Reseña: KADAVAR.- ‘I Just Want To Be A Sound

La cara oculta de KADAVAR se muestra ante nosotros en otro álbum que se aleja cada vez de la esencia de la banda. Este camino nació con la publicación de su álbum ‘ISOLATION TAPES (reseña aquí) con su oscuridad y melancolía progresiva. Ahora, es el pop de confitería el que se entromete en los genes de los alemanes para componer un álbum que ninguno de sus más fieles fans esperaría. La controversia que sus singles previos crearon entre sus más fieles seguidores ahora se confirma escuchando el resto canciones del álbum. Esta transformación significativa se plasma en pistas suaves y frescas con vocación de himnos que posiblemente no serán asumidas por su legión de fans, pero que merecen una oportunidad. Como ya apunté en la reseña de ‘ISOLATION TAPES’, el ahora cuarteto a estas alturas de la película no necesita dar cuentas a nadie. Consolidados como una banda destacada de la escena Stoner y psicodélica y tras casi dos décadas de actividad, presentan un sonido más contemporáneo con suaves pasajes progresivos y melodías aptas para todo tipo de público en las que la rugosidad y pesadez se diluyen. La transición del underground al ‘mainstream nunca es fácil para nadie, y más teniendo en cuenta que demasiadas veces cuando una banda sigue esa ruta, se les tacha de ‘vendidos’ y de falta de autenticidad, pero esto es algo legítimo y no deberíamos ser mas prudentes con estas cuestiones.  Porque ‘I JUST TO BE A SOUND’ se erige como un manifiesto de libertad, de transformación y de presencia radical (como manifiesta la propia banda). Desde luego no seré yo quien critique este giro en su carrera ya que a lo largo de la historia las bandas han sufrido cambios y evoluciones, unas veces para mal, pero otras para bien. Un riesgo que puede acabar con su reputación para muchos, pero que puede abrirles nuevos horizontes. Lejos parecen quedar trabajos como ‘ABRA CADABRA’, pero los nuevos tiempos nos arrollan a todos y seguir anclados en un cuerpo que no nos pertenece (o si), no es una buena opción para nadie. Sin duda este nuevo álbum es un trabajo arriesgado, pero tras repetidas escuchas he descubierto que hay algo más que canciones melódicas y aterciopeladas hechas para un espectro de público mas amplio, pero es cierto que los matices son sutiles. Esto hace que me permita aconsejaros que los árboles no os impidan ver el bosque, escuchar el álbum con atención y luego decidir, aunque la controversia está servida. Lo cierto es que ahora KADAVAR no parecen sonar a KADAVAR y eso siempre duele cuando forman parte de la banda sonora de tu vida. Solo me queda una duda, ¿Cómo encajaran estas canciones en directo?. La respuesta la tendremos cuando la banda vuelva a pisar los escenarios.

‘I just to be a sound’ la canción que da nombre al nuevo álbumfue el adelanto que KADAVAR nos ofrecieron de esta nueva entrega. Con ella la polémica está servida y que la ausencia de riffs crujientes es ocupada por coros y estribillos de carácter pop. Esta colorida pista marca el camino de una nueva etapa que posiblemente no tenga vuelta atrás y que ha hecho renegar a sus fieles de los otrora barbudos melenudos. Todo un shock del que es posible reponerse con nuevas escuchas.

En línea UNCLE ACID, Hysteria. es una de las pistas más oscuras. Voces etéreas y ritmos oscilantes, así como un sonido más denso en contraste con la canción de apertura nos envuelven en melodías vintage con elementos pop. Armonías que te atrapan y un sonido comedido en el que los riffs dejan protagonismo las voces son el reflejo del  manifiesto y radical cambio de rumbo de su sonido. Con pinceladas psicodélicas KADAVAR todavía son capaces de engancharnos por una vía desconocida hasta ahora.

