En esta era de globalización total, bajo el signo de la música, los portugueses João Medeiros (bajo) y Pedro Branco (batería) y el polaco Pawel Nowak(guitarra), se aliaron en el siglo XXI en Lisboa, una ciudad eterna, histórica y abierta al mundo. Así nacieron STONES OF BABYLON comenzando su camino a finales de 2017, y de estas piedras iniciales se tallaron su primer EP/Demo de 2018. El trío ha continuado refinando su musicalidad y esta masa sonora culminó en un segundo trabajo «HANGING GARDENS» vía Raging Planet Records.
Como resultado de un cambio de formación debido a circunstancias personales, Pawelha sido reemplazado por Rui Belchior en la guitarra, pero el concepto y las ideas permanecen sin cambios al igual que la banda ha logrado mantenerse «viva» hasta el día de hoy con mucho que contarnos todavía.
Con referencias al pasado lejano, entre lo que duró en las arenas del tiempo, las piedras de la memoria y la imaginación de lo que pudo haber sido, los portugueses nos presentan cinco nuevas esculturas instrumentales, entre texturas arenosas y atmosféricas, en un entorno de mantras sónicos que invocan melodías del Cercano Oriente con influencias de la psicodelia mas pesada y el doom de occidente, donde su propia originalidad se fusiona con las inevitables influencias de megalitos musicales como Black Sabbath, OM, Sleep, entre otros. Sin necesidad de cinturones de seguridad, la banda nos recomienda escuchar y viajar. Yo me uno a esa recomendación para disfrutar plenamente de un trabajo que conjuga toda esa pesadez de los plomizos ritmos doom, cadentes y lentos, pero conjugados con una atractiva psicodelia con aromas exóticos y vientos orientales.
Tras una locución inicial a modo de introducción «Hanging gardens», las virulencia de la tormenta nos golpea fuertemente con secos riffs voluminosos. Una estructura doom monolítica que da paso a ensoñadores espacios de psicodelia pesada donde todo es mucho mas relajado. Un psicotrópico bosque lleno de encanto y misterio en el que los portugueses nos invitan a un plácido paseo por insondable espacios con tonos mántricos. Un misticismo que se adorna de misteriosos pasajes instrumentales de tonos hipnóticos. Cadente y ondulante el tema avanza con sosiego a pesar de las embestidas de poderos riffs que demuestran la vocación doom de los portugueses en monumentales espacios babilónicos en los que los aromáticos y exóticos jardines nos reconfortan entre la tormenta de oscuridad doomy.
El exótico viaje continúa con una visión en la que los aromas arábigos inundan nuestros sentidos en «Coffea arabiga»antes de una nueva erupción de pesados e inquietantes riffs. Una atmósfera oriental que conjuga la belleza de la aromática psicodelia y el doom. Momentos tenebrosos que dan paso a atractivos espacios en medio del desierto. Una conjunción entre los desiertos de oriente y occidente en la que no faltan los oasis donde reposan apaciblemente entre una belleza exuberante.
Misteriosos acordes que auguran una cierta épica, sirven de introducción a «Ziggurat». Otra nueva entrega de psicodelia pesada con regusto oriental, que se va armando lentamente sobre estructuras bien meditadas que logran ambientar el tema con acierto.Entre espacios palaciegos y con la mirada del desierto en el horizonte, las arenas se remuevena golpe de un voluminoso bajo, entre exóticos acordes de guitarra. Todo el poder de las arenas se traduce en monolíticos riffs con genes doom que entran en encarnizada lucha con los suaves acordes. Una lucha desigual que acaba inclinando de su lado transitando por esa fina frontera entre los dos géneros. La superlativa musicalidad hace que no echamos en falta las voces, ya que el trío portugués se las apaña a la perfección para transmitir son su instrumentos sin necesidad de cantante. Majestuoso y tenebroso el tema no cede en su constante evolución.
Desde el sosiego de la guitarra, «Black pick’s secret megalith» va creando esa tensión novelesca que precede al desarrollo de una trama en la que nuevamente los crujientes y monolíticos riffs salidos de las arenas nos invaden sin piedad. Desde escenarios arenosos, la fuerza se transmite en cada acorde. Cegadores y difusos STONES OF BABYLON se dejan llevar por los dioses del desierto para sumergirnos en espacios lisérgicos con una mística litúrgica. Una especie de veneración por alguna enigmática divinidad que nos atrae con todo su poder entre un manto de fuzz. El tema más stoner posiblemente de todo el álbum sin faltar a su cita con las atmósferas «viajeras».
