Reseña: NEON BURTON.- ‘Take a ride’

La banda alemana regresa tras su descomunal álbum ‘MIGHTY MONDEO’ (reseña aquí), para seguir relajándonos con su hechizante psicodelia pesada en su tercer álbum ‘TAKE A RIDE’. Una expedición a las profundidades del espacio exterior y las de la propia mente, que se eleva desde la puesta a tierra del crucero de sonido estimulado con motores que se encienden resueltamente, regocijado por el auto-reconocimiento narcótico en la gravedad cero esférica de las órbitas mentales. Una recalibración del foco analógico desembarca en el ingreso final al abismo acústico. Explorando cautivadores escenarios de psicodelia pesada, NEON BURTON componen hermosas canciones ideales para la expansión de la mente en un viaje a lo más profundo de la psicodelia. Y estos chicos tienen claro su propósito, ya que cada canción presenta balanceos rítmicos que hacen que cada pista se eleve por momentos, para acabar descendiendo a acolchados prados bañados por las fragancias de su aromática psicodelia. Seguramente el sonido de NEON BURTON te resulte familiar, y no en vano, cada día aparecen en la escena bandas noveles que gustan de las vibraciones heavy-psych más cautivadoras y mágicas. En ‘TAKE A RIDE’ se repite una fórmula que afianza su personalidad, consiguiendo sumir al oyente en un gratificante trance sensorial en el que la psicodelia pesada se adorna de la pesadez Stoner con un maravilloso resultado sonoro. Si bien en su mayor parte, estamos ante un álbum instrumental, las sutiles incorporaciones de las voces , hacen que las canciones brillen aún mas.

‘Mother ship’ nos sume en un trance hipnótico a través de pausados acordes y efectos atmosféricos. Un espacio en el que expandir nuestra mente con una cautivadora banda sonora. Sin prisas para hacer llegar al clímax la canción, NEON BURTON nos susurra con magnéticos acordes de guitarra acompañados de pausados ritmos. Manteniendo el espíritu meditativo mostrado por la banda anteriormente, la pista palpita con calma en una atmósfera onírica que solo se ve alterada por la embestida de rugosos riffs Stoner en su parte final.

En un tono chamánico ‘I run’ sigue la estela del corte anterior. En esta ocasión con seductoras melodías vocales, los alemanes nos cautivan en un balsámico corte lleno de belleza. Con momentos arenosos, elevan la intensidad arrastrando a una voz que ahora se muestra más atormentada y rabiosa. Entre tonos trascendentales, los gruesos riffs se inmiscuyen en el perfumado ambiente en el que estos chicos hacen desarrollarse sus canciones. Si la parte central es más pesada y difusa, en su conclusión la canción desciende a acolchados prados en los que la psicodelia aromatizada desprende sus embriagadoras fragancias.

‘Take a ride’ el tema que da nombre al álbum, no se sale del guion establecido. Delicados acordes y un lento pero atractivo ritmo completa los devaneos en una línea cercana al legado de bandas como COLOUR HAZE. La cálida voz y un ritmo que se intensifica, llevan la pista a un espacio más desértico en el que los elementos 70’s se unen a su psicodelia pesada. Con la misma estructura oscilante, el corte se enturbia con poderoso riffs creando un segundo nivel sonoro. Esa atractiva conjunción entre la belleza de sus melodías y la aspereza de sus riffs resulta sumamente placentera para cualquier oído. Solo unas pinceladas Stoner, no logran cambiar la dinámica de otra canción heavy-psych con muchos alicientes.

Con diez minutos y erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘Orbit’ muestra el lado más calmado de NEON BURTON. Un espacio en el que la banda se siente cómoda destilando psicodelia llena de hermosas fragancias sonoras. Usando tonos meditativos la canción nos susurra con delicadeza en una insondable atmósfera en la que su psicodelia se muestra esplendorosa y cautivadora. Un paseo por bosques repletos de hongos mágicos que eclosiona por momentos con tormentosos riffs Stoner que nos recuerdan la dualidad compositiva de los alemanes. A pesar de las embestidas de pesadez, el corte mantiene su espíritu balsámico entre borboteos lisérgicos con los que transmiten una sensación de bienestar y relax al oyente.

