
JONAS MUNK.- «Absorber Fabric Cascade»



Corría el año 1970, y se empezaba a cocer en tierras andaluzas el germen de lo que luego explotaría con el sello de «rock andaluz». Bandas como los sevillanos Gong o Nuevos Tiempos, con miembros de formaciones que cosecharían el éxito dentro de esa etiqueta como Triana, Alameda o Guadalquivir y los propios SMASH formaron parte de la primera oleada de pioneros dentro de la escena rock española. Si en Cataluña existía otro incipiente movimiento, probablemente Andalucía sea el territorio nacional más proclive a estos nuevos sonidos que llegaban del Reino Unido o de Estados Unidos y que no eran habituales en la España de la dictadura. Con el apoyo de un personaje importantísimo como era el manager y productor Gonzalo García Pelayo, SMASH iniciaban su andadura con un talento en sus filas como Gualberto (guitarra clavicornio, sitar..). Cuentan las crónicas que Gualberto había asistido al festival de WOODSTOCK y había llegado con ese espíritu en sus venas, y de alguna manera trataba de trasladarlo a su banda. Junto a él, un hippie danés llamado Henrik Michael que tenía el espíritu de Hendrix en su venas. Julio Matito (bajo y voces) y Antonio Rodríguez (batería y percusiones).
Junto a estos tres melenudos habituales de los humos que llegaban de Ketama, inician la aventura SMASH. El nombre del disco corresponde a un estanque situado en el Parque de Maria Luisa, en Sevilla. Imaginamos que era un lugar ideal para degustar sustancias llegadas de aquellas montañas del otro lado del estrecho. La banda se convirtió en todo un icono de la escena underground andaluza y por ende, española
¿Que contiene los surcos de GLORIETA DE LOS LOTOS? Pues algo tan sencillo como sonidos Costa Oeste y blues con un cierto espíritu oriental. Algo de psicodelia florida, sentimiento bluesero y pinceladas de música progresiva. La banda llegó a actuar con formaciones como los británicos FAMILY o los holandeses FOCUS.
Así encontramos efluvios de psicodelia florida y tranquila en cortes como «Forever walking», «Love millonaire», «Free as the green little men» o «Ainsha» en la que los sonidos orientales si incrustan en sus acordes.
El tema «Glorieta de los Lotos», con aires más folk en línea Crosby Stills & Nash en el que la armónica toma cierto protagonismo.
«Nazarin again» representa la faceta más folk de los sevillanos, en modo cantautor al puro estilo loner-folk de la ruta 66, con registros vocales similares al mismísimo Dylan.
Ecos de blues más eléctrico en «Light Blood, Dark Bleeding», «It’s only nothing», en la que se conjugan también sonidos lisérgicos.
Sonidos crudos de guitarra hendrixiana en «Sitting on the truth» en el que las voces desgarradas llenas de sentimiento blues destacan de una manera particular.
El cierre de GLORIETA DE LOS LOTOS le corresponde a un loco tema con el nombre de «Rock and Roll» en el que podemos escuchar desvarios y discusiones en la grabación del mismo entre los miembros de la banda. La guitarra de Herik se muestra más aguda que nunca.
La banda publicaría en 1971 un segundo trabajo llamado «WE CAME TO SMASH THIS TIME» Y EN 1978 un split junto a AGUJETAS con el nombre de «VANGUARDIA Y PUREZA DEL FLAMENCO». En esta formación estaba Manuel Molina (LOLE Y MANUEL) en el que se encontraba incluido el famoso tema «El garrotín» con el que alcanzaron lo más alto de las listas de la época.

La portada es obra de Lana KinD Layout sobre un diseño de Dennis Gockel.
Una gratificante y elajante introducción a base de teclados es el punto de partida de «Schein». Voces ecualizadas con una mística sensorial anestesiante. A través de medidos pasajes impregnados de fragancias reconfortantes que traspasan suavemente la linea de lo ambiental reinventándose así mismas. A lo largo de catorce minutos de vielo, planeando sobre nuestros sentidos y abriéndolos a una percepción en la que los estados de confort reparadores se apoderan del oyente.
Tras el trance del tema anterior, en «Om Namah», una vez traspasada la dimensión sensorial realizada con su instrumentación, SOUNDS OF NEW SOMA genera un campo sonoro lleno de magnetísmo en el que los drones sobrevuelan nuestras cabezas con actitud liviana. Una fragilidad impostada y que sale de las entrañas de la banda. La composición se desvela como un ente con una gran fuerza interior. Una mística psicodélica, introvertida y a su vez transmisora de paz y confort interior. El resultado es un universo sensorial grandolocuente.
«Weinende Eidechsen» explora el minimalismo espacial, tiñéndolo de armonías murmurantes. Bajo un cielo galáctico de proporciones infinitas los efectos ingravitarios hacen levitar las melodías en un ascenso hacia una nueva dimensión con tintes kraut.
Estructuradas electrónicas en la linea «KRAFTWERK» son dibujadas en «Projektionen» para introducirnos en inquietantes universos rebosantes de kosmikche-music a base de sintetizadores. Más cercanos al sonido de anteriores trabajos, los efectos y samplers se suceden minando poco a poco nuestras neuronas, abduciéndolas para su causa.
«Henriette Mutterkorn» cierra el disco con efectos espaciales en una composición de estructura libre en la que cada instrumento parece experimentar por si mismo con melodías y ritmos aleatorios. Toda una jam llena de tensión.
El disco está disponible a través de Tonzonen Records.
https://www.facebook.com/Sounds-Of-New-Soma-618719828173832/

