PIA ISA, la cantante de la banda noruega SUPERLYNX, nos ofrece en este, su primer trabajo como solista, un álbum intimista en el que los drones y los elementos doom-gaze se fusionan con una oscura psicodelia desarrollada en atmósferas tenebrosas. Todo un ritual espiritual que parece invocar a misteriosas deidades y cuyos cantos nos sumen en un hechizo. Una catarsis sonora y personal en la que PIA ISA, se libera de sus demonios a través de diez maravillosas canciones llenas de sentimiento. Con su voz como principal herramienta, sobrevolando densas y humantes atmósferas, ejerce como Suma Sacerdotisa de este aquelarre psych-doom. Una instrumentación exótica, lenta, turbia y pesada, acompaña esta mágica ceremonia meditativa. Con artistas como Chelsea Wolf, o como su propia banda SUPERLYNX, como elementos inspiradores, ‘DISTORTED CHANT’ se erige como un álbum conmovedor, sombrÃo, pero rebosante de espiritualidad. Cabe señalar la colaboración del guitarra de Yawning Man, Gary Arce, en tres canciones del álbum, en ellas, aporta su granito de arena para que todo gravite en una atmosfera que suaviza las embestidas de su atormentado sonido. Si algo diferencia el álbum de su trabajo en SUPERLYNX, es el carácter contenido de sus ritmos y riffs, nunca sobrepasando el umbral. Aquà todo sucede a cámara lenta, y sin estridencias, con un espÃritu minimalista, ambientado en la frialdad del cÃrculo polar capaz de provocar escalofrÃos. Un prometedor debut, en el que la cantante noruega, canaliza su energÃa para enriquecer con ella, cada una de las canciones, empapándolas de sentimiento. Un álbum que me deja con ganas de más.
‘DISTORTED CHANT’ está disponible vÃa Argonauta Records.

‘Follow the sun’, con su monolÃtico sonido inicial, se ve enriquecido con la guitarra de Gary Arce (Yawning man), mientras PIA nos ofrece su lado cautivador. La dulzura de las melodÃas vocales equilibra la densidad de sus plomizos drones. En un segundo plano, la guitarra, por momentos imperceptible, acompaña los cantos y coros dotados de una espiritualidad superlativa. Ejerciendo como suma sacerdotisa, la cantante da muestras de la enorme sensualidad que posee su voz.
‘Statistics’ nace del zumbido de drones y de unos elementos doom, que rápidamente nos sitúan en la trama ocultista de la cantante noruega. Una espesa neblina cubre este ritual ocultista. Frágil y cautivadora, PIA canta sus plegarias desde una calma inquietante pero llena de belleza. Sin prisas, el corte transita parsimonioso mostrando una extraña pesadez que contrasta con la delicadeza de su narrativa.
Haciendo que el sonido se vuelva más turbio ‘Quiet Beach’ mantiene la lÃnea del corte de apertura. Con un tono más sensual, la psicodelia nebulosa se apodera de una canción en la que los elementos doom crean una espesa cortina bajo cadentes y parsimoniosos ritmos rituales. A lomos del psycho-doom el corte transita por una senda tenebrosa con alguna guitarra afilada y balsámica. Aquà las plegarias contrarrestan las turbias vibraciones pesadas.
En ‘Trauma’, no parece que nada cambie. Elementos doom, lúgubres atmósferas, y la delicada voz ejerciendo su papel redentor. La distorsión y la pesadez puestas al servicio de una canción con aterciopeladas melodÃas vocales, que nos sume en un relato lúgubre y lleno de misterio. AquÃ, nuevamente Gary Arce pone su guitarra al servicio de la cantante noruega. En esta ocasión los nebulosos elementos lisérgicos aportan balsámicos pasajes que contrarrestan la pesadez de su armonÃa. Con un tono más desgarrador, la voz se eleva celestial en sus incesantes cantos rituales.
El persistente sonido turbulento y de ‘Sleepless’ reaparece en una bella canción rebosante de melancolÃa. La dulzura asediada por ráfagas de tenebrosa psicodelia sirve para amortiguar un sonido estratificado en dos niveles. Los efectos envuelven al tema en un espacio humeante mientras PIA nos seduce con cautivadores momentos lisérgicos.
‘A Hopeful Reminder’ camina por grutas psycho-doom impregnadas en efluvios psicodélicos. Un insondable espacio en el que la cantante se siente cómoda y en el cual mantiene ese espÃritu ritual con su seductora voz. La canción muestra una más riqueza compositiva en su combinación de guitarras y drones.
De nuevo con la presencia de Gary Arce, ‘No Straight Line’ Ãndice en una fórmula que funciona. Ofreciendo otra canción oscura, los susurrantes pasajes se adornan con vibraciones insertadas con sutileza, sin que esto haga que se pierda el espÃritu devocional de este hechizante álbum. Repitiendo la armonÃa, el tema es enriquecida con unos desarrollos instrumentales que apunta a una salida a la luz, algo, que finalmente no se produce.
‘Mantra’, es un nuevo capÃtulo de esta tormentosa historia. Mas melódico si cabe, el omnipresente zumbido que envuelve todas canciones se va modulando con una lentitud casi desesperante. Como si no terminara de arrancar, la canción, como su propio nombre indica, es todo un mantra sonoro que atrapa al oyente con sus hipnóticos y repetitivos pasajes. Su aturdidor sonido, consigue sumirnos en un balsámico trance sonoro a través de narcóticos pasajes.
El suntuoso mundo de las tinieblas no parece tener secretos para la noruega. Asà lo corrobra ‘Every tree’ con su lento y plomizo transitar. Un sonido monstruoso aderezado de psicodelia y de drones, en contraste con la melodÃa dark-folk de PIA. Otra canción ideal para la introspección y esa búsqueda espiritual en su propio interior.
El álbum cierra con acordes acústicos con ‘Velvet dreams’. Sin renunciar a los drones, el tema mantiene la narrativa del resto de canciones. Bellos pasajes de guitarra aparecen entre la densidad de su persistente zumbido. Aquà la voz desaparece dejando todo el protagonismo a un magnético sonido difuso de este fantástico álbum de rock ocultista.