Reseña: RITUAL KING.- ‘The infinite mirror’

De los enigmáticos pasillos de la escena del rock stoner y psicodélico de Manchester, surge la última obra maestra de RITUAL KING , ‘THE INFINITY MIRROR’. Un viaje que trasciende los límites tradicionales del psycho Stoner. Este álbum es un testimonio de la capacidad del trío para explorar nuevos territorios sonoros con una destreza asombrosa. Desde mi primera escucha del álbum semanas atrás, me he quedado enganchado a sus hermosas canciones retomándolas una y otra vez. Unas pistas que nos ofrecen hermosos pasajes psicodélicos, unas voces cautivadoras, y la pesadez suficiente como para que sus surcos sean oro puro. Un tesoro en el que la psicodelia pesada más fragante y ensoñadora, se engrosa con golpes de proto-metal 70’s y puro Stoner rock a la vieja usanza. Con un dominio de las voces y las melodías, la banda consigue un equilibrio milimétrico entre lo balsámico y lo quimérico, reflejando la rugosidad de las arenas del desierto. A eso hay que añadir una magnífica producción que mantiene un sonido orgánico cercano al que la banda ofrece en vivo. Así logran capturar cada matiz, garantizando al oyente que incluso las capas más intrincadas tengan espacio para respirar. Prepárate a sumergirte en reinos más oscuros, sólo para emerger en pasajes de serena elegancia, reflejando la misma dualidad que la banda busca explorar. Los británicos profundizan en temas de autodescubrimiento, existencialismo y la interconexión de todas las cosas. Las letras de las canciones invitan a los oyentes a embarcarse en su propio viaje de reflexión, mientras se ven envueltos en los cautivadores paisajes sonoros de la banda. El álbum cuenta con una paleta sonora que es tan diversa y colorista, como fascinante, y que está destinado a estar entre los mejores de 2023, haciendo las delicias de los fans de bandas como Elder, Asteroid Witchcraft . Déjate sorprender por una joya de la psicodelia pesada y el stoner contemporáneos. No te arrepentirás porque con ‘INFINITY MIRROR’,  RITUAL KING no sólo ha lanzado un álbum, sino un comunicado, una declaración de su versatilidad y de su ambición. Prepárate para mirar profundamente dentro y descubrir las infinitas posibilidades que se encuentran más allá del reflejo. 

El álbum fue producido, mezclado y diseñado por Luke Clarke y masterizado por Jim Spence en Eve Studios, Stockport, Reino Unido. La obra de arte fue diseñada por Ryan T Hancock y está disponible vía Ripple Music.

RITUAL KING son: Jordan Leppitt (voz y guitarra), Dan Godwin (bajo) y Gareth Hodges (batería y coros).

Con una apertura de acordes acústicos ‘Flow State’ se desliza por un espacio psicodélico enriquecido con ocasionales riffs Stoner. Unos riffs que dan cuerpo a una canción heavy-psych con cautivadoras melodías vocales. Brillante, sólida y con un encanto especial, la pista consigue sumir al oyente un paseo por fascinantes espacios desérticos en los que la psicodelia cubre la atmósfera. Empapado en esas narcóticas sustancias, la pista tiene una fuerza descomunal. El acierto a la hora de combinar los elementos hace que los británicos nos narcoticen con una cautivadora canción rebosante de magia y con una producción impresionante.

Situados en este espacio de ensueño, ‘Worlds Divide’ se muestra más densa. Un fornido y contundente ritmo y unos cegadores efectos nos abren a un entorno de pegadizos riffs que rápidamente consiguen atraparnos. Hipnóticos y pesados a partes iguales, RITUAL KING saben cambiar el registro para ofrecer al oyente canciones espeluznantes.  Con una vibra 70’s los golpes de proto-metal nos aturden entre una melodía que se repite constantemente. En la parte central los solos ácidos aparecen custodiados por una cálida y grave línea de bajo creando una espiral diabólica de sonidos psicotrópicos. Una jam prácticamente instrumental que bebe sin rubor del manantial del rock pesado de los 70’s pero que resunta sumamente refrescante.

