Reseña: SOLARIUS.- ‘Universal trial’

Siempre es un placer para un fan de una banda, cuando aparecen grabaciones escondidas de ella. En esta ocasión los fans de Graveyard pueden estar de enhorabuena, ‘UNIVERSAL TRIAL’ recupera unas grabaciones perdidas de 2006, que han estado ocultas durante 15 años y que el sello Heavy Psych Sounds saca ahora a luz. Se trata del emocionante proyecto de rock sueco SOLARIUS, fundado y liderado por el guitarrista de Graveyard, Jonatan Ramm. Bien podemos decir que se trata del germen que luego brotó en el clásico sonido de Graveyard. Este EP es una pequeña pieza de coleccionista que contiene cuatro canciones (una lástima que no sean más) en las que los sonidos analógicos de los 70’s nos sumergen en un groovy vintage de blues, hard-rock y psicodelia. Sonidos retro llenos de vitalidad con momentos rugosos, pero también con pasajes suaves, con los que el oyente caerá rendido.  Capturándonos con su magia, SOLARIUS componen cuatro fascinantes canciones en las que podemos encontrar vibraciones propias de pioneros como Leafhound, Samuel Prody o May Bitz, así como parte del sonido que luego encontramos en los álbumes más gloriosos de Graveyard. Todo un regalo para los paladares gourmet de los difusos sonidos hard-blues retro, en un viaje en el tiempo al comienzo de los 70’s. ¿Dejará algún día de sorprendernos la escena retro sueca? Confiemos que no sea así, porque esa fuente inagotable de bandas vintage sigue dándonos múltiples alegrías como esta.

‘UNIVERSAL TRIAL’ se grabó en 2006 en los estudios Don Pierre en Gotemburgo y fue producido por Don Alsterberg (Graveyard, Blues Pills), con un sonido 100% analógico. Estas cintas fueron olvidadas en algún lugar, estando ocultas hasta ahora.

SOLARIUS son:

Jonatan Ramm – Guitarra y voz
Mattias Ohde – Bajo y voz
Fredrik Aghem – Batería
Johan Grettve – teclados

‘Universal trial’ la canción que nombre al EP explora los sonidos ácidos del hard blues de los 70’s. Su torbellino de riff retro y esa voz desagarrada que vomita cada estrofa nos llevan al principio de la década dorada del rock. Su atmósfera vintage se llena de humo cannabico mientras la guitarra se desangra en riffs ardientes. Su contagioso ritmo nos invita a una fiesta desenfrenada de hard-rock primitivo entre neblinas narcóticas. Tras la embestida inicial el tema reposa en un espacio más psicodélico antes de emerger como el Ave Fénix sobre salvajes riffs de crudo rock.

Sustentada en un riff de inminente carácter retro, ‘Sky of Mine’ se balancea entre contagiosos ritmos funk. Aquí se pueden encontrar todos los ingredientes que usaban los pioneros de los 70’s. Blues, rock y hasta un alma soul, se perciben en unos vibrantes riffs que rápidamente te contagian el ritmo. Vacilón, chulesco e infeccioso, el tema se toma su momento de pausa para reposar entre psicotrópicos proporcionando momentos más suaves.  

En tonos más misteriosos y psicodélicos ‘Into the sun’ se deja llevar por los efluvios lisérgicos en una apertura chamánica que suavemente nos susurra. Una gratificante calma balsámica que inevitablemente recuerda el sonido que desarrollarían Graveyard tiempos después. Una cálida voz nos susurra recitando sus estrofas mientras la canción va tomando forma. Con momentos que me recuerda a la cadencia vocal de Greenleaf, el tema se toma su tiempo hasta la deflagración de riffs hilarantes. Aquí el tema se encabrita en una espiral que nos arrolla con toda su fuerza. Los extenuantes solos de guitarra se ven custodiados por una base rítmica endiablada antes del ocaso final, en el que el tema vuelve a la calma.

Con una apertura de arpegios acústicos ‘Mother nature mind’ evoluciona lentamente por una atmosfera suave y acogedora. Pasajes de gran belleza acompañados de una dulce voz, logran un efecto balsámico sobre el oyente. Sosegado y con genes blues, la canción arranca arrastrada por los acordes de un órgano vintage que hace que la temperatura suba. Poco a poco el tema va adquiriendo tintes épicos sin desdeñar la belleza de sus melodías. Una canción impactante que me deja el regusto a ser uno de esos temas en crudo, sin pulir, y del cual, seguramente se podría sacar un rendimiento mucho mayor. A pesar de este apunte, el corte es magistral.

HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: PRĄD.-‘Octotanker»

Con un EP, un Split y un álbum completo previos, los polacos PRĄD dan un paso adelante con su nuevo álbum ‘OCTOTANKER’. Desde sus inicios, el quinteto se ha dedicado a crear su propio sonido. Inspirándose en el programa espacial soviético, cold wave, el Stoner y la literatura de rock y ciencia ficción, han logrado crear una obra única e interesante mezcla. Su último álbum presenta un sonido más maduro, espacioso y equilibrado, que hipnotiza al oyente y emprende un viaje a oscuros paisajes sonoros. Las ocho canciones de ‘OCTOTANKER’ nos muestran a una banda mucho más madura y solvente. Creando auténticos trances chamánicos los de Wroclaw, hacen gravitar su sonido entre oscuras y frías atmósferas en las que una voz evocadora del legado del Rey Lagarto, lanza sus plegarias haciendo que el oyente se vea inmerso en un entorno narcótico. Estratificando su sonido como sui de nubes de hidrógeno se tratara, transitan por un oscuro cielo nocturno, entrelazando los horrores del vacío sin fin, tanto en lo alto del espacio interestelar como en el interior de las neuronas del oyente. Como muchas de las bandas polacas PRĄD saben desenvolverse a la perfección en los territorios heavy-psych más tenues y fríos. A diferencia de sus trabajos anteriores, sus canciones se muestran menos virulentas, transmitiendo una extraña sensación de sosiego. Una calma bañada en sustancias psicotrópicas en la que se zambullen ocasionalmente con riffs Stoner y algún coqueteo doom. Si algo me llama especialmente la atención del álbum, es ese regusto a The Doors que imprimen a sus temas. Las oscuras atmósferas reflejan el silencio y la soledad, pero también transmiten una extraña inquietud y misterio, algo de lo que escapan, haciendo serpentear sus armonías con una estructura ondulante. Un billete de ida al frío vacío, para regresar por un sendero más tortuoso a través de sus ásperos riffs. Estamos ante un logrado y fascinante trabajo que bien requiere una atenta escucha, ya que son muchos los alicientes que se esconden en el interior de unos temas con apariencia lineal. El resultado es una mezcla única, y original de psicodelia pesada,, aderezada con elementos que incluso llegan al metal, pero que siempre lucen su lado más suave.

‘OCTOTANKER’ fue grabado, mezclado, masterizado por Radek Sławuta / SoHigh Records, correspondiendo el arte del álbum a Kamil «Lupus» Boettcher y está disponible vía Galactic Smokehouse Records.

En esa atmósfera oscura, ‘Octotanker’ parece avanzar sigiloso sobre un frio entorno que va engrandeciendo su sonido en arrebatos de virulentos. Si bien el tema mantiene un ritmo contenido, los elementos modernistas se mezclan con riffs pesados y difusos que aportan carácter a la canción.

‘Conan the astronaut 2’ se desarrolla en un entorno chamánico y misterioso. Oscuros pasajes y melodías vocales que mantiene el legado de THE DOORS en un tenebroso e insondable entorno. Casi recitando, la voz se ve acechada por turbios pasajes heavy-psych con un carácter sideral. Repitiendo el riff principal en los momentos instrumentales, la banda modula su sonido en los pasajes cantados, para llevarnos a lúgubres bosques impregnados de sustancias alucinógenas.

Una crujiente línea de bajo nos introduce en ‘Nothing We Know Can Remain’. Una canción de casi diez minutos en los que PRĄD mantiene la línea argumental del álbum. Oscuridad, entorno que evocan una inquietante soledad, y un clima frio. Melodías casi shoegaze habitan entre sus psicotrópicos desarrollos. Calmado pero sólido, el tema golpea con hipnóticos riffs casi doomies. Manteniendo la tensión. Transmitiendo con sus pasajes un espíritu narcótico, sus chamánicos momentos nos aturden llevándonos a un trance casi místico en el que extrañas fuerzas parecen acecharnos. Inquietante y lisérgico, el tema transmite una sensación de inquietud con sus tenebrosos y plomizos pasajes, mientras la voz parece ejecutar un ritual liberador.

