Reseña: SPACELORD.- ‘False down’

Marcado por el sonido de Led Zeppelin y su faceta acústica, las vibraciones hard-rock 70’s se fusionan con elementos del Seattle de los 90’s en ‘FALSE DAWN’ el nuevo álbum de SPACELORD. Una nueva dualidad tantas veces utilizada por las bandas en su sonido, pero que en esta ocasión resulta reconfortante. Con la curiosidad de ofrecer una portada cósmicamente evocadora que no fue creada por manos humanas, sino que fue generada por un programa de IA llamado Artbreeder es una curiosidad que despierta mi atención y me hace reflexionar sobre el mundo al que nos dirigimos. ‘FALSE DAWN’ es un álbum sólido y evocador que reúne las muchas influencias de la banda, desde el rock ácido de los años 70 como Zeppelin y Sabbath hasta el sonido oscuro y pesado de Soundgarden y Alice in Chains. Cualquier seguidor de la banda percibirá que aquí existen menos vibraciones stoner, pero por el contrario, el hard-rock y el blues adquieren un mayor protagonismo de una narrativa oscura, que refleja el dolor por la pérdida de un familiar, lo que lo hace un trabajo más reflexivo y contenido. Marcado por ese registro vocal cercano al de Robert Plant, SPACELORD construye canciones psicodélicas en las que los elementos acústicos aportan un mayor sosiego que el que encontramos en sus álbumes precedentes. Un ejemplo mas de que no necesitas grandes distorsiones y riffs pesados para crean buena música. ‘FALSE DOWN’ es un álbum sincero y preciso, que nos ofrece otra forma de música, reflejando las distintas influencias de una banda que no se pone barreras a su creatividad y que compone canciones sin complejos. Todo un soplo de aire fresco que enriquece a una escena, a veces, demasiado estereotipada.

‘Enemy lines’ abre el álbum con unos acordes acústicos que no tardan en sucumbir a un sonido más propio de Led Zeppelin. Hard-rock 70’s de manual aderezado con buenas voces y una atmósfera algo difusa. Con leves tonos sureños y algo de slide, el tema habita en una atmósfera rural en la que el blues también está presente.

Con una misteriosa y extraña introducción, ‘Broken teeth ritual’ nace entre efectos y distorsiones con unos tambores que nos hacen presagiar una hecatombe sonora. El espíritu Zeppeliniano se deja llevar en esta ocasión por una ruta más psicodélica. Con elementos más propios de los 90’s el tema se mantiene contenido en su oscura atmósfera, ahí el fuzz hace acto de presencia para poner la nota turbia a una armonía repetitiva, pero a su vez oscilante.

Si algo tiene este álbum son temas en los que los acústicos nos trasladan a algún lugar en el medio oeste. ‘How the devil got into you’ es uno de ellos, aquí los riffs pesados desaparecen en beneficio de efectivas armonías vocales. Un ritmo sutil acompaña los devaneos de la guitarra acústica y la voz. ¿Para que más? Si el resultado es satisfactorio.

‘Breakers’ cambia el estado de ánimo con suaves melodías y una apacible instrumentación.  En la dualidad 90’s 70’s SPACELORD parecen manejarse a la perfección, y este tema es la prueba palpable de ello. Entre la melancolía y la esperanza el corte habita en una oscura atmósfera trasmitiendo todo el desasosiego a modo casi de balada.  Psicodelia, grunge y rock clásico, unidos en tema gris que parece acariciarnos con sus melodías prescindiendo de la pesadez.

Nuevamente utilizando los acordes acústicos, ‘Crypt ghost’ nos devuelve a un escenario sombrío a caballo entre el Seattle de los 90’s y las vastas campiñas. Cálido y susurrante, el tema eclosiona en momentos de mayor intensidad sin perder su halo psicodélico. Marcado por el registro vocal de Robert Plant, las vibraciones mas pesadas descansan mientras la banda muestra su faceta más sosegada. El buen trabajo de las voces complementa y da brillo a una canción sencilla, pero toda su magia intacta.

‘All night drive’ se construye con medios tiempos, entre vibraciones Stoner y hard-rock con un manto psicodélico cubriendo sus armonías. Otro corte con entrañas sólidas que no nos abruma con su pesadez. La banda mantiene la tensión en unos pasajes serpenteantes que no terminan de subir las revoluciones. El resultado es un espacio chamánico en el que el ritmo colorista, Contrasta con la languidez de alguna de sus melodías. Aquí encontramos alguno de los momentos más ácidos de todo el álbum.  

