Reseña: GREEN LUNG.- ‘This heathen land’

Evolucionando desde el punto en el que lo dejaron con su anterior álbum ‘BLACK HARVEST’ (reseña aquí), el nuevo álbum de los británicos GREEN LUNG sigue explorando sin rubor el legado del heavy rock de los 70’s. En un episodio mas de su evolución, la banda parece tener absolutamente claro su objetivo. Así, vuelven a golpearnos con canciones épicas en las que el proto-doom, y el heavy rock de antaño, habitan en placida armonía en una atmósfera vintage con grandes voces y unos riffs espeluznantes. Ganchos inquebrantables que se tiñen de oscuro para no olvidar aquellos sonidos ocultistas y convertirlos en un cuento de fantasía. Sus fantásticos solos virtuosos y el siempre acertado aporte del órgano hacen que sus canciones resulten cohesionadas. No importan los giros y cambios de ritmo, porque finalmente todo resulta perfecto para enganchar al oyente en un relato de misterio presidido por una grandilocuente melancolía. ‘THIS HEATHEM LAND’ es un intento de “crear la banda sonora definitiva para la película de terror folk que tenemos en nuestras cabezas”, tal y como dice el cantante de la banda Tom Templa. Haciendo que sus canciones se desarrolles en nebulosas atmósferas, GREEN LUNG se mete de lleno en su propio relato, haciendo que todo fluya en armonía. Desde esa guitarra punzante y virtuosa, ese contrapunto en el órgano, y sobre todo el buen uso de las voces y las melodías, hacen que este nuevo álbum se convierta en un trabajo en el que la épica es la guía de un sonido grandilocuente, pero bien construido. Puede que a muchos les resulte familiar lo que escuchan y que lo hayas oído muchas veces antes, pero cuando es tocado así, siempre va a resultar gratificante. De nuevo GREEN LUNG siguen apuntando alto en su carrera, ya que sus canciones consiguen calar hondo en sus mas fervientes fans.

‘Prologue’ nos lleva con una suave introducción acompañada de una locución a ‘The Forest Church’. Una canción que golpea con gruesos riffs de vocación Sabbath. Con bruscos cambios de ritmo y un aroma a heavy rock de los 70’s se entrelazan entre épicas melodías. Un tufillo a RAINBOW y algunos guiños KADAVAR se mestizan en un oscuro escenario sonoro acompañado de ese órgano vintage penetrante y esos solos virtuosos más propios de época dorada del heavy rock.

Los pegadizos riffs de ‘Mountain Throne’ rescatan nuevamente la épica del heavy rock entre estribillos contagiosos. Un corte dinámico de fácil digestión bajo la fórmula de la ‘canción himno’ que tanta gloria dio en el pasado.

Basándose en la vida de la bruja real, Maxine Sanders, la suma sacerdotisa en el corazón de la brujería de Alejandría ‘Maxine (Witch Queen)’ es otro himno de heavy-rock que resonará en grandes festivales activando al oyente con sus incisivos riffs y el cálido órgano.

Explorando la carga de la depresión, y fusionando el doom con tonos góticos ‘One for sorrow’ se inclina por un sinfonismo del siglo XXI encorsetado en un tono melancólico. Uniendo ese proto-doom, con el rock progresivo y el metal sinfónico, la pista nos muestra un halo de tristeza que se ve ensalzado por la magnífica melodía vocal y esos golpes de una pesadez rebosante de épica que los británicos imprimen a sus canciones. Un corte descomunal con magníficos arreglos y el espíritu de Sabbath muy presente.

Usando los acordes acústicos y un lento ritmo tribal, ‘Song of the Stones’ explora un folk oscuro con tintes tradicionales. Una fascinante canción que pone la pausa entre las embestidas de riffs de los cortes precedentes.

Tras la relajante canción anterior, los riffs de puro heavy-metal de ‘The Ancient Ways’ hacen que nuestras cervicales oscilen en un frenesí de fornidos riffs. Mirando de reojo al pasado, las cuidadas melodías son impulsadas por riffs arrebatadores. Otra pista monumental en la que los arreglos son cuidados con esmero para ofrecer al oyente un sonido épico bajo una atmósfera vintage de manual. Una de las mejores canciones de un álbum que no baja el nivel en ningún momento.

