Reseña: HÄLLAS.- ‘Isle of Wisdom’

Inmersos en su particular relato fantástico en el que los mitos y leyendas ancestrales se visten de rock progresivo, con momentos folk y heavy-rock, HÄLLAS presentan su tercer álbum siguiendo su personal estilo denominado por la propia banda :‘Adventure rock’. Si en sus dos álbumes previos encontrábamos más momentos de puro heavy-rock, en ‘ISLE OF WISDOM’ los suecos se siente definitivamente seducidos por el hard-progresivo de los 70’s. Con bandas como Yes, Nektar, Eloy, Genesis o Deep Purple en el punto de mira, pero sin renunciar a los ecos hard-rock y proto-metal, las guitarras se muestran esplendorosas bajo el acogedor manto creado por esos teclados vintage, unos teclados, que, junto a las delicadas melodías, son el eje argumental de todo el álbum. Fieles a sus historias medievales con toque ficticio, crean un nuevo canto nostálgico que genera grandes aventuras para el oyente. Su mítico y auténtico sonido vintage se recuesta en esta ocasión sobre unas canciones en las que predomina la melodía y los teclados en mayor medida que en sus álbumes previos, sin que esto signifique renunciar buenos momentos de heavy rock. Ponte la armadura y enciende las antorchas, ya que ‘ISLE OF WISDOM’ es un trabajo para rendirle tributo con una profunda escucha, ya que en él puedes disfrutar de fascinantes y bellas historias sonoras, en forma de canciones rebosantes de épica.

ISLE OF WISDOM’ está disponible vía Nuclear Blast.

HÄLLAS son:

Tommy Alexandersson – voz / bajo
Marcus Petersson – guitarra
Kasper Eriksson – batería / percussión
Nicklas Malmquist – organo / sintetizador
Alexander Moraitis – guitarra

‘Birth into darkness’ abre el álbum dándonos pistas de por donde irán los suecos en esta ocasión. Evocando los sonidos progresivos de los 70’s sus suaves melodías parecen recostarse en el legado de bandas como Yes o Eloy. Con un predominante sonido de teclados el tema se desarrolla en una atmósfera sombría en la que la épica aflora entre pasajes de atractivas guitarras. Un ritmo constante impulsa el tema entre ondulaciones de intensidad que nos sumen en un espacio más tormentoso sin perder sus genes progresivos.

En una cabalgata vintage, ‘Advent of dawn’ mantiene la vocación retro de la banda elevándola como juglares del siglo XXI sobre el legado de cuentos ancestrales. Mas pesado, pero sin declinarse por el heavy-rock que mostraban en sus álbumes anteriores, lograr equilibrar los intrincados pasajes de los teclados con coloristas melodías vocales y unas guitarra incisivas y potentes. Todo ensamblado con sumo cuidado para que nada suena estridente dentro de la tenue luminosidad en la que se desarrolla la canción. Sin duda escuchando la canción es difícil no pensar en atávicos momentos del pasado.

‘Earl’s theme’ pone de nuevo la pausa con bellos pasajes de guitarra y un bajo sólido y fornido. Aquí, los tonos GENESIS se perciben en una armonía que flota entre majestuosos sintetizadores. La narrativa de corte medieval aparece entre coros y estribillos encantadores. Una canción comedida que mantiene el nivel de intensidad sin sobresaltos. La magia y la épica presentes se perciben en una canción construida a la vieja usanza, pero en la que los detalles parecen perfectamente cuidados. 

Incidiendo más en sonido trovadorescos más propios del medievo, ‘The inner chamber’ nos empapa de bucolismo con un carácter pastoral. Sus suaves tonos la convierten en una de las canciones más plácidas de todo el álbum. Pasando por distintas fases, el tema nos ofrece en todo su esplendor el característico registro vocal de su cantante Tommy Alexandersson sobre un sinfonismo subyacente, especialmente en su parte final.

‘Elusion’s gate’ recupera los plácidos pasajes progresivos de aromas retro empapados de nostalgia. Estribillos y coros pegadizos habitan entre pasajes atmosféricos y bellas melodías. Los efectos de sintetizadores y los dinámicos pasajes de guitarra crean un tapiz sonoro lleno de matices vintage. Un fiel ejemplo de que estamos ante una de las bandas contemporáneas que mejor sabe reflejar en sus canciones esas vibraciones más propias de finales de los 70’s y primeros 80’s.

