Reseña: BLACK PYRAMID.- The paths of time are vast’

Tras una década de silencio, los gigantes psicodélicos estadounidenses BLACK PYRAMID regresan con ‘THE PATHS OF TIME ARE VAST’. Una pequeña obra maestra de pesadez cósmica en la que los elementos stoner-doom habitan en un espeluznante y maravilloso escenario lisérgico. Sin duda los fans más acérrimos de la psicodelia pesada están de enhorabuena, pero también aquellos que gustan de esos riffs contundentes en los que el género adquiere una nueva dimensión. Su sonido masivo generado por una tormenta de riffs se mitiga con cuidados arreglos que reflejan el poder alquímico de esos hechiceros de las vibraciones heavy-psych. A diferencia de sus trabajos anteriores, esta nueva entrega relata una historia épica de pérdida y redención, muerte y renacimiento, fuego y escarcha que se presenta casi como un álbum conceptual. Enlazando las historias de cada canción, el trio logra su propósito. Huyendo de los convencionalismos del doom tradicional, pero sin apartarse de ellos, BLACK PYRAMID saben cómo conquistar al oyente con canciones gloriosas. En esa ruta que venimos viendo en los últimos tiempos en otras formaciones pesadas, la banda busca nuevas ruitas sonoras usando la psicodelia pesada y los elementos progresivos para enriquecer un sonido ya de por sí majestuoso. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Usando un ritmo lento pero plomizo, BLACK PYRAMID saben cómo insertar esa guitarra mágica para hacernos caer rendidos a su magnífica propuesta sonora. La banda estará en un mes en Desertfest Berlin y allí estaremos para contaros como suenan estas hechizantes y fornidas canciones.

Trabajando con Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Witch, Elder) en Sonelab, el trío capturó impecablemente su magia visceral y su hechicería sónica mientras la magnificaba en la decadencia psicodélica de la experimentación en el estudio.  El resultado es igualmente inmenso y etéreo, masivo y de otro mundo, elemental e insustancial, tanto un terremoto como una proyección astral.  Cada canción encarna la energía cruda, el poder atávico y la interpretación apasionada del trío, yuxtaponiendo elaborados arreglos con una ardiente improvisación de forma libre.  Una obra imprescindible para todos los fans del stoner, el doom y la psicodelia pesada.

El líder Andy Beresky dice: «Este álbum es tu boleto dorado para viajar más allá de los reinos del nacimiento y de la muerte, para emprender el viaje a través de las muchas puertas de la realidad radiante y la dimensión oscura, para recorrer los senderos celestiales tallados en los cadáveres de las estrellas,  y finalmente saborear la inmensidad del tiempo y el espacio.»

«THE PATHS OF TIME ARE VAST’ está disponible vía Totem Cat Records.

BLACK PYRAMID son:
 Andy Beresky – guitarra y voz
 Eric Beaudry – bajo
 Andy Kivela – batería

Bajo todos meditativos ‘Bile, Blame And Blasphemy’ va armándose lentamente sobre una atmósfera psicodélica sobre la que caen los potentes riffs stoner creando una pista poderosa y lisérgica. Doce minutos en los que la banda conjuga todos los elementos con los que se dieron a conocer hace años. Las crudas y rugosas voces se entrelazan con un ritmo lento pero pesado y una vocación que navega en aguas psicodélicas en las que puntualmente aparecen corrientes progresivas. Su vigoroso ritmo mira al pasado en una canción en la que todos los tiempos parecen perfectamente predefinidos. La pista se envuelve en una neblina difusa con buenas dosis de fuzz narcótico haciendo que la pista se torne por momentos más alocada. Estos elementos no interfieren en el verdadero espíritu de esta monumental canción de tintes de epopeya y en la que no faltan ganchos deliciosos con los que atrapar al oyente. Brillante forma de abrir este fantástico álbum.

