Reseña: SHREW.- ‘Shrew’

El debut de SHREW es un artefacto sonoro creado a la vieja usanza. Sus crudas canciones, se empapan en blues ácido en un viaje al momento en el que el L.S.D. habría la mente de unos jóvenes melenudos llenos de ilusión en la Costa de California allá por los finales de la década de los 60’s. Con el blues como argumento, las narcóticas y rugosas canciones de este impactante debut, se colorean de riffs corrosivos y atmósferas humeantes en un caleidoscopio sonoro con claro aroma vintage. La fantástica y cautivadora voz de Rosie Peterson alterna el protagonismo con la brillantez de los solos profundos de la guitarra de Max Siegfried, dos jóvenes y emergentes talentos de los que se hablará en poco tiempo. Absolutamente encantadoras, estas ocho pistas son un plato gourmet para cualquier amante del heavy-blues psicodélico a semejanza de los pioneros. Pero estos chicos no son unos impostores, ya que no se limitan a repetir el sonido legendario y maravillosos de esos avanzados, sino que hacen suyo ese sonido para acabar crear canciones completamente honestas. La banda de Portland irrumpe en la escena con un álbum debut impactante y auténtico en el que la psicodelia y el blues se nutren de elementos pesados con resultado sobresaliente que hará que tu cabeza explote entre visiones líquidas y trances chamánicos custodiados por un sonido inclemente y pesado. Una neblina arremolinada de riffs empapados de distorsión, ritmos hipnóticos y potencia cruda y sin filtros. SHREW es una fuerza de rock psicodélico/fuzz pesado que proviene de los rincones oscuros y empapados por la lluvia de Portland, Oregón. Impulsados ​​por los espíritus de Jimi Hendrix, Cream y Led Zeppelin, pero sin miedo a adentrarse en la locura de culto underground de Toad, Budgie y Dust, este cuarteto tiene la misión de doblar el tiempo y el sonido mismo.

SHREW son: Max Siegfried (Guitarra), Selina Cleary ( Bajo, coros), Rosie Peterson (Voces) y Shea Gegan (Batería).

El álbum abre sin contemplaciones con ‘Spiral’. Una pista que te va atrapando lentamente en un espacio nebuloso y golpes de proto-metal teñidos de blues. Un gratificante escenario lisérgico que se contonea entre armonías retro y que acaba sumiendo al oyente en un narcótico sueño. Solo en la segunda mitad de estos ocho impactantes minutos aparece la voz de Rosie Peterson gravitando en la senda del blues crudo y ácido de finales de los 60’s y mostrando todas sus artes de seducción y fuerza.  Susurrante por momentos la pista eleva su tono con desgarradores momentos de rabia.

‘Overtime’ se muestra más plomiza en ese ambiente retro mas propio de tugurio de mala muerte. Un garito de esos en los que el humo y olor a whisky se empapan de una carismática cantante de blues. Con verdaderos ganchos sonoros en forma de riffs, la banda contagia al oyente el ritmo intrínseco de la pista. Un groovy ganador.

Instalando en el blues pesado The Stray’ nos ofrece buenos momentos de guitarra con un wah wah irresistible. Una pista divertida a la vez que ácida y fornida que va elevando su intensidad entre primitivos sonidos y un aroma de blues penetrante.

«Disappearing Act» es una canción sobre la frustración que genera la monotonía de la vida. Se trata de esa sensación que se siente cuando estás harto de hacer lo que se espera de ti y de la urgencia de quemar tus puentes, hacer la maleta y marcharte. Una huida hacia adelante que la banda plasma en cautivadores y chamánicos pasajes envueltos en nebulosas narcóticas. Otro blues psicodélico de alto octanaje aletargante.

Si los de Portland son capaces se sumirnos en auténticos trances lisérgicos, también los son de llevarnos a lomos de encabritadas monturas en forma de riffs difusos como hacen en ‘The junipher tree’.

