FROZEN PLANET 1969.- «The Mystery Wheel»

a1156151525_16

Los jammers australianos FROZEN PLANET 1969, a poco mas de dos meses después de publicar su último álbum, «The Heavy Medicinal Grand Exposition», nos presentan un pista inédita grabada en la sesión de Electric Smokehouse. Una jam de 25 minutos de viaje ácido por espacios insondables que hará que tu cabeza vuele más allá. Grabado y mezclado por Frank Attard en  el estudio y masterizada por Noel Summerville en 3345 Mastering Diseño de portada por John Debono-Cullen. El tema está disponible via Pepper Shaker Records.

FROZEN PLANET 1969 son: Frank Attard (Batería), Lachlan Paine, bajo y Paul Attard (Guitarra).

https://www.facebook.com/Frozenplanet1969/

https://www.facebook.com/peppershakerrecords/

 

 

LIQUID SUN.- «Exploration»

a0315153227_10

Segundo registro del año del trío austriaco LIQUID SUN.  Dos largas jams a lo largo de media hora en la que la música flota creando un estado de bienestar y sosiego que va más allá de lo terrenal. El blues y la psicodelia transmitiendo sensaciones desde los instrumentos de la joven banda. Sin necesidad de voces, se las apañan para crear sosegados espacios donde la relajación se introducen a través de nuestra piel. Partiendo de estructuras blues y stoner, van añadiendo elementos en los que las reverberaciones fuzz están presentes. 

En comienzo murmurante, sobre acordes que se repiten generan un hipnotismo apacible en «Hypnotic Memories». Unos platillos insistentes y los riffs repitiéndose en su propuesta, consiguen elevar la fuerza del tema. Una vez alcanzada la cima, el blues sale de las cuerdas de la guitarra de Joseph Buttinger. Haciendo que la guitarra llore con cada nota en blues psicodélico al uso. Sosiego y sentimiento siempre bajo la garra que todo blues debe contener en su interior. Un humo cannabinoide va creando atmósferas perturbadoras y redentoras que desembocan en pedales y reverberaciones fuzz. Con algún momento más pesado en su instrumentación, la mayor parte del corte transcurre por sosegados caminos que conducen a

Algo más misteriosos, los primeros acordes de «Wonders of Pilgrimage», parten de estructuras stoner, para, con un magnetizante bajo de la mano de  Christian Weilguni, avanzar cadenciosos a llanuras inquietantes. Una vez allí, la guitarra con reverberaciones orientales va desarrollando atractivos solos llenos de color. Fuzz y pedales destacan sobre una base rítmica que mantiene el hipnotismo. A partir de ahí, la estructura de la jam sigue su exploración psicotrópica. Si en el tema anterior existía un claro carácter blues, en esta ocasión esos ecos desaparecen en pos de estados más lisérgicos. Con innegable presencia de elementos orientales, LIQUID SUN se deja llevar por la improvisación psicodélica, abandonando los ecos stoner. solo en la parte final se incrementa  la intensidad del tema coqueteando con esas vibraciones. 

 

https://www.facebook.com/LiquidSunBandAustria/

 

TURKISH DELIGHT.- «Kadaif»

a3851579048_16

Después de las buenas sensaciones que nos dejó su EP homónimo de 2.017, la formación israelita TURKISH DELIGHT nos presenta su álbum «KADAIF». Siete auténticas delicias turcas en forma de temas llegados desde Tel- Aviv. Como tales, son unos dulces densos y contundentes a la vez que exóticos. Una masa pastosa de heavy-psych rebosante de fuzz, combinado con espesos riffs stoner así como con ensoñadores momentos de psicodelia apacible. Pesados riffs con origen retro-rock y mucha herencia sabbathica hacen que empecemos el año con muy buen pie.

«Tere» empieza a derrochar fuzz desde sus primeros acordes. Sin hacer prisioneros, los israelitas van al grano. Potentes y pesados pasajes combinados con inquietantes momentos de psicodelia ácida y oscura en la que la larga sombra de Black Sabbath hace su primera aparición.

