Reseña: GREENGOAT.- ‘A.I.’

El dúo madrileño GREENGOAT presenta su álbum ‘I.A.’, demostrando que son una banda con carácter, una banda capaz de tocar cosas diferentes, y de hacerlo con su propia personalidad. Haciendo buen uso de las progresiones de sus ritmos, la distorsión y el fuzz, crean unas atmósferas humeantes y misteriosas, en un entorno de oscuridad. Su stoner denso, y algunos momentos progresivos, se nutren con brillantes armonías y ritmos fuertes, además de unos cuidados arreglos melódicos. Esto hace que se muestren como una banda diferente y única. A través de secuencias inmersivas y paisajes oníricos, el dúo no deja de renunciar a los elementos de metal y sobre todo al doom, como argumento principal de su propuesta sonora. Tratando de transmitir al oyente su fuerza en vivo, estas canciones contienen secuencias que trasladarán a sus directo para conseguir una experiencia de autenticidad. La complicidad de la pareja hace que sus canciones fluyan con naturalidad a pesar la multitud de ramificaciones que cada una de estas contienen. Inspirándose principalmente en la ciencia y la tecnología, así como en la relación entre los humanos y estos elementos, GREENGOAT construyen un relato cohesionado que queda reflejado desde lo más profundo desde la primera canción de ‘I.A.’. El álbum cuenta una historia donde la IA toma conciencia con «The Seed», se encuentra con su creador en «AI», el creador reclama su control en «Human», pasa por el dilema de «Awake» hasta el desenlace de «Naraka I‘, una canción sobre la bestia interior y su poder.

GREENGOAT son Iván Flores (voz y guitarras) y Ruth Moya (batería). ‘A.I.’ está disponible vía Argonauta Records.

Una introducción ambiental bajo una oscura atmósfera psicodélica acompañada de una inquietante locución nos pone en el camino con ‘Void’.

La situación continúa en ‘The Seed’. Un corte de psycho-doom con riffs gruesos y tambores atronadores que se ejecuta a cámara lenta, como requiere el género. Su turbio y amenazador sonido, recorre lúgubres escenarios lisérgicos incorporando chamánicos pasajes vocales que acaban tornándose más virulentos sin perder la vocación psicotrópica presente en el corte. 

Con un sonido más desértico ‘AI’ nos empapa de fuzz intoxicante y un cadente ritmo que va evolucionado a un espacio Stoner-doom de manual. Aun así, GREENGOAT vuelve a impregnar la canción de elementos psicodélicos haciendo que esta, se muestre más atractiva y versátil.

El tosco sonido de ‘Human’ parece ser el reflejo de una curiosa excursión por la senda del metal y la distorsión, sobre una armonía nítidamente Stoner y bastantes influencias heavy-rock.  

‘Awake’ cruje como un edificio que resquebraja antes de colapsar. Platillos y riffs duros y llenos aristas se cruzan con una guitarra que pone el tono lisérgico. Voces casi chamánicas de vocación grunge, colorean una pista turbia con una fantástica melodía vocal haciendo que el corte brille con intensidad. Posiblemente esto sea un elemento diferenciador de otras bandas y sobre todo dúos, de características similares.

Dividida en dos partes ‘Naraka I’ entre como un elefante en una cacharrería con sus monolíticos riffs doom. Una pista que se desarrolla en un territorio de ortodoxia pesada y en la que los madrileños ponen una nota ocultista. Esto crea una pista borrosa y grandilocuente que hará las delicias de los fans acérrimos del género.

Complementando el corte anterior, ‘Naraka II’ exprime la fórmula con la que estos chicos crean sus canciones. Retumbando en alguna oscura caverna, los ecos del proto-doom afloran entre los golpes virulentos de una pista con un ritmo trepidante y una armonía que oscila constantemente.

‘Burn The End’ completa este prometedor álbum con un estilo similar al resto de canciones, siendo enriquecida con algunas melodías heavy-rock de manual. El fuzz no falta a su cita en otra canción fornida pero también psicodélica sobre la base doommy que tanto le gusta al dúo. 

