Una de tantas formaciones de finales de los sesenta que tuvo una vida breve, pero que nos dejó un enorme disco rebosante de psicodelia. Lanzado en 1969 forma parte de ese pozo sin fin de bandas del pasado siglo que dejaron registros sobresalientes y que no tuvieron la repercusión ni continuidad que merecían. Con guitarras ácidas y un órgano retro cautivador, y voces melodiosas, su sonido se acerca al de VANILLA FUDGE, pero con probablemente con una mayor contundencia.
Categoría: RESEÑAS
PAVALLION.- «Stratospheria»

Personalmente desconocida para mí, es de estas bandas que te sorprenden a la primera escucha, y eso ya es mucho a su favor. Después de haber publicado la pasada primavera «2048», la banda alemana PAVILLION publica «STRATOSPHERIA» su segundo álbum, via Tonzonen Records.
Un disco que te acaricia suavemente, con una sutil instrumentación, encontrando el instrumento correcto, en el momento justo, con una precisión que lo convierte en unos surcos hechos para la relajación y para el disfrute. Aquí no hay sonidos pesados, ni vibraciones duras, pero si hay magia.
Desde la calma atmosférica, sutiles acordes nos van introduciendo suavemente en composiciones como “All waves”, en las que, desde la simpleza, se va engrandeciendo con un intercambio de acordes atractivos y tímidos, pero afectivo. Unas acaricias que nos estimulan poco a poco. Cálidas y reconfortantes voces, con una vocación psico-progresiva que no pierde la elegancia. Sorteando territorios cercanos al post-rock, su lento avance se sucede con unos conseguidos arreglos.
Más inquietante, “Monolith”, partiendo de efectos y lentitud, consigue generar un estado de expectación a lo largo de sus cinco minutos de duración, en los que parece que no terminan de arrancar. Como si se tratara de una larga intro, una extraña ye inquietante voz arropada por una densa y pesada que bien podría ser la banda sonora de un thriller al uso.
Partiendo de los susurros que salen de los acordes de su guitarra, gratificantes y reparadoras melodías van evolucionando a lo largo de los casi veinticinco minutos de “Stratospheria”, el corte que cierra el álbum.
Al ritmo lento de su batería Piet Fischer, se va construyendo un cuadro multicolor de bellas armonías. La cálida y reconfortante voz de Sebastian Dückers sirve de bálsamo reparador. La calma, el sosiego, el confort generan un espacio reparador, que es acompañada por relajantes acordes post-rock que consiguen transmitir una atmósfera deliciosa, donde las suaves fragancias nos refrescan el estado de ánimo. En momentos psico-progresivos que se aceleran a mitad del corte, con la intensidad de sus riffs, para decaer nuevamente, con una voz todavía más intensa. Con ondulaciones en la intensidad de su ritmo, los solos de guitarra con tonos retro que trasmutan a espacios de hard progresivo de tintes lisérgicos cuyo efecto narcótico va tomando intensidad, adormeciéndonos cada vez más. Otro gran acierto de Tonzonen Records.
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MEGATON LEVIATHAN.- «Mage»

En los tres años transcurridos desde que MEGATON LEVIATHAN lanzó «21: BEYOND THE ARTCI CELL» el instrumentista Andrew James Costa Reuscher y su compañero Mort Subite han estado creando diligentemente nuevo material que ve la luz el 26 de octubre via Blood Music.
Tratando de fusionar elementos dispares en sus nuevas composiciones MEGATON LEVIATHAN consigue narcóticas creaciones musicales que traspasan lineas fronterizas.
Partiendo desde los sonidos psicodélicos, el shoegaze está presente en los cinco temas que componen «MAGE»; pero no solo eso, ciertos sonidos industriales se vislumbran entre unos surcos que gustan de sonidos drone.
Mayoritaria presencia de sintetizadores que muestran su lado más robótico o su lado más sensual. Temas como «Wave» logran conjugar todas esas tendencias para la sanación espiritual. En palabras del propio Andrew, se trata de «llegar a la paz y sanar los corazones rotos.» El instrumento usado son unas atmósferas calmadas y envolventes que tienen mucha parte de mística. sin renegar de momentos espaciales («Take the fire»), para acoplarlos a voces y ecos shoegaze, con un ritmo espeso, pero a su vez maleable. El resultado es una narcotizante pasaje en el que la ciencia y la tecnología parecen estar presentes.
La evolución hasta la iluminación puede conseguirse de otras formas menos sutiles. La maquinaria industrial de la cadena de montaje de este «MAGE», sabe utilizar gruesos pasajes que podríamos encuadrar en algún lugar de la psicodelia pesada, al dictado de una robótica batería, que se ve complementada con angelicales voces que nos susurran desde alguna dimensión menos terrenal. Aquí los drones tienen cabida si el objetivo se consigue.
Caminando entre estrechos polígonos donde cada arista tiene un fin, «Bellog», recubre esos lados de la figura con elementos progresivos, psicodélicos, industriales, post-rock. Una pista que con voces casi operísticas, no desdeña de forma subliminal de breves acordes de piano que podría ejecutar el mismísimo Ray Manzarek. Si hay un logro aquí, es evidentemente, el de no salirse de esas estancias envolventes y sosegadas en las que la banda tan bien se maneja.
La búsqueda de la luz de la mente, concluye con «Within the treshold». Bajo un universo tenue de efectos espaciales, soportados por unos teclados y arpegios de sintetizadores que generan una densa pista y ambiental para la meditación buscada.
Toda una catarsis la que nos ofrecen MEGATON LEVIATHAN con Andrew James Costa Reuscher (sintetizadores, guitarra, bajo, percusión electrónica y voz) Mort Subite (sintetizadores, guitarras, bajo, voz) Andrea Morgan (violín, Voces) Trejen (Bajo), Jon Reid (Batería), Russ Kent (guitarras).
La grabación se realizó internamente, con Mort Subite a la cabeza para mezclar, y Billy Anderson manejando masterización.
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VALIUM BROTHERS.- «Karma Culebra»