Después de la primera embestida, si sigues todavía en pie, TURKISH DELIGHT nos introduce en «Tilliran». Las primeras notas nos sorprenden después de la embestida anterior con sus susurrantes acordes.  A modo de hechizo, su narcotizante inicio solo sirve para atraparnos en una espiral diabólica de riffs stoner. Contundencia y fuerza con plomizos riffs que aparecen grandiosos e imperturbables. Fuzz hechizante para dejarnos noqueados.

Si los israelitas gustan del stoner, y sus monumentales riffs son capaces de aturdirnos, temas como «Boomfire» nos muestran también la otra cara de la banda. Una mezcla efectiva de pesadez doom junto a desarrollos heavy-psych en los que las guitarras construyen una mezcla efectiva y polivalente. Cimbreándose a través de los trastes, Gilad Kessler y Tal Dekel construyen las pistas en capas paralelas pero independientes a la vez.

No faltan los riffs retro llenos de vitalidad. «Ashan» está lleno de ellos, con unos atascos que conforman un agujero negro de fuzz a un ritmo diabólico Frenéticos y efervescentes lograr anular los sentidos y atraparte haciendo que los hirientes solo se claven en nuestras neuronas.

El exotismo de TURKISH DELIGHT se pone de manifiesto con las calmadas atmósferas que nos ofrece «Kadait». Sus narcotizantes pasajes de guitarras arropadas por vientos orientales generan espacios en los que la psicodelia pesada nos va sumergiendo en bellos espacios sonoros propios de Las mil y una noches. Devorándonos poco a poco con magnetizantes pasajes que describen un jardín del edén ocupado por lisérgicos momentos llenos de luces y sombras. la dualidad de las guitarras y algunos poderosos momentos pseudo-doom de tinte oriental completan un bello tema en el que las guitarras se superponen una a la otra apagándose poco a poco en su parte final.

En «Kareem» , con pesados riffs de vocación setentera los de Tel-Aviv ofrecen su lado más grandilocuente con oscuros espacios sonoros de vocación doom. Con unos solos ácidos revoloteando entre la ampulosidad de sus pesados riffs consiguen un atrayente y oscuro tema que nos hechiza con el fuzz que desprenden unas notas que acaban noqueándonos.

Cierran con un tema en el que el retro-rock más dinámico y divertido vuelve a recuperar momentos Sabbath. «Lotkabli», con cambios constantes en su desarrollo, retoma estructuras de stoner vintage en el que la dualidad de guitarras muestran todo su poderío y versatilidad. Soberbios y endiablados desarrollos perfectamente ensamblados que van oscilando a hipnóticos y cautivadores momentos e profundidad lisérgica.

TURKISH DELIGHT lo componen: Gilad Kessler (guitarra), Tal Dekel (guitarra) Dan Lustiger (bajo) y Aviram Shiker (batería).

https://www.facebook.com/TurkishDelightBand/

TIMESTONE.-«Unspoken»

a4108459208_10

Vibraciones masivas de psicodelia, stoner de tintes progresivos y buenas dosis doom nos llegan desde Austria de la mano de TIMESTONE. Casi cinco años después de que publicaran su Ep, presentan UNSPOKEN. Con una mayor contundencia, pero sin perder aquella vocación lisérgica que apuntaban en su debut. Sonidos en los que el fuzz está muy presente en las espirales stoner del trío. Todo ello sin renunciar a la elegancia de momentos atmosféricos en los que la banda nos ofrece relajados pasajes que se acercan a la frontera del post-rock por el camino de la psicodelia drone. Un apetecible viaje en el que no faltan resonancias setenteras entre las nebulosas psicotrópicas a las que nos invitan descubrir con éste álbum.

«Hangman’s valley», abre el trabajo sobre pesados riffs toner que se camuflan en un traje de psicodelia pesada. Desgarrados registros vocales rescatados de los noventa acompañan el torbellino sónico del trío. Solo ácidos deslumbran entre la contundencia de unos riffs que flirtean con el doom. Un tira y afloja entre la acidez y la pesadez que acaba resolviéndose con fuzz oscilante que conjuga ambos elementos.       

