Si en su álbum debut ‘SILVER BUDDHA DREAMING’ (reseña aquí) los australianos ROBOT GOD dejaban claro que el trio se sabe desenvolver en nebulosos territorios heavy-psych, ahora dejan fluir su creatividad en dos largas jams de diez minutos cada una. En esta ocasión mostrando un sonido más pesado y difuso, nos sumergen en un mundo psicotrópico con muchas aristas Stoner. Contundentes en su base rítmica, los ácidos desarrollos de guitarra crean una bacanal de sonidos lisérgicos. Los golpes de su poderoso bajo ponen a prueba nuestra capacidad neural, haciendo que nuestra cabeza explote con cada nota. Cuidando también las melodías, las canciones, en esta ocasión con ausencia de voces, se muestran con un gran atractivo para el oyente. Paisajes oníricos en los que hacen bajar la intensidad de sus riffs para transportarnos a un gratificante mundo lleno de sensaciones. Sus narcóticos desarrollos siempre acaban buscando el lado hipnótico para atraparnos en unos surcos que rezuman psicodelia pesada de alto nivel. Veinte minutos que pasan sin que nos hayamos dado cuenta y que nos dejan con ganan de más.
ROBOT GOD son: Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores, y Raff Lacurto a la guitarra.
‘Valleys of primordia’ abre con una excelsa línea de bajo que nos sumerge en un hipnótico escenario psicotrópico. Fuertes tambores y poderosos riffs van armando la canción por la senda stoner. Los australianos saben desenvolverse bien en esa línea frontera en la psicodelia pesada y los sonidos desérticos. Aquí los solos aportan la magia a la pesada base rítmica en la que se sustenta el tema. Fuzz narcótico y una atmósfera humeante son el timón que guía el desarrollo de la jam. Con un tempo cadencioso y aparente monótono, el tema se enriquece con los devaneos de ese gran trabajo a las seis cuerdas. Ese sonido difuso nos empapa con toda su crudeza para inocularnos la acidez intrínseca en las entrañas del corte. La parte central se desarrolla en oníricos pasajes de una psicodelia aromatizada impregnada por bellas fragancias. Un espacio de calma con efectos balsámicos para el oyente que explota en su parte final con momentos de gran fuerza.
La segunda jam ‘Burn the sun’, parte de un entorno netamente psicodélico. Con esa atractiva combinación de guitarra ensoñadora y los magnéticos golpes del bajo, se sumergen en un viaje astral en el que aparecen elementos espaciales para enriquecer sus brillantes vibraciones heavy-psych. Menos pesado que el tema anterior, aquí los australianos se dejan llevar por sus instintos más lisérgicos. Esto no impide encontrar ganchos portentosos en los que reflejan que también se manejan a la percepción con los pesados sonidos difusos. Un plácido paseo por bosques humeantes en los que los efluvios de las setas mágicas nos sumen en un gratificante trance sonoro. Para marcar más esta línea, unas chamánicas voces se unen a esta fiesta de la psicodelia pesada. Al igual que en el corte anterior, la parte final se torna algo más virulenta, sin perder su espíritu ácido.
Desde el pico de la montaña hasta el valle profundo, el nuevo álbum de SLEEPWULF, ‘SUNBEAMS CURL’, es un viaje que gotea con los seductores sonidos de riffs vintage, rock psicodélico y buenas dosis de proto-doom. Conjurando los sonidos de bandas legendarias como Black Sabbath,Pentagram, Jethro Tull o Wishbone Ash, pero también bebiendo de vibraciones más contemporáneas de formaciones como Kadavar o Witchraft, han convocado un álbum que rezuma sonidos difusos, cuentos sórdidos y un ocultismo seductor. Estos cuatro alquimistas de los sonidos de los 70’s, ahondan en las vibraciones nigromantes que mostraron en su alabado álbum debut, para hacer transitar sus canciones envueltas en densas neblinas que nos trasladan a otros tiempos. Un álbum con un sonido orgánico y cálidas melodías vocales, que proporciona una gratificante escucha para cualquier amante de esos atemporales sonidos retro. Si su primer álbum era de ciclos, este es de romperlos y sus consecuencias. ‘SUNBEAMS CURL’ transita por un hilo subyacente que lo conecta todo. Los suecos usan las palabras para manifestar la realidad; tanto en la conciencia individual, como en la colectiva. Esto se extiende a la carátula del álbum, con ópticas y códigos ocultos. Descifrarlos obtendrá sus propias recompensas. El álbum fue grabado en vivo en su propio estudio en el bosque en las afueras de Kristianstad (Suecia). Para capturar un sonido orgánico en vivo, todo se hizo en directo en una vieja máquina de cintas. El resultado es un álbum más pesado y dinámico, que se basa en todos los aspectos que ya nos mostraron en su debut. Sumérgete en los misteriosos bosques repletos de hongos psicodélicos para captar toda la esencia de un álbum llamado a consolidar al joven cuarteto, como una de las bandas emergentes de la escena pesada sueca. Para completar la lograda ejecución de sus canciones, muchas de ellas, se recuestan en un escenario progresivo, lo que hace que su sonido se suavice, sin perder su esencia pesada.