‘The Crypt On The Borderlands’ golpea con virulencia con riffs stoner-doom de manual en otro corte épico en el que los pasajes psico-progresivos adornan la monumentalidad y crudeza de su sonido. Está claro que estos chicos no se andan con tonterías, siendo capaces de modular un sonido pesado para que resulte atractivo gracias a la multitud de ornamentos melódicos que afloran entre las grietas de su rocoso sonido. De esta forma colorean una canción que cumple con los estándares del género, pero en la que también encontramos pasajes vintage rebosantes de épica.

Los meditativos efluvios psicotrópicos afloran en ‘Astral suicide’. Una canción que reposa en narcóticos pasajes con una instrumentación cautivadora que sirve como interludio antes de someternos a una nueva batalla sónica.

‘Take Us To The Threshold’ se eleva resplandeciente con juegos melódicos de gran belleza que enaltecen su grandilocuente relato sonoro. La destreza para usar elementos psico-progresivos no desmerece de los genes pesados de la banda. Aquí las voces juegan un importante papel entre andanadas de un torrente de riff y una batería poderosa. Esa tendencia a inclinarse a un escenario más progresivo es todo un acierto de una banda que muestra su solvencia y versatilidad para no caer en los convencionalismos del doom tradicional. En sus casi diez minutos, la banda explora territorios desconocidos (o no tanto), enarbolando la bandera del stoner doom con descaro. Al igual que alguna otra de las canciones, el carácter progresivo que imprimen a su psicodelia se traduce en otra pista grandilocuente y pesada. La pista ondula constantemente pasando de la pesadez extrema a la calma más gratificante. Acertada elección.

Dividida en tres partes, ‘The Paths Of Time Are Vast’ parece erigirse en la columna vertebral de un trabajo soberbio. Así ‘The paths of time are vast, part I’ sirve de introducción con sus escuetos dos minutos de calma expansiva para ponernos en la ruta con hermosos pasajes melódicos antes de entrar de lleno en faena.

La segunda parte, ‘The Paths Of Time Are Vast, Part II’ describe un espacio rugoso en el que la magia aparece sin rubor en una combinación verdaderamente cautivadora. La dualidad de su grueso sonido con la delicadeza de su melodía hace que sintamos en centro de una historia con tintes de epopeya. Usando esa lentitud en la ejecución de sus armonías, la fuerza no se disipa en ningún momento. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Una oda psico-progresiva en la que el stoner-doom adquiere una dimensión descomunal. Esos solos virtuosos más propios del heavy-progresivo de los 80’s encajan a la perfección en este particular puzzle sonoro. ¡Impresionante!

La tercera parte, ‘The paths of time are vast, part III’ se deja llevar por los tonos cósmicos de la psicodelia de los americanos. El epilogo perfecto de este capítulo en el que la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgico-cósmicos apartándose de alguna manera de su pesadez innata. La pista prescinde de las voces y nos sumerge en un espacio sideral en el que los efectos nos envuelven en una bacanal psico-espacial con altas dosis de improvisación. La faceta más experimental de BLACK PYRAMID se manifiesta aquí para dejar patente que son una banda imprevisible.

El cierre llega con los superlativos quince minutos de ‘The Quantum Phoenix ‘. Entre intrigantes tonos cósmicos, la pista se toma su tiempo para elevarse y ponernos en la ruta. Un hipnótico y excelso bajo va marcando el camino mientras la guitarra exhuma efluvios lisérgicos. Lentamente los momentos doom aparecen con sutileza en una canción pausada con momentos en el que su crujiente sonido nos arrolla en un vendaval de riffs. La voz vuelve a poner el tono épico en otra poderosa canción pesada. Todo un paquidermo sonoro que avanza con paso firme sin volver la mirada atrás. Con resquicios del heavy-rock y el proto-doom de los 70’s el sonido se balancea entre ecos contemporáneos y vibraciones más propias del siglo pasado. Erigiéndose como la pista de mayor metraje del álbum, su contenido es todo un manifiesto de música pesada y psicodélica con un final más progresivo, algo que ya han mostrado en las pistas anteriores.  