Subiendo los decibelios ‘Disconnetect’ nace de meditativos pasajes para elevarse majestuosos desvelando el lado más duro de la banda. Una evolución bien trabajada a la que insertan leves pinceladas de blues antes de sucumbir a las vibraciones Stoner más poderosas. Atravesando fronteras salen de su espacio sensorial para decantarse por sonido más tradicional y familiares para el oyente. En tono algo más experimental, los elementos espaciales nutren Wormhole’. Una pista bañada por elementos exóticos y un carácter hipnótico que muta constantemente sin perder su esencia. De nuevo, el gran trabajo de guitarra hace que la canción se presente fascinante entre sus aromas orientales. Que duda cabe que es un magnífico colofón a otro gran álbum de la banda alemana, una banda que merece un mayor reconocimiento que el que tiene en la actualidad. Esperemos que este nuevo álbum les ponga en la rampa de despegue.

Neon Burton

Reseña: GIÖBIA.- ‘Acid disorder’

Los italianos GIÖBIA a estas alturas son ya unos veteranos en la escena psicodelia contemporánea. No en vano llevan más de una década publicando maravillosos álbumes que conjugan el legado de la psicodelia más almibarada y espacial de los 60’s, con las tendencias de la nueva psicodelia del siglo XXI. En su sexto álbum ‘ACID DISORDER’ mantienen la evolución de su lisérgico sonido, con ocho pistas que llevarán al oyente a estados alterados de conciencia, encantado a sus fans por el lado lisérgico de la música que es a la vez familiar pero también sumamente innovador. Con esa sensación de que alguna de sus melodías resulta familiar, construyen su particular puente entre el cosmos y la realidad cotidiana. Un viaje volátil  en el que las melodías ensoñadoras, flotan en el espacio sideral en un éxodo hacia nuevas dimensiones inexploradas reconfirmando el gusto puramente rockero de la banda y su inclinación por el encanto y el misterio de las bandas sonoras de ciencia ficción. Su fluida narrativa se adorna con atmósferas etéreas en las que los sintetizadores y las guitarra exhalan todo su poder psicotrópico con tono siempre futurista. Toda una paradoja que la base de su sonido se encuentre décadas atrás, y que el mismo mire siempre hacia el futuro con un espíritu innovador. Estamos ante un álbum cautivador, con momentos progresivos llenos de belleza, y  en el que podemos escuchar ciertas influencias de kraut-rock en línea AMON DUUL o ASH RA TEMPLE, así como referencias al legado de HAWKWIND, envueltas en un halo vintage más propio de films de Serie B. Si todavía no has entrado en el particular reino lisérgico del cuarteto italiano, ‘ACID DISORDER’ es un magnífico aliciente para hacerlo, una vez allí, te será difícil escapar de su particular agujero negro, ya que cada una de sus canciones, mantiene una narrativa fluida, en la que todo puede suceder.  

GIÖBIA son:

Bazu – Voz y guitarra,
Detrji – Bajo
Melissa – Sintetizadores y voz
Pietro – Batería

‘ACID DISORDER’ fue grabado en Elfo Studio en Piacenza, Italia, entre marzo y octubre de 2022. Diseñado y mezclado por Daniele Mandelli y Bazu, siendo masterizado por Giovanni Versari en La Maestà Studio. La obra de arte fue diseñada por Trevor Tipton, estando disponible a través de Heavy-psych Sounds Records.

‘Queen of wands’ inicia la exploración por insondables espacios cósmicos. Psicodelia futurista gravitando en el particular cosmos sonoro de los italianos. Teclados y sintetizadores atmosféricos, elementos progresivos y ritmos hipnóticos, van tejiendo la base de un corte espacial que navega con pausa por recónditos parajes siderales. Una misteriosa banda sonora de ciencia ficción con ecos sinfónicos describiendo el vacío   astral. Con una parte central más sosegada las vibraciones floydianas afloran con sutileza evocando a los grandes dinosaurios progresivos de mediados de los 70’s. melódico y suave, el corte parece susurrarnos en su transitar por esos insolubles entornos sonoros.

