TIMESTONE.-«Unspoken»

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Vibraciones masivas de psicodelia, stoner de tintes progresivos y buenas dosis doom nos llegan desde Austria de la mano de TIMESTONE. Casi cinco años después de que publicaran su Ep, presentan UNSPOKEN. Con una mayor contundencia, pero sin perder aquella vocación lisérgica que apuntaban en su debut. Sonidos en los que el fuzz está muy presente en las espirales stoner del trío. Todo ello sin renunciar a la elegancia de momentos atmosféricos en los que la banda nos ofrece relajados pasajes que se acercan a la frontera del post-rock por el camino de la psicodelia drone. Un apetecible viaje en el que no faltan resonancias setenteras entre las nebulosas psicotrópicas a las que nos invitan descubrir con éste álbum.

«Hangman’s valley», abre el trabajo sobre pesados riffs toner que se camuflan en un traje de psicodelia pesada. Desgarrados registros vocales rescatados de los noventa acompañan el torbellino sónico del trío. Solo ácidos deslumbran entre la contundencia de unos riffs que flirtean con el doom. Un tira y afloja entre la acidez y la pesadez que acaba resolviéndose con fuzz oscilante que conjuga ambos elementos.       

El lado más sosegado hace acto de presencia en «Unspoken». A través de momentos drone, la psicodelia más sosegada coquetea con resonancias post-rock, en las que el bajo narcótico y los atractivos pasajes de guitarra crean un tapiz multicolor. un desdoblamiento de acordes con una ornamentación que va adquiriendo consistencia. después de haber escuchado «Hangman’s valley», parece que estamos ante otra banda distinta. Nada que ver con el tema que le precede, hasta la parte final en la que los riffs se robustecen para reposar en momentos de psicodelia pesada.  Algunos pasajes hipnóticos de cobertura espacial en la que los efectos revolotean sobre las armonías.

Un corte reivindicativo con mucho trasfondo social nos sorprende con su cálidas voces, sobre unos bellos y sosegados acordes en «All wrong». Rabia vocal que trasmite estados de ánimo que van cambiando con una soberbia instrumentación. Retomando momentos más densos la melodía no desaparece en un tema bien estructurado y que intenta ofrecer la visión de TIMESTONE ante la situación socio-política actual. Un gran trabajo de Chewie, su guitarrista y cantante, logrando transmitir todo el trasfondo del tema.

Llegados a este punto, de versatilidad, los austriacos retoman momentos heredados de los setenta. «The mirror», utiliza distintos elementos entre los que está el hard, el blues, la psicodelia. Registros vocales cercanos al Jim Morrison más chamánico muestran toda la garra de un tema con un pesado ritmo que acaba enredándose en unos riffs que se inclinan a momentos doom, para sorprendernos con un giro inesperado, o no tanto, a desarrollos de psicodelia narcotizante. Profundos y desgarradores momentos que se precipitan en un torrente sonoro de gran caudal.

En otro paseo por apacibles espacios drone, «Phonophobia», vuelve a rescatarnos los momentos más lisergicos y adormecedores de TIMESTONE. Bellos e hipnotizantes momentos en los que la guitarra describe la belleza bajo la imperturbable mirada del bajo de Felix y la cadente batería de Thomas. un nuevo tema que vuelve a engordar su ritmo sobre misteriosos espacios de psicodelia elegante y perturbadora. Momentos en los que las notas de la guitarra enajenan nuestra mente sobre riffs que se transmutan al doom.

Densos pasajes cercanos al doom aparecen en «Abaddon». El sucesor de Lucifer aparece con cara amable envuelto en efectos psicodélicos que se suceden en el misterioso entorno en el que se describe en el tema. Una instrumentación fluctuante describe la transformación agrandándose y volviéndose más pesada. Alguna voz gutural pone la nota grandilocuente y terrorífica mientras la banda arremete con riffs de psicodelia pesada creando una oscuridad en su descenso a los abismos.   

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ITERUM NATA.- «The Course of Empire»

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«THE COURSE OF EMPIRE» es el segundo álbum del artista finlandés ITERUM NATA. Siete temas que giran en torno a la filosofía hermética y la relación entre el nacimiento y la muerte. El concepto hermético de renacimiento está presente en cada canción del álbum. También hay significados y mensajes ocultos detrás de las canciones para honrar las tradiciones esotéricas. Musicalmente nos encontramos con ligeros momentos de psicodelia unidos a pasajes de folk progresivo.