El lado más sosegado hace acto de presencia en «Unspoken». A través de momentos drone, la psicodelia más sosegada coquetea con resonancias post-rock, en las que el bajo narcótico y los atractivos pasajes de guitarra crean un tapiz multicolor. un desdoblamiento de acordes con una ornamentación que va adquiriendo consistencia. después de haber escuchado «Hangman’s valley», parece que estamos ante otra banda distinta. Nada que ver con el tema que le precede, hasta la parte final en la que los riffs se robustecen para reposar en momentos de psicodelia pesada.  Algunos pasajes hipnóticos de cobertura espacial en la que los efectos revolotean sobre las armonías.

Un corte reivindicativo con mucho trasfondo social nos sorprende con su cálidas voces, sobre unos bellos y sosegados acordes en «All wrong». Rabia vocal que trasmite estados de ánimo que van cambiando con una soberbia instrumentación. Retomando momentos más densos la melodía no desaparece en un tema bien estructurado y que intenta ofrecer la visión de TIMESTONE ante la situación socio-política actual. Un gran trabajo de Chewie, su guitarrista y cantante, logrando transmitir todo el trasfondo del tema.

Llegados a este punto, de versatilidad, los austriacos retoman momentos heredados de los setenta. «The mirror», utiliza distintos elementos entre los que está el hard, el blues, la psicodelia. Registros vocales cercanos al Jim Morrison más chamánico muestran toda la garra de un tema con un pesado ritmo que acaba enredándose en unos riffs que se inclinan a momentos doom, para sorprendernos con un giro inesperado, o no tanto, a desarrollos de psicodelia narcotizante. Profundos y desgarradores momentos que se precipitan en un torrente sonoro de gran caudal.

En otro paseo por apacibles espacios drone, «Phonophobia», vuelve a rescatarnos los momentos más lisergicos y adormecedores de TIMESTONE. Bellos e hipnotizantes momentos en los que la guitarra describe la belleza bajo la imperturbable mirada del bajo de Felix y la cadente batería de Thomas. un nuevo tema que vuelve a engordar su ritmo sobre misteriosos espacios de psicodelia elegante y perturbadora. Momentos en los que las notas de la guitarra enajenan nuestra mente sobre riffs que se transmutan al doom.

Densos pasajes cercanos al doom aparecen en «Abaddon». El sucesor de Lucifer aparece con cara amable envuelto en efectos psicodélicos que se suceden en el misterioso entorno en el que se describe en el tema. Una instrumentación fluctuante describe la transformación agrandándose y volviéndose más pesada. Alguna voz gutural pone la nota grandilocuente y terrorífica mientras la banda arremete con riffs de psicodelia pesada creando una oscuridad en su descenso a los abismos.   

https://www.facebook.com/timestoneband/

FUZZY GRASS.- «1971»

a2029418162_16

Un año ha pasado desde que los franceses nos sorprendieran con su EP en vivo en el que el fuzz rebosaba por los cuatro costados. Ahora, con su primer álbum, «1971», nos dejan claro que aquello no fue un espejismo, sino un punto de partida que culmina con este trabajo en el que a través de tonos vintage de blues y enérgica psicodelia, obtienen un resultado muy apetecible para los amantes de los viejos sonidos de los primeros setenta.

Jams caleidoscópicas sobre distintas capas sonoras en las que las sustancias alucinógenas están presentes en todos sus surcos.