Cautivadora y magnética, ‘Landmass’ muestra acolchadas melodías envueltas en dinámicos ritmos. Desarrollándose en un espacio psicodélico, los elementos progresivos parecen aflorar con sutileza. Pinceladas de blues cósmico en una pista sorprendente heterodoxa, pero sumamente atractiva en la que los elementos vintage están presentes. La parte final pertenece a un territorio nítidamente stoner en una transición completamente acertada y alguno de los momentos más pesados del álbum. El enfoque de la banda se refleja con un resultado sobresaliente.

Susurrante y rebosante de magnetismo los cautivadores pasajes atmosféricos de ‘Tethered’ exploran sin rubor un gratificante escenario psicodélico. Todo un paseo por un bosque impregnados de los efluvios de hongos mágicos que solo se ve alterado por arranques de intensidad. Esto hace que el relato de los británicos sea mucho más fluido y brillante. Un hipnótico bajo, desarrollos ensoñadores de guitarra y un ritmo contundente, van llevando a la canción a momentos psico-progresivos más propios del siglo pasado. Un viaje astral con un sin fin de gratificantes sensaciones para el oyente. La canción te transmite su efecto narcótico en un ondulante transitar por espacios en los que la psicodelia cósmica gravita en dunas desérticas en algún lugar del universo. El buen uso de las voces y coros da un mayor empaque a una canción ya de por sí, interesante que acaba convirtiéndose en una jam con la que poner banda sonora a este viaje al otro lado del espejo. Todo un mundo de sensaciones a través de riffs pesados y una música psicodélica completamente fascinante y sorprendente.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos… ¿Con que nos van a sorprender ahora? Los balsámicos acordes de la introducción de ‘The Infinite Mirror’ nos dan la respuesta de inmediato. Un mágico Jardín del Edén con bellas melodías y una sensación de gratificante bienestar. Con la calma presidiendo la escena, la pista avanza lentamente por embriagadores paisajes sonoros llenos de belleza. La impecable producción y unos acertados arreglos enfatizan le belleza del corte. Cálidas y conmovedoras voces afloran entre los largos desarrollos instrumentales. Al igual que en el resto de canciones, la intensidad se eleva situándonos en un entorno sonoro más elaborado.

RITUAL KING:
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Reseña: FUZZY GRASS.- ‘The Revenge Of The Blue Nut’

El heavy-blues y la psicodelia ácida de inspiración vintage llevan moviendo al cuarteto francés FUZZY GRASS desde su nacimiento en el año 2015. Ahora, con la publicación de su nuevo álbum ‘THE REVENGE OF THE BLUE NUT’, y tras sus últimas y fantásticas actuaciones en Europa, llega el momento de que sean reconocidos como la gran banda que son. Su inspiración en el legado de bandas como LED ZEPPELIN (en alguna de sus canciones es evidente su influencia), CREAM, CANNED HEAT, JIMI HENDRIX o CACTUS, por solo citar algunas, nos lleva a un álbum con seis impactantes canciones en las que el espíritu retro está muy presente. FUZZY GRASS mantiene vivos el blues, el rock y la psicodelia de los 70’s sin traicionarlos, su fórmula es actualizarlos y adaptarlos a los nuevos tiempos, y eso lo hacen a la perfección. Con sus canciones nacidas desde la improvisación, harían palidecer a alguna de las bandas más renombradas de la escena hard y heavy-blues de los 70’s. Su afán de superación los lleva a crear un viaje en el tiempo en el que la psicodelia y el blues son los protagonistas. Así consiguen canciones en las que se percibe su sello personal y en las que encontramos letras que se ciñen a estas ideas vintage, insertando conceptos pseudo-filosófico-épicos, sobre temas muy introspectivos como la soledad, la búsqueda de uno mismo y la relación con sus emociones y las relaciones con las personas, en un contexto fantástico y psicodélico. THE REVENGE OF THE BLUE NUT’ cuenta la psicodélica aventura de un hombre maní. Tras una introducción en forma de viaje introspectivo y liberador, el personaje se enfrenta a una ruptura que lo sume en una amarga decepción. Se escapa a un mundo onírico surrealista de éxtasis y angustia, donde viaja a través del espacio en busca de sí mismo. Una búsqueda que termina en otro fracaso. A esto le sigue una rabia narcisista que alimenta su sed de venganza. Finalmente, Peanut Man despierta en un deambular místico. Siente que un nuevo poder surge dentro de él y que ya no puede controlar. Se hunde en una locura asesina, como un regreso a la bestialidad. Al igual que su música, la banda busca reinterpretar los códigos gráficos de los años 70, desbordantes y coloridos, tan kitsch como psicodélicos, a través del prisma del siglo XXI. Con su portada, un collage surrealista lleno de guiños a las aventuras de la banda en la carretera, FUZZY GRASS pretende llevar el legado de los años 70 a nuevos horizontes, siempre con un toque de humor y auto burla. Estamos ante una banda con un magnífico cantante , una guitarra prodigiosa que rememora el espíritu de Hendrix, y un batería a semejanza de John Boham y un bajista que sigue los dictados de KYUSS, ¿Se puede pedir más? Desde DenpaFuzz, solo puedo invitar a dejarte llevar por este divertido viaje a los confines del mejor blues y la mejor psicodelia pesada de ambientación vintage, porque con los franceses, el rock está vivo.