«Arcadia» aparece con un inquietante sonido de órgano envolvente, en una extraña homilía, elementos de folk.

A continuación, sobre una voz de pop barroco, acompañada por sutiles acordes de guitarra va construyendo un tema con mucha herencia Beatles en «All is mind», que es coloreado con un fino solo de guitarra eléctrica que contrasta con el tono acústico del corte.

Sobre una base acústica como en el tema anterior, se va construyendo  «The Principle Of Rhythm». En esta ocasión con mucho más ritmo, y con una percusión y envolventes efectos de teclados, el resultado es mucho más progresivo, alejándose de los matices pop. Con uso de elementos folk, poco a poco evoluciona a atmósferas sinfónicas con herencia setentera. Para ello se introducen algunos riffs de guitarra que le dan cuerpo.

Partiendo de acordes medievales, «Solve & Coagula», introduciendo instrumentos tradicionales, se generan una melodía apacible y susurrante en entornos oscuros. No estamos ante corte de tinte ocultista como podría parecer, sino más cercanos a momentos de folk con carácter sinfónico y algún retazo psicodélico que no logra imponerse a los elementos folclóricos. 

En la misma línea, pero con matices de cierto misticismo ocultista, «Invocation» aparece como un conjuro redentor sobre una hipnótica instrumentación acústica de carácter psicodélico en el que voces y coros revolotean por sus acordes. 

Teclados y guitarra acústica se soportan en una dulce voz femenina en «Sacrificial Light». Tenue instrumentación en un tema que contiene su fuerza en el susurrante canto y coros de la parte final en la que espiritualidad se acompaña de sonidos de violines.

«THE COURSE OF EMPIRE» se cierra con un sostenido órgano pastoral en el tema más elaborado en cuanto a instrumentación. «The New Aeon». nuevamente el aura mística está presente con teclados envolventes.

El disco se publica via Inverse Records, habiéndose lanzado en Finlandia el pasado 14 de diciembre, dejando su lanzamiento para el resto de países el próximo 18 de enero.

 

 

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NOVEDADES Y RECOMENDACIONES DE LA SEMANA

MONTECRISTO.- «The St. Lazarus Sessions»  (Italia) heavy-psych, stoner, oriental

SMOKESTACK LIGHTNING.- «Voyager» (US) psychedelic rock, retro-rock, stoner, hard

SUNSHINE TRIP.– «II» (Eslovania)blues-rock, alterrnative, grunge, stoner

STONE AGE MAMMOTH.-«RIFF DESERT» (Grecia) psychedelic rock, stoner, instrumental

MONO MOJO.- «GRAVEYARD MELODIES» (Suiza) heavy-psych, rock, stoner, blues-rock

HETOUHT.- «No One Rolls For Free» (Bélgica) stoner, fuzz, instrumental, psych

GREENDEARD.- «Onward, Pillager» (US) desert-rock, stoner-rock, hard 

ATOMONAUT.-  «Inner Space Vol. 2» (US) stoner, psychedelic-rock, hard-rock

GODS & PUNKS.- «Enter the Ceremony of Damnation» (Brasil) desert-rock, stoner heavy-psych

 

FUZZY GRASS.- «1971»

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Un año ha pasado desde que los franceses nos sorprendieran con su EP en vivo en el que el fuzz rebosaba por los cuatro costados. Ahora, con su primer álbum, «1971», nos dejan claro que aquello no fue un espejismo, sino un punto de partida que culmina con este trabajo en el que a través de tonos vintage de blues y enérgica psicodelia, obtienen un resultado muy apetecible para los amantes de los viejos sonidos de los primeros setenta.

Jams caleidoscópicas sobre distintas capas sonoras en las que las sustancias alucinógenas están presentes en todos sus surcos.

