Reseña: KAL-EL.- ‘Dark Majesty’

El quinto álbum de los noruegos KAL-EL nos lleva a un desolado desierto cósmico en el que ejecutan el stoner-doom más contundente de su carrera. Publicado por el sello Majestic Mountain Records, ‘DARK MAJESTY’ es uno de esos discos llamados a aparecer en las listas de los álbumes más destacados del año. Haciendo que sus canciones den mil giros, consiguen atrapar al oyente con una apuesta sonora llena de atractivos. El glorioso universo sónico de la banda se compone de ritmos con graves pesados, guitarras distorsionadas y letras alucinantes. Los fuzzers noruegos dan rienda suelta a su disco más pesado y complejo hasta la fecha. Partiendo del legado Sabbath, construyen sus canciones haciéndolas transitar por hipnóticos espacios psico-progresivos; lo que no impide que sigan descargando sus monolíticos e intoxicantes riffs por la senda stoner-doom más contundente. El tono melódico de sus voces hace que las canciones muestren una dualidad fascinante, dando con la tecla correcta para acabar fascinando al oyente. He de reconocer que en una primera escucha el álbum no me sorprendió, pero cada nueva audición me ha seducido haciéndome degustar compulsivamente unos surcos llenos de magnetismo. El equilibrio logrado usando los vestigios proto-doom, con la psicodelia pesada contemporánea, hace que estemos ante una nueva vuelta de tuerca a un género que se resiste a quedar anquilosado, como así demuestra ‘DARK MAJESTY’.



“Ha sido un gran viaje llegar a este punto”, explica Kal, el vocalista, Captain. “Hemos escuchado el disco, completamente masterizado; Hemos visto la obra de arte juntarse, ahora todo lo que queremos es que los fans le hundan el diente. Estamos orgullosos de este álbum, Esto es algo que hemos forjado a partir de la brujería interestelar y está listo para recolectar sus almas “.

‘Temple’ nos invita a través de sus más de once minutos a explorar la faceta más psicodélica de los noruegos. Una canción que evoluciona a un escenario más progresivo, en el que el fuzz intoxicante batalla con estándares doom, entre voces etéreas que le dotan de un tono épico. Una canción grandilocuente con una gran riqueza compositiva que por si misma hace que el álbum sea un bocado muy apetecible.

Tomando un camino más directo ‘Spiral’ bebe del heavy-rock y el proto-metal de los 70’s para arrollarnos con estruendosos tambores y un frenesí de riffs pesados. Su aura 70’s se manifiesta especialmente en sus estribillos y voces en un entorno de gran dinamismo.

‘Mica’ se construye entre riffs Stoner-doom, que dejan al descubierto el lado mas rugoso de los noruegos. Aún así, las voces siguen teniendo un papel importante en un tema que decae en espacios más lisérgicos sin perder su espíritu doomy.

Siguiendo con temas de largo minutaje, ‘Hyperion’ con una inquietante y misteriosa apertura muestra a la banda experimentando en un entorno psicodélico. Aquí l banda sabe moverse bien, pero enseguida retoman la pesadez proto-doom en una canción oscura. El legado Sabbath se siente en unas melodías y riffs que golpean con fuerza manteniendo el equilibrio. El tema siempre mira hacia adelante en su búsqueda de nuevas rutas sonoras a pesar de que el vehículo se sustenta en el legado de grandes nombres del desert-rock.

‘Dark majesty’ mantiene la formula. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Gruesos riffs Stoner-doom con sabor al siglo pasado construyen un corte monumental que es adornado con sus características voces entre una estructura clásica que moldean a su propia semejanza. Como muchas de las canciones del álbum, el tema no se queda anclado en un único estilo. Sin perder su espíritu pesado, desciende a bosques psico-progresivos en los que las melodías vocales juegan un papel fundamental. Un escenario más cósmico, en el que banda se siente como en casa. Toda una invitación a presenciar las aventuras de cinco cohetes que reúnen las ideas y los ecos sonoros de toda una carrera en una misión estelar. Una misión para poner la banda sonora a la colisión de mundos que pasan.

Devolviéndonos a la crudeza, ‘Comêta’ se sustenta en una estructura heavy-rock, aderezada con elementos desérticos. Aquí, los estribillos y el fuzz dan un paso al frente, para comandar el corte. Todo se torna más nebulosa según avanza la canción.

Una crujiente línea de bajo nos introduce en ‘Kala Mishaa’. Un tema que brota en tonos chamánicos. Diez minutos en los que la narcótica psicodelia pesada va tornándose más borboteante para acabar transitando un paisaje más pesado.  Entre riffs psycho-doom y solos lisérgicos el tema nos engulle en sus desarrollos con gran poder hipnótico.

Para cerrar, otro tema de larga duración como ‘Vimana’ nos muestra el poder Stoner-doom de los noruegos. Turbio, lento y pesado, el corte se toma su tiempo para eclosionar con sus hordas de fuzz polvoriento. Sus contagiosos ritmos no dudan en coger el legado de Sabbath para crear otro tema monumental. Todo un paquidermo que nos aplasta con una pesadez no vista hasta ahora en la banda. Melodioso, plomizo, pero también psicodélico, el tema nos hace atravesar una barrera sensorial, llevándonos al particular universo de KAL-EL.

Kal-El 

Majestic Mountain Records

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