Entre locuciones radiofónicas y coros celestiales, ‘M-60’ mantiene el suave espacio psicodélico. Nuevamente decantándose por lo que parece ser una pseudo-balada, SPACELORD crean otro interesante corte en el que el espíritu de los 70’s se mestiza con vibraciones mucho más contemporáneas. sumergiéndose en un sonido más grunge el corte tiene ramalazos de fuerza y unas voces desgarradas transmitiendo toda su rabia. Sonidos alternativos, dosis de fuzz, psicodelia…Seguramente aquí encontremos todo un crisol estilístico, un arco iris que bien podría definir el verdadero sonido de SPACELORD. El tema sucumbe finalmente a los psicotrópicos ofreciendo pasajes más lisérgicos y envolventes sin que por ello su fuerza se vea alterada.

Si una de las características del álbum es el buen trabajo de las melodías acústicas, ‘Starswan’ es el perfecto epílogo para completar un álbum solvente. La suavidad de la guitarra acústica pone el cierre acompañado por una voz profunda que logra transmitir sentimientos, algo muy presente en este decente álbum.  

Facebook

Instagram

spacelordband.com

Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 3, domingo)

Un Festival como Desertfest Amberes es un festival intenso, tanto por los cambios de escenario como por el ambiente que se respira. Es toda una fiesta que sirve de reunión a muchos amantes de la escena pesada de muchas nacionalidades. Y esas características hacen que, como en cualquier festival de días, la llegada el recinto se produzca con calma. Poco a poco veía a gente que su estado la noche anterior haría presagiar una enorme resaca, y bueno, unos llegaban casi como zombies, pero otros muchos lo hacían como renacidos, como si el Ave-Fenix se hubiera apoderado de sus cuerpos. Lo cierto es que las barras en las que se servía cerveza, estaban siempre abarrotadas.

En la jornada del viernes tenía varias bandas señaladas en mi agenda, una de ellas y posiblemente la principal de todo el festival, junto a mis siempre queridos MOTORPSYCHO, eran los franceses SLIFT. Así que, desde el inIcio me tome las cosas con calma y prescindí de las actuaciones de KLUDE Y LALMA, dos bandas que no despertaban mi interés, para guardar todas mis energías para SLIFT. Con una colorista y psicotrópica puesta en escena en la que las luces su fusionaban con las proyecciones creando una atmósfera hipnótica, se produjo el cortocircuito. El trío descarga embestidas de riffs que electrizaban a la concurrencia, llevándonos a una catarsis sensorial. Todas mis expectativas se vieron cumplidas tras solo dos canciones. Ese híbrido entre EARTHLESS y HAWKWIND consigue arrollar todo lo que encuentra a su paso. Solos imposibles, posturas que ponen en peligro la integridad física de sus músicos y una actitud desbordante, hacía que se convirtieran en los indiscutibles triunfadores de Desertfest Amberes 2021. Todo un cortocircuito sonoro y neural se apoderaba de los cerebros de los allí estábamos.  Embestidas de riffs ácidos, pasajes espaciales en los que los efectos y los sintetizadores nos sumergía en un agujero negro lleno de sustancias psicotrópicas. SOBRESALIENTES, completaron una hora mágica en la mejor actuación de todo el fin de semana.

Tras el shock recibido, me dirigí al Vulture Stage en el que comenzaba el show de VELVET TWO STRIPPES, una banda desconocida para mí y que tras escucharlas medio minuto despertaron mi atención. Una actuación divertida en la que tres chicas con sus guitarras y su bajo y un batería, ponían el ritmo a la tarde con una apuesta de blues y hard-rock clásico. Divertidas y fiesteras, sus momentos desgarradores ejecutando canciones de blues, contrataban con l algarabía que generaban sus temas de puro rock and roll. Otra grata sorpresa con la que no contaba.

Los siniestros REGGARDE LES HOMMES TOMBER, eran otra banda desconocida para mi, pero las referencias del folleto del festival, no me habían motivado en absoluto. Aún así, me dirigí al escenario principal, y ante mi sorpresa, el escenario se había transformado en un decorado para un aquelarre. Si en la actuación anterior SLIFT lo había llenado de color, aquí la oscuridad presidía un escenario únicamente alumbrado con distintos candelabros con velas. Los gruñidos de su cantante y su agresiva música black metal y hardcore, no estaba hecha para mí, aunque permanecía allí lo suficiente para ver la parafernalia que habían preparado en ese ritual pagano. Una puesta en escena escalofriante y una música insufrible.  

En el escenario pequeño la fiesta seguí, ahora eran los holandeses SPLINTER los encargados de amenizar la fiesta con su hard y heavy-rock del siglo pasado. Era otra de las bandas que ya había visto este verano. Sus tonos vintage y la gran actitud de su cantante, los convierten en una banda fundamental para cualquier festival. Ellos son los encargados de poner la diversión y el buen rollo. Solventes y divertidos, en su línea.