¿Que podemos esperan de un álbum que se abre con tema llamado «Electric ayahuasca»?. Todo un viaje místico en el que extraños sonidos y efectos sobrevuelan el camino de una guitarra narcótica a modo de introducción de poco mas de minuto y medio.
A continuación, «The alone boy song», se construye sobre cenizas CREAM, pero aderezados por sustancias más ácidas que los británicos. Con un toque espiritual y más densos y oscuros, van transitando por pantanosos territorios donde los efluvios humeantes y aturdidores van generando un espacio de inconsciencia narcótica gracias a esa alteración psicotrópica.
Heavy-blues stonerizado con tintes retro es lo que nos ofrece «The faceless». Un alegre y poderoso ritmo, se va salpicando de poderosos solos de guitarra. Un viaje 45 años atrás en un tunel del tiempo a través de un tránsito lisérgico. Con momentos netamente heavy-psych con una desgarrada voz que no pierde la fuerza y la garra en ningún momento.

Tras los momentos de calma en los que la voz trata de seducirnos con una tenue instrumentación comandada por una poderosa batería, aparecen momentos que evocan a los mismísimos BLUE CHEER. Alaridos y una guitarra que se desangra en solos ácidos, hirientes, con un final en sonidos west-coast.

«The upside down» sigue el mismo camino. Ahora con más presencia blusera en sus notas, la acidez la salpican de momentos cercanos a CACTUS. A caballo entre éstos y BLUE CHEER, los inquebrantables ritmos de batería y bajo, la guitarra va serpenteando entre gritos y efectos que desatan una locura psicotrópica a la que la razón  no puede vencer. Un éxtasis liberador en el que la energía fluye en torrentes sonoros. Cabe destacar el vigor de una batería tocada a la vieja usanza sobre solos repletos de fuzz y efectos.

Si la banda gusta de los sonidos de los primeros setenta, en  «1971», no podía faltar la herencia hendrixiana. ésta hace acto de presencia en un tema como «Healed by fire».

Una bacanal de fuzz sobre una más que poderosa batería, que hace desprender y transmitir energía en cada una de sus notas. La estética retro sigue presente, pero a unas revoluciones sonoras inconmensurables. Fuzz, fuzz fuzz, y un ritmo diabólico logran hacer un corte de proporciones descomunales. fuerza y vigor en los que el bajo nos golpea con insistencia. Las voces se ecualizan generando ese espacio de enajenación que pretende la banda con toda su exuberancia sonora.

Tras la extenuación del tema anterior, parece que FUZZY GRASS nos ofrece un bálsamo en forma de tema con texturas COLOUR HAZE combinadas con blues-rock ácido. La sombra de BLUE CHEER sigue siendo alargada en «The winter haze» . Aquí parece que la banda duda en seguir el camino de los setenta o mostrarse más contemporáneos en su sonido. Lo  cierto, es que el tema tiene matices de ambos momentos. Los solos de guitarra, no son tan endiablados, pero el thc sigue estando muy presente en sus notas. La lucha entre en sonido de una batería que recuerda a Ginger Baker, y los ahogados momentos vocales nos trasladan décadas atrás, pero sin embargo, las estructuras de la guitarra nos ponen en el siglo XXI. por otro lado, encontramos calmados y tensos momentos en los que la voz trata de emular al Rey Lagarto en alguna de sus disertaciones. Matices, matices, y más matices seguimos encontrando en cada uno de los temas.

 Para terminar, el ritmo nítidamente retro, de «Shake your mind», nos devuelve a los primeros setenta. momentos Hendrix, que van evolucionando, intensificándose, y llenándose de efectos en una nueva orgía sónica. Un desenfreno lleno de garra y fuerza que bien podría definir el sonido de una banda que indudablemente gusta del fuzz, y lo reparte a diestro y siniestro. Si el trabajo de Clément Gaudry-Santiago a las baquetas es descomunal, el de Laura Ruiz , su guitarrista, no le anda a la zaga. Si a ellos unes el poderoso trabajo de bajo Thomas Hobeck, la fórmula es perfecta. y como colofón, una desgarrada voz que se desangra en cada articulación de las cuerdas vocales de Audric Faucheux.  Como resultado, tenemos un exuberante disco en el que la banda deja claro cuales son sus intenciones. Un disco que a buen seguro les aupará a festivales por la geografía europea este próximo año, y sino, al tiempo…..

  

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