‘SUNBEAMS CURL’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records.
SLEEPWULF son: Owen Robertson – Voz Sebastian Ihme – Guitarra Carl Lindberg – Batería Viktor Sjöström – Bajo
Esberg Fuzztival
‘Satan is the king’ abre el álbum por la misma senda ocultista por la que transcurría su fantástico álbum debut. Relatos de cuentos y leyendas entre golpes de proto-metal de nítido carácter 70’s. Difuso y nebuloso, el corte contiene elementos retro-rock entre sus pesados riffs. Un corte áspero que se suaviza con cálidas melodías vocales y solos de guitarra que se inclinan por los vestigios del pasado. Evocando a las huestes del proto-metal, el cuarteto nos ofrece un corte fascinante y lleno de gancho.
Instalados en esa atmosfera vintage ‘Green mad dead’ se muestra misterioso en su narrativa. Elevando la intensidad los golpes de hard-rock 70’s se amontonan entre ágiles melodías vocales. Con un ritmo cadente el tema ondula sin estridencias en ese entorno gris en el que los suecos desarrollan sus canciones. Como en muchas de sus canciones, se perciben pincelas progresivas que dotan de cuerpo a un relato nebuloso, que toma prestados algunos solos bluseros en su parte final.
Sumidos en ese espíritu 70’s, ‘Sex magic manifestation’ se desarrolla en una línea similar a los últimos trabajos de bandas como KADAVAR. Un innegable espíritu progresivo se une a una canción retro en la que los ecos de los 70’s aparecen como un cuento fantástico. La épica del hard-progresivo del siglo pasado aflora con naturalidad en una canción en la que los solos de guitarra no faltan a su cita. Piensa en Hällas y sus relatos de caballeros y doncellas y encontraras el espíritu del corte.
‘Stoned ape ’explora esos ancestrales espacios sonoros más propios del pasado. Un tono melancólico contrasta con el colorista sonido del órgano. Algunos estándares del retro rock de espíritu progresivo aparecen en un bello y susurrante tema. Optando siempre por un sonido amable y de fácil digestión, consiguen una narrativa fluida con momentos del tan venerado progg sueco.
Mas estruendoso, ‘Man under the mountain’ mantiene ese espíritu ocultista. Oscuros desarrollos y una épica innata, crean otro corte que ondula en sus armonías con un sonido denso y pesado. Esto no implica que SLEEPWULF sea una banda estruendosa, ya que siempre modula sus canciones con bellas y sugerentes melodías vocales. Marcando cada acorde, estos alquimistas del proto-metal crean un tema en el que los vestigios del pasado están muy presentes. Nuevamente, su compacto sonido se va salpicado de ese solo de guitarra que siempre aparece para sacarnos de la monotonía con su apuesta por un entorno más psicodélico. Aquí consiguen atrapar al oyente con riffs pegadizos y una dinámica rítmica con muchos atractivos.
‘Tyrand song’ se desenvuelve con destreza en esa alquimia retro en la que tan bien se desenvuelven SLEEPWUFF. La canción se construye sobre un riff al que aderezan con distintos elementos hard-rock bajo un nebuloso manto vintage. Apacible en su desarrollo, pero un groovy que funciona, los seductores ecos proto-doom, son insertados sin estridencias hasta la llegada de la guitarra en su faceta más lisérgica. Una excelsa línea de bajo nos atrapa en las fauces de su sencilla estructura.
Embutidos en un tenebroso entorno, ‘Toad licker mushroom picker’ rezuma ocultismo en unas armonías herederas del legado de Sabbath. Difuso en su instrumentación, las apacibles melodías vocales le dotan de un espíritu arcaico con sabor a hard-rock en su vertiente más pesada. No faltan los plácidos pasajes de psicodelia humeante produciendo un embriagador efecto para el oyente.
