El 24 de febrero de 1975 LED ZEPPELIN publicaban su sexto álbum «PHYSICAL GRAFFITI»
Mes: febrero 2019
SAGENESS.- «Akmé»

El trío leonés SAGENESS, nos presenta su segunda entrega con «AKMÉ«, un año y medio después de su alabado debut. Una banda que no necesita cantante para transmitir la infinidad de sensaciones que aporta con sus terapeuticas composiciones. Con unas influencias que van desde Colour Haze hasta Pink Floyd sin desdeñar los ritmos stoner, y estructuras que coquetean con el post-rock. Relajantes a la vez que intensos el trío consigue elevar nuestras almas en un viaje para el que no se necesitan cinturones. Llevando al oyente en volandas por atmósferas de atractiva psicodelia pesada en las que ondulantes vientos stoner hacen acto de presencia incrustándose en gruesos riffs. Una de las claves de «AKMÉ» está en esos maravillosos momentos en los que las guitarras nos atrapan entre su regazo para acariciarnos cual madre con su bebé. Un purificador relato musical para degustar con calma y apreciar todos sus matices. Hay veces que uno no necesita salir fuera de nuestras fronteras (muchas veces lo he dicho, si, lo sé..) para encontrarse con grandes discos como éste. Los amantes de los sonidos más viajeros podemos estar de enhorabuena con la publicación de «AKMÉ».
En un paseo por apacibles espacios en los que los ecos psico-progresivos dominan la atmósfera, «Andromeda» nos llena de una calma sanadora y reconfortante. Guitarras dispuestas en capas presiden un tema en el que encontramon reminiscencias floydianas en el marco de la psicodelia del siglo XXI de bandas como Colour Haze. bien construido, el tema va engrsando sus riffs según va avanzando.
Efectos de corte espacial dan el pistolezado de salida a un viaje por insondables espacios siderales en «The thought». Efectos varios y un sonido de guitarra que me recuerda a algunos pasajes de Pink Floyd van arrastrándonos a la inmesidad sideral. Suaves y calmados ejecutan el tema más experimental de todo el album. Las supernovas aparecen ante nosostros por derroteros propios de Colour Haze hasta atravesar una tormenta de meteoritos arenosos. apartir de ahí, entramos en un entorno puramente heavy-psych. Hipnótico interestelar, el corte se disipa poco a poco en la lejanía.
Teniendo en cuenta que estamos ante una banda instrumental, para completar un disco redondo, no podían faltar los bellos momentos en los que el post-rock más dulce y atractivo hace acto de presencia.»Sizigia» suavemente con los acordes de la guitarra de Dawyz nos va masajeando quitandonos todo el estress que nuestro alma pueda tener. Sin nada que envidiar a las bandas punteras del género, SAGENESS lo vuelve a hacer, regalandonos otro tema lleno de hermosura sonora.
Pacticamente como si fuera una continuación, ahora más centrados en la psicodelia de tintes progresivos, «Ephemeral» vuelve a evocarnos los dictados Colour Haze aderezados con algún efecto espacial. Magnetizantes, los acordes de la guitarra se van incrustando en nuestra mente generando ese estado de bienestar que la múscia puede conseguir. Una terapia sanadora y reconfortante a cargo del sonido del instrumento de las seis cuerdas en una epopeya llena de belleza. Pudiera parecer que el disco solo tiene buenas guitarras, pero la base rítmica está perfectamente ejecutada por un bajo implacable que engrandece sus acordes dando cuerpo a la estructura del tema en un gran trabajo de Michi.
«Mindbender» es el tema más directo y pesado de «AKMÉ». Poderosos riffs stoner y un mayor protagonismo de la base rítmica van construyendo una nueva odisea en la que no falta la sutileza de esos momentos de calma lisérgica. El lado más pesado de los leoneses queda patente en un tema rítmico y más plomizo que el resto del trabajo.
El colofón a este brillante disco lo pone «Hydro». un tema en el que vuelve a aparecer con nitidez el estilo del que Colour Haze es un referente. La facilidad para conjugar resonancias pesadas con fascinantes e hipnóticos pasajes que resultan purificadores para el oyente queda patente en otro corte que vuelve a flirtear con escenarios post-rock. Majestuosos momentos instrumentales que nos envuelven en una burbuja psicotrópica y narcotizante, demostrando que la fuerza no está reñida con la elegancia.
EFEMÉRIDES 23 de febrero
El 23 de febrero de 1944 nacía el albino más famoso del rock JOHNNY WINTER. (23/2/1944-16/07/2014)
El 23 de febrero de 1954 nacía ROSENDO MERCADO, fundador de LEÑO. Todo un icono del rock español.
El 23 de febrero de 1968 se publicada el primer disco de FLEETWOOD MAC.
DEAD WITCHES.- «The final exorcism»