En una línea más progresiva, ‘Regenerator’ con sus ritmos calientes y golpes de hard-rock de luces de neón, incide en el cambio de ruta de los alemanes. Su fantástico groovy se alterna con melodías comedidas que se aceleran recordándonos el músculo de la banda a pesar del protagonismo de los ganchos melódicos.

La almibarada ‘Let Me Be A Shadow’ evoca el soft-rock de los 80’s con guiños al pasado progresivo de los 70’s. Con estos ingredientes el resultado es una canción pop sustentada en el sonido de los teclados.

‘Sunday mornigs’ utiliza elementos electrónicos y pinceladas psicodélicas con un resultado desigual. La antítesis del sonido con el que conquistaron a la audiencia en una canción que evoluciona a un entorno casi espacial. 

Una nueva sorpresa nos espera en ‘Scar my guitar’. Garage y pop de confitería bajo una atmósfera colorista y festiva que avanza experimentando entre coros que te enganchan y teclados que experimentan aportando un aire innovador pero alejado de su esencia.

‘Strange Thoughts’ se desarrolla entre suaves melodías y un ritmo pausado. Envuelto en una atmósfera psicodélica el corte transita por un espacio novedoso en el que KADAVAR plasma su creatividad por territorios desconocidos en los que todavía se percibe algo de las muestras psicodélicas que ofrecieron en el pasado con un aspecto renovado e innovador. Otra cara de la misma moneda en la que ahora se han convertido los alemanes.  

Amortiguando su sonido y virando hacia un escenario sonoro ‘Truth’ se inclina hacia sonidos progresivos con más melodías pegadizas y un aspecto moderno que les acerca a un público al que probablemente no habrían podido llegar con sus álbumes previos. Pero no todo queda en una canción sencilla ya que los matices aparecen en cada nueva escucha brindando la oportunidad de descubrir interesantes elementos escondidos en su asequible sonido.  

Dando un nuevo salto al vacío ‘Star’ se erige como una balada pop sensiblera con cuidados arreglos y ausente de cualquier vestigio de la fuerza de la banda. Con algunos ecos Beatles, la pista se desarrolla entre pausados acordes y cálidas voces adornadas aromas florales y tonos sinfónicos.  Un cambio radical del que tengo serias dudas que pueda ser aceptado por sus mas fervientes seguidores, pero que de nuevo plasma el giro su giro argumental.

El álbum cierra con otra suave y atmosférica canción. Como un susurro melancólico ‘Until The End’ se construye lentamente bajo tonos de psicodelia pop más propia de finales de los 60’s para ir elevándose con una instrumentación compacta entre voces aterciopeladas.

KADAVAR

Clouds Hill 

Reseña: DEAD MEADOW.- ‘Voyager To Voyager’