El ensoñador mundo de los italianos se nutre de celestiales voces en ‘The sweetest nightmare’. Creando una nebulosa y densa atmósfera las voces etéreas sobrevuelan entre la espesura de sus riffs pesados. Un tono de neo-psicodelia aparece en sus intrincados y variables desarrollos instrumentales. Un turbio corte con dos caras diferentes, ya que las dulces voces contrastan con la pesadez de algunos momentos de un corte en el que encontramos elementos progresivos.

En un tono más propio del rock espacial ortodoxo, ‘Equals energy’ contiene predominantes pasajes de sintetizadores entre golpes de riffs rugosos. Con voces que juegan con la robótica provocando un efecto hipnótico y ciertas pinceladas kraut, el corte mantiene el flujo cósmico en una atmosfera oscura y futurista. Los psiconautas italianos saben cómo manejar la nave para atravesar el espacio sideral en busca de nuevas rutas para su sonido.

Con una entrada aturdidora, los fuertes tambores de ‘Screaming souls’ crean un ambiente inquietante en la apertura de la pista. El flujo lisérgico se nutre de elementos futuristas en un paseo por la psicodelia del siglo XXI. Sustentado en sintetizadores y en un ritmo trepidante los efectos crean una espesa neblina que envuelve un corte magnético y vibrante. La difusa atmósfera mantiene las subidas y bajadas de intensidad en una tormentosa travesía sideral hacia el infinito. Empapado con aterciopeladas melodías casi shoegaze, la canción fluctúa sin perder nunca el rumbo en un avance que no tiene vuelta atrás.

Pocas cosas cambian en ‘Blood is gone’. Otra canción psico-espacial adornada con elementos lisérgicos y un aroma vintage que contrasta con su carácter innovador. Con una sucesión de giros y ornamentos la canción se nutre de meandros que colorean un sonido turbio y sumamente lisérgico. Manteniendo la tensión, riffs más rugosos aportan la fuerza a un corte con unas entrañas sólidas y devaneos que hacen mutar su intensidad. Nuevamente se vislumbra un cierto carácter progresivo acoplado a la nave nodriza de los italianos. Un gran trabajo compositivo en una canción con numerosos e interesantes elementos insertados en su melodía principal.

Circo gallattico’ resulta un nombre demasiado evidente para indicarnos el contenido de sus surcos. La aturdidora psicodelia espacial se impulsa por un flujo de ritmos hipnóticos entre efectos y sintetizadores. Con la maquinaria a pleno rendimiento GIÖBIA juega con los elementos cósmicos en otra canción que atraviesa estrellas y supernovas. Variados pasajes progresivos van moldeando las numerosas formas que el corte adopta en su desarrollo. Una experimentación que parece no tener límites y que acaba por construir un tema lleno de complejidad.

En un nuevo giro argumental ’In line’ explota los momentos más psicotrópicos del álbum con un sonido volátil en el que la guitarra y lis sintetizadores tejen una espiral psicodélica entre lánguidos pasajes vocales. Toda una barrera magnética que hace que el corte rebote en si mismo sin salir de la cúpula de sus hipnóticas vibraciones siderales. Con voces que se replican entre ecualizaciones, se mantiene un tono progresivo modificando el espíritu de la lisergia en la se impregnan sus surcos.

‘Acid disorder’ se desarrolla en un escenario más propio de bandas como DEAD MEADOW. Sus voces etéreas y los elementos de neo-psicodelia, transcurren en un plácido espacio de calma. La banda envuelve la canción con una cortina turbia y borrosa añadiendo un carácter más psicotrópico a la suavidad de sus acolchadas melodías vocales. Usando los teclados para emborronar el ambiente, los elementos espaciales se alternan con pasajes de rock más propios de una banda vintage. Es como si no quisieran renunciar al pasado, ni a seguir explorando nuevos caminos para desarrollar sus composiciones.  