Black Pyramid 

Totem Cat Records

Reseña: IRON BLANKET.- ‘Astral wanderer’

ASTRAL WANDERER’, el álbum debut de los heavy-psych desérticos australianos es dinamita pura. Sustentados en los sonidos salvajes del proto-metal de los 70’s, la banda desarrolla sus canciones en un espacio sonoro en el que los riffs trogloditas golpean con fuerza entre densas atmósferas lisérgicas. Sin duda una bofetada en la cara no apta para los débiles de espíritu.  Con el legado de bandas como Sabbath así como de los pioneros del proto-metal y el proto-doom de los 70’s IRON BLANKETT nos presentan un artefacto sonoro de dimensiones descomunales en el que los ecos del desierto se riegan con fluidos psicotrópicos que harán que tu cabeza explote. Poniendo a prueba tus cervicales sus canciones cuentan con un groovy vintage entre hordas de riffs Stoner. Ese sonido familiar visto ya con anterioridad adquiere en este impacte debut una dimensión sensorial a prueba de bombas. El bunker monolítico en el que se gestan sus poderosos riffs es solo una de las señas de identidad de la banda, ya que son muchas las influencias que aparecen en este trabajo que no te dará un solo respiro. Bien sea creando escenarios espeluznantes en los que la acidez corrosiva de sus guitarras te llevará a dimensiones insospechadas, o bien usando los elementos más ortodoxos del Stoner, estos chicos tienen claro su propósito. Y este no es otro que hacer canciones pesadas con un aroma retro, sin renegar de momentos narcóticos. Con este explosivo combinado consiguen un álbum impactante que no olvidarás fácilmente, confirmando que desde las antípodas se mantiene la fertilidad de la escena psicodélica y pesada del momento. Olvídate de todo y disfruta de esta estimulante descarga de adrenalina convertida en una auténtica bacanal.

‘ASTRAL WANDERER’ está disponible vía Sound Effect Records/Copper Fast Records.

IRON BLANKET son:
Mark Lonsdale / Guitarra
Nick Matthews / Batería
Tom Withford / Guitarra
Charles Eggleston / Bajo
Johann Ingemar / Voz

Sin hacer prisioneros ‘Evil Mind’ nos recuerda esos sonidos crudos y salvajes del proto-metal de los 70’s. Con la sombra de Sabbath siempre acechando, los australianos componen una canción pesada y llena de energía envuelta en una atmósfera empapada de fuzz y abrasadores riffs Stoner. El corte cuenta con pasajes heavy-psych que nos sumen en un trance lisérgico demostrando su buen hacer en esto de la psicodelia más contundente. Una buena piedra de toque para comprobar lo que nos espera en este sólido trabajo.

Con algunos ganchos Stoner ‘Mystic Goddess’ se muestra potente y atractivo entre melodías setenteras y un groovy dinámico que oscila en un entorno rugoso y pesado. Usando con destreza la melodía logran equilibrar las cosas en corte no exento de su cita con el fuzz, pero también con el legado del heavy-rock más troglodita. Dinamita pura.

‘ Witch’s Kiss’ mantiene el tipo con un sonido rugoso y vintage en el que el legado de bandas como Pentagram y los eternos Sabbath es reflejada con solvencia manteniendo su personalidad. En una fusión de fuzz y heavy-rock su pesado sonido es amortiguado por una melodía contenida pero llena de fuerza y un ritmo que se torna cansino por momentos.

