Crónica: KRISTONFEST 2024

Con un cartel de alto nivel la edición 2024 del festival organizado por NOISE ON TOUR llegaba de nuevo a Madrid con alicientes suficientes como tener una velada memorable. Bandas míticas como MONSTER MAGNET, PENTAGRAM y UNIDA iban a proporcionar buenas vibraciones. Con un gran ambiente en las horas previas al comienzo del evento los alrededores de la madrileña Sala But se llenaban de personal en un horario que no era el habitual. El hecho de que la Sala abriría sus puertas para su sesión de discoteca hacía que las puertas se abrieran a las 6 de la tarde. Aquí no estamos acostumbrados a esos horarios tempranos, pero la cita merecía la pena. En esta ocasión la Sala solo tenía habilitada para el público la zona baja, estando cerrada la parte de arriba. Esto, unido a la situación de las barras hacía que el sudor presidía el espacio frente al escenario.  Así poco a poco la sala se iba llenando de gente ya que, con gran puntualidad UNIDA salían al escenario para calentar motores y lo hacían como ellos saben..

En un concierto en el que los riffs estaban asegurados, los californianos se decantaban por ofrecer un sudoroso concierto de hard and heavy rock a la vieja usanza. Para muchos la ausencia de John Garcia en la banda era un pequeño hándicap pero en cuanto su actual y fantástico cantante Mark Sunshine vocalizaba las primeras estrofas de las canciones ese detalle iba a ser olvidado. Ya había visto a la banda en la pasada edición del Tabernas Desert-Rock Fest y en aquella ocasión consiguieron sorprenderme gratamente. Marcados por los tambores de Mike Cancino y por los riffs de Arthur Seay la banda se iba metiendo poco a poco al público en el bolsillo. Con constantes interacciones con la audiencia su descarga de rock rudo a la vieja usanza acabó por convencer a todos, incluso a los reticentes que admiran a John García. Cuando las expectativas no las tienes muy altas, una banda te puede sorprender, y eso con una banda solvente en sus directos como es UNIDA, es sinónimo de éxito. Así lo corroboraba la despedida que el público brindó a estos cuatro tipos rudos fornidos ya en mil batallas. Puro rock and roll.

Sin duda la tarde había comenzado bien, pero ahora llegaba el momento era el momento de ver a PENTAGRAM sobre el escenario. La banda había ocupado el lugar de los inicialmente anunciados MASTERS OF REALITY, un buen acierto de la organización que no hacía bajar el nivel del line-up del festival. Es una realidad que un tipo como Bobby Liebing despierta conta admiración como rechazo, y esto se notaba en el ambiente. Desde los que esperaban ver a esa banda legendaria precursora del proto-metal en los 70’s, como los que no daban un duro por la actuación de BOBBIE. He de decir que antes de la actuación pude estar en la zona del backstage con él y su aspecto desaliñado y su actitud no me hacían augurar nada bueno. Pero al igual que digo esto, he decir que la mayoría de las veces que he visto a PENTAGRAM en directo, no he sido demasiado optimista de lo que podían ofrecer, pero también es justo decir, que en todas ellas he visto a una banda que cumplía su papel con decoro e incluso alguna vez, con brillantez. Los mitos tienen esas cosas, las expectativas siempre están altas, y luego a veces, la realidad resulta ser diferente.  

Había visto a PENTAGRAM el pasado mes de mayo en el marco del Desertfest Berlin, y su actuación fue correcta. Ahora, con la presencia del exbatería de SAINT VITUS Henry Vásquez y la presencia a la guitarra del mítico Tony Reed, Bobby tenía un soporte suficiente para que todo saliera bien. Esta claro que se pueden achacar muchas cosas a Mr. Liebing, pero el sabe que cuando tiene que salir al escenario, sus fans tienen que ver a una estrella del rock. Algo como esto hace que siempre aparezca en el escenario ataviado como tal. Para esta ocasión un pantalón negro de campaña y una camisa blanca de raso acompañaban a sus botas de tacón. Que diferente estampa a la que yo había visto un rato antes en calcetines, con los crocs tirados y una sudadera de su propia banda. ‘Bloodlust’ abría una actuación en la que la oscuridad y los riffs proto-metal golpeaban a una audiencia que disfrutaba de cada canción, de cada mueca de su enjuto cantante y de cada riff asesino que salían desde el escenario. Un sonido potente que iba alternando una mayor parte de canciones de los últimos años, con otras legendarias, más reconocibles por sus fans. Precisamente estas eran las que encandilaban a un público satisfecho por el show que PENTAGRAM ofreció en la tarde madrileña. Una actuación descrita por algunos como ‘brutal’, en contraste con alguno (los menos) que decían ‘No ha estado muy mal’. En fin, supongo que las cosas tiene un aspecto dependiendo desde el punto de vista desde que se miren, pero, lo cierto es que PENTAGRAM, a pesar de dejar a sus incondicionales con la amargura de no haber escuchado alguna de sus canciones más significativas, solventaron su actuación con una profesionalidad y acierto que bien merece el respeto de todos. Al final del festival Bobby departía con sus fans haciéndose fotos con todos aquellos que se lo solicitaban como una auténtica estrella del rock. todo un personaje.