FUZZY GRASS son: Laura Luiz (Guitarra) Thomas Hobeck (bajo), Clement Gaudry-Santiago (batería) Audric Faucheux (voz y órgano).

THE REVENGE OF THE BLUE NUT’ está disponible vía Kozmik Artifactz.

‘Living in time’ va directo al grano con sus pegadizos riffs de inspiración 70’s. La rabia del heavy-blues de bandas como CREAM, HENDRIX, CANNED HEAD o CACTUS se conjuga en una canción vintage en la que el blues el hard-rock y la psicodelia se mestizan con un resultado abrumador. Los riffs de guitarra llenos de gancho y la garra vocal, impulsados por un ritmo arrollador. Solo ácidos, apacibles pasajes lisérgicos y momentos divertidos que invitan al baile completan un corte que marca el devenir del álbum. El virtuosismo de estos jóvenes músicos se refleja en una canción ondulante llena de matices y en la que los sonidos retro adquieren una nueva dimensión.

Embutidos de lleno en el blues de comienzos de la década dorada ‘I’m allright’ parece poner a prueba al oyente con su sonido más propio de finales de los 60’s y primeros 70’s. Estamos ante una pista de blues ortodoxo, y ese se percibe en cada estrofa de una canción que no traspasa el umbral y se mantiene contenida entre efluvios psicodélicos perfectamente incorporados. Manteniendo la suavidad casi todo el tiempo, en la parte final el corte se precipita en una espiral de solos ácidos y un ritmo atronador.

‘The dreamer’ es otra canción psicodélica de alto nivel. Emergiendo lentamente entre borboteos lisérgicos la pista eclosiona tras el primer minuto de introducción. Pero no estamos ante una explosión de intensidad que haga deflagrar la canción, sino una pincelada de fuerza que rompe la rutina de una pista suave y rebosante de sentimiento en la que la psicodelia chamánica se colorea con esas gotas de blues presentes en la mayoría de las canciones del álbum.

Sin complejos la banda se sumerge en ese espacio retro que tanto les gusta con un corte de hard rock sin artificios. ‘Insight’ evoca el rock de los 70’s con golpes de blues y armonías contagiosas evocadoras de bandas como Zeppelin. Wah wah oscilante y un ritmo que te invita al baile, son argumentos suficientes como para conquistar el éxito con una de las canciones más coloristas del álbum.

Por la vía directa y con algunos elementos stoner, la divertida ‘Why you stop me’ muestra el lado más pesado de una banda que ama los sonidos retro de los 70’s, y eso se siente en canciones como esta. El rock está vivo y es divertido, ¿Crees que podrás resistirte?