Bajo un entorno oscuro e inquietante ‘Kookaburra Nightmare’ asoma al mundo entre efectos psicodélicos y un tono misterioso. A paso lento pero firme, el corte nos sume en nebulosos psicotrópicas bajo un cierto tono cósmico y pasajes meditativos custodiados por una base rítmica a prueba de bombas nucleares. El resultado es una pista lenta y psicodélica que nos lleva mas allá. A lo largo de casi nueve minutos, IRON BLANKETT muestran todas sus cartas en esta espiral heavy-psych con pinceladas doom y un carácter sideral. Con inquietantes y lúgubres pasajes así con voces etéreas nos sumen en la oscuridad más psicotrópica.

Dando nombre al álbum ‘Astral Wanderer’ nace de una mastodóntica línea de bajo que golpea sin remisión entre oscuros pasajes de vocación Sabbath. Sumidos en la oscuridad la canción es todo un homenaje al cuarteto comandado por Iommi, pero también tiene su propia esencia heavy-psych. Esta combinación es el mayor aval de los australianos. Saber conjugan los ecos proto-doom de los 70’s con la psicodelia más pesada e impactante nacida de las dunas arenosas de asfixiantes desiertos.

‘Iron Blanket’ es otro artefacto sonoro más propio de los comienzos de los 70’s en el que las vibraciones proot-metal se muestran con toda su mala leche. En su oscura y enigmática atmósfera se curten una horda de riffs intoxicantes y una voz gritona cubiertas de un ritmo pesado y trepidante. La pista sucumbe ortodoxos riffs arenosos entremezclados con los ecos vintage innatos en la banda.

Con el fuzz como Santo Grial ‘Visions of the End’ nos ofrece una visión mas calmada del sonido troglodita del quinteto australiano. Un nebuloso mar de sustancias psicotrópicas nutre una pista oscilante que arranca y frena manteniendo un groovy pegadizo hasta la estampida final.

Emergiendo lentamente desde oscuras profundidades ‘Tongue of Time’ se muestra como una pista colorista que pondrá a prueba tus cervicales con sus crudos sonidos setenteros. Asentando su sonido en giros constantes consiguen mantener el nivel y al oyente enganchado a otro corte pesado y psicodélico a partes iguales.  Toda una bacanal de sonidos pesados con golpes de doom y impactantes pasajes heavy-psych que harán que tu cabeza explote.

Iron Blanket

Copper Feast Records

Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Supersonic megafauna collision’

El paquidermo peludo griego regresa a la actualidad con su nuevo álbum ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’. El cuarto álbum de la banda de Atenas viene cargado de fuzz narcótico y un espíritu vintage más propio de las bandas pesadas de los 70’s. Reverenciando el legado de Black Sabbath, con ritmos atronadores y una fuerza descomunal salpicada de unas voces peculiares, ACID MAMMOTH desata la tormenta. Una tempestad comandada por el riff, en una celebración impía de los sonidos pesados del siglo XXI, pero con todos los ingredientes que gestaron el género en el pasado. Un álbum que te aplasta con una fuerza inusitada para convertirse en una bestia malvada, explosiva y cuyo Santo Grial es el fuzz. Recorriendo el camino en sentido inverso, la vocación doom mira al pasado para ofrecernos un álbum instaurado en el proto-doom más rugoso y contundente. Una celebración ocultista que poco a poco nos va introduciendo en un mundo intrigante en el que inquietantes pasajes lisérgicos se nutren de la pesadez que tanto ama la banda. Sin duda una buena fórmula para no caer en la rutina, que se ve enriquecida por un perfecto manejo de los tiempos. Desgarrador por momentos, ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ bien puede ser el álbum de confirmación de una banda que desde sus inicios ya tuvo el reconocimiento de los fans de la escena doom. Un género que puede parecer aburrido para los no iniciados, pero que en esta ocasión, sin renunciar a los tópicos, explora una nueva dimensión musical. Todo una Oda a las tinieblas en un ritual pagano en el que el doom más crudo y psicotrópico va minando nuestras neuronas con golpes de una pesadez inusitada con la que ponen banda sonora a la angustia.  Este enfoque pesimista no se traduce en desesperanza, sino que se muestra como un elemento diferenciador y atractivo de esta descarga descomunal de riffs faraónicos. Con ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’, ACID MAMMOTH llegan al cenit de carrera musical dejándonos abierta la puerta a nuevas odiseas de psicodelia pesada impulsada por sus lentos y difusos riffs doom. Un disco ‘con mayúsculas’ que consagra a una banda solvente y con carisma. Una banda que sabe perfectamente a lo que juega y cual es su propósito. Disfruta de esta Oda a la Tinieblas.

SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ fue grabado, mezclado y masterizado en Descent Studio, con la batería grabada en Ritual Studios. La obra de arte fue creada por Branca Studio y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ACID MAMMOTH  son: Chris Babalis Jr. (voz y guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo), Marios Louvaris (batería) y Chris Babalis Sr. (guitarras)

Con unos poderos tambores y una guitarra empapada de fuzz el corte que da nombre al álbum, ‘Supersonic Megafauna Collision’ nos muestra a una banda pesada, con un sonido turbio y difuso. Evocando el irreductible legado de Sabbath, el trio griego nos sume en las tinieblas. Lenta, plomiza y narcótica, la canción evoca el proto-doom de los 70’s como no habíamos visto antes. Sus tonos ocultistas describen un relato intrigante con un ritmo poderoso y una instrumentación ejecutada a cámara lenta. Una buena forma de ponernos en la ruta. 

‘ Fuzzorgasm (Keep On Screaming)’ nos impregna de fuzz intoxicante y un sonido poderoso como el trueno. Recreando en el riff en el que se sustenta la canción el cuarteto expande todo su poder narcótico en una pista cruda, turbia y con altas dosis lisérgicas. Una constante que se repite en el resto de las canciones y que sirve como preludio a momentos de inquietante oscuridad. Dominando los tiempos y la melodía, estos chicos saben como conquistar a oyente.

En un tono completamente ortodoxo la monstruosa ‘Garden Of Bones’ parece subir la apuesta por un sonido más envolvente a golpe de lentos y monolíticos riffs. Pero también dejando espacio a momentos heavy-psych, la canción nos brinda terroríficos pasajes instrumentales que no se salen del guion. Poniendo el contrapunto la lánguida voz ejecuta su papel a la perfección en este relato que mas bien parece una Oda a las Tinieblas.

‘ Atomic Shaman’ se recrea a la adoración por los oscuros y pesados sonidos Sabáticos con un ritmo más vivaz y una puesta escena propia de la banda. Incorporando algunos elementos metálicos, la pista se recrea en los inquietantes pasajes nebulosos con una descarga descomunal de fuzz aletargante.

En ese descenso a sinuosas cavernas, ‘One With The Void’ parece bajar la intensidad para dejar llegar por trascendentales pasajes empapados de misterio. Una lúgubre pista que muestra que los griegos también sabe ejecutar la psicodelia como auténticos maestros de lo oculto.

Pero todavía queda el plato fuerte de este inquietante, pero maravilloso trabajo. El cénit del álbum llega con ‘Tusko’s Last Trip’. Una pista oscura y pesada que además de contener todos los tópicos del género tiene un espíritu psicodélico con el que logran crean una misteriosa atmósfera empapada de fuzz. A lo largo de doce minutos, el cuarteto ateniense construye un relato vintage basado en el sonido mas pesado que puedas imaginar. Pero no solo de riffs viven estos chicos, porque su capacidad para empapar de psicodelia su canciones, y la habilidad par recrear una voces lúgubres y atormentadas, hace que el resultado sea grandioso.