Argonauta Records

Greengoat

Reseña: CRACKED MACHINE.- ‘Wormwood’

Sin perder la esencia mostrada en sus primeros álbumes, CRACKED MACHINE se adentra en las profundidades de los espacios psico-progresivos y el post-rock en su álbum más complejo hasta ahora. ‘WORMWOOD’, el cuarto álbum de los británicos avanza en el sonido de una banda que no necesita cantante para transmitir el amplio abanico de sensaciones que contienen sus canciones. El argumento del álbum parece bastante actual… es decir, ¡la perdición de la humanidad, causada por nuestra propia locura! El título del álbum proviene de las numerosas referencias en todas las culturas del mundo al ajenjo (tanto la planta como la estrella) y sus vínculos con la locura y el fin del mundo. Con una mayor complejidad compositiva en los desarrollos atmosféricos, la banda nos sitúa en un espacio ya visto con anterioridad, pero consiguiendo dar una vuelta de tuerca a sus vibraciones lisérgicas con elementos mas propios del post-rock. Las inspiradas canciones muestran imágenes de locura con melodías que nos enseñan un horizonte nuevo en la evolución de una banda que hasta ahora nos había ofrecido gratísimas sensaciones. A su relato cinematográfico CRACKED MACHINE incorporan sintetizadores haciendo que sus canciones se inclinen a un espacio expansivo con el que hacer partícipe al oyente de su particular relato musical. Instalados en transmitir un sinfín de emociones, el trio ejecuta sus canciones con una solidez destacable. Bebiendo a partes iguales de la fuente del post-rock, como del manantial de rock del desierto, la psicodelia de los británicos adquiere una personalidad propia mediante esos impactantes desarrollos progresivos. A veces puede resultar complicado llegar al oyente con este tipo de vibraciones, pero estos chicos saben como llamar la atención de una audiencia que no se conforma con sonidos convencionales. Algo muy de agradecer y que aporta muchos alicientes para el público más exquisito que no se queda con la apuesta sonora que utilizan multitud de bandas pesadas y psicodélicas.

‘WORMWOOD’ estará disponible en formato físico a través del sello Kozmik Artifactz

‘Into The Chronosphere’ nos muestra las cartas de los británicos a las primeras de cambio. Fuertes desarrollos instrumentales empapados en psicodelia son enriquecidos con un tono hipnótico y complejos desarrollos progresivos, algo que veremos en mas canciones del álbum. Sustentados en una potente base rítmica, la guitarra se encarga de llevarnos por diferentes espacios sonoros sin perder jamás el rumbo.

En la segunda pista ‘Song Of Artemis’ bajan las revoluciones para llevarnos a un mundo mágico en el que todo parece suceder desde la calma. En la pista, los elementos post-rock se alternan con complejos pasajes instrumentales que evolucionan constantemente sin dejar de lado un relato que se soporta en la melancolía. La pista contiene bellos pasajes de guitarra custodiados por un cálido sonido de bajo que amortigua la intensidad con destreza. En este crisol sonoro encontramos también referencia al sonido del desierto.

‘The Glowing Sea’ nos trae un sonido más difuso y oscuro sin renunciar al magnetismo de sus composiciones. La vocación cósmica del corte se manifiesta con la incorporación de unos sintetizadores envolventes aportando el tono sideral a una canción que parece gravitar en alguna remota galaxia del cosmos.

Las cosas cambian de alguna manera en Eigenstate’. En esta ocasión los británicos optan por poner algo mas de músculo sin salirse del guion establecido. Palpitante y progresivo el corte se muestra poderoso e imponente. Sus oscuros pasajes van alternando la fuerza con el misterio en un relato que funciona.  

‘Return To Antares’ escarba en las vibraciones psicodélicas mediante la repetición de su melodía. La combinación de bajo y guitarra logra un efecto narcótico que acaba por atraparnos en un entorno a caballo entre lo inquietante y lo hermoso. Una dualidad que se refleja en la complejidad de una pista que bebe también de la fuente del post-rock para crear su propio y cautivador brebaje sonoro.

Con una nueva bajada de intensidad, ‘Burning Mountain’ mantiene la tensión con suaves pasajes instrumentales a los que incorporan ese tono progresivo tan presente en este nuevo álbum. Con una aparente sensación de simplicidad, una escucha intensa nos hará descubrir un mundo sonoro lleno de matices.  