Los pioneros de la escena del rock psicodélico pesado finales del siglo pasado, tras la trágica pérdida de su bajista Steve Kille y después de un laureado viaje de 26 años de carrera, publican el que probablemente sea su álbum más emotivo y expansivo hasta la fecha. ‘VOYAGER TO VOYAGER’ es una pequeña obra maestra de la psicodelia de nuevo siglo, una obra que perdurará a los años, recordándose como un álbum hermoso, como una joya de la psicodelia del siglo XXI. Desarrollando sus canciones en lisérgicas y acolchadas atmósferas, DEAD MEADOW, demuestran que son unos expertos en el manejo de las melodías como elemento para seducir al oyente haciendo que caigamos rendidos a sus bellas y envolventes canciones con sabor a miel.  Una demostración palpable de que las estridencias no son necesarias para el éxito, sino, que también desde la calma, y desde la sencillez, se puede crear música maravillosa, música salida desde el alma. Esos sonidos expansivos, impulsados por hermosas melodías y profundamente arraigados en la identidad de la banda, ahondan en temas de espacio, aislamiento y conexión humana. ‘VOYAGER TO VOYAGER’ es un álbum para recibirlo con el corazón y los oídos abiertos, porque en su interior esconde verdaderos tesoros en forma de canciones. Encapsulando a la perfección la energía cruda y la química creativa de la banda, durante las sesiones, la banda trabajó rápidamente, utilizando solo la primera o la segunda toma para preservar la inmediatez que se encuentra en sus espectáculos en vivo, con el batería Mark Laughlin ofreciendo algunas de sus mejores actuaciones hasta la fecha. Sin embargo, su creación estuvo marcada por dificultades personales. A principios de 2023, el trío comenzó a escribir y grabar, pero no fue hasta más tarde ese año que la salud del bajista Steve Kille comenzó a deteriorarse. En enero de 2024, solo unas semanas antes de las sesiones de grabación finales, le diagnosticaron cáncer, pero se mantuvo firme, lo que alimentó la determinación de la banda de seguir el rumbo y terminar el álbum. Cuando ingresaron al legendario Studio 606 de Dave Grohl para mezclar el disco, la salud de Steve continuó deteriorándose, pero su influencia creativa y su presencia se sintieron durante todo el proceso, incluso cuando estuvo confinado en un sofá durante las sesiones de mezcla finales. Sin embargo, las mezclas finales no lograron capturar la magia que esperaban. El guitarrista y vocalista Jason Simon reflexiona: “La famosa mesa Sound City Neve impartió un cierto mojo, pero saltar a un espacio desconocido puede ser complicado y algunas de las mezclas no se sintieron del todo bien. Entonces decidí empezar de nuevo, mezclando el disco en mi propio estudio. La tarea fue hercúlea, pero al final las nuevas mezclas se sintieron como debían, como el clásico. Estoy realmente contento con cómo resultó cada canción, y sé que Steve estaría de acuerdo «. 

DEAD MEADOW  son:  Jason Simon (voz, guitarras), Steve Kille (bajo), y Mark Laughlin (batería).

‘The Space Between’ es un paseo por la psicodelia balsámica habitual de los estadounidenses. Con un groovy suave pero pegadizo, la banda pone cada solo de guitarra en su sitio para dar chispa a sus almibaradas melodías vocales. Fresco y aromático, el corte marca el devenir de un álbum en el que se plasma todo el aprendizaje de los años para crear canciones sencillas, pero ricas en matices y con un gran poder seductor. Su sonido en bucle hace que la pista cale profundo en el oyente.

En un tono más sesentero, ‘Not The Season’ destila melodías de confitería. Aterciopeladas melodías con aroma campestre se empapan de esa psicodelia vintage que tan bien saber manejar. Haciendo un uso comedido de la guitarra, la sencillez se postula como un argumento de peso. Menos es mas, y DEAD MEADOW no necesita experimentar demasiado para saber con qué armas seducir a sus fans. Aquí lo hace con un carácter dócil y reconfortantes melodías vocales envueltas en esa sutil psicodelia.

Bajo un colorista manto vintage, la penetrante ‘The Unhounded Now’ parece instalada en el corazón de los 70’s con su carácter afable y su pegadizo groovy. Con una atmósfera nebulosa el persistente ritmo, insufla fuerza a otra canción en la que las guitarras se superponen en múltiples capas y luces de neón.

Como una tórrida brisa de verano ‘A Wave Away’ nos mece los cabellos con su cálido sonido. Combinando elementos desérticos y los genes del rock ácido del siglo pasado, lograr otra penetrante canción con texturas acolchadas y un ambiente difuso y borroso. La combinación de elementos del siglo XXI con los ecos sónicos del siglo pasado resulta una vez más, acertada y fluida. Así consiguen una canción dual que camina con paso marcial por la senda del rock psicodélico atemporal.

Los tonos campestres de ‘A Question of Will’ se nutren de un ritmo cálido en otra posta ejecutada con pausa. El pegadizo estribillo me resulta muy familiar, pero consigo ponerle nombre, en cualquier caso este reconocible sonido nos invita a viajar al corazón de los 70’s en busca de fuente de la psicodelia de la que beben estos maestros en las artes lisérgicas. Haciendo con facilidad que su expansivo sonido penetre en la sensibilidad del oyente, DEAD MEADOW, siempre logran su propósito.

