Pietrasonica me recibía con una temperatura sofocante. Por tercera vez este verano regresaba a los Alpes, en esta ocasión junto a Los Dolomitas y más concretamente en la localidad de Ossopo. Un festival que celebra su 17 edicion y en el que se reúnen cerca de tres centenares de personas. El recinto es un precioso parque a las afueras de la villa con abundantes árboles, y una zona deportiva. A diferencia de la mayoría de los festivales veraniegos los conciertos se realizan indoor. Una sala con el lateral abierto permite ver también los conciertos desde las numerosas mesas situadas en el exterior. El recinto cuenta con las instalaciones sanitarias del campo de fútbol, donde hay duchas de agua caliente, algo siempre bienvenido. Asimismo hay diferentes baños en el recinto, por lo que no hay ningún problema. En el parque hay dos zonas diferenciadas, una para tiendas de campaña y otra para campers y caravanas. Existe también un amplio aparcamiento donde dejar los vehículos los que vienen con tienda. Es curioso ver a la entrada la gente llegar en sus coches, y sin bajarse del mismo a puro estilo mac-auto, alguien de la organización se acerca y escanea su entrada para darle su correspondiente pulsera e indicarle donde aparcar y acampar, nunca había visto algo así, y de alguna manera refleja el espíritu del festival, hacer las cosas sencillas y fáciles para sus visitantes. Dos bares diferentes y una gran cocina completan las instalaciones. Entre la zona de conciertos y la zona de acampada hay varios puestos de merch, con venta de ropa y complementos así como varios puestos de vinilos. Allí pude escarbar y sorprenderme con el fantástico material de los 70 que había en sus cajones. Auténticas joyas que provocaron que tuviera una amena conversación con el vendedor. Se sorprendía de que fuera capaz de identificar la pertenecía del país de las bandas e incluso que conociera las diferentes portadas. Fue sumamente estimulante intercambiar impresiones con otro coleccionista del género. Nuevamente coincidí con los chicos de TRAVO que tocaban por la noche. El tercer festival en el que compartimos confidencias en los últimos dos meses. Al ver el campo de fútbol rápidamente salió el recuerdo de tres semanas atrás en Red Smoke Festival, donde compartimos patadas al balón y risas con los chicos de Slomosa y Madmmes. Esos ratos tan divertidos son la otra parte de esta aventura festivalera, poder compartir esos momentos únicos. La tarde llegaba a su fin y la temperatura había bajado notablemente, algo que mi cuerpo agradeció tras los bochornosos días pasados en Los Dolomitas. Si bien en la jornada del viernes no estaba el recinto lleno, el sábado se notó una mayor afluencia de público lo que le daba m´s vida a un festival con una fantástica atmósfera. El hecho de que la zona de acampada estuviera junto al lugar de los conciertos me permitió poder moverme por el recinto sin cargar con mi pesada mochila, algo que tras siete festivales agradecí enormemente. Así las cosas el fin de semana en PIETRASÓNICA fue una gratificante experiencia que amplía mi currículum de festivales con otro absolutamente recomendable.







Día 1 (viernes).
FILAMENTS OF THE EXISTENCE era un curioso dúo de batería y saxo, con algún momento de sintetizadores. Su sonido se balanceaba entre suaves pasajes jazz y un ritmo grueso y poderoso. A veces 70’s, a veces stoner, a veces psicodelicos, lo cierto es que me sorprendieron gratamente. A pesar de de no ser amante de los duos, siempre que me topo con una propuesta tan original y atractiva, solo puedo reconocer su talento. La banda desataba buenas sensaciones entre el público que poco a poco llegaba al escenario. Durante su show se me acercó una chica diciéndome que me había visto en Bearstone. Era la primera persona que conocía aparte de los chicos de Travo. Es mi primera vez en un festival en Italia aparte de mis visitas al Dunajam y me encontraba en territorio desconocido en un festival en el que el 80 % de sus visitantes son italianos, por lo que fue muy gratificante compartir impresiones con quien resultó ser la monitora de yoga.

GOTHO era otro dúo con una puesta en escena bizarra de teclados y batería iban ataviados con coloristas túnicas. Una imagen que se correspondía con su música. Espirales sónicas alternadas con momentos de narrativa exotérica completaban un sonido versátil con ciertos tintes vintage, entre sus contundentes y arenosos golpes rítmicos. Gravitando entre lo cósmico y lo más terrenal el sonido iba mutando a escenarios sonoros insospechados. Otra curiosa apuesta con un lado divertido también. La gente bailaba como en una discoteca de los 70’s en sus momentos más poperos. Un puente de ida y vuelta entre el pasado y el presente en aguas heavy progresivas.