‘Desert Haze’ se desarrolla entre inquietantes riffs atmosféricos creando una atmósfera de misterio. En este espacio el sonido de la banda se aparta de la placidez para sumirnos en un agujero de gusano con el que surcar el insondable espacio sideral. Ese carácter cósmico se manifiesta en la pista con una mayor nitidez que el resto de las composiciones. Todo un relato de ciencia ficción con un carácter cinematográfico.

Como cierre, ‘Wormwood’ la canción que da nombre al álbum, explora territorios heavy-psych con algunos rugosos momentos stoner y una nítida vocación espacial. Una impactante travesía sideral en busca de nuevos espacios en los que expandir su sonido. Toda una evolución de una banda que mantiene su espíritu indómito en busca de nuevas rutas.

Cracked Machine

Kozmik Artifactz

Reseña: SLIFT.- ‘Ilion’

A pesar de que los meteorólogos de los informativos no nos avisaron, el huracán SLIFT regresa con su nuevo álbum ‘ILION’ mostrando al mundo que ellos no son una banda cualquiera. Un álbum arrollador que no desfallece en ninguna de sus perturbadoras canciones. Partiendo desde el punto en el que el trío lo dejó en su último álbum, este es un álbum construido a la manera de una historia homérica. Pero si ‘UMMON’ contaba una historia épica, esta nueva entrega, versa sobre las emociones y sentimientos humanos, representando la caída de la humanidad y el renacimiento de todas las cosas en el tiempo y el espacio. ’ILION’ lleva el nombre de la antigua palabra griega para la ciudad de Troya, un lugar que ha pasado a la historia por su pasado bélico, algo que de alguna manera queda reflejado en estas agresivas y aturdidoras canciones. Sin duda estamos ante un álbum feroz, con un sonido abrumador que sume al oyente en una turbadora bacanal de vibraciones heavy-psych, con un espíritu cósmico. Si bien SLIFT han ido en los últimos años labrándose una gran reputación en A la escena psicodélica, su música no es apta para todos los oídos. Abrumadores en el desarrollo de sus canciones, su compleja experimentación del espacio sideral requiere de una apertura mental y una voluntad para dejarse sorprender. Sus incursiones progresivas pueden no ser fáciles de asimilar, pero la excelencia de sus composiciones supone un reto para el oyente. ‘ILION’ es un disco monumental y complejo, que refleja la evolución de una banda que se aleja de lo convencional y que, sin ningún pudor, explora intrincados escenarios sonoros en los que lo progresivo se adorna de golpes de metal, enriqueciendo así su propuesta heavy-psych. Estos sonidos masivos nos llevan a un relato épico en el que todo puede suceder. Con una importante densidad melódica, SLIFT escudriñan todos los rincones del cosmos a través de una voluptuosas y oscuras canciones que no dejan espacio a la esperanza. Sin ningún génereo de dudas, para disfrutar al completo la experiencia narrativa de ‘ILION’. 75 minutos a través de ocho canciones en las que el trio desata su furia con guitarras monolíticas, acidas que guían unas canciones que te invitan a una odisea sónica de proporciones descomunales. Ellos son así, con SLIFT no hay medias tintas, o los amas o los odias.

‘ILLION’ está disponible vía Sub Pop.

‘Ilion’ la canción de apertura y que da nombre al álbum resume en sus once minutos la esencia de este segundo álbum del trio francés. Todo un torbellino de riffs ácidos que gravitan en una órbita sideral manteniendo un tono hipnótico y una atmósfera de oscuridad. Denso en su composición, las voces atormentadas aportan un carácter indómito y rabiosos. La guitarra extenuándose en los habituales solo imposibles, y el dinamismo de su base rítmica crean una espiral que nos arrolla con la fuerza habitual del trio. SLIFT son una banda de excesos y eso se plasma en un corte que es ejecutado a una velocidad sideral. Toda una seña de identidad de una banda psicodélica que gusta de los elementos siderales para hacer gravitar sus canciones. Pesados e inquietantes, los franceses toman la senda tortuosa para desarrollar esta impactante pista. La travesía espacial se frena en su segunda mitad llevándonos a deambular por un entorno ingravitatorio en el que lo espacial toma el protagonismo. Tras la pausa el corte eclosiona para ofrecer un final épico y pesado. La canción representa monumentos a dioses antiguos que se elevan hacia el cielo desde el polvoriento suelo del desierto de un planeta moribundo, azotado por feroces vientos. Se trata del pueblo condenado a vivir en esta tierra desolada. Y sobre los asesinos de este mundo, que lo abandonan por el espacio y la esperanza de un mundo nuevo, en una cruzada frenética que los llevará a la locura”