‘Hunters in the Sky’ parece beber mas de los riffs Stoner para crear una cruzada diabólica con el heavy-rock más ortodoxo. Con ese fantástico órgano aportando su grano de arena para que todas las piezas encajen, y esos riffs que golpean una y otra vez, la pista se acaba convirtiendo en un regalo para los amantes de los sonidos con tonos ocultistas de décadas pasadas.

El cierre a este notable trabajo lo pone ‘Oceans of Time’. Una canción que se gesta con una lenta introducción que deja paso a voces y coros más propios de Queen, y que versa sobre el amor vampírico. La ambientación, las melodías, el manejo de los tiempos, unido a una magnífica producción y unos arreglos magistrales, hacen que la pista adquiera tonos monumentales.

GREEN LUNG

Nuclear Blast

Reseña: LUCID SINS.- ‘Dancing in the dark’

Los orfebres escoceses del ocult-rock de los años 70’s regresan con un hermoso álbum de sonidos vintage que te arrastran a lo mas profundo del bosque, donde los espíritus de los ancestros y los relatos de cuentos y leyendas más oscuros tiene su morada. Sustentados por su talento compositivo y por su prodigioso dominio de los instrumentos, crean bellas canciones de rock progresivo envueltas en una sutil psicodelia y aromas tradicionales. Una amalgama de estilos que van desde el rock hasta el folk, pasado por la psicodelia, lo progresivo e incluso hasta el jazz. Piensa en una marmita en la que se cuecen a fuego lento los sonidos de bandas como JETHRO TULL, BLACK SABBATH, WISHBONE ASH, CAMEL, FAIRPORT CONVENTION, BLACK WIDOW o CAMEL, aderezados por conjuros ocultistas en un ritual pagano adornado con bellas melodías, y elementos de bandas contemporáneas como DUNBARROW, WITCHCRAFT o UNCLE ACID & THE DEADBEATS,  y encontrarás un esquisto manjar llamado ‘DANCING IN THE DARK’. Un álbum oscuro que hará las delicias de los amantes del progresivo del 70’s con sus dosis de proto-doom y sus coloristas momentos campestres. Aquí no hay espacio para el aburrimiento ya que cada canción contiene elementos diferenciadores sin renunciar a la esencia propia de la banda. Bello, sutil, elegante, oscuro y completamente cautivador, su fluida narrativa acaba por hacer que su escucha sepa a poco, dejándote con ganas de más. Estamos ante un trabajo sobresaliente que se convierte en una gratificante aventura para el oyente en la que magia aflora en cada uno de sus surcos. Si nunca has escuchado a LUCID SINS y te atraen los oscuros sonidos nacidos de las entrañas de los 70’s, ponte cómodo, bebe una buena copa de vino, y disfruta.

La historia de ‘DANCING IN THE DARK’ es la siguiente… Tropiezas por el bosque. Solo y lejos de casa. Todos los caminos os han devuelto a este lugar. Perdido en un mundo verde. Escondido en la oscuridad. A medida que la luz se desvanece, se vislumbran llamas parpadeantes y se percibe el olor del humo. En un pequeño claro, las sombras proyectadas por un fuego moribundo toman formas humanas. Inclinándose en busca de calidez, comparten diez historias de esperanza y traición, magia y locura, amor y muerte. Las palabras susurradas se mezclan con recuerdos lejanos y, a medida que el fuego crece, tu sentido de identidad se quema y quema. Una a una, las figuras comienzan a bailar y girar mientras sonidos psicodélicos ocultos flotan entre los árboles. Atrapado en la vorágine, suspendido en lo alto de una red arremolinada de hojas y percepción, liberas tu control sobre el espacio y el tiempo… En el suelo del bosque, agitado por el amanecer, intentas darle sentido a la niebla dentro de tu mente. Para recordar dónde has estado. Para saber quién fuiste alguna vez. Alrededor de un fuego resplandeciente, en lo profundo del bosque,  están Dancing In The Dark… ¿Bailarás con ellos? 