‘Bury me backwards’ cierra el álbum con un sonido más vitalista y progresivo. En esta ocasión más cercanos al legado de Jethro Tull, sus aterciopeladas melodías se cubren de estandartes y relatos del pasado. Su sonido analógico nos traslada a un escenario más propio de siglos pasados, Otro fascinante corte con suaves, pero a la vez pesados tonos bajo una narrativa de leyenda.
‘TALES’ es un humeante relato de blues, psicodelia, soul y pesadas vibraciones vintage, unidas en un relato onírico en el que el espíritu hippie se reencarna en canciones del siglo XXI. Una mezcla mágica de riffs pesados y borrosos, con bucólicas y suaves melodías. Todo un viaje espiritual marcado por la sensualidad y fuerza de la voz de Isabelle Bapté. Con reminiscencias del sonido west-coast de bandas como Jefferson Airplane (especialmente por una voz querecuerda a Grace Slick), ‘Tales’ te lleva a lo mas profundo de la tierra con pasajes llenos de espiritualidad, pero también con canciones frescas que te enganchan con facilidad. Toda una fiesta de canciones mas propias del pasado siglo con una envolvente ambientación y una ácida guitarra que siempre nos ofrece buenos solos apareciendo en el momento justo. Un sonido distintivo que bebe del soul, en un trance espiritual en el que las sorpresas están garantizadas.Misterioso y embriagador, la intensidad de sus armonías consigue proporcionar al oyente un placentero viaje a los dominios de la psicodelia más profunda. En activo desde 2016 y con un Ep publicado en 2017, SOUND OF SMOKE y su álbum ‘TALES’, es una de esas agradables sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando. Su efectiva mezcla de blues, soul, psicodelia, Stoner, kraut y hard rock 70’s consigue que cada canción función, proporcionando una agradable escucha en este, conmovedor, onírico y a su vez tormentoso viaje, a lo más profundo de la psicodelia vintage. El cuarteto alemán exhala ese humo narcótico que adormece nuestros sentidos en un verdadero trance sensorial sin caer en la monotonía. Un interesante álbum que bien merece una escucha.
SOUND OF SMOKE son: Isabelle Bapté (voz, teclados) Jens Stöver (guitarra) Florian Kiefer (bajo) Johannes Braunstein (batería).
‘TALES’ está disponible vía Tonzonen Records.
‘Strange Fruit’ gravitan entre delicados sonidos psicodélicos empapados de blues y un cierto aroma a west-coast. La cálida y sugerente voz de Isabelle Bapté marca el carácter del tema, como lo hace con el resto de las canciones del álbum. Un sonido potente que se amortigua con la sensualidad de su cantante con un resultado ciertamente fascinante. Oscilando entre humeantes atmósferas psicodélicas los acordes de blues toman elementos Stoner en una combinación que funciona a la perfección.
A ritmo de boogie-blues,’ Witch Boogie’ nos contagia su fantástico groovy. Una cadencia más pausada, nos lleva en volandas por escenarios sureños contoneándose seductor entre una instrumentación sencilla y sugerente.
Indian Summer’ nos susurra con suaves melodías en una cálida atmósferapsicodélica. Ciertos tonos exóticos se perciben entre una voz que se balancea entre lo devocional y el blues.Con retazos del sonido de la west-coast y algunos vestigios de Grace Slick en los registros vocales, la guitarra muestra con sutileza su acidez. Sin terminar de explotar, el tema se mantiene en un nivel que combina la tensión con el relax de su melodía, una melodía que me sugiere momentos de los Stones más caleidoscópicos y psicodélicos.
La dinámica y fresca Dreamin´ se mueve en un escenario de rock vintage en el que el soul y la psicodelia tienen un papel protagonista. Con riffs difusos, los genes blues de la banda surfean entre vibraciones más pesadas que se mestizar con buenos momentos hard-rock en una fascinante combinación de elementos.Aquí encontramos las guitarras más contundentes de todo el álbum.
‘Soft Soape’r es una cabalgata de rock vintage al uso. Sustentada nuevamente en el blues, la canción mantiene el nivel de psicodelia presenta en el resto del álbum. Con extraños cambios y momentos de rabia, el tema se presenta como fragmentado, no llegando a conseguir la cohesión necesaria de sus distintas vibraciones. Aún así, su escusa es bastante sugerente.