Elevando la intensidad y consecuentemente la épica, ‘Gallevants (of space)’ parece beber del legado de Purple en otro corte juglaresco que en esta ocasión incide en sonido más pesados sin renunciar a las bellas melodías predominantes en todo el álbum. Teclado, fuertes tambores y unas guitarras que se desdoblan ofrecen una canción impactante y contenida a la vez.  Son muchos los alicientes ocultos en una canción que nos desvela en cada nueva escucha mas y mas alicientes. Todo el arco iris sonoro de Hällas parece contenido entre unos surcos evocadores de lo que realmente son los suecos. Cabalgatas épicas de rabiosas guitarras que se contonean en sus riffs completan esta fascinante y elaborada canción. 

‘Stygian depths’ se sustenta en vibraciones hard-progresivas con unos profundos teclados y un ritmo incesante e imperturbable que opta por la contención para trasmitir de manera más profunda el relato de la banda. Otro ejemplo de que estos chicos miran al pasado sin rubor y continúan creando relatos épicos que recogen la tradición ancestral que sirve de leitmotiv al quinteto.

‘The wind carries the word’ el tema más largo del álbum, nos proporciona la perfecta combinación de pasajes fornidos y virtuosos entre sutiles melodías que ondulan en su intensidad constantemente. Relajados pasajes permiten a la voz tomar el protagonismo antes de subir la intensidad con armonías llenas de atractivo en la que la conjunción de Purple se encuentra con los dinosaurios del hard-prog de los 70’s. Pausados momentos evocadores del legado de Yes aparecen con sigilo para erigirse como protagonistas de los soplos más pausados del álbum. Todo un espejismo que se llena de épica elevando el tema a un espacio de monumentalidad. Siempre controlando el tempo de la canción, el corte va y viene por ese espacio juglaresco más propio de los relatos del pasado. La intensidad heavy-rock de algunos de sus desarrollos logra ser amortiguada con bellos melodías ricas en texturas y en matices. 

Hällas

Nuclear Blast 

Reseña: SATURNA/ELECTRIC MONOLITH.- ‘Turned To Stone Chapter 4: Higher Selves’ (Split)

Dos bandas destacadas de la escena rock de Barcelona: SATURNA y ELECTRIC MONOLITH se unen en esta nueva entrega de la serie ‘Turned To Stone’ del sello californiano Ripple Music. ‘TURNED TO STONE CHAPTER 4: HIGHER SELVES’ hace justicia a la interesante oferta pesada de bandas españolas.  Ambas bandas se han especializado en perpetuar el espíritu del rock’n’roll en su expresión más auténtica y libre de límites: cuando SATURNA toca un rock duro clásico conmovedor con infusión sureña con voces apasionantes y conmovedoras, ELETRIC MONOLITH opera en el más afilado, más lado psicodélico del espectro del rock de los 70. Una pareja épica y estridente que transportará a los oyentes a través de un túnel del tiempo con paredes de riff al cielo de la música pesada clásica. Si bien ambas bandas tienden un puente entre el siglo XXI y los 70’s, en el caso de SATURNA tiene un parada en las melodías grunge de los 90’s, mientras que en el caso de ELECTRIC MONOLITH, estos discípulos aventajados del legado de Sabbath, nos muestras su faceta más psicodélica hasta el momento. Con aroma de blues, de hard-rock rabiosos y de pesadez proto-metal, esta nueva entrega de Ripple, a buen seguro hará las delicias de los fans del género y servirá para mostrar al mundo que en España se hace música pesada de gran calidad.

Fundada en 2010 en Barcelona, SATURNA  es una banda de rock en la vieja tradición del término, una banda que puede crujir riffs estridentes y ritmos contundentes con lo mejor de ellos, pero que al mismo tiempo puede tocar la fibra sensible de sus composiciones. Lanzaron cuatro álbumes de estudio y realizaron giras por España, Europa y Estados Unidos mientras maduraban su música. El hecho de que SATURNA haga esto sin caer en la trampa de sonar «retro» o nostálgico se debe a la frescura y vitalidad que aportan a la mesa, la banda sirviendo recetas clásicas sobre un mantel nuevo. 