LUCID SINS son: Andreas Jonsson – Voz, guitarra, bajo, órgano, sintetizador, Ruaraidh Sanachan – Batería, bajo, percusión, órgano, mellotron, flauta dulce, coros.

Invitados en el álbum: Espen Andersen, Stuart Coleman, Hanna Tuulikki, Alex Ward
Arte de portada obra de David V. D’Andrea.

‘DANCING IN THE DARK’ está disponible vía Totem Cat Records.

‘Jack Of Diamonds’ recupera la esencia del hard-progresivo de los 70’s con una cálida atmósfera más propia de un relato de cuentos y leyendas. La cautivadora voz y una suave melodía, junto a un ritmo cadente nos llevan al corazón de la década dorada, con una vibra evocadora de Wishbone Ash o AMAZING BLONDEL, y cuidados arreglos. Buenos pasajes de una suave guitarra nos sumen en una cautivadora oscuridad. Esos tonos ocultistas más propios del proto-doom, son tratados con un esmerado trabajo en unos arreglos que facilitan la escucha al oyente.

Siguiendo una senda similar al corte de apertura, ‘In The Woods (The Drifter)’ incide más en los desarrollos progresivos. En esta ocasión me viene a la cabeza el sonido de los álbumes de JETHRO TULL de mediados de los 70’s. Dulces y contenidos, los escoceses crean otra mágica canción en la que todo fluye con soltura en una senda de ensueño asediada por momentos de melancolía. Con esos tonos ocultistas muy presentes, estos chicos nunca cruzan la barrera hacia un mundo más pesado, sino que amortiguan sus riffs mas gruesos con un trabajo compositivo absolutamente fascinante. Una oda a un pasado lejano en el que la épica lo cubría todo.

‘The Dance’ sigue coloreando sus armonías de un aroma vintage en el que el rock exploraba espacios progresivos sin rubor. Dulces y tenues, LUCID SINS saben como conquistar al oyente con una sutileza y elegancia propia de otros tiempos. Una melancólica atmósfera preside la escena entre dulces melodías vocales que siempre ofrecen su versión más placida.

Con un swing alegre y contagioso ‘Take Me With You’ se nutre de elementos jazz y cuenta como invitado con Espen Andersen, de los maestros noruegos del proto-doom DUNBARROW. Esto supone el primer dueto en una canción en la que el sonido del órgano hammond aporta un gran carácter vintage. Aquí nada es lo que parece, pero el resultado es fantástico. Los pasajes de guitarra siguen brillando a un nivel superior, lo que, unido una esmerada composición, hacen de la pista una verdadera joya en la que los ecos WISHBONE ASH afloran de nuevo.

Sanctuary Stone’ se sumerge en un espacio folk, más propio de bandas como FAIRPORT CONVENTION.  La mágica y cautivadora voz de Hanna Tuulikki, y el uso de algún instrumento tradicional, marcan el devenir del corte. Folk progresivo evocador de tiempos pasados como guiño a la música tradicional.

Devolviéndonos a las atmósferas ocultistas, ‘A Call In The Dark’ es un sortilegio en álbum oscuro y remoto lugar en lo profundo del bosque. Su amenazante línea de bajo y un tempo constante unido a algunos quiños Sabbath, son la guía de este inquietante relato más propio de bandas como BLACK WIDOW y mas concretamente su ‘Come to the Sabbath’, esta vez adornado con alguna melodía progresiva.

 ‘The Toll’ transcurre en un espacio vintage presidido por el majestuosos sonido del órgano. El relato ocultista persiste en otra canción oscura que se ejecuta con un sonido contenido que va elevándose entre riffs rugosos y un ambiente humeante.

El relato prosigue con ‘From The Bough’, en donde las suaves melodías vocales, miran al legado de los 70’s para construir otra canción de hard-progresivo a la vieja usanza. Piensa en un hibrido entre Wishbone Ash y Camel.