Como suele ser habitual en muchas bandas, el plato fuerte se encuentra al final. Así ‘Moonlight shades’ con sus mas de once minutos, y siendo la canción más larga del álbum, se sumerge sin rubor en un pantanoso y humeante blues lisérgico. Penetrante y cautivadora, la pista explora un bosque invadido por las emanaciones de hongos mágicos aportando un gratificante efecto narcótico.  Con dos partes diferenciadas, en su primera mitad, todo sucede lentamente, aumentando la intensidad con la suficiente pausa como poder percibir cada uno de los matices de la canción. Piensa en una especie de ‘Dazed and confused’ o Since I’ve Been Loving You’ en versión francesa. Una vez mas comprobamos la importancia de contar con un buen cantante en la banda, ya que Audric, logra transmitir la rabia y la desesperación en cada estrofa, algo, que no muchos consiguen realmente. Un corte tenso, psicotrópico y con la pesadez suficiente como para aplastarte la cara, ya que su parte final es una orgía ácida en la que todo se revoluciona en un gran caos.  

Fuzzy Grass

Kozmik Artifactz

Reseña: ENTROPÍA.- ‘Eclipses’

El cuarteto vasco nos presenta su nuevo álbum ‘ECLIPSES’. Cinco años han pasado desde la publicación de su álbum ‘INVISIBLE’, y ahora nos compensan con cinco hechizantes canciones que gravitan en un espacio psico-progresivo que es enriquecido con elementos espaciales y golpes de Stoner rock ensamblados con mesura. Con el legado de las grandes bandas del rock progresivo de los 70’s como referente, la banda crea su propio y personal relato. Una narrativa llena de belleza que habita en un escenario presidido por la melancolía. Estos chicos se saltan los convencionalismos y nos hacen salir de la zona de confort para deleitarnos con bellas canciones con un aroma añejo y unos elementos completamente contemporáneos. Ecos del sonido Canterbury se entrelazan con logrados pasajes psicodélicos en una búsqueda de nuevas rutas para expandir su sonido. Con cada canción con su propia identidad, pero con un hilo conductor que parece estar presente en cada una de estas cinco fantásticas canciones.  Desde que comenzaron como banda allá por el año 2014, los hemos visto crecer musicalmente sin hacer ruido, y ahora es el momento para que su música sea reconocida como merecen. Porque ‘ECLIPSES’ es un álbum soberbio, un álbum que refleja la evolución y capacidad para crecer como banda sin renunciar a sus principios.  Teniendo en cuenta que su repercusión musical puede circunscribirse más al ambiente Stoner y psicodélico, muchos de esos obstinados seguidores del rock progresivo más ortodoxo, pueden llevarse una grata sorpresa al escuchar esos ecos propios de King Crimson o Pink Floyd, pero también de ese sonido Canterbury que tantas alegrías nos dio en el pasado.

ENTROPÍA son: Jon Bellido (teclados y voz), Roberto Nieves (guitarra y voz), Lasto (bajo) y Andoni Penela (batería).

‘ECLIPSES’ fue grabado en vivo y mezclado en Brasil Studios (Madrid) los días 4, 5, 6, 7 y 8 de diciembre de 2021, y los días 21, 22, 23, 29 y 30 de enero de 2022. Fue masterizado por Jonas Munk, guitarra de CAUSA SUI y propietario de El Paraiso Records. El álbum está disponible vía Clostidrium Records.

El álbum abre con los sonidos psico-progresivos de ‘Thesan’. Tras una introducción atmosférica presidida por los teclados, y por un lento ritmo que poco a poco nos va introduciendo en el relato de los vascos. Sin prisa para evolucionar la pista los acordes se suceden hasta la legada unos riffs gruesos que muestran el lado Stoner que contiene ENTROPÍA. Si bien se trata de una pincelada, esto no impide que los largos desarrollos instrumentales exploren ese territorio en el que lo progresivo y lo psicodélico se dan la mano. Con voces netamente progresivas, la pista es custodiada por la fuerza y gravedad de esa inclinación por los sonidos desérticos. Ciertamente una combinación que rinde sus frutos al hacerse las transiciones con total fluidez.  La canción nos ofrece interesantes pasajes de guitarra que colorean los dictados de los teclados, auténticos guías del corte.