Siguiendo el hilo conductor del corte anterior, ‘Starlow distration’ nos ofrece un sonido más crudo. En un tono algo más inquietante, los pasajes vocales se vuelven algo más tortuosos y su instrumentación genera un entorno más inquietante. Casi sumergiéndonos en un entorno psico-progresivo, los elementos de metal aparecen con crudeza haciendo que el tema vaya elevando su intensidad.

Dejando un poco de lado las vibraciones mas pesadas, ‘Lunar sea’ explora un entorno de psicodelia enigmática y oscura que se ve contrastada con la calidad y dulzura de los pasajes vocales. El espíritu del Rey Lagarto parece aflorar nuevamente en otro tema frio, oscuro y que se enturbia según avanza.

Una poderosa y crujiente línea de bajo nos introduce a ‘Aokigahara’. El tema con el que los polacos cierran el álbum y en el que durante 10 minutos nos invitan a un trance chamánico en el que la psicodelia narcótica nos impregna los sentidos expandiendo nuestra mente. Con un tempo lento, la banda poco a poco construye su relato entre brumas intoxicantes y voz en su momento mas seductor.

PRĄD

Galactic SmokeHouse

Reseña: KADABRA.- ‘Ultra’

ULTRA’ es el debut de los heavy-rockers de Washington KADABRA. Un álbum escrito durante la pandemia global de 2020. ‘ULTRA’ presenta una estética que se acerca al encanto psicotrópico y la energía del rock clásico. Con un sonido cálido y sensual que entrelaza el flujo lisérgico, el impulso difuso de la psicodelia moderna, un riffage de blues vertiginoso y una voz empapada de reverberación magnética, nos seducen en cada canción. Este debut es un álbum sin relleno, en la línea de los primeros All Them Witches. , Black Angels o  Dead Meado , pero con el legado de los 70’s muy presente. El registro vocal de su cantante y guitarrista Garret Zanol, hace que parezca que estamos ante una voz femenina, lo que le da un tono particular a sus psicotrópicas canciones. Sabiendo entrelazar momentos pesados en los que los ecos 70’s aparecen, con pasajes ácidos y psicodelia ensoñadora, este debut es todo un regalo para los amantes de la psicodelia pesada de tintes vintage. Con la suficiente pesadez como para llamar la atención del publico amante de los sonidos mas crudos y difusos, pero también con un poder de seducción capaz de atraer a los fans de la psicodelia más ácida. Sin duda un debut difícilmente encasillable, ya que son muchos los estilos y matices que aparecen en cada una de sus canciones, pero a la vez, estimulante y fascinante. ‘ULTRA’ se desarrolla en atmósferas oscuras pegajosas, pero también tiene la cualidad de ofrecer la luz a través de sus pegadizos y magnéticos ritmos. Un prometedor debut que esperemos tenga continuidad con nuevas entregas.

En 2020, un año devastado por la disidencia cultural y una pandemia mundial, los compañeros músicos y viejos amigos Garrett Zanol (Blackwater Prophet) e Ian Nelson decidieron comenzar su propia banda. Después de retener el talento de su baterista local favorito, Chase Howard, el grupo se puso a trabajar en la escritura de un álbum que ilustre su clima actual. KADABRA ofrece la inquietante psique de banda contemporáneas, pero también el pesado riff difuso de Black Sabbath. En el otoño de 2020, grabaron su álbum debut con Dawson Scholz, para un lanzamiento vía Heavy Psych Sounds.

KADABRA son:
Garrett Zanol – Voz / Guitarra
Ian Nelson – Bajo
Chase Howard – Batería

‘Graveyard’ explora los sonidos heavy-psych con un nítido acento stoner. Rugosos riffs difusos soportan los devaneos psicodélicos de una banda que mira a los 70’s de reojo. Voces pseudo-ocultistas flotan en un oscuro entorno retro del que emergen solos ácidos. La canción, sin estridencias, recupera vibraciones del rock clásico en una comunión con los contemporáneos sonidos stoner y heavy-psych de altos vuelos.

En un entorno más oscuro ‘Faded Black’ recupera el blues psicodélico de los 70’s. Con una marcada estructura, la canción avanza lenta pero cadenciosa, mientras sus notas nos impregnan de psicotrópicas reverberaciones con un gran poder magnético. Un oscuro y nebuloso bosque empapado de los efluvios de los hongos mágicos es el espacio en el que se desarrolla. Sus siete minutos permite al trio explorar distintos escenarios sonoros, pero siempre con la psicodelia acida como leit motiv.