Con MONSTER MAGNET las expectativas estaban muy altas. Nunca había visto a la banda en directo y mi curiosidad era mucha por ver como se desenvolvían sobre un escenario. Lo cierto es que el antecedente del día anterior en Bilbao en el que su líder y cantante Dave Wyndorf había ofrecido el concierto sentado me hacía tener ciertas dudas. Cumpliendo el horario a rajatabla, y con una audiencia de alrededor de 800 personas que abarrotaba la Sala But la audiencia recibía con una gran ovación a la banda seguramente más esperada del día. Con ‘Dopes To Infinity’ el quinteto abría una actuación con luces y sombras. Con su líder sentado en una silla durante todo el concierto y con la guitarra sobre sus piernas a modo casi testimonial MONSTER MAGNET comenzaban una actuación en la que algún problema de sonido impedía oír bien la voz (especialmente en las primeras filas.  Un show en el que los sonidos cósmicos coparon un gran protagonismo aún siendo alternados con canciones más rugosas. Sin duda una puesta en escena bastante spciodélica acompñada por proyecciones de visuales tras los músicos. Un concierto sobrio y falto de algo de chispa en el que por los halagos que me habían transmitido de la banda en directo, MONSTER MAGNET no ofreció su mejor versión. Aún así los bailes del publico y el headbanging daban muestra de que el público se estaba divirtiendo. Mucha distorsión, sintetizadores, y riffs contundentes eran los ingredientes con los que los estadounidenses trataban de conquistar a una audiencia que se divertía, pero que no estaba viendo todo lo que esperaba. El concierto tuvo su punto álgido con su última canción ‘Space Lord’, en la que el estribillo era repetido con energía por toda la sala al unísono. Un final apoteósico para una actuación que no había sido tan entusiasta como hubiera podido esperarse. Correctos y alejados de sus mejores tiempos, su profesionalidad y solvencia hizo que no fuera una decepción.

En cualquier caso, entre luces y sombras, fueron los tapados, UNIDA, los que congregaron mayores halagos por la mayoría. A veces no son los nombres los vencedores, pero aún así, la edición 2024 de KRISTONFEST brilló a un gran nivel con tres reputadas bandas que cumplieron su misión a la perfección para que la tarde fuera fantástica, a pesar de los pequeños lamentos de algunos de los presentes.  

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DenpaFuzz

Reseña: BLUE HERON.- ‘Everything fades’

El año pasado los pilares del stoner rock de Alburquerque BLUE HERON nos mostraban sus cartas en el Split junto a HIGH DESERT QUEEN, ahora con su nuevo ‘EVERYTHING FADES nos muestran que su jugada era definitivamente ganadora. Con un sonido crudo, turbio y pesado, impulsado por el fuzz arenoso del desierto alternado con relajados pasajes meditativos envueltos en humo narcótico, BLUE HERON logran canciones monumentales.  Esa voz que a veces vomita las canciones en desgarradores pasajes, sus tambores explosivos y sus deflagraciones masivas, encuentran un espacio para la luz en melancólicos y meditativos pasajes. La fórmula de dotar sus canciones de crudo stoner-doom con apacibles melodías más propias de la psicodelia de los 70’s, atrapándolas entre riffs crujientes y poderosos, funciona a la perfección en el álbum. Sin perder el tono desértico en ningún momento, el blues de garito de dudosa reputación aparece en unos surcos rugosos, pesados, pero que saben encontrar el espacio para la calma. Un equilibrio que no siempre es fácil de conseguir, pero que estos chicos lo logran con pasmosa facilidad. El volumen masivo, saturando su pedazo de desierto con riffs rodantes y atronadores, tambores que golpean y se balancean, tonos profundos y vibrantes así voces que desgarran y rugen son ingredientes a los que es muy difícil escapar. Por eso, cuando escuches este álbum, algo activará tu circuito neuronal, ya que una losa de propulsión y pesadez de riffs quemados por el sol y lastimados por la arena, caerán sin remisión sobre ti. Este vasto espectro estilístico aplicado con destreza consigue crear canciones inventivas y llenas de emoción entre eclosiones voluptuosas y una voz que se desgarra en cada estrofa, así logran un álbum con mucho gancho.

