Reseña: CLYDE VON KLAUS.- ‘Moonbeams’

MOONBEAMS’ el nuevo álbum del texano CLYDE VON KLAUS, es un álbum de difícil clasificación. Ruidoso, crudo y diferente, es un viaje sonoro en el que dimensiones como tiempo y espacio, quedan difuminadas. Influenciado por el rock de los 70’s, las vibraciones desert-rock toman un matiz cósmico, en el que la psicodelia, los ecos proto-metal, el garage-rock y los pesados riffs Stoner, doom, incluso con sucios momentos sludge, adquieren un nuevo sentido. Un álbum extravagante que no tiene complejos en transitar por turbulentos ambientes hardcore, new wave, grunge y tantos otros. Un cóctel intoxicante, nebuloso y lisérgico en el que una magnética voz vomita atractivas melodías en unas canciones que cuentan historias de adicciones, pérdida, amor redención y venganza. Toda una oda a las esperanzas y horrores de los sueños y un álbum en el que encontrarás canciones con sonidos familiares, pero que tienen su propio ADN. Sin duda un trabajo sorprendente con muchos atractivos para sumergirte en él.

Todas las canciones escritas grabadas e interpretadas por Clyde Von Klaus en los estudios Pirate Eye en Hutto, Texas desde agosto hasta septiembre. 2021.

Mezclado y masterizado por Kent Stump en Crystal Clear Sound en Dallas Texas. Arte de portada por droned. eu. Fotos por CVK.

Con fuertes ritmos pesados ‘Ale of extractions’ trata de emerger de nebulosas lisérgicas con un marcado espíritu 70’s. Una estela de fuzz de inspiración HAWKWIND impulsa el corte a una confluencia astral con vibraciones desert-rock.  

Ruidoso y más alternativo, ‘Concede’ contiene apacibles melodías vocales entre la densidad de unos riffs que parecen querer coger el rebufo del tema anterior. Turbio, pesado, pero a su vez fascinante.

Envuelto en una extraña espiral en la que lo espacial se une a plomizas vibraciones The Harbor Unites the Deluded’ pone el punto psicodélico a este ecléctico álbum. Fuzz intoxicante con vertiginosos ritmos e incrustaciones estilísticas conforman un tema frenético y nebuloso.

Sin salir de ese espacio difuso,’ i’m so right’ persiste en la conjunción de voces melodiosas y ritmos potentes, en esta ocasión con armonías más contenidas y oscuras.

Con un acento Stoner ‘Detonation’ nos envuelve entre pesados riffs y con unos teclados vintage así como añejos solos ácidos. Ecos desert-rock combinados con vibraciones de los 70’s construyen un tema diferente sin perder la esencia del músico de Texas. Las melodías vocales juegan un papel fundamental en el corte.

En menos de tres minutos ‘Broken novelty’ pone la pausa con repetitivos acordes y un groovy que se acelera tomando elementos garage rock. De nuevo encontramos buenas melodías vocales que hacen cambiar el carácter de la canción.

‘Black eye’ nos devuelve a un entorno más pesado con el legado de Sabbath muy presente. Rabia y energía arropados por una oscura atmósfera y momentos Stoner.

Sucios ritmos garage con vocación punk aparecen en ‘Feel fell in’. Su rugoso sonido es coloreado con pinceladas psicodélicas insertadas entre sus oscilantes y turbios surcos.

Con una entrada terrorífico ‘No more words’ se despeña por un precipicio sludge con voces salidas de ultratumba el tema nos arrolla sin perder de vista el proto-metal 70’s. Ciertamente sorprendente la combinación y alternancia de voces y de carácter.

Para cerrar ‘Bring back to smile’ cambia la decoración con melodías poppies convirtiéndose en la canción más suave y floral del álbum.

