Reseña: CANYYN.- ‘Canyyn’

Con la madurez de una banda consolidada, CANYYN compone un álbum que no parece ser el debut de una banda, ya que la calidad y maestría en la composición de los temas, y una correcta ejecución, hace pensar que estemos ante un álbum de una banda veterena. Conjuntados, sus tres miembros, desgranan canciones de heavy-blues crudo y primitivo, a las que enriquecen con torrentes de riffs Stoner-doom. Su inequívoco aroma a 70’s, no impide que la banda abofetee al oyente con el descaro y la fuerza de sus riffs. Impregnando sus canciones con sustancias psicotrópicas, las mismas se desarrollan casi a modo de jam, pero CANYYN consigue ensamblarlas con destreza con infinitas texturas y rangos dinámicos, para hacerlas fascinantes. Buenas voces derrochando garra, solos asesinos y un poderoso y pesado ritmo, son el tridente que les da la gloria. Sonidos de la vieja escuela difuminados por embestidas stoner de suma virulencia se codean con momentos de puro heavy rock sudoroso en los que el trio inserta infinitas texturas y rangos dinámicos, reflejando sus influencias. Un magnífico debut que esperemos sea solo el preludio de una brillante carrera, talento, no les falta. El trío se siente cómodo componiendo temas largos, ahí es donde se deja llevar por sus instintos, para sacar todo el talento que atesoran.  Aquí el rock ácido se viste con harapos Stoner para celebrar una fiesta de rock directo, porque sus temas son crudos y narcóticos, pero también divertidos. Este debut es de esos álbumes que te atrapa, derrochando sentimientos y golpeando tus neuronas provocando un trance narcótico, del que no querrás escapar

CANYYN son:

Dan Rovak – Voz y bajo
Mike Fetzer – Guitarras, coros
Dan Schergen – Batería

El álbum ha sido producido por CANYYN y Paul Aluculesei, mezclado por Paul Aluculesei y Mike Fetzer, masterizado por Carl Saff, con un arte de portada obra de Jocelyn Wayer y un logo de  Steven Yoyada.

‘Bring me down’ nos deja claro a las primeras de cambio por donde camina el sonido del trio de Illinois. Fuertes ganchos de heavy-blues y hard rock suben la temperatura envueltos en un manto Stoner. Aquí, los potentes riffs y sus atronadores tambores nos ofrecen momentos llenos de crudeza que beben del inagotable manantial de los 70’s. Con la fuerza de una banda Stoner contemporánea, CANYYN crean un corte vintage con elementos modernos de la escena pesada, pero con unas entrañas de hard-blues primitivo. En la primera impresión el trabajo de las voces golpea mis neuronas. Crudo, pero efectivo, el tema me invita a seguir explorando. No faltan los guiños lisérgicos en un tema que en sus siete minutos nos ofrece distintos alicientes sonoros.

Tras la aplastante apertura del corte anterior, ‘Wages of sin’ nos invita a explorar insondables espacios de blues psicodélico. Una atmósfera viscosa y con aroma a pantano, sirve de espacio para desarrollar el amor por el blues que se percibe en la mayoría de las canciones. Con ese espíritu 70’s, el trio, salpica de solos ácidos y tema con unas entrañas impregnadas de psicotrópicos. Narcótico, pero pesado, la canción se desarrolla entre pasajes vocales llenos de sentimiento y fuerza. Sólido y envolvente, sus ganchos heavy-blues, te abofetearán con la garra y fuerza que contiene cada acorde y cada riff.

Con un sonido más contemporáneo, ‘Crush your bones’ golpea con sus rifss Stoner para, como su propio nombre señala, aplastar tus huesos. Mostrando su lado más pesado, su base Stoner-doom, se adereza con buenos solos asesinos, creando un tema arrollador.

La apertura heavy-rock de ‘In Deep water’ noes solo un espejismo de lo que nos encontraremos en sus surcos. Con un carácter hipnótico, CANNYYN golpea una y otra vez repitiendo el mismo riff. Estribillos pegadizos y embestidas de fuerza, van construyendo un corte Stoner de alto octanaje. Uno de esos temas capaces de provocar esguinces cervicales y que deja exhausto al oyente. Turbio y difuso, aquí el sonido de la banda se aleja del blues y la psicodelia para golpear con contundencia.