‘EVERYTHING FADES’ está disponible vía Blues Funeral Recordings.

BLUE HERON son: Mike Chavez (Guitarras), Ricardo Sanchez (Batería), Steve Schmidlapp (Bajo) y Jadd Shickler (Voz)

‘Null Geodesic’ aflora de un humeante espacio invadido por lo chamánico. Una voz que parece vomitar las estrofas es custodiada por monolíticos riffs de vocación doom. Así crean una atmósfera terrorífica para desarrollar esta inquietante pista antes de su abrupto final.

Lentos tambores preceden los primeros acordes de ‘Everything Fades’. Un lento despertar que eclosiona voluptuoso en un espacio Stoner-doom en el que el blues más rudo se vislumbra entre sus surcos. Largos desarrollos de guitarra y un sonido grave son el sustento de esa voz aguardentosa que directamente nos traslada a algún garito de mala muerte en su Alburquerque natal en una noche de sábado. Con oscilaciones en su intensidad esas vibraciones Stoner se combinan con pasajes lisérgicos en los que la calma solo es el preludio de una nueva tempestad.

Desde un oscuro escenario ‘Swansong’ incide en desarrollarse en esa oscuridad de inclinación doom. Lentos riffs caminan tediosos en un lento peregrinar hacia un espacio en el que el rock, el blues lisérgico de los 70’s aparecen para sorprendernos. Esta combinación resulta de lo más estimulante. Si a eso unimos un estribillo que te atrapa, tenemos la tormenta perfecta. Una pista que contiene todos los ingredientes para el triunfo. Los pasajes vocales tiene la suficiente profundidad y fuerza, como para llevarte al ojo del huracán del sonido de la banda. Si bien estamos ante una canción Stoner-doom, los vestigios de los mas crudos ecos de los 70’s están muy presentes en sus surcos.

Palpitante en su apertura, ‘We Breathe Darkness’, nos sume en otro sueño narcótico entre pasajes melódicos embutidos en la melancolía y una base rítmica lenta y atronadora. Una desgarradora canción que respira entre tinieblas para ofrecernos su nostálgico y desgarrador relato. Con ciertos elementos más propios del metal sinfónico añadidos con sutileza, la pista vuelve a combinar su fuerza con calmados pasajes nacidos desde el dolor. A destacar el enorme trabajo de su batería creando el clima idóneo para el desarrollo de su historia.

En una línea completamente ortodoxa, ‘Dinosaur’ se retroalimenta de fuzz narcótico y ritmo poderoso. Una pista no apta para los débiles en la que sus sinuosos ritmos y ese zumbido continuo nos lleva a un espacio rockero mas propio de un club de moteros embutidos en trajes de cuero.

‘Trepidation’ flota entre tonos psicodélicos en una liviana atmósfera absolutamente expansiva.  Como un caleidoscopio sonoro cada nota para expandir esencias psicotrópicas sobre sus surcos. Meditativa y con buenos momentos de guitarra la pista se mantiene susurrante haciendo que nuestra mente viaje mas allá. Con sus casi tres minutos la canción me deja con ganas de más.

Con riffs que provocan estampidas, ‘Clearmountain’ es otra pista arenosa con melodías narcóticas y un sonido turbio. Sus reminiscencias del hard rock de los 70’s se sienten entre sus rocosos riffs. BLUE HERON sabe a la perfección como equilibrar su contundencia Stoner con buenas y cuidadas melodías. En esta ocasión el registro vocal adquiere un tono más amable, lo que hace que el ímpetu de la canción sea amortiguado para evitar desgracias personales. Otra canción en la que se aúnan elementos para conseguir un apetitoso bocado tan del gusto de los Stoner mas rudos, como de los rockeros de siempre y también de los amantes de la psicodelia.