Las cosas no parecen cambiar mucho en ‘Nimh’. Otro corte frenético que nos lleva en volandas hacia un insondable y aterrador espacio sonoro en algún rincón de la Vía Láctea. Aquí la banda cuida la melodía entre voces aterradoras haciendo que su impactante fuerza sea amortiguada con pasajes más accesibles. Pero la aturdidora apuesta sonora de los franceses parece inclinarse por estos espacios en detrimento de los pasajes atmosféricos. Pero si escarbamos en sus entrañas, el frenesí sónico esconde bellos pasajes ocultos entre la bacanal sónica de la banda. SLIFT continúan sumiéndonos en las tinieblas en una nueva canción difícil de escuchar sin sentirse abrumado, pero ellos saben como poner la pausa a su estruendosa apuesta. Esto se traduce en ensoñadores pasajes adornados con coros celestiales que compensan la virulencia de sus riffs creando un espacio narcótico y meditativo que no tarda en romperse con esas voces aterradoras.


Con algunos golpes de metal ‘The Words That Have Never Been Heard’ se convierte en una pista con elaborados pasajes psico-progresivos que se contiene por momentos. Las cuidadas melodías nos sitúan en un escenario diferente a esas orgías psicotrópicas de las que tanto gustan los franceses. Pero sus momentos atmosféricos solo son el preludio de una nueva embestida. Porque estos chicos son así, su tendencia a abrumarnos aflora en cada una de las canciones por muy pausadas que estas sean. El corte supone un compás de espera ante una nueva bacanal, si bien en esta ocasión la cosa parece desollarse con más sosiego, lo que hace que SLIFT se centre más en ese relato para ofrecer un corte excelso y lleno de expectación sobre lo que pueda suceder en este entorno cósmico.

‘Confluence’ persiste en el relato de la pista anterior con enigmáticos pasajes de vocación cósmica en el que los desarrollos progresivos explorar los confines del espacio sideral con brillantes momentos de una psicodelia progresiva que sirve como banda sonora al relato de ciencia ficción del trio. En su segunda mitad la pista se torna turbia y virulenta son incisivos pasajes impulsados por una tormentosa base rítmica. SLIFT abre la marmita de los psicotrópicos dejando de su esencia vague por el espacio sideral.

‘ Weaver’s Weft’ a diferencia de las canciones precedentes, decide poner pausa a la ferocidad mostrando un espacio casi devocional. Lentos en su ejecución van creando ese entorno sonoro con el que atrapar al oyente. Voces que se alternan en una neblina psicotrópica van creando un corte inquietante y monumental que evoluciona a un estado de pesadez aterradora. Este equilibrio se manifiesta en la alternancia de delicados acolchados desarrollos enriquecidos por un buen trabajo de voces que acaban por dar cuerpo a otra pista inquietante y hermosa a la vez. La pista pasa por diferentes momentos haciendo que su fisonomía mute constantemente.

Tras la tempestad llega la calma con ‘Uruk’. Entre inquietantes pasajes con un aura misteriosa las voces etéreas van creando un relato oscuro sin un destino que podamos anticipar. Envuelta en efecto y con acordes que se repiten, el bajo va marcando el devenir de la canción. Elevando la intensidad hasta un espacio de pesadez más propia del post-metal o el doom consiguen atrapar al oyente en su peculiar jaula sónica. Ondulante en su ímpetu la pista en una montaña rusa de emociones.