¿Que podemos esperan de un álbum que se abre con tema llamado «Electric ayahuasca»?. Todo un viaje místico en el que extraños sonidos y efectos sobrevuelan el camino de una guitarra narcótica a modo de introducción de poco mas de minuto y medio.
A continuación, «The alone boy song», se construye sobre cenizas CREAM, pero aderezados por sustancias más ácidas que los británicos. Con un toque espiritual y más densos y oscuros, van transitando por pantanosos territorios donde los efluvios humeantes y aturdidores van generando un espacio de inconsciencia narcótica gracias a esa alteración psicotrópica.
Heavy-blues stonerizado con tintes retro es lo que nos ofrece «The faceless». Un alegre y poderoso ritmo, se va salpicando de poderosos solos de guitarra. Un viaje 45 años atrás en un tunel del tiempo a través de un tránsito lisérgico. Con momentos netamente heavy-psych con una desgarrada voz que no pierde la fuerza y la garra en ningún momento.

Tras los momentos de calma en los que la voz trata de seducirnos con una tenue instrumentación comandada por una poderosa batería, aparecen momentos que evocan a los mismísimos BLUE CHEER. Alaridos y una guitarra que se desangra en solos ácidos, hirientes, con un final en sonidos west-coast.

«The upside down» sigue el mismo camino. Ahora con más presencia blusera en sus notas, la acidez la salpican de momentos cercanos a CACTUS. A caballo entre éstos y BLUE CHEER, los inquebrantables ritmos de batería y bajo, la guitarra va serpenteando entre gritos y efectos que desatan una locura psicotrópica a la que la razón  no puede vencer. Un éxtasis liberador en el que la energía fluye en torrentes sonoros. Cabe destacar el vigor de una batería tocada a la vieja usanza sobre solos repletos de fuzz y efectos.

Si la banda gusta de los sonidos de los primeros setenta, en  «1971», no podía faltar la herencia hendrixiana. ésta hace acto de presencia en un tema como «Healed by fire».

Una bacanal de fuzz sobre una más que poderosa batería, que hace desprender y transmitir energía en cada una de sus notas. La estética retro sigue presente, pero a unas revoluciones sonoras inconmensurables. Fuzz, fuzz fuzz, y un ritmo diabólico logran hacer un corte de proporciones descomunales. fuerza y vigor en los que el bajo nos golpea con insistencia. Las voces se ecualizan generando ese espacio de enajenación que pretende la banda con toda su exuberancia sonora.

Tras la extenuación del tema anterior, parece que FUZZY GRASS nos ofrece un bálsamo en forma de tema con texturas COLOUR HAZE combinadas con blues-rock ácido. La sombra de BLUE CHEER sigue siendo alargada en «The winter haze» . Aquí parece que la banda duda en seguir el camino de los setenta o mostrarse más contemporáneos en su sonido. Lo  cierto, es que el tema tiene matices de ambos momentos. Los solos de guitarra, no son tan endiablados, pero el thc sigue estando muy presente en sus notas. La lucha entre en sonido de una batería que recuerda a Ginger Baker, y los ahogados momentos vocales nos trasladan décadas atrás, pero sin embargo, las estructuras de la guitarra nos ponen en el siglo XXI. por otro lado, encontramos calmados y tensos momentos en los que la voz trata de emular al Rey Lagarto en alguna de sus disertaciones. Matices, matices, y más matices seguimos encontrando en cada uno de los temas.

 Para terminar, el ritmo nítidamente retro, de «Shake your mind», nos devuelve a los primeros setenta. momentos Hendrix, que van evolucionando, intensificándose, y llenándose de efectos en una nueva orgía sónica. Un desenfreno lleno de garra y fuerza que bien podría definir el sonido de una banda que indudablemente gusta del fuzz, y lo reparte a diestro y siniestro. Si el trabajo de Clément Gaudry-Santiago a las baquetas es descomunal, el de Laura Ruiz , su guitarrista, no le anda a la zaga. Si a ellos unes el poderoso trabajo de bajo Thomas Hobeck, la fórmula es perfecta. y como colofón, una desgarrada voz que se desangra en cada articulación de las cuerdas vocales de Audric Faucheux.  Como resultado, tenemos un exuberante disco en el que la banda deja claro cuales son sus intenciones. Un disco que a buen seguro les aupará a festivales por la geografía europea este próximo año, y sino, al tiempo…..

  

https://www.facebook.com/fuzzygrassband/