Por la vía directa ‘Memories fade’ invita al desenfreno a ritmo de blues pesado. Con un tempo cadente y pausado, la pista desciende a simas psicodélicas antes de elevarse a escarpadas y rugosas laderas, tras pasar por prados floridos y luminosos.

A ritmo de frenético rock and roll ‘Power room’ irrumpe con fuerza impulsada por unos diabólicos tambores y una guitarra hipnótica. El hechizo sonoro se completa con la letárgica voz. Una pista llena de ritmo y psicodelia pesada de aspecto polvoriento. Con una parte central chamánica con largos solos de guitarra recupera el ritmo en su parte final.

Entre ecos de blues pantanosos pasajes, ‘Untangled’ es otro trance sonoro con aroma a West Coast y sonidos ácidos. Calmada en su conjunto, la canción nos sorprende con seductoras melodías en un baile sensual bajo una atmósfera multicolor. Imágenes líquidas y el cautivador olor a blues van tejiendo una tela de araña psicodélica en una dualidad entre lo vintage, y los gruesos y graves sonidos del Stoner desértico. La guitarra ácida no falta a su cita para copar el protagonismo de otra canción sumamente psicotrópica y blusera interpretada con al alma.  

Shrew

Glory or Death Records

Reseña: GIN LADY.- ‘Before the Dawn of Time’

‘BEFORE THE DAWN OF TIME’, el nuevo álbum de los retro-rockers suecos GIN LADY llega para poner la belleza en nuestras vidas. Ofreciendo un sonido mas aterciopelado que en su álbumes anteriores, la banda nos presenta once canciones mágicas interpretadas con la delicadeza de una pluma cayendo al suelo. Esta música ensoñadora se zambulle en el legado del rock de los 70’s para brindar al oyente una banda sonora en la que sus delicadas melodías lograr seducirnos entre bucólicos escenarios sonoros. Desde cálidos momentos progresivos, gracias a la delicadeza de sus teclados, riffs profundos aflorando entre sus algodonosos ritmos ytodo aderezado con acogedoras voces y melodías, ‘BEFORE THE DAWN OF TIME’ alcanza altas cotas de elegancia sonora. Su música imaginativa, psicodélica y orgánica, retumba como un hechizo con el que conquistar plácidamente al oyente. GIN LADY sabe cómo usar sus bellas melodías para adornar unas canciones más sencillas y suaves que nunca. Psicodelia colorista nutrida de leves elementos folk, tonos progresivos y ciertas harmonías pop; piensa en MOODY BLUES o THE BEATLES, pero también en BOB DYLAN, TOM PETTY. Un soplo de aire fresco en el que los más hermosos sonidos vintage nos llevan por placenteros escenarios sonoros con la brisa campestre meciendo nuestra piel. Todo un viaje en el tiempo mientras trata temas pesados ​​como la destrucción ambiental, las fallas de comunicación y la incapacidad de la humanidad para encontrar un punto en común. Así, los suecos nos sugieren un vehículo de esperanza, que nos recuerda que el amor siempre encuentra un camino. GIN LADY, la banda originaria del norte de Suecia, ha ido labrándose poco a poco su propio espacio en la esfera del rock ofreciendo música conmovedora que entrelaza sus raíces de rock de los años 60 y 70 con melodías ajustadas, ritmos líquidos y cautivadoras armonías vocales a tres voces que demuestran la inconfundible química del cuarteto. A lo largo de una década de rock’n’roll y seis lanzamientos de estudio, la banda ha mostrado una progresión vertiginosa como compositores, lo que los ha convertido en los favoritos entre los conocedores del rock clásico en Europa y más allá a través de impresionantes actuaciones en vivo impulsadas por sus jams. 

