Crónica: DESERTFEST BERLIN (Warm-up e impresiones generales)

Muchas eran las incógnitas sobre lo que nos depararía la última edición de Desertfest Berlin, el cambio de ubicación desde el Arena, donde se habían celebrado las últimas ediciones del festival, has el Columbiahalle. A su vez los horarios de las actuaciones de las banda,s con solapes entre el escenario principal y el segundo escenario, hacían que afrontara de una manera diferente la ya habitual visita a Berlín.

La organización había programado en la jornada del jueves un warm-up con un line-up muy interesante. Dos de mis bandas favoritas, TEMPLE FANG y THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES, eran los encargados de calentar motores para un fin de semana que se presentaba muy intenso.

Habiendo llegado a Berlín a media mañana, y una vez ubicado en mi hotel, decidí pasear hasta la Sala Cassiopea, donde iba a celebrarse esta jornada previa. Si hay cosas por las que me enamora Berlín es por la gran cantidad de espacios culturales que existen como Cassiopea. Unas antiguas naves ferroviarias reconvertidas en un lugar para la diversión, la cultura y el esparcimiento. Un lugar con las fachadas coloreadas con habituales y llamativos grafitis, entre los que destacaban carteles avisando de que estamos en un espacio libre de conductas racistas, sexistas, homófobas e intolerantes. Sin duda, un ejemplo a seguir.

En la sala había quedado con mis amigos de TEMPLE FANG, que llegaban directos de una actuación la noche anterior junto a King Buffalo. A su llegada, la ceremonia del traslado y montaje del equipo e instrumentos fue el pistoletazo de salida del festival. El espacio donde iban a actuaran se situaba en la planta baja, con un pequeño laberinto interior que comunicaba distintas estancias. En esos momentos me pareció un espacio demasiado pequeño, y no terminaba de vislumbrar como se desarrollaría allí la noche. Durante la prueba de sonido pude comprobar que la estancia allí sin tapones para los oídos iba a ser imposible. Con un volumen elevado de decibelios las bandas hacían su correspondiente check-sound, y sin darnos cuenta, las puertas se abrían para recibir a un numeroso grupo de rockeros con ganas de música pesada a alto volumen. La actuación de TEMPLE FANG tenía un tono especial para mí, ya que iba a ser la última vez que vería a su batería Egon junto a TEMPLE FANG, ya que este dejaba la banda al final de la gira de primavera en la que están inmersos. Esto me hacía centrarme mas si cabe en su actuación. Un show en el sus largas jams eran ejecutadas en un escenario cubierto por el humo y una penetrante luz roja que ponía el tono místico a un show mágico. Los holandeses son una banda especial, con dos guitarras zurdos, tres cantantes intercambiándose los pocos momentos no instrumentales de sus temas, y sobre todo, una capacidad para expandir la mente del público con su mágica psicodelia. Consiguiendo el equilibrio entre la pesadez y los desarrollos ensoñadores, TEMPLE FANG, lo habían vuelto a hacer. Nos habían regalado una actuación increíble, que se vio correspondida por una enorme ovación de un público que estaba disfrutando de la velada. ¡Larga vida a TEMPLE FANG!.

Era el momento de intercambiar saludos con multitud de amigos y conocidos que no se habían querido perder esta jornada previa. Algo siempre agradable y sumamente gratificante, porque, los habituales de este tipo de eventos, acabamos convirtiéndonos en una pequeña familia.

Los noruegos salían al escenario con su habitual puesta en escena, presidida por el su atuendo negro. Mientras, su cantante Arnt Andersen, lucía su ya clásica túnica negra, en esta ocasión ornamentada con varios collares tribales. La banda era recibida con una monumental ovación de bienvenida. Un parabién que era correspondido por la banda ofreciendo un sonido pesado y contundente. Manteniendo la pleitesía a Robert Johnson, THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES comenzaban a vender su alma al diablo a base de blues humeantes llenos de sentimiento. Sus voces melancólicas a la vez que rabiosas ponían el contrapunto a rugosos riffs Stoner que llegaban en oleadas en una actuación en la que la psicodelia y el blues eran los auténticos protagonistas. El ambiente sudoroso de una sala abarrotada y en la que era muy difícil moverse acompañaba la propuesta sonora de los escandinavos de la mejor manera posible. La jornada llegaba a su fin, habiéndonos dejado dos magníficas actuaciones que bien podían ser el preludio de lo que en el fin de semana nos esperaban fuertes emociones.

A la finalización del concierto algunos decidían continuar la fiesta en uno de los múltiples locales que ofrecía la noche berlinesa, mientras un servidor, tras estar en pie desde las 4.30 de la mañana, decidía que lo mejor era ir al hotel a descansar. Así podría afrontar la primera jornada del festival con las fuerzas suficientes, porque un evento así, es una carrera de fondo.