Retomando las vibraciones folk, ‘The Raven’s eye’ nos sususrra en un canto seductor evocador de la tradición. Verdes pastos y un bucólico entorno con olor a hierba se adornan con dulces voces en una nueva colaboración de Hanna Tuulikki. Un ejercicio de melancolía en el que podemos encontrar ecos de Jethro Tull en sus años más campestres.

‘Catch the wild’ cierra el álbum con brillantes momentos psico-progresivos en los que el legado de Ian Anderson también parece venerarse. Algo más alejados de los postulados ocultistas, los elementos folks, aparecen en otra bella canción progresiva. Esmerados en los arreglos, el corte contiene toda la esencia de LUCID SINS, un atributo con un intenso olor a perfume de alto standing. La parte final el sonido del clarinete de Alex Ward lleva la canción a un espacio mas propio de Pink Floyd tocando jazz.

Lucid Sins

Totem Cat Records

Reseña: SILVER LININGS.- ‘Pink fish’

Provenientes de Andalucía y más concretamente de Málaga THE SILVER LININGS nos proponen un divertido y gratificante viaje por varios sonidos psicodélicos de fuerte inspiración vintage en su álbum ‘PINK FISH’. Con canciones compuestas con un espíritu lúdico THE SILVER LININGS nos ofrecen multitud de paisaje sonoros en los que no faltan atractivos riffs de guitarra y una sucesión de sueños lisérgicos. Añadiendo tres canciones más, completan el EP ‘TSM’,  publicado meses atrás. Una odisea cósmica a través de la psicodelia de inspiración 60’s y 70’s en la que estos multifacéticos músicos reflejar su amor por estos sonidos sin mas pretensiones que la de ofrecer música divertida y de fácil digestión. Desde la sencillez componen canciones embriagadoras que nos sitúan un en mundo irreal en el que las vibraciones acidas son las protagonistas. Todo un soplo de aire fresco con pistas sin demasiadas pretensiones, pero con una calidad evidente. El mundo multicolor de THE SILVER LININGS explora vibraciones del kraut de los 70’s, enlazándolas con esa psicodelia sesentera underground que tanta gloria dio a bandas como THE VELVET UNDERGROUND, pero también miran al presente con guiños a DEAD MEADOW. Lo cierto es que cada una de ellas fluye con una naturalidad pasmosa calando profundo en el oyente.  Sin olvidar las bandas sonoras de ciencia ficción, su experimentación está ligada a otros elementos culturales que seguramente te sorprenderán. Con acordes de borbotean en un mundo mágico, los malagueños se muestran al mundo como una banda a tener en cuenta en la prolífica escena psicodélica del nuevo milenio. Posiblemente algunos pensarán que no ofrecen demasiadas cosas nuevas, pero su propuesta está hecha con honestidad, y eso se nota en el espíritu de sus canciones coloristas en este viaje acido, una travesía que nunca sabes donde te va a llevar, y este precisamente es su mejor argumento para conquistarte. Con infinitas y variadas influencias, desde el millón de esferas hasta el multiverso psicotrópico, viven y componen con el espíritu puesto en pasarlo bien, haciendo florecer la diversión entre su público. Huyendo del oscurantismo tecnocrático impuesto por seres de pensamiento plano y la paranoia subyacente del sufrimiento perpetuo.

THE SILVER LINING son: Javier Toledano ( Voces, guitarra eléctrica, teclados), Catarina Serer (guitarra eléctrica), Jose Gutiérrez (bajo), Lolo Cortes (batería y percusión) y Marta Malinowska (saxo)

‘PINK FISH’ está disponible vía Spinda Records.

Abriendo al álbum ‘Cosmic Excursions’ nos situa en un entorno de psicodelia espacial a través de riffs distorsionados y efectos envolventes. Si bien el ritmo y las melodías vocales nos sitúan en un entorno mas propio de The Velvet Underground, el corte conjuga diferentes elementos que encontraremos en el resto de las canciones del álbum.

‘ A Pleasant Trip To The Unknown’ mantiene la corriente lisérgica. En esta ocasión con suaves melodías y un espíritu 60’s los pasajes de guitarra se muestran coloristas y de fácil digestión. Esto hace que la canción fluya en un espacio de ensueño con múltiples elementos vintage y efectos que vuelven a llevarnos a un escenario cósmico. La conjunción de guitarra y bajo unido a un carácter kraut complementan otra fascinante corte.

