Reseña.- KANAAN.- «Odense Sessions»

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«ODENSE SESSIONS» es un absorbente ejercicio sensorial que nos atrapa en una dimensión desconocida con un gratificante resultado. Cuatro largos temas con vocación de jam de difícil descripción que se desenvuelven con soltura en espacios netamente heavy-psych con algún adorno espacial y que reflejan un viaje astral que sobrevuela la fría tundra. Su contenido es toda una oportunidad para dejarte llevar por los sentidos en esa estimulación sensorial que cada acorde, cada ritmo cada riff nos provocan.  siempre magnéticos y hechizantes, cada tema es una oportunidad para la relajación y la introspección. Absorbentes y atractivos, sus cuatro temas gozan de una calidad que muchos quisieran para si. Aquí no vas a encontrar momentos que agiten tu cuerpo, pero si, numerables espacios donde desarrollar toda la sensibilidad que la música puede aportar. En cada tema se describen coloridos paisajes en construcciones libres que no olvidan momentos jazz y ritmos kraut. De alguna forma, alejándose de lo mostrado en su álbum debut, los noruegos, con la inestimable colaboración de Jonas Munk (Causa Sui) se dejan llevar por sus instintos mas primarios en la libre creación de estas improvisaciones que acaban convirtiéndose en cuatro fantásticas canciones para el deleite de los oídos mas sensibles. Toda la épica contenida en los surcos de «ODENSE SESSIONS» es una muestra de que KANAAN evoluciona sin frene hacia nuevos escenarios creativos que a buen seguro, nos seguirán dando buenos momentos para el goce de los amantes de la psicodelia.  

kANAAN lo componen Ask Vatn Strøm (guitarra), Ingvald André Vassbø (batería) y Eskild Myrvoll (bajo), y el álbum se encuentra disponible vía El Paraiso Records.

En «Seemingly chingeless stars», partiendo de susurrantes acordes psicodélicos el corte va evolucionando repitiendo sus acordes. Elevándose con calma las guitarras van soltando trazos que colorean un apacible espacio de reconfortable lisergia. Añadiendo intensidad paulatinamente sus tonos místicos se engrosan dentro su hipnotismo innato. Una dupla de guitarras colorean con bellas y misteriosas melodías el tema creando un estado de expectación que nos hace pensar que algo puede suceder.  Una lenta metamorfosis nos invade mientras todo va fluyendo con naturalidad y eficacia bajo una lograda instrumentación que me evoca a momentos Causa Sui. En el horizonte los espacios de narcótica psicodelia pesada instrumental se adornan con algún momento de sinfonismo creado por los teclados. Persistentes efectos en su parte final generan un estado catártico con un nítida vocación espacial.

Mas pesados en sus riffs, «Of raging bilows breaking on the gorund» huele a stoner-reto. Con una cadente batería y una pegadiza melodía el corte se muestra más asequible que su predecesor. Tras la intensidad inicial el tema desciende a brumosos pasajes heavy-psych susurrantes y cautivadores. Aquí la banda se deja llevar por una jam en la que todo sucede con calma. Sin perder el hechizo el corte pasa por momentos más turbios. Las guitarras se retuercen serpenteándose y con contoneos a través de elegantes solos atrayentes llenos de misterio. En un segundo plano un magnífico bajo aporta un magnético aura en cada uno de sus acordes mientras las guitarras juegan con efectos creando un caleidoscopio multicolor en el que las formas cambian su estructura.  En un segundo plano la armonía se repite insistente, recuperando la fuerza y pesadez inicial.  Es tema refleja que estamos ante grandes músicos creando una gran música haciendo que la estructura del tema se deja llevar por una jam en la que cada miembro se siente libre antes de regresar al origen para recuperar la estructura. 

