Reseña: CHILD OF THE SUN.- ‘Roots’

‘ROOTS’ es un revival de los sonidos vintage de finales de los 60’s con un notable espíritu hippie. El amor y el odio, así como la luz y la oscuridad, crean una dualidad que se refleja en unas canciones que tan pronto transitan por un entorno de sosiego, como explotan mostrando toda su fuerza. Refinados y sensuales, sus temas reflejan el espíritu del verano del amor como pocas bandas son capaces de hacerlo. Creando una atmósfera conmovedora, las armonías vocales copan gran parte del protagonismo de unas canciones que beben del pasado para ser digeridas por el presente. El álbum supone la progresión natural de su álbum debut de 2019 ‘FLOWERS’, en esta ocasión con un sonido más refinado y directo. Instalados en los sonidos ‘retro’ el sexteto crean conmovedoras armonías vocales que ejercen como verdadero timón de la banda, en este retrospectivo viaje al corazón del ‘verano del amor’. Todo un viaje por la vida hacia un encuentro con uno mismo con canciones que hablan del amor, del odio, de la luz y la oscuridad. Ecos de blues, de hard-rock atemporal, en un revival de ecos west-coast, ejecutados con bucólicas y bellas canciones, con las que consiguen tocar la fibra sensible del oyente, a través de una fascinante y sensual ejecución. ‘ROOTS’ es un álbum fresco y colorista que nos recuerda que en siglo XXI siguen vigentes los sonidos que se popularizaron hace 5 décadas.  Sin duda, todo un fascinante regalo para los amantes de los sonidos retro.

‘ROOTS’ está disponible vía The Sign Records.

CHILDREN OF THE SUN son: Josefina Berglund Ekholm (voz) Ottilia Berglund Ekholm (coros) Choir Wilma Ås (teclados, coros) Jacob Hellenrud (guitarra), Ida Wahl (bajo) y Johan Lööf (batería)

‘Reflection’ se contonea entre sensuales vibraciones con el blues en el horizonte. La sutileza de esa voz llena de lírica nos traslada a un bucólico paisaje sonoro entre delicados acordes. Pinceladas blues, coros sutiles evolucionan a un escenario que explota en un arco iris colorista de sonidos vintage. Afilados solos de guitarra complementan un tema plácido y sugerente que se ve arrastrado por los desgarradores pasajes vocales. Ondulante y con subidas y bajadas de intensidad, el tema se contiene para transitar definitivamente por un entorno de calma.

Sin contemplaciones, ‘Leaves’ explota el legado del hard-rock de los 70’s con un dinámico ritmo que se ve amortiguado por la sensual voz de Josefina. Todo un mundo de color se abre ante nosotros entre cuidadas melodías. Su pegadizo estribillo arrastra su armonía a un estado de pesadez, en un logrado y fascinante ejercicio sonoro que conjuga la delicadeza y la fuerza. Lo cierto es que la banda sabe aunar el legado de la west-coast, con el rock clásico y los ecos folk, en una combinación que funciona a la perfección.

En ese espacio de calma ‘Blood Boils Hot’ gravita entre pausados acordes de piano y una voz llena de encanto. Un sonido vintage con muchos alicientes a su alrededor, pero con el total protagonismo de las balsámicas melodías vocales. Seductor, y con unas gotitas de psicodelia, el corte no reniega de emocionantes pasajes que destilan una fuerza inusual. Un corte lleno de sentimiento.

‘Gaslighting’ muestra un crisol colorista de sonidos blues y rock clásico con una indudable vocación west-coast. Un tema luminoso en el que aparecen algunos riffs más potentes entre sus melodías flower-power. Su suave ritmo, las pincelas psicodélicas y la ambientación vintage lo convierten en un tema asequible y de fácil escucha para el oyente. Sus contagiosos estribillos contribuyen a ese atractivo intrínseco.

Instalados en una plácida atmósfera, ‘Eden’ nos susurra con una aterciopelada voz heredera del legado folk de los 70’s. Estamos ante un tema con muchas influencias folk, que la banda sabe modelar bajo unos hechizantes acordes de piano.