Los nueve minutos de ‘Through the leaves’ retoman los genes psicodélicos de los de Illinois. Envolvente y con una neblina difusa, el tema se construye sin prisas. Buenas voces nos llevan a un espacio sonoro crudo y primitivo. Aquí la banda se siente cómoda siguiendo los estándares de los pioneros del heavy-blues de los 70’s. Tosco, pero con el suficiente poder de seducción como para atraparte en unos surcos llenos de psicodelia pesada y hard-rock. Su pegadiza armonía es otro de los avales de uno de los cortes más fascinantes de un debut impactante.

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Reseña: WOODEN FIELDS.- ‘Wooden Fields’

Tres constelaciones de la escena retro rock sueca se unen en una nueva conjunción astral con el nombre de WOODEN FIELDS. El nuevo supergrupo formado por el vocalista y guitarra Sartez Faraj (Three Seasons , Mouth Of Clay) el bajista de Siena Root Samir Erickson y Fredrik Jansson Punkka (Witchcraft, Angel Witch) en la batería, publica su álbum debut vía Argonauta Records. Toda una bacanal de riffs difusos y sonidos penetrantes de guitarra, grandes ritmos con un groovy contagioso unido a voces conmovedoras y características, permiten que WOODEN FIELDS te lleve en un viaje entre las esferas vintage de los 70 y los himnos del rock moderno, pesados, bluseros, ​​pero pegadizos. Estamos ante tres veteranos de la escena hard-rock sueca por lo que este fascinante nuevo proyecto, a buen seguro se convertirá en uno de los referentes de los amantes de retro rock contemporáneo. Este debut es un álbum que te aplasta, haciendo que sus melodías hagan que el corazón de los fans del rock vintage lata más rápido. Está claro que el trio no descubre nada nuevo, pero ¡¡joder!! son muy buenos, y saben cómo componer e interpretar muy buenas canciones. Estamos ante un álbum de puro hard rock 70’s, con canciones que se estructuran con un fascinante groovy y en las que siempre afloran momentos psicodélicos y de blues. Sus ondulantes temas miran al pasado, pero se muestran contemporáneos en sus formas, a pesar de tener una estructura similar. Con un cálido sonido analógico la sensualidad de las melodías vocales, la acidez de la guitarra y el calor del bajo, facilitan que cada canción sea una gratificante experiencia para el oyente. Solo me surge una pregunta, ¿Tendrá continuidad este proyecto? ¿Los veremos pronto sobre un escenario? Me temo que solo el tiempo nos dará la respuesta, pero por el momento, saca tus pantalones de campana, sube el volumen, y disfruta de uno de los mejores trabajos de rock clásico de los últimos tiempos.

WOODEN FIELDS son:
Sartez Faraj – Guitarra, Voz
Samir Eriksson – Bajo, Voz
Fredrik Jansson Punkka – Batería

‘Read the sings’ te atrapa desde sus primeros riffs. Frenético, vintage y con unas seductoras melodías vocales, la canción camina por la senda del rock clásico. Tambores diabólicos, un bajo magnético y unos solos afilados construyen el tema proporcionando al oyente un estado de euforia. Rock a la vieja usanza con un sonido analógico que gravita en una esfera retro en la que el trio se siente con total comodidad. Wah wah, platillos chispeantes y unas cuidadas melodías hacen el resto.  Impactante y directo, el corte no hace prisioneros.  

El wah wah cadencioso de ‘Shiver and shake’ nos introduce en un nuevo viaje en el tiempo. El blues aflorando entre esa guitarra impactante y un groovy portentoso, conquistan al oyente con medios tiempos y un sonido ondulante. Esa atmósfera añeja se complementa con coros que funcionan en su serpenteante deambular. El tema nos ofrece algún guiño psicodélico y un aroma a medio oeste atrapándonos en su cadente y contagioso ritmo. Cualquiera diría que estamos ante una canción compuesta a comienzos de los 70’s, pero no, esto es Suecia en pleno Siglo XXI.

‘Show we care’ es una canción bulliciosa y divertida con estribillos que se repiten en su introducción para cambiar el escenario a prados más psicodélicos en los que el trio se muestra seductor. Aquí, mientras las aterciopeladas melodías nos susurran, la base rítmica se eleva mostrando un sonido grueso. En ese entorno los solos afilados se presentan mostrando toda su acidez. La canción frena su impulso para tomar fuerzas en nuevas arrancadas conjugando pausados pasajes lisérgicos por el retro-rock más reconocible.