En un tono más rockero ‘Dead Tree Shake’ combina la esencia psicodelia de la banda con las melodías de ensueño. Una fiesta vintage llena de color bajo un ritmo constante y los cálidos pasajes vocales. Generando un caleidoscopio sonoro de gran magnetismo demuestran una vez mas que no hace faltan las estridencias para componer canciones mágicas rebosantes de belleza.

Dulce y aterciopelada ‘Small Acts of Kindness’ exhala melancólicas fragancias con una pausada instrumentación vuelven a seducirnos con una suave y elegante canción con aroma a balada romántica. La guinda al pastel la ponen unos bellos y elegantes solos de guitarra precediendo a su acolchada melodía vocal. La seducción en estado pura. ¿Puedes resistirte?

‘Voyager to Voyager’ nos devuelve a la banda a su estado más experimental. Un denso sonido heavy-psych precede a oscilantes ritmos cambiantes envueltos en exóticas fragancias psicodélicas.  Todo un catálogo de rock vintage coloreados con elementos de un amplio crisol de estilos en el que todas las piezas encajan una vez más.

DEAD MEADOW:
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HEAVY PSYCH SOUNDS :
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Reseña: THE THIRD MIND.- ‘Live mind’

Desde que recibí la promo del álbum estoy enganchado escuchando en bucle esta maravilla sonora inspirada en la psicodelia de finales de los 60’s y especialmente de los sonidos de la West Coast. En DenpaFuzz ya disfrutamos con su álbum ‘THE THIRD MIND’ (reseña aquí) publicado en 2020 pero ahora el gozo llega a extremos insospechados con este registro en vivo de la banda en su plenitud. Se trata de un álbum con versiones de canciones de blues psicodélico de artistas de los 60’s como Grateful Dead, Electric Flag, Jaynettes, Bonnie Dobson o Butterfield Blues Band. En un show de una hora de duración en el que no hay un solo minuto para desperdiciar, este supergrupo con reputados músicos, sabe como darle una vuelta a canciones que algunos hemos escuchado durante años formando parte de la banda sonora de nuestra vida y lo hacen con la elegancia y carisma de unos auténticos veteranos. No en vano el grupo nace de la mano de dos reputados músicos como Dave Alvin (ganador de un Grammy) y Victor Krummenacher (Camper Van Beethoven, Monks of Doom, Eyelids), acompañados de talentos de la talla de la vocalista Jesse Sykes (Jesse Sykes & The Sweet Hereaf), todo un portento vocal que consigue transmitir su magia a los oyentes con sensuales melodías vocales que aumentan la calidad de unas canciones ya de por sí maravillosas. Estas versiones se desarrollan en directo con un espíritu de jam haciendo que las mismas emprendan diferentes caminos en su improvisación, unas rutas sonoras en las que la elegancia y el sentimiento están siempre presentes para gozo de este tipo de música nacida hace ya cinco décadas, pero que mantiene su vigencia en los tiempos que vivimos. Probablemente algunos pensaran que estamos ante la música de siempre, pero cuando esa música se interpreta con maestría con la que la hacen estos chicos el resultado es impresionante. ¿Tienes alguna duda? compruébalo por ti mismo, dale al play y disfrutando de esta pequeña obra maestra del siglo XXI comparable a álbumes como ‘THE LIVE ADVENTURES DE MIKE BLOOMFIELD & AL KOOPER’, uno de los mejores álbumes en directo de la historia, y no, la comparación no es exagerada, créeme. Si te gusta el blues psicodélico y la improvisación, este es tu álbum.