El hard-rock de los 70’s aparece stonerizado en ‘Keep Me Trying’. Con un ritmo ondulante los ecos proto-metal afloran en este ondulante de inspiración Sabbath. Fuzz cegador y unas atractivas melodías, completan este corte con aroma a 70’s en el que los coros y estribillos aportan un toque colorista. El legado de KYUSS parece que también es tenido en cuenta en esta composición.

Cambiando el registro, los acordes acústicos de ‘Following the sun’ nos llevan a un luminoso escenario con pausadas melodías de influencia grunge. Un susurrante corte que transita por una senda acolchada en la que los turbios sonidos del corte inicial desaparecen para dejar espacio a una propuesta más campestre y colorista. Una bella canción con acento sureño, que pone la calma al pesado sonido de los barceloneses, algo que ya hemos visto en alguno de sus álbumes previos.

Con un registro diferente a los temas anteriores, ‘Drowning gravita en un espacio más propio del sonido del Seattle de los 90’s. De todos es sabido la facilidad que tiene Saturna para caminar por el puente que une los 70’s con la década de fin de siglo pasado. Un sonido sólido y armonías bien trabajadas dan brillo un corte que contiene diferentes niveles de intensidad, y que, en su conjunto, se aleja de la pesadez. El resultado es una canción de aspecto frágil, con fascinantes melodías, pero con unas entrañas sólidas.

El regreso a las grandes praderas del medio Oeste se produce con ‘Don’t Run’. Otra aterciopelada canción con cuidadas melodías vocales y elementos acústicos. Con alguna sutil pincelada psicodélica, la canción flota sobre el oyente en casi cuatro minutos de calma. Esta claro que los sonidos no son un secreto para los barceloneses, como refleja la hechizante interpretación de esta canción llena de sentimiento.

ELECTRIC MONOLITH  es un power trio formado en 2015 en Barcelona,​​España. Su estilo se inspira en el amplio espectro del rock de los 70, desde el hard rock de estadio, el rock pesado hasta el rock psicodélico. Influenciados por bandas como Black Sabbath, Budgie y Led Zeppelin, hacen un viaje al espacio exterior con un sonido ácido y repleto de riffs que te teletransportará a la era dorada del rock en un segundo a la velocidad de la luz.

‘By My Side’ se desarrolla entre riffs retro-rock con genes blues. Un sonido más propio de los 70’s, que en manos del trio, no resulta añeja, sino que se muestra completamente contemporáneo. Con solos ácidos insertados en su interior, el corte camina con un groovy apetecible y contagioso, lo que hace que su escucha sea muy gratificante.

La susurrante ‘I Hope You Feel Better’ se muestra envuelta en una atmósfera psicodélica. con sus escasos dos minutos, el tema es una especie de interludio.

‘Hold Me Again’ parece beber de bandas como Cream, ya que muestra un sonido vintage lleno de gancho. Sus diabólicos solos de guitarra, su ritmo imperturbable y sus voces y coros hacen de que la canción fluya con naturalidad en un espacio más propio de finales de los 60’s, que del siglo XXI.

Partiendo desde la calma, ‘So Lonely Drying’ nos sume en un gratificante espacio psicodélico. Sus pausados acordes y la voz ecualizada crean un narcótico viaje alejado de los tonos proto-metal a los que nos tienen acostumbrados. Una susurrante y narcótica canción que refleja a la banda en su faceta más psicotrópica alejándose de su pesadez habitual.  

Para cerrar, ‘Nightmares’ retoma el sonido característico de los barceloneses. Regresando a esas vibraciones de los 70’s, el blues y los ecos proto-metal conviven en armonía en una canción luminosa y llena de gancho. Aromas vintage ejecutados con precisión para seducir al oyente en un transito a los primeros 70’s con herramientas del siglo XXI. El tema ondula con un groovy fascinante ofreciendo momentos de pesadez, pero también delicados pasajes de blues ácido. La canción consigue imprimir energía al oyente con sus potentes riffs Sabbhaticos, también nos sume en un trance psicodélico en el que las melodías son cuidadas con esmero para atrapar al oyente en esa espiral lisérgica de tintes balsámicos.