Hipnóticos y absorbentes, los acordes que introducen «Babylonia (The Deluge)» nos atrapan en sus fauces como un tigre a un tierno cervatillo. Con una oscuridad latente que se traduce en amenazantes riffs, serpentean suavemente en atmósferas psicodélicas, esquivando los golpes de los monstruosos y fornidos riffs. Toda una epopeya que permite tanto el despliegue de fuerza y rugosidad como aromáticos pasajes que vacían un hechizo sobre nosotros adormeciéndonos. sin terminar de definirse el tema transcurre con esa vocación durante sus mas de diez minutos. El psycho-doom portugués de mayor calidad nos golpea y noquea con su hechizo psicotrópico.
«HANGING GARDENS» fue grabado, mezclado y masterizado por Paulo Vieira enBrugo Studio, Lisboa (Portugal) en abril de 2019.
Nacidos en 2017, el quinteto de italiano AYAHUASCA publica su primer álbum «NAAD». Evidentemente tanto el nombre de la banda como el título del álbum están llenos de simbolismo que nos sugiere cual puede ser su contenido. Por un lado, ¿Que se puede esperar de una formación que lleva el nombre del la bebida de los chamanes amazónicos? Ayahuasca es una palabra de origen quechua que une las palabras «cadáver, muerto»‘, con «liana, soga», es decir «liana de los muertos»‘, imagen que representa la conexión entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, algo que los italianos tratan de transmitir con su música. Los chamanes dicen que cuando se toma ayahuasca se amplifican todos las percepciones sensoriales, y los diez temas de «NAAD» consiguen con destreza que su música nos eleve a estados sensoriales mas allá de nuestro cuerpo. Naad simboliza la capacidad de escuchar nuestras emociones; cuando viaja a las profundidades más remotas de un océano primordial donde esas emociones toman vida, convirtiéndose en criaturas que dan forma y voz a los sentimientos. Con esta simbología sus diez temas transitan la psicodelia de finales de los sesenta, los sonidos west-coast y el asentamiento del rock en los setenta. No deberíamos calificar el álbum como «retro», ya que su música no nace con espíritu de homenajear nada, sino que fluye con naturalidad desde su concepción con esa propia identidad. Con una fuerte influencia de Grace Slick, Domiziana Pritchard nos seduce con su aterciopelada voz entre vibraciones vintage, en algún punto de encuentro entre Jefferson Airplaney The Doors bajo un aura de misticismo mágico. Estamos ante toda una gema de álbum que despertará nuestros sentidos llevándonos un mundo irreal de sensaciones. Uno de esos trabajos con las piezas bien encajadas y que para su buen disfrute uno debe dejarse llevar por las emociones que te provoca, que a buen seguro serán muchas.
Una introducción de algo menos de tres minutos («Intro»), nos inicia en el arte chamánico de los sentidos. Magnéticos pasajes de psicodelia atractiva nos seducen y nos preparan para el ritual que nos espera.
«Vicious mothers»nos traslada un hipnotismo en tonos vintage que nos aporta el órgano bajo acarameladas y seductoras voces, a la postre uno de los tesoros de la banda. Haciendo un viaje en el tiempo a la California más florida de finales de los sesenta, la sencillez del tema es suplida por la magia que consigue transmitir. La dualidad femenina de las voces y los pausados y cadentes acordes de vocación retro, nos hacen ponernos las campanas y los chalecos y llenar nuestro cabello de flores. Para completar el plato, los solo ácidos salpican un tema que se fortalece según avanza. Wah wah tocado con sutileza entre coros angelicales recrean una estampa llena de bucolismo.
Sumergidos en esa marmita psicodélica, «Masses», con un aspecto algo más pop, persiste en ese estado de floridas atmósferas lisérgicas. Un bálsamo para los sentidos que nos seduce con amabilidad, desde el sosiego. Una calma que no dudan en elevar por espacios más rock. Una mutación natural que se efectúa sin estridencias. La riqueza de cada tema se aprecia en la multitud de estados de ánimo que aporta cada uno con sus atmósferas cambiantes, sin perder la referencia de lo que quieren.
«Before death» bajo acordes más hipnóticos y oscuros, toma forma de ritual chamánico a través de los sintetizadores que sirven de cielo al wah wah de la guitarra. Un psicotrópico tema que va tomando formas caleidoscópicas, esta vez sin voces.