WOLVENNEST eran otra banda desconocida para mí. Pero la puesta en escena que estaban preparando antes de su actuación despertó profundamente mi curiosidad. Si la oscuridad más infernal había asistido al escenario principal hacía unos minutos, ahora las velas se multiplicaban. Acompañadas de incienso humeante y aromático y una proyección ensoñadoras y llenas de mística. Así, el combo belga desplegaba toda su magia mística entre acordes de theremín de su cantante, mientras los riffs atmosféricos mutaban a un especio de mayor pesadez. Metal- psicodélico-atmosférico-meditativo o algo así, podría ser una extraña definición a todo un ritual místico y catártico. Todo un viaje para los sentidos salido de una banda sorprendente y maravillosa. Otra gran sorpresa del fin de semana.

En el Vulture stage los contundentes doomers italianos 1782 ponían a prueba las neuronas del público con sus mazazos de doom plomizo. Fuerza, pesadez y actitud en el show del trío de Cerdeña con un gran recibimiento por parte de sus incondicionales. Solventes, el trio ofreció a la concurrencia lo que se espera de ellos, mucho músculo para poner a prueba las cervicales del personal.

En el escenario principal llegaba la hora de MONKEY3 otra banda a la que tengo un enorme cariño, y que ya había ocasión de ver tras dos meses atrás. Cualquier show de MONKEY3 es un espectáculo sensorial para los sentidos. Oído, con sus ensoñadores pasajes psicodélicos, visual, con las magníficas proyecciones y juegos de luces que llevan en su puesta en escena, y olfativo, con los aromas que afloran de los cigarros electrónicos de su guitarra boris y su teclista.  Con todo a favor, los suizos brillaron a un altísimo nivel, tanto en sus pasajes atmosféricos, con los que ponían sintonía al silencio, como en sus momentos de mayor pesadez. En ambos casos, un público extasiado, no perdía detalle a su actuación. Así lo reflejaban las caras de felicidad del personal en sus viajes interiores mientras escuchaban los mágicos acordes que salían del escenario. Una de las mejores puestas en escena del fin de semana, para arropar una actuación notable que recibí el cariño de los asistentes con una enorme ovación final.

A partir de este momento, bueno en realidad desde un rato antes, los horarios se comprimían y hacían imposible ver completos los shows restantes. El Vulture Stage seguí colapsado de gente esperando que SLOMOSA nos cegarán con sus andanadas de fuzz arenoso. Otra banda que no vió recompensado su buen hacer con un escenario de mayor de nivel. Sin duda, en próximas ocasiones abandonarán ese escenario destinado a los debutantes, porque lo mostrado en su actuación, así lo merece. Dejaron patente, que el stoner rock y el desert-rock todavía tienen vida por delante, ya que estos alquimistas del fuzz, saben lo que se hacen encima de un escenario.

Sin terminar de ver su actuación, me apresure a tomar posiciones en el Canyon Stage, donde los holandeses THE MACHINE preparaban su actuación. Una breve prueba de sonido y luces fluorescentes a modo pivotes custodiaban un escenario perfectamente dividido. En esos corralitos de luz, THE MACHINE hicieron lo que mejor saben hacer en una actuación que si bien no brilló a una altura excesiva, mantuvo un buen nivel. Su sonido más metálico y grave iba en detrimento del volumen de su cantante, algo, que deslució un poco su actuación, pero que no la malogró.

Los griegos 1000 MODS eran los encargados de echar la llave al Desert Stage. Con un recinto lleno de gente a la que ya se les notaba el paso de las horas, el cuarteto descargaba sus riffs Stoner con una actitud inquebrantable mientras los episodios de crow-surfing se repetían entre pogos diabólicos y desenfrenados. Con un predominante color amarillo en su actuación, 1000 MODS dejaban patente que son una de las bandas punteros de la escena Stoner, y a pesar de no ofrecer una actuación histórica, solventaron con solvencia la situación ofreciendo al personal lo que espera de ellos, músculo energía y ¿por qué no?, diversión. Lo cierto es que su actuación fue del agrado de la concurrencia.

Mi última banda del festival eran ACID MAMOTH. El cuarteto italiano es otra de esas bandas de doom ortodoxo, pero también es una banda que ofrece buenos paisajes psicodélicos. Durante su actuación, tuve la sensación de que su sonido en otro lugar brillaría mucho más que en aquel escenario. Sin muchos artificios, desgranaban sus temas entre oscilaciones de sus cuerpos en cada riff. Contenidos por momentos, el cuarteto logró conectar bien con un público que no quería que la fiesta acabase. Solventes, pero con la sensación de que se dejaron algo en el bolsillo.