Y si la fórmula te funciona, ¿porque no mantenerla? Así la susurrante apertura psicodélica de ‘Bellwether’ es solo el preludio de una nueva explosión de riffs monolíticos. Un vendaval sonoro que nos arrolla con la fuerza de una manada de búfalos. Pero ahí aparece las melodías vocales para poner el contrapunto y hacer el producto mucho mas apetecible y sugerente. Tambores tribales, zumbidos humeantes, ritmos endemoniados, y toda la fuerza que le podrías pedir a una banda Stoner, aparecen aquí para crear otra monumental y desgarradora canción.

El álbum cierra con la turbia y contundente ‘Flight of the Heron’ Una pista instrumental de algo menos de dos minutos en la que BLUE HERON parece soltar toda su rabia bajo un increíble trabajo de su batería. Un broche final sorprendente par aun álbum grandioso.

Blue Heron

Blues Funeral Recordings

Reseña: KANT.- ‘Paranoia Pilgrimage’

El segundo álbum de la banda alemana se construye con un enfoque narrativo de las canciones en un espacio en el que el proto-metal, el hard & heavy rock de los 70’s se fusionan con acierto entre densos y oscuros pasajes psico-progresivos en los que el espíritu doorsiano está muy presente. Contundente por momentos, sus melancólicas canciones llevan al oyente mas allá. A diferencia de su primer álbum, aquí el cuarteto se decanta por un tono más oscuro y pesado, haciendo que sus canciones graviten en un espacio más propio del proto-metal de los 70’s. Eso no significa que la psicodelia no esté presente en cada una de las canciones, ya que los efluvios psicotrópicos siguen creando el espacio preciso para desarrollar sus trances chamánicos. ‘PARANOIA PILGRIMAGE’ es el álbum que pondrá en órbita a esta joven y brillante banda. El pasado verano tuve la oportunidad de ver su directo en el festival Hoflarm y me encontré con con cuatro jovenzuelos irreverentes que tiene claro como jugar sus cartas. Grabado en vivo en un pequeño estudio en los bosques de la Selva Negra de Alemania, KANT se mantiene fiel a su enfoque de la creación musical iluminado por los sonidos mas crudos y ácidos de los 70’s. Inspirándose en bandas como Black Sabbath, Witchcraft y Horisont, el álbum transporta al oyente a un reino místico repleto de ocultismo, profecía y seres místicos. En ese espacio es donde afloran las reminiscencias doorsianas para brindar al oyente seductores pasajes lisérgicos. Sustentados en una diabólica dupla de guitarras una fascinante y cautivadora voz y una sólida base rítmica, KANT se postula como una banda emergente con un futuro esperanzador. Prueba de ello es la madurez y solidez de este, su segundo álbum. Un trabajo que venera gloria el pasado desde una mirada melancólica para componer canciones frescas y con muchos atractivos. Cierra los ojos y déjate llevar por ‘PARANOIA PILGRIMAGE’, un fantástico álbum, disponible vía Sound Of Liberation Records.

KANT son: Elena Strähle (bajo), Brain Göbel (batería), Marius Seidel (guitarra y voz) y Nicolas Jordan (guitarra y voces).

Lentamente ‘The Great Serpent’ nos sitúa en un espacio invadido por la melancolía. Sin renunciar a poderoso riffs difusos KANT crea una pista de auténtico proto-metal setentero. Todo un catálogo de sonidos de los 70’s con mediadas dosis de psicodelia e incluso de elementos progresivos que acaban por sumirnos en un trance chamánico en el que la oscuridad se adueña de la atmósfera. Del comienzo vibrante y pesado el corte desciende a un inquietante entorno en el que la penumbra toma un mayor protagonismo. No faltan solos diabólicos para poner la guinda a un magnífico corte.