GIÖBIA:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: BLACK MOON CIRCLE.- Leave the ghost behind’

Han pasado cinco años desde su último álbum ‘PSYCHEDELIC SPARCELORD’, demasiado tiempo sin poder disfrutar de nueva música de estos magos de la psicodelia espacial y la improvisación. Ahora, la banda noruega nos compensa con 80 minutos de ‘viaje psicodélico’ sin ataduras, a través de siete impactantes canciones. En su décimo álbum (quinto de estudio), la banda parece explorar nuevos territorios con los que enriquecer su creación compositiva para empujar los límites del sonido que nos habían presentado hasta el momento. La incorporación a la batería del miembro de MOTORPSYCHO Tomas Järmyr, aporta una solidez palpable a unas canciones que no se rigen por ninguna regla. Ese espíritu libre a la hora de componer sus canciones hace que las mismas resulten fluidas, a pesar de su larga duración, algo que no está al alcance de todos. Es posible que sea el álbum más pesado y versátil de la banda hasta ahora. Evidentemente la improvisación es una fuente de creatividad para la banda de Trondheim, pero dentro de esas jamás espaciales en esta ocasión encontramos riffs rugosos melodías bien arregladas, y elementos progresivos. Todo esto hace que el sonido de BLACK MOON CIRCLE se muestre más sólido e incluso pesado. Pero no se asusten, los devaneos de efectos y los sintetizadores de Dr. Space, siguen ahí, surcando el cosmos entre efluvios psicotrópicos. Sus conmovedoras y largas canciones (una de ellas de mas de veinte minutos), no dejan espacio para la monotonía, ya que su fluida narrativa, hace que cada una de ellas siempre ofrezca un aliciente al oyente. Ya sea por los golpes de rock pesado de inspiración 70’s, como en los múltiples momentos en los que se dejan llevar por la exploración mas alocada. En ‘LEAVE THE GHOST BEHIND’ todo parece diseñado para el disfrute del oyente ya que el álbum es un constante tira y afloja entre lo impredecible y lo que las fuerzas caóticas de la improvisación libre espaciada decidan. Todo unido en el lado más arraigado de la estructura proporcionada por medio de la una composición exquisita de sus canciones.

BLACK MOON CIRCLE son: Vemund Engan, Tomas Järmyr, Øyvin Engan y Scott Heller

El bajo, la guitarra y la batería se grabaron fuerte, salvaje y en vivo en Nautilus Studio en dos partes separadas. sesiones en diciembre de 2020 y marzo de 2021. Luego, Scott lanzó su sonido de sintetizador en la ubicación en Penalva da Alva, mientras que las voces se hicieron de vez en cuando en Trondheim.

Finalmente se registraron gaviotas en vivo en el lugar junto al muelle de la bahía contigua a Dora. El álbum fue mezclado en Nautilus por Øyvin Engan y masterizado por Magnus Kofoed en Estudio Brygga, Trondheim, Noruega. Las esculturas de la portada del álbum fueron talladas en madera por el artista Erlend Leirdal. El diseñador Steffen Telstad junto con el fotógrafo Endre Forbord prepararon el escenario y ejecutaron la sesión de fotos La portada fue diseñada por Håvard Gjelseth. El álbum fue grabado con el apoyo de Trondheim Kommune.

‘LEAVE THE GHOST BEHIND’ está disponible vía Glover Records / Stickman Records (Soulfood Music)

Con una duración de once minutos y una presencia doom en su apertura, ‘Snake Oil’ se erige como una pista pesada y psicodélica a la vez. Los incesantes sonidos espaciales salidos de los sintetizadores de Scott, una contundente batería y la lentitud de la ejecución de sus riffs me confunden en su inicio. No tardan mucho en situar al oyente en el punto en el que mejor se manejan, Una espiral de psicodelia espacial con ritmos pesados y una voz rebosante de sentimiento. Con una vibración vintage, la canción transita por el particular cosmos de la banda de Trodheim con melodías vocales cautivadoras. Jugando a la perfección con los elementos crean una composición superlativa que mantiene su espíritu de improvisación con sólidos y pesados pasajes de hard-rock, psicodelia y atmósferas espaciales. Mostrándose por momentos como una canción pesada compuesta el los 70’s, BMC, no renuncian a esos efectos y espirales que nos sumen en un trance psicotrópico, manteniendo su espíritu intacto. La larga duración del corte permite pasar por distintos estados de ánimo. Desde las bacanales lisérgicas, la pesadez de su sonido, y las cuidadas melodías rockeras. Todo ejecutado de una forma fluida y atractiva, y si, psicodélica por supuesto.