Así daba por concluido mi periplo por el Desertfest de Amberes, un festival divertido y caliente, en el que algunas cosas pueden sorprender. Una de las cosas que comentaba el personal era el el horario de cierre de los puestos de comida y de variaos de los bares del recinto. Algo, que teniendo en cuenta la cantidad de público que está hasta última hora, quizás debería revisarse. No es descabellado intentar comer algo cuando están terminando las actuaciones, y si a eso unes que la zona al aire libre se cerraba antes de la finalización de los conciertos, las opciones se disipaban, quedando únicamente del recinto de la primera planta y una terraza abarrotada de gente fumando y comentando la jugada. En cualquier caso, esto no desmerece a una organización que trabaja con solvencia para que esto vaya adelante. Tanto el sistema de compra de fichas para la cerveza a un precio razonable de 2,60, como los servicios, así como la distribución de bares y puestos de comida, hacen de él un festival cómodo y acogedor, un festival en el que rápidamente de integras. Por otro pero, la iluminación de los dos escenarios menores, podría ser algo más generosa y versátil, pero en cualquier caso, lo verdaderamente importante es la música, y está fue sensacional.

Reseña: JAIL JOB EVE.- ‘Wildfire’

Energía y pasión por rock clásico, hacen que JAIL JOB EVE nos ofrezca fantásticas canciones en las que los sonidos retro se enriquecen con distintas influencias estilísticas que van desde el blues, el soul, la psicodelia, hasta el rock progresivo. Con una descomunal fuerza de la naturaleza como son las cuerdas vocales su cantante Victoria, un cálido órgano vintage, y una guitarra asesina, construyen unas fascinantes fresca canciones. El quinteto de Osnabruek es uno de los estandartes del rock retro alemán, y la calidad de su nuevo álbum ‘WILDFIRE’ así lo corrobora. Tras haber seguido el trabajo de la banda en los últimos tiempos, me pregunto: ¿Por qué esta banda no tiene la repercusión que merece?, calidad no les falta. JAIL JOB EVE se sabe desenvolver a la perfección en las transitadas aguas del rock clásico, pero sabe hacerlo con la elegancia de los ganadores. Esa voz celestial a veces, que se convierte casi en demoníaca en los momentos más desgarradores, y la sólida y versátil base instrumental, son suficiente aval para pensar en tocar el Olympo del rock vintage. Si bandas como Blues Pills , con unos argumentos similares, conquistaron a la audiencia con su propuesta de heavy-rock stonerizado, ¿Qué necesitan JAIL JOB EVE para convencer?. Desde aquí, trataré de poner mi grano de arena para su legado musical llegue a una audiencia mayor, porque una banda que se maneja con solvencia con unos teclados más propios de Deep Purple, una voz quebrada y portentosa a semejanza de Janis Joplin, una base rítmica heredera de Led Zeppelin, y una guitarra ácida, más propia de cualquier discípulo de Hendrix, bien merece un reconocimiento. Sus canciones en vena Siena Root o con los ritmos y ganchos de Rival Sons, son todo un regalo para cualquier amante del rock clásico, ese rock de carretera y de garito humeante como los que tantas noches hemos pasado, es el entorno natural de una banda que sabe muy bien lo que se hace. ‘WILDFIRE’ es un álbum que te costaría ubicarlo temporalmente, ya que su rock de hoy es el mismo rock de ayer, y con bandas como JAIL JOB EVE, seguirá siendo el ROCK de siempre.

‘WILDFIRE’ está disponible vía MIG Music.

‘Down the rabbitt hole’ abre el álbum con un sonido vintage stonerizado, toda una constante en este nuevo trabajo. Envolviéndonos en una neblina psicodélica esa seductora voz a caballo entre el blues y lo lírico va describiendo un entorno sonoro completamente ensoñador. La canción contiene distintas influencias que van desde el rock progresivo y la psicodelia, hasta el rock clásico más ortodoxo. Los teclados y la guitarra realizan un logrado ejercicio instrumental para dotar al tema atrayentes matices sonoros.

Cambiando completamente la propuesta sonora, ‘Mid-flight’ gravita en una atmósfera retro en la que los ecos del blues y el soul rock nos dejan meridianamente clara cual es la esencia de la banda. Con un derroche de registros y de capacidad vocal, el tema cuenta con buenos ganchos de hard rock 70’s. Busca un híbrido entre Janis Joplin y Ellin Larson (Blues Pills) y encontrarás el espacio en el que se mueve su cantante, gran protagonista de la mayor parte de las canciones. Aquí el órgano os envuelve en una cortina de sonidos vintage entre ritmos oscilantes y pegadizos. Un corte con gran fuerza, patente en desgarradores momentos.