Los fuertes tambores de ‘I’m home’ nos presagian una nueva embestida de rock vintage. En esta ocasión amortiguando su sonido, el blues se asoma a un tema que se desarrolla contenido. Los estribillos contagiosos dan paso a pasajes llenos de sentimiento en los que los elementos psicodélicos vuelven a aparecer. Con un registro vocal más desgarrado y la guitarra más afilada, el tema camina entre espacios psicotrópicos custodiados por el magnetismo de la línea de bajo de Samir.

‘Don’t be a fool’, el tema más largo del álbum con sus casi siete minutos muestra a la banda en su faceta más sensual. Aterciopeladas melodías de rock clásico nos seducen con toda su belleza. Suave y algodonado, el tema es un bálsamo gratificante. Elegante y refinado, sus melodías muestran la maestría y buen hacer de estos brillantes músicos en un tema que bebe del blues. La calidez vocal hace que la canción sea un estimulante analgésico para los sentidos, sin que por ello WOODEN FIELDS renuncien a las habituales subidas de intensidad. Esos momentos álgidos son presididos por los solos lisérgicos y una estructura que convierte la canción casi en una jam. El tema es todo un regalo para los oídos más exigentes.    

Los riffs retro rock aparecen nuevamente mostrando todo el carácter de la banda en ‘Wind of hope’. Un corte cantado con voz aguardentosa con poderosos riffs, y un atrayente groovy de rock vintage. Pinceladas de blues, y un tempo lento, construyen con paciencia el tema. Aquí la línea de bajo adquiere un mayor protagonismo mientras sus melodías nos atrapan en una nueva espiral de rock setentero en la que no faltan las atmósferas psicodélicas. Repitiendo la estructura de la mayoría de las canciones, el tema pasa por momentos de calma para elevarse con solos asesinos, así como voces y estribillos con mucho gancho.

Nuevamente las suaves melodías afloran en ‘Endless time’. A modo de balada, la canción refleja un espíritu optimista en el que el rock clásico encuentra su sitio para desarrollarse entre floridas atmósferas. Con constantes meandros en su desarrollo, la guitarra ofrece brillantes desarrollos en los que sus cuerdas se retuercen en solos penetrantes. Un plácido epílogo para un álbum brillante.

  

Wooden Fields

Argonauta Records

Reseña: LAND MAMMAL.- ‘Slow your mind’

El primer larga duración del dúo de Texas nos confirma las buenas sensaciones que nos dejó su EP debut. Will Weise (fundador de Gypsy Sun Revival) es un escritor de riffs, guitarrista y sitarista que crea composiciones con la ayuda de Kinsley August, un talentoso vocalista, líder, letrista y animador, que sabe cómo atraer y proporcionar una actuación dramática para una multitud. Los dos músicos encontraron una química natural en la composición de canciones que queda reflejado en este gran álbum de rock clásico. Si bien LAND MAMMAL son un dúo, aquí cuentan con distintas colaboraciones entre las que destaca la presencia de Isaiah Mitchel (Earthless). El sonido del álbum se sustenta en el legado de las canciones más campestres y suaves de Led Zeppelin. Un álbum ecléctico y en el que un amplio espectro de oyentes puede encontrar su particular filón. Manteniendo un espíritu pesado en sus composiciones, el bucolismo y los ecos rurales aparecen en unas canciones frescas y luminosas que aportan una fresca brisa al oyente. Destacando las cuidadas melodías vocales, LAND MAMMAL se las arregla para incrustar buenos solos de guitarra y sutiles pinceladas de órgano que aportan un tono vintage a sus canciones. La sinceridad lírica, la inteligencia y las melodías vocales pegadizas, respaldadas por una interpretación apasionada, lo convierten en un álbum memorable en el que cada pista tiene su propio valor. Si te gusta el rock clásico de calidad, este es tu álbum.

LAND MAMMAL son:
Kinsley August (voz y letras)
Will Weise (guitarra y sitar)

Con la colaboración de:
Toby Wilson (Mandolina y dobro) Isaiah Mitchell (Solo de guitarra en ‘Psychedelic Hand’), teclados por Jake Dexter excepto en ‘Psychedelic Hand’, obra de True Turner y ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, Batería en ‘One Woman to Love’ por Taylor Young, Cuerdas en ‘Full Ascension’ por Maria Grigoryeva , Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, desde el principio y Better Days’ Uriah Stake Jake Dexter (teclados) ‘True Turner’ and ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, batería en ‘One Woman to Love’: Taylor Young, Cuerda en ‘Full Ascension’: Maria Grigoryeva, Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, ‘Right From The Start’ y ‘Better Days’ por Uriah Stake.