‘Willow Tree’ es un breve interludio de algo menos de un minuto a través de cadentes acordes de piano y elementos sinfónicos.

El blues regresa con sutileza en ‘Roots’. Una suave canción sustentada en voces y coros ensoñadores sobre cadentes ritmos que se eleva por un escenario de rock retro. Los elementos clásicos son ejecutados con absoluta maestría. Estamos ante un logrado corte de rock clásico con algunos momentos de mayor intensidad y alguna pincelada psicodélica que concluyen con un final lleno de garra.

‘Man In The Moon’ se recuesta en pausados acordes acústicos evocadores de un entorno campestre con la voz copando el protagonismo. La lírica por encima de la instrumentación en otra nueva canción con carácter balsámico.

Lleno de fuerza ‘The Soul’ nos ofrece coros y estribillos pegadizos por una senda en la que el soul enrique sus sencillas armonías vintage que se elevan en intensidad por la senda del rock clásico.

Ensoñadores pasajes vocales afloran en ‘In Silva’. El misticismo aparece mostrando su lado más sensual en una canción folk, que se impregna de rabia y sentimiento según avanza.

‘Thunder’ explota con sus riffs retro en un vendaval de ritmos poderosos y un espíritu blues-soul. El clasicismo de los 70’s es adornado con un envoltorio más contemporáneo, sin qque el tema pierda su esencia vintage.

Tomando elementos exóticos ‘Reaching For Sun’ cuenta con buenos momentos de guitarra que reflejan la placidez de las composiciones de los suecos. Un gratificante sonido invade una canción contenida y con momentos verdaderamente brillantes de vibraciones más propias del sonido west-coast de la California de los 60’s. Transmitiendo ‘buen rollo’ la canción nos acaricia con sus delicadas melodías, trasmitiendo un optimismo y bienestar muy de agradecer.

El álbum cierra con un ‘Epilogue’ evocador de los sonidos de la naturaleza entre una especie de sonidos celestiales. El broche final a un álbum amigable, atractivo, y de fácil digestión.

Children of the Sün

The Sign Records

Reseña: SLOTH METROPOLIS.- ‘Moth necropolis’

Inspirándose en una historia Lovecraftiana, los escoceses SLOTH METROPOLIS, crean un álbum ecléctico en el que las vibraciones psicodélicas, progresivas, folk y doom se introducen en una coctelera para ser agitadas por teclados y violines con altas dosis de distorsión. Así crean un álbum conceptual influenciado por las teorías de Timoty Leary, con un sonido evocador de los primeros Gong, arropado por reverberaciones contemporáneas. Su sonido expansivo basado en la improvisación se adorna con recurrentes locuciones que le aportan un carácter reflexivo. Hipnótico por momentos, la psicodelia adquiere dimensiones desconocidas con los coqueteos jazz y elementos más propios de los 70’s. Con intrincados desarrollos progresivos, escapan de convencionalismos para sumirnos en un trance sensorial de carácter reflexivo. Los plácidos desarrollos se dotan de un efecto narcótico que adormece los sentidos del oyente. Pero SLOTH METROPOLIS no se quedan ahí, y también convierten sus canciones en turbios pasajes con aturdidores sonidos. ‘MOTH NECROPOLIS’ es un álbum diferente y posiblemente no apto para todos los oídos, pero sin duda, cualquiera que se sumerja en él con la mente abierta, encontrara un espacio gratificante en el que ampliar su percepción musical.

‘MOTH NECROPOLIS’ está disponible vía Nasoni Records.


‘Fungus’ se desarrolla en una ambientación heavy-psych. Tras una introducción con locuciones, los escoceses nos sumergen en un espacio netamente psicodélico. Aquí los desarrollos de guitarra se suceden creando un atractivo entorno sonoro. Caminando por el lado pausado del género, la inclusión de teclados ocasionales dota al corte de una ambientación vintage. Una neblina narcótica nos envuelve creando un efecto balsámico sobre el oyente. Casi diez minutos instrumentales que los escoceses resuelven con solvencia. Estamos ante una composición versátil que gravita en un espacio psicodélico en el que los elementos 70’s aparecen con destreza.