Acid Mammoth

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña. TIGERS ON OPIUM.- ‘Psychodrama’

En activo desde 2020 y habiéndose labrado su reputación con sus impactantes actuaciones en directo, la banda de Portland nos ofrece un álbum ambicioso y logrado. Conjugando el espíritu del rock de los 70’s con musculosos riffs desérticos, ‘PSYCHODRAMA’ es todo un catálogo de estilos perfectamente cocinados para ofrecer al oyente una experiencia única. Desde canciones que te llevan a la pista de baile y ponen a prueba tus cervicales, hasta bellas baladas más propias del soft-rock setentero, TIGERS ON OPIUM consiguen el objetivo de tener al oyente enganchado a la escucha de sus versátiles composiciones. Con el riff como abanderado, y custodiado con unas voces y estribillos al alcance de pocos (no en vano todos los miembros de la banda aportan voces al álbum), estos chicos crean canciones hermosas desde la sencillez. Sin demasiados artificios, cada pista del álbum ofrece al oyente un aliciente para disfrutar de todas ellas. Un claro ejemplo de rock honesto, sin artificios, pero en que el trabajo compositivo y la puesta en escena de sus canciones, resulta fascinante.   La banda explora diversas experiencias psicológicas y sociales que han dado forma a nuestra evolución cultural. Ocultismo, propaganda, guerra atómica, consumo de medios, religión, malestar social, nostalgia, lucha mental, cultura pop, revolución y cambio son temas explorados a lo largo del álbum. Sabiendo combinar la fiesta con la melancolía, los ecos del rock clásico de los 70’s se nutren del legado de Sabbath para desarrollar las vibraciones proto-doom  y la psicodelia de una forma personal. Comparados con bandas como UNCLE ACID o QUEENS OF THE STONE AGE, TIGERS ON OPIUM tienen su propia personalidad, y por esos saben brindar al oyente canciones frescas y divertidas, que contrastan con otras en las que las atmósferas grises son un caldo de cultivo para la melancolía. Así se alejan de convencionalismos en un álbum honesto, atractivo y repleto canciones llamabas a convertirse en éxitos. Seguramente si estuviéramos hablando de una banda ‘mainstream’, cada una de las canciones se convertiría en un single de éxito, algo, que en una banda underground, dice mucho de su calidad.

‘PSYCHODRAMA’: una forma estructurada de terapia en la que una persona dramatiza un problema o conflicto personal, generalmente frente a un grupo de otros participantes de la terapia. Los demás participantes suelen participar en el drama, aunque cada representación se centra en las preocupaciones de una sola persona. El objetivo de la terapia de psicodrama es trabajar juntos en grupo para lograr una mejor comprensión de los traumas pasados ​​y la influencia que estos pueden crear, los miembros deben sentirse dispuestos a trabajar juntos.

El líder Juan Carlos Cáceres comenta: » Cuando me encontré con la idea de la terapia de psicodrama, comencé a pensar en cómo tenemos tantas experiencias conjuntas como sociedad que suceden o han sucedido actualmente, y cómo dan forma a nuestra conciencia singular y colectiva. La música siempre ha sido una forma de terapia no solo para mí, sino para una gran cantidad de personas en el mundo. Comencé a conceptualizar esto como una idea para el álbum, pensando que todos tenemos muchas conexiones con eventos importantes/micro en Al igual que la idea de una sesión de terapia de psicodrama, comencé a imaginar cómo las canciones podrían desarrollarse sobre estos diferentes momentos… Casi como viñetas o instantáneas de la vida, con la canción desempeñando el papel de el individuo y los oyentes desempeñan el papel del grupo » .

‘PSYCHODRAMA’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

TIGERS ON OPIUM son:
Juan Carlos Caceres – voz principal, guitarras, sintetizadores, piano 
Nate Wright – batería y voz
Charles Hodge – bajo y voz
Jeanot Lewis-Rolland – guitarras y voz

Con la ensoñadora ‘Ride Or Die’, la banda de Portland nos introduce en el álbum a través de acordes acústicos y una hermosa melodía encantadora. Un buen comienzo.