Procedentes de Rusia, Roman Komarov (guitarra, teclados) Natasha Bogulyan (batería) y Ilia Rytov (bajo) nos presenta su cuarto trabajo «CHILD IN THE WOODS». Grabado en San Petesburgo en el invierno de 2018 en 2S Studio y masterizado por ELEMENTSTUDIO
Psicodelia pesada con ambientes refrescantes y perfumado en los que el aroma se vuelve intenso y penetrante. «Dark floyd» tiene momentos de bajo pesado y acordes de post-rock llenos de experimentación en su parte final.
«Wolf» describe una exhuberancia sonora que decae en oscuros pasajes inquietantes, sin faltar esos coqueteos post-rock que habían escuchado en el primer corte.
El peso de la batería y el bajo en los rusos es algo digno de destacar. «Green rodeo» es un claro ejemplo de ello. Toda una espiral difusa con riffs repetitivos y un inmenso trabajo de Natasha Bogulyan a la batería. Un lento bajo, una guitarra floreada mostrando un cierto virtuosismo. Tonos mágicos con los que FLYNOTES se mete de llenoen desarrollos experimentales con solos de guitarra que mutan en una especie de free-psycho tonificante y su vez inquietante.
«Witch» podría definirse como una pieza de post-metal exhuberante. Las distorsiones difusas y gruesas copan los desarrollos instrumentales. La batería es una apisonadora que cede terreno a un órgano hipnótico que desciende a territorios post-rock.
Los ambientes espaciales son también terretorio de los rusos. «Flower machine» es una viaje interplanetario a otra dimensión en la que el único vínculo con la tierra es el sonido de la guitarra.
Coqueteos doom en un inquietante y repetitivo ejercicio de locura psycho y tensión es el contenido de «Marble».
Una cosecha de sonidos llenos de experimentación psicotrópica con tintes doom. A ritmo lento, «Harvest time» para cavar hasta romper la barrera que le separa de otra dimensión.
Cierra el album «Child in the woods», con un comienzo acústico, suave, dulce. ambientado en espacios intergalácticosque soportan las armonías de la guitarra acústica.
https://www.facebook.com/Flynotes/

Publicado por la incansable factoria Nooirax Producciones, la banda alavesa ENTROPÍA, nos presenta su primer trabajo. Grabado y mezclado durante los meses de julio y agosto de 2017 en el estudio Itxura Estudioak (Altsasu), por Fran Pérez Arellano, y masterizado a principios de septiembre del mismo año en Mamia Mastering (Azkarate) por Jonan Ordorika.
Compuesto por nueve cortes en los que la joven formación compuesta por Lasto, Jon Bellido, Roberto Nieves y A. Penela desarrolla sus sonidos progresivos y alternativos con gran acierto.
Con tintes setenteros, «El hombre que plantaba flores en la luna», (¡un título tan maravilloso para un tema, no puede contener nada malo!) hace gala de unos reconfortantes sonidos de los teclados, bajo un clima de sosiego que gracias a las voces en español le dan un punto de emotividad.
ENTROPÍA crea una música abierta a espacios grandilocuentes en los que la relajación y la reflexión a través de un profundo sentimiento nos recuerda a bandas nacionales como los santanderinos BLOQUE. El toque de misticismo yu retrospección interior describen un clima de liberación en la que el romanticismo está vivo.
La épica innata en alguno de los temas, como «Aura» sigue explorando territorios progresivos, datándola de elementos más rockeros gracias a una buena ejecución de la guitarra. el tema sigue esa linea del hard-progresivo que se hacía a finales de los setenta por tierras peninsulares, del cual tiene muchas reminiscencias.
La influencia folk está presente en la banda como así muestran en «Idiosincrasia», un breve tema con acordes acústicos.
Relajantes paisajes aparecen reflejados en «Prisionera de la expresión». Un tema en el que la la melancolía está presente del primero al último de sus acordes.
Al margen de su tendencia alternativa, ENTROPÍA no reniega del clasicismo de su piano. Un gran virtuosimo de piano clásico por parte de Jon, sirve de introudción a una composición progresiva con aires mediterráneos que rebosa frescura y romanticismo en el corte que da nombre al album, «Invisible».
Sin dejar el mismo espectro sinfónico, «Placenta» más oscuro que el corte precedente, bajo la apariencia de un tema suave, los alaveses logran mantener la tensión.
La melancolía que preside gran parte de los temas se convierte casi en minimalista. Así, «Los pasos» se enriquece gracias a un solo de guitarra que dota de una fragancia lánguida de consigue una cierta tristeza.
«Vacuo» transita por aquellos caminos del hard rock que pateaban las bandas nacionales de finales de los setenta.
«Sinestesia», el tema que cierra «INVISIBLE», se vuelve más experimental. Con oscuros acordes de piano sobre difusos efectos, ENTROPÍA se sumerge en aguas psicotrópicas con un aura espacial en su ambientación. Heredero en cierta medida del hard progresivo setentero, con riffs repetitivos custodiados por una firme linea de bajo.
Todo un gozo para los sentidos, «INVISIBLE», soporta multiples escuchas, enriqueciendose en cada una de ellas. Un disco del que se pueden extraer sus matices según se degusta.