Nuevamente el blues aparece en ‘Eagle 20’s’. Casi ocho minutos en los que los ecos proto-metal de los 70’s conviven con la psicodelia del siglo XXI sobre esos genes bluseros. Un borboteante tema con un ritmo vivaz y seductores pasajes. tornándose más oscuro y pesado en su parte central, la canción mantiene su carácter pseudo-ocultista con vibraciones añejas a las que revisten de difusos sonidos.

‘Bean King‘ es un hipnótico corte del que afloran voces más propias de finales de los 60’s entre ritmos difusos y una cadencia cansina pero divertida a la vez que psicotrópica. Lleno de gancho, el tema rápidamente consigue atraer al oyente a su particular espiral de sonidos vintage con guitarras que se desdoblan para ofrecer un particular caleidoscopio multicolor.

Los riffs retro de ‘Death’ nos introducen a un espacio nebuloso lleno de aristas y de momentos épicos. Con una melodía apacible, los rugosos riffs golpean una y otra vez con una parsimonia casi matemática. Su contagioso ritmo y la acidez de alguno de sus solos lo convierten en un corte lleno de fuerza, a pesar de su sencilla estructura.

‘Coyote’ muestra a la banda más desenfrenada en ofrecer su lado más pesado y colorista. Esa voz empapada de reverberaciones se erige como la protagonista de otra canción ácida y con ciertos tonos vintage en la primera mitad. Sin embargo, la última parte del tema es seducida por la psicodelia más envolvente y alucinógena. Aquí se produce una bacanal de vibraciones psicodélicas que enturbia la consciencia del oyente.

Lento pero firme, el embriagador ‘Settle me’ es toda una jam psicotrópica que refleja el contenido de uno de los álbumes de los que se hablará en los próximos meses dentro de la escena psicodélica. Ácido, dreamy, y muy lisérgico, sus riffs derretirán tus sentidos gracias esa cadencia ácida más propia de finales de los 60’s. Sus suaves voces y el groovy contagioso, nos llevan a una excursión por chamánicos bosques repletos de hongos mágicos expandiendo todo su poder narcótico.

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Reseña: HOLY DEATH TRIO.- ‘Introducing…’

‘INTRODUCING…’ es el ardiente álbum debut de los hard-rockers texanos HOLY DEATH TRIO. Seleccionado por el reverenciado bajista de Ozzy,  Blasko  como el primer lanzamiento de su asociación con Ripple Music, los de Austin nos ofrecen un tornado de 9 pistas de rock’n’roll de alto octanaje, empapado en boogie texano, ritmos retro de puro heavy-rock y ganchos de fuego rápido en los que el blues esta presente. Mostrando su amor reverencial por Hendrix, Black Sabbath y con un sonido a caballo entre Radio Moscow y sus paisanos ZZ TOP, ‘INTRODUCING…’ es de esos álbumes que huele a humo y a whisky de garito de carretera. Su bacanal de ardientes riffs y ritmos aplastantes, hacen que el álbum sea una perfecta banda sonora para una fiesta de rock crudo y primitivo con un sonido a semejanza de los pioneros. Texas siempre nos ha dado este tipo de bandas y HOLY DEATH TRIO, son unos dignos sucesores de aquellos precursores. ‘INTRODUCING…’ es un álbum que te invita a abrocharse los cinturones y disfrutar de sus impactantes y sucias canciones, ya que este viaje lleno de riffs, hará volar tu mente. Uno de los detalles que llama mi atención, es el sonido que el trio da a su bajo, una linea de bajo que no cruje al modo de las bandas stoner, pero que se muestra poderosa en cada nota, lo que hace que el oyente se sienta integrado en cada canción. Las ondas sónicas de HOLY DEATH TRIO nos llevan a esos cielos calurosos del medio oeste, y a una auténtica fiesta del rock and roll. Desde sus espirales psicotrópicas en las que las guitarras revolotean entre sustancias alucinógenas, hasta los cadentes ritmos de boogie rock, sus canciones te arroyan pateando tu trasero y haciendo que tu cabeza estalle. ¿Estas deprimido?, ‘INTRODUCING…’ es el remedio perfecto para salir de la monotonía y darte un chute de energía al cuerpo con su rock salvaje.