‘Serpent’ se muestra mas experimental. Con un sonido grueso, el corte se desarrolla en una atmósfera cósmica de la que salen sus cautivadoras melodías. La dualidad de su difuso sonido, y las vibraciones de los 90’s se conjugan con gran acierto. El tema camina a trompicones con una sucesión de vibraciones agolpadas de una forma aparentemente caótica, pero en cuanto llegan los estribillos, la canción se convierte en un plato apetecible. Es posible que el sonido de la banda haya variado respecto a anteriores entregas, pero el espíritu de los noruegos está presente.

La cosa cambia con ‘Psychedelic Spacelord (Lighter than Air)’, una canción cercana a los veinte minutos en la que BMC reflejan su esencia psicodélica con un sonido áspero en su parte inicial. Golpes de riffs rugosos, y un registro vocal que mira inexorablemente al pasado, hacen que la pista consiga el objetivo de sumir al oyente en una narrativa fluida. Con una pesadez caustica, la banda golpea entre constantes cambios de ritmos y sintetizadores envolventes que aportan el espíritu sideral característico de la banda. Al igual que hemos visto en los álbumes de MOTORPSYCHO, una legión de bandas noruegas parece mirarse en ellos para ofrecer un sonido versátil y atrayente a partes iguales. La pista no da respiro en ningún momento, teniendo el punto de mira en un avance constante. El trabajo de la línea de bajo destaca entre los poderosos tambores y los pasajes de guitarras. Con aspecto de haber nacido de una improvisación, la canción va explorando diferentes estados sin que nada resulte anodino. El corte se pierde en una espiral psicodélica en la que banda ejecuta sus instrumentos de una forma anárquica que acaba por dejarnos en un insondable entorno cósmico. Una vez allí la guitarra destila pasajes lisérgicos de alto octanaje, demostrando que estos chicos se manejan bien en estos escenarios lisérgicos.

Cambiando el registro ‘Bubbles in the air’ es una suave canción ejecutada con pausados acordes acústicos y una voz cálida a la vez que cautivadora. Todo un bálsamo para los sentidos con reminiscencias psico-progresivas adornado con algún efecto de sintetizador en la expresión mas minimalista de los noruegos.

‘Cohiba’ nos devuelve a los riffs gruesos con su espíritu 70’s. Con una impactante guitarra, la pista gravita en una atmósfera vintage y psicodélica con algún devaneo blues.  El corte mantiene su carácter contenido con un ritmo cadente pero firme. En su segunda mitad, las hostilidades psicotrópicas se desatan con una especie de jam en la que la guitarra copa todo el protagonismo con bucles interminables. Los efectos siderales no faltan a su cita aportando el carácter cósmico de muchas de las canciones de los noruegos.

Con diez minutos de duración, ‘Magellanic Cloud’ explora los confines de la psicodelia espacial. Auspiciado por una introducción de extraños efectos de sintetizador, el corte fluye en un insondable espacio psicodélico. Una magnética línea de bajo va creando el clima de este ceremonial chamánico. Pasajes heavy-psych de alto nivel van surcando ese escenario antes de la entrada de la voz. Con sólidos pasajes la banda alterna los momentos instrumentales (de gran peso en la pista) con otros en los que la canción se muestra más accesible y menos experimental. Con una estructura de jam convertida en canción, los noruegos logran un mágico equilibrio en el que cautivadores pasajes de vocación floydiana se enriquecen con agradables melodías vocales que se inclinan a un espacio más progresivo. Lea exploración psicodélica se vuelve más tormentosa en una parte final en la que la intensidad se incrementa sin que el corte pierda su esencia.