Entre ritmos casi kraut hard-rock, soul y blues, Devils Voice te invita al baile entre borrosas reverberaciones pesadas. Rítmico, y oscilante, el tema mantiene el nivel psicodélico del resto de canciones, mostrando un espacio más oscuro y stonerizado.
Con epilogo a este notable trabajo, Human Salvation con sus diez minutos y convirtiéndose en la canción más larga del álbum nos trae más psicodelia nebulosa. Con una apertura recitado, los tambores kraut nos van guiando a un viaje sensorial en el que la psicodelia se muestra en distintas formas. Borrosos pasajes con riffs difusos y exóticas y bellas melodías en otro estrado sonoro van guiándonos por un bosque lisérgico. Todo un cóctel de estilos que se unen en una locura psicotrópica de grandes dimensiones. Coros devocionales, efectos, fuertes tambores, y constantes giros, hacen que la canción nos sorprenda. Si, el blues y el soul no faltan a su cita, pero el espíritu de la canción es innegablemente psicodélico, algo, que a estas alturas no me sorprende.
Si los fans de SAMSARA BLUES EXPERIMENT se llevaron una decepción cuando la banda anunció su disolución, hoy pueden estar de enhorabuena, ya que ‘A NEW DIMENSION’, el primer Lp del proyecto en solitario de su líder Christian Peters, FUZZ SAGRADO, puede ser la versión 2.0 de SBE. Una vuelta a los orígenes para dejar que su creatividad fluya en los sonidos que le vieron nacer como músico. A diferencia de los dos EP’s previos, este álbum incorpora magnéticas voces que a todos nos sonarán familiares. Así mismo, y añorando lo que ha hecho durante tanto tiempo, retoma la pasión por los pesados sonidos psico-progresivos con los que tantos éxitos cosechó en el pasado. El giro que dio su vida con su traslado a Brasil, ha sido toda una fuente de inspiración, para dejar fluir su arte y creatividad, en nueve fantásticas canciones con su personal estilo. Si en su proyecto en solitario sucumbió a los sintetizadores y las vibraciones electrónicas, aquí, las pesadas y ácidas guitarras, la contundencia de bajo y tambores, así como los devaneos de teclados, retoman densas y nebulosas atmósferas vintage, más propias de los 70’s y de bandas como JETHRO TULL, URIAH HEEP o incluso SANTANA. Sin duda, tras la escucha del álbum, cualquiera puede comprobar que las canciones salen del alma. El propio Christian me comentaba que se sentía nervioso, extraño, como si fuera el primer álbum que publicaba en su vida. Esa afirmación, para alguien que lleva en esto desde hace casi dos décadas, es algo sorprendente y a la vez estimulante, que da aún más valor a su trabajo. Tocando todos los instrumentos y cantando, Christian Peters se siente libre a la hora de componer unas canciones que serpentean por nebulosos bosques hard-progresivos entre los efluvios de setas mágicas y pinceladas de folk. También se percibe en alguno de los temas, la influencia de ciertos sonidos y ritmos latinos, con los que consigue enriquecer estas fascinantes canciones con puro aroma a SAMSARA BLUES EXPERIMENT. Gracias Christian, por devolvernos algo que echábamos muchos de menos.
El álbum abre con ‘A new dimension’. Un corte de hard-progresivo con reminiscencias de los 70’s y una vibración cercana a Jethro tull (especialmente en las voces. Solos asesinos y una base rítmica realmente poderosa componen una canción pesada e impactante en la que se perciben los genes de la década prodigiosa. Construido sobre un riff que se repite, el corte ondula por un escenario sonoro que rápidamente atrapará a los fieles de SBE.
Con una apertura acústica en tonos chamánicos, ‘Lunix IX’ gravita en una atmósfera psicodélica con un aroma místico. Envuelto en manto lisérgico, el tema mantiene la tensión en sus desarrollos lisérgicos. Oscuro y penetrante la canción nos ofrece fascinantes momentos de la mejor psicodelia pesada creada por Christian. Pesado y denso, el corte escomo un elemento hipnótico que nos absorbe a las entrañas del relato.
Cambiando la dinámica, ‘Baby bee’ es un placentero bálsamo de delicados acordes de guitarra a lo largo de tres minutos. Con una instrumentación envolvente en su plano consigue dotara al corte de su propia aura lisérgica. La parte final se torna más acústica con una voz que relata más que canta.