SLOW YOUR MIND’ está producido por LAND MAMMAL, y Bryan David. Grabado y mezclado por Bryan David en Anthem Recording. Masterizado por Richard Dodd. Arte de portada por Robin Gnista. Disponible vía Kozmik Artifactz.

El álbum abre con ‘Psychedelic hand’. Una canción que marca de alguna manera el devenir del álbum. Un sonido heredero de Led Zeppelin construye un tema en el que el blues y algún elemento stoner dan solidez a la composición. Con la colaboración de Isaiah Mitchell a la guitarra, el tema cuenta con voces desgarradoras y una atmósfera vintage, junto a rugosos riffs.  

‘Ring the bell’ muestra al dúo más calmado. Aquí las melodías vocales se adornan con elementos psicodélicos y una cadencia más propia del rock de los 70’s. Una estructura sencilla, pero que resulta efectiva y en la que encontramos subidas y bajadas de intensidad que no violentan su angustiosa esencia.  

En tonos retro, ‘Fuzzy purple to love’ retoma los dictados Zeppelin. Un ritmo cansino pero pegadizo lleva en volandas un tema colorista con buenas melodías y algunos solos atractivos. Los medios tiempos dominando una canción optimista que irradia luz y color bajo tonos funk..  

‘One woman to love’ nos impregna de aromas florales con un sonido el que encontramos elementos sureños y melodías zeppelinianas. Un corte fresco y radiante con buenas guitarras y unos ritmos contagiosos.

Sin perder la esencia Zeppelin, ‘Grow’ camina por espacios sosegados en los que el órgano cubre de tonos vintage otra canción fresca y luminosa. Con las melodías vocales como protagonistas, los elementos son acoplados con sencillez, con lo que consiguen un tema que acaricia al oyente con dulzura.

Por la senda acústica, ‘Slow your mind’ baja las revoluciones evocando paisajes ensoñadores creando una estampa bucólica de gran belleza. Finas guitarras sureñas aportan su granito de arena ubicar al oyente en el lugar en el que parece desarrollarse la canción. Casi a modo de balada, la canción contiene sólidos ritmos y pinceladas diversas que lo hacen resultón.  

Con una melodía evocadora de espacios más campestres, ‘Right from the start’ índice en una fórmula que funciona. Una sencilla armonía se enriquece con un buen trabajo vocal por la senda del rock clásico.

‘Full ascension’ endurece su sonido con riffs gruesos y unas voces más ásperasen contraste con aterciopelados pasajes. Incorporando pasajes de sitar crean una dualidad que nos lleva a una montaña rusa de emociones.  

Sing me a song’ se siente seducida por el legado del Hendrix más suave en su apertura. A modo casi de balada, la canción se desarrolla en una atmósfera colorista evocadora del sonido west-coast. Sus bellas melodías nos sumen van tornándose más melancólicas. Aquí el sonido del órgano aporta calidez a la canción.

Este fascinante trabajo cierra con ‘Better days (acoustic)’ una canción acústica con la voz como protagonista. Profundo y lleno de sentimiento, Kinsley August se las basta con leves acordes de guitarra que vuelven a describir un plácido espacio rural.

Land Mammal

Kozmik Artifactz

Reseña: SOLARIUS.- ‘Universal trial’

Siempre es un placer para un fan de una banda, cuando aparecen grabaciones escondidas de ella. En esta ocasión los fans de Graveyard pueden estar de enhorabuena, ‘UNIVERSAL TRIAL’ recupera unas grabaciones perdidas de 2006, que han estado ocultas durante 15 años y que el sello Heavy Psych Sounds saca ahora a luz. Se trata del emocionante proyecto de rock sueco SOLARIUS, fundado y liderado por el guitarrista de Graveyard, Jonatan Ramm. Bien podemos decir que se trata del germen que luego brotó en el clásico sonido de Graveyard. Este EP es una pequeña pieza de coleccionista que contiene cuatro canciones (una lástima que no sean más) en las que los sonidos analógicos de los 70’s nos sumergen en un groovy vintage de blues, hard-rock y psicodelia. Sonidos retro llenos de vitalidad con momentos rugosos, pero también con pasajes suaves, con los que el oyente caerá rendido.  Capturándonos con su magia, SOLARIUS componen cuatro fascinantes canciones en las que podemos encontrar vibraciones propias de pioneros como Leafhound, Samuel Prody o May Bitz, así como parte del sonido que luego encontramos en los álbumes más gloriosos de Graveyard. Todo un regalo para los paladares gourmet de los difusos sonidos hard-blues retro, en un viaje en el tiempo al comienzo de los 70’s. ¿Dejará algún día de sorprendernos la escena retro sueca? Confiemos que no sea así, porque esa fuente inagotable de bandas vintage sigue dándonos múltiples alegrías como esta.