‘Black Mass’ combina momentos de hard rock con riffs rugosos y una melodía vocal que te atrapa. Cadencioso en su ritmo, el corte se desarrolla en una atmósfera retro a la que incorporan con mesura algunos golpes de pesadez y ganchos irresistibles. Su melancólico sonido vintage nos desplaza al corazón de los 70’s mientras a su vez la banda trata de ofrecer un sonido contemporáneo en el que no faltan los elementos progresivos con un resultado completamente seductor.

Desatando su furia por senda del heavy rock, ‘Diabolique’ es una invitación al baile con sus pegadizos estribillos y voces melodiosas entre su horda de riffs pesados. Un corte salvaje que la banda presenta con un envoltorio atractivo a base de coros llenos de fuerza y riffs ondulantes entre melodías de aroma vintage. El rock en estado puro, como lo llevamos conociendo desde años, en un pepinazo de canción a la que no podrás resistirte.

La banda baja las revoluciones en ‘Retrovertigo’. Una canción que es casi una balada empapada en miel con una melodía suave y un ritmo pausado.  Desde la sencillez estos chicos también consiguen armar fantásticas canciones, y esta es una prueba de ello. Dulce y seductora, la pista nos ofrece una ambiente campestre y luminoso repleto de belleza en el que no faltan algunos buenos pasajes de guitarra.

Pero no solo de canciones tiernas viven los de Portland, sino que cortes como ‘Sky Below My Feet’ sirven como perfecta banda sonora para una noche de fiesta. Mirando de nuevo al corazón de los 70’s, la dinámica pista nos envuelve en una neblina psicodélica de rock de antaño adornado con algunos golpes de Stoner antes de bajar su intensidad dejando espacio para el lucimiento de la voz.

‘Paradise Lost’ navega en las arenas desérticas sin renunciar a las melodías y coros pegadizos. Una dualidad que TIGERS ON OPIUM saben conjugar con un resultado notable. El hard & heavy rock de los 70’s y el Stoner rock unidos por una causa común con el fuzz como protagonista.

Pero si el álbum está repleto de buenas canciones, ‘Radioactive’ va un paso más allá. Desde su apertura psico-progresiva, la pista nos envuelve en una mágica atmósfera antes de eclosionar por la senda retro ya mostrada en las canciones precedentes. Sus casi ocho minutos sirven para reflejar el potencial de esta fantástica banda. Solos afilados empapados en psicotrópicos, ritmos cambiantes y registros vocales que tratan de poner la pausa. Con unos mimbres rudimentarios consiguen enlazar instrumentos haciendo que la pista cobre una dimensión superlativa con un guiño final a Led Zeppelin y su alabada ‘Starway to heaven’

‘Wall Of Silence’ nos sume en un espacio melancólico a través de una intro con acordes de piano. Su tono sinfónico contrasta con la rugosidad de algunos de los riffs mostrados en las pistas precedentes. Este entorno psico-progresivo nos sume en un gratificante sueño sonoro. ¿Balada?, ¿soft rock? Elige tu el nombre, pero la calidad de esa melodía vocal y la suavidad de su instrumentación son un apetecible bálsamo enriquecido con un solo de guitarra de tintes floydianos.

Manteniendo esa estructura que conjuga canciones relajadas con cortes más intensos, ‘Separation of the mind’ nace de un riff que te taladra la cabeza con un espíritu proto-doom de manual. Venerando el legado de Sabbath, las altísimas voces y los riffs lentos y pesados como un paquidermo, harán que tu cabeza explote.

Como epílogo, la banda cierra el álbum en el mismo punto en el que comenzó con una revisión del tema de apertura. ‘Ride Or Die’

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Reseña: GREENGOAT.- ‘A.I.’