‘Sally Go Round The Roses’ es una joya del blues psicodélico de nuestros tiempos. Imagínate a Jullie Driscol liderando una banda de blues ácido y sabrás de que te hablo. La canción se erige como un gancho para profundizar en el resto del álbum. Sensuales pasajes vocales, un suave grooovy contagioso y sugerentes melodías se adornan con unas buenas dosis de guitarras psicodélicas componiendo este elegante y sugerente coctel sonoro a la altura de los Dioses. En esta versión de la canción de los 60’s de Jaynettes, la magia escapa de la chistera para inundar nuestros corazones de sensibilidad a lo largo de trece minutos difíciles de superar. En su parte final aparecen elementos rítmicos más propios de músicos como Santana en una orgía final realmente increíble.

El listón quedaba alto con el tema de apertura pero ‘Doralee’ , la canción de su vocalista bajo el nombre de Jesse Sykes & The Sweet Hereafter corrobora el nivel del álbum. Folk oscuro rebosante de sensualidad envuelto en una atmósfera melancólica y sutiles matices, hacen que la pista adquiera una nueva dimensión en esta cautivadora versión.

La siguiente canción es una versión del clásico de los 60’s de ELECTRIC FLAG. ‘Groovin Is Easy’ evoca el Verano del Amor a través de sensuales y cautivadoras melodías que nos acarician con dulzura entre guitarras incisivas un cálido órgano vintage y un ritmo que penetra en el oyente. Partiendo desde la clama mas absoluta la pista eleva su tono tornándose más lisérgica y corrosiva. Es la magia de la improvisación en vivo, plasmada con absoluto acierto en esta ocasión.

Los reconocibles acordes acústicos de ‘Morning dew’ nos asaltan de inmediato. En un tono mas contenido a la versión que Jeff Beck hizo del tema de Bonnie Dobso, consiguen reconvertir este clásico intemporal en otra pieza de coleccionista. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. Elegante, susurrante y emanando sensibilidad, Jesse se las maneja a la perfección para adaptar la pista a su registro. tomándose las cosas con calma, y armando la canción con paciencia, nos regalan trece minutos para el recuerdo. Otra interpretación mágica que brilla a un alto nivel en una de las canciones más versionadas de la historia.  La banda mantiene la misma estructura de partir de la suavidad y lo delicado, para ir añadiendo cuerpo a sus canciones con esa guitarra asesina y sus palpitantes ritos de tonos vintage. Destables son los momentos de la parte central en el que la voz se queda sola ante el silencio mostrándose apacible y balsámica. ‘Morning dew’ es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, y sin duda, puedo decir que después de haberla escuchado en mil formas distintas, THE THIRD MIND han sabido captar por completo su esencia.

Nuevamente lo vuelve a hacer con otro clásico del blues de la Costa Oeste.  ‘East west’ la canción de THE BUTTERFIELD BLUES BAND de 1968 sufre una vuelta de tuerca en esta jam tan honrosa. Blues en estado puro en una atmósfera humeante con sabor a garito de luz tenue con una fuerza notable y una ejecución más incisiva. En ella encontramos los momentos mas alocados del álbum con una orgía de instrumentos y una contundencia que no habían mostrado en el resto de canciones. Arrolladora y purista.  Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucinógenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloomfield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

A continuación, es Karen Dalton la cantautora del Greenwich Villaga de los albores de los 60’s es la homenajeada con su canción ‘A Little bit of rain’. Folk y blues caminando de la mano entre bucólicos prados y el sol en el horizonte. Otro placentero viaje al Verano del Amor y a sus momentos más dulces adornado con unos brillantes arreglos de guitarra.