‘UNIVERSAL TRIAL’ se grabó en 2006 en los estudios Don Pierre en Gotemburgo y fue producido por Don Alsterberg (Graveyard, Blues Pills), con un sonido 100% analógico. Estas cintas fueron olvidadas en algún lugar, estando ocultas hasta ahora.

SOLARIUS son:

Jonatan Ramm – Guitarra y voz
Mattias Ohde – Bajo y voz
Fredrik Aghem – Batería
Johan Grettve – teclados

‘Universal trial’ la canción que nombre al EP explora los sonidos ácidos del hard blues de los 70’s. Su torbellino de riff retro y esa voz desagarrada que vomita cada estrofa nos llevan al principio de la década dorada del rock. Su atmósfera vintage se llena de humo cannabico mientras la guitarra se desangra en riffs ardientes. Su contagioso ritmo nos invita a una fiesta desenfrenada de hard-rock primitivo entre neblinas narcóticas. Tras la embestida inicial el tema reposa en un espacio más psicodélico antes de emerger como el Ave Fénix sobre salvajes riffs de crudo rock.

Sustentada en un riff de inminente carácter retro, ‘Sky of Mine’ se balancea entre contagiosos ritmos funk. Aquí se pueden encontrar todos los ingredientes que usaban los pioneros de los 70’s. Blues, rock y hasta un alma soul, se perciben en unos vibrantes riffs que rápidamente te contagian el ritmo. Vacilón, chulesco e infeccioso, el tema se toma su momento de pausa para reposar entre psicotrópicos proporcionando momentos más suaves.  

En tonos más misteriosos y psicodélicos ‘Into the sun’ se deja llevar por los efluvios lisérgicos en una apertura chamánica que suavemente nos susurra. Una gratificante calma balsámica que inevitablemente recuerda el sonido que desarrollarían Graveyard tiempos después. Una cálida voz nos susurra recitando sus estrofas mientras la canción va tomando forma. Con momentos que me recuerda a la cadencia vocal de Greenleaf, el tema se toma su tiempo hasta la deflagración de riffs hilarantes. Aquí el tema se encabrita en una espiral que nos arrolla con toda su fuerza. Los extenuantes solos de guitarra se ven custodiados por una base rítmica endiablada antes del ocaso final, en el que el tema vuelve a la calma.

Con una apertura de arpegios acústicos ‘Mother nature mind’ evoluciona lentamente por una atmosfera suave y acogedora. Pasajes de gran belleza acompañados de una dulce voz, logran un efecto balsámico sobre el oyente. Sosegado y con genes blues, la canción arranca arrastrada por los acordes de un órgano vintage que hace que la temperatura suba. Poco a poco el tema va adquiriendo tintes épicos sin desdeñar la belleza de sus melodías. Una canción impactante que me deja el regusto a ser uno de esos temas en crudo, sin pulir, y del cual, seguramente se podría sacar un rendimiento mucho mayor. A pesar de este apunte, el corte es magistral.

HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: HOLY DEATH TRIO.- ‘Introducing…’