Desde un mágico Jardín del Edén la balsámica ‘Pink Fish’ explota ese carácter psicotrópico. Tomándose las cosas con calma, la canción nos presenta dóciles pasajes atmosféricos ideales para la relajación. Aunque en apariencia el corte tiene una sencilla estructura, la banda se las apaña para imprimir la fuerza a sus surcos. Un arranque cósmico pone el músculo en este agujero de psicodelia ensoñadora de tintes futuristas. En su avance, la pista se torna más acida de lo que intuía en su apertura.

Embutidos en los sonidos vintage ‘Patient M’ cabalga sobre un ritmo atractivo adornado con una voz evocadora de otros tiempos. Neo-psicodelia con la mirada puesta en el pasado en una canción de estructura sencilla, pero que mantiene el nivel del resto del álbum. La canción está basada en la historia real de un soldado republicano que recibió un disparo en la cabeza y sobrevivió, pero vio el mundo completamente patas arriba bajo ciertas circunstancias

Una introducción atmosférica nos pone en ruta en ‘Heart Full Of Gold’. Un corte con una estructura mas compleja y en el que la banda se toma su tiempo para desarrollarlo. Su aura mística y su sonido mas propio de finales de los 60’s reflejan el amplio espectro de miras de los malagueños. Lento y nebuloso, el corte mantiene ese tono melancólico entrelazando los pasajes de guitarra acida para ofrecer una atmósfera lisérgica y oscura en esta ocasión.

In the Fleeting Hands Of Time’ parece seguir el camino marcado por la pista anterior. Adornando con suaves pasajes que se inclinan por lo progresivo, la tristeza flota en el ambiente con pequeñas oscilaciones y un carácter introspectivo. En esta ocasión la frescura se transforma en una canción más compleja en la que no faltan las guitarras ácidas y psicotrópicas.

Sin darnos cuenta llegamos al final del álbum con una canción como ‘Lifeforce’. Aquí los ritmos coloristas de inclinación tropical y el wah wah revoloteando nos invitan a un baile sensual y adictivo. La marcada línea del bajo marca el tempo de una canción que no duda en elevarse refrescante y divertida haciendo que caigamos rendido a sus armonías lisérgicas.

The Silver Linings

Spinda Records

Reseña: WOLF PRAYER.- ‘Spell of the crimson eye’

Después de las buenas sensaciones dejadas por su anterior álbum de 2019 ECHOES OF THE SECOND SUN’, el trio alemán WOLF PRAYER, regresa a la actualidad por la puerta grande con su nuevo y segundo álbum ‘SPELL OF THE CRUMSON EYE’. Aquí, encontramos a una banda pletórica y solvente, una banda con las ideas claras y la creatividad en estado de Gracia. Con la intención de transmitir en el disco la fuerza, el poder y la consistencia de sus actuaciones en directo WOLF PRAYER presentan un trabajo con muchos alicientes para el oyente. Habiendo Avanzado en su faceta heavy-psych, las melodías y las oscilaciones de cada canción, ofrecen giros sorprendentes y bien elaborados. Si a esto unimos que la banda no ha perdido ni un ápice su potencia stoner, el resultado es un trabajo para gozar y degustar como un plato de alta cocina.  El álbum aborda una amplia variedad de temas en sus siete nuevas canciones: el anhelo de un nuevo amor, la pérdida de la personalidad de un ser querido debido al olvido causado por la enfermedad, el seguimiento y la ejecución irreflexiva de enseñanzas socialmente «respetadas y correctas» y perderse en la rutina cotidiana, el eterno juego entre el bien y el mal, un homenaje a la luna y al espacio viajar y el impulso interno que resulta en un cambio consciente de personalidad que uno acepta y, por lo tanto, perjudica a sus seres queridos. Su psicodelia heavy-psych sabe nutrirse de momentos vintage de un órgano escueto pero profundo, de melodías vocales cautivadoras que siempre afloran en el momento justo y con el registro oportuno para que todo fluya con naturalidad. Esos tonos vintage llegan a convertirse en verdaderos viajes lisérgicos con la sombra de Pink Floyd en el horizonte, pero a su vez, saben mutar para arrastrar las arenas del desierto a unos riffs poderosos como una tormenta en medio de las dunas. ‘SPELL OF THE CRUMSON EYE’ es un álbum para tener muy en cuenta y en el que tanto, los fans de la psicodelia pesada, como los amantes del Stoner, van a encontrar su particular filón.