Por la senda del hard rock retro con muchos aditamentos soul ‘Hit me with a lightning’ ve a los alemanes llenos de fuerza, tanto en los desgarradores pasajes vocales como en una armonía sólida y contundente. La maquinaria alemana funciona a la perfección en estos momentos de blues-rock de tintes retro. Sus embestidas de fuerza no desmerecen de las de ninguna banda pesada a pesar de estar en un entorno de rock ortodoxo y clásico.

‘Wildfire’, el tema que da nombre al álbum, con sus mas de siete minutos, contrasta con otras canciones más directas e impactantes. Aquí, los ensoñadores paisajes sonoros impregnan de suave psicodelia. Rebosante de sensualidad, el tema tiene una cadencia que me evoca (salvando las distancias) al clásico de Blind Faith, ‘Can’t find my way home’. Solo a modo de referencia, aquí, la banda se recuesta en calmados pasajes con un aura lisérgica, sin perder su esencia vintage. En este escenario, no faltan los elementos progresivos aportados por ese cálido y balsámico órgano. Evolucionando en su intensidad, los ritmos, y una rica composición completan el tema más experimental de todo el álbum; un tema en el que no faltan momentos de oscuridad y de riffs pesados. Este es uno de los grandes avales de un álbum fascinante para los amantes de los sonidos ‘vintage’.

Con ritmos de tonos Funky y con una voz que se inclina por el soul, ‘Lost’ recorre un escenario netamente 70’s. Coros y estribillos pegadizos y ese característico sonido retro, hacen el resto en un corte colorista y lleno de frescura, que invita a la fiesta.

Con el órgano dirigiendo el camino a seguir, ‘Flying V’ es un ejercicio de blues lleno de sentimiento. Escogiendo el lado más colorista, adornan su armonía con incrustaciones preciosas del penetrante sonido del órgano. Como si fuerza a trompicones, el tema parece atascarse por momentos, para salir airoso y esplendoroso.  

Cambiando el tercio, ‘Keet it quiet’ es una balada sacada de manga para sorprendernos con su fuerza y lirismo. Con una instrumentación gruesa por momentos, el tema susurra suavemente al oyente con una seductora voz a la que se acosa con avalanchas de riffs pesados. Así rompen la calma, pero dotar a la canción de una épica monumental.

Los coloristas ritmos retro regresar con más fuerza que nunca en ‘No means no’. Rock de los 70’s con dosis de blues y de soul para salir de la monotonía. Sus cuidadas melodías vocales se complementan con una impactante base rítmica, y continuos rasgueos de guitarra. Aquí el órgano juega su papel en un segundo plano. Como en cada canción, los alemanes siguen insertando matices, que en esta ocasión llegan de la mano de unos solo ácidos que ponene la pausa en su arrollador desarrollo.

Los ecos del hard-progresivo aparecen con sutileza en ‘Neither man nor machine’. Otro tema poderos de rock con momentos desgarradores en los que el blues se une a una elegante fiesta vintage. Si la banda se maneja bien con cualquier registro, en temas como éste en los que el blues es el protagonista, alcanzan cotas muy elevadas de efectividad.

‘Riot’ se mueve entre pasajes Purplelianos, chamánica psicodelia y blues humeante. Con un tempo lento, el tema serpentea por un cauce lisérgico de blues pantanoso. Un magnético y sosegado corte con unas entrañas robustas. Un viaje en busca del legado de Janis Joplin, con elementos contemporáneos. ¡¡¡Desgarrador!!!

Jail Job Eve

MIG music

Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 2, sábado)

Con el cuerpo recuperado tras la fatigosa jornada del viernes, el sábado tenía demasiados alicientes como para distraernos, Si el cartel de las primeras horas no era demasiado apetecible para mí, a media tarde se iba a complicar la cosa y tendría que elegir qué actuaciones ver al completo. Tarea difícil, así que lo mejor era comenzar con calma y priorizar.

Mi primera actuación del sábado fueron los holandeses KOMATSU. Su último álbum me había sorprendido gratamente y quería comprobar cómo sonaría aquello en vivo. Al igual que había sucedido en la jornada del viernes la oscuridad y los efectos de humo presidían el escenario de la planta superior. Con un Canyon Stage abarrotado el cuarteto golpeaba con toda su fuerza su Stoner doom de tintes atmosféricos. Una actuación solvente en la que interactuaban con el público de las primeras filas provocando esguinces cervicales entre la concurrencia. Pesados, pero lo suficientemente psicodélicos como para concluir una actuación notable, ya que a pesar de su contundencia, el sonido era de gran calidad.