SATURNA:

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ELECTRIC MONOLITH:

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RIPPLE MUSIC:

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Reseña: MONDO INFIEL.- ‘Poliedros’


MONDO INFIEL: “Poliedros”

MONDO INFIEL es el nuevo y esperado proyecto del guitarrista y compositor Adolfo J. Alcocer. Miembro fundador de los grupos Electric Riders (1999-2010) y Pow Pow Pows (2013-2017) y guitarrista y bajista en Bizardunak o Royal Canal entre muchos otros. ‘POLIEDROS’ empieza a tomar forma en 2020, con la ayuda de un grupo espectacular de colaboradores. Un doble LP con nueve canciones donde se da rienda suelta a un trabajo lleno de matices, heterogéneo, donde hay cabida para cualquier expresión musical; psicodelia, 90’s, progresivo, punk, hard-rock,… con letras muy personales donde se hace un psicoanálisis de las relaciones humanas, la ambición, la insolidaridad. ‘POLIDROS’ es un imponente tapiz sonoro rico en múltiples texturas, y eso lo hace un álbum lleno de atractivos. Si a eso unes una espectacular lista de colaboradores como: José Fco. Moreno”Poti”, José Ángel Gallindo , Andrés Rodríguez (Viaje a 800), Sandra Hidalgo, Mateo Pérez Camacho (Atavismo, Rolf), Txus, Guille Colás (Arenna, The Soulbreaker Company, Dr. Sax), Andoni Ortiz, Illán Arribas (The Soulbreaker Company), Javier Barberia (Pow Pow Pows, Reina Republicana, Ginkas,…), más otros cuantos como Javier Indurain, Ander Cisneros (Oskar Benas Instro Combo), Arrate Morales,… y la colaboración especial del gran Isaiah Mitchell, actual guitarrista de The Black Crowes y Earthless en dos temas. Con un elenco de músicos así, nada puede salir mal, y solo hay que escuchar estas emocionantes y elaboradas canciones para descubrirlo.

POLIEDROS‘ cuenta con música y letras de Adolfo J. Alcocer excepto ‘Fuego Funeral’ y ‘Mundo sin nosotros’ cuyas letras fueron adaptadas del libro de poemas ‘El ritual del humo’ (Ed. de la Torre Magnética, 2005) de Carlos Trujillano. Grabado entre Pamplona (Estudios Motu), Vitoria-Gasteiz (Jimmy Jazz) y Algeciras (Tagarnina Estudios) por Guillermo Fernández Mutiloa, Koldo Sagastume y José Ángel Galindo. Mezclado y masterizado por Curro Ureba en Trafalgar Estudios de El Palmar (Cádiz). Diseño gráfico y maquetación: Ane Otxoa y Mario G. Esarte (www.murielsnap.com). Disponible en formato doble vinilo (2LP) y Digipack editado entre Gizzah Discos, Cosmic Tentacles y Philatelia Records.

‘Punto Cardinal’ gravita durante dos minutos entre efluvios psicodélicos herederos del sonido del desierto antes de eclosionar a golpe de bajo por una senda sustentada por sonidos alternativos de los 90’s. Su sólido sonido contrasta con el registro de la voz, pero la combinación resulta sumamente satisfactoria. Su tono melancólico se torna vitalista con un logrado trabajo compositivo. Entre ondulaciones y una tupida instrumentación el corte fluye con soltura a lo largo de ocho minutos que invitan al oyente a seguir explorando el contenido del álbum. Su versatilidad y riqueza de texturas, hace que la canción resulte atractiva y con gancho por sus constantes giros y guitarras rabiosas que aparecen en su contenía melodía. 

En una atmósfera más lisérgica, ‘Tu principio y mi fin’ muestra un sonido más grave y pesado con numerosos elementos psico-progresivos. Logrando el equilibrio entre la pesadez y los pasajes ensoñadores, la dulce melodía vocal se inserta con destreza. Nuevamente el registro de la voz bebe del manantial alternativo del siglo XX. Con elementos tanto de los 70’s como de los 90’s, MONDO INFIEL gesta una canción que conjuga elementos florales con una vocación progresiva y un sonido fresco y contemporáneo. Adornado con una épica que aporta aires de misticismo para hacer que la canción adquiera altas cotas trascendentales en su narrativa.

En ‘La soberbia es una máscara visible’ baja las revoluciones para desarrollarse en un entorno psicodélico lleno de alicientes. Un ritmo dinámico pero contenido lleva en volantas otro tema bien ensamblado y con algunos tonos progresivos. Con la voz aportado la faceta alternativa, el tema contiene buenos pasajes de guitarra que se ensamblan con destreza para que el tema resulte cohesionado y de fácil escucha. 

