad del cosmos.

En un tono más suave, ‘Shake’ nos devuelve a un entorno más terrenal. Calmado pero dinámico, el tema toma algún elemento cinematográfico en línea Yawnning Man. Dos minutos desérticos a modo de interludio hacen que el sonido de los belgas mute, sin perder su esencia.

Una trepidante apertura de tintes cósmicos nos introduce en ‘Bake’. Otro tema pesado, difuso y completamente psicotrópico. Sus ritmos krauts y la sucesión de efectos perturbadores lo convierten en un hijo bastardo del legado de Hawkwind. Un frenesí cósmico que nos lanza al espacio exterior. Insertando ocasionales voces perturbadoras, el tema avanza a la velocidad de la luz hacia quien sabe dónde.  Toda una bacanal de turbios sonidos psicodélicos empapados en fuzz.

‘Mirage’ cambia el ritmo para ofrecernos otro viaje sensorial a través de floridos y bellos entornos psicodélicos. Delicadas melodías bien ejecutadas nos asaltan para proporcionarnos un placenteros y relajantes momentos. Con unos acordes que parecen contonearse para seducir al oyente a su gratificante y magnético sonido. El clásico tema de psicodelia para cerrar los ojos y dejarte llevar por la multitud de sensaciones que puede proporcionarnos la música llena de belleza como esta.  Una pequeña obra maestra de la psicodelia contemporánea con fuertes poderes terapéuticos.  En su parte final, el sonido que vuelve más grueso y pesado sin perder su encanto.

Retomando los pasajes exóticos ‘Hawawa’ es un tema de pausada psicodelia aromatizada. Como su borboteara la melodía se contonea rítmicamente mostrando todo su poder de seducción. Una vez caído en su hechizo, el oyente se encuentra con solo ácidos y un ritmo que evoluciona a un escenario de pesadez en el que THE FUR golpean con lentos y plomizos riffs. Sin darnos cuenta ya escuchamos psicodelia ensoñadora, sino un perturbador corte psycho-doom Pero si en algo son magos los belgas, es en hacer que el viaje esté lleno de alicientes, así cambian nuevamente el rumbo del tema, para fusionar los momentos de pesadez con su tonos más exóticos en pasajes  perturbadores.

Si el álbum abría con el tema más largo, cierra con el segundo en duración. ‘Yage’ son ocho minutos mágicos en los que la nave sideral belga gravita en atmósferas psicodélicas llenas de encanto. Psicodelia pesada de alto octanaje que camina por distintos caminos dentro del género. Con una combinación de Stoner aderezado con envolventes sonidos creados por los sintetizadores, consiguen llevarnos a un desierto cósmico. Allí, el vacío se refleja en suaves y hechizantes acordes entre nebulosas siderales aportando un tono de misterio a ese entorno. Entrando en una fase de completo magnetismo, el tema gravita en ese insondable entorno espacial, con una narrativa fluida e impactante. Modulando la intensidad a lo largo del corte, consiguen que el viaje sea tractivo y pintoresco.   

The Fur

Reseña: FUZZY LIGHTS.- ‘Burials’

Ocho años de silencio discográfico preceden ‘BURIALS’, el cuarto álbum de los británicos FUZZY LIGHTS.  Seguramente su álbum mas reflexivo y ambicioso, y en el que, sin renunciar a sus raíces folk, amplían su horizonte sonoro creando canciones más complejas y ricas en matices. Así, consiguen que la energía fluya a través de sus bellas canciones, y que esta energía, empape al oyente de múltiples sensaciones. Una banda marcada por el registro vocal de su cantante Rachel, que excavando en el legado de Sandy Denny, nos ofrece un repertorio de bellas melodías con sabor a miel. Pero FUZZY LIGHTS es una banda sólida, y solo cuenta con esa virtuosa cantante, sino que se trata de banda capaz de golpear con riffs difusos y desarrollar canciones más propias de FAIRPORT CONVENTION como si fuera una banda pesada del siglo XXI. Desarrollos progresivos bien construidos, un sonido cristalino resultado de una magnífica producción, y esas inmersiones en agus psicotrópicas de sus guitarras, hacen que cada canción, nos ofrezca algo diferente. Si bien la mayoría guardan una estructura en la que parten de la suavidad psico-folk, para mutar violentamente a un escenario psico-progresivo en el que difusas cortinas sónicas envuelven sus fascinantes y seductoras melodías. De esta manera, consiguen equilibrar cada canción convirtiéndola en algo sumamente atrayente para el oyente. Eso no significa que por momentos nos encontremos orgías sónicas más propias de la improvisación, ue acaban siendo pulidas para ofrecer un resultado fascinante. Han pasado unos meses desde que tengo en la carpeta de pendientes esta reseña, pero un álbum como ‘BURIALS’ bien merece ser difundido, por la calidad de sus canciones, y porque estamos ante el regreso de una banda que algunos habían dado por perdida.