Con una apertura que me recuerda a la canción de It’s a Beautiful Day ‘Bombay calling’, (una armonía mas tarde copiada por Deep Purple) ‘Baba Yaga’ resume el espíritu de la joven banda alemana. Chamánicos pasajes con un cierto aroma morrisiano van oscilando en un serpenteante deambular por el legado de los sonidos más crudos y lisérgicos del siglo pasado. En este versátil corte encontramos pasajes de hard progresivo que acabarán por sorprendente. Aquí el bajo golpea con contundencia llevando al oyente al centro del vórtice de esta épica canción. Su cantante y guitarra Marius Seidel nos da las pistas: «Baba Yaga es la segunda canción del álbum y single, inspirada en el cuento de hadas eslavo. Una vez me topé con esta historia al escuchar la interpretación de «Pictures Of An Exhibition» de Emerson, Lake & Palmer. Después de escuchar las dos canciones «The Hut» y «The Curse Of Baba Yaga», me sumergí en la tradición de este cuento de hadas bastante aterrador. Después de todo, el resultado musical es una canción, donde la construcción general es más un enfoque narrativo, que una estructura lineal de verso-estribillo»

‘Book Of Creation’ es una pista de puro hard-rock sin artificios. Una armonía pegadiza y una cálida voz cabalgan a lomos de unos riffs potentes que no llegan a traspasar el umbral de la estridencia. El proto-metal de antaño interpretado con elementos contemporáneos con un resultado brillante. Nuevamente la pista nos ofrece pausados pasajes en los que lo pastoral aflora entre efluvios psicodélicos nacidos de la penumbra.

Cambiando el registro, los elegantes pasajes de vocación jazz enriquecen ‘Traitors Lair’. Una canción con reminiscencias doorsianas que gravita en una órbita pausada en la que se da una mayor importancia a la melodía. Sus magníficos pasajes de guitarra crean un efecto balsámico sobre el oyente sumiéndolo en gratificantes pasajes psicodélicos de gran hermosura. Una pista sencilla, pero con muchos y atractivos elementos en su interior. El ejemplo de la versatilidad de la banda y el ejemplo de que se pueden componer bellas canciones sin necesidad de pesados riffs. Hermosa.

Las hostilidades se desatan con ‘Occult Worship’. Hard y heavy rock de siempre envueltos en un aura mesiánica. Sus adornos progresivos inciden en ese sonido vintage que tanto gusta a estos chicos. Sin margen para el aburrimiento la canción sube y baja su intensidad sin renunciar a su vibrante ritmo. Voces y guitarras borrosas se complementan a la perfección entre sus constantes cambios de registro. Una pista con aroma a los sonidos del siglo XX en una revisión plenamente lograda.

Decantándose por su lado más pesado y oscuro ‘Paranoia Pilgrimage’ nace de gruesos riffs de vocación casi doom para cruzar el espejo y descubrirnos un muevo mundo sonoro. Un espacio invadido por efluvios psicodélicos entre devastadores riffs de vocación Sabbath. No faltan voces que nos recuerdan la veneración por el sonido doorsiano en una mezcla atractiva que acaba por funcionar y con la que logran otro corte de tintes épicos.   

‘Dark Procession’ puede que sea un nombre lo suficientemente evidente como para intuir el contenido de sus surcos. Heavy-rock con elementos psico-progresivos y pasajes ensoñadores. La sencilla armonía y sus poderoso riffs son usados con la maestría de unos veteranos en otra impactante canción que se decanta por la monumentalidad de sus riffs para soportar todo su relato.

Sin salirse del guion los ecos de los 70’s retumban con fuerza en ‘Lord Of The Flies’. La canción vuelve a conjugar la rugosidad de sus potentes riffs con ritmos diabólicos que siempre empujan hacia adelante. Con la guitarra impulsando la pista y usando melodías llenas de gancho, la canción golpea con fuerza reflejando la vertiente mas pesada de Kant.

Cerrando el álbum con la pista más larga, KANT se recrean con la psicodélica ‘Rainbird’. Una canción mas cercana al sonido que nos ofrecieron en su álbum debut y en la que los fornidos pasajes psicotrópicos van construyendo un relato meditativo. Balsámica y hermosa, la pista fluye lentamente esquivando las adversidades del camino mostrando un carácter delicado y cálido que se traduce en unos pasajes vocales cautivadores. Pero que esto no te lleve a engaño, ya que su serpenteante deambular por esos espacios expansivos es enriquecido con unos arreglos bien construidos haciendo que el corte se muestre esplendoroso. Otra desgarradora canción en la que no faltan solos asesinos, bajadas de intensidad y un emocionante caminar por la psicodelia envolvente que tanto nos gusta a algunos entre los que me incluyo. No se si es la mejor canción del álbum, pero es una de esas canciones que acaba por capturarte en su chamánico relato. Un cuento mágico lleno de gratificantes momentos y giros inesperados perfectamente diseñados para conquistar al oyente entre sus relajados e impactantes momentos doorsianos. Magia pura.