Con un tono más oscuro, ‘Durmiendo entre los brazos del horror’ abre con cadentes acordes que nos guían a un espacio más pesado sin perder su vocación psicotrópica. Evocando al misticismo de algunas bandas de los 70’s, el corte bien podría situarse en ese periodo por su sonido añejo. Una calma tensa parece custodiar este tenue relato psico-progresivo. Pero MUNDO INFIEL, parecen tener claro su objetivo, y los brillantes pasajes de guitarra no faltan a la cita en un tema aparentemente más lineal, pero con diversidad de texturas.

‘Fuego funeral’ se adorna con elementos exóticos bajo un ritmo más dinámico. Los ecos psico-progresivo de los 70’s vuelven a aflorar con registros vocales que logran transmitir una épica oscura y misteriosa. Así logran poner al oyente en el camino adecuado para poder saborear la canción con todos sus matices. De igual manera los vientos andaluces hacen acto de presencia dando un toque de exotismo a otra canción llena de texturas progresivas bajo su espíritu psicodélico. El trabajo de la bajo resulta completamente magnético a lo largo del tema, logrando un sonido más compacto y denso.

Abriéndose a la luz con una apertura neo-psicodélica, ‘Un Mundo sin nosotros & ratas’ nos sume en una espiral de vibraciones hipnóticas llenas de atractivos. Así nos descubren su particular espacio sonoro; un entorno en el que con sutileza se incorporar múltiples elementos con los que consiguen un corte grandilocuente y aparentemente extraño. En su segunda mitad el tema se desarrolla entre efectos y pasajes progresivos que eclosionan en un torrente de riffs pesados con momentos de gran garra y actitud punk convirtiéndolo en un tema más reivindicativo y alternativo.

‘Poliedros’ es tema central del álbum con 21 minutos que rompen la dinámica del resto de canciones. El tema se encuentra dividido en cuatro partes con un espíritu propio. ( 1º ‘A partículas’, 2º’Asincronía / Eugenesia, 3º ‘Hipnagogia’ y 4º ‘La muerte de la inteligencia’. Desde la pausa inicial en la primera de las partes, el corte va tomando forma lentamente con vibraciones 90’s que se ejecutan sin prisas, haciendo que el oyente poco a poco vaya integrándose en su narrativa. Mas de tres minutos de introducción acaban por dar un giro al tema en la 2º parte, para llevarlo a una fase más experimental. Con una estructura de jam, la canción va mutando sus formas, alterando su aspecto hasta llevarnos a un insondable espacio en el que todo parece desarrollarse en un aparente caos. En este espacio sonoro, la guitarra hace despertar el corte con repetidos rasgueos que van tornando su armonía hacia un túnel psicotrópico soportado por intrincados desarrollos progresivos. Así el corte cambia su aspecto y sus vibraciones, siempre unido por un nexo común. La parte final cuenta con bellos pasajes psicodélicos auspiciados por un acompañamiento que tiende a lo progresivo. Por sí solo, el tema se convierte en el más destacado de un álbum, suponiendo un aliciente para degustar este magnífico álbum

Tras la bacanal sónica anterior, un nuevo reto aparece por delante. La suave y calmada ‘El ser de la necesidad’ se soporta en un base de psicodélica en la que los elementos acústicos y eléctricos conviven en perfecta armonía. El resultado es una canción con voces y coros como principal elemento, y en la que encontramos desde solo profundos hasta momentos folk en otra acertada combinación. Como en la mayoría de las canciones del álbum el tema muta su sonido en su parte final, para acabar en una bacanal psicodélica en la que las guitarras ácidas se superponen entre una densa y potente base rítmica; algo que sucede en muchos de los temas del álbum.

Cerrando el álbum, otra canción de larga duración. Los doce minutos de ‘Delirio Policromo’ dan para una introducción acústica, con tonos rurales en sus primeros minutos. Cerca de tres minutos que dan paso a notables momentos psico-progresivos. Mostrándose contenida en su intensidad, la canción avanza lentamente sin perder su germen acústico entre una narrativa que la banda sitúa en momentos ausentes de música. Esto hace que el corte adquiera ese tono trascendental que hemos visto en alguna de las canciones. La segunda mitad nos ofrece un elaborado trabajo compositivo en el que los elementos progresivos van tornándose más psicodélicos con afiladas guitarras y una atmósfera envolvente. Otra canción que se cocina a fuego lento para que el resultado resulte sumamente apetitoso por la gran cantidad de matices que contiene.