Cambiando de alguna manera su sonido ‘Moth’ mantiene la fórmula. Locución inicial, y doce minutos de jam por delante. Creando un entorno cautivador, las suaves melodías se suceden en el particular mundo sensorial de la banda. Aquí las voces ensoñadoras aparecen para ofrecernos un mágico espacio reflexivo. Cálidos registros vocales que enriquecen esa suave instrumentación salpican con distintos elementos generadores de un particular estado sensorial. La calma y el relax se transmiten entre sutiles vibraciones más propias del siglo pasado. Inclinándose hacia un entorno más progresivo, el corte sigue transmitiendo paz al oyente con sus balsámicos pasajes.  Elementos acústicos, teclados, y sonidos de viento completan un atractivo tema que parece susurrarnos desplegando todo su encanto. A diferencia del tema anterior, en esta ocasión no aparecen esos solos ácidos e incisivos, decantándose por en espacio sonoro instrumental con numerosos elementos progresivos.

Insistiendo en las introducciones con locuciones, ‘Flea’, se muestra más ecléctico en su sonido. Misteriosos pasajes arropados con efectos nos envuelven entre los chirriantes acordes de una guitarra que muestra su lado más lisérgico. En esta ocasión la duración del tema, con solo cinco minutos, hace que estemos ante un hipnótico y envolvente interludio que parece no llevarnos a ningún sitio, sino que sirve como vía de escape al cuarteto. El corte se torna más turbio y caótico en su parte final.

‘Bacterium’ se deja llevar por vibraciones jazz sin perder el alma psicodélica de la banda. Ecos de los 70’s aparecen gracias a esos mágicos teclados. Un sonido más aturdidor nos empapa con acordes que se repiten creando un turbio ambiente. Tomándose su tiempo, van moldeando las aristas del tema con pasajes psico-progresivos a los cuales incorporan voces devocionales. La importancia del sonido del órgano queda patente en un tema con una línea de bajo magnética y atrayente. El espíritu de los 70’s aflora con naturalidad para hacer que el corte oscile en su hipnótico sonido. Histriónicos pasajes con un aura devocional complementan estos doce minutos cargados de gratificantes momentos en los que los desarrollos progresivos van sucediéndose.

El álbum cierra con las exóticas vibraciones de ‘Starseed’. Psicodelia contemporánea con un aroma retro creando un ambiente colorista gracias a una mayor presencia de las melodías vocales. Un inquebrantable ritmo nos lleva en volandas a palaciegos espacios sonoros en los que los pasajes progresivos regresan. Esos sonidos tradicionales son insertados con acierto para crear un tema lleno de dinamismo y los suficientes atractivos como para quedar atrapados en su sonido.

Sloth Metropolis

Nasoni Records

Reseña: FUZZY LIGHTS.- ‘Burials’

Ocho años de silencio discográfico preceden ‘BURIALS’, el cuarto álbum de los británicos FUZZY LIGHTS.  Seguramente su álbum mas reflexivo y ambicioso, y en el que, sin renunciar a sus raíces folk, amplían su horizonte sonoro creando canciones más complejas y ricas en matices. Así, consiguen que la energía fluya a través de sus bellas canciones, y que esta energía, empape al oyente de múltiples sensaciones. Una banda marcada por el registro vocal de su cantante Rachel, que excavando en el legado de Sandy Denny, nos ofrece un repertorio de bellas melodías con sabor a miel. Pero FUZZY LIGHTS es una banda sólida, y solo cuenta con esa virtuosa cantante, sino que se trata de banda capaz de golpear con riffs difusos y desarrollar canciones más propias de FAIRPORT CONVENTION como si fuera una banda pesada del siglo XXI. Desarrollos progresivos bien construidos, un sonido cristalino resultado de una magnífica producción, y esas inmersiones en agus psicotrópicas de sus guitarras, hacen que cada canción, nos ofrezca algo diferente. Si bien la mayoría guardan una estructura en la que parten de la suavidad psico-folk, para mutar violentamente a un escenario psico-progresivo en el que difusas cortinas sónicas envuelven sus fascinantes y seductoras melodías. De esta manera, consiguen equilibrar cada canción convirtiéndola en algo sumamente atrayente para el oyente. Eso no significa que por momentos nos encontremos orgías sónicas más propias de la improvisación, ue acaban siendo pulidas para ofrecer un resultado fascinante. Han pasado unos meses desde que tengo en la carpeta de pendientes esta reseña, pero un álbum como ‘BURIALS’ bien merece ser difundido, por la calidad de sus canciones, y porque estamos ante el regreso de una banda que algunos habían dado por perdida.