El corte final, ‘Radiant Sun’, se desarrolla durante mas de veinte minutos en los que la banda se siente libre para hacer fluir su creatividad. Un contagioso ritmo rockero inicia a andadura de esta nueva exploración sónica. Con el espíritu de los 70’s inmerso en sus surcos, la sólida pista ofrece multitud de matices y reverberaciones en un exuberante escenario psico-progresivo. Llegado a su mitad, el corte sucumbe sin rubor al caos de la improvisación con una orgía lisérgica de grandes dimensiones. Podría parecer que BLACK MOON CIRCLE han perdido el rumbo, pero su capacidad para lograr que la pista se muestre conexa, evita que el oyente se pierda en exuberancia de su instrumentación. Efectos de guitarra, sintetizadores una línea de bajo completamente hipnótica y unos tambores alocados son los elementos usados para este tormentoso recorrido una jam que se vuelve más espacial en esta parte central. Tras la tempestad siempre llega la calma, y ésta, se representa en la descripción de un espacio en el que el vacío del cosmos es el protagonista. Sorteadas todas las adversidades del camino, la susurrante voz parece para crear el sosiego necesario tras la monumentalidad de los caóticos pasajes previos. Un epílogo perfecto con tintes psico-progresivos que hace que esta canción sea de lo más interesante de este brillante e inusual álbum.

 

Black Moon Circle

Stickman Records

Crispin Glover Records

Reseña: SMOKEMASTER.- ‘Cosmic connector’

Desde que escuche sus primeras canciones, SMOKEMASTER me cautivaron por su forma de conjugar el legado de los 70’s con la psicodelia del siglo XXI. En las tres ocasiones que he disfrutado de su música en directo, he visto a una banda que crecía y crecía. Ahora, con la publicación de su segundo álbum ‘COSMIC CONNECTOR’, la banda parece asentarse en un sonido propio en el que encontramos numerosos ingredientes del rock, de la psicodelia y el blues de los 70’s y finales de los 60’s. Canciones suaves,  ricas en matices , que no dudan en explorar territorios psico-progresivos, ni tiene miedo de emprender travesías sonoras a través del espacio sideral. Porque estos chicos componen canciones que fácilmente conectan con el oyente. En ‘COSMIC CONNECTOR’ el quinteto de Colonia presenta 6 piezas inéditas con una gran diversidad estilística con cuidados detalles y arreglos. Probablemente esto es solo una forma de manifestar que la banda, a pesar de seguir buceando en las profundas aguas del rock de los 70’s, imprime a sus canciones un carácter más personal con el que consiguen un sonido distintivo. Con un espíritu de jam latente, cada composición nos ofrece un abanico de posibilidades sobre su propuesta psicodélica. Porque este segundo álbum incide en la formula que nos presentaron en su álbum debut, pero magnificada en un sonido lleno de encanto para cualquier amante de los sonidos vintage y de la psicodelia. Sin grandes canciones rockeras, SMOKEMASTER siguen bebiendo del legado de bandas como The Doors o Pink Floyd (por citar solo algunas) logran crear un álbum cautivador y lleno de magia. El álbum cuenta con la colaboración del maestro EROC, quien grabó el álbum, siendo mezclado por Leonard Vaessen (Circus Electric, Vug), con un resultado brillante y sumamente apetecible para el oyente.

SMOKEMASTER son: Jerome ‘Jay’ Holz’ (guitarra), Tobias ‘Tobmaster’ Schmidt (bajo y guitarra), Björnson Bear (guitarra y voz), Lukas Bönnschen (batería, y voces) y Tobias Tack (teclados y sintetizadores)

‘COSMIC CONNECTOR’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Cosmic connector’ se desarrolla entre vibraciones floydianas auspiciadas por unos incesantes efectos envolventes. La banda nos sume en un borroso trance lisérgico con elementos espaciales del que salen con hipnóticos pasajes psico-progresivos de vocación vintage. Con los teclados dirigiendo el corte a ese insondable entorno, la pista avanza con un ritmo cadente pero pausado, sobre el que se colorean pasajes de sintetizadores y sutiles guitarras.  Con un aroma mas propio de los 70’s construyen una canción instrumental que gravita sobre el legado de la kosmiche music. En su parte final, la pista despega en una exploración sideral de grandes dimensiones en la que SMOKEMASTER ponen la maquinaria máximas revoluciones.

Cambiando completamente el registro, ‘Rolling’ es una canción de puro alma vintage. Suaves voces, así como pinceladas doorsianas, se unen sobre una armonía sólida y colorista. El espíritu retro de los alemanes queda reflejado en una canción con sabor añejo y aterciopeladas melodías que nunca sobrepasan el nivel. Una sencilla pero agradable canción de fácil digestión para el oyente en la que el alma blues aflora con delicadeza imprimiendo una mayor fuerza al corte. En la pista también aparecen guitarras españolas herederas del legado de Al Andalus, y un inequívoco aroma a The Doors convirtiéndola en una bella canción psico-progresiva.