Clyde Von Klaus – band page

Reseña: STARGO.- ‘Dammbruch’

‘DAMMBURCH’ es el tercer álbum del trio alemán STARGO. Una banda que en su ADN ha tenido devoción por los extensos pasajes instrumentales, pero que ahora van más allá y crean un álbum completamente instrumental. La ausencia de voces hace que las canciones resulten más oníricas en su desarrollo, sin que esto, les reste un ápice de fuerza. Su particular tour de force de vibraciones Stoner -metal, se conjuga con delicados pasajes de psicodelia ensoñadora, y bellas pincelas en armonías más propias del post-rock. En las tres canciones del álbum, encontramos sus particulares odiseas cósmicas, en las que los efectos y sintetizadores juegan un importante papel, pero la emoción de sus canciones no se resiente en su fuerza. Alejados de algunos estándares, colorean un matiz multicolor con tonos que dan brillo a un sonido que a priori pudiera ser repetitivo, pero que acaba resultando atractivo para el oyente. Impulsados por ritmos explosivos y reverberaciones lisérgicas, los ecos del rock del desierto siguen presentes en estos tres cortes llenos de épica. Toda una erupción que nos lleva a un reino sublime y majestuoso en el que los riffs monolíticos golpean con fuerza. La versatilidad de las vibraciones que cada corte contiene hace que puedan resultan familiares para amantes de distintos géneros como el post-rock, el heavy-rock, la psicodelia y por supuesto el Stoner-metal. Este arco iris colorista de estilas insertados con sutileza, y su impulso directo, hacen de ‘DAMMBURCH’ un plato de fácil digestión.

Comenzando con la pista de 14 minutos, ‘Dammbruch’ sorprende constantemente al oyente con inesperados giros y vueltas, fusionando todos los elementos musicales diferentes como si fuera algo natural, sin perder nunca es un flujo irresistible. Con una apertura atmosférica es tema se va formando entre tormentas de riffs pesados y pasajes que ponen la pausa sobre un tapiz psicodélico. Su oscura épica se ejecuta tomando algunos estándares del género. Con una primera parte rugosa, áspera y pesada, el tema desciende a prados lisérgicos con suaves reverberaciones que se elevan con monumentales pasajes en una combinación efectiva y ortodoxa.  Finalmente, el tema se soporta en dos niveles de intensidad que conviven al unísono. Pinceladas de melodías casi post-rock, contrastan con los monolíticos riffs Stoner-doom de manual.

El segundo corte, ‘Copter’ despega entre efectos, y con las turbinas de la maquinaria alemana calentando motores. Con un ritmo mas vertiginoso, el corte explora por momentos territorios heavy-rock con crujientes riffs. El corte refleja los momentos más contundentes de los alemanes. Sin sutilezas, el sonido de tema resulta pesado y directo, concediendo breves espacios a la calma psicodélica. Una simple pausa para tomar fuerzas y volver a levarse brioso por territorios Stoner.

‘Batysphere’ cierra este trabajo con suaves pasajes de psicodelia asediados por efectos envolventes que revoloteas como espectros. Aportando distintas texturas, el tema prosigue su andadura a algún lugar remoto en el cosmos. Si bien la base de STARGO son las vibraciones Stoner, el trio, no duda en incorporar elementos más propios del post rock y sobre todo ofrecer alguna incursión metálica que dan cuerpo a sus canciones. La inclinación sideral de la banda los lleva a recorrer un espacio intergaláctico sin que por ello pierdan su esencia arenosa. Posiblemente en este corte, esas características queden aún mas patentes. Con un sonido que seguramente al oyente le sonará familiar según sus propias inclinaciones, ya que tanto los amantes del Stoner, como los de la psicodelia, como los de géneros como el post-rock o el metal, van a encontrar aquí su momento favorito.

Stargo

Reseña: LOW ORBIT.- ‘Crater creator’