Con una cierta herencia doorsiana, la oscuridad latente de «I wanna fall» me recuerda inevitablemente ciertos pasajes que ya nos regalara década atrásJim Morrison. Un bosque lleno de psilocibina que se abre paso a través de extraños pasajes acelerados de órgano de tonos ocres. Una intensa lucha entre el sonido del órgano y sintetizadores con la guitarra entrentada.
«Inner space» nos traslada a un estado sensorial en el que la mente se aleja de nuestro cuerpo con el hechizo de las celestiales voces. Nuevamente el órgano sonando como Ray Manzarek lo hacía, y la colección de registros vocales muy en línea West-coast, va cocinando el tema a fuego lento. Aquí las vibraciones retro se palpan en cada acorde acercándose por momentos a postulados stoner.
Tambores tribales y ritmos funky nos aporta la dinámica «Before life» en su escaso minuto en el que sirve de soporte al lucimiento del wah wah de la guitarra.
Ahora por la senda de una liturgia garagera, «The black one»se viste de color entre ritmos vivaces un profundo órgano alegres guitarras primitivas y sencillas. Los coros aportan como siempre su grano de arena para que la construcción no se resienta en ningún momento.
Los ecos del verano del amor aparecen de nuevo en «Underwater», un tema que vive entre brumas humeantes sobre su estructura de hard rock en otro fogonazo que se apaga con rapidez.
«The Seer & The Queen», el tema que cierra el álbum y el de mayor duración, se deja llevar por los efluvios doorsianos de ese órgano penetrante.
AYAHUASCA está compuesto por Domiziana Pritchard (voz), Becky Sahira (sintetizador y coros), Mek Spazio (guitarra y coros), Andrea De Dominicis (bajo) y Matteo Orzi (batería). «NAAD» está disponible vía Salty Dog Records.
Después de haber reseñado 159 discos a lo largo del año 2.019, y habernos hecho eco de varios cientos más en nuestra página de facebook, el final del año se acerca y es hora de hacer balance. Muchos fantásticos discos nos dejó el año que acaba, algunos quedarán en el olvido, otros en el corazón de la gente, pero si alguno se te pasó por alto, aquí dejamos la lista de los más importantes para esta casa. Es posible que algún otro merecería estar aquí, y que cada uno tendría unos favoritos, pero estos son los de DenpaFuzz:
25 álbumes internacionales más destacados de 2.019 con una breve reseña, calificación de estilo y enlace para que puedas escucharlos: (siéntete libre de darnos tu opinión)
Mucho más lisérgicos que doom, no abandonan su vocación pero se dejan llevar por una pócima en la que los psicotrópicos hacen que la psicodelia pesada fluya con naturalidad y autenticidad. Estamos ante todo un trance hipnótico en el que la razón se pierde en beneficio de la expansión de lamente hacia insondables espacios en un mántrico viaje hacia lo desconocido. ¿Quien se puede resistir a esto?. Un trabajo oscuro e intenso en el que los espíritus se introducen en nuestros sentidos para hacernos partícipes del trance propuesto por lo suecos.
BRUNTsiguen fieles al estilo que me atrapó, pero en esta ocasión se muestran todavía más atmosféricos, profundos y misteriosos en sus cuatro temas. Una música que se apodera de los sentidos absorbiendo al oyente a unos surcos impregnados de psicotrópicos y que generan un placentero estado mental. Hipnóticos, meditativos, hechizantes, son muchos los adjetivos que podrían describir un álbum que acaba por convertirse en una gratificante experiencia sensorial. Uno de esos álbumes que con cada escucha te descubre nuevos matices que lo hacen mucho más rico. “ATARAXY”, desarrollándose entre las sombras consigue convertirse en una de las grandes sorpresas instrumentales del momento.
Un primer trabajo en tonos de psicodelia indie y aires raga-rock fue su carta de presentación a primeros de 2.018, ahora los holandesesTHE WILD CENTURYse doctoran en las artes de la psicodelia de corte sesentero con su nueva entrega “RAW”. Un álbum mucho más solido que su debut y que me ha llegado como la lluvia en el desierto. Un soplo de frescura lisérgica con influencias de ambos lados del Atlántico. Cinco magníficos temas que suponen un derroche de buen hacer compositivo e interpretativo. Aquí el cuarteto se muestra mucho más solido en su sonido con potentes riffs difusos combinados con sutiles elementos de psicodelia post-beat manteniendo cierto tono indie. Un tono que se va disipando en armonías robustas que son acariciadas por sutiles y suaves melodías vocales y la acidez de unas guitarras que revolotean entre firmes ritmos
Todo un torrente de fuzz y heavy-psych de altos vuelos en un viaje hacia estados en los que la mente se deja llevar. Tres años después de su alentador debut, encontramos a una banda que se ha dejado seducir por el atrayente influjo de la psicodelia pesada, sin olvidarse de sus orígenes más desérticos. Mucho mas refinados, pero sin perder un ápice de energía, SWAN VALLEY HEIGHTScanalizan su creatividad por el camino trazado por Colour Haze o ROTOR. Una viaje a nuevas sensaciones sensoriales en las que los poderosos riffs se elevan para custodiar cálidas y seductoras melodías lisérgicas. Agradables texturas que nos acarician en temas con hechizantes voces en línea The Devil & Almighty Blues o All Them Witches.
Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Tomando como base prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum. Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota.
Gabriele Fiori, el líder de BLACK RAINBOWS, KILLER BOOGIE y gurú del sello Heavy Psych Sounds, se pone el traje de loner-folk en su intimista proyecto en solitario llamado THE PILGRIM. Con la vocación de hacer algo distinto a los sonidos pesados y las distorsiones. “WALKING INTO THE FOREST” ofrece una visión personal en la que el músico se muestra sin ataduras ejecutando diez temas acústicos llenos de bucolismo y melancolía. Toda una maravilla para el deleite de los más melómanos. Un álbum para escuchar y disfrutar sin complejos junto a una copa de buen vino.
Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes.
Llevándonos al terreno que los australianos quieren, sus composiciones nacen de un big-bang en el que las supernovas invaden nuestras mentes con extasiantes pasajes de psicodelia que se combinan con densos momentos stoner. Los susurrantes registros vocales acompañan esta catarsis que AVERgenera en cada tema, mutando a una crudeza y rabia de gran calado. La magia hecha música en muchos de sus pasajes hace que “ORBIS MAJORA” sea todo un analgésico para el bienestar de la mentes humana con este sobrenatural álbum. El tercero de su carrera y el más destacado por la gran calidad que atesora en sus surcos, en los que no faltan momentos retro-rock así como algún ramalazo doom y mucho fuzz sobre un auténtico sonido heavy-psych.
Pareciendo que van a contracorriente, con una involución en su creatividad compositiva presentan un álbum que es puro hard y heavy rock sin complejos. Un disco que huele a sudor con sus poderosos riffs, pero un trabajo en el que las melodías están mimadas con esmero. Recuperando con su propia identidad vibraciones que ya nos regalaran Kiss, Iron Maiden, Grand Funk, Thin Lizzy, Motorhead, Q.O.T.S.A, etc… y fusionándolos con momentos Tempest. Con la habilidad suficiente para que sus canciones no resultan nada anodinas, SPIDERGAWD construye temas que pudieran convertirse en himnos aportando sangre fresca a un panorama saturado de propuestas cortadas por el mismo patrón.
Cualquier fan de ELDER que busque aquí el sonido que les aupó a la fama con su magnífico y aclamado “LORE” puede verse seriamente defraudado. Aquí, el ahora cuarteto, no suena a stoner, no suena a doom, no suena a ELDERtal y como les hemos conocido. Pero si, si suena a algo bastante diferente pero maravilloso. Un trabajo completamente instrumental donde la banda experimenta con sonidos y sedosas texturas psico-progresivas fuertemente influenciados por los dictados de la música kraut. Tres largos temas en los que la banda parece mostrarse sin ningún tipo de ataduras mostrándose libres para componer y ejecutar algo distinto. Un viaje a atmósferas desconocidas hasta ahora por la banda.
Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta. Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito.
Uno de esos discos de los que tras los primeros acordes y las primeras voces, quedas atrapado entre su surcos. Con una sección de ritmo prieto, una entrega vocal impresionante y un enorme arsenal de guitarras sabrosas y profundas. Una versión moderna del rock firmemente arraigado en los años setenta con regusto blusero. A través de una psicodelia de tintes chamánicos, esparcen vibraciones blues con una voz penetrante y cautivadora.
Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador.
En “JACOOZZI” encontramos la mejor versión posible de BRANT BJORK. Puede que los acérrimos seguidores de Kyuss puedan verse defraudados, pero, si olvidan los complejos podrán disfrutar de un disco hecho con espontaneidad y en el que se ven reflejados una gran variedad de sonidos que hemos venido escuchando durante décadas, rock, blues, Funky, psicodelia, jazz, ecos west-coast, así como el desert-rock que le aupó a la fama.