El dúo madrileño GREENGOAT presenta su álbum ‘I.A.’, demostrando que son una banda con carácter, una banda capaz de tocar cosas diferentes, y de hacerlo con su propia personalidad. Haciendo buen uso de las progresiones de sus ritmos, la distorsión y el fuzz, crean unas atmósferas humeantes y misteriosas, en un entorno de oscuridad. Su stoner denso, y algunos momentos progresivos, se nutren con brillantes armonías y ritmos fuertes, además de unos cuidados arreglos melódicos. Esto hace que se muestren como una banda diferente y única. A través de secuencias inmersivas y paisajes oníricos, el dúo no deja de renunciar a los elementos de metal y sobre todo al doom, como argumento principal de su propuesta sonora. Tratando de transmitir al oyente su fuerza en vivo, estas canciones contienen secuencias que trasladarán a sus directo para conseguir una experiencia de autenticidad. La complicidad de la pareja hace que sus canciones fluyan con naturalidad a pesar la multitud de ramificaciones que cada una de estas contienen. Inspirándose principalmente en la ciencia y la tecnología, así como en la relación entre los humanos y estos elementos, GREENGOAT construyen un relato cohesionado que queda reflejado desde lo más profundo desde la primera canción de ‘I.A.’. El álbum cuenta una historia donde la IA toma conciencia con «The Seed», se encuentra con su creador en «AI», el creador reclama su control en «Human», pasa por el dilema de «Awake» hasta el desenlace de «Naraka I‘, una canción sobre la bestia interior y su poder.

GREENGOAT son Iván Flores (voz y guitarras) y Ruth Moya (batería). ‘A.I.’ está disponible vía Argonauta Records.

Una introducción ambiental bajo una oscura atmósfera psicodélica acompañada de una inquietante locución nos pone en el camino con ‘Void’.

La situación continúa en ‘The Seed’. Un corte de psycho-doom con riffs gruesos y tambores atronadores que se ejecuta a cámara lenta, como requiere el género. Su turbio y amenazador sonido, recorre lúgubres escenarios lisérgicos incorporando chamánicos pasajes vocales que acaban tornándose más virulentos sin perder la vocación psicotrópica presente en el corte. 

Con un sonido más desértico ‘AI’ nos empapa de fuzz intoxicante y un cadente ritmo que va evolucionado a un espacio Stoner-doom de manual. Aun así, GREENGOAT vuelve a impregnar la canción de elementos psicodélicos haciendo que esta, se muestre más atractiva y versátil.

El tosco sonido de ‘Human’ parece ser el reflejo de una curiosa excursión por la senda del metal y la distorsión, sobre una armonía nítidamente Stoner y bastantes influencias heavy-rock.  

‘Awake’ cruje como un edificio que resquebraja antes de colapsar. Platillos y riffs duros y llenos aristas se cruzan con una guitarra que pone el tono lisérgico. Voces casi chamánicas de vocación grunge, colorean una pista turbia con una fantástica melodía vocal haciendo que el corte brille con intensidad. Posiblemente esto sea un elemento diferenciador de otras bandas y sobre todo dúos, de características similares.

Dividida en dos partes ‘Naraka I’ entre como un elefante en una cacharrería con sus monolíticos riffs doom. Una pista que se desarrolla en un territorio de ortodoxia pesada y en la que los madrileños ponen una nota ocultista. Esto crea una pista borrosa y grandilocuente que hará las delicias de los fans acérrimos del género.

Complementando el corte anterior, ‘Naraka II’ exprime la fórmula con la que estos chicos crean sus canciones. Retumbando en alguna oscura caverna, los ecos del proto-doom afloran entre los golpes virulentos de una pista con un ritmo trepidante y una armonía que oscila constantemente.

‘Burn The End’ completa este prometedor álbum con un estilo similar al resto de canciones, siendo enriquecida con algunas melodías heavy-rock de manual. El fuzz no falta a su cita en otra canción fornida pero también psicodélica sobre la base doommy que tanto le gusta al dúo. 

Argonauta Records

Greengoat