‘CRATER CREATOR’, el tercer álbum de los canadienses LOW ORBIT ,viene para dejarnos claro que se puede tocar sonidos pesados aportando buenos momentos de psicodelia cósmica. Temas que caminan como un paquidermo por yermos territorios desérticos entre brumas de fuzz narcótico. Una lucha encarnizada entre la psicodelia pesada y el Stoner doom de manual, adornada con ecos del proto-metal de los 70’s. Crudos, pesados como el plomo, pero a la vez lo suficientemente psicodélicos como para atraer a sus fauces, tanto a los amantes del doom como a los del Stoner ortodoxo, e incluso a los que gustan de la psicodelia más pesada. Canciones cegadoras con voces desagarradas que socaban las neuronas del oyente con sus golpes de fuerza. Un álbum que hará que tu cabeza explote y que tus vecinos te odien.  Su espíritu cósmico parece querer hechizar la monumentalidad de unos riffs plomizos e impactantes. Toda una espiral de riffs impactantes que te empaparán la cara.  Un turbio viaje cósmico que socaba los cimientos del Stoner doom a base de distorsiones y fuzz narcótico bien construidas: Con el espíritu de Sabbath en el horizonte y los genes de Kyuss en su interior, también encontramos guiños a The Melvins. Un álbum aplastante y sideral, con momentos en los que el legado de los pioneros de los sonidos pesados está muy presente. No olvidemos que ‘CRATER CREATOR’ se alzó con el puesto de honor de la lista del mes de noviembre de Doom Charts, por algo será…

CRATER CREATOR’ fue grabado en ProGold Estudi0 en Toronto , producido y diseñado por Ian Blurton. La masterización del álbum fue completada por Brad Boatright (Pentagram, Sleep, Monolord) en Audioseige en Portland, Oregon, Grabado «en vivo desde el suelo» durante tres días en agosto de 2020. Voz, guitarra y se agregaron sobre-grabaciones de sintetizador sobre otro período de tres días.

LOW ORBIT son: Angelo Catenaro (guitarra y voces), Emilio Mammone (batería) y Joe Grgic (bajo y sintetizador).

‘Crater creator’ desde sus primeros acordes nos presenta el grueso sonido de los canadienses. Una tremenda línea de bajo y unos riffs crujientes golpean con contundencia al oyente. Voces más propias del proto-metal de los 70’s aportan un tono chamánico a un corte nebuloso y plomizo. Su lenta cadencia hace que cada riff sea más profundo y penetrante.

Una extraña locución nos introduce en ‘Tardis’. Aquí la tormenta de fuzz envuelve el poderoso Stoner-doom de la banda. Jugando con la misma armonía incorporan elementos de psicodelia pesada. El resultado es otro corte que camina como un paquidermo por una senda tenebrosa.

Con un ritmo más trepidante ‘Sea of see’ esparce una cortina de sonidos 70’s con cierto matiz cósmico. decantándose más por pasajes de psicodelia pesada, el tema se muestra más narcótico y cegador.  Toda una combinación de elementos pesados contemporáneos que tienen presente el legado de los pioneros. Atronador, y ciertamente lisérgico, el tema no reniega del Stoner-doom más ortodoxo, pero le envuelve en un manto tóxico entre efectos y buenas dosis de fuzz.

‘Empty space’ escaba más las movedizas arenas de la psicodelia pesada con herramientas pesadas. EL aparente ritmo monótono se enriquece con unas ahogadas melodías vocales. Cegador y turbio, el corte ofrece buenos ganchos con lo que atrapar al oyente y poner a prueba sus cervicales. En la fina línea del Stoner-doom y la psicodelia pesada la oscuridad se cierne sobre sus tenebrosos pasajes. Un corte turbio que deja pasar algún resquicio de luz entre sus monolíticos e intoxicantes riffs. El buen trato de la voz hace que la canción resulta atrayente e impactante. Finalmente, la psicodelia parece ganarle la batalla al doom.  

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Monocle’ usa elementos desert-rock hasta conseguir el tema más luminoso de todo el álbum. Arenoso y narcótico, el corte contiene buenos solos llenos de acidez que no perturban su pegadiza armonía. Uno de esos temas que te enganchan en su estela de fuzz para llevarte a un viaje sideral con la maquinara pesada pleno rendimiento. Posiblemente la canción más destacada de un álbum que parte mostrando sus cartas de pesadez para enseñarnos otras rutas en su sonido.