Sobre el tema del álbum, la banda nos comenta: » Before The Dawn Of Time» es nuestra visión del mundo en el que vivimos hoy en día, tanto a mayor escala como a nivel individual. ¿Cuáles son las cosas importantes en la vida? ¿Qué podemos hacer como seres humanos para que sea un lugar mejor? Hay una oscuridad que se acerca o tal vez ya está aquí, como un velo, distorsiona la forma en que vemos las cosas. La letra habla de nuestra incapacidad para comunicarnos, la forma en que tratamos a nuestro entorno y la forma en que la naturaleza reacciona cuando la provocamos, los que necesitan pararse a las puertas y decir basta, el hecho de que el amor, la confianza en los demás y la esperanza es la única salida verdadera de este lío y que la distancia crece entre nuestras estrellas y galaxias.

GIN LADY son:
Anthon Johansson (bajo, voz, teclados),
Fredrik Normark (batería, percusión),
Johnny Stenberg (guitarra principal, voz),
Magnus Kärnebro (voz principal, guitarra).

La suave y melódica ‘The Paramount’ nos muestra el camino que recorrerán los suecos en su nuevo álbum. Una senda en el que el rock clásico se nutre de elementos progresivos adornados con pinceladas de folk psicodélico. Una canción colorista que te transmite buen rollo.

En un tono psicodélico ‘Mighty River’ es impulsada por un ritmo constante y pegadizo entre sus lánguidos teclados y voces aterciopeladas. Sin estridencias, GIN LADY componen una canción más áspera en la que los solos de guitarra adornan su hipnótico e incisivo ritmo.

Dejándose llevar por la psicodelia vintage, la elegante ‘Tingens sanna natur’ mantiene el tipo con acolchadas melodías y un tempo lento pero efectivo. Dulce en su esencia, los instrumentos son tocados con la pausa que requiere su dócil carácter.

Entre acordes acústicos y un acompañamiento de órgano ‘The Long Now’ reluce en sus tonos grises como una canción sencilla, sin artificios ni arreglos enrevesados.

Poco cambian las cosas en ‘Ways to Cross the Sky’. Bajo un cierto sinfonismo, el potente y cálido bajo va elevando la pista en su cadencioso transitar. Un ascenso que se traduce en composición más compleja en la que la languidez de sus voces contrasta con algún solo de guitarra memorable.

El rock retro es el espacio en el que se mueve ‘Turn Back’. Un corte más pesado gracias a sus armonías hard-progresivas acopladas entre dulces pasajes vocales llenos de sentimiento. Sus golpes de energía la convierten en una de las pistas más rockeras y contundentes de un álbum sosegado y hermoso. Ensoñadora en aspecto, la pista continúe unas entrañas firmes y poderosas. El órgano vintage vuelve a ser un elemento diferenciador de una canción que suena como si Moody Blues cabalgaran por el Medio Oeste americano.

Comandada por los teclados y un ritmo dicharachero, ‘Mulberry Bend’ resuena con sus riffs rugosos y un ritmo trepidante entre almibaradas melodías vocales. Rock vintage en estado puro. Otra canción fresca y colorista.

‘The Universe Vibrant Rings’ se recrea en una melodía que me recuerda a The Beatles, con brillantes arreglos que enriquecen sus suaves pasajes sinfónicos de aroma vintage.

Con un ritmo más vibrante ‘The Brain’ mantiene su esencia de rock 70’s mostrando que estos chicos no solo saben acariciarnos con sus mágicas melodías, sino que también su lado rockero siguen presente en sus composiciones.

Los tonos sureños de inspiración Allan Bross, aparecen radiantes en ‘Bliss on the Line’ Una pista con aroma a campo y a flores en la que la guitarra se adorna entre sus cálidos ritmos.


Ese ambiente de música americana se siente en ‘You’re a Big Star’. A caballo entre Tom Petty y Bob Dylan, parece nacida del corazón de los 70’s, demostrando una vez más el amor de los suecos por los amigables ecos retro de los 70’s. Ensoñadora y frágil en apariencia, la pista palpita derrochando optimismo. Un broche final sobresaliente para un trabajo hermoso y acogedor.