Mondo Infiel

Cosmic Tentacles

PHILATELIA Records

Reseña: CHILD OF THE SUN.- ‘Roots’

‘ROOTS’ es un revival de los sonidos vintage de finales de los 60’s con un notable espíritu hippie. El amor y el odio, así como la luz y la oscuridad, crean una dualidad que se refleja en unas canciones que tan pronto transitan por un entorno de sosiego, como explotan mostrando toda su fuerza. Refinados y sensuales, sus temas reflejan el espíritu del verano del amor como pocas bandas son capaces de hacerlo. Creando una atmósfera conmovedora, las armonías vocales copan gran parte del protagonismo de unas canciones que beben del pasado para ser digeridas por el presente. El álbum supone la progresión natural de su álbum debut de 2019 ‘FLOWERS’, en esta ocasión con un sonido más refinado y directo. Instalados en los sonidos ‘retro’ el sexteto crean conmovedoras armonías vocales que ejercen como verdadero timón de la banda, en este retrospectivo viaje al corazón del ‘verano del amor’. Todo un viaje por la vida hacia un encuentro con uno mismo con canciones que hablan del amor, del odio, de la luz y la oscuridad. Ecos de blues, de hard-rock atemporal, en un revival de ecos west-coast, ejecutados con bucólicas y bellas canciones, con las que consiguen tocar la fibra sensible del oyente, a través de una fascinante y sensual ejecución. ‘ROOTS’ es un álbum fresco y colorista que nos recuerda que en siglo XXI siguen vigentes los sonidos que se popularizaron hace 5 décadas.  Sin duda, todo un fascinante regalo para los amantes de los sonidos retro.

‘ROOTS’ está disponible vía The Sign Records.

CHILDREN OF THE SUN son: Josefina Berglund Ekholm (voz) Ottilia Berglund Ekholm (coros) Choir Wilma Ås (teclados, coros) Jacob Hellenrud (guitarra), Ida Wahl (bajo) y Johan Lööf (batería)

‘Reflection’ se contonea entre sensuales vibraciones con el blues en el horizonte. La sutileza de esa voz llena de lírica nos traslada a un bucólico paisaje sonoro entre delicados acordes. Pinceladas blues, coros sutiles evolucionan a un escenario que explota en un arco iris colorista de sonidos vintage. Afilados solos de guitarra complementan un tema plácido y sugerente que se ve arrastrado por los desgarradores pasajes vocales. Ondulante y con subidas y bajadas de intensidad, el tema se contiene para transitar definitivamente por un entorno de calma.

Sin contemplaciones, ‘Leaves’ explota el legado del hard-rock de los 70’s con un dinámico ritmo que se ve amortiguado por la sensual voz de Josefina. Todo un mundo de color se abre ante nosotros entre cuidadas melodías. Su pegadizo estribillo arrastra su armonía a un estado de pesadez, en un logrado y fascinante ejercicio sonoro que conjuga la delicadeza y la fuerza. Lo cierto es que la banda sabe aunar el legado de la west-coast, con el rock clásico y los ecos folk, en una combinación que funciona a la perfección.

En ese espacio de calma ‘Blood Boils Hot’ gravita entre pausados acordes de piano y una voz llena de encanto. Un sonido vintage con muchos alicientes a su alrededor, pero con el total protagonismo de las balsámicas melodías vocales. Seductor, y con unas gotitas de psicodelia, el corte no reniega de emocionantes pasajes que destilan una fuerza inusual. Un corte lleno de sentimiento.

‘Gaslighting’ muestra un crisol colorista de sonidos blues y rock clásico con una indudable vocación west-coast. Un tema luminoso en el que aparecen algunos riffs más potentes entre sus melodías flower-power. Su suave ritmo, las pincelas psicodélicas y la ambientación vintage lo convierten en un tema asequible y de fácil escucha para el oyente. Sus contagiosos estribillos contribuyen a ese atractivo intrínseco.

Instalados en una plácida atmósfera, ‘Eden’ nos susurra con una aterciopelada voz heredera del legado folk de los 70’s. Estamos ante un tema con muchas influencias folk, que la banda sabe modelar bajo unos hechizantes acordes de piano.

‘Willow Tree’ es un breve interludio de algo menos de un minuto a través de cadentes acordes de piano y elementos sinfónicos.