LOW ORBIT

Pink Tank Records

Olde Magick Records

Reseña: FEVER DOG.- ‘Alpha waves’

Siete años esperando un Lp de los californianos FEVER DOG, y la espera, por fin ha terminado con su fascinante nuevo álbum ‘ALPHA WAVES’. Un crisol de sonidos de los 70’s que nos hace bailar a ritmo de glam-rock, emulando a THE SWEET. Vibrar con los coloristas aromas sureños herederos de MARSHALL TUCKER BAND o de THE OUTLAWS. Vestirnos de negro para travestirnos en una mutación de RAINBOW y ALICE COOPER o lucir las melenas al viento en modo DEEP PURPLE para sgitar los pantalones de campana como LED ZEPPELIN. Pero no solo eso, porque ‘ALPHA WAVES’ también nos ofrece cruces de caminos entre David Gilmour y Ray Manzarek en una chamánica conjunción astral en la que por momentos Pink Floyd se cruzan con The Doors. Y por si faltara poco, T. REX derrochando sensualidad y chulería en contraste con la sobriedad y melodía de Phil Collins. La lista de referencias podría ser interminable en este logrado catálogo de canciones vintage. ¿Se puede pedir más?. Pero no nos engañemos, FEVER DOG han vuelto a la actualidad diciendo: ¿Querías música nuestra? Pues aquí la tenéis bastardos. Sin miedo a sumergirse en atmósferas psico-progresivas, y tampoco a caminar por duros desiertos sonoros; su enérgico hard-rock primitivo, no teme emparejarse con nadie, y si hay que tomar elementos de distintos estilos, se toman sin complejos. Aún así no pierden su esencia, porque ‘APHA WAVES’ es una auténtica fiesta del rock vintage, directo y sin artificios, hecha desde frescura y la honestidad. Un álbum que refleja a una banda apasionada y que contiene emocionantes canciones con una mayor elaboración, pero que funcionan como auténticos ganchos para el oyente. Una gran noticia el regreso de los californianos a la actualidad.

‘Frewhelin’’ nos sitúan a las primeras de cambio en una fiesta de rock sureño en clara línea Marshall Tucker Band. Colorista y lleno de vitalidad, el corte danza entre vibrantes ritmos de rock and roll clásico con un inequívoco aroma vintage. Coros y estribillos pegadizos así como un aire glam, acompañan esta impactante apertura con aroma del sur. Toda una bacanal de órgano y guitarra entre vigorosos tambores.

Mas cadente y con aires de psicodelia 60’s ‘Solid ground’ profundiza en sonidos del pasadoahora con carácter más progresivo. El control de los mandos por parte de los teclados es algo que marca el devenir de la canción. Un caleidoscopio colorista con un carácter amable.

Casi ocho minutos necesita FEVER DOG para desarrollar todo su potencial en la canción que da nombre al álbum. ‘Alpha waves’ y sus ondas expansivas nos impregnan de hard rock 70’s una especie de Led Zeppelin con vocación glam. Efectos, solos ácidos y la superposición de voces y coros conforman un espacio versátil en el que caben distintas vibraciones, sin perder su vocación retro. Con una parte central en las que las vibraciones cósmicas llegan de mano del teclados y sintetizadores, consiguen narcotizarnos en una espiral de hipnóticos sonido con un carácter floydiano. El aquelarre culmina con un lento amerizaje en una acolchada plataforma lisérgica.

‘Hold on you’ se precipita en unos surcos que rezuman hard-rock crudo y directo. Con guiños Rainbow, el tema se deja seducir por una aparición de  Alice Cooper. Esas incursiones glam, vienen de la mano de riffs crudos de puro rock pesado, algo con lo que se manejan a la perfección los californianos. Subiendo la intensidad, llegan a un escenario más propio del heavy-rock más arcaico arrollándonos con sus riffs.