Con retazos y acordes que surgen de la nada, «Vacant spaces», el tema parece surgir de la nada como gotas de rocio en la mañana que nacen y desaparecen evaporándose.  Las guitarra juegan en dos planos diferentes lo que aporta consistencia al tema, mientras el bajo con sus tenues acordes nos introducen en insondables espacios psicotrópicos. Bellos y reconfortantes, tratan de aportar luz a esa tenue penumbra en la que vio la vida. Una psicodelia ensoñadora y misteriosa que se deja llevar por un camino alejado de lo terrenal en un magnético mantra que nos acaricia y reconforta incrustándose en nuestros sentidos.  toda una terapia regresiva que hace huir de la realidad para transportarnos a nuevas dimensiones sensoriales. El tema supone toda una catarsis para los sentidos que absorbe la razón dejándonos flotando en un estado terapéutico de completo bienestar.    

Instalado en esos espacios en los que el vacío es el protagonista, «Urgent excursions to the tundrasphere» va describiendo la calma con algo más de dinamismo. un vivaz ritmo de batería juega su papel custodiado por los repetitivos acordes de las guitarras y un sutil pero imperturbable sonido de bajo.  Nuevamente las guitarras moldean el tema repitiendo desde distintos niveles un corte que evoluciona lentamente con su hipnotismo hasta llevarnos a nuevo estado de inconsciencia. Instalados en esa dimensión desconocida la música parece llevar de otro mundo para que solo primen las sensaciones que nos aporta. Todo fluyendo con acierto y naturalidad, sin rendijas, los noruegos dejan patente su calidad para crean esos mantos narcóticos.  Recuperando ritmos mas terrenales, las guitarras siguen explorando esa jam  infinita con una mayor intensidad y pesadez en su parte central. Aquí, los efectos espaciales hacen que se torne algo más perturbador para retomar la calma en su parte final con sutiles y apacibles acordes, dándonos la sensación de  que hemos alcanzado el nirvana. 

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Reseña: YURI GAGARIN.- «The outskirts of reality»

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Eramos pocos los que hace 7 años nos aventurábamos a sumergirnos en el debut de una banda desconocida con un nombre peculiar. ¿YURI GAGARIN? ¿Ese no era el astronauta? nos preguntábamos algunos. Pero resultó que ese nombre no era solo el del primer astronauta que visitaba el espacio exterior, sino que también era el de la banda de cinco tipos suecos que querían con su música emular las hazañas del cosmonauta ruso. Poco a poco la formación iba uniendo adeptos a su causa, especialmente con la publicación de su segundo álbum «AT THE CENTER OF ALL INFINITY» con el que consiguieron gran popularid con su apuesta de rock espacial. Ahora, cinco años después, nos llega «THE OUTSKIRTS OF REALLITY». Todo un viaje sideral a los confines del universo a través de cinco temas en los que dejan patente que están al frente de la nave de la psicodelia pesada espacial contemporánea. Seguramente estamos ante el mejor álbum del género del presente siglo. ¿Una obra maestra? supongo que habrá opiniones para todos los gustos, pero de lo que no cabe duda es que YURI GAGARIN han echado el resto en este álbum. Una odisea espacial en la que todo sucede a la velocidad de la luz sobre espacios siderales que toman ritmos kraut que nos golpean con la fuerza de un gigantesco asteroide. Con muchas reminiscencias de Hawkwind en su sonido, recrean un relato futurista en el que las guitarras aportan altas dosis de psicodelia pesada sobre la exuberante instrumentación. Aquí todo está hecho a lo grande, desde los apabullantes desarrollos instrumentales hasta la pesadez stoner. Un álbum en el que YURI GAGARIN llevan su sonido al límite trasladándonos a una nueva dimensión sensorial.  Sinuosos, elegantes, hipnóticos, sus cinco temas nos introducen en nebulosas siderales que nos atrapan como un agujero negro del que es imposible salir. Un paseo por los sonidos de la kosmiche-musik que hace décadas exploraron Neu! o Cluster, sobre estructuras stoner mas propias de bandas como Monkey3 en una conjunción efectiva y proporciones descomunales. Simplemente,  I M P R E S I O N A N T E.

