Reseña: WO FAT.- ‘Singularity’

Seis años después de su último álbum, las leyendas del blues psicodélico de Dallas regresan con su nuevo álbum ‘THE SINGULARITY’. Lo cierto que es que la espera ha merecido la pena, porque el séptimo álbum de los titanes WO FAT es un álbum aventurero y exploratorio, un álbum en el que los riffs pantanosos empapados de blues y fuzz, vuelven a narcotizarnos con sus pesados momentos lisérgicos. Con un sonido influenciado por los ecos más pesados de los 70’s, el sonido primitivo de sus canciones, llega cargado de distorsiones e impactantes momentos heavy-psych. WO FAT son unos veteranos en estas lides, y comprobar que se mantienen en forma, es todo un regalo para sus fans. Manejando con destreza las vibraciones proto-metal de los 70’s, impregnan éstas en un brebaje psicotrópico envuelto en humeantes atmósferas pantanosas. ’THE SINGULARITY’ llega con una magnífica producción y un tratamiento de las voces más enfocado si cabe, lo que a la postre, hace que estemos ante un trabajo notable y fascinante. Esta séptima entrega de los texanos cubre un amplio espectro sonoro, por lo que será satisfactorio, tanto para los fans de los sonidos más pesados, como para los amantes de la psicodelia cannabica. Con canciones que fluyen con un groovy que te atrapa, el trio golpea con contundencia con tambores vudú y ondas de riffs de guitarra templados por blues fundido, continuando con la tradición WO FAT  de mantener las cosas pesadas y difusas, pero también con ritmo, que con demasiada frecuencia, es un elemento que falta en gran parte de la música pesada moderna.

Puede escuchar los ecos de los gritos de campo y ese «funk de allá atrás» a menudo olvidado que alimenta el fuego que arde en lo profundo del pantano a la hora de las brujas. Puedes sentir la emoción de vivir al límite y vislumbrar un Coltrane fantasmal en tu visión periférica mientras se precipitan a través de jams improvisadas. Y todo esto con una implacable pesadez de metal que subraya letras apocalípticas que evocan visiones del fin de una era, y tratos negros de medianoche y las consecuencias cosechadas. Mientras WO FAT esté hablando un lenguaje familiar a los apóstoles del riff, no hay nadie que suene como ellos.


THE SINGULARITY’ está disponible en varias ediciones 2xLP, CD y digital a través de Ripple Music.

Su título puede referirse a un punto de inflexión ambiental más allá del cual son inevitables los bucles irreversibles de retroalimentación en cascada de la destrucción del clima; también puede referirse a un punto en la evolución de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático después del cual todo cambia y va más allá de lo que podemos controlar, lo que podría conducir a la destrucción de la humanidad. Estas ideas apocalípticas y basadas en la ciencia ficción también sirven como metáforas de la lucha por la verdad y la realidad frente a la desinformación, los hechos fabricados y el pensamiento sectario. En esencia, la batalla por el futuro de nuestro planeta y civilización. Fue grabado, mezclado y masterizado por Kent Stump en Crystal Clear Sound, Dallas, TX. La obra de arte fue creada por Eli Quinn.
WO FAT son:
Kent Stump – guitarra, voz
Zack Busby – bajo
Michael Walter – batería, percusión, armonía voz

‘Orphans of the singe’ abre el álbum con catorce minutos de WO FAT en su faceta más psicodélica. Tras una introducción atmosférica la canción se desarrolla en una atmosfera humeante. La banda se toma su tiempo para hacer despegar un tema con notables elementos psicodélicos. Con riffs poderosos relatando una cierta épica, el corte cuenta con una magnética línea de bajo que marca su devenir. Los ecos 70’s se asoman entre sus riffs stoner creando un entorno con mucho gancho para el oyente. Ondulante y cambiante, el dinamismo contenido en sus surcos, se adorna con elementos lisérgicos para crear un excelso paseo por sendas narcóticas custodiadas por la fuerza de sus riffs. Su acertada cadencia rítmica, muestra a la banda manejándose a la perfección en esos territorios rugosos en los que la estela de fuzz arenoso crea un efecto cegador. Sin duda, WO FAT tienen la maestría suficiente como para desenvolverse a la perfección en ambos escenarios, el pesado y el psicotrópico, y que sus solos de guitarra ácida empapada de fuzz son una herramienta para impregnarnos de sus genes psicodélicos sin renunciar a la pesadez de sus riffs. Una tortuosa travesía que concluye en un entorno pausado y contenido en el que no faltan los golpes de fuerza.