Un quinteto en el que tres guitarras se van repartiendo el protagonismo sobre estructuras de psicodelia progresiva en las que los sonidos de oriente medio le dan un toque de exotismo y magia que a buen seguro sorprenderá al oyente. No faltan las influencias del norte de África ni los sonidos pesados que se van combinando con elementos de hard setentero en un disco en el que las atmósferas ensoñadoras herederas de algunos momentos Pink Floyd no están reñidas con la pesadez de algunos momentos ni los ecos folclóricos. Incluyendo la mejor versión de un tema del legendario Erkin Koray que me haya encontrado nunca.
Aquí su música es más multicolor que nunca, porque el camino hacia un futuro mejor comienza en la mente y los daneses, saben cómo llegar a lo más profundo de ti. Un viaje apartado de la oscuridad. Algunos podrían decir un viaje. En lugar de coger al oyente y pasearle por largas secciones y solos para que olvide donde está, THE SONIC DAWNtratan de hacerlo por la vía directa. Temas que buscan ponerte directamente en el viaje, sin aviso. Con canciones directas que van al grano derrochando delicadeza en una versión renovada de ciertos momentos The Beatles en el Siglo XXI. Todo ello, regalándonos emocionantes momentos lisérgicos, que pueden ser los brillantes ofrecidos hasta ahora.
Un álbum gestado en una casa de verano, entre abedules y el correr de los ríos. Solitarios espacios propicios para la creación a lo largo de catorce días en los que el músico estuvo creando esta maravilla. El propio UFFE comenta que los dos primeros días estuvo con su guitarra pensando en como comenzar aquella aventura. La inspiración vino a base de una ingesta de hongos, y la creatividad surgió sin freno. ¡Y de que manera! Dulces melodías con un denominador común, la aterciopelada y cálida voz de UFFE y siempre un halo de lisérgico en difusos sonidos que se mantienen en un segundo plano. Un envoltorio en el que la psicodelia llegada de los años sesenta su une con vibraciones más contemporáneas.
Toda una exploración sonora en la que los ecos de la música americana de los setenta están presente bajo sonidos hard-rock, sureño y rock rural sin complejos. Nueve temas con vida propia que aún teniendo un denominador común, cada uno se presenta como único y diferente. Haciéndonos retroceder a la música con la que muchos hemos crecido y de la que tantos y tantos grupos han mamado. Un disco singular y maravilloso lleno de frescura y luminosidad en el que no falta el fuzz y los ecos psicodélicos. Sonidos que se insertarán en tu mente y alma con la lírica y potencia de tonos “vintage”.
Sin perder su espíritu caleidoscopico y lisérgico, el quinteto de San Diego continúa ofreciéndonos esas jams en las que las guitarras se superponen en diferentes estratos. Profundizando mucho más en los elementos progresivos y con melodías más cuidadas. Si abrimos el envoltorio heavy-psych, encontramos temas con una clara vocación progresiva. Un álbum de una riqueza compositiva atrevida y que no se queda en el escenario psicodélico con el que se presentaron en su primer álbum. Todo un salto entre lo espontáneo y lo musicalmente calculado.
El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Un paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral.
Los británicos dan una vuelta de tuerca a la escena pesada y psicodélica con un trabajo en el que a través de cinco largos temas consiguen tocar estilos tan variados como el jazz, blues, psicodelia, progresivo, stoner…. Todo soportado por un rock de origen setentero, desarrollando cada canción con esmero, para conseguir crear una historia común. Incorporando hábilmente sonidos de saxo o de flauta que pueden descolocarte en un principio, pero que finalmente saben a gloria bendita. Delicados en sus melodías, la dupla de guitarras siguen aullando al unísono sobre una base rítmica que siempre se presenta contenida. Si unimos la fuerza vocal de Ramain, y los pasajes en los que se sumergen en aguas heavy-psych, nos encontramos toda una joya que rompe estereotipos.
Como si hubieran tomado el elixir de la juventud, el trio derrocha inspiración y versatilidad en un trabajo que parece una continuación de su anterior disco. Los propios músicos afirman que la incorporación a la batería de Tomas Järmyry su juventud, dieron un cierto enfoque distinto, y para ellos fue un soplo de aire fresco que reflejan en sus composiciones. Ahora se sumergen en el rock progresivo de los setenta con una maestría al alcance de muy pocos. Su capacidad creativa parece infinita y aquí podemos encontrar muchas influencias de Yes, o de los King Crimson más experimentales. De aquellas cenizas, y de su particular forma de componer, crean su propio legado musical para gozo de generaciones venideras, creando con sus discos todo un campo para explorar y aprender.