«THE OUTSKIRTS OF REALLITY» para que todo sea perfecto, cuenta con una maravillosa portada obra de Påhl Sundström y está disponible a través de Kommun 2 Records y Sound-Effect Records

«QSO» es todo un torbellino sonoro con un ritmo que percute endiabladamente sobre el que la guitarra incia su particular odisea. La ambientación espacial se desarrolla a la velocidad de la luz con la maquinaria llevando sus revoluciones al límite. En ese tránsito,multitud de efectos atraviesan campos de meteoritos en un auténtica tormenta interestelar. Poderoso, pesado, pero sin perder su aura psico-espacial, la banda adorna el tema con exóticos solos que contrastan con ese incisivo ritmo kraut que sigue percutiendo con virulencia.  Todo un viaje hacia el infinito sideral  en busca de nuevas formas. Hipnótico pero esplendoroso, y con una densa instrumentación, el quinteto consigue el equilibrio entre las nebulosas perturbadoras y la elegancia de esos elocuentes e incesantes solos de guitarra. el tema nos da la sensación de que el ritmo vaya a hacer explotar la maquinaria de la nave nodriza en su odisea. Tras siete minutos de intensidad extrema, el vacío ingravitatorio se muestra ante nosotros con susurrantes pasajes que contrastan con la fuerza mostrada anteriormente. Como si alunizara en un nuevo mundo inexplorado, el tema acaba disipándose en la inmensidad sideral. 

De nuevo la batería comanda y dirige «Oneironaut». Un tema en el persiste ese ritmo kraut entre las nebulosas creadas por los sintetizadores. Las guitarras crean misteriosos pasajes siempre manteniendo viva la expectación de por donde se dirigirá el tema. Aquí los pasajes heavy-psych aparecen evolucionando nuevamente con cada instrumento ejerciendo con solvencia su cometido. Guitarras situadas en dos planos paralelos y los sintetizadores poniendo es toque de ciencia ficción. Todo un relato futurista que no reniega de los magnéticos y reconfortables pasajes de guitarra que se sumergen en escenarios más propios de la kosmiche-music tradicional sin ruborizarse. Emulando a los pioneros electrónicos alemanes, pero en esta ocasión con aspecto más novedoso y contemporáneo. A pesar de la repetición de su estructura, el tema no resulta nada monótono, gracias a la variedad y riqueza de los elementos que contiene. Trece minutos de odisea por insondables espacios que culminan con una huida hacia adelante con la maquinaria la límite de sus revoluciones.

«Crystal dunes» se muestra cadente y fresco, sin salirse de la innata vocación psico-espacial que tan bien sabe ejecutar YURI GAGARIN. El el corte encontramos elementos progresivos adornados con exóticos ornamentos generados por esas atractivas guitarras. Instalados en espacios más terrenales, la conjunción del espacio sideral y de un mundo más terrenal se refleja con la complejidad de una estructura cambiante que conjuga ambos mundos. Siempre mostrándose sólidos y fornidos la base rítmica del tema no pierde un ápice de fuerza mientras las guitarras resultan incisivas y repetitivas. La calidad de la banda permite que coloreen acordes de formas constante mientras los teclados arrastran el corte a una nueva fase de intensidad de la que consiguen salir airosos.

Alejándose de la construcción de un tema de larga duración, «Laboratory», con su algo menos de cuatro minutos, sirve de interludio. Sus efectos, más propios de una banda sonora de ciencia ficción construyen ese espacio de pausa. Un corte intrascendente que solo sirve de paréntesis, sin más.

Para cerrar, «The oukirts sof reality» se constituye en una nueva odisea espacial con una exuberante instrumentación que deja una estela de efectos con inagotables solos de guitarra. Unos solos, que logran salir con soltura de la bacanal sonora. Generando una sensación de vértigo, y sucediendo todo a gran velocidad, el tema mantiene sus pesados ritmos y todo su vigor. Una solidez que se complementa con pinceladas en forma de solos de guitarras que generan un caleidoscopio psicodélico en medio del frenesí en el que sucede todo. La belleza aparece entre las constantes tormentas de meteoritos generadas en ese viaje hacia el infinito. Un tortuoso tránsito en el que nada detiene la sólida maquinaria sueca. Imperturbable en su propósito, siempre miran hacia adelante hasta la obtención del alunizaje final.