Decantándose claramente por un espacio más progresivo ‘Dysania’ nos susurra con sus acolchadas melodías vocales y una instrumentación más sofisticada. Ecos del progresivo español de décadas pasadas, afloran entre surco y surco de una pista suave, sencilla, pero que cuenta con unos magníficos arreglos que la hacen atractiva para el oyente. En la parte central la pista se torna más dinámica y experimental, ofreciendo un sonido evocador de los grandes dinosaurios de los 70’s. ENTROPÍA no hacen canciones lineales, y la pista tiene sus giros inesperados haciendo que su aspecto sonoro mute constantemente. Desee la placidez y un reconfortante sosiego con elementos sinfónicos cercanos al legado de King Crimson, hasta momentos más virulentos en los que todo parece alocarse.

‘Tarbes’ parte de una bella introducción acústica para sucumbir a los dictados de la melancolía en un espacio de tonos grises. Allí la banda saca su lado más suave y amable con aterciopeladas voces. Al llegar a la parte central los elementos espaciales aparecen creando una atmósfera cósmica mientras los tambores se encabritan en ritmos tribales y una instrumentación mucho más compleja. Esta seña de identidad se representa con ese carácter progresivo en todo su esplendor, siendo enriquecido con algunos elementos psicodélicos.

Tras el frenesí final de la canción anterior, las aguas vuelven a calmarse en ‘Caledoscopia’ Otra pista de mas de nueve minutos en la que todo sucede a cámara lenta en su parte inicial. Bellos acordes de guitarra y un cálido manto psico-progresivo van tejiendo un hermoso tapiz sonoro. Relajante y sofisticado, el corte va masajeando al oyente en una plácida sesión terapéutica, y a su vez, sumamente relajante. Casi susurrante por momentos, la canción prescinde de esas embestidas de riffs plomizos hasta la parte central. Allí riffs de vocación doom se unen a la fiesta para ofrecer otro lado más contundente y pesado como contrapunto a las frágiles melodías que coquetean con momentos más propios del Sonido Canterbury o incluso con pasajes floydianos teñidos de Carmesí. Uno de los temas más interesantes de un álbum maduro y bien construido.

El álbum concluye con ‘Polaris’, otro corte psico-progresivo con muchos alicientes. Creando dos niveles sonoros, la cálida y susurrante voz, convive con unos tambores briosos y unos pasajes que se van tornando más grandilocuentes. Este espacio progresivo se enriquece con alguna pincelada Stoner en forma de riffs que afloran de la nada para desaparecer al momento. Así con esta montaña rusa la pista prosigue en su avance en busca de nuevas vías por las que transitar alejada de convencionalismos. Todo un caleidoscopio de vibraciones psico-progresivas adornadas con versátiles ornamentos que acaban por enriquecer esta pieza más propia de otros tiempos si prescindiéramos de esos momentos desérticos.

entropía

clostridiumrecords

Reseña: GREEN LUNG.- ‘This heathen land’