Con un nombre tan evocador ‘Star power’, un insondable universo cósmico, se abre ante nuestros sentidos con cálidos y sosegados pasajes psico-progresivos. Entre teclados doorsianos, y suaves melodías, el tema fluye entre nebulosos pasajes de pausada psicodelia. Guiados por las armonías salidas de los teclados, la ácida guitarra aparece en la parte central evocando a los mismísimos Pink Floyd en una conjunción astral con los jinetes de la tormenta, esta vez, guiados por el espíritu de Ray Manzarek. El registro vocal me suena familiar, pero no soy capaz de identificar de donde viene esa cadencia. Lo cierto es que estanos ante uno de los temas más mágicos del álbum.

quitándose la careta psicodélica y pintándose la cara con estrellas, ‘Bruiser!’ emula con descaro el legado de T. Rex, vistiendo a FEVER DOG de pura glam-rock entre luces de neón y esferas multicolores. Adornando el tema con una capa cósmica, los efetos se suceden entre ritmos oscilantes. Glam del siglo XXI ejecutado de manera fiel a los pioneros. La canción te invita al baile.

Los tonos pastorales abren ‘The demon’. El órgano ceremonial es el argumento para sumergirnos en un oscuro bosque del que escapan a toda prisa. Golpes de blues proto-metal nos golpean entre voces ecualizadas y un frenesí de solos y tambores. Una ceremonia pagana que exorciza nuestros demonios con una sensacional banda sonora. Toda una danza macabra y ácida envuelta en tonos retro más propia de los primeros Deep Purple. Todo un golpe de efecto en este crisol de canciones más propias de los 70’s.

Aplastante y cósmico, ‘The King of the street’ retoma los contagiosos ritmos de raw & roll ahora vistiéndose de The Sweet. Si los británicos armaban jaleo en el salón de baile, FEVER DOG toman las calles con un frenesí de rock and roll con lentejuelas y amplios pantalones de campana. Esto suena genial, y además es imposible escapar de su seductor y contagioso ritmo. ¿Te unes a la fiesta?

‘Mystics of Zanadu’ se desboca en una especie de boogie cósmico que se ejecuta a la velocidad de la luz. De nuevo la herencia de Deep Purple se conjuga con momentos de hard-progresivo alegre y colorista. Siete minutos de torbellino sónico que nos lleva a lejanos entornos siderales en los que el vacío se muestra ante nuestros ojos y nuestros sentidos. Un cambio radical en el guión que nos deja gravita en un mundo cósmico con agradables impulsos sensoriales.  El corte acaba en un descenso majestuoso a un gratificante lugar que parece evocar un reino lleno de color y gratificantes sensaciones.

FEVER DOG vuelven a dar una vuelta de tuerca a su sonido con ‘In my hands’. En un espacio de soft-rock, el sonido de los ochenta de formaciones como Genesis o de melódicas bandas AOR. Aquí se despojan de su crudeza para componer una suave canción en la que la melodía es su principal aval.

Fever Dog

Reseña: SPACELORD.- ‘False down’

Marcado por el sonido de Led Zeppelin y su faceta acústica, las vibraciones hard-rock 70’s se fusionan con elementos del Seattle de los 90’s en ‘FALSE DAWN’ el nuevo álbum de SPACELORD. Una nueva dualidad tantas veces utilizada por las bandas en su sonido, pero que en esta ocasión resulta reconfortante. Con la curiosidad de ofrecer una portada cósmicamente evocadora que no fue creada por manos humanas, sino que fue generada por un programa de IA llamado Artbreeder es una curiosidad que despierta mi atención y me hace reflexionar sobre el mundo al que nos dirigimos. ‘FALSE DAWN’ es un álbum sólido y evocador que reúne las muchas influencias de la banda, desde el rock ácido de los años 70 como Zeppelin y Sabbath hasta el sonido oscuro y pesado de Soundgarden y Alice in Chains. Cualquier seguidor de la banda percibirá que aquí existen menos vibraciones stoner, pero por el contrario, el hard-rock y el blues adquieren un mayor protagonismo de una narrativa oscura, que refleja el dolor por la pérdida de un familiar, lo que lo hace un trabajo más reflexivo y contenido. Marcado por ese registro vocal cercano al de Robert Plant, SPACELORD construye canciones psicodélicas en las que los elementos acústicos aportan un mayor sosiego que el que encontramos en sus álbumes precedentes. Un ejemplo mas de que no necesitas grandes distorsiones y riffs pesados para crean buena música. ‘FALSE DOWN’ es un álbum sincero y preciso, que nos ofrece otra forma de música, reflejando las distintas influencias de una banda que no se pone barreras a su creatividad y que compone canciones sin complejos. Todo un soplo de aire fresco que enriquece a una escena, a veces, demasiado estereotipada.