Enlazada desde la pista anterior, ‘Dark star’ la mítica canción de GRATEFUL DEAD, es la encargada de poner el broche de oro a este pequeño tesoro que es ‘LIVE MIND’. Durante todo el álbum he venido sintiendo ese espíritu indómito y lisérgico de GRATEFUL DEAD, una banda que en sus tiempos no tenía horarios en sus actuaciones en vivo, alargando estas hasta que su espontaneidad se resentía. Pues ese espíritu es capturado inmaculadamente en esta canción, así como en el resto del disco. Otro regalo para todos aquellos seguidores de la música psicodélica impulsada por el LSD en la California de los finales de los 60’s

The Third Mind

Reseña: SHREW.- ‘Shrew’

El debut de SHREW es un artefacto sonoro creado a la vieja usanza. Sus crudas canciones, se empapan en blues ácido en un viaje al momento en el que el L.S.D. habría la mente de unos jóvenes melenudos llenos de ilusión en la Costa de California allá por los finales de la década de los 60’s. Con el blues como argumento, las narcóticas y rugosas canciones de este impactante debut, se colorean de riffs corrosivos y atmósferas humeantes en un caleidoscopio sonoro con claro aroma vintage. La fantástica y cautivadora voz de Rosie Peterson alterna el protagonismo con la brillantez de los solos profundos de la guitarra de Max Siegfried, dos jóvenes y emergentes talentos de los que se hablará en poco tiempo. Absolutamente encantadoras, estas ocho pistas son un plato gourmet para cualquier amante del heavy-blues psicodélico a semejanza de los pioneros. Pero estos chicos no son unos impostores, ya que no se limitan a repetir el sonido legendario y maravillosos de esos avanzados, sino que hacen suyo ese sonido para acabar crear canciones completamente honestas. La banda de Portland irrumpe en la escena con un álbum debut impactante y auténtico en el que la psicodelia y el blues se nutren de elementos pesados con resultado sobresaliente que hará que tu cabeza explote entre visiones líquidas y trances chamánicos custodiados por un sonido inclemente y pesado. Una neblina arremolinada de riffs empapados de distorsión, ritmos hipnóticos y potencia cruda y sin filtros. SHREW es una fuerza de rock psicodélico/fuzz pesado que proviene de los rincones oscuros y empapados por la lluvia de Portland, Oregón. Impulsados ​​por los espíritus de Jimi Hendrix, Cream y Led Zeppelin, pero sin miedo a adentrarse en la locura de culto underground de Toad, Budgie y Dust, este cuarteto tiene la misión de doblar el tiempo y el sonido mismo.

SHREW son: Max Siegfried (Guitarra), Selina Cleary ( Bajo, coros), Rosie Peterson (Voces) y Shea Gegan (Batería).

El álbum abre sin contemplaciones con ‘Spiral’. Una pista que te va atrapando lentamente en un espacio nebuloso y golpes de proto-metal teñidos de blues. Un gratificante escenario lisérgico que se contonea entre armonías retro y que acaba sumiendo al oyente en un narcótico sueño. Solo en la segunda mitad de estos ocho impactantes minutos aparece la voz de Rosie Peterson gravitando en la senda del blues crudo y ácido de finales de los 60’s y mostrando todas sus artes de seducción y fuerza.  Susurrante por momentos la pista eleva su tono con desgarradores momentos de rabia.

‘Overtime’ se muestra más plomiza en ese ambiente retro mas propio de tugurio de mala muerte. Un garito de esos en los que el humo y olor a whisky se empapan de una carismática cantante de blues. Con verdaderos ganchos sonoros en forma de riffs, la banda contagia al oyente el ritmo intrínseco de la pista. Un groovy ganador.

Instalando en el blues pesado The Stray’ nos ofrece buenos momentos de guitarra con un wah wah irresistible. Una pista divertida a la vez que ácida y fornida que va elevando su intensidad entre primitivos sonidos y un aroma de blues penetrante.

«Disappearing Act» es una canción sobre la frustración que genera la monotonía de la vida. Se trata de esa sensación que se siente cuando estás harto de hacer lo que se espera de ti y de la urgencia de quemar tus puentes, hacer la maleta y marcharte. Una huida hacia adelante que la banda plasma en cautivadores y chamánicos pasajes envueltos en nebulosas narcóticas. Otro blues psicodélico de alto octanaje aletargante.

Si los de Portland son capaces se sumirnos en auténticos trances lisérgicos, también los son de llevarnos a lomos de encabritadas monturas en forma de riffs difusos como hacen en ‘The junipher tree’.