Evolucionando desde el punto en el que lo dejaron con su anterior álbum ‘BLACK HARVEST’ (reseña aquí), el nuevo álbum de los británicos GREEN LUNG sigue explorando sin rubor el legado del heavy rock de los 70’s. En un episodio mas de su evolución, la banda parece tener absolutamente claro su objetivo. Así, vuelven a golpearnos con canciones épicas en las que el proto-doom, y el heavy rock de antaño, habitan en placida armonía en una atmósfera vintage con grandes voces y unos riffs espeluznantes. Ganchos inquebrantables que se tiñen de oscuro para no olvidar aquellos sonidos ocultistas y convertirlos en un cuento de fantasía. Sus fantásticos solos virtuosos y el siempre acertado aporte del órgano hacen que sus canciones resulten cohesionadas. No importan los giros y cambios de ritmo, porque finalmente todo resulta perfecto para enganchar al oyente en un relato de misterio presidido por una grandilocuente melancolía. ‘THIS HEATHEM LAND’ es un intento de “crear la banda sonora definitiva para la película de terror folk que tenemos en nuestras cabezas”, tal y como dice el cantante de la banda Tom Templa. Haciendo que sus canciones se desarrolles en nebulosas atmósferas, GREEN LUNG se mete de lleno en su propio relato, haciendo que todo fluya en armonía. Desde esa guitarra punzante y virtuosa, ese contrapunto en el órgano, y sobre todo el buen uso de las voces y las melodías, hacen que este nuevo álbum se convierta en un trabajo en el que la épica es la guía de un sonido grandilocuente, pero bien construido. Puede que a muchos les resulte familiar lo que escuchan y que lo hayas oído muchas veces antes, pero cuando es tocado así, siempre va a resultar gratificante. De nuevo GREEN LUNG siguen apuntando alto en su carrera, ya que sus canciones consiguen calar hondo en sus mas fervientes fans.

‘Prologue’ nos lleva con una suave introducción acompañada de una locución a ‘The Forest Church’. Una canción que golpea con gruesos riffs de vocación Sabbath. Con bruscos cambios de ritmo y un aroma a heavy rock de los 70’s se entrelazan entre épicas melodías. Un tufillo a RAINBOW y algunos guiños KADAVAR se mestizan en un oscuro escenario sonoro acompañado de ese órgano vintage penetrante y esos solos virtuosos más propios de época dorada del heavy rock.

Los pegadizos riffs de ‘Mountain Throne’ rescatan nuevamente la épica del heavy rock entre estribillos contagiosos. Un corte dinámico de fácil digestión bajo la fórmula de la ‘canción himno’ que tanta gloria dio en el pasado.

Basándose en la vida de la bruja real, Maxine Sanders, la suma sacerdotisa en el corazón de la brujería de Alejandría ‘Maxine (Witch Queen)’ es otro himno de heavy-rock que resonará en grandes festivales activando al oyente con sus incisivos riffs y el cálido órgano.

Explorando la carga de la depresión, y fusionando el doom con tonos góticos ‘One for sorrow’ se inclina por un sinfonismo del siglo XXI encorsetado en un tono melancólico. Uniendo ese proto-doom, con el rock progresivo y el metal sinfónico, la pista nos muestra un halo de tristeza que se ve ensalzado por la magnífica melodía vocal y esos golpes de una pesadez rebosante de épica que los británicos imprimen a sus canciones. Un corte descomunal con magníficos arreglos y el espíritu de Sabbath muy presente.

Usando los acordes acústicos y un lento ritmo tribal, ‘Song of the Stones’ explora un folk oscuro con tintes tradicionales. Una fascinante canción que pone la pausa entre las embestidas de riffs de los cortes precedentes.

Tras la relajante canción anterior, los riffs de puro heavy-metal de ‘The Ancient Ways’ hacen que nuestras cervicales oscilen en un frenesí de fornidos riffs. Mirando de reojo al pasado, las cuidadas melodías son impulsadas por riffs arrebatadores. Otra pista monumental en la que los arreglos son cuidados con esmero para ofrecer al oyente un sonido épico bajo una atmósfera vintage de manual. Una de las mejores canciones de un álbum que no baja el nivel en ningún momento.

‘Hunters in the Sky’ parece beber mas de los riffs Stoner para crear una cruzada diabólica con el heavy-rock más ortodoxo. Con ese fantástico órgano aportando su grano de arena para que todas las piezas encajen, y esos riffs que golpean una y otra vez, la pista se acaba convirtiendo en un regalo para los amantes de los sonidos con tonos ocultistas de décadas pasadas.

El cierre a este notable trabajo lo pone ‘Oceans of Time’. Una canción que se gesta con una lenta introducción que deja paso a voces y coros más propios de Queen, y que versa sobre el amor vampírico. La ambientación, las melodías, el manejo de los tiempos, unido a una magnífica producción y unos arreglos magistrales, hacen que la pista adquiera tonos monumentales.

