
Como ya anticipamos hace días, CALLIOPE, la formación de Milwaukee, publicaba su tercer disco «CHAPEL PERILOUS» el pasado 31 de marzo de la mano de Romanus Records. Al Kramer (voz y órgano), Victor Buell IV (voz y guitarra), Anthony Smith (bajo) y Dan Dahl (batería), nos presentan diez temas de neo-psicodelia llenos de terciopelo impregnado en L.S.D., recordándonos el sonido de bandas como The Black Keys o Dead Meadow. Los ecos que me maravillaron en su homónimo disco debút de 2.013, con una innegable influencia de The Doors, no son tan evidentes en «CHAPEL PERILOUS».
Los sonidos del órgano pastoral de «Astral Hand» unidos a los peculiares coros consiguen aptrapar una nebulosa caleidoscópica.
«Carry me home», transcurre por sonidos heavy-psych con cuerpo. Paredes aterciopeladas protegen la vacía estancia sonora, con atisbos de luz entre oscuros espacios, con potentes riffs, voces llenas de tensión que se van modulando, bajo un fondo perturbador del sonido del órgano.
CALLIOPE, tiene una cierta influencia indie, que queda patente en temas como «Sands of July» o «Brujo» en el que los efectos, y unas voces desasogadas, crean una curiosa película, con sostenidos de órgano penetrantes.
La banda prescinde de las voces, desarrollando «The dunes», bajo un clíma de cierta enajenación, combinando suaves acordes de guitarra, con efectos ý sonidos de órgano histriónico.
Moviendose bien en los terrenos oscuros, usando la guitarra en su faceta más acústica y envolvente, «Crep no more», consige crear el estado al que se refiere el título del album.
«CHAPEL PERIOUS» es un término que se refiere a un estado psicológico en el cual un individuo no puede estar seguro si ha sido ayudado u obstaculizado por alguna fuerza fuera del mundo natural, o si lo que parecía ser interferencia sobrenatural era producto de su propia imaginación .
Temas como «Sea of Red» o el própio «Chapel Perilous» que da nombre al disco, logran con el uso de fectos sonoros reflejar ese estado. En la primera acercándose más a los cánones del hard-psych y la segunda de una forma más espacial.
«Evil as you», no se aleja de la mísma temática, esta vez con solos desafiantes, a ritmo lento, pero completamente incisivos, al igual que su marcial ritmo de batería. Como si se trtatara de una extraña fusión entre Dead Meadow y The Velvet Underground.
«CHAPEL PERILOUS» cierra con «Little smoke» a golpe de batería con un firmamento de nebulosos efectos espaciales.
Todo un oscuro goce lisérgico en el que no falta el fuzz, el estruendo de los tambores, y unos inquientantes y a la vez aterciopelados registros vocales de Al Kramer que se ven alimentadas en su inquietante tarea por un órgano en que sus teclas que quedan engachadas creando notas penetrantes y sostenidas.