El blues regresa con sutileza en ‘Roots’. Una suave canción sustentada en voces y coros ensoñadores sobre cadentes ritmos que se eleva por un escenario de rock retro. Los elementos clásicos son ejecutados con absoluta maestría. Estamos ante un logrado corte de rock clásico con algunos momentos de mayor intensidad y alguna pincelada psicodélica que concluyen con un final lleno de garra.

‘Man In The Moon’ se recuesta en pausados acordes acústicos evocadores de un entorno campestre con la voz copando el protagonismo. La lírica por encima de la instrumentación en otra nueva canción con carácter balsámico.

Lleno de fuerza ‘The Soul’ nos ofrece coros y estribillos pegadizos por una senda en la que el soul enrique sus sencillas armonías vintage que se elevan en intensidad por la senda del rock clásico.

Ensoñadores pasajes vocales afloran en ‘In Silva’. El misticismo aparece mostrando su lado más sensual en una canción folk, que se impregna de rabia y sentimiento según avanza.

‘Thunder’ explota con sus riffs retro en un vendaval de ritmos poderosos y un espíritu blues-soul. El clasicismo de los 70’s es adornado con un envoltorio más contemporáneo, sin qque el tema pierda su esencia vintage.

Tomando elementos exóticos ‘Reaching For Sun’ cuenta con buenos momentos de guitarra que reflejan la placidez de las composiciones de los suecos. Un gratificante sonido invade una canción contenida y con momentos verdaderamente brillantes de vibraciones más propias del sonido west-coast de la California de los 60’s. Transmitiendo ‘buen rollo’ la canción nos acaricia con sus delicadas melodías, trasmitiendo un optimismo y bienestar muy de agradecer.

El álbum cierra con un ‘Epilogue’ evocador de los sonidos de la naturaleza entre una especie de sonidos celestiales. El broche final a un álbum amigable, atractivo, y de fácil digestión.

Children of the Sün

The Sign Records

Reseña: PURPLE DAWN.- ‘Peace & Doom Session Vol. II’

Manteniendo la esencia de su primer álbum, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ es un trabajo equilibrado en el que los ecos del stoner-doom contemporáneo habitan entre narcóticos pasajes heavy-psych que miran de reojo al legado de los 70’s. Con devoción en el sonido de bandas como Pentagram, Sabbath o incluso Led Zeppelin, sus ganchos de hard-rock primitivo se desarrollan en chamánicos espacios desérticos. Una fascinante combinación que funciona a la perfección y que el trio de Colonia también bebe de la fuente de bandas contemporáneas como MastodonWindhand. Con sumo desparpajo la ruda voz de su bajista y cantante Patrick Rose sabe destilar las influencias del heavy-blues con los primitivos hard-rock de la década dorada. Toda una montaña rusa de sensaciones y ritmos, en canciones que siempre te ofrecen una salida para escapar de la monotonía y que difieren unas de otras. Habiendo sido grabado en vivo en su sala de ensayo, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ nos ofrece una caraA, más cruda y virulenta, en contraste con la cara B, (grabada en el estudio), donde las canciones se muestran más pulida sin que esto signifique que PURPLE DAWN renuncie a su fuerza. Riffs masivos, voces poderosas y una atmósfera lisérgica muy propia, abren un circulo con la canción de apertura de ‘Bonganchamun’, que cierran con el tema ‘Bonganchamun part 2’. De esta forma consiguen un ‘todo’ cohesionado y creíble, dejando en su parte central espacio para cinco canciones intermedias en las que relatan rituales nómadas en el desierto, hasta la opresión de las profundidades del mar: la revolución, las mentes equivocadas y la maldad intrínseca de los seres humanos. Un notable álbum que sabe recrear momentos de proto-doom, con psicodelia pesada y altas dosis de energía hard-rock de la vieja escuela.

PURPLE DAWN son:
Timo Fritz: guitarras
Patrick Rose: bajo y voz
Florian Geiling: batería



Todas las canciones escritas e interpretadas por PURPLE DAWN. Grabado en vivo por Goldie en dialogstudios. Mezclado por Timo Fritz en Peace & Estudios Doom. Masterizado por Thomas Ölscher en Railroad Tracks Studios.