FUZZY LIGHTS son: Xavier Watkins  (guitarra), Rachel Watkins (voz, violín), Mark Blay (batería), Daniel Carney (bajo), Chris Rogers (guitarra)

La cálida línea de bajo y la hechizante voz de Raquel abren ‘Maiden’s call’. Un tema que parece mirar al pasado en su estructura musical. Una mágica y sensual melodía vocal y una instrumentación que mira hacia el folk progresivo de los 70’s. Inevitable acordarse de Sanddy Denny y esas bandas británicas que miraban a la música tradicional aportando la nueva energía de la psicodelia y el rock progresivo. Bucólicos violines, una sutil guitarra y un bajo protector, van tejiendo una canción llena de belleza. Con momentos de intensidad y buenos solos de guitarra, el corte se eleva majestuoso con un sonido cristalino y gratificante. Percibiendo cada acorde cada instrumento, todo se va tornando más turbio y veloz en un final diabólico y apoteósico. Una canción llena de belleza, que invita a seguir explorando este álbum maravilloso en el que la psicodelia, el rock progresivo y el folk se unen en una causa común.  La canción está inspirada en la experiencia personal de su cantante Rachel y el episodio de un aborto espontáneo que tuvo.

‘Songbird’ parte con el ímpetu de unos tambores vivaces arrastrándola gracias a dupla de guitarra y bajo a un espacio psicotrópico menos complaciente. Oscuro, turbio y misterio, el tema nos sume en un entorno aturdidor del que afloran cantos mas propios de un ritual. En una especie de híbrido entre el ocult-rock y el folk, habitando un inquietante escenario psicodélico. La sensualidad vocal en contraste con su difuso sonido acaba por llevarnos a lomos de sus briosos tambores a una encrucijada diabólica que nada tiene que ver con la dulzura de la canción de apertura. La canción nos ofrece una experiencia turbadora a lo largo de seis intensos minutos de experimentación.

Retomando el folk y la música tradicional, ‘The graveyard song’ nos susurra con pausados acordes acústicos y una voz empapada en miel. Relajante y reconfortante, la canción va incorporando instrumentos para salir de ese espacio casi minimalista.  De nuevo los redobles de tambores van marcando el devenir del tema. Con el tradicional sonido del violín crean una corte que describe la melancolía. Le tema sale de estado catártico con exóticas sonoridades mas propias del África Sahariana, y unos riffs mucho más pesados. Nuevamente el caos parece apoderarse del tema con una sucesión de sonidos anárquicos que crean una atmósfera turbulenta sin perder su vocación folclórica. Toda una tormenta psicotrópica más propia de una banda Avant-garde

En un tono mucho más sobrio, ‘Haraldasker’ nos narcotiza con acordes de blues y un tono jazzy. Un escenario completamente distinto se abre ante nosotros entre sutiles pincelas psicodélicas. Una calma gratificante que amansa nuestros sentidos sumiéndonos en un placentero estado sensorial. Bellas melodías, que se enriquecen con la magia salida de ese hechizante violín. 

«Under the Waves» retoma los elementos folk, para insertarlos en una tupida pesada instrumentación progresiva. Aquí la banda, saca todo su arsenal de música pesada sin renunciar a sus raíces folk. La conjunción de estos elementos y estilos resulta completamente fascinante. La canción está inspirada en los arrecifes de coral para abordar la crisis del cambio climático.

Siguiendo una línea similar, ‘Sirens’ ofrece turbios pasajes que serpentean elevando su intensidad para rápidamente frenarse en su impulso y retomar un tiempo medio. Con la sensación de que algo va a pasar, las descargas de intensidad toman ahora unos tintes casi post-rock. Lo cierto es que percibo vibraciones psicodélicas, progresivas y del rock clásico en un tema oscilante y cambiante.