Kant

Sound of Liberation Records

Reseña: PSYCHLONA.- ‘Warped vision’

Con dos nuevos miembros en la banda, PSYCHLONA ha agregado una nueva dinámica a sus canciones sin perder su esencia y sonido característico. Ese veneno tan apetecible que sale de la mezcla de KYUSS y FU MANCHÚ, con dosis generosas de psicodelia británica de finales de los 60’s con el legado de PINK FLOYD y HAWKWIND como principal ingrediente, los británicos consiguen un álbum ideal para paladares gourmet. Porque esta sugerente fusión de estilos explotará en tus papilas gustativas haciendo que salives esperando la próxima canción. ‘WARPED VISION’, el cuarto álbum de los fuzzers británicos es un ejercicio ejemplar de veteranos experimentados que crean esta pequeña obra maestra. Las bases del álbum están establecidas por una pesadez centrada en los riffs y los estallidos combinados con una multitud de vibraciones relajadas. Lo que hace que el álbum rompa barreras y se aleje de estereotipos consiguiendo que cada estribillo llegue al corazón del oyente en ese a veces difícil equilibrio entre los riffs más rugosos y sus melodías almibaradas. Ocho con canciones con doble fondo en las que el fuzz cede parte de su protagonismo a una psicodelia pausada y aromatizada, en transiciones perfectamente diseñadas, en lo que es claramente el álbum más completo y emocionante de los rockeros psicodélicos del desierto hasta el momento. Con «WARPED VISION’, PSYCHLONA muestra una evolución sin renunciar a su esencia y con su nuevo álbum ha dado en el clavo y generosamente ofrece rondas para todos, ya que tanto los stoners mas ortodoxos como los que amamos la psicodelia, aquí tenemos nuestro trozo del pastel. ¡Salud y buen provecho!

«WARPED VISION’ fue grabado y mezclado por Andy Hawkins en The Nave Studios, Leeds (Reino Unido), masterizado por James Grover en Home Studio, Londres (Reino Unido) Correspondiendo el arte a Kyrre Bjurling y el diseño a Scott Frankling. El álbum está disponible a través de Magnetic Eye Records.

PSYCHLONA son: Phil Hey (guitarra, voz), Martin Wiseman (guitarra principal, coros), Ian ‘Izak’ Buxton (bajo) y Scott Frankling (batería).

Armando la canción desde la base rítmica ‘Jasmine’ muestra el poderoso sonido de los británicos a golpe de boogie rock stonerizado. Su crudo sonido y la pesadez de sus riffs, unidos a su habitual estela de fuzz difuso, logran construir una canción pesada y densa manteniendo su estilo intacto. Desde una armonía sencilla, la pista se eleva con riffs grandiosos en una constante montaña rusa impulsada por la distorsión.

En un tono más calmado ‘Let’s Go’ nos lleva a través de paisajes sonoros psicodélicos a un entorno sensorial propicio para expandir y mostrar toda su contundencia. Esa dualidad entre la psicodelia narcótica y la rugosidad de sus crujientes riffs es una fórmula que les viene funcionando a los británicos desde hace años, Una apuesta segura que es adornada con hechizantes melodías vocales, siempre en un entorno turbio y borroso. 

En ‘Smoke’ encontramos un giro en su propuesta sonora. Deleitándose en suaves armonías la banda ofrece su faceta más colorista y floral. Mirando a la psicodelia de finales de los 60’s, la pista se desarrolla en una atmósfera vintage empapada en psicodelia aromatizada. Los británicos se inclinan por almibaradas y cautivadoras melodías vocales para llevarnos a un espacio multicolor con su canción más suave y lisérgica. Un corte en el ue se pueden apreciar las reminiscencias de los primeros Pink Floyd y en la que los riffs pesados también tienen su espacio, aunque sea sin tanto protagonismo.