GREEN LUNG

Nuclear Blast

Reseña: LUCID SINS.- ‘Dancing in the dark’

Los orfebres escoceses del ocult-rock de los años 70’s regresan con un hermoso álbum de sonidos vintage que te arrastran a lo mas profundo del bosque, donde los espíritus de los ancestros y los relatos de cuentos y leyendas más oscuros tiene su morada. Sustentados por su talento compositivo y por su prodigioso dominio de los instrumentos, crean bellas canciones de rock progresivo envueltas en una sutil psicodelia y aromas tradicionales. Una amalgama de estilos que van desde el rock hasta el folk, pasado por la psicodelia, lo progresivo e incluso hasta el jazz. Piensa en una marmita en la que se cuecen a fuego lento los sonidos de bandas como JETHRO TULL, BLACK SABBATH, WISHBONE ASH, CAMEL, FAIRPORT CONVENTION, BLACK WIDOW o CAMEL, aderezados por conjuros ocultistas en un ritual pagano adornado con bellas melodías, y elementos de bandas contemporáneas como DUNBARROW, WITCHCRAFT o UNCLE ACID & THE DEADBEATS,  y encontrarás un esquisto manjar llamado ‘DANCING IN THE DARK’. Un álbum oscuro que hará las delicias de los amantes del progresivo del 70’s con sus dosis de proto-doom y sus coloristas momentos campestres. Aquí no hay espacio para el aburrimiento ya que cada canción contiene elementos diferenciadores sin renunciar a la esencia propia de la banda. Bello, sutil, elegante, oscuro y completamente cautivador, su fluida narrativa acaba por hacer que su escucha sepa a poco, dejándote con ganas de más. Estamos ante un trabajo sobresaliente que se convierte en una gratificante aventura para el oyente en la que magia aflora en cada uno de sus surcos. Si nunca has escuchado a LUCID SINS y te atraen los oscuros sonidos nacidos de las entrañas de los 70’s, ponte cómodo, bebe una buena copa de vino, y disfruta.

La historia de ‘DANCING IN THE DARK’ es la siguiente… Tropiezas por el bosque. Solo y lejos de casa. Todos los caminos os han devuelto a este lugar. Perdido en un mundo verde. Escondido en la oscuridad. A medida que la luz se desvanece, se vislumbran llamas parpadeantes y se percibe el olor del humo. En un pequeño claro, las sombras proyectadas por un fuego moribundo toman formas humanas. Inclinándose en busca de calidez, comparten diez historias de esperanza y traición, magia y locura, amor y muerte. Las palabras susurradas se mezclan con recuerdos lejanos y, a medida que el fuego crece, tu sentido de identidad se quema y quema. Una a una, las figuras comienzan a bailar y girar mientras sonidos psicodélicos ocultos flotan entre los árboles. Atrapado en la vorágine, suspendido en lo alto de una red arremolinada de hojas y percepción, liberas tu control sobre el espacio y el tiempo… En el suelo del bosque, agitado por el amanecer, intentas darle sentido a la niebla dentro de tu mente. Para recordar dónde has estado. Para saber quién fuiste alguna vez. Alrededor de un fuego resplandeciente, en lo profundo del bosque,  están Dancing In The Dark… ¿Bailarás con ellos? 

LUCID SINS son: Andreas Jonsson – Voz, guitarra, bajo, órgano, sintetizador, Ruaraidh Sanachan – Batería, bajo, percusión, órgano, mellotron, flauta dulce, coros.

Invitados en el álbum: Espen Andersen, Stuart Coleman, Hanna Tuulikki, Alex Ward
Arte de portada obra de David V. D’Andrea.

‘DANCING IN THE DARK’ está disponible vía Totem Cat Records.

‘Jack Of Diamonds’ recupera la esencia del hard-progresivo de los 70’s con una cálida atmósfera más propia de un relato de cuentos y leyendas. La cautivadora voz y una suave melodía, junto a un ritmo cadente nos llevan al corazón de la década dorada, con una vibra evocadora de Wishbone Ash o AMAZING BLONDEL, y cuidados arreglos. Buenos pasajes de una suave guitarra nos sumen en una cautivadora oscuridad. Esos tonos ocultistas más propios del proto-doom, son tratados con un esmerado trabajo en unos arreglos que facilitan la escucha al oyente.