Inspirada en un cuento clásico, ‘The gathering storm’ nace de un entorno de plácida psicodelia con ciertos tonos hipnóticos, antes de mutar lentamente su sonido.  Nacida como un grito de guerra para quienes defendieron los derechos de las mujeres y continuar la lucha contra cualquier prejuicio de nuestro tiempo, la canción mantiene la tensión sin llegar a explotar como el resto de los temas del álbum. Menos oscilante y más difuso, el tema fluye entre vibraciones folk y una ambientación de suave psicodelia.  

Fuzzy Lights

Reseña: VESPERO.- ‘Songo’

Sin perder su esencia espacial, los rusos VESPERO, con más diez álbumes publicados y casi dos décadas de vida, continúan evolucionando en su sonido para crear un nuevo álbum mágico. En SONGO’ su nuevo álbum, no encontrarás riffs pesados, pero sin embargo, la mística de cada canción, consigue que el oyente se relaje, sintiéndose partícipe de esos mundos de color que cada acorde nos ofrece. Todo un viaje onírico al mundo de los sueños (no en vano ‘SONGO’ significa sueño en esperanto) en el que, sin complejos, ejecutan su música, ofreciendo al oyente variadas melodías entre la psicodelia con vocación espacial, el folk y un notable espíritu progresivo. Una de las claves del álbum es la capacidad para utilizar distintas vibraciones estilísticas en una misma canción, y conseguir que ésta, se muestre con un ‘todo’, cohesionada y creíble. Con una narrativa fluida, incorporan elementos de jazz y de fusión, para ofrecernos distintas fases en cada canción, desde los cantos celestiales que aporta Sonya Vlasova (vocalista invitada por primera vez en diez años), hasta los pasajes sinfónicos en los que los elementos de viento y especialmente el violín, recuperar tradicionales sonidos ancestrales. Con la particularidad de usar tanto el inglés, como esperanto, francés, búlgaro, estonio y gallego para nombrar sus canciones, VESPERO se convierte en una banda que trasciende las fronteras de la psicodelia espacial rusa, para abrirse al mundo. Cualquier amante de la psicodelia espacial y del rock progresivo, sabrá valorar la calidad de las canciones aquí contenidas.

VESPERO son:

Ivan Fedotov – batería y percusiones
Arkady Fedotov – bajo, sintetiador,ruidos, voces, grabación
Alexander Kuzovlev – guitarras, saz, mandolina
Alexey Klabukov – teclados y sintetizadores
Vitaly Borodin – violin, acordeón

Con la colaboración de : Alexey Esin, gusli, midi-saxo y Sonya Vlasova voces y coros.

Todas las canciones de VESPERO excepto ‘Myth of Uqbar’ (Esin/Vespero). Grabado por Alexey Klabukov y Alexander Kuzovlev en 2020 en VMS studio, (Astrakhan). Mezclado por Alexander Kuzovlev y masterizado por EROC, ‘SONGO‘ está disponible vía Tonzonen Records.



Como si entráramos en un particular mundo de los sueños, ‘Ne enlitiĝu ĉe la maro’ nos introduce en un particular Jardín del Edén entra bellas y suaves melodías. Con la voz de Sonya emulando los cantos de ninfas el tema nos susurra proporcionándonos un estado de confort y relajación con sus bellos pasajes.

‘Levedivo’ prosigue ese paseo relajante por ensoñadoras atmósferas con sutiles cantos en la lejanía. Aromas orientales, sintetizadores envolventes y unos tenues tambores van desarrollando otro corte ambiental, relajante y con un cierto tono onírico. Tonos celestiales que nos acarician con delicadeza creando un entorno gratificante. Efectos espaciales y algún pasaje progresivo acompaña una fascinante narrativa en la que no faltan ecos folk. Los seductores coros acaban por atraernos al mundo de los espectros. Rico en texturas el tema va mutando con sosiego guiado por el violín con final fascinante.