Las hostilidades se desatan en ‘The snows of banquo’. Aquí el sonido de la banda se decanta por golpear con sus riffs plomizos. Áspero, pero un fantástico groovy, el corte vuelve a tomar elementos proto-metal y hard rock llegados del siglo pasado. Pero innegablemente WO FAT son una banda cuya contundencia está contrastada, y eso se refleja en el carácter pesado de su base rítmica. Aderezando esta con buenas dosis de fuzz, los registros vocales oscilan en constantes subidas y bajadas de intensidad.  Este sonido turbio, es aderezado con buenos momentos heavy-psych en los que la guitarra se desgañita en largos desarrollos custodiados por hipnóticos y vibrantes ritmos. Un sonido propio y personal exento de monotonía.

‘Overworlder’ parece amontonar riffs en su apertura, antes de iniciar una nueva exploración de vibraciones lisérgicas. Ritmos casi funky y buenas dosis de wah wah, la guitarra se desdobla creando un sonido estratificado bajo la intensa mirada de un a línea de bajo inquebrantable. Siempre con ese tono 70’s, los contagiosos riffs consiguen crean un tema atractivo y sólido en el que la fuerza se conjuga con un buen groovy y la suficiente contundencia. Sus doce minutos de duración dejan el suficiente espacio para que la banda ejecute distintos estilos sin renunciar a su verdadera esencia arenosa. Esto es uno de los elementos diferenciadores de WO FAT con otras bandas pesadas, ellos no se encasillan y saben colorear su sonido de distintas vibraciones, con el fin de enriquecerlo notablemente.

Con toda la fuerza stoner, ‘The unravelin’ es de esas canciones que te arrolla con la fuerza de unos riffs arenosos empapados de fuzz. Con reminiscencias heavy-rock, el riff principal golpea una y otra vez entre ecos de blues y vibraciones crudas y directas. Sin duda una de esas canciones que define el sonido de WO FAT se han venido labrando desde hace años. Un corte cegador que pasa por distintas fases sin perder en ningún momento su impactante ritmo. Toda una apisonadora para recorrer las rectas del desierto entre polvo sudoroso y ásperos riffs. En la parte central encontramos diabólicos riffs que ponen el contrapunto a las embestidas de su turbio y rugoso sonido.

En una atmósfera más oscura y narcótica ‘The Witching.’ Nos sume en un perturbador espacio chamánico. Naciendo de un zumbido perenne, la vocación psicodélica de los texanos aflora entre turbios pasajes de psicodelia pesada.  Transitando por la fina línea que separa el territorio del stoner del de las vibraciones heavy-psych, la banda se desenvuelve con desparpajo en un entorno que coquetea con el blues, pero que también lo hace con el doom por momentos.  Como contrapunto una melodía vocal más suave, colorea la embestida de sus plomizos riffs. WO FAT saben mantener el groovy de sus canciones, bien sean más pesadas o más psicotrópicas, algo que queda aquí de manifiesto. El fuzz intoxicante no falta a su cita, al igual que esos solos afilados que siempre aparecen en algún momento de unas canciones que son cualquier cosa, menos monótonas.

‘The singularit’ no baja el pistón en este paseo por territorios desérticos. Con elementos blues entre sus surcos, el tema es todo un rompe cuellos que pone a prueba las cervicales del oyente. Si eres capaz de mantener tu cuerpo en reposo es que estas muerto. Siempre versátiles en su propuesta, el enriquecimiento de sus canciones con distintas referencias estilísticas y giros en la trama, hace que cada una de ellas resulte atractiva para el oyente. Ritmos vigorosos, riffs poderosos, y las dosis adecuadas de fuzz cegador, componen la trilogía mágica de WO FAT, pero no solo eso, porque estos chicos tienen claro su propósito, ofrecer canciones sólidas, pesadas, y llenas de gancho.

Poniendo el cierre a este notable álbum, ‘The oracle’, con sus más de dieciséis minutos de psicodelia pesada es el broche perfecto. Ejecutado en forma de jam y con un vibrante ritmo, los devaneos ácidos de las guitarras, así como ese poderoso y magnético bajo conforman una canción con muchos alicientes para degustar entre humo cannabico. El frenesí de los tambores solo cede cuando el corte desciende a explorar espacios impregnados de thc. Narcóticos pasajes heavy-psych en los que los efectos y cambios de ritmo se suceden en una tortuosa travesía por los reinos de la psicodelia pesada. Siempre con un sonido difuso y perturbador, el corte pasa por distintas etapas superponiendo su sonido para hacer mutar el espíritu del corte.