En esa espera a los platos fuertes, los polacos DOPELORD ocupaban el escenario principal. Con un colorista juego de luces y ubicados como es habitual en el mismo nivel, los dos guitarras y su bajista golpeaban las neuronas del publico con su doom monolítico. Hace unos años tuve la suerte de verlos en directo abriendo para Saint Vitus, y si en aquella ocasión me sorprendieron, aquí me corroboraron que son una banda solvente y dentro de su estilo, saben bien lo que hacen. 

Uno de los alicientes que me reservaba la jornada era comprobar que recibimiento tendrían mis queridos MOHAMA SAZ, la única banda española presente en el festival, y además con una apuesta sonora diferente al griego de bandas de la edición. Toda una incógnita que se vio resuelta cuando saltaron sobre escenario ante una sal llena y expectante. Si bien la banda se presentaba sin la percusión, el cuarteto se las supo manejar para meterse al público en el bolsillo a las primeras de cambio. Una ambientación psicodélica arropaba sus incursiones por los exóticos sonidos del Mediterráneo oriental. Sus ritmos hipnóticos y sus aromas orientales hacían las delicias de un público completamente sorprendido y asombrado por la propuesta sonora de los madrileños.  Ese calor del público se reflejaba en unos músicos que gozaban con la gran acogida que estaba teniendo su actuación. De hecho, su bajista me comentaba durante la misma, en un lado del escenario, ¿‘Lo estamos petando no?’, y ciertamente así era, los cuerpos del público se balanceaban ante los coloristas psicodélicos de MOHAMA SAZ, una banda que conquistó Amberes con una nota sobresaliente. ¡Grandes!

Antes de que concluyera su actuación los británicos CONAN ocupaban el escenario principal. Allí me acerqué para tomar alguna foto cuando su actuación había comenzado. He de reconocer que CONAN no es una banda que me guste, y tras escuchar tres canciones me retiré a otros lugares más gratificantes entre una horda de fieles seguidores que balanceaban sus cabezas con virulencia al ritmo de los pesados riffs de la banda.

Los horarios se apretaban, y cuando traté de dirigirme al pequeño Vulture Stage para ver a TEMPLE FANG, la tarea fue imposible. Un espacio abarrotado de gente no me permitía acercarme al escenario a registrar su actuación, por lo que con todo el dolor de mi corazón decidí tomar una pausa y poder coger un buen sitio para la siguiente actuación en el Canyon Stage. Tras su show, algunos de los presentes que había sido la mejor actuación del festival, pero me temo, que desgraciadamente, tendré que esperar a una nueva oportunidad para comprobar su valía en vivo.

Allí las cuatro chicas suecas de MAIDAVALE, regresaban a un escenario dos años después. MAIDAVALE es una banda a la que tengo un especial cariño, y que llevo siguiendo desde sus inicios, No en vano esta era la 6º vez que las veía en directo. Con una ambientación completamente psicotrópica, y envueltas en humo como las bandas precedentes, la de Estocolmo ofrecían un show suave y experimental, algo que bien siendo una constante en la evolución de su sonido.

Llegaba la hora de una de las bandas que mas me apetecía ver, VILLAGERS OF IOANA CITY llevan haciendo bien las cosas un tiempo, y todavía no había tenido la oportunidad de verlos en directo, por fin me iba a quitar esa espina. Ubicado en el ‘foso’ junto al escenario, fui testigo de como preparaban su puesta en escena el combo griego. Su cristalino sonido y una acertada iluminación hacían que la banda desplegara todo su potencial, tanto en su lado más pesado, con en su faceta más folk. Técnicamente irreprochables, pero con un show algo frio, que me dejo con los sentimientos encontrados. Logrando transmitir toda su magia y haciendo ‘viajar’ a un público que cerraba los ojos y balanceaba suavemente su cabeza, pero también golpeando con toda la energía, en contraste con los momentos en los que la gaita tomaba el protagonismo, ahí, el jardín del Edén se abría ante nosotros. No defraudaron y cubrieron mis expectativas como una banda destacable, a pesar de que me quedé con algunas ganas de que me emocionaran más. Eso, unido al echo de que no pude terminar de ver su actuación, ya que el show de los italianos HUMULUS iba a comenzar, lo dejo como una cuenta pendiente que me quitaré en el futuro.