Una breve introducción nos lleva a ‘White Betty’. Un tema que muestra las intenciones del trio. Ecos heavy-blues sustentados en unos poderosos tambores y riff rugosos y directos. Con un inequívoco carácter 70’s el tema golpea con fuerza.  Lleno de energía desbordante, las rabiosas y pegadizas voces junto a su turbio sonido hace que el corte resulte eficaz. Solos ácidos y diabólicos, un bajo que suena a bajo, y una batería chispeante crean un tema vibrante de hard rock con tonos stoner contemporáneos.

‘Bad vibrations’ se deja llevar por la senda heavy-rock adornándola con distintos elementos. Rock and roll sudoroso con un grovvy macarra y el suficiente gancho como para caer rendido a sus encantos. Ciertos pasajes ácidos se unen a una fiesta en la que el olor a gasolina lo inunda todo. Algunas pinceladas blues ponen el contrapunto perfecto entre solos ácidos.

Sin bajar la intensidad ‘Get down’ incide en la fórmula del heavy-blues más primitivo y salvaje. La desgarrada y aguardentosa voz y unos solos asesinos construyen un tema oscuro y pesado que lleva el ritmo  del boogie rock en sus venas.  

‘Black Wave’ se despeña por un torrente de rock ácido. El cadencioso ritmo del bajo y las embestidas de las guitarras enriquecen los devaneos vocales. Vibrante y bulliciosa, la canción mantiene el espíritu blusero y psicotrópico que encontramos en muchos de los temas del álbum. El tema transita por una senda más propia de RADIO MOSCOW, ofreciendo un espiral psicotrópica en la que el blues nos intoxica a través de riffs asesinos.

A igual que el corte que abre el álbum la banda lo introduce con un corte breve. Tras ella ‘The killer’ se presenta con un excepcional groovy que rápidamente contagia al oyente con una cadencia de la que es difícil escapar. El aroma de los 70’s impregna un tema caliente que se desboca una vez más con una garra elocuente. No cabe duda que estos chicos saben cómo hacer que los sonidos añejos adquieran altas dosis de actualidad. ‘The killer’ es de esos temas en los que es difícil dejar de mover las articulaciones al son de su contagioso ritmo.  Heavy-blues primitivo y efectivo.

Si en el álbum encontramos buenos solos de guitarra y bulliciosos tambores, ‘Fish sticks’ nos recuerda que el trabajo de bajo que contiene el álbum es simplemente soberbio. El blues lisérgico es el entorno en el que se desarrolla uno de los temas más psicodélicos del álbum.  Casi cinco minutos que contiene de todo, riffs stonerizados, pasajes heavy-psych de altos vuelos y una garra innata. Entre bacanales ácidas el corte vuelve a despeñarse por un torrente de ritmos trepidantes y una estructura proto… todo.

El álbum cierra con otro corte impactante como ‘Witch doctor’. Sobre una estructura más pesada, el tema avanza cadencioso entre ecos Sabbath, para transitar por un oscuro bosque en el que los efluvios psicodélicos se unen a la fiesta. La fuerza vocal se une a unos riffs que se inclinan a un espacio más tenebroso y plomizo en el que el blues se siente cómodo. Seis minutos narcóticos llenos de alicientes para poner el punto final a un gran álbum.

 

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Reseña: GLASGOW COMA SCALE.- ‘Sirens’

Tras haber pasado cinco años desde su debut, el segundo álbum de los alemanes se sitúa en una encrucijada sonora en la que el post-rock se une con los dictados psicodélicos y stoner de bandas como My Sleeping Karma o incluso Causa Sui. Desarrollándose en un entorno más oscuro que sus álbumes precedentes, la banda de Frankfurt logra aglutinar distintas vibraciones en sus canciones con un resultado brillante. Dotando a alguno de sus temas de un carácter espacial, las guitarras crean monumentales pasajes sonoros que envuelven al oyente. Incorporando ritmos de vocación kraut, así como desarrollos progresivos, crean un tapiz sonoro de gran belleza en el que su maestría interpretativa y compositiva quedan patentes. Lo cierto es que estos chicos consiguen llevarnos al éxtasis con cada una de sus composiciones. Si bien el post-rock puede parecer a veces algo lineal e incluso monótono, GLASGOW COMA SCALE crean temas que rompen algunos de estos estereotipos para deleite del oyente. Sus coqueteos con los ritmos stoner hacen que cada canción se muestre sólida y pesada como posiblemente no lo habían hecho hasta ahora. Ese carácter arenoso contrasta con la delicadeza de las melodías de unas canciones que no dudan en experimentar con vibraciones cósmicas, lo que a la postre, hace de ‘SIRENS’ un álbum versátil, fascinante y de fácil digestión para el oyente.  Con este nuevo trabajo, el trío debería ganar prestigio entre un público que demasiadas veces se queda en los nombres y no da la oportunidad de crecer a bandas menos conocidas pero sobradas de calidad, como es este caso. Existe un tópico que dice que el verdadero termómetro de una banda se mide por la calidad de su segundo álbum, pues ‘SIRENS’ confirma que GLASGOW COMA SCALE progresan adecuadamente en su carrera y seguramente seguirán dándonos muchas satisfacciones en el futuro.