Los fuertes tambores iniciales de ‘Animal’, nos dejan claro que aquí las cosas se vuelven mas virulentas. El órgano vintage y constantes giros doorsianos en la narrativa vocal acercan el corte al corazón de los 70’s. Con una composición elaborada SMOKEMASTER consiguen ofrecernos una canción más propia de décadas pasadas, manteniendo ese espíritu vivo. Oscilante en su intensidad, la pista se toma sus parones y arrancadas como un reto con el que seguir con la mirada al frente. La canción nos ofrece magníficos solos de guitarra unidos a su cambiante instrumentación haciendo que todo resulte atractivo para el oyente.

En una oda a la paz y al verano del amor ‘War piece’ palpita lentamente entre suaves acordes de guitarra y una voz ensoñadora. “Tanta gente en el mundo sigue siendo tan negado a vivir en paz», explica el cantante Björnson Bear «y como somos músicos y no políticos, por supuesto que no podemos resolver los conflictos, pero creemos que la paz debe ser el primer paso”. Trascendentales melodías coloristas van tejiendo este hermoso tapiz sonoro en el que la psicodelia nos aporta un halo de esperanza. La cautivadora voz y una instrumentación contenía y suave van creando este cuadro sonoro coloreado con apacibles pasajes psicodélicos. Al mas puro estilo Jim Morrison, los pasajes recitados dotan de un tono chamánico a una canción llena de esperanza.

En un tono mas misterioso, una fuerte línea de bajo y unos tambores ceremoniales nos invitan a un trance chamánico en ‘Forest’. Vientos orientales y un entorno nebuloso expanden nuestra mente a un mundo de sensaciones. Las reminiscencias doorsianas se trasmutan en un corte psicodélico con una innegable alma vintage.  Pasajes recitados y una inquietante instrumentación, van construyendo un misterioso relato en el que los cantos devocionales afloran con tonos ceremoniales.  

‘American dreamt’ pone el broche de oro a un magnífico álbum con una composición cercana a los diez minutos en la que reflejan toda su maestría. Desde la apertura hipnótica y tripi, el corte se llena de luminosidad para transmitir buenas vibraciones al oyente. Elementos de psicodelia aromatizada, una vocación cósmica, y un absoluto respecto por la música de los 70’s, son las bases sobre las que se sustenta esta hermosa canción. El dinamismo rítmico, las melodías ensoñadoras, y la firmeza de sus riffs, son argumentos suficientes para caer rendidos ante esta pieza sonora de gran belleza. Rica en matices, la canción incorpora locuciones y un carácter hipnótico que hace que su psicodelia eclosione en una deflagración de luz y de color en la que caben diferentes referencias estilísticas con un resultado magistral.

Smokemaster

Tonzonen

Reseña: EDENA GARDENS.- ‘Agar’

Con menos de un año de vida, EDENA GARDENS, el nuevo proyecto del guitarra de PAPIR, Niklas Sorensen y el batería de CAUSA SUI, Jakob Scott, junto al bajista y multi-instrumentista Martin Rude, parecen asentarse como una banda con vocación de futuro. Nuevamente bajo los designios del sello El Paraiso Records, publican su segundo y fascinante álbum ‘AGAR’. Continuando con su búsqueda de nuevas rutas en las que plasmar su vasta creatividad, el trio emerge con las fuerzas intactas en un nuevo álbum en el que los sonidos ambientales impulsados por brillantes líneas de guitarra se fusionan con ritmos en capas en una conjunción multifacética. Un vasto pozo de ideas del que rescatan canciones ambientales con solidas líneas de bajo y un sonido relajante. EDENA GARDENS son una banda que se compenetra por sí misma con la calidad de unos músicos que no necesitan ponerse de acuerdo y solo necesitan dejar que su música fluya libremente en busca de un objetivo común. De esta manera componen cautivadoras canciones con las que no solo innovan, sino que muestran el amplio pozo de ideas o sonidos que solo están implícitos o se tocan brevemente, creando una agregación de sonidos fuera de nuestro alcance. ‘AGAR’ es una de esos trabajos que manejan la sensibilidad del oyente proporcionando gratificantes momentos atmosféricos en los que la psicodelia se expande tomando elementos de free-jazz, desert-rock y muestran una insuperable belleza atmosférica. Con canciones que fluyen libremente sobre un amplio espectro estilístico, la superposición del sonido por capas es el principal elemento que las une. De esta manera logran expandir su creatividad para plasmarla en un hechizante álbum para degustar desde la calma. Ya sabemos que la inquietud de estos chicos les lleva a no renunciar a nada, pero con este segundo trabajo, me hacen tener la esperanza de que el proyecto continúe para seguir proporcionándonos nuevos y maravillosos trabajos como este. El futuro es el único que tiene la respuesta sobre la posible continuidad, así que, de momento, degustemos esta joya sonora. Un trabajo que tendrá su continuación con un nuevo álbum en vivo registro durante su primera actuación en directo, y que verá la luz, en un par de semanas bajo el nombre de ‘LIVE MOMENTUM’ que también verá la luz bajo los designios del sello El Paraiso Records.