Una nueva re-encarnación del “Rey Lagarto” en la garganta deKris Heironimus, su vocalista que rescata con su propia personalidad el peculiar y auténtico sonido de THE DOORS en su faceta más chamánica incorporando altas dosis de fuzz. La psicodelia más nebolusoa y humeante como punto de inspiración de trece temas que suponen un tesoro en pleno siglo XXI. Cortes que serpentean sensualmente para trasmitir un conjuro que nos aturdirá y hará que bajemos la guardia para atacarnos con una virulenta fuerza. Coloreados por el órgano retro en pura vena Manzarek, nos trasladan a finales de la década de los sesenta con un sonido envolvente y hechizante. Un debut completamente adictivo y lleno de matices a pesar de su aparente presencia lineal que hace que el legado doorsiano brille mucho mas.
Una banda nacida de la encrucijada del blues europeo y el americano, con un álbum en el que puedes encontrar influencias de multitud de sonidos siempre con una cadencia moderada. Una parsimonia que no llega a la pesadez, una fuerza que no raya en el metal. Unos tiempos medios que enamoran al oyente, manteniendo la crudeza de la voz de Arnt O. Andersen y unos hechizantes temas que transitan por el lado más calmado, pero siempre con una gran fuerza interior. La magia hecha canciones, con el espíritu del blues en sus venas y la psicodelia siempre presente. Una música psicotrópica pero que nunca nos depara malos viajes.
COLOUR HAZEno tienen que rendir cuentas a nadie y en su nuevo trabajo exploran nuevas vías en su sonido sin renunciar a su esencia heavy-psych. Aquí encontramos una banda que sigue evolucionando buscando nuevas vías que enriquezcan su sonido. Una evolución consistente en un cambio notable en los registros vocales y un mayor protagonismo de los teclados con la incorporación de Jan Faszbender, como ya pude comprobar en sus shows de los dos últimos años. Esto nos lleva a que aquí encontremos mas espacios progresivos, lo que no les hace perder el norte ni su esencia pesada.
Una banda asentada comoCOLOUR HAZEpodría estancarse en su sonido y su fama, pero ellos deciden seguir mirando al futuro con nuevas rutas en su música. no estamos hablando de ningún cambio radical no nada que se le parezca, pero si estamos ante un álbum innovador que por momentos suena más a setenta que nunca. Un trabajo en el que encontramos variadas influencias estilísticas que van desde el jazz hasta las entrañas del hard progresivo setentero y que alcanzan su culmen en temas como “Be with me” en el que por momentos sería mas fácil identificarlo con un tema de CAMEL que de sí mismos. Una influencia que roza escenarios más propios del sonido Canterbury que de la psicodelia pesada, lo cual no quiere decir que no tengamos buenas dosis de pesadez stoner ni hayamos perdido la belleza de las armonías psicodélicas que les han encumbrado a lo mas alto dentro de la escena psicodélica de los últimos tiempos. Un álbum fundamental y básico.
Combinando largos temas con otros más breves en los que la psicodelia pesada toma prestados distintos elementos progresivos y desérticos. La primera parte de las dos que componen «DOMONAUTAS», ya que la banda tiene prevista una segunda entrega a lo largo del año 2.020, lo cual no significa que el álbum no tenga vida propia. Hemos tenido que esperar cuatro años desde su split con sus paisanos PYRAMIDAL, para tener este trabajo, pero hay que decir que la espera ha merecido la pena. Estamos ante una banda que sin perder su espíritu de trabajo sobre sus jams psicodélicas, en esta ocasión, incide en espacios progresivos más propios de la escena andaluza y mediterránea de los setenta. Posiblemente menos espaciales y más progresivos, la incorporaciones de las voces de la mano de su bajista Oscar, con una mayor presencia, aportan un aura alternativa que ya hemos visto en bandas como Atavismo o Híbrido. Tonos orientales que nos acarician en contraposición con la pesadez de su psicodelia y de los momentos más stoner del álbum. El resultado es un logrado trabajo psico-progresivo con poderosos ritmos difusos y aromatizantes atmósferas exóticas herederas de las grandes bandas españolas que llegaban del sur en los años setentas. Fuzz, bellas melodías y ondulantes temas que afloran desde la calma elevándose en construcciones monumentales sin perder el aroma lisérgico.
Otro ladrillo mas en el edificio de la pujante escena de la psicodelia pesada nacional. «DOMONAUTAS VOL: 1» está disponible vía Clostridium Records.