SIRENS’ está disponible vía Tonzonen Records.

GLASGOW COMA SCALE son:

P. Kowalski – guitarras, teclados y programación,
M. kowalski – bajo
P. Adamowicz – batería

‘Orion’ abre el álbum con una introducción atmosférica que rápidamente nos lleva a un entorno heavy-psych en la que riffs arenosos hipnotizan al oyente. Sólidos desarrollos instrumentales que ofrecen el lado más pesado de la banda sin desdeñar la psicodelia que los acompaña desde sus inicios. Entre elementos de psicodelia espacial, la canción gravita en un entorno apacible con constantes cambios de ritmo. Así, la banda consigue un tema sólido y fascinante.

Más centrados en una apuesta post-rock, ‘Magik’ se desarrolla entre guiños kraut y una elegante instrumentación sin renegar de pasajes de psicodelia colorista.  Un sonido del siglo XXI que la banda ejecuta con solvencia estas vibraciones ofreciendo brillantes pasajes de guitarra junto a ritmos que no reniegan de la pesadez. Un forma demoledora de abrir un álbum

En un entorno pseudo-espacial, ‘Underskin’ borbotea gravitando en una atmósfera hipnótica con pasajes de post-rock que cobrar tintes siderales. Sin perder de lado su vocación psicodélica la cuidad instrumentación se sustenta en sintetizadores hasta adquirir un aspecto monumental con guitarra y ritmos más contundentes. Durante ocho minutos el tema se balancea entre distintos estilos para ofrecer al oyente un placentero viaje sonoro. Sobre la canción, su guitarrista Piotr Kowalski comenta: «Es una canción en tres por cuatro. Algo que siempre quise hacer, pero siempre sonaba demasiado descarado o parecido a un vals. Underskin, sin embargo, no es ni lo uno ni lo otro, sino una composición fuerte y coherente que cuenta su propia historia. Otra característica especial es la canción «One Must Fall», donde hay … canto. Y se canta donde nadie lo espera (más). Muchos fans seguramente querrán leer esto y nosotros Sabemos que también ha salido mal con uno u otro representante de la escena. Pero estamos convencidos de la idea, así que déjate sorprender ” .

Incidiendo en el sonido característico de la banda. ‘Sirens’, con un sonido más ortodoxo, el post-rock elegante pero contundente preside los desarrollos de otro corte con gran poder hipnótico. Los devaneos de las guitarras y los vigorosos ritmos crean una canción dinámica que coquetea con elementos electrónicos sin renunciar a las vibraciones psicodélicas pesadas.

‘Day 366’ a lo largo de sus casi diez minutos nos invita a un viaje interestelar en la que los cadentes y repetidos acordes de guitarras gravitan entre hipnóticos ritmos kraut en un insondable espacio cósmico. Con la habilidad para incorporar nuevos elementos, la guitarra nos ofrece bellos desarrollos en un tema que adquiere dimensiones monumentales. Un colosal sonido envuelve al oyente proporcionado distintas sensaciones. Calma tensa, momentos psicodélicos, y embestidas de fuerza de gran caldo. Post-rock de altos vuelos que se sale de algunos estándares y estereotipos del género.

Las suaves melodías psicodélicas   os describen un apacible entorno en ‘One must fall’. La canción evoluciona para explorar territorios mas propios del Stoner. Nuevamente la fina línea entre la psicodelia pesada y los riffs arenosos se conjugan en un tema sólido y psicotrópico a la vez.

Glasgow Coma Scale

Tonzonen