KEY MACHINE.- «Revival»

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Banda canadiense formada por  Gabriel (Voz y armónica) Paul (Guitarras) y Jordan (Percusión).

Veinte minutos de blues ácidos hasta las trancas. Temas llenos de tensión vocal, como si de una revisión comptemporánea de algunos clásicos se tratara.

En «Burning the candle at both ends», sobre una base de blues y a través de atmósferas lisérgicas, KEY MACHINE caminan  entre reverberencias caleidoscópicas, con una conclusión difusa en su ritmo, vislumbrandose ecos zeppelinianos.

Recordándonos los sonidos más ácidos y sosegados de finales de los sesenta. «Oh  mother» se convierte en el tema más destadado del disco. Un plácido y melancólico blues humeante en el que subyacen ecos de Hendrix o de bandas como Trapeze. La belleza a través de un viaje en el tiempo a épocas de cambios musicales y sociales.

KEY MACHINE tiene registros retro rock con sonido vibrante. «Walk the land» se inicia con riffs pegadizos, tensión, y una fuerza que se va oscureciendo hasta internarse en una neblina de la que la banda sale con una instrumentación bien calibrada.  Unas dimensisones sensoriales tras un muro que es traspasado con gran efecacia, con efectos de guitarras distorsionadas.

«Travelin’ son». trascurre sobre atmósferas oscuras, apacible, gratificante. Un jardín que despierta los sentidos, placentero, y no exento de cierta sensualidad. Manteniendo la tensión y levantando el vuelo guiado por unos coros repetitivos. Calidez vocal, densidad, y sutileza. 

Un gratificante momento de introspección ofrece «REVIVAL», con  momentos tonificantes y momentos revitalizantes que nos magnetizan con el péndulo del blues balanceandose en todo momento a lo largo de sus cuatro temas. 

 

KOSMODROM.- «Gravitationsnarkose»

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Banda alemana formada por Matthias (Ggitarra) Timo (guitarrra) Hechti (bajo) y 
Felix (batería).

Su segundo disco, «GRAVITATIONSNARKOSE», producido por la propia banda y por Hermann Utz, fue grabado en Recording Hill Studio, Schönsee , correspondiendo la mezcla a Hermann Utz así como la masterización a Beyerlein en Stem Masters. 

KOSMODROM nos invita a un viaje intergaláctico a través de nueve cortes de psicodelia pesada espacial. 

«Funkgrat» despega bajo acordes de guitarra fuzz, con tonos funky, para zambullirse en una exploración heavy-psych, de tintes interplanetarios.

A paso lento la nave alemana va avanzando a ritmo de bajo lento en «Flourishing sunset», atravesando tormentas de meteoritos a su paso con pesados y acelerados riffspara volver al estado de ingravidez con suaves pasajes de psicodelia.

Los efectos inundan «Gratationsgezeitennarkose»  y nos damos cuenta que el infinito es nuestra visión. Los golpes de bajo nos despiertan del letargo, para una hipnósis lisérgica mientras simos surcando el firmamento. 

«Innerspeaker» nos despierta de nuestro estado de hibernación a golpe de stoner entrelazado con elementos heavy-psych surcando territorios inexplorados por nuestra conciencia.

KOSMODROM ya nos demostró en su disco debut su gusto por la alternancia entre la psicodelia más espacial, con tonos enérgicos de stoner más exhuberante. Así lo hace en «Buddhafuzz». ritmos que se repiten voluptuosamente.

A ritmo de batería y bajo con la misma extructura, se van sucediendos los finos y apacibles punteos de guitarra, para irrumpir con toda su potencia los riffs más densos que puedan habitar en el espacio esterior. Con esta premisa «Realitätskontrolle» coquetea levemente con unas gotitas de rock retro para aderezar esa explosiva menzcla.

Esa misma receta la vemos reflejada en «7».   Escueto título para un corte que es una repetición de riffs fornidos que decaen en la calma para cual ave fenix renacer de sus cenizas en una espiral sónica que no se detiene ante nada.

«Funkstille» muestra el lado más floydiano de KOSMODROM. Los dulces acordes de guitarra sirven de bálsamo ante las embestidas anteriores.