Por la senda psico-progresiva «Oximoron» va evolucionan en la construcción de misteriosos entornos creados fundamentalmente por los teclados, que son oxigenados con cadentes y enigmáticos vientos mediterráneos. Una brisa llegada del sur con aromas orientales generando un espacio de placidez instrumental. Bellas melodías sobrevuelan la firme batería de Paco en un peregrinar que acaba chocando con los acantilados de su levante natal. Pesados ritmos entre la belleza armónica e incrustaciones de gemas preciosas en forma de voces arábigas completan un corte que nos da pistas de por donde va a ir el álbum.
En «Astródomo», el tema más largo del álbum con sus doce minutos, DOMO se deja seducir por los sonidos del sur del Mediterráneo. Una base de ecos progresivos andaluces de origen arábigo más propios de los setenta navega entre pesados ritmos. Ondulando entre los riffs las guitarras aportan el halo oriental con su exotismo. Un acento que me recuerda a lo mostrado con bandas como Híbrido. Estos ecos hacen que la rugosidad y pesadez del tema se pula para mostrarse mas apacible. Un gran trabajo de guitarra, florida aromática y una pesada base rítmica entre amenazantes riffs. Una rabia vocal entre coros litúrgicos supone todo un contraste entre la oscuridad tenebrosa y la mística con ciertos flirteos doom. Tras esa explosión de furia y desasosiego, el tema acaba reposando en su parte final en tenues atmósferas psico-progresivas, lo que es una constante en el álbum. Un corte que combina la pesadez con el liviano aroma de oriente y que entre sus tenebrosos riffs los teclados aportan ese soplo de aire exótico que nos ayuda a respirar entre la densas atmósferas.
Otro largo corte como «Ritual del sol» nos susurra en su introducción con pausados acordes propios de la psicodelia más magnética y perfumada que podemos escuchar actualmente. En una constante evolución el corte va elevándose sinuosamente hacia espacios más alternativos y desérticos. Un calmado ritual en el que la belleza aflora con la línea de los teclados soportada por las hipnóticas guitarras y efectos puramente heavy-psych. Sin terminar de perder el aura progresiva setentera, el fuzz hiriente acaba por hacer que el tema sucumba a espacios mas propios del desert-rock. Si algo llama la atención es el registro de las voces, entre esa bacanal de difusos riffs. Un tema genera el escenario propicio para que tanto las vibraciones heavy-psych, progresivas y stoner confluyan entre una mirada alternativa aportada por la voz como actor secundario. Guitarras ácidas y afiladas se hacen su espacio entre la difusa pesadez. Doce minutos de completa intensidad en un tema bien trabajado que acaba teniendo tintes monumentales entre constantes oscilaciones tanto rítmicas como estilísticas.
La vuelta a las apacibles atmósfera psico-progresivas se produce con «Planisferio». De nuevo una introducción de apacible psicodelia nos introducen en sosegados pasajes instrumentales que crecen, engrandeciéndose y explotando en espacios pesados. Una contraposición en la que los teclados aportan la calma. unos espacios drone llenos de magnetismo en un ejercicio de psicodelia pesada al uso, sobre repetitivos ritmos que van atrayendo al oyente hasta hacernos partícipes del tema. Una vez que han conseguido ese objetivo, nos masajean con apacibles y tiernos acordes narcotizantes para poco después volver a zarandearnos con una nueva explosión entre un halo hechizante creado por los teclados. Meciéndonos en un viaje hacia el interior de un túnel lisérgico. Una traslación reconfortante con una perfecta combinación de psicodelia instrumental con fornidas paredes y un interior completamente acolchado.
Un nuevo brote de la cantera polaca que sigue dándonos cada día más y mejores álbumes. Aquí el quinteto polaco trata de aportar más riqueza a su sonido con una experimentación sobre atmósferas progresivas que recubren su verdadera vocación de psicodelia pesada. Un trabajo bien producido que en cada tema contiene multitud de matices y giros. Sin perder su admiración por los nativos americanos, los cantos rituales y los ritmos ancestrales rinden nuevamente pleitesía a sus antepasados, esta vez sobre marcadas estructuras progresivas. Un equilibrio entre la pesadez y las melodías que refleja el giro que algunas bandas están tomando en un sonido que en muchas ocasiones se queda anquilosado y repetitivo. Es toda una alegría que bandas de la calidad de RED SCALP se inclinen hacia esa experimentación progresiva que solo hace enriquecerles como ya vimos en bandas como ELDER. Toda una puerta abierta que nos llena de esperanza y que demuestra que la reinvención es posible en beneficio de versatilidad. Temas hechos con esmero que logran transmitir sensibilidad y estados de ánimo en los que el peso de los teclados y vientos aporta enorme dosis de frescura a su psicodelia pesada sin que esto signifique renunciar a nada, sino abrir nuevos horizontes; algo muy de agradecer.