SPELL OF THE CRUMSON EYE’ está disponible vía Barhill Records

WOLF PRAYER son:
Jan Sprengard: voces y guitarra

Tim Hansen: bajo

Matthias Schorr: batería

Entre sutiles acordes de blues y una fascinante psicodelia atmosférica ‘Interludium Nebulae’ nos pone en la pista de esta nueva entrega de los alemanes. Una magnética pista de Psicodelia pesada con embestidas de riffs desérticos que nunca pasan el umbral. Repitiendo una y otra vez el mismo riff la pista nos presenta un apacible entorno psicotrópico con momentos arenosos y un cautivador desarrollo que finaliza entre tonos cósmicos. 

Con una poderosa línea de bajo en su apertura ‘Desire’ nos muestra otra versión de la banda. Voces casi chamánicas y un ritmo que te atrapa van dando forma a un corte con garra y un cierto aroma a 70’s. impulsado por ese bajo prodigioso y un ritmo cadente el corte va adentrándose en un entorno más psicodélico sin perder ni un momento su groovy pegadizo.

‘Oblivion’ sigue sorprendiéndonos con un nuevo giro en el que sutiles momentos progresivos aparecen entre una estructura de psicodelia suave y penetrante. Sus cálidos pasajes se inclinan a un espacio floydiano en el que cada nota flota entre sustancias lisérgicas. Una balsámica canción capaz de amansar a la mas salvaje de las fieras. Sin duda uno de esos temas que te invita a expandir tu mente en busca de nuevos horizontes sensoriales. Pero en este viaje astral también se apuntan unos teclados vintage y unos riffs desérticos para que no falte de nada. Una hermosa y cautivadora canción con efectos terapéuticos y en la que la banda del fluido rosa se vislumbra en el horizonte. «La canción trata sobre el olvido, más precisamente sobre el olvido relacionado con la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral incurable», dice la banda.»Debido a la muerte de las células nerviosas del cerebro, las personas afectadas se vuelven cada vez más olvidadizas, confusas y desorientadas. Ya no pueden realizar actividades habituales y sencillas como beber o comer. Las impresiones visuales y las relaciones espaciales ya no se comprenden. un cambio en el estado de ánimo y personalidad de las personas afectadas. Se alteran fácilmente cuando están fuera de su entorno familiar. Si se interrumpen rutinas o procesos rígidos desarrollados, hay inquietud, ansiedad o confusión. La realidad se transforma en una extraña ilusión que no es real. Poco a poco, la memoria a largo plazo también se resiente, de modo que los seres queridos, familiares y amigos ya no son reconocidos y son tratados o percibidos con desconfianza y distancia: apenas queda nada de la antigua personalidad amada.Debido a la degradación de las capacidades cognitivas, la pérdida de la personalidad y la degradación de la condición física y corporal, uno sólo puede observar con impotencia la decadencia y la consiguiente disminución de las fuerzas vitales del ser amado.»

Con una oscura introducción con tambores rituales, ‘Doctrine’ sigue la senda de la canción anterior con sus pausados acordes y un registro vocal suave y por momento sugerente. En su parte central el corte eleva la intensidad con momentos mas propios de THIN LIZZY en una mezcla resultona con sonidos arenosos empapados de fuzz narcótico.  Otra canción en la psicodelia se enriquece con distintos matices sonoros con un resultado muy apetecible.

