Crónica GRAPESHOT, BASALTO, DEAD FOR LIFE en Sala We Rock

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Entre las vorágine de show que tenemos por la ciudad de Madrid este otoño, el pasado jueves tocaba ir a ver a los chicos de GRAPESHOT. Era una cita que tenía pendiente, y aunque mis gustos musicales no coinciden de lleno con su oferta, siempre hay que estar abiertos a propuestas distintas de nuestras favoritas, y allí estuvimos.

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Se avecinaba una noche de sonidos de metal pesado en la que la banda madrileña DEAD FOR LIFE eran los encargados de abrir el fuego.

Con una sal con no demasiado público a las horas del comienzo de su actuación el cuarteto comenzaba a dar sus zarpazos de metal con regusto stoner.

Una banda que desconocía y que seguí una línea bastante parecida en la estructura de sus temas. Comienzos que se acercaban al stoner-metal, pero iban decayendo en sonidos típicos del heavy metal más clásico. Era como si quisieran hacer algo que al final, su ejecución les delataba, y acaban en un sonido más ochentero que del siglo XXI. Tópicos musicales que se repetían, con un momento final en el que incluso se atrevieron con uan pseudo-balada.

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a continuación la formación portuguesa BASALTO, a lo que tampoco había tenido la oportunidad de ver en directo nunca, subían al escenario a derrochar pesados sonidos stoner-doom. Temas largos que navegaban por territorios pych-doom, con un buen hacer, que despertaba mi curiosidad. Buenos momentos de guitarras ácidas en esos largos pasajes, contratando con otros en los que el stoner-metal y las voces guturales hacían acto de presencia para que la concurrencia pusiera a prueba sus cervicales.  Evidentemente, no puedo ser objetivo, porque mis gustos se alejan más del metal que de la psicodelia, pero la banda ofreció grandes momentos de viajes intensos en los que la contundencia doom brillaba con luz propia. Agradable sorpresa en esos momentos para mí. P1120240.jpg

 

Tras ellos, era el turno de GRAPESHOT, esa ya veterana formación de la escena del southern-metal de Madrid en la que la fuerza de la garganta de Esteban su front-man tiene un peso importante. Con su clásico micrófono forrado de latas de cerveza, el quinteto empezó a dar los asistentes lo que querían. Fuertes dosis de metal con temas que provenían de todas las épocas de su discografía. Unos aldabonazos que no me resultaron tan  desagradables, teniendo en cuenta que no soy un amante del metal. Pero en honor a la verdad, consiguieron que me unieran a la danza que los presentes ejecutábamos al ritmo de sus riffs. Un detalle que me llamo la atención antes de comenzar su show, ver una batería de verdad. Me explico, una batería con tres aéreos, caja y timbal no es lo mas frecuente en una escena en la que minimaliza ese instrumento, con una caja, bombo, y poco más. ese sonido brutal que de allí salía combinada con los crujientes riff de su bajista, y los asesinos rasgueos de su guitarrista.P1120253

Todo ello, aderezado con las charlas y los gritos de Esteban, su cantante. Cuando había transcurrido más de la mitad de su show llegó el momento “chupito”, en el que se ofreció a los asistentes por parte de la banda la recompensa para seguir manteniendo la energía por todo lo alto. 

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GRAPESHOT ofreció grandes momentos de contundencia divertida en la que quedarse quieto era imposible, lo cual fue muy de agradecer por el que les escribe. El poder danzar a ritmo de una banda de metal pesado como eran ellos, es un síntoma de que siempre debemos estar abiertos a propuestas que no son de nuestro gusto, porque podemos llevarnos grandes sorpresas, como la que yo me llevé la pasada noche de jueves en We Rock.

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Todas las fotos aquí: https://www.facebook.com/DenpaFuzz/