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Reseña: VESSEL.- «Vagabond blues»

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«VAGABOND BLUES» es el tercer trabajo de la banda australiana VESSEL. Una formación desconocida para mí hasta este momento, y que me ha sorprendido por la solidez de los temas que contiene su interior. Un claro ejemplo que los ecos desert-rock no tienen fronteras. Aquí encontramos una bocanada de fuzz como pocas veces podemos encontrar. Un sólido trabajo que según va avanzando en sus temas, sin perder su esencia, se modula a momentos más psicodélicos y bluseros.  Fuertes ritmos nos invaden con unas cautivadoras voces y unos virulentos tambores que hacen que el ritmo no cese en ningún momento. Siempre ágiles, sus cegadores riffs no hacen sino aportar  momentos grandiosos.  Pesados pero frescos, sus contagiosos temas encuentran siempre la forma de llegar al oyente. A pesar de esto, su aparente sencillez y efectividad es solo la punta del iceberg de la calidad que sus surcos contienen. Su bajo marcial no baja jamás la guardia en su propósito de golpearnos con sus crujientes riffs. Cegadores, y llenos de épica sus tema se interconectan en un propósito  único. Cadente y misteriosos,  con algún eco Sabbath, el legado de bandas Monster Magnet o Truckfighters está muy presente en sus composiciones. Ésto no supone nada nuevo, ya que son muchas las bandas que siguen esa estela, pero cuando se tiene la capacidad de asumir como propio ese legado para moldearlo a un estilo propio, el respeto lo tiene ganado. «VAGABOND BLUES» es de esos álbumes que tras la primera impresión te invita a nueva exploraciones en la que salen a relucir ricos matices no descubiertos en la primera escucha. De hecho, según uno va escuchando cada uno de los tema ve encontrando que nada es tan lineal como parece, ya que los ecos del desierto se van convirtiendo en temas de psicodelia pesada en los que el blues tiene un gran protagonismo. No dejen que los árboles te impidan ver el bosque, porque tras su apariencia desert-rock se esconde un tesoro de blues psicotrópico de muchos kilates en los que puedes encontrar chamánicos momentos doorsianos o vibraciones de los primeros setenta.

«VAGABOND BLUES» está disponible vía Majestic Mountain Records

«Vagabond blues» -Tema con gran cuerpo y riffs stoner-retro, con registros vocales hard & heavy entre una cortina de fuzz. Cabalgando con frescura y potencia su bajo marcial y los ejercicios estilísticos de la caja de ritmos atraviesan entre sus vibraciones entre su difuso sonido.

Con una cadente batería y la guitarra difusa que ya hemos escuchado en el primer corte, «Twenty twenty» con una autopista de fuzz el camina camina con toda su pesadez bajo pegadizos ritmos. La voz arrastra las ondulaciones de la guitarra. una serpenteante sucesión de subidas y bajadas construyen un corte que no se sale de los límites marcados. Si bien, estos límites son explorados con constantes oscilaciones. Con la mirada al frente, el tema avanza veloz como si nunca fuera a llegar a su destino. 

Con oscuros y misteriosos acordes, «Atacama», en una línea Sabbath, crea una humeante atmósfera a través de un sonido borroso. un tema instrumental que genera un clima de misterio en el que los pasajes lisérgicos son los protagonistas.  En su parte final todo se vuelve más nítidos con pausados y lentos pasajes psicodélicos con efectos revoloteando en una mutación desert-rock hacia los ecos puramente heavy-psych.

Manteníendo la sombría atmósfera del corte anterior, «Red Witch» el blues hace acto de presencia. Medidos pasajes  generan una calma tensa que acaba quebrándose a ritmo de blues-rock stonerizado. Una encrucijada que combina el blues de garito de carretera con los ásperos riffs del desierto siempre bajo nebulosas humeante en las que los efluvios de los pantanos afloran borboteantes.