Asímismo «Aquila» cierra «GRAVITATIONSNARKOSE» con una aparente sutileza en atmósferas psicodélicas que se ven alterados por pequeñas momentos de pesadez y exhuberancia sonora, regresar a la calma y al sosiego. Bellísimo tema.

 

https://www.facebook.com/KosmodromBand/

 

THE SLOW VOYAGE.- «Time lapse»

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Banda chilena compuesta por Freddy (Guitarra y Voz) Rodrigo (Guitarra y segunda voz) Camila (Bajo) y Mauricio (Bateria). «TIME LAPSE» fue grabado, mezclado y masterizado por Pablo Giadach en Estudio Lautaro. El album fue lanzado por la propia banda el pasado noviembre y ahora es publicado por Necio Records.

Apacible y delicado viaje a través de atmósferas psicodelicas de tintes interplanetairos.

«All the days», el tema que abre el trabajo ya nos muestra el camino que sigue la banda. Multitud de efectos y pedales con ambientación espacial. Un tema dinámico e hipnótico con multitud de paseos a lo largo del mástil.

Neo-psicodelia más tradicional, incluso con un lado indie, aparece en «Close your eyes». Suave, gratificante, narcótico pero envolvente a la vez. 

Los territorios del kraut-rock más espacial e hipnótico  son también transitados por los chilenos en «Will you be back tomorrow». La guitarra fuzz toma el protagonismo.

Manteniendo esa estética espacial «Wake up» usa cánones más indies como lo hizo en «Close your eyes».

«Take away» es un corte plagado de psicotrópicos con los que THE SLOW VOYAGE exploran mares de post-rock en los que la melancolía su vuelve más lángida.

Cierra «TIME LAPSE» un corte más contundente, en lo que es una exploración de psicodelia pesada, con tintes garajero.

Un disco bastante completo, que demuestra que por tierras de Suramerica continuan saliendo más y banda formaciones alternativas que practican estilos espaciales llenos de lisergia con gran brillantez. 

https://www.facebook.com/theslowvoyage/

BLACK RAINBOWS.- «Pandaemonium»

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Tercera entrega del trio romano BLACK RAINBOWS intregado por Gabrielle Fiori, de la mano de su sello Heavy Psych Sounds.

PANDAEMONIUM, aún siguiendo una fórmula parecida a sus discos precedentes, suena más maduro, sin que ello implique la pérdida de personalidad y la ausencia de las distorsiones a las que nos tienen acostumbrados y que forman parte de de su identidad. Un disco nada anonido con multitud de riffs retro-stoner. Así abre «Sunrise». Una locución espacial da paso a una espiral de sonidos retro, que van avanzando a territorios heavy-psych con tintes espaciales. Al tema no le falta la cadencia de las resonancias proto-punk de Detroit.

Esos ecos son mucho mas nítidos en «High to Hell». Una aposinadora rítmica evocadora de MC5. Sonido sucio, difuso, que avanza por la atronadora cadencia de su bajo. El lado más bestia de BLACK RAINBOWS.

El stoner más tradicional hace acto de presencia en «The sacrifice». Riffs arenosos con todas las peculiaridades de la banda. Contundente e interplanetario a la vez.

La maquinaria en la más pura vena Hawkwind, se pone en funcionamiento. «Grindstone» está lleno de tubulencias espaciales, distorsiones, fuzz por doquier. Un corte difuso en su ejecución. Toda la basura espacial choca contra nuestra cabezas sin que podamos huir de la embestida en un acercamiento al doom.

La psicodelia añeja proto-garaje es evocada por «Supernova & asteroid». Los guateques de finales de los sesenta se llenan de psicotrópicos bajo un hipnótivo ritmo de bajo. Simple pero efectivo.

«Riding fast ‘till the ende of time» aparece lleno de energía y sudor. El proto-punk más sucio hace acto de presencia con ácidos punteos fuzz y ritmo stoner. Las distorsiones difusas hacen el resto. 

La banda va mutando la propuesta sonora a su antojo en una serie de idas y venidas y cambios de registros.

Retomando la esencia Hawkwind. «I just wanna fire», parte con calmadas armonías psicodélicas para zambullirse en atmósferas espaciales donde los efectos y distorsiones alcanzan un sonido denso y espeso. 