Con algunos problemas iniciales con los pedales, TRAVO provocaba enferaq1vorecidos pogos frente al escenario, con el recinto lleno los portugueses desataban la tormenta, tanto entre el público de Pietrasonica como la metereológica. Si el día iba moderando si temperatura el violento viento pre-alpino, precedía a truenos, relámpagos y lluvia. Siempre es sobrecogedora una tormenta así en la montaña, pero con la banda sonora de Travo todo podía suceder. Como si una fuerza sobrenatural les uniera la tempestad atronaba durante sus pasajes más diavicos para calmarse en los pasajes más psicodélicos. La banda se despedida con una enorme ovación antes de su canción final. Era el martes mento de ponerse a resguardo y repuerar fuerzas para mañana.

La jornada comenzaba con una sesión de yoga a cargo de Eleonora. Un momento de relajación que siempre viene bien en un festival. A continuación se iniciaba una Jam sesion bajo los árboles. Era la primera vez que se celebraba en el festival. Todo sucedía con calma, disfrutando del relax que ofrece el recinto la gente aprovechaba para jugar o simplemente relajarse en espera de los conciertos.
Día 2 (Sábado)
Pasando la mañana plácidamente antes de la primera banda del día hubo otra sesión de yoga a la que me incorporé para estirar mi músculos y estar preparado para la jornada que nos esperaba.
FLUM iniciaban su show con el calor dándonos un respiro, pero ellos se las encargaron para que en el cobertizo de los conciertos la temperatura fuera elevada. Fuzz, sonidos alternativos y un carácter stoner que convencía a un público más numeroso que en la jornada anterior. La banda se enredaba en espiral sónicas que no se muy bien a donde nos llevaban, ya que el atronador ritmo disipaba los desarrollos melódicos cayendo en la repetición.

GORAGORJA se mostraron como una banda interesante desde su primera canción. Si sonido heavy -psych con tintes cósmicos se engrosaban con rugosos riffs stoner con un resultado brillante. La banda ofrecía un volátil viaje a los confines de la psicodelia a través de cautivadores pasajes de guitarra, en contraste con el grueso sonido de la base rítmica con una batería que eclipsaba los bellos solos de guitarra.

TOMORR navegaban en un mar stoner Doom con reminiscencias heavy rock que dejaba un trasto de yermos parajes a su paso. Contundentes, pesados e incisivos, los italianos sonaban densos y plimozos. La noche caía y las mesas de la parte exterior estaban abarrotadas. Dentro un calor sofocante hacia que el estar fuera se sintiera como un alivio. Al mismo tiempo podías disfrutar igualmente del concierto.

Otros viejos conocidos llegaban nuevamente a Pietrasonica. MR. BISON seguramente para los que les vieran en su anterior visita al festival les resultará palpable el nuevo giro que va tomando el sonido de la banda, más progresivos, más envolventes, más monumentales, todo ello sin perder su esencia. Con volumen considerable el público mantenía una cierta distancia hacia el escenario. El calor en el porche era muy elevado en contraste con la suave temperatura exterior, está vez sin tormenta ni viento . Esto hacía que la gente llenará los múltiples bancos del exterior mientras se refrescaban con una cerveza. El olor antimosquitos envolvía el ambiente. Mientras los devaneos psico-prOgresivos de la banda invitaban a un trance sensorial.. acolchadas melodías vocales con una densa instrumentación eran los pilares de un sonido sólido, inquebrantable. La banda completo un concierto soberbio que recibió la merecida respuesta del público.

Pietrasonica se acababa y el cierre estaba reservado a los noruegos KANAAN. Otra banda con la que me une una entrañable amistad y con los que había estádo el pasado fin de semana en Krach Am Bach. Tuvimos un momento de ponernos al día de las aventuras de la última y semana. Así me comentaba que casi nuevo álbum vería la luz en octubre y vendría acompañado de una gira de la banda. Lo cierto es que han pasado muchos meses desde que les vi como trio, ya que las últimas veces han sido como FULL EARTH y ÆVESTADEN. Lo que me encontré es una banda descomunal que es capaz de zarandearte con su stoner-doom como de dejarte flotando como al público de Pietrasonica. Un auditorio que disfrutaba con las cambiantes e hipnóticas canciones de los noruegos, unos chicos que casi juventud se manejan sobre el escenario como unos experimentados maestros en esto de la psicodelia pesada. Porque no se ponen barreras y saben coquetear con el jazz, con kraut y con tantos otros géneros, siempre bajo su particular envoltorio lisérgico. Sublimes, terminaron mostrando su lado mas elegante.

Y con ellos cumplo otro fin de semana más descubriendo otro humilde pero fantástico festival más, un lugar completamente recomendable, tanto por el entorno, las instalaciones y la atmósfera que allí se respira. Gracias Andrea por hacer esto posible y por el trato que me has dispensado en Pietrasonica.
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