‘Enemy lines’ abre el álbum con unos acordes acústicos que no tardan en sucumbir a un sonido más propio de Led Zeppelin. Hard-rock 70’s de manual aderezado con buenas voces y una atmósfera algo difusa. Con leves tonos sureños y algo de slide, el tema habita en una atmósfera rural en la que el blues también está presente.

Con una misteriosa y extraña introducción, ‘Broken teeth ritual’ nace entre efectos y distorsiones con unos tambores que nos hacen presagiar una hecatombe sonora. El espíritu Zeppeliniano se deja llevar en esta ocasión por una ruta más psicodélica. Con elementos más propios de los 90’s el tema se mantiene contenido en su oscura atmósfera, ahí el fuzz hace acto de presencia para poner la nota turbia a una armonía repetitiva, pero a su vez oscilante.

Si algo tiene este álbum son temas en los que los acústicos nos trasladan a algún lugar en el medio oeste. ‘How the devil got into you’ es uno de ellos, aquí los riffs pesados desaparecen en beneficio de efectivas armonías vocales. Un ritmo sutil acompaña los devaneos de la guitarra acústica y la voz. ¿Para que más? Si el resultado es satisfactorio.

‘Breakers’ cambia el estado de ánimo con suaves melodías y una apacible instrumentación.  En la dualidad 90’s 70’s SPACELORD parecen manejarse a la perfección, y este tema es la prueba palpable de ello. Entre la melancolía y la esperanza el corte habita en una oscura atmósfera trasmitiendo todo el desasosiego a modo casi de balada.  Psicodelia, grunge y rock clásico, unidos en tema gris que parece acariciarnos con sus melodías prescindiendo de la pesadez.

Nuevamente utilizando los acordes acústicos, ‘Crypt ghost’ nos devuelve a un escenario sombrío a caballo entre el Seattle de los 90’s y las vastas campiñas. Cálido y susurrante, el tema eclosiona en momentos de mayor intensidad sin perder su halo psicodélico. Marcado por el registro vocal de Robert Plant, las vibraciones mas pesadas descansan mientras la banda muestra su faceta más sosegada. El buen trabajo de las voces complementa y da brillo a una canción sencilla, pero toda su magia intacta.

‘All night drive’ se construye con medios tiempos, entre vibraciones Stoner y hard-rock con un manto psicodélico cubriendo sus armonías. Otro corte con entrañas sólidas que no nos abruma con su pesadez. La banda mantiene la tensión en unos pasajes serpenteantes que no terminan de subir las revoluciones. El resultado es un espacio chamánico en el que el ritmo colorista, Contrasta con la languidez de alguna de sus melodías. Aquí encontramos alguno de los momentos más ácidos de todo el álbum.  

Entre locuciones radiofónicas y coros celestiales, ‘M-60’ mantiene el suave espacio psicodélico. Nuevamente decantándose por lo que parece ser una pseudo-balada, SPACELORD crean otro interesante corte en el que el espíritu de los 70’s se mestiza con vibraciones mucho más contemporáneas. sumergiéndose en un sonido más grunge el corte tiene ramalazos de fuerza y unas voces desgarradas transmitiendo toda su rabia. Sonidos alternativos, dosis de fuzz, psicodelia…Seguramente aquí encontremos todo un crisol estilístico, un arco iris que bien podría definir el verdadero sonido de SPACELORD. El tema sucumbe finalmente a los psicotrópicos ofreciendo pasajes más lisérgicos y envolventes sin que por ello su fuerza se vea alterada.

Si una de las características del álbum es el buen trabajo de las melodías acústicas, ‘Starswan’ es el perfecto epílogo para completar un álbum solvente. La suavidad de la guitarra acústica pone el cierre acompañado por una voz profunda que logra transmitir sentimientos, algo muy presente en este decente álbum.  

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