Por la vía directa ‘Memories fade’ invita al desenfreno a ritmo de blues pesado. Con un tempo cadente y pausado, la pista desciende a simas psicodélicas antes de elevarse a escarpadas y rugosas laderas, tras pasar por prados floridos y luminosos.

A ritmo de frenético rock and roll ‘Power room’ irrumpe con fuerza impulsada por unos diabólicos tambores y una guitarra hipnótica. El hechizo sonoro se completa con la letárgica voz. Una pista llena de ritmo y psicodelia pesada de aspecto polvoriento. Con una parte central chamánica con largos solos de guitarra recupera el ritmo en su parte final.

Entre ecos de blues pantanosos pasajes, ‘Untangled’ es otro trance sonoro con aroma a West Coast y sonidos ácidos. Calmada en su conjunto, la canción nos sorprende con seductoras melodías en un baile sensual bajo una atmósfera multicolor. Imágenes líquidas y el cautivador olor a blues van tejiendo una tela de araña psicodélica en una dualidad entre lo vintage, y los gruesos y graves sonidos del Stoner desértico. La guitarra ácida no falta a su cita para copar el protagonismo de otra canción sumamente psicotrópica y blusera interpretada con al alma.  

Shrew

Glory or Death Records

Reseña: GIN LADY.- ‘Before the Dawn of Time’

‘BEFORE THE DAWN OF TIME’, el nuevo álbum de los retro-rockers suecos GIN LADY llega para poner la belleza en nuestras vidas. Ofreciendo un sonido mas aterciopelado que en su álbumes anteriores, la banda nos presenta once canciones mágicas interpretadas con la delicadeza de una pluma cayendo al suelo. Esta música ensoñadora se zambulle en el legado del rock de los 70’s para brindar al oyente una banda sonora en la que sus delicadas melodías lograr seducirnos entre bucólicos escenarios sonoros. Desde cálidos momentos progresivos, gracias a la delicadeza de sus teclados, riffs profundos aflorando entre sus algodonosos ritmos ytodo aderezado con acogedoras voces y melodías, ‘BEFORE THE DAWN OF TIME’ alcanza altas cotas de elegancia sonora. Su música imaginativa, psicodélica y orgánica, retumba como un hechizo con el que conquistar plácidamente al oyente. GIN LADY sabe cómo usar sus bellas melodías para adornar unas canciones más sencillas y suaves que nunca. Psicodelia colorista nutrida de leves elementos folk, tonos progresivos y ciertas harmonías pop; piensa en MOODY BLUES o THE BEATLES, pero también en BOB DYLAN, TOM PETTY. Un soplo de aire fresco en el que los más hermosos sonidos vintage nos llevan por placenteros escenarios sonoros con la brisa campestre meciendo nuestra piel. Todo un viaje en el tiempo mientras trata temas pesados ​​como la destrucción ambiental, las fallas de comunicación y la incapacidad de la humanidad para encontrar un punto en común. Así, los suecos nos sugieren un vehículo de esperanza, que nos recuerda que el amor siempre encuentra un camino. GIN LADY, la banda originaria del norte de Suecia, ha ido labrándose poco a poco su propio espacio en la esfera del rock ofreciendo música conmovedora que entrelaza sus raíces de rock de los años 60 y 70 con melodías ajustadas, ritmos líquidos y cautivadoras armonías vocales a tres voces que demuestran la inconfundible química del cuarteto. A lo largo de una década de rock’n’roll y seis lanzamientos de estudio, la banda ha mostrado una progresión vertiginosa como compositores, lo que los ha convertido en los favoritos entre los conocedores del rock clásico en Europa y más allá a través de impresionantes actuaciones en vivo impulsadas por sus jams. 