SLIFT no son una banda que vaya directa, sino que se toman su tiempo para hacer sus canciones. La prueba de ello son los doce minutos de ‘The Story That Has Never Been Told’. Otra turbadora canción que nace de un sonido fuerte, pero que contiene delicados pasajes de psicodelia aromatizada nacida de algún remoto lugar en el cosmos. Empapada de efectos y voces etéreas en línea Yes, sus desarrollos progresivos son una vez mas evidentes. Hermosos y melancólicos momentos ejercen de bálsamo a la tormenta que generan en cada una de sus canciones. Con una parte central más sosegada, la pista retoma la senda de la complejidad en la parte final.

A modo de epílogo a esta odisea épica ‘Enter The Loop’ gravita en una órbita atmosférica más propia de otros mundos poniendo un inquietante broche final a un relato complejo no apto para todos los idos.

SLIFT 

Sub Pop Records

Reseña: HEBI KATANA.- ‘III’

Los Guerreros de élite del proto-doom japonés publicaban el pasado mes de diciembre su álbum ‘III’, y en el día de hoy hacemos justicia a uno de esos álbumes asesinos que te va a volar la cabeza. Porque los japoneses no hacen prisioneros y van directos al grano con su proto-doom vintage de fuerte inspiración 70’s. Retomando el sonido crudo, enérgico y pesado de aquellos pioneros, incorporan brillantes melodías vocales rebosantes de gancho para atrapar al oyente en una bacanal sónica impresionante. Stoner, proto-doom, heavy-rock, psicodelia pesada, blues…. Son muchos los argumentos del trio para conquistar a una audiencia que se convertirá en hordas de fieles seguidores como trabajos como este. Estamos ante un álbum pegadizo, de fácil escucha y con el que HEBI KATANA te va a conquistar. Creando un caos controlado, el speed rock se enriquece con pasajes oscuros y plomizos en pura vena Sabbath, pero también con ecos de Blue Cheer, The Skull, The Obssesed, o de sus compatriotas Church of Misery. Instalados en esas pesadas vibraciones vintage, las canciones de ‘III’ son un reconstituyente para salir de la depresión y elevar el ánimo para unirte a una fiesta desenfrenada de rock despiadado y primitivo. Un paso adelante de una banda que da un puñetazo en la mesa con una energía desbordante y salvaje, que derretirá los amplificadores. Chulesco por momentos, el álbum cuenta con melodías que no suelen ser habituales en este tipo de propuestas, lo que hace que este tercer capítulo se postule, presentando su candidatura para convertirse en un álbum de culto. Las bandas japonesas no suelen defraudar, y HEBI KATANA, los autoproclamados ‘Samurais del doom’ son el claro ejemplo de ello. ¿Estas preparado para una horda de riffs? Ha llegado el momento de la batalla y de poner a punto vuestros ‘tsurugis’.

HEBI KATANA son: Nobu (Guitarras y voces), Laven (bajo y voces) y Goblin (batería y teclados)
‘III’ fue grabado y mezclado por Ryuhi Inari en Void)))Lab, masterizado por Soichiro Nakamura en PEACE MUSIC, correspondiendo el arte de la portada a Doomolith. ‘III’ está disponible vía Unforgiven Blood Records

El álbum abre con los crujientes y crudos riffs de ‘Hallelujah Anyway’ Sin hacer prisioneros los japones se zambullen en el proto-metal de los 70’s con un acierto digno de mención. Tomando el testigo de los grandes del género estos chicos saben cómo incorporar cautivadoras melodías a su andanada de riffs pesados.

La embestida continúa con la diabólica ‘The Debtor’. Un corte cegador y pesado con ensoñadoras melodías más propias de una banda de finales de los 70’s. El legado de BUDGIE parece salir a la luz en una canción vibrante y bien construida de auténtico rock primitivo. Su flujo constante es alterado con pasajes melódicos y estribillos pegadizos, toda una garantía de éxito.

Con un nombre como ‘Depressed Blues’ y una banda como los japoneses podríamos intuir su contenido. Heavy-blues, pero sobre todo proto-doom oscuro y denso, en una combinación acertada que evoca sin rubor el legado de Sabbath con riffs lentos y oscuros y una energía desbordante.

‘No Sorrow’ sube la apuesta con un frenético torrente de riffs ortodoxo que conectan con el oyente. Una actitud vacilona y un espíritu punk nos sumen en un corte desenfrenado y que te invita al baile.  