FUZZY LIGHTS son: Xavier Watkins  (guitarra), Rachel Watkins (voz, violín), Mark Blay (batería), Daniel Carney (bajo), Chris Rogers (guitarra)

La cálida línea de bajo y la hechizante voz de Raquel abren ‘Maiden’s call’. Un tema que parece mirar al pasado en su estructura musical. Una mágica y sensual melodía vocal y una instrumentación que mira hacia el folk progresivo de los 70’s. Inevitable acordarse de Sanddy Denny y esas bandas británicas que miraban a la música tradicional aportando la nueva energía de la psicodelia y el rock progresivo. Bucólicos violines, una sutil guitarra y un bajo protector, van tejiendo una canción llena de belleza. Con momentos de intensidad y buenos solos de guitarra, el corte se eleva majestuoso con un sonido cristalino y gratificante. Percibiendo cada acorde cada instrumento, todo se va tornando más turbio y veloz en un final diabólico y apoteósico. Una canción llena de belleza, que invita a seguir explorando este álbum maravilloso en el que la psicodelia, el rock progresivo y el folk se unen en una causa común.  La canción está inspirada en la experiencia personal de su cantante Rachel y el episodio de un aborto espontáneo que tuvo.

‘Songbird’ parte con el ímpetu de unos tambores vivaces arrastrándola gracias a dupla de guitarra y bajo a un espacio psicotrópico menos complaciente. Oscuro, turbio y misterio, el tema nos sume en un entorno aturdidor del que afloran cantos mas propios de un ritual. En una especie de híbrido entre el ocult-rock y el folk, habitando un inquietante escenario psicodélico. La sensualidad vocal en contraste con su difuso sonido acaba por llevarnos a lomos de sus briosos tambores a una encrucijada diabólica que nada tiene que ver con la dulzura de la canción de apertura. La canción nos ofrece una experiencia turbadora a lo largo de seis intensos minutos de experimentación.

Retomando el folk y la música tradicional, ‘The graveyard song’ nos susurra con pausados acordes acústicos y una voz empapada en miel. Relajante y reconfortante, la canción va incorporando instrumentos para salir de ese espacio casi minimalista.  De nuevo los redobles de tambores van marcando el devenir del tema. Con el tradicional sonido del violín crean una corte que describe la melancolía. Le tema sale de estado catártico con exóticas sonoridades mas propias del África Sahariana, y unos riffs mucho más pesados. Nuevamente el caos parece apoderarse del tema con una sucesión de sonidos anárquicos que crean una atmósfera turbulenta sin perder su vocación folclórica. Toda una tormenta psicotrópica más propia de una banda Avant-garde

En un tono mucho más sobrio, ‘Haraldasker’ nos narcotiza con acordes de blues y un tono jazzy. Un escenario completamente distinto se abre ante nosotros entre sutiles pincelas psicodélicas. Una calma gratificante que amansa nuestros sentidos sumiéndonos en un placentero estado sensorial. Bellas melodías, que se enriquecen con la magia salida de ese hechizante violín. 

«Under the Waves» retoma los elementos folk, para insertarlos en una tupida pesada instrumentación progresiva. Aquí la banda, saca todo su arsenal de música pesada sin renunciar a sus raíces folk. La conjunción de estos elementos y estilos resulta completamente fascinante. La canción está inspirada en los arrecifes de coral para abordar la crisis del cambio climático.

Siguiendo una línea similar, ‘Sirens’ ofrece turbios pasajes que serpentean elevando su intensidad para rápidamente frenarse en su impulso y retomar un tiempo medio. Con la sensación de que algo va a pasar, las descargas de intensidad toman ahora unos tintes casi post-rock. Lo cierto es que percibo vibraciones psicodélicas, progresivas y del rock clásico en un tema oscilante y cambiante.

Inspirada en un cuento clásico, ‘The gathering storm’ nace de un entorno de plácida psicodelia con ciertos tonos hipnóticos, antes de mutar lentamente su sonido.  Nacida como un grito de guerra para quienes defendieron los derechos de las mujeres y continuar la lucha contra cualquier prejuicio de nuestro tiempo, la canción mantiene la tensión sin llegar a explotar como el resto de los temas del álbum. Menos oscilante y más difuso, el tema fluye entre vibraciones folk y una ambientación de suave psicodelia.  

Fuzzy Lights