‘In her garden’ nos devuelve a las vibraciones de los 70’s. Hard-rock con tonos psico-progresivos y una instrumentación repartida en distintos estratos. Como si se hubieran unidos los instrumentos casi aleatoriamente, el corte se ensambla poco a poco. De nuevo me viene a la memoria la banda de Ian Anderson en alguno de sus pasajes. Lo cierto es que, a pesar de tener su propia seña de identidad, la canción evoca sonido que pueden serle familiares al oyente.
Nuevamente en tonos acústicos, ‘The mushroom park’ bebe de la fuente del folk para crear un rio psico-progresivo en tonos grises. Con reminiscencias de Uriah Heep en alguna de sus melodías campestres, el tema se desarrolla libremente. Modulando su sonido, pero sin perder su esencia, la pausa trae sonidos del pasado. Tonos vintage que se incrementan con los pasajes de órgano y ese espíritu progresivo. Otra canción que bien pudiera haber compuesto en los 70’s.
erigiéndose en la canción más larga del álbum con sus once minutos, ‘Furthur’, nace de una percusión ritual, antes de sumirnos en un trance psicodélico. Aquí la guitarra expande su poder lisérgico con acorces profundos, que ponen banda sonora al silencio, en una mutación de Santana sumido en una atmósfera humeante. Una profunda exploración de sonidos hábilmente cohesionada para construir una canción mutante. Con sonidos electrónicos en la parte central, el tema cambia su fisonomía para entrar en estado sensorial diferente. Efectos, sintetizadores tomando el timón, se van diluyendo por el empuje de una guitarra que no cese en su empeño psicodélico. La dualidad sonora puede parecer extraña en un principio, pero está construida con la habilidad suficiente para llevar nuestra atención a cada uno de los niveles en los que se desarrolla. El tema se diluye con tonos espaciales hasta su ocaso.
Efectos de tormenta y una línea de bajo de gran magnetismo, abre ‘Tropical rain’. Una melodía melancólica se describe bajo el mando de ese cálido sonido del bajo. Suave en su presencia, la percusión intensifica un desarrollo que se inclina a espacios de hard-progresivo con sutileza. Un sonido que se engrosa y se torna mas turbio según se acerca la parte final.
‘Need for simplicity’ regresa en tonos acústicos a un espacio campestre entre un zumbido constante. Tomando la senda sinfónica, el folk y los sonidos psico-progresivos se unen en una causa común. Relajante y con cierto bucolismo, en un tono oscuro y relajante.
Para cerrar este sorprendente trabajo, la fusión de elementos electrónicos con vibraciones de rock vintage de ‘Crashing cascade’ se adorna con sonidos de viento creando un sonido denso. Tornándose cada vez mas progresivo, los desarrollos se van complicando en retorcidos pasajes bajo un relato hechizante que recuerda los mejores momentos de SBE. Una fusión de lo tradicional con lo modernista en este nuevo mestizaje de sonidos de distintos siglos.
A estas alturas a nadie se le escapa que TOUNDRA son una de las bandas más destacadas del post-rock y post-metal español. Su reconocimiento no solo se produce en España, sino que su prestigio también llega al resto de Europa, donde han tocado en múltiples giras con gran éxito. Ahora publican su séptimo álbum ‘HEX’, un álbum reflexivo con el que tratan de sacar sus demonios internos. Después de 15 años de existencia, el cuarteto madrileño se encuentra en la plenitud de su carrera, tal y como reflejan las elaboradas, y por otro lado reconocibles canciones de ‘HEX’. El álbum tiene dos partes diferenciadas, la primera compuesta por una larga canción de veinte minutos, dividida en tres capítulos, y una segunda parte con cuatro canciones más, en las que vuelven a dejar patente el particular sonido que se ha convertido en una seña de identidad. EL álbum está escrito desde la rabia y frustración de los convulsos tiempos que vivimos, algo que queda reflejado especialmente en la canción ‘El odio’. Siempre en tonos de melancolía, y a pesar de ser una banda instrumental, consiguen transmitir emociones en estas desgarradoras canciones. Fieles a los patrones del post-rock, logran conjugar los momentos sosegados llenos de belleza, con embestidas de post-metal, con las que descargan toda su rabia. Toda una montaña rusa de emociones en unos temas, que se muestran cohesionados y en los que se percibe que TOUNDRA han cuidado todos los detalles para presentarnos un notable trabajo. Esta critica social contiene elementos ya tradicionales en la banda, lo que hace que las canciones fluyan con desparpajo, pero también contiene elementos ornamentales que incrementan su belleza y garra. No sabría decir si el trabajo supera en calidad sus álbumes anteriores, pero sin duda, ‘HEX’ consigue proporcionar al oyente 45 minutos de post-rock instrumental lleno de fuerza y belleza en el que encontramos elementos progresivos y contundentes golpes de post-metal.