Con el fuzz como principal argumento ‘Cut Loose’ se muestra perezosa en su transitar por esos espacios arenosos y turbios en los que tan bien se mueven PSYCHLONA. Su hipnótico bajo ese tono borroso y sus crujientes riffs van dándose el relevo en el protagonismo de una pista de stoner psicodélico sin paliativos.

‘Topanga’ no reniega del espíritu de la banda para erigirse como una de las pistas más crudas y rugosas del álbum. Sus crujientes riffs y esa voz que trata de hacerse hueco entre su estela de fuzz parecen mirar al pasado de bandas como Sabbath con ese aura oscuro y tenebroso. Pero en una banda que sabe jugar con la melodía eso no es un problema para que el resultado final sea sorprendente y apetecible a partes iguales. Una pista que acaba por derretir tus neuronas a base de riffs repetitivos y aturdidores.

Ya desde su apertura ‘Kaleidoscope’ toma aspecto de un corte épico. El torrente de fuzz narcótico cohabita con esas atmósferas nebulosas que tan bien saben crear estos chicos. Desde el punto de partida la canción desciende en su parte central a un entorno mucho más psicodélico y espacial. Un balanceo constante que acaba por despegar para acabar por sus fueros.

Decantándose por su lado más psicodélico ‘Split’ borbotea lentamente en un ambiente lisérgico en el que todo sucede con calma. Nuevamente los británicos miran de reojo al legado floydiano para componer una hermosa canción que nos susurra con sus tonos balsámicos y aterciopelados. Un claro ejemplo de que PSYCHLONA no se encasilla en sus canciones Stoner y son capaces de crear maravillas como esta.

‘Magic Carpet’ pone el broche de oro a un sobresaliente trabajo con acordes de blues y jazz en otra canción pausada y rebosante de magia. Con un sonido claro cada nota brilla por si misma en la parte inicial. Pero ya sabemos que la cabra tira al monte y los británicos tardan solo un minuto en liberar sus rugosos riffs. Una pincelada de autoridad que no rompe el tono hechizante y cautivador de la pista. Un placido paseo por valle lleno de hermosas fragancias que solo se ve alterado por puntuales picos de intensidad. En su parte final la pista se desboca en una estampida de Stoner arenoso cumpliendo todos los cánones del género. Impactante y bella a partes iguales.  

f

Psychlona

Magnetic Eye Records

Reseña: BLACK SNAKE MOAN.- ‘Lost in time’

“LOST IN TIME’, el tercer álbum de BLACK SNAKE MOAN, el proyecto de blues psicodélico folk del cantante, guitarrista y compositor italiano Marco Contestabile, entre reverberaciones lleva al oyente a un viaje interior, puntuado por ecos ancestrales, intensos y evocadores. Proyectando su viaje hacia la inmensidad del desierto, marcado por el día seco y soleado y la noche oscura y fría. Con vibraciones a caballo entre ALL THEM WITCHES y THE DOORS, sus psicodélicas y cálidas canciones nos sitúan en un espacio desértico en el que los ecos dark- folk tienen su espacio de protagonismo.  Sobre la curva vidriosa del reloj de arena que encierra los granos de los sueños, se desliza la serpiente que dicta el ritmo de la percepción del tiempo. La evolución cíclica de las estrellas, entre la luz y la oscuridad, el sol y la luna, crea un contacto fugaz entre la realidad y la imaginación, el flujo de nuevas visiones. La dimensión psicodélica de BLACK SNAKE MOAN, trae de vuelta en la primera parte del álbum una imaginería hipnótica, narradora de visiones nocturnas, dunas del desierto ardiendo en el horizonte, envueltas por el magma sónico resplandeciente, amalgamando blues, folk y rock psicodélico. Los largos paseos folk, incrustados con bordados orientales, son remolinos de ilusiones que nublan la mente, despertando la noche de los sentidos perdidos. La segunda parte, mientras sale el sol, trae luz y serenidad y abre la puerta al desierto indómito de los sueños, donde Todo nace y donde todo muere, reconectando el pasado con el presente. La naturaleza cíclica que dirige el camino de las canciones, la alternancia de la luz de la mañana y el atardecer, el renacimiento y la transformación; todo revela suavemente recuerdos de felicidad y reencuentro, dando gratitud a quienes se han ido antes que nosotros, a la verdad y las respuestas de nuestras vidas. La noche, deja un vínculo, una relación aún no cumplida. Será a la luz del día, cuando las líneas de pensamiento se vuelvan visibles nuevamente, que se sentirá la magia de la unión y la revelación. BLACK SNAKE MOAN funde el eco eterno de su tierra natal, la tierra de los antiguos cañones etruscos tallados en las rocas de toba, laberintos y complejos funerarios impregnados de misterio, el culto a la muerte y las creencias en la vida de otro mundo – a la espiritualidad de los paisajes del suroeste de Estados Unidos, a los desiertos de los nativos americanos, aparentemente estáticos pero flotantes como espejismos. Un viaje en el tiempo y en el espacio, influenciado por el Delta Blues, el Pysch-Rock y el Folk-Western, compuesto por mini mantras, performances rituales que explotan en vivo en su dimensión chamánica.