El álbum abre con los cadentes ritmos hard de vocación 70’s de ‘Bonganchamun’. De inmediato el sonido se despeña por un torrente doom arropado por atmosféricos pasajes psicodélicos. Riffs duros y contundentes golpean al oyente en este aturdidor espacio en el que la psicodelia aromatizada reuma narcóticas fragancias que contrastan con las aristas de sus pesados riffs. Un sonido difuso con aroma a los pioneros del proto-doom que se diluye lentamente en la inmensidad.

El crujiente bajo de apertura de ‘100 years a day’ se acompaña de rudas voces Stoner-doom con un carácter vigoroso. Una estructura de heavy-metal contrasta con un precipicio doom y las pinceladas de psicodelia. Un lento pero plomizo transitar por una senda tortuosa impulsada por el fuzz y voces más propias del heavy-rock de los 80’s. Atractivas melodías lisérgicas colorean un corte sólido que no duda en contonearse seductor en alguno de sus pasajes, hasta tornarse ácido y penetrante.

‘Old Fashioned Black Madness’ escarba en el legado de los 70’s para desarrollar sus riffs masivos entre voces conmovedoras. Avanzando a trompicones, los riffs parecen atascarse en un turbulento transitar que sortea los meandros del camino. Los solos hirientes aparecen sin que su base rítmica baje el pistón ni un solo instante. La quebrada voz adopta elementos de heavy-blues con un nítido sabor a los primitivos sonidos del siglo pasado. Un sonido crujiente y pesado que se vuelve monumental gracias a los monolíticos riffs presentes en todo el álbum. Todo un reto para las cervicales de un oyente, al que le será difícil no sucumbir a la magnética y pesada apuesta sonora.

Seduciéndonos con un groovy contagioso ‘Power to the people’ toma elementos de blues para crear un relato arenoso lleno de fuerza. Los constantes cambios de intensidad hacen que la canción funcione sin problemas, tanto en sus momentos más suaves, como en sus deflagraciones pesadas. Toda una montaña rusa de emociones con la que consiguen atraparnos en su particular neblina de fuzz intoxicante y narcótico. Aún así, el tema tiene momentos de fuerza y vibrantes ritmos contagiosos.

‘The moon song’ baja la intensidad para explorar un bosque humeante en el que la psicodelia envuelve todo. Cadentes acordes de la dupla de bajo y guitarra muestran su cara más amable del trío, para ir construyendo el tema más largo de todo el álbum. Cerca de diez hechizantes minutos heavy-psych que se adornan con magnéticas vibraciones desérticas y un sabor a rock clásico. Sus recurrentes armonías transitan por un espacio 70’s lleno de atractivo. Melodioso por momentos, los conmovedores registros vocales oscilan entre un espacio de calma y la virulencia de un sonido empapado de fuzz narcótico. Pincelas de heavy rock y un ritmo implacable hacen que la canción se muestre esplendorosa. Todo un peregrinar entre picos escarpados y acolchados prados con los que consiguen sumirnos en un reconfortante espacio sonoro lleno de magia. La parte central del tema se recrea en chamánicos pasajes rituales en los que los ecos del desierto nos envuelven en un gratificante trance. La parte final eleva el sonido de los alemanes hasta llevarnos a fascinantes entornos desert-rock con esas hordas de fuzz que tan bien saben manejar estos tipos.

El ritual de reverberaciones pesadas continúa con ‘Death To A Dying World’. Un corte vigoroso y fornido que golpea con fuerza la capacidad neuronal del oyente con una explosiva mezcla de psicodelia pesada y stoner-doom, heredero de Sabbath. Tras los intensos tres minutos iniciales, la canción reposa en plácidos y mágicos desarrollos heavy-psych en los que la guitarra brilla con luz propia ofreciéndonos solos llenos de encanto. El trabajo del magnético bajo en un segundo plano, da brillo a un corte que acaba encabritándose con una bacanal de solos ácidos que reafirman el amor de estos chicos por la psicodelia pesada de vocación 70’s. Siempre ofreciendo una salida a sus atascos, la banda se desmelena en turbios pasajes Stoner-doom sin salirse de su contundente apuesta psicodélica.

La banda cierra el círculo con la segunda parte de su tema de apertura. ‘Bonganchamun Part II’ ofrece un sonido difuso, contundente y a la vez psicotrópico en el que los golpes de doom de manual, socaban nuestra resistencia neuronal. Con la suficiente destreza como no caer en convencionalismos, las aristas sin pulir de sus riffs, golpean una y otra vez.

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