Sonicblast-Fest
‘El odio’ un tema dividido en tres partes, refleja a la perfección el espíritu y la épica contenida en este álbum. Misterioso, tenue, y hechizante, el corte nos ofrece bellas melodías post-rock, con un sonido lleno de épica y monumentalidad. Repitiendo el mismo acorde a lo largo del tema, TOUNDRA van añadiendo ornamentos que hacen que Adquira una majestuosidad sin igual. Tras momentos de introducción, el tema se despeña estruendoso guiado por un torrente de tambores y riffs post-metal. Suavizando su fuerza con un sonido en dos planos, en la sombra las melodías oníricas aparecen para amortiguar toda su fuerza. Una fuerza nacida del desasosiego y una ejecución contundente, reflejan la rabia de los madrileños, rebelándose contra el mundo a través de su música. En la segunda parte, el tema desciende a desarrollos más suaves, mostrando pasajes de gran belleza. Siempre con un ritmo constante y ese zumbido persistente, las melodías flotan entre su densa y pesada base rítmica. Grandes pasajes de post-rock de manual son ejecutados con maestría. En esa parte central el tema se balancea entre momentos de contundencia y espacios mucho más aterciopelados. Con un nuevo giro, la parte final, nace de atmosféricos pasajes psicodélicos en los que se palpa el misterio. Pausados acordes van construyendo lentamente el camino por el finalmente va a transitar la canción. Fuertes ritmos y aromas exóticos van entretejiendo esos faraónicos desarrollos a los que nos tienen acostumbrados, sin olvidarse de las bellas melodías a las que nos tienen acostumbrados. La belleza de parte final contrasta con la desazón transmitida en sus dos primeras parte. Como si los demonios se hubieran volatilizado, el tema refleja el descanso de haberse librado de las cadenas.
En un ambiente sosegado, ‘Ruinas’ se desarrolla entre desarrollos post-rock de manual. Un poderoso ritmo lleva en volandas una canción que se recuesta en bellas melodías que gravitan en un espacio onírico custodiado por una gris atmósfera. Con una evolución en su intensidad, la banda usa con mesura la ampulosidad de sonido con un resultado atractivo y efectivo. En la parte final el corte engrosa su sonido inclinándose a un escenario más inquietante en el que los retazos del metal aparecen en tonos de cierto desasosiego. Una constante oscilación en un tema que combina la belleza y la fuerza a partes iguales.
‘La larga marcha’ fluye lentamente en una apertura con acordes repetitivos impulsado por unos cadentes tambores. Creando un entorno lleno de belleza la banda se muestra majestuosa en su interpretación. Incisivos pasajes muestran una atmósfera melancólica sobre la que colorean con momentos suaves que tienden a elevarse con mesura entre guitarras superpuestas. El corte se sustenta en una fuerte base rítmica sobre la que ejecutan con destreza todo el potencial que los madrileños atesoran. Post-rock de alto nivel prescindiendo de la garra y pesadez que muestran en otras canciones.
Con una elegante apertura, ‘Watt’ incide en la fórmula con la que han conquistado a su amplia legión de seguidores. Gravitando entre los bellos desarrollos post-rock, y golpes de post-metal, consiguen crear un tema sólido en el que las piezas encajan creando una dualidad de calma y fuerza al alcance de muy pocos. Desde susurrantes pasajes a embestidas de riffs monumentales, el corte se sustenta en la belleza de sus armonías a lo largo de sus casi ocho minutos.
‘Fin’ (nunca un nombre de canción fue tan evidente)pone el epílogo a un grandioso álbum en el que los madrileños dejan una vez más toda su calidad tanto compositiva como interpretativa. Arpegios repetidos y borboteantes acordes nos sumen en un reconfortante trance. Todo un jardín del Edén en el que los elementos acústicos se combinan con destreza para ofrecernos delicados momentos que sirven de bálsamo para contrarrestar la rabia contenida en los temas anteriores. Lleno de magnetismo, el carácter ambiental de la canción nos sume en un placentero y reconfortante sueño.