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Reseña: THE SKULL GURU.- ‘Sofar nofar’

Presentando canciones más pesadas, THE SKULL GURÚ prosiguen en su nuevo álbum el camino en el punto en el que se quedó su último álbum bajo el nombre de SLAP GURÚ. Una evolución hacia un sonido más crudo y difuso. El blues y el hard-rock siguen estando presentes en un álbum que continúa bebiendo del inagotable manantial del rock de los 70’s, pero que a su vez, explora estilos más contemporáneos en una mezcla que funciona. Dejando algo apartadas las vibraciones folk, o los aires orientales, ‘SOFAR NOFAR’ se recrea más en las vibraciones proto-metal y hard-rock naciadas el pasado siglo, abofeteando al oyente con toda su fuerza retro. Creando unas canciones más oscuras, el cuarteto mantiene en ellas esa atmósfera vintage en la que tan cómodos se sienten. No faltan cortes de hard-progresivo, ni los habituales desarrollos psicodélicos, pero probablemente con un tono más rugoso de lo habitual. Así, sus canciones suenan auténticas, gracias a un sonido orgánico que nos traslada al corazón de los 70’s. SKULL GURÚ son una banda fantástica, y nuevamente, han creado un álbum fantástico, a la altura de su calidad.

‘A Crimson Fire’ bebe de la fuente de Sabbath ofreciendo riffs oscuros y un carácter retro. El tema contiene voces en línea Morrison aportando un tono trascendental que se va tornando más desgarrado con pinceladas de blues ácido. El corte cuenta con un groovy que cala fácilmente en el oyente, sin salirse del estilo hard-rock de inspiración 70’s. El corte finaliza aportado vibraciones de blues psicodélico.

En un giro estilístico, ‘Melting pot’ explota para escarban en el hard-rock vintage, con un tono colorista. Todo un torbellino sónico que muta su aspecto y en el que las voces adquieren un matiz más propio de finales de los 60’s. El contraste con su pesada estructura resulta bastante atractivo, lo que hace que se muestre con un sonido estereotipado. Todo un arco iris de sonidos vintage se dan cita en una canción con muchas aristas diferentes, pero con un objetivo común

‘Underwater’ abre con una melodía Beatles, para lanzarse al vacío impulsado por crujientes riffs y fuertes tambores. Su sonido alternativo se muestra mas rugoso de lo habitual, a pesar de que la psicodelia barroca parece estar presente, su estructura se acerca a un sonido más 90s. Como tantas veces, el puente de ida y vuelta entre 70’s y 90’s se recorre con gran facilidad. El caleidoscopio de las voces instalado en la psicodelia de los primeros Pink Floyd, logra encajar bien con sus trepidantes y cambiantes ritmos. A pesar de las influencias descritas, estaos ante una canción potente y cruda, que se suaviza con voces más acolchadas.

Si la banda se maneja bien con el blues, el hard-rock y la psicodelia, en ‘You own this road’ dejan patente que los ecos proto-metal tampoco tienen secretos para ellos. El fuerte ritmo de la pista nos lleva en volandas a los momentos más salvajes de la década de los 70’s. Un tema sudoroso y pesado, en el que algún elemento progresivo aparece en ese torrente de hard-rock indómito.

‘The risk is me’ nos hace bailar con sus contagios ritmos retro. Pinceladas de blues de garito con olor a bourbon y atmósfera humeante. Su sonido pantanoso se empapa de elementos de psicodelia narcótica y divertida. Una nueva invitación al baile con un groovy magnético y absorbente.  Una buena banda sonora para comenzar una noche de fiesta en algún club de carretera del profundo sur.

El trepidante ‘Rock & roll demonds’ golpea con riffs heavy-rock sobre una estructura de rock vintage. El aguerrido tema contiene solos asesinos y una nebulosa ambientación impulsada por un ritmo diabólico y contundente. Ecos proto-metal afloran en las voces para teñir de sonidos añejos un corte pesado y directo.  

En ‘Moon tide’ se conjugan vibraciones psicodélicas sobre un pausado ritmo con reminiscencias 90’s. Rock atemporal con buenas melodías y coros en una pista con tonos de melancolía y un sonido armónico más contemporáneo. El tema sirve de bálsamo tras las embestidas de pesadez de los cortes precedentes.

Cerrando el álbum ‘The mose’s down’ se desarrolla en una insondable atmósfera psico-progresiva. Mostrándose rugoso, el tema se contiene en su eclosión de pesadez ofreciendo unas armonías que serpentean en su avance dejando desarrollos de suma belleza y prescindiendo de las voces en esta ocasión.

The Skull Guru