De vuelta al pequeño escenario Vulture Stage, compruebo el tirón que tienen HUMULUS entre el público. La sala abarrotada de gente esperando los viajes de blues pesado del trío. Y estos, sin duda, no defraudaron. Otra banda que habría merecido un escenario mejor para transmitir todo su potencial, pero que, en lugar de amedrentarse, desplegaron todo su arsenal de riffs humeantes en show solvente y emotivo.

Con los complicados horarios del sábado y el fantástico show que estaban ofreciendo HUMULUS, me fue imposible acercarme a ver BLACK RAINBOWS en un Canyon Stage hasta la bandera de gente. Imposible tarea, por lo cual era el momento adecuado para refrescar la garganta con unas cervezas y tomar posiciones en el Desert Stage para ver a una de mis bandas favoritas. Con el sabor agridulce que me había dejado el pasado agosto en el Festival Aquamaria, aquí esperaba redimirme. Siempre que he visto a Colour Haze me han llevado al éxtasis, y con la ausencia de Philip, sin teclados, ese último show me había dejado con ganas de más. Aquí con la actual formación al completo, los muniqueses, volvieron a hechizar a un recinto en el que ya no cabía mas gente. COLOUR HAZE ha perdido a su bajista de toda la vida, pero sigue vivo y gozando de una salud magnífica. Con la incorporación de Mario Oberpucher al bajo la banda suena ahora pesada, sin que esto signifique que los pasajes de psicodelia ensoñadora no aparezcan en sus shows. COLOUR HAZE es una apuesta segura en cualquier festival, y en Amberes con corroboraron cum-laude mostrándose como una banda conectaba y que se estaba divirtiendo.

Sin tiempo que perder, los belgas ATOMIC VULTURE, me llamaban al Vulture Stage con el inicio de su show. Otra banda a la que tenía muchas de ver y que tras su notable show en Desertfest Amberes, no me defraudaron, cubriendo todas mis expectativas. Una banda cohesionada que golpea con riffs poderoso con una actitud a prueba de bombas, pero que también sabe poner la pausa en sus embestidas, para proporcionar buenos momentos llevándonos de ‘viaje’.  Otros que no defraudaron, y que a buen seguro hubieran brillado mas en un escenario más grande, porque méritos para ello, tienen.

Antes de regresar al escenario principal para la actuación de COLOUR HAZE, encontré un hueco para deleitarme con el doom atmosférico de SUNNATA. Los polacos, fieles abanderados de la escena pesada de su país, ofrecieron una actuación en la que los trascendentales pasajes meditativos convivían con esas embestidas de pesadez. Un bajo portentoso y una atmósfera humeante haciendo el resto entre las monocromáticas luces azules. Si bien no es de mis bandas favoritas, tenía mucha curiosidad por ver cómo se las gastaban sobre un escenario. El tener la mente abierta musicalmente siempre me ha proporcionado emotivos momentos, y tras ver la mayor parte de su actuación, me arrodillo a buen hacer. Por poner un, pero a su actuación, un mayor volumen a las voces hubiera aportado brillo a un show terrorífico a la vez que cautivador, en el que mostraron todas sus cartas, con episodios desgarradores de sludge pegajoso contrastando con sus momentos más psicotrópicos.

Ya solo quedaba una banda en esta larga e intensa jornada de música pesada, mi día acabaría con la actuación de KADAVAR. Una banda que tiene el cariño de miles de fans fieles a sus aquelarres sonoros. Con su guitarrista y cante Lupus, mostrando un nuevo look, con gran parte de su clásica melena ausente, el trio se situaba de su forma tradicional sobre el escenario. Lupus a la izquierda, Simon a la derecha y la batería elevada de Tiger presidiendo el escenario. Con esta típica disposición sus habituales riffs no tardaban en hacer acto de presencia para poder el recinto patas arriba. De alguna manera yendo a lo seguro, optaron por un repertorio clásico, en el que los KADAVAR mas primitivos y ortodoxos, hacían las delicias de sus incondicionales. Solventes y al igual que COLOUR HAZE, con la fiabilidad alemana, ofrecieron un destacado show.

Así concluía una segunda jornada de festival que nos había proporcionado alguna grata sorpresa, varias confirmaciones, y ninguna decepción respecto al guión previsto. Era tiempo de apurar la última cerveza en el concurrido after-party para posteriormente y tomar el camino de regreso para un merecido descanso.