Siguiendo una senda similar al corte de apertura, ‘In The Woods (The Drifter)’ incide más en los desarrollos progresivos. En esta ocasión me viene a la cabeza el sonido de los álbumes de JETHRO TULL de mediados de los 70’s. Dulces y contenidos, los escoceses crean otra mágica canción en la que todo fluye con soltura en una senda de ensueño asediada por momentos de melancolía. Con esos tonos ocultistas muy presentes, estos chicos nunca cruzan la barrera hacia un mundo más pesado, sino que amortiguan sus riffs mas gruesos con un trabajo compositivo absolutamente fascinante. Una oda a un pasado lejano en el que la épica lo cubría todo.

‘The Dance’ sigue coloreando sus armonías de un aroma vintage en el que el rock exploraba espacios progresivos sin rubor. Dulces y tenues, LUCID SINS saben como conquistar al oyente con una sutileza y elegancia propia de otros tiempos. Una melancólica atmósfera preside la escena entre dulces melodías vocales que siempre ofrecen su versión más placida.

Con un swing alegre y contagioso ‘Take Me With You’ se nutre de elementos jazz y cuenta como invitado con Espen Andersen, de los maestros noruegos del proto-doom DUNBARROW. Esto supone el primer dueto en una canción en la que el sonido del órgano hammond aporta un gran carácter vintage. Aquí nada es lo que parece, pero el resultado es fantástico. Los pasajes de guitarra siguen brillando a un nivel superior, lo que, unido una esmerada composición, hacen de la pista una verdadera joya en la que los ecos WISHBONE ASH afloran de nuevo.

Sanctuary Stone’ se sumerge en un espacio folk, más propio de bandas como FAIRPORT CONVENTION.  La mágica y cautivadora voz de Hanna Tuulikki, y el uso de algún instrumento tradicional, marcan el devenir del corte. Folk progresivo evocador de tiempos pasados como guiño a la música tradicional.

Devolviéndonos a las atmósferas ocultistas, ‘A Call In The Dark’ es un sortilegio en álbum oscuro y remoto lugar en lo profundo del bosque. Su amenazante línea de bajo y un tempo constante unido a algunos quiños Sabbath, son la guía de este inquietante relato más propio de bandas como BLACK WIDOW y mas concretamente su ‘Come to the Sabbath’, esta vez adornado con alguna melodía progresiva.

 ‘The Toll’ transcurre en un espacio vintage presidido por el majestuosos sonido del órgano. El relato ocultista persiste en otra canción oscura que se ejecuta con un sonido contenido que va elevándose entre riffs rugosos y un ambiente humeante.

El relato prosigue con ‘From The Bough’, en donde las suaves melodías vocales, miran al legado de los 70’s para construir otra canción de hard-progresivo a la vieja usanza. Piensa en un hibrido entre Wishbone Ash y Camel.

Retomando las vibraciones folk, ‘The Raven’s eye’ nos sususrra en un canto seductor evocador de la tradición. Verdes pastos y un bucólico entorno con olor a hierba se adornan con dulces voces en una nueva colaboración de Hanna Tuulikki. Un ejercicio de melancolía en el que podemos encontrar ecos de Jethro Tull en sus años más campestres.

‘Catch the wild’ cierra el álbum con brillantes momentos psico-progresivos en los que el legado de Ian Anderson también parece venerarse. Algo más alejados de los postulados ocultistas, los elementos folks, aparecen en otra bella canción progresiva. Esmerados en los arreglos, el corte contiene toda la esencia de LUCID SINS, un atributo con un intenso olor a perfume de alto standing. La parte final el sonido del clarinete de Alex Ward lleva la canción a un espacio mas propio de Pink Floyd tocando jazz.

Lucid Sins

Totem Cat Records