‘INTRODUCING…’ es el ardiente álbum debut de los hard-rockers texanos HOLY DEATH TRIO. Seleccionado por el reverenciado bajista de Ozzy,  Blasko  como el primer lanzamiento de su asociación con Ripple Music, los de Austin nos ofrecen un tornado de 9 pistas de rock’n’roll de alto octanaje, empapado en boogie texano, ritmos retro de puro heavy-rock y ganchos de fuego rápido en los que el blues esta presente. Mostrando su amor reverencial por Hendrix, Black Sabbath y con un sonido a caballo entre Radio Moscow y sus paisanos ZZ TOP, ‘INTRODUCING…’ es de esos álbumes que huele a humo y a whisky de garito de carretera. Su bacanal de ardientes riffs y ritmos aplastantes, hacen que el álbum sea una perfecta banda sonora para una fiesta de rock crudo y primitivo con un sonido a semejanza de los pioneros. Texas siempre nos ha dado este tipo de bandas y HOLY DEATH TRIO, son unos dignos sucesores de aquellos precursores. ‘INTRODUCING…’ es un álbum que te invita a abrocharse los cinturones y disfrutar de sus impactantes y sucias canciones, ya que este viaje lleno de riffs, hará volar tu mente. Uno de los detalles que llama mi atención, es el sonido que el trio da a su bajo, una linea de bajo que no cruje al modo de las bandas stoner, pero que se muestra poderosa en cada nota, lo que hace que el oyente se sienta integrado en cada canción. Las ondas sónicas de HOLY DEATH TRIO nos llevan a esos cielos calurosos del medio oeste, y a una auténtica fiesta del rock and roll. Desde sus espirales psicotrópicas en las que las guitarras revolotean entre sustancias alucinógenas, hasta los cadentes ritmos de boogie rock, sus canciones te arroyan pateando tu trasero y haciendo que tu cabeza estalle. ¿Estas deprimido?, ‘INTRODUCING…’ es el remedio perfecto para salir de la monotonía y darte un chute de energía al cuerpo con su rock salvaje.

Una breve introducción nos lleva a ‘White Betty’. Un tema que muestra las intenciones del trio. Ecos heavy-blues sustentados en unos poderosos tambores y riff rugosos y directos. Con un inequívoco carácter 70’s el tema golpea con fuerza.  Lleno de energía desbordante, las rabiosas y pegadizas voces junto a su turbio sonido hace que el corte resulte eficaz. Solos ácidos y diabólicos, un bajo que suena a bajo, y una batería chispeante crean un tema vibrante de hard rock con tonos stoner contemporáneos.

‘Bad vibrations’ se deja llevar por la senda heavy-rock adornándola con distintos elementos. Rock and roll sudoroso con un grovvy macarra y el suficiente gancho como para caer rendido a sus encantos. Ciertos pasajes ácidos se unen a una fiesta en la que el olor a gasolina lo inunda todo. Algunas pinceladas blues ponen el contrapunto perfecto entre solos ácidos.

Sin bajar la intensidad ‘Get down’ incide en la fórmula del heavy-blues más primitivo y salvaje. La desgarrada y aguardentosa voz y unos solos asesinos construyen un tema oscuro y pesado que lleva el ritmo  del boogie rock en sus venas.  

‘Black Wave’ se despeña por un torrente de rock ácido. El cadencioso ritmo del bajo y las embestidas de las guitarras enriquecen los devaneos vocales. Vibrante y bulliciosa, la canción mantiene el espíritu blusero y psicotrópico que encontramos en muchos de los temas del álbum. El tema transita por una senda más propia de RADIO MOSCOW, ofreciendo un espiral psicotrópica en la que el blues nos intoxica a través de riffs asesinos.

A igual que el corte que abre el álbum la banda lo introduce con un corte breve. Tras ella ‘The killer’ se presenta con un excepcional groovy que rápidamente contagia al oyente con una cadencia de la que es difícil escapar. El aroma de los 70’s impregna un tema caliente que se desboca una vez más con una garra elocuente. No cabe duda que estos chicos saben cómo hacer que los sonidos añejos adquieran altas dosis de actualidad. ‘The killer’ es de esos temas en los que es difícil dejar de mover las articulaciones al son de su contagioso ritmo.  Heavy-blues primitivo y efectivo.

Si en el álbum encontramos buenos solos de guitarra y bulliciosos tambores, ‘Fish sticks’ nos recuerda que el trabajo de bajo que contiene el álbum es simplemente soberbio. El blues lisérgico es el entorno en el que se desarrolla uno de los temas más psicodélicos del álbum.  Casi cinco minutos que contiene de todo, riffs stonerizados, pasajes heavy-psych de altos vuelos y una garra innata. Entre bacanales ácidas el corte vuelve a despeñarse por un torrente de ritmos trepidantes y una estructura proto… todo.

El álbum cierra con otro corte impactante como ‘Witch doctor’. Sobre una estructura más pesada, el tema avanza cadencioso entre ecos Sabbath, para transitar por un oscuro bosque en el que los efluvios psicodélicos se unen a la fiesta. La fuerza vocal se une a unos riffs que se inclinan a un espacio más tenebroso y plomizo en el que el blues se siente cómodo. Seis minutos narcóticos llenos de alicientes para poner el punto final a un gran álbum.

 

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