El blues empapado en psicotrópicos es el argumento musical de ‘Pennsylvania Blood’ La hilarante línea de bajo ejecuta sus acordes con parsimonia mientras la guitarra exhuma acidez en cada solo para desatar la locura. Una canción ideal para ejecutar pogos desenfrenados.

‘The Hole’ mantiene los cánones del rock pesado de los 70’s dotándolo de buenas dosis de fuzz intoxicante. Estos chicos saben cómo dotar del groovy preciso para que sus canciones calen en el oyente sin fisuras. Nuevamente los ecos del pasado salen a la luz con una apuesta brillante en la que la melodía juega un papel primordial. Sin ella, no sería lo mismo ya que unos riffs vibrantes ejecutados a toda velocidad van transformándose en un monumento al doom y a la psicodelia pesada. Jugando con los tiempos y la intensidad, el corte arranca desenfrenado para súbitamente pararse y explorar pasajes psicodélicos de alto nivel. Su esencia proto-doom es amortiguada con pasajes chamánicos por un cantante, que, si bien no es el mejor del mundo, tiene la suficiente personalidad como para resultar efectivo.  Fuzz y un ritmo trepidante completan una fórmula efectiva, una fórmula con un resultado brillante en la que el rock ocultista es tocado con personalidad.

En ‘Darkest Priest’ los crudos riffs se adornan con ritmo colorista y un tono macarra muy propio del siglo pasado. Con guiños alternativos completan un corte poderoso y vacilón que activará tu sistema neuronal sin remisión.

El cierre nos llega con ‘Lost’, una canción a priori más pausada en la que HEBI HATANA baja las revoluciones para impregnarnos de psicodelia pesada en un ejercicio compositivo en el quelas cautivadoras melodías nos atrapan en un gratificante espacio sonoro. El lado más suave de los japoneses se plasma en una canción con momentos de belleza y una persistente neblina lisérgica. Así demuestran su versatilidad no encasillándose en tópicos de un género que para ellos tiene muchas ramificaciones, y todas muy sugerentes.  

Hebi Katana

Reseña: KOSMODROM.- ‘Welcome to the reality’

La premura en la publicación de la lista con los mejores álbumes de 2023 hizo que esta maravilla de álbum no entrara en la lista de mejores álbumes de DenpaFuzz. Ahora, hacemos justicia con un álbum mágico y sobresaliente de la psicodelia pesada que mas nos gusta. Porque ‘WELCOME TO REALITY’ merece estar en un lugar destacado dentro de las publicaciones del pasado año 2023. Los alemanes KOSMODROM se lo toman con calma a la hora de publicar nuevos trabajos, pero ahora, casi cinco años después de su última entrega, nos compensan con un álbum soberbio, extraordinario y absolutamente cautivador. Partiendo de su esencia heavy-psych, KOSMODROM no reniega de rugosos riffs stoner así como de elementos siderales, para sacarnos del trance hipnótico que acompañan sus canciones. Los largos pasajes atmosféricos logran poner al oyente en un estado sensorial del que nunca querrá salir.  Sus increíbles vibraciones lisérgicas se desarrollan en un espacio narcótico a la vez que colorista, ideal para la relajación y para mirar hacia nuestro interior. Sus bellas melodías son impulsadas por dos guitarras brillantes que se erigen como una base solida en la que insertar crudos momentos Stoner que miran con melancolía al desierto. ‘WELCOME TO REALITY’ tiene la capacidad de absorber al oyente ofreciéndole un relato fluido, hermoso, narcótico, pero lleno de sorpresas. Sin duda estamos ante uno de los mejores álbumes heavy-psych del pasado año, un trabajo con el que KOSMODROM elevan más si cabe su reputación. Para aquellos que no conozcan a la banda, su sonido gravita en una órbita propia de bandas como COLOUR HAZE, SWAN VALLEY HEIGHTS O ROTOR, pero lo hace con su propio plan de ruta perfectamente diseñado para que cualquier de los sonidos psicodélicos se sienta gozoso por poder degustar esta seductora obra maestra. Esta nueva entrega de la banda alemana corrobora una vez más, que no se necesitan voces para transmitir sensaciones. Todo un reto para aquellos que reniegan de la psicodelia instrumental, pero desde aquí os invito a olvidarnos de ese prejuicio y disfrutar, el viaje merece la pena. Espero que a lo largo de este curso pueda vivir la experiencia de ver a la banda en directo, algo que se me resiste desde hace tiempo.