‘Cards Of Evil’ se desarrolla entre pasajes heavy-psych en una atmósfera retro en la que la acidez sonora se erige en protagonista. Un corte hipnótico, denso y sumamente psicodélico que refleja a la perfección el espíritu de este fascinante álbum. Tras dos minutos, la canción parece tomar otra ruta en la que definitivamente la psicodelia pesada se enrique con tonos progresivos para crear un marco sonoro inigualable y absolutamente cautivador. Parece como si se tratara de otra canción, algo sumamente curioso.

Por la vía directa, la vibrante y rugosa ‘Luna’ transita por un entorno desértico. Riffs rompe cuellos y ganchos con los que atrapar al oyente en un transitar ondulante en el que la intensidad sube y baja con desparpajo. La banda pone al descubierto su lado más Stoner y contundente.

Si el resto de las canciones del álbum estaban entre cuatro y cinco minutos, ‘The Devil Told Me So’ rompe esa ecuación con mas de ocho minutos intensos. En su comienzo la pista se soporta en oscuros pasajes proto-doom que parecen advertirnos de algo. Este preludio da paso a momentos heavy-psych adornados por un sutil órgano y unos riffs expansivos que se evaporan ante la llegada de la calma psicodélica. La cautivadora voz de acompaña de leves efectos de eco entre su magnética instrumentación. Oscilante entre esas vibraciones y la rugosidad desértica, la pista late con fuerza envuelta en efectos lisérgicos. La pista nos ofrece buenos momentos heavy-psych antes de retomar el punto de salida con esos riffs pesados ejecutados a cámara lenta. El órgano regresa aportando su carácter vintage.

wolf prayer

Barhill Records

Reseña: GRAVEYARD.- ‘6’

Tras cinco años de espera y varios retrasos respecto a la fecha inicialmente anunciada, finalmente ve la luz el sexto álbum de GRAVEYARD. Con un escueto ‘6’ como nombre, los suecos nos muestran su lado más contemplativo y dinámico (como nos comentaba su bajista en la entrevista que le hicimos hace meses lee la entrevista aquí) en un álbum que suena a GRAVEYARD tal y como los hemos conocido, pero en el que encontramos también nuevos caminos en su sonido. Necesitados de tomar aire fresco en su creatividad, los suecos nos ofrecen su lado más pausado. Una versión que aflora con elegancia en magníficas canciones psicodélicas que no reniegan del blues ni del hard-rock más salvaje. Un sonido 70’s que se enriquece con un tono que por momentos se torna progresivo y que nunca pasa el umbral. Teniendo en cuenta que estas canciones fueron compuestas en el periodo pandémico, la oscuridad aparece en ellas como tantas veces hemos visto en otros álbumes en los últimos tiempos. Canciones más introspectivas que nos ponen la pausa con unos arreglos acertados. En ‘6’ encontramos momentos cercanos a THE DOORS más chamánicos, a los STEPPENWOLF más divertidos, pero también a los FLEETWOOD MAC de la primera época, incluso con guiños a los blues dylanianos, pero, sobre todo, encontramos a los GRAVEYARD más inspirados desde hace años. Con una producción impecable, ‘6’ seguramente recibirá opiniones encontradas. Por un lado, fans más fervientes que esperaban encontrar a los GRAVEYARD más ácidos y ruidosos, y entre los que veamos esta nueva entrega como un giro en el camino de la banda para ensanchar su horizonte por territorios no explorados suficientemente antes. Un giro que se me antoja premeditado y que no es obra de la casualidad, sino más bien de un estado de ánimo y de una madurez que siempre invita a descubrir nuevas rutas. Con Joakin ofreciendo dos registros vocales diferentes, y acompañado por sutiles coros y melodías, cada canción nos regala pinceladas de intensidad en esta plácida y persistente calma general. Canciones en forma de baladas con las que logran transmitir un sinfín de sentimientos, y en las que no se olvidan de despertarnos de ese mágico sueño con las embestidas de garra que les ha caracterizado a lo largo de su carrera. Podemos concluir que ‘6’ es un disco con un sonido nuevo, pero también es un disco que contiene la esencia de GRAVEYARD, y eso es mucho. Seguramente la monotonía les haya empujado a hacer un disco diferente a los que nos tienen acostumbrados, pero el resultado de su gran inspiración a la hora de componer canciones, es sencillamente brillante. Pero lo mejor es que des al ‘play’, disfrutes de sus fantásticas canciones, y decidas por ti mismo.