GIN LADY:
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Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Mercury Haze’

A veces te encuentras con álbumes en los que es difícil describir su contenido sin confundir al lector. ‘MERCURY HAZE’, el nuevo álbum de la banda alemana COSMIC MARAUDER, es uno de ellos. Tras una primera escucha encontré ciertos detalles que me parecían interesantes. Entre momentos de stoner-doom y aparecía un espíritu indómito mas propio del hard-rock y el proto-metal 70’s, pero también verdaderas simas en las que la psicodelia pesada es interpretada con gran acierto. Sus crudas canciones contiene elementos de stoner rudo y ortodoxo, golpes de doom monolítico, pero también blues. Un blues escondidos entre unos surcos que destilan un sonido turbio, áspero, pero que también contiene melodías de ensueño y un carácter indómito. Lo sorprendente del caso es que esto sucede en cada una de las canciones. Sin artificios y creando su música con total honestidad COSMIC MARAUDER consiguen despertar la atención del oyente con canciones que siempre contiene elementos diferenciadores que las hacen atractivas. Sin destacar especialmente en ningún género, su familiar sonido se plasma en las pistas haciendo que estas cambien su fisonomía y su intensidad arrastrando al oyente al mundo particular de la banda. Pero en su conjunto, se trata de un trabajo que se dirige bien y que te ofrece momentos de intensidad gracias a unas desgarradoras canciones que a pesar de su ortodoxia , funcionan. Seguramente cualquiera de vosotros sacará sus propias conclusiones, pero lo innegable es que ‘MERCURY HAZE’ es un álbum interesante, in álbum que en cada escucha te a brindar una oportunidad para descubrir detalles que te pasaron inadvertidos en la escucha inicial.

Tras una ‘intro’ inicial,’Consume me’ despega entre furiosos riffs heavy-rock tratando de hacerse hueco en su densa y arenosa atmósfera. Su cadencioso ritmo y sus estribillos pegadizos y vacilones parecen invitarnos al desenfreno. Fuzz intoxicante y su asaz atractivo como para no resistirse a ser atrapado por el magnetismo y fuerza de sus momentos doom impregnado en sustancias psicotrópicas.

‘Midjoint Experience’ nos trae el rock crudo no acto para débiles. Con el blues corriendo por sus venas, la borrosa pista transita por un espacio de rock áspero con aroma del pasado y unas dosis de Stoner contemporáneo. Potente y con el suficiente gancho como para activar tus cervicales con sus riffs pero también es capaz de narcotizarnos con sus enigmáticos pasajes lisérgicos de la parte final. Una fusión con el doom que funciona con acierto.

En un ambiente más relajado y psicotrópico, los efluvios de los bellos acordes de ‘One in a kind’ nos invitan a un viaje introspectivo en el que expandir la mente gracias a cautivadores y lentos acordes de psicodelia pesada, asediada por las embestidas puntuales de golpes de doom tenebroso. En ese denso escenario, el blues aparece para poner algo de suavidad a la densidad de su sonido narcótico. Sus ahogados pasajes vocales se alternan con voces etéreas aportando su luz y sentimiento a otra desgarradora canción pesada. Finalmente y sucumbiendo al sosiego de la psicodelia extasiante, nos sumen en un gratificante sueño.

Por la senda mas ortodoxa ‘Out of this world’ eleva las revoluciones a ritmo de hard-rock festivo entre golpes de Stoner-doom. Canción rompe-cuellos más propia de un garito de carretera visitado por rudos melenudos con chupas de cuero y melenas al viento.

‘The depth’ nos sitúa en otro escenario diferente. La chamánica canción contiene magnéticos pasajes vocales en una atmósfera inquietante. Un nuevo ejemplo de la conjunción de elementos heavy-psych con golpes de doom amenazante y narcóticos susurros con alma de blues lisérgico.

Destilando Rock en estado puro ‘Midjoint Experience’ es un crisol de hard-rock, blues y psicodélica contemplativa. Una mas bien ligada con un resultado absolutamente apetitoso. Entre riffs desérticos y momentos psicodélicos los alemanes resuelven bien la partida.