Sobre el tema del álbum, la banda nos comenta: » Before The Dawn Of Time» es nuestra visión del mundo en el que vivimos hoy en día, tanto a mayor escala como a nivel individual. ¿Cuáles son las cosas importantes en la vida? ¿Qué podemos hacer como seres humanos para que sea un lugar mejor? Hay una oscuridad que se acerca o tal vez ya está aquí, como un velo, distorsiona la forma en que vemos las cosas. La letra habla de nuestra incapacidad para comunicarnos, la forma en que tratamos a nuestro entorno y la forma en que la naturaleza reacciona cuando la provocamos, los que necesitan pararse a las puertas y decir basta, el hecho de que el amor, la confianza en los demás y la esperanza es la única salida verdadera de este lío y que la distancia crece entre nuestras estrellas y galaxias.

GIN LADY son:
Anthon Johansson (bajo, voz, teclados),
Fredrik Normark (batería, percusión),
Johnny Stenberg (guitarra principal, voz),
Magnus Kärnebro (voz principal, guitarra).

La suave y melódica ‘The Paramount’ nos muestra el camino que recorrerán los suecos en su nuevo álbum. Una senda en el que el rock clásico se nutre de elementos progresivos adornados con pinceladas de folk psicodélico. Una canción colorista que te transmite buen rollo.

En un tono psicodélico ‘Mighty River’ es impulsada por un ritmo constante y pegadizo entre sus lánguidos teclados y voces aterciopeladas. Sin estridencias, GIN LADY componen una canción más áspera en la que los solos de guitarra adornan su hipnótico e incisivo ritmo.

Dejándose llevar por la psicodelia vintage, la elegante ‘Tingens sanna natur’ mantiene el tipo con acolchadas melodías y un tempo lento pero efectivo. Dulce en su esencia, los instrumentos son tocados con la pausa que requiere su dócil carácter.

Entre acordes acústicos y un acompañamiento de órgano ‘The Long Now’ reluce en sus tonos grises como una canción sencilla, sin artificios ni arreglos enrevesados.

Poco cambian las cosas en ‘Ways to Cross the Sky’. Bajo un cierto sinfonismo, el potente y cálido bajo va elevando la pista en su cadencioso transitar. Un ascenso que se traduce en composición más compleja en la que la languidez de sus voces contrasta con algún solo de guitarra memorable.

El rock retro es el espacio en el que se mueve ‘Turn Back’. Un corte más pesado gracias a sus armonías hard-progresivas acopladas entre dulces pasajes vocales llenos de sentimiento. Sus golpes de energía la convierten en una de las pistas más rockeras y contundentes de un álbum sosegado y hermoso. Ensoñadora en aspecto, la pista continúe unas entrañas firmes y poderosas. El órgano vintage vuelve a ser un elemento diferenciador de una canción que suena como si Moody Blues cabalgaran por el Medio Oeste americano.

Comandada por los teclados y un ritmo dicharachero, ‘Mulberry Bend’ resuena con sus riffs rugosos y un ritmo trepidante entre almibaradas melodías vocales. Rock vintage en estado puro. Otra canción fresca y colorista.

‘The Universe Vibrant Rings’ se recrea en una melodía que me recuerda a The Beatles, con brillantes arreglos que enriquecen sus suaves pasajes sinfónicos de aroma vintage.

Con un ritmo más vibrante ‘The Brain’ mantiene su esencia de rock 70’s mostrando que estos chicos no solo saben acariciarnos con sus mágicas melodías, sino que también su lado rockero siguen presente en sus composiciones.

Los tonos sureños de inspiración Allan Bross, aparecen radiantes en ‘Bliss on the Line’ Una pista con aroma a campo y a flores en la que la guitarra se adorna entre sus cálidos ritmos.


Ese ambiente de música americana se siente en ‘You’re a Big Star’. A caballo entre Tom Petty y Bob Dylan, parece nacida del corazón de los 70’s, demostrando una vez más el amor de los suecos por los amigables ecos retro de los 70’s. Ensoñadora y frágil en apariencia, la pista palpita derrochando optimismo. Un broche final sobresaliente para un trabajo hermoso y acogedor.

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