‘6’ está disponible vía Nuclear Blast.

Con calmados sonidos psico-progresivos ‘Godnatt’ nos introduce en esta nueva entrega de la banda sueca. Una canción que sirve para medir la intensidad de un álbum en el que los estruendoso no es tan importante. La canción es una pseudo-balada en la que los acordes aparecen con tenidos creando una atmósfera cálida y acogedora con un cierto tono intimista.

De inmediato y sin tiempo para reponernos del plácido viaje del corte anterior, ‘Twice’ borbotea entre riffs punzantes de puro hard-rock 70’s. Con una vibra muy STEPPENWOLF, el corte nos devuelve a los GRAVEYARD más ‘retro’. Una pista rebosante de garra y en la que la banda muestra sus verdaderos orígenes. Sin duda un impactante corte con el que te será difícil no mover tu cuerpo al son de esos vibrantes ritmos.

Retomando las misteriosas atmósferas psicodélicas ‘I Follow You’ emerge lentamente con una introducción en la voz parece recitar más que cantar. Solo necesitan unos instantes para hacer eclosionar la canción por esa senda vintage en la que el blues aflora en unas estrofas impregnadas en humo cannabico. Rabioso y poderoso, el tema mantiene el ritmo cadente, y sobre este, eleva su intensidad por un territorio más angosto y turbio. Un camino ondulante que la banda transita con solvencia haciendo que las transiciones fluyan sin que nos demos cuenta del cambio de escenario.

‘Breathe In Breathe Out’ vuelve a bajar la intensidad para desarrollarse en un apacible entorno.  Una de las canciones más destacables del álbum, sino la mejor, y en la que la cálida voz de Joakin se acompaña de unos coros femeninos que aportan más dulzura a una hermosa canción. Sin salirse de la atmósfera psicodélica, los elegantes pasajes de guitarra se complementan con un ritmo suave y cálido que sirve de bálsamo para el oyente. Seguramente estemos ante los GRAVEYARD mas brillantes desde hace años con una apuesta en la que la pesadez no es tan importante.

Con un nombre como ‘Sad Song’ puedes intuir el contenido de sus surcos. Pasajes vintage con un tono de cuentos del pasado se entrelazan con un sonido blusero casi dylaniano. Hermosas y plácidas melodías que nos acarician proporcionándonos un gratificante entorno para la relajación y el disfrute de sus suaves melodías.

Con un registro vocal más agudo que el mostrado en los cortes anteriores, ‘Just A Drop’ sube las revoluciones con desgarradores pasajes, y unos ritmos más elevados. Insertando solos ácidos con sabor a blues, la pista transita por una senda vintage impulsada por una potente línea de bajo y una composición bien elaborada.

‘Bright Lights’ retoma la pausa predominante en ‘6’ tras la explosión de la canción anterior. Con una susurrante batería y una suave neblina, los suecos ejecutan una canción llena de sentimiento. Nuevamente se perciben pasajes progresivos tocados con la pausa necesaria para que cada nota llegue a nuestra alma.

Anteponiendo la elegancia y los arreglos a la fuerza ‘No Way Out’ es otra canción con sabor a blues en la que los sonidos retro aparecen en corte evolutivo. Con una vibra que me recuerda por momentos al primer Joe Cocker el blues-rock vintage se manifiesta con elegancia y garra al mismo tiempo. Coros sutiles complementan una canción que va de menos a más, pero que nunca pasa la raya.

En un tono más ortodoxo y con ecos de Peter Green, ‘Rampant Fields’ es un blues a la vieja usanza. Sentimiento y pausa con un ritmo sencillo en una ejecución suave solo alterada por algún momento en el que la guitarra se torna diabólica y la voz eleva su tono. Pero eso es el blues, ritmo cadente, y contoneos en distintas direcciones, desde la más abrasiva y desgarradora a la más dulce y profunda. Una canción para escuchar con la luz tenue en la que no falta algún detalle psych. 

Graveyard 

Nuclear Blast