Ensoñadores pasajes de guitara y un ritmo aparentemente inconexo van haciendo brotar ‘Forst’. Susurrantes y balsámicos pasajes instrumentales acarician al oyente con bellas melodías en una canción con aspecto de jam. Un puzle sonoro que transmite una sensación de relax a pesar de sus múltiples aristas a lo largo de siete minutos de psicodelia ambiental perfumada.

Evocando la puesta de sol en el horizonte, la hermosa ‘Sombra del Mar’ revolotea al son de una suave brisa con pausadas melodías que se superponen. Multiplicando el sonido de las seis cuerdas, el ritmo calmado acompaña una armonía que se diluye entre las olas para rearmarse en cada pasaje hasta la llegada del ocaso.

  ‘Veil’ nos muestra un sonido más sobrio. Lento y engrosando sus armonías, el corte se toma su tiempo para armarse en su vocación cinemática. Evocador de grandes espacios atmosféricos, se pausa transitar hace que una sensación de calma se apodere de nosotros. Con delicadeza la guitarra floydiana va tomando un mayor protagonismo mientras la base rítmica golpea firme, pero con pausa. Usando la repetición como un elemento a favor de obra, van incorporando pasajes silenciosos en una atmosfera que evoluciona hacia un espacio sensorial a través de sonidos expansivos. Vibraciones cósmicas de tierra arrasada toman el protagonismo de una pista sensorial y con elementos arenosos a pesar de su suavidad. Especialmente en la parte final logran que la monotonía se convierta en virtud, y los doce minutos pases volando.    

‘Halcyon days’ es un interludio panorámico de hermosa calidez analógica usado como rampa de salida para el siguiente corte. 

Con el bajo como protagonista en su apertura ‘Dreich’ palpita bajo el cielo abrasador masajeándonos con suaves y cálidas melodías. Otra canción atmosférica que no levanta la voz manteniendo un tono pausado entre diferentes ornamentos sonoros ensamblados con delicadeza.

Con suaves brisas exóticas ‘Ascender’ es otro breve interludio atmosférico de escasos dos minutos.

‘Montezuma’ mantiene en cierto modo el tono desértico que se vislumbra en parte de canciones del álbum. Lenta y suave, la canción es bálsamo reconfortante que nos acaricia con dulzura encada nota. Con un tono más psicodélico, los pasajes de guitarra penetran profundamente en nuestros sentidos ofreciendo un espacio ideal para la relajación. Los sofisticados solos de guitarra contrastan con una base rítmica sobria.

En este fantástico collage sonoro de relajantes vibraciones ‘Crescent helix’ se muestra como un ‘verso suelto’ y explora vibraciones más propias del free jazz. Un sonido vanguardista impregnado desustancias psicodélicas del que asoma una cierta vocación blues. Un estado caótico que de forma natural se convierte en algo cohesionado, reflejando el talento de estos brillantes músicos.   Estamos ante un nuevo hito en la capacidad compositiva de los daneses y su capacidad para amoldarse a distintos entornos sonoros sin renunciar a su verdadera vocación.

 Edena Gardens

El Paraiso Records