La magia parece en ‘No way back’. Una hermosa balada llena de sensibilidad ejecutada desde el sosiego logrando transmitir un sinfín de sentimientos. Sus tonos hendrixianos se complementan con una pausada y penetrante instrumentación psicodélica. Con una parte central en la que la intensidad sube, la pista retoma la senda lisérgica con colchados pasajes llenos de magia y sosiego en nueve cautivadores minutos.

El álbum cierra el círculo con ‘Outro’. Un extraño epílogo de medio minuto sin demasiada trascendencia.

Cosmic Marauder

Reseña: PEACEBONE.- ‘Blame The Bird’

En su nuevo EP ‘BLAME THE BIRD’, la banda suiza PEACEBONE se adentra en un territorio más oscuro y psicodélico que antes. El quinteto suizo con base en Vevey navega entre la alegría y el dolor, avanzando hacia la curación con su rock psicodélico infundido con blues stoner. Con cinco hermosas y sinuosas canciones la banda conjuga momentos de claridad etérea a través de una seductora voz entre un crisol de influencias estilísticas perfectamente ensambladas. Elegancia post-rock, bucolismo folk, rock clásico, ecos alternativos y una psicodelia contemporánea de exquisitos argumentos son soportados por una base rítmica arenosa que evoca los escenarios del desierto a través de riffs masico. Estamos ante un trabajo sumamente emocional en el que sus canciones nos arrullan en canto celestial de belleza infinita. La composición de sus canciones y unos acertados arreglos hacen de ‘BLAME THE BIRD’ un descubrimiento maravilloso de una banda con mucho talento.  Toda una experimentación que les lleva a obtener un sonido propio rico en matices sonoros que oscila entre la suavidad de canciones con ropajes de baladas empapadas en reverberaciones, y la contundencia de unos riffs pesados y difusos en un espacio colorista. Bordando temas emocionales, PEACEBONE reflejan en sus canciones sus propios demonios en un acto de liberación de las creencias destructivas, y lo hace de una manera impresionante. Otro regalo sonoro sumergiendo en miel que se erige como entre los mejores trabajos de las últimas semanas.

‘Don’t Blame The Broken‘ es un canto seductor que desarrolla en un hermoso Jardín del Edén en el que el blues y la psicodelia mas floreada coquetea con difusos riffs guiada por una voz cautivadora. Una canción terapéutica que invita al optimismo y en la que la banda plasma su fuerza con gruesos riffs, distorsiones y crescendos majestuosos, convirtiéndola en una auténtica bestia sonora. Sensual y poderosa, la pista brilla con luz cegadora entre sutiles guiños folk.

En un acolchado espacio de neo-psicodelia con tintes alternativos, ‘Never run away’ oscila en un espacio sonoro construidos en distintas capas ofreciendo diferencias estancias sonoras al oyente. Bajo una tormenta de verano, la mente se escapa a un mundo onírico donde los peces hablan y deambulamos por una ciudad teñida de rosa. Melódica y dulce, la seductora vez sirve de faro a otra canción que no le falta de nada. Lisérgica y contundente la volatilidad de sus melodías transciende la fiereza de sus riffs arenosos.

‘Whisper of hope’ sirve de interludio instrumental de menos de un minuto antes de la partida de ‘Break new’. En ella, la banda explora la ansiedad de sentirse irremediablemente roto y el costo destructivo que esto puede tener en las relaciones con una apuesta sonora que conjuga elementos post-rock, con momentos de dark-folk y una eufórica y estimulante instrumentación. Oscilando suavemente en cambios constantes de registro, el tema se eleva impulsado por notables solos de guitarra que se hacen hueco en una densa y turbia instrumentación.

La dulce y elegante ‘Hold me now’ cierra el trabajo con bellos pasajes de psicodelia aromatizada y un monumental acompañamiento. Una seductora canción en la que la sensual voz nos arrulla en un gratificante abrazo sonoro.  Ese cálido sonido refleja el potencial de una cantante ciertamente sensacional. Sus oníricos pasajes flotan en atmósferas algodonadas presididas por la belleza.

Peacebone

Sixteentimes Music