IMPRESIONES GENERALES

El tiempo berlines parecía congraciarse con nosotros, brindándonos una magnífica temperatura a pesar de su cielo cubierto. Después de una pequeña confusión con los horarios, llegaba temprano a la zona del festival. Allí el personal de la organización ajustaba los últimos detalles para que todo estuviera perfecto a la llegada de los asistentes. EL Recinto se encontraba en una zona bastante tranquila que contrastaba con el habitual bullicio de Berlín. Por lo que, con tiempo por delante, decidí explorar las calles cercanas en busca de algún lugar para comer. A pocos metros de allí me sorprendió un mercado con números y variados puestos donde poder comer diferentes manjares. Si bien el festival cuenta con un a oferta variada de comida y bebida en su interior, siempre es mejor, aprovechar ocasiones como la que me encontré, que, aunque no recuerdo su nombre, es sumamente recomendable. Una vez superado el trámite de acreditación y colación de la correspondiente pulsera, ingresaba en el recinto donde íbamos a pasar los siguientes tres días. Con una fuerte sensación de estar desubicado, trataba de familiarizarme con los distintos espacios que contenía el recinto y sus instalaciones. La primera sensación era la de estar en un espacio más pequeño que el de los años anteriores. Algo que, por otro lado, es habitual cuando ves una estancia por primera vez. Desde la puerta de entrada se accedía a una zona central con multitud de bancos cubiertos en su mayor parte, y los puestos de comida y merch a su alrededor. También con un pequeño escenario en el que había constantes actividades a lo largo de jornada, con dj’s, proyecciones, actuaciones y diferentes  performances. El recinto iba recibiendo poco a poca a un personal que en primera instancia reflejaba en su rostro esa sensación de estar un poco perdido en aquel lugar. A esas horas el recinto era atravesado por los equipos de las bandas, ya que la zona de acceso al backstage se encontraba al final, en un rincón. El lugar presentaba el inconveniente de que los accesos a las dos salas daban la sensación de ser demasiado estrechos, pero lo cierto, es que durante el desarrollo del festival, todo sucedía con corrección y orden, sin ningún incidente. Si a veces los festivales pueden ser algo caóticos, la buena predisposición y respeto de los asistentes, hacen que siempre, se desarrollen con corrección . En mi primera toma de contacto en el segundo escenario, tuve la sensación de que, con las bandas mas destacadas que allí tocaba, podría a ver ciertos problemas para acceder., algo que en algunos momentos puntuales, lógicamente, sucedió. Era agradable visitar una pequeño jardín con mesas y sillas que había en el lateral de la Sala, que unido a otro espacio similar junto al escenario principal, permitía que el publico, se repartiera durante los conciertos. Porque si lo principal es la música, un evento como Desertfest Berlin, es una fiesta, y mucha gente que pasa gran parte de tiempo en estos espacios exteriores. La Sala principal tenía un aspecto imponente, amplia, y con una capacidad de mas de 3.000 personas, permitía disfrutar con comodidad de los conciertos que allí se iban a desarrollar. La Sala contaba con unas gradas superiores, que permitían otra visión diferente del escenario, y una mayor comodidad. Afortunadamente, la sala de prensa, situada en la primera planta, tenía un acceso a una zona reservada de las gradas, algo, que facilitó en sobremanera mi trabajo con las fotos y videos. Asimismo, la zona reservada, contaba con cómodos sofás, que eran ideales para esos momentos de descanso entre actuación y actuación. En la zona central de restauración había situados varios urinarios, que resultaban insuficientes, y no sobrevivieron al segundo día. Al menos, dentro de ambas salas, había espacio suficiente como que no se crearan esas grandes colas que suceden a veces en festivales de este tipo. En cuanto a la calidad del sonido y de las luces, el resultado era sumamente satisfactorio, y sobrevolaba la idea entre los presentes, de que en general, el sonido era mejor que en la anterior ubicación. La iluminación y proyecciones que acompañaban las actuaciones, corrían a cargo una vez más, de los chicos de Sector 7G Visual, que como es habitual nos ofrecieron un magnífico repertorio de visuales con las que realzaban las actuaciones de las bandas. Sin duda las primeras impresiones y los temores se iban disipando según se iba desarrollando el festival. Con el público disfrutando sin demasiados agobios, con unas bandas increíbles y una organización sobresaliente, como es habitual. Si bien sería deseable que los accesos a las dos salas fueran más asequibles, la buena predisposición del público hizo, que salvo en contados momentos en el escenario pequeño, todo fluyera con naturalidad. Allí, en alguno de los shows, se producían tapones para entrar, algo que el personal de seguridad trataba de solucionar, con una puerta de salida y otra de entrada, mediante las cuales iban organizando el flujo de lasa cuando esta estaba llena. En algunos de estos shows, era ciertamente complicado acercarse al pie del escenario, y la movilidad dentro de la sala era complicada, esto me impidió poder acceder a ver a un par de bandas, imposible. Supongo que todos tenemos nuestros favoritos y en un festival así prescindimos de algunas bandas, pero cuando tu banda favorita toca en el escenario principal y unos minutos antes de que acabe, empieza en el segundo escenario otra de tus favoritas, la cosa se complica. Esta era la principal queja de la gente ya que, en otras ocasiones, lo ‘solapes’ no se habían producido. Evidentemente es una ardua tarea para la organización ofrecer un cartel impresionante de bandas y ajustar sus actuaciones al tiempo y espacio disponible. Pero si, sería recomendable que esto no sucediera, tal y pasaba en la anterior ubicación. Aparte de esta adversidad, el cambio de recinto no resultó tan traumático como pudiera parecer en un principio, y los pogos, el crowdsurfing y un headbanging constante, fueron la tónica en un festival que abarcaba con su line-up un amplio espectro de la escena, con apuestas variadas y versátiles, que acabarían por contentar a todos. Otra cosa que cambió respecto a anteriores ediciones fue el pago en los puestos de bebidas y comidas, en esta ocasión solo estaba permitido pagar en efectivo, algo que al final, no fue ningún problema, ya que las colas en los puestos avanzaban con fluidez, y no era complicado reabastecerse de unas buenas cervezas a un precio razonable.

Bien podríamos decir que la edición 2023 del mítico festival berlinés cumplió las expectativas en un entorno nuevo y agradable, que esperemos tenga continuidad en próximas ediciones, puliendo los detalles después de haber detectado los puntos a mejorar en este nuevo entorno.

El desarrollo y las valoraciones de lo acontecido en las actuaciones de las bandas, llegará en próximos capítulos de esta crónica.

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 1-Viernes)

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 2-Sábado)

Desertfest Berlin

Temple Fang 

The Devil And The Almighty Blues

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