KOSMODROM son: Mattias Fischer (guitarra), Timo Schraml (guitarra), Felix Gärner (batería), Stefan Hechfischer (bajo). ‘WELCOME TO THE REALITY’ fue producido por KOSMODROM y Hermann Utz, habiendo sido grabado en Hill Studio, mezclado por Hermann Utz y masterizado por Christoph Beyerlein en Stem Masters.

‘Dazed In Space’ es una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada contemporánea. Sus hechizantes ocho minutos hacen que ya el álbum merezca la pena. Desde los suaves y magnéticos acordes de su apertura, la canción va construyéndose lentamente para llevar al oyente a un mundo sensorial repleto de gratificantes sensaciones. Tonos espaciales, impresionantes pasajes heavy-psych y momentos arenosos en los que la banda sube la intensidad. Una pista repleta de argumentos para caer extasiado entre sus delicadas y hermosas melodías., así como a la fuerza de sus riffs.  La belleza por delante de la complejidad compositiva en un corte que te atrapa con facilidad. Seguramente esta es la canción que mas veces he escuchado en los últimos meses, y si le das al play comprenderás por qué.

Mantener el nivel con la canción de apertura de esas características es sumamente complicado, pero ‘Landstreicher’ sabe mantener el tono hipnótico gracias a la introducción marcada por la línea de bajo y por unos pasajes de guitarra endiabladamente hermosos y narcóticos a partes iguales. Uno de los principales alicientes de este trabajo es la conjunción de la pareja de guitarra superponiéndose una a otra para crear un espacio mágico. Entre vibraciones lisérgicas los alemanes saben incorporar elementos más coloristas para que no caigamos en la monotonía.  

Girando a un escenario sureño, el blues se une con sutileza a la fiesta en ‘Earth Blues’. El corte avanza parsimonioso en una conjunción electroacústica, impregnada de psicodelia y sonidos desérticos incorporados sin estridencias.

Los crujientes riffs de ‘Evil Knievel’ nos recuerdan la vocación arenosa de los alemanes. Aquí la fina línea que separa las vibraciones Stoner de la psicodelia pesada se recorre con solvencia entre ritmos que se tornan poderosos por momentos. Tras ese agreste tránsito, el corte, desciende a acolchados pasajes psicotrópicos adornados con golpes de fuzz narcótico.

En ‘Novembersong’ la calma se apodera de la escena con una sucesión de arpegios y delicados acordes rebosantes de una belleza serena. Una cálida y suave pista con un importante efecto balsámico sobre el oyente. Bella y tierna, la pista pone la pausa ofreciendo hermosos pasajes de guitarra arropados por una instrumentación protectora y amable.

A lo largo de sus diez minutos, ‘Quintfrequenz‘, la canción más larga del álbum nos ofrece un nuevo paseo por acolchados prados psicodélicos. Un nuevo ejemplo del buen hacer de estos chicos con las melodías. Con el legado de COLOUR HAZE muy presente, KOSMODROM presentan su candidatura al Olimpo heavy-psych del siglo XXI. Su familiar sonido hace que nos sintamos cómodos en un entorno amable y relajante. La buena producción engrandece la hermosura de sus cautivadoras melodías. Esto y la destreza para elevar el corte sin que nada resulte violento hace de la canción una de las mas destacadas de un álbum ya de por sí, maravilloso.

Envueltos en una neblina lisérgica los suaves acordes de ‘OM’ nos sumen en un gratificante trance sonoro en el que la psicodelia de KOSMODROM adquiere un tono meditativo (especialmente en su primera parte) que es alterado con riffs más dinámicos y pesados. La combinación de estos elementos se erige como fundamental para conseguir el equilibrio entre lo pesado y lo liviano, algo que estos chicos saben ejecutar de maravilla. Es resultado es la canción más rugosa de todo el álbum.

Kosmodrom