«Mothertime» y sus siete minutos parte con la cortina sónica tejida por los teclados y sintetizadores a modo de introducción, una de las características de este nuevo álbum. A partir de ahí la banda da paso a una efectiva combinación de momentos heavy-rock con espacios hard-progresivos. El predominio de las teclas entre la espesa base rítmica hace que su sonido sea ciertamente monumental. melodías heavy-rock acarameladas y empalagosas sobre exuberantes ritmos entre corros y solos virtuosos que recuperan sonidos mas propios de los ochenta. La dualidad de las guitarras entre los densos pasajes crean un espesura de sonido apabullante. En el tema, y gracias a los cuidados sintetizadores se aprecian vibraciones progresivas en una banda que no pierde su vocación de recuerdo a los nativos americanos.
El sinfonismo de «Chase»y su aura lisérgica nos prepara para la gran épica que está por llegar. Un cadente e hipnótico bajo y la guitarra aflorando con sutileza entre las oscuras atmósferas, nos sirven de preludio de un tema que evoluciona engrandeciéndose en su caminar. Riffs mas propios del doom aparecen majestuosos. Los cantos rituales indios describen el entorno místico en el que se desenvuelven los polacos. Cantos entre la bruma invocando a los ancestros. tras un silencio los ritmos hard-prog con fuertes guitarras y bien cuidadas melodías vocales, se elevan entre esos ritmos stoner-doom. Una composición tupida con riffs que se repiten. Sin embargo encontramos un contraste con el sinfonísmo progresivo y una voces más propias de cuatro décadas atrás. Lo nuevo y lo antiguo unido para marcar el nuevo rumbo tomado por RED SCALP en este trabajo. Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ELDER en sus últimas entregas, los sonidos de instrumentos de vientos aparecen sutilmente entre los pesados y oscilantes riffs. Toda una bacanal de efectos y una diabólica batería en un auténtico ritual de guerra en el que se aprecia una gran riqueza compositiva. Una atrevida combinación con un sabro añejo en la que los momentos heavy-progresivos sirven de soporte a los fornidos y difusos ritmos entre solos virtuosos.
«Sacred space» sirve de escenario a unas atmósferas que sin perder su vocación progresiva se recuestan mas en escenarios de psicodelia pesada. Los ritmos tribales de los nativos americanos son descritos desde el sosiego. Resonancias ancestrales con profundas voces con efectivas melodías adornan un tema profundo, atrayente y calmado. El saxo aparece esplendoroso demostrando que los polacos quieren aportan frescura a su música. Un giro inesperado de los muchos que tenemos en el álbum nos embarca en una espiral del pesados ritmos de tonos sobre los que se incrustan afilados solos. Constantes oscilaciones y serpenteos van elevando la intensidad del corte. Una gran cantidad de matices que llevan a los polacos a decidirse sobre los espacios heavy-progresivos tan presentes en todo el álbum. Unos pasajes en los que los teclados se muestran esplendorosos. Pesado, oscuro y sinfónico, el tema va moldeando cada acorde sin que el sonido plomizo de la banda se resienta. Todos estos nuevos elementos no hacen sino enriquecer su sonido.
«Gunsinger»uno de los temas destacados de «THE GREAT CHASE IN THE SKY» se deja llevar por la veneración de los ancestros con sus cantos tribales en atmósferas de psicodelia pesada. Candente, lisérgico, y lleno de efectos deja al descubierto su lado más psicotrópico. Llamas que se elevan al cielo en busca de la redención y danzas en la noche llenas de magnetismo.
El álbum se cierra con «Slide». Un tema de diez minutos marcado inicialmente por esos omnipresentes teclados. Tenebroso y lleno de misterio, el relato aquí demuestra que el quinteto trata de perfeccionar su sonido hacia nuevos horizontes. Densos, pero cuidando las melodías Un cadente bajo en una ambiente ciertamente chamánico que explota con pesados riffs mientras las melodías vocales siguen fieles a su sensibilidad sentimental. Pasajes de stoner ortodoxo se mezclan entre la ampulosa instrumentación. toda una danza envolvente que cesa al dictado de una guitara acústica que hace dar un nuevo giro al tema antes de la espiral que nos espera en su parte final. Un tema lleno de épica.