«Dark the light» nos ofrece otra andanada de fuzz difuso con armonías vocales que se balancean entre el blues y el heavy-rock. Sin dar ningún rodeo el tema tiene claro su objetivo.

Si en los primeros temas nos encontrábamos a una banda netamente desértica, en «The void tempest», con sus casi ocho minutos vemos que los pasajes lisérgicos son predominantes. Aromas pantanosos de los que surge una mesiánica voz a la que suceden magnéticos desarrollos heavy-psych. Intoxicantes y envolventes, nos encontramos una curiosa dualidad entre momentos que me recuerdan a The Doors fusionados con cualquier banda de stoner ortodoxo. Los manglares se exploran con una acertada y hechizante combinación de ese insistente fuzz con el blues. una cadencia que tiende a intensificarse hasta cegarnos por completo.

Cerrando el álbum, «The devil’s backyard» nos ofrece una nueva e interesante propuesta no contemplada hasta ahora.  Incorporando una voz femenina en registros semi-folk, y con unos acordes que me evocan el tema «Bouree» de Jethro Tull, (igual estoy hilando muy fino, pero…) conjugan estos novedosos registros con gruesos riffs presididos por una aura mística. Melancólicos coros y unos acordes en esta ocasión más pausados, consiguen un atractivo resultado. Dando una nueva vuelta de tuerca a su originalidad, generan momentos que rozan el psycho-doom más pausado. unos pasajes que ornamentan con tonos exóticos. El resultado es una bella liturgia con gruesos bordes en la que habitan por igual el folk, el doom y la psicodelia.

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Reseña: MOUNT HUSH.- «Mount Hush

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Mas de tres años después de que liberaran su jam «Interstellar Smoke», MOUNT HUSH publican su álbum homónimo con la advertencia de que debemos ponernos cómodos, en silencio y escuchar.  Combinando el poder puro de las montañas con su belleza mística y conduciendo el pesado blues psicodélico a un nuevo hogar nos presentan un álbum en el que la mística habita entre atmósferas apacibles para degustar desde la calma,  y es que estos chicos siempre han tenido algo especial. Lleno de guitarras fuzz, profundos sonidos de bajo y un penetrante órgano hammond, cada tema se adereza con unas cálidas voces que lo impulsan emocionalmente. Jams lisérgicas con el blues en sus genes y un cierto aroma a setenta consiguen ofrecer grandes momentos de la mejor psicodelia pesada contemporánea. Entre tormentas que condesan los sonidos para el deleite y relajación del oyente en espacios que a veces se acercan al sonido de The Devil & The Almighty Blues o All Them Witches y otras veces se dejan llevar por el sendero abierto por bandas como Colour Haze o Causa Sui, pero siempre haciendo guiños a los sonidos retro de los años setenta.  Manteniendo el espíritu de grabación en vivo y combinando con la composición no lineal de sus comienzos, aparecen nuevas cimas de montañas más allá del horizonte. Temas sólidos que avanzan con parsimonia envolviéndonos en una mágica burbuja que acaba dejándonos con ganas de más. Sírvete una copa de buen vino, pon la luz baja y disfruta del viaje al interior de los Alpes.

“The ascent” nos ofrece una sombría psicodelia a través de relajados acordes con una reconfortable voz. Desde el sosiego y casi recitando el tema evoluciona sigiloso entre atractivos pasajes de guitarra con un aura similar al de The Devil & the almigthy blues.  Los teclados le aportan ese tono retro tan característico dentro de un elegante envoltorio.

Algo más perturbador, “Black moon” con sus riffs retro acompañados por ese órgano vintage. Un peregrinar por aguas psicotrópicas con oscilaciones de intensidad retro-stoner bajo tenues atmósferas de las que emerge una voz cautivadora e intensa. Sin perder su vocación lisérgica esos riffs de corte retro imprimen fuerza y carácter. El tema se sustenta en una guitarra que, sin ser deslumbrante, es el verdadero gen del que nace todo el corte. Una atmósfera heavy-psych envolvente y por momentos difusa colorea de tonos ocres un tema que adquiere consistencia con una gran intensidad melódica.