Con acordes de post-rock espacial ‘Le papillon ou moi’ gravita en un particular mundo sonoro con el que los rusos nos seducen. Elementos progresivos ejecutados desde la calma, van moldeando el tema bajo una narrativa de misterio. Sin darnos cuenta estamos sumidos en corte de rock progresivo con bastantes elementos sinfónicos. Sin sobresaltos las ondulaciones en el sonido se producen con pausa y precisión. Sin renunciar a los tonos cósmicos, el ritmo oscilante y los borboteos de guitarra y sintetizadores nos sumen en una espiral majestuosa. La parte final se vuelve más libre con si se recostaran en una especie de free-jazz cósmico con una cubierta clásica y con un aroma lisérgico. Nuevamente el violín pone el broche final a otro maravilloso corte.

Con el mágico violín como protagonista, los coloridos sonidos de ‘Cloudarias’ se recuestan en un entorno clásico para mantener el espíritu progresivo. Elegante, casi ceremonial, las texturas del tema lo hacen brillar en una atmósfera tenue de luz, pero con brotes de color. Los tonos folkloricos aparecen con los cantos celestiales, mientras la armonía parece mirar a siglos pasados.

Elementos de viento, efectos y una suave brisa nos introduce en ‘Soños do meu pelo’. Otro tema suave en el que la banda incorpora efectos espaciales sobre una base de música tradicional. La unión de lo ancestral y lo espacial se ejecuta con gran destreza. Silencioso, susurrante, la canción nos envuelve entre instrumentos clásicos de viento. Con una percusión vibrante y cadente, el tema va tornándose más luminoso. Los mas de siete minutos de duración permite a los rusos experimentar con vibraciones de fusión, que acoplan a su vocación espacial. El resultado es otro tema atmosférico, serpenteante y suave, pero lleno de matices y alteraciones estilísticas.  Oscilando entre estas, nos vemos sumidos en un espacio en el que los aromas orientales nos vitalizan. Una nueva evocación a los ancestros y sus formas sonoras. Con gran habilidad, acoplan una sólida base sinfónica para que adquiera tintes majestuosos.

Oscuro, acústico y lisérgico en su apertura, ‘Myth of Uqbar’ es una nueva fase en este viaje al mundo de los sueños que es‘SONGÔ’. Agradables y balsámicos pasajes ejecutados desde la pausa, nos van despertando de la fantasía sensorialSonidos que parecen acariciarnos como una suave brisa junto al mar de Oriente. Terapéutico para el oyente, el tema combina bellos pasajes de guitarra con envolventes efectos, creando un clima chamánico y liberador.

Cristalinos acordes de guitarra replicados, abren ‘Samaväya’. Con una inclinación al jazz, VESPERO nos ofrecen una experimentación más profunda que en temas anteriores. Subiendo la intensidad rítmica, con más guitarra y con constantes sintetizadores crean un corte vibrante sobre una base progresiva.  Pero al igual que el resto de las canciones del álbum acaba siendo seducida por los elementos clásicos. En su parte final se convierte en una bacanal de sonidos y ritmos que parecen ir completamente a su antojo,

‘Song of opaque’ nos devuelve al sonido más clásico de la banda. La atmósfera espacial es el escenario en el que va a desarrollarse. Sintetizadores, efectos y el vacío ante nosotros. Un nuevo sueño cósmico con inquietantes momentos de tonos narcóticos.

Para cerrar, ‘Stymphalian birds’ con sus mas de ocho minutos, y siendo el tema mas largo del álbum, permite una experimentación más profunda. Cósmico, envolvente, relajante, el tema parece flotar arrastrándonos a ese mundo onírico a modo de bálsamo sensorial.

Vespero

Tonzonen

Reseña: LOWEN.- ‘Unceasing Lamentations’