‘LOST IN TIME’ está disponible vía Area Pirata Records y el sello estadounidense Echodelick Records, con dos ediciones y artworks diferentes.

‘Dirty ground’ palpita por espacios más propios del medio oeste por tonos mas propios de bandas como ALL THEM WITCHES. Blues y ecos retumbantes cabalgas a lomos de ritmo tribal entre cálidas melodías vocales y efluvios psicodélicos revoloteando en el ambiente.

Las vibraciones desérticas se mantienen en ‘Light the incense’. Una canción con un sonido difusos, ritmo cadente y guitarra reverberantes en dosificados pasajes con aroma al oeste americano. Su atractiva melodía vocal y sus sutiles ornamentos son suficiente para rendirse a sus encantos. Un sueño psicodélico que se desvanece en la naturaleza transitoria de las aspiraciones encerradas en una noche. El humo del incienso revela una nueva visión, celebrando la atemporalidad del mundo de los sueños y emanando la esencia de los deseos que se disuelven bajo el signo de la luna creciente.

El órgano vintage nos introduce en ‘Come on down’. Sonando grave sus zumbidos psicodélicos y ese ritmo inquebrantable miran hacia el pasado para encontrarnos con THE DOORS en un viaje de peyote en la noche del desolador desierto. La canción me recuerda a PHAMTOM DIVINE COMEDY, aquella banda misteriosa de la que se decía que su cantante era el mismo Jim Morrison. Aquel espíritu se plasma aquí con gran acierto.

‘Shade of the sun’ y sus tonos acústicos me trasladan a una noche calurosa en un porche de Oklahoma. El lugar en el que podríamos ver tocar su guitarra y cantar sus canciones a J.J. Cale o a Neil Young. Esa mirada atrás de BLACK SNAKE MOAN es algo que gratificará a aquellos viejos fans de los viejos sonidos del medio oeste. Melódica y susurrante su suave tono consigue penetrar en nuestros sentidos con la brisa de sus dulces melodías.

 ‘Sunrise’ rememora el blues y los sonidos campestres con aroma doorsiano y un tono oscuro a la ves que cálido. Sustentada en una sencilla melodía acústica la pista nos arrulla suavemente con su poder narcótico.

Entre los ecos psicodélicos británicos de los 60’ y los coloristas sonidos de la west-coast ‘Goin back’ con una sencilla melodía consigue erigirse como otra interesante canción con aromas campestres. La sencilla pista se recuesta en los tonos acústicos para, a través de los sueños, explora sus propios lugares de memoria de su tierra natal a la luz del sol de un nuevo día, abriendo la puerta al renacimiento de su propio espíritu.

Llevándonos nuevamente a un espacio en el que los desértico se nutre de suave psicodelia, ‘Put your flowers’ gravitan en una turbia atmósfera con su marcado sonido de órgano y un zumbido persistente que hace que los tonos borrosos predominen.

Con un título como ‘West coast song’ no es difícil adivinar el contenido de sus surcos. Una canción acústica que gravita entre acordes folk, y suaves ecos psicodélicos mas propios de la california de finales de los 60’s.

La balada ‘Cross the border’ pone el broche de oro al álbum con su calidez y oscuridad. Casi en modo loner-folk, los acordes acústicos de la guitarra acompañan bellas melodías vocales con una sutil instrumentación en segundo plano. Una hermosa canción que huele a sur y a flores.  

BLACK SNAKE MOAN

Echodelick Records

Area Pirata