Avanzando por atmósferas psico-progresivas, “Shinewater” se va construyendo a través de delicados pasajes en los que la penetrante voz imprime un aura mística al corte. Sumidos en un ambiente introspectivo, la psicodelia más magnetizante va fluyendo de ese manantial inagotable de bellas melodías. Ese innato toque psicodélico persiste sin aspavientos a lo largo del tema.  Sin perder su aura apacible los registros vocales nos traen el legado de los setenta por una senda ya transitada por bandas como All Them Witches.

“Young blood, old mountain», nace de poderosos y oscuros riffs stoner con un aroma añejo para ir dando cuerpo a uno de los cortes más pesados del álbum. Manteniendo los sombríos desarrollos, las melodías vocales se tornan más atractivas y pegadizas por la senda del rock de los setenta. Con una gran efectividad las voces se muestran de lo mas efectivas aportando un grado de fluidez entre los pesados riffs, dotándolo de una gran agilidad. Con un aura lisérgico la guitarra se muestra esplendorosa entre las nebulosas que aporta el sonido del órgano.  

Como tema más largo del álbum, “Summer song” muestra el carácter psicodélico de la banda. Los acordes de guitarra nos masajean con delicadeza mientras la cálida y reconfortante voz mantiene el clima de sosiego mientras la atmósfera en la que se desarrolla va explorando momentos psico-progresivos tomando prestados algún elemento stoner para dotar de cuerpo a los susurrantes pasajes instrumentales. He de destacar el grueso sonido del bajo entre el manto de los teclados en un sonido que se debate entre distintas capas mientras las guitarras se retuercen. Ritmos gruesos y juegos de voces con diferente vocación conviven en tema rico en matices que nunca pierde su carácter heavy-psych.

“Fuenf” nos ofrece otra mirada algo diferente gracias a la incorporación del sonido del saxo. Que aporta matices jazz-progresivo a un corte con cierto carácter kraut en sus ritmos. Modulándose entre atmósferas de neo-psicodelia y una estructura progresiva el tema se contonea moldeando sus formas. Sus lánguidas voces aportan un tono de bucolismo que se ve intensificado por el sonido de ese profundo órgano en segundo plano. La parte final se adentra en espacios siderales para acabar disipándose poco a poco.

Para cerrar el álbum, “Winter song” MOUNT HUSH toma la senda trazada por banda como Causa Sui con floridos y bellos solos de guitarra resplandeciente. Un magnético ritmo soporta los contoneos armónicos en un ritual de seducción que nos introduce en mágicos espacios llenos de belleza. Ecos Colour Haze que se nutren con ramalazos más propios del rock sureño llegado de los años setenta. Lo cierto es que el tema consigue atrapar al oyente por la suma belleza que contienen sus surcos. Un claro ejemplo del sonidos heavy-psych que podemos encontrar. Grandioso.   

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Reseña.- COOGAN’S BLUFF.- «Metronopolis»

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El veterano quinteto de la escena underground alemana continúa reinventándose en cada nueva entrega desde la publicación de su primer álbum en 2.007, lo cual es algo a agradecer. Cuando en un álbum encontramos vibraciones tan distintas como el kraut, el swamp-rock, el rock clásico, la psicodelia, el rock progresivo, el funky, el stoner,  el jazz o los ecos west-coast,  podemos pensar que COOGAN’S BLUFF han querido abarcar mucho, pero si te sumerges en «METRONOPOLIS» comprobarás que aquí todo fluye con la naturalidad que solo unos genios podrían crear este variado arco iris.  Todo un cuadro multicolor de estilos creados con esmero para que nada resulte aburrido. Una trama sonora que nos traslada sin que nos demos cuenta a diferentes estados de ánimo con momentos en los que la voz de Captain Beefheart aparece desde pantanosos espacios u otros en los que vemos reflejados a los Genesis más creativos, y hasta los ecos del sonido Canterbury tienen un espacio en este maravillosos álbum. Sí, evidentemente son estilos dispares, pero cuando se es capaz de conjugarlos de una manera tan efectiva, el resultado es simplemente grandioso. Misteriosos, floridos, relajantes, psicotrópicos, o divertidos, cada  tema nos ofrece una oportunidad para el gozo.  Una innovadora y cautivadora apuesta llena de frescura para el deleite de los paladares gourmet en el que probablemente sea su mejor y más ambicioso álbum.  