Nueva entrega de DEAD WITCHES con la incorporación de dos nuevos miembros respecto al personal que grabó su anterior trabajo “OUIJA”. Aunque ya estaba incorporado a la banda desde el triste fallecimiento de su guitarrista , Greg Elk, “THE FINAL EXORCISM” es el primer registro en el que encontramos los riffs de Oliver Hill a la guitarra. Asímismo, tras la salida de Virginia Monti, la banda incorpora como vocalista a Soozi Chameleone, que se une a la base rítmica de Mark Greening y su diabólica batería y al bajo fuzz de Carl Geary.
En esta nuevo ritual las «BRUJAS» siguen por la senda del doom más ocultista con un álbum de título enigmático, “THE FINAL EXORCISM”. Siete aturdidores temas en los que los londinenses derrochan toda su brujería a base de difusos sonidos pesados a caballo entre Black Sabbath, los primeros Electric Wizard y momentos Hawkwind. Un disco en el que todavía se muestran más pesados y fangosos y con el que sacan sus demonios de sus entrañas. Con riffs pegajosos que conviven en estratos distintos creando una falla sin fondo en un ritual de posesión demoníaca.
Con una introducción intrascendente con golpes de una enigmática batería y alguna extraña voz abren con “There’s someone”.
A continuación, el tema que da nombre al álbum, “The final exorcism”, nos muestra el argumento de su nuevo trabajo. El doom custodia a su nueva sacerdotisa en un nuevo sortilegio de oscuridad llena de fuzz con solos envolventes apoyadas en un pesado ritmo. Desgarros vocales se elevan sobre la niebla de su sonido. Con la presencia de la herencia Sabbath, construyen un denso tema en el que destaca el trabajo del sólido bajo de Carl.
Sin olvidarse de su estilo, los solos de fuzz sobre la base doom, se llenan de distorsiones sobre voces que se acercan a estándares de heavy ocultista. “Goddess of the night” posee mucha más presencia de riffs arenosos que se embarcan en una odisea espacial de psicodelia pesada. En este tema se siente la presencia de postulados Hawkwind, que se repetirá en temas como “Lay demon” más nítidamente. La orgía de fuzz genera un ambiente espeso y aturdidor.
“When the dead see the sun” nos muestra una faceta completamente distinta. Con momentos pseudo-progresivos donde la virulencia a la que nos tienen acostumbrados se diluye en sosegados relatos pastorales a lo largo de su minuto y medio de duración.
Ese espejismo se desvanece con los primeros riffs de “The Church the sea”. Unos tambores rituales custodian riffs arenosos y pegadizos. En ésta ocasión, la calmada voz de la nueva sacerdotisa Soozi se va elevando en sus rezos junto a una corte de plomizos sonidos distorsionados; el entorno natural en el que mejor se mueva la banda. Oscuridad envuelta en fuzz, con efectos dispersos que le convierte en uno de los temas más destacados de todo el álbum.
Por la senda del doom-metal, “Lay demon” nos muestra a los DEAD WITCHES más siniestros. Lentos y cansinos, la voz continua con su ritual exorcista sobre contundentes riffs a paso lento. Unos terroríficos efectos de viento desatan la tempestad. Un deambular por territorios en los que los espectros son los dueños de la escena. Tomando momentos heredados de los Hawkwind más difusos así como de los Sabbath más ocultistas, el tema va dejando un reguero de desolación a su paso. Una estela pseudo-espacial de destrucción masiva.
“Fear the priest” sigue esa senda de doom-metal que tanto le gusta a la banda. Poderoso riffs siguen dando cobertura a las plegarias de su vocalista en otro plomizo corte en el que el temor se palpa sobre el terrorífico cuadro que describen sus acordes. Gruesos riffs de un portentoso bajo, con una insaciable batería que acaban devorando la voz de su exorcista con su contundencia.
DEAD WTICHES grabaron en el estudio, Chuckalumba, donde también se realizaron las fabulosas sesiones de Dopethrone y Let Us Prey, de Electric Wizard, así como su debut de «OUIJA». Las sesiones comenzaron en la luna llena el 25 de agosto en el corazón de New Forest, en lo profundo de Dorset, el hogar sagrado de las leyendas del doom de los 90 y el folclore del Electric Wizard, marcando la cuarta vez de Mark en ambas bandas en Chuckalumba.
John Stephens, que opera el museo viviente de máquinas analógicas y de análogas y de estudio de válvulas antiguas, capturó un mundo de demonios y posesiones … Un gemido de lamentable canto de sirena tejiendo un siniestro mundo de terror, a través de oleadas de floreciente confusión y infierno atronador enviado desde la batería.
Al darse cuenta de la magnitud de lo que se habían comprometido a grabar, Dead Witches comenzó a buscar a Doug Shearer, el mago de la masterización y el miembro final en el aquelarre.
La portada del disco es obra de Goatess Doomwyc.
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ELECTRIC FUNERAL.- «The Wild Performance»

Evidentemente la calidad de estas grabaciones deja bastante que desear, pero sin duda, se trata de un documento sonoro del que merece la pena disfrutar.
Lo salvaje de su música, el lugar donde grabaron, y el éxito que los oscuros sonidos Sabbathicos han tenido para varias generaciones, hace que tengan un espacio aquí.
En la edición que ofrece el sello español se incluyen cuatro temas que no estaban en el primer registro en vinilo que se hiczo en el año 1991 en una edición de 200 copias.
ELECTRIC FUNERAL en sus tiempos no encontraron compañía que se decidiera a publicar sus grabaciones, pero al menos como un documento de época, en la actualidad podemos comprobar toda su fuerza.
Si no te importa la baja calidad de sonido y te quedas solo con el contenido, podrás asombrarte de esta barbaridad sonora. Un registro completamente electrizante.