Desde tierras argentinas nos llega «KARMA CULEBRA», la nueva entrega de VALIUM BROTHERS.
Cada día día nos siguen llegando producciones del cono sur con una calidad notable, y este disco es un ejemplo de que la escena latinoamericana de la música pesada goza de muy buena salud.
Seis cortes, en los que la psicodelia con estructuras sencillas y efectivas nos traslada a una calma tántrica. Temas ondulantes, con suaves guitarras que explotan en gruesos riffs. Un equilibrio como el de la leyenda de la lucha y la grulla a la que la banda hace referencia.
El disco se abre con momentos drone, en apacible pasajes calmados en los que sutiles solos de guitarra generan un hipnotismo y una belleza sobre un un riff que se repite a lo largo de «La conciencia del fuego». Momentos Causa Sui que se transmutan en una psicodelia pesada de enorme intensidad.
En «Marihuano», la banda hace un ejercicio ritual a la planta humeante en tonos calmados que se convierten en inquietantes proclamas. Voces rituales comienzan la ceremonia de la adoración. Una mística que se vuelve pagana en un aquelarre tortuoso que se eleva con fuerza en cantos desgarradores.
Por una senda similar, el homenaje le llega ahora en forma chamánica a otra planta psicotrópica, «Peyote». Un narcotizante tema que nubla la visión y te absorbe a través de pasajes en linea Colour Haze. Una nebulosa mental que refleja el estado de inconsciencia antes los efectos alucinógenos. Unas sensaciones que se van describiendo según avanza el tema, haciéndote sentir, como si verdaderamente hubiera tomado una dosis. El subidón final llega de la mano de una explosión en forma de stoner-metal, en pleno éxtasis de los efectos narcóticos de la planta.
Drones que se van transformando en tonos doom aparecen en «Agua». Pasajes en la frontera con la psicodelia más pesada, pero anestesiante, se van transformando a través de aullidos guturales en un claro tránsito psycho-doom de libro. Agresivo pero dulce a la vez, combinando el terror con la fuerzas de las tinieblas.
DEVILLE.- «Pig with gods»

Aburridos de practicar stoner-fuzz durante diez años, y curtidos en mil batallas, DEVILLE se deja llevar por sus instintos más metálicos. La maquinaria sueca se carga las pilas para descargar toda su fuerza en el disco más duro de su carrera. Como un trailer de gran tonelaje que transita a toda velocidad por una autopista del desierto, los suecos solo dejan destrucción a su paso. Los frenéticos ritmos nos ciegan en su embestida de metal. Polvorientos y densos , sin terminar de perder de vista sus orígenes, pero con una indudable vocación heavy metal.
Como si hubieran robado a Tor su herramienta, una gran maza golpea cabezas con insistencia, solo cediendo para retomar fuerzas en una nueva y brutal acometida.
El tema que da nombre al disco, «Pigs with Gods», puede definir a la perfección su nuevo sonido stoner-metal. En la misma linea, «cut it loose»hace destacar su gruesa linea de bajo, delineada sobre riffs que se elevan hacia el infinito.
Los momentos doomies no faltan en los temas en los que retoman los pasajes de psicodelia pesada como «Litghbringer».
Con alguna concesión al heavy más melódico, la inusual ‘Acid meadows’ supone una isla, o casi en un mar metálico que recupera la psicodelia pesada esgrimida en sus anteriores trabajos.
Encontramos momentos en los que la añoranza de sus temas más humeantes sale a relucir generando un corte nebuloso como «Dead gone», donde los suecos prescinden de las voces.
Supongo que muchos de los hastiados por los típicos sonidos stoner verán con buenos ojos el cambio de rumbo que supone «PIG WITH GODS», personalmente siguen gustándome más sus anteriores trabajos.
El disco será publicado el próximo 26 de octubre via Fuzzorama Records.
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