Reconozco que en esa faceta es donde más agusto me encuentro. El aturdimiento es más contenido que en discos anteriores, o simplemente es la inmunidad al virus tras haberlo padecido anteriormente. O quizás el uso armónico de Gabrielle se presenta más maduro, no lo sé. Cada oyente deberá hacer su valoración a este respecto. 

«The abyss», sirve de lucimiento a los desarrollos armónicos de la guitarra, con sus dos guardianes a los flancos.

PANDAEMONIUM concluye con el regreso a la psicodelia espacial de la que tanto gusta la banda. «13th Step of pyramid» se inicia relajante, calmado, cadente. Los efectos se suceden sin fin bajo un clima narcótico, grandilocuente, lento pero incisivo. coqueteando nuevamente por fronteras doom astrales.  

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VUG.-VUG

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Publicado el 13 de abril en LP y CD de la mano de Noisolution Records.

VUG es el álbum debut de la banda de hard-rock del mismo nombre, con  sede en Berlín formada  por viejos amigos. Max Raine (guitarra), Philip Hennermann (bajo) y Felix Scholl (guitarra, voz) y por Nick DiSalvo (batería)

Reunido en los sótanos de Neukölln en 2015, VUG desarrolló rápidamente un sonido de rock pesado y melódico que se sentiría como en casa en la capital escandinava del rock de Gotemburgo. La banda ya tenía una historia diversa de punk, stoner rock y doom de sus miembros en el pasadoivo. Sin embargo, su objetivo siempre fue simple y atemporal: hacer música a alto volumen, pasar un buen rato sin tener en cuenta las etiquetas.

El disco fue grabado en directo en Mesanic Music Kreuzberg por Max Körich y masterizado  por Carl Saff.
El primero de los temas, «Lose», refleja una de las constantes del album. el espíritu de Hendrix revolotea por los temas..
Cortes compactos que guardan una estructura parecida, aunque tengan su propio argumento. partiendo de un espeso hard-rock a través de finos solos de guitarra a modo de liberación con la sensación de quedar exhausto tras romper las cadenas.
Suaves acordes de guitarra introducen «Garden», el comfort y el sosiego da paso a un riff retro. La voz netamente hendrixiana cabalga en una tensión contenida. todo un «tira y afloja» por la hegemonía entre una guitarra ácida y un ritmo netamente setentero.
La versatilidad de VUG hace que transiten por caminos psico-progresivos con reconfortantes voces y armonías. «Prophecy» es un tema embriagador en el que se vislumbran ecos de bandas como Wishbone Ash en sus acordes y melodías. 
Al margen de los buenos solos de guitarra hay algo que según vas escuchando el disco queda más patente. La importancia del bajo en gran parte de los temas es vital. Si DiSalvo imprime una fuerza descomunal a los temas con sus baquetas, el domino de Felix de las cuatro cuardas es innegable. Solo basta detenerse en «Awaken». con pinceladas bluseras, con psicodelia. Con aires vintage, el corte tiene una cadencia en la que queda claro quien ostenta el control. Esto no impide buenos solos de guitarra.
Con un extasiante comienzo, «Poseidon» está lleno de dulzura. Un ritmo marcado por ese bajo subyacente y esa batería que ordena la subida de tono del tema. Como si de una reencarnación de Hendrix (en la voces) en un stoner del siglo heredero de los pioneros del proto-metal de los setenta.
Insisto en los registros vocales del mago de Seattle,  esta vez en versión germana. «White room» vive de las distorsiones y efectos  a un ritmo acelerado y frenético.
Cierra el album, el tema que da nombre al mismo y al propio grupo. «Vug». Con apariencia de blues psicodélico nos encontramos un caleidoscopio burbujeante en el que existen grandes desarrollos instrumentales. Ritmos setenteros que suben y bajan, llenos de matices. Algún coro con falsete nos sorprende en la lejanía.
Un completo trabajo en el que se reflejan las inquietudes de la banda. Una vocación de hacer música como divertimento. Siempre dije que cuando un músico disfruta, ese goce lo transmite al oyente. Creo que aquí tenemos el ejemplo. Sin grandes pretensiones, los temas van a merced de las olas, aguantando las embestidas, y disfrutando de su sosiego. Como si una travesía desde la cresta más incipiente hasta la fina playa de arena más solitaria. 
Disco recomendable para los amantes de los sonidos 70’s.