Todas las fotos en nuestro facebook

Reseña: CANYYN.- ‘Canyyn’

Con la madurez de una banda consolidada, CANYYN compone un álbum que no parece ser el debut de una banda, ya que la calidad y maestría en la composición de los temas, y una correcta ejecución, hace pensar que estemos ante un álbum de una banda veterena. Conjuntados, sus tres miembros, desgranan canciones de heavy-blues crudo y primitivo, a las que enriquecen con torrentes de riffs Stoner-doom. Su inequívoco aroma a 70’s, no impide que la banda abofetee al oyente con el descaro y la fuerza de sus riffs. Impregnando sus canciones con sustancias psicotrópicas, las mismas se desarrollan casi a modo de jam, pero CANYYN consigue ensamblarlas con destreza con infinitas texturas y rangos dinámicos, para hacerlas fascinantes. Buenas voces derrochando garra, solos asesinos y un poderoso y pesado ritmo, son el tridente que les da la gloria. Sonidos de la vieja escuela difuminados por embestidas stoner de suma virulencia se codean con momentos de puro heavy rock sudoroso en los que el trio inserta infinitas texturas y rangos dinámicos, reflejando sus influencias. Un magnífico debut que esperemos sea solo el preludio de una brillante carrera, talento, no les falta. El trío se siente cómodo componiendo temas largos, ahí es donde se deja llevar por sus instintos, para sacar todo el talento que atesoran.  Aquí el rock ácido se viste con harapos Stoner para celebrar una fiesta de rock directo, porque sus temas son crudos y narcóticos, pero también divertidos. Este debut es de esos álbumes que te atrapa, derrochando sentimientos y golpeando tus neuronas provocando un trance narcótico, del que no querrás escapar

CANYYN son:

Dan Rovak – Voz y bajo
Mike Fetzer – Guitarras, coros
Dan Schergen – Batería

El álbum ha sido producido por CANYYN y Paul Aluculesei, mezclado por Paul Aluculesei y Mike Fetzer, masterizado por Carl Saff, con un arte de portada obra de Jocelyn Wayer y un logo de  Steven Yoyada.

‘Bring me down’ nos deja claro a las primeras de cambio por donde camina el sonido del trio de Illinois. Fuertes ganchos de heavy-blues y hard rock suben la temperatura envueltos en un manto Stoner. Aquí, los potentes riffs y sus atronadores tambores nos ofrecen momentos llenos de crudeza que beben del inagotable manantial de los 70’s. Con la fuerza de una banda Stoner contemporánea, CANYYN crean un corte vintage con elementos modernos de la escena pesada, pero con unas entrañas de hard-blues primitivo. En la primera impresión el trabajo de las voces golpea mis neuronas. Crudo, pero efectivo, el tema me invita a seguir explorando. No faltan los guiños lisérgicos en un tema que en sus siete minutos nos ofrece distintos alicientes sonoros.

Tras la aplastante apertura del corte anterior, ‘Wages of sin’ nos invita a explorar insondables espacios de blues psicodélico. Una atmósfera viscosa y con aroma a pantano, sirve de espacio para desarrollar el amor por el blues que se percibe en la mayoría de las canciones. Con ese espíritu 70’s, el trio, salpica de solos ácidos y tema con unas entrañas impregnadas de psicotrópicos. Narcótico, pero pesado, la canción se desarrolla entre pasajes vocales llenos de sentimiento y fuerza. Sólido y envolvente, sus ganchos heavy-blues, te abofetearán con la garra y fuerza que contiene cada acorde y cada riff.

Con un sonido más contemporáneo, ‘Crush your bones’ golpea con sus rifss Stoner para, como su propio nombre señala, aplastar tus huesos. Mostrando su lado más pesado, su base Stoner-doom, se adereza con buenos solos asesinos, creando un tema arrollador.

La apertura heavy-rock de ‘In Deep water’ noes solo un espejismo de lo que nos encontraremos en sus surcos. Con un carácter hipnótico, CANNYYN golpea una y otra vez repitiendo el mismo riff. Estribillos pegadizos y embestidas de fuerza, van construyendo un corte Stoner de alto octanaje. Uno de esos temas capaces de provocar esguinces cervicales y que deja exhausto al oyente. Turbio y difuso, aquí el sonido de la banda se aleja del blues y la psicodelia para golpear con contundencia.

Los nueve minutos de ‘Through the leaves’ retoman los genes psicodélicos de los de Illinois. Envolvente y con una neblina difusa, el tema se construye sin prisas. Buenas voces nos llevan a un espacio sonoro crudo y primitivo. Aquí la banda se siente cómoda siguiendo los estándares de los pioneros del heavy-blues de los 70’s. Tosco, pero con el suficiente poder de seducción como para atraparte en unos surcos llenos de psicodelia pesada y hard-rock. Su pegadiza armonía es otro de los avales de uno de los cortes más fascinantes de un debut impactante.

Facebook

Instagram