Reseña: HIGH PRIESTESS.- “Casting The Circle “

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Tras la buena impresión que me causó su álbum debut, muchas eran mis ganas por degustar esta nueva entrega, y lo cierto es que “CASTING THE CIRCLE” no me ha defraudado en absoluto. Todo un ritual ocultista de psycho-doom en el que canalizan la energía a través de oscuros temas pesados en los que la tensión, el misterio y la oscuridad habitan entre fabulosas las armonías vocales de sus dos principales sacerdotisas. Temas que avanzan lentamente, con una cadencia que no reniega de la pesadez pero que no parece tener prisa, y en los que los aromas orientales están presentes a través de fantásticos desarrollos de guitarra aderezados con atmosféricos pasajes. Incorporando teclados a la liturgia, crean el clímax perfecto para hechizarnos en una ceremonia en la que los tambores tribales nos marcan el camino a lo desconocido. Son muchas las bandas psycho-doom con una vocalista al frente que están surgiendo en la escena pesada en los últimos tiempos, pero pocas son capaces de derrochar la sensualidad y buen hacer de este trío californiano. Sin muchos momentos de rabia, los temas van fluyendo en una pausa catártica en ese sacrificio a las deidades del averno que nos proponen. Si, esto es rock ocultista, pero con una magia angelical en las que las plegarias consiguen atraernos como lo hacían las sirenas a los marineros para atraer sus barcos hacia los acantilados, con dulzura, mucha dulzura. Los temas se desarrollan en una niebla narcotizante que evangeliza nuestra alma en ese ritual pagano que es “CASTING THE CIRCLE”. El álbum está construido con una metódica composición  unas maravillosas melodías que adoptan elementos progresivos e incluso orientales para reforzar su riqueza. Las prodigiosas cuerdas vocales de Katie Gilchrest son perfectamente secundadas por Mariana Fiel con sus coros celestiales, lo que todavía da un mayor plus de calidad a esa parte fundamental del trabajo: Pocas armonías vocales tan atrayentes podemos encontrar como éstas en la escena pesada. Me postro ante su altar para recibir sus bendiciones de rock ocultista, HIGH PRIESTESS.!!  

HIGH PRIESTESS son: Katie Gilchrest (guitarras, voces, organo), Mariana Fiel (bajo y voces) y Megan Mullins (batería y percusión).

La portada del álbum fue diseñada por Jill Colbert en Manfish Inc. y está disponible vía Ripple Music.

“Casting the circle” abre bajo cadentes tonos ceremonias con sus tambores rituales. Tonos exóticos custodian el canto de la suma sacerdotisa en el inicio de la liturgia. Una envolvente y sosegada instrumentación con los acordes medidos camina lentamente con sus todos solemnes. La voz siempre sugerente se ve asaltada por poderosos riffs mientras el canto a esa oscura deidad surge de entre las tinieblas en esa atmósfera psyco-doom que tan bien saben construir estas chicas. Con sutileza, salpican con exóticos pasajes de guitarra aportando ese olor a incienso que arropa el ritual. Separando los tambores de la turbulenta y densa instrumentación en un segundo plano, el tema posee unos fuertes y poderosos momentos que contrastan con la aparente fragilidad que la voz de aporta.  Susurrantes melodías en un derroche vocal lleno de belleza.

Con efectos atmosféricos y ahora inmersas profundamente en tonos ocultistas, “Erebus” evoluciona sigilosamente entre las tinieblas. La sugerente y frágil voz aflora celestial entre los tonos Sabbath. El tema nos golpea con difusos y pesados riffs psych-doom. Un contraste de lo mas efectivo el combinar esos terroríficos pasajes con la angelical voz. Es una de las señas de identidad de HIGH PRIESTESS, y aquí lo llevan al extremo. Guitarras ensoñadoras entre coros celestiales bajo tonos de terror.   La voz se alarga en cada verso, ondulando en esas embesstidas de fuerza para seducirnos cual sirena en los acantilados. Atrayéndonos con su hechizo, la banda nos introduce en su espacio tenebroso con la delicadeza de una ninfa. De nuevo la guitarra llena de tonos psicodélicos nos envuelve con sus intoxicantes brebajes. Desdoblándose una y otra vez, se estira con mesura en cada riff para llevarnos a un espacio en el que la psicodelia nos atrapa aturdiéndonos con los golpes de los tambores y el pesado bajo.  Ocult-rock de libro entre las inquietantes plegarias de su suma sacerdotisa.

“The hourglass”, sin perder ese halo de misterio parece abrirse algo más a la luz. Los registros vocales adquieren una mayor intensidad. El tema deja un mayor protagonismo a la ácida guitarra entre registro vocales que se inclinan mas hacia el hard-rock. Esto no quiere decir que los magníficos coros no cumplan con su cita. El tema menos ocultista del álbum deja espacio a una brillante y cuidad combinación de voces y coros sobre las mágicas melodías. Un espacio que recorre el espectro desde el hard rock hacia atmósferas más nítidamente heavy-psych. Un arrullo constante en el que un hipnótico bajo custodia los virtuosos solos de unas guitarras que se desdoblan entre el sonido de los firmes tambores.

Los temas de larga duración son siempre un lugar para calibrar la calidad de una banda, y “Invocation” con sus diecisiete minutos nos da muestra de todo el potencial que tienen estas tres chicas. Ya no solo estamos ante el estándar psycho.doom de riffs gordos y lentos y la voz de la sacerdotisa como maestra de ceremonias. El corte es todo un ritual heavy-psych con muchos aromas pseudo-orientales, tambores vibrantes y voces celestiales.  Mas efectos y pedales una guitarra que hace mutar sus sonidos logrando distintos registros entre las nebulosas con olor a incienso. Toda un aquelarre heavy-psych que quita protagonismo a la voz durante largos pasajes. Así mismo los tambores no cesan en su particular ritual. La larga duración del corte deja espacio para retomar los tonos ocultistas   por la senda del doom. Un transito en el que la voz aflora entre tenebrosas armonías. A la mitad del corte, la potencia y pesadez de su riff anuncia una explosión. La tragedia se masca entre los cantos líricos para dar un giro entre tambores ceremoniales y una extraña locuciones salidas del averno. Un despliegue monumental que devuelve a la banda a su vocación litúrgica con susurrantes pasajes eclesiásticos en los que percibo un sonido de órgano. Describiendo las tinieblas, los coros surgen de los bellos pasajes de guitarra en una alegoría épica.

Tras la monumentalidad del corte anterior, “Ave Satanas”, parece desarrollarse en un espacio celestial. Como si hubiéramos pasado un umbral, los cantos celestiales entre una evolutiva instrumentación atmosférica que prescinde de la batería, los coros líricos consiguen crear un espacio perturbador y celestial a su vez. Una oda al más allá.

https://www.facebook.com/highpriestessmusic/

https://www.facebook.com/theripplemusic/

 

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