Aprovechando una actuación acústica en Doomsday Fest Online (Brighton), el pasado mes de diciembre, ‘UNCEASING LAMENTATIOS’ se compone de tres temas improvisados en los que la tradición y el legado de las civilizaciones milenarias de Oriente Medio se plasman en un fascinante relato lleno de sentimientos. Sustentado en la portentosa voz de Nina Saeidi, cantando en sumerio, iraní y acadio, el EP cuenta con los sutiles acordes de guitarra de Shem Lucas para servir de soporte al derroche de sentimientos, sensualidad y espiritualidad en este oscuro relato. Un ejercicio liberador que se fundamenta en la música antigua para reflejar atormentados episodios del pasado que nunca debemos de olvidar. Toda una catarsis sonora que hace que los demonios abandonen el alma para sentirnos libres. La monumentalidad y el poder de seducción que Nina imprime a cada verso hace que estas tres sencillas canciones nos pongan la pausa en el frenético mundo en el que vivimos.  Tres canciones minimalistas que no necesitan de muchos artificios para reflejar toda la belleza que contienen, aquí desde la más absoluta sencillez, LOWEN, prescinde del pesado sonido doom presente en su debut ‘A CRYPT IN THE STARS’ para regalarnos en un ejercicio liberador, toda la magia de oriente y su legado cultural en tres canciones honestas y sencillas, pero llenas de hermosura. Un relato intimista en el que la voz portentosa y superdotada de Nina copa todo el protagonismo ofreciendo otra visión más liviana, sentimental y lírica de la música de LOWEN.

The Exalted One Who Walketh abre el EP con10 hechizantes minutos de cantos ancestrales en los que Nina plasma toda su magia trasladándonos a solitarios y reflexivos espacios de oriente. Cantado en sumerio, transcribe versos tomados de una lamentación de la destrucción de una ciudad sumeria conocida como ‘E-lum didara’. Sus desgarradores tonos místicos que penetran en el oyente bajo una misteriosa atmósfera en la que los acordes de guitarra salpican un tema lleno de desgarradores pasajes en los que Nina plasma todos sus sentimientos. Sus devocionales pasajes reflejan el legado de la música antigua de Oriente Medio. La parte final cuenta con una atmósfera oscura con la guitarra acústica explotando en esta fantástica improvisación en la que el duo trata de reflejar el sonido del pasado en un canto reivindicativo lleno de fuerza. Impactante para el oyente, el tema consigue que se nos pongan los pelos de punta ante el derroche vocal de Nina, una magnífica cantante que aquí muestra otra faceta del sonido de la banda con un resultado fascinante. La variedad de texturas que los registros vocales adquieren son todo un regalo para el oyente a pesar de la sencillez y minimalismo de la composición.

Usando la daf y una caja shrut, Against Evil Done By The Serpent es una transliteración del acadio de una tablilla de arcilla que dirigía la afinación de un instrumento a través de comparaciones metafóricas entre dioses y cada cuerda. Con más protagonismo de la guitarra y el acompañamiento instrumental el tema, ahora cantado en acadio vuelve a reflejar atormentados pasajes llenos emotividad e intensidad. Desde la pausa, la improvisación va tomando forma de canción. Todo un torbellino sonoro que atrapa al oyente, para hacerle partícipe del legado de los ancestros. Un magnífico reflejo de la tradición en una puesta particular y curiosa, pero llena de magnetismo y atractivo. Nina en está ocasión eleva su voz para hacerla serpentear en distintos tonos sin perder un ápice de fuerza. Un tema suave, pero arrollador que vuelve a hechizarnos en un sortilegio mántrico y revelador. Rabia y sensualidad unidas en una cusa común, en nueve minutos llenos de belleza con distintas fases en su desarrollo. Desde pasajes calmados con un erotismo intrínseco en contraste con otros mucho más atormentados.

‘Lalae Madar’ cierra el EP diferenciándose de los cortes anteriores con sus cuatro minutos. Aquí comprimen las estrofas para un desarrollo fluido y oscuro. Con suaves arpegios la guitarra aporta un aura misteriosa mientras Nina sigue con su relato lírico cuyo origen es una canción de cuna iraní que encarna el dolor de la guerra y el abandono que sintieron muchos niños durante la guerra Irán-Irak y, lamentablemente, sigue siendo apta para muchos niños en el Medio Oriente de hoy. La canción de cuna se centra en un niño que ha experimentado el trauma de la guerra al ser consolado por una madre que promete que no los abandonará mientras pisan terreno peligroso incluso en sus sueños. Sus notas, transmiten todo ese dolor que se ceba con los más frágiles. Su tono de tristeza se refleja con acierto en un ejercicio liberador que rinde tributo a la tradición y las costumbres de la civilización más antigua del planeta.