“Gadfly” nos ofrece la primera andanada con hipnóticos riffs envueltos en un manto de sonidos de teclados. Una imponente batería y la repetición de la armonía crea un magnético tema en el que las voces aportan un halo de misterio. Sobre riffs pesados la incorporación del saxo colorea un tema intenso y versátil que ondula constantemente hasta descender a espacios psico-progresivos más propios de décadas pasadas.

“Sincerely yours” es simplemente una joya de tema, que parte de campestres sonidos sureños y una acaramelada y cálida voz que nos masajea. Acordes acústicos y un maravilloso tempo se va construyendo un corte que bajo una acolchada instrumentación transcurre por sencillos acordes en un luminosos y esperanzador entorno. Transmitiendo una magia sureña, se añaden elementos sinfónicos que fluyen con naturalidad. La sencillez hecha canción. Si esto no te transmite sentimientos es que estás muerto.

Con vientos de jazz de vocación progresiva, “Zephyr” con ese brillante saxo y un ritmo repetitivo nos recuerda a momentos del sonido Canterbury. Con una gran complejidad compositiva, los alemanes dejan patente toda su calidad y versatilidad.  Con apacibles pasajes cercanos a Genesis entran en una introspección netamente progresiva, para cabalgar vivaces por ese camino. Tras algunos calmados pasajes en los que el sinfonismo toma el protagonismo, el tema nos ofrece un nuevo giro. Volviéndose mucho más ácido los solos de guitarra dan una vuelta de tuerca acompañados de un impactante bajo. El resultado es un corte rebosante de matices y riqueza compositiva.

Instalados en momentos soft-rock, “Hit and run” se adorna de una brisa sureña, y acordes acústicos para construir otro tema que huele a setentas, en una línea que me recuerda a Dave Mason. Rock clásico con sombrero y camperas en el que no faltan esos momentos brass rock de la mano de ese saxo que nos sorprende sin que lo esperemos.

Embutidos en ropajes funky, “Creatures of light”, supone otra vuelta de tuerca en su sonido. Ritmos alegres y voces negroides construyen otro corte de cara vocación setentera en el que las voces negroides y elementos de viento contoneándose entre solos de guitarra en una ceremonia de la seducción funky-brass-rock.

Incisivos teclados envolventes y ritmos neo-kraut van construyendo “Soft ecus”. Un corte en el que se refleja el buen hacer ya que sin darnos cuenta entre los hipnóticos ritmos nos vemos envueltos en un escenario psico-progresivo en el que las cambiantes armonías se tornan más ácidas gracias a el sonido de la guitarra.  Todo hecho con una naturalidad que llama la atención, y en el que dejan patente la calidad de su guitarrista introduciéndonos en una espiral de solos psicotrópicos bajo el manto hipnótico de un imperturbable ritmo. El tema más largo del álbum con sus mas de siete minutos deja claro que por mucho que cambien sus propuesta, la hiriente guitarra es todo un soporte para la banda.

Dividido en dos partes claramente diferenciadas “The turn”, en su parte “I”, describe oscuros y misteriosos entornos por la senda del rock progresivo. Gruesos ritmos, lentos y profundos. Como si estuviéramos ante una banda sonora de un film de suspense los repetidos acordes y el difuso sonido del saxo, van generando un clima de tensión que no concluye descubriéndonos nada. Una especie de interludio que supongo pretende ser la antesala del corte siguiente, «The turn II», en el que blues en una línea Captain Beefheart, aparece cálido y pantanoso. Puro swamp-rock que se eleva fresco y luminoso bajo una cadente instrumentación que deja el protagonismo a una voz llena de garra y fuerza.

El álbum está disponible vía Noisolution

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