SAMAVAYO.- «Vatan»

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Una mezcla de stoner-rock, heavy-psych y sobre todo muchos ecos de rock progresivo setentero con aderezos orientales. Un oscuro viaje en el que los fuertes riffs, acompañados por una cautivadora voz que nos lleva más allá de los arenosos territorios stoner al uso.  Si bien es cierto que su sonido puede recordarnos a Truckfighters, los berlineses van más  lejos de ser otra apuesta stoner al uso. Con «VATAN» dan un paso en firme hacia la versatilidad y creatividad del género, convirtiéndose en una formación más progresiva.

Desde escenarios propios del rock progresivo, «Prevarication nation», va poco a poco stonerizándose. Un transito fluido, en el que no pierde su esencia progresiva. Con un carácter hipnótico, las rugosas texturas son planchadas por melodiosas voces bajo la atenta mirada de episodios de fuzz. Un magnetismo fuera de toda duda, y que sientes en tus neuronas.

Mucho más ortodoxos, en el tema que da nombre al disco, «Vatan», el stoner más tradicional se hace sentir a través de sus crujientes riffs que se ven sorprendidos por brisas orientales que hacen dar un giro al tema. Con esencias llegadas de remotos parajes impregnan con un hechizo narcotizante, y unas voces cautivadoras como cantos de sirenas que nos atraen y atraen, hasta que nos acaban engullendo. En su parte final, el tema recupera bellos momentos progresivos que se van diluyendo agónicamente.

En estos momentos, nos queda clara, (sino no teníamos ya claro de antemano), que hay mucho más detrás de la apariencia stoner de SAMAVAYO. «Sirens» relata misteriosas nebulosas en forma de efectos que van presentando una nueva odisea que se conjuga a lo largo de sus arenosos y crujientes riffs. Una oquedad con un espíritu progresivo y un aroma lisérgico en alguno de sus pasajes. mientras un inquietante ritmo que me recuerda a Truckfighters nuevamente, se ve asediado por melodías vocales de tinte oriental en las ranuras de su derroche de energía.

La maquinaria pesada alemana se pone en funcionamiento a muchas revoluciones en «The hate of thousands». Tras el constante acelerón su marcha se rebaja hasta un ralentí, en el que nuevamente las melodías engrasan los rodamientos con tonos progresivos que poco a poco se hunden en una marmita ácida. Después de la inmersión , un lento fluir en esas aguas se va generando los momentos más psicodélicos de «VATAN». Inmersos en un tema de corte psico-progresivo que había comenzado con mucha vitalidad. Una transición hecha con precisión, construyendo un «todo» lleno de matices entre los que destacan efectivos estribillos y coros.

Completamente inmersos en atmósferas progresivas, «Marionette», sigue incidiendo en esa bajada de revoluciones. Susurrándonos con melodiosas voces, entre riffs poderosos y chirriantes y acordes atractivos y narcóticos acordes en un constante subir y bajar.

Una mayor complejidad en sus composiciones, que les diferencia de los gustos de los puristas de la escena stoner, pero que pueden verse fácilmente atraidos por sus vibraciones psico-progresivas. Así «Time to die», con un envoltorio de hard-rock, generado por bajo y batería, deja al descubierto momentos de psicodelia pesada muy hechizantes. Siempre intensos, tanto en los momentos más sosegados, como en los más ampulosos y grandilocuentes, no escatiman en los matices. Aquí, recordándonos tibiamente a Colour Haze en alguno de sus momentos, los ecos orientales se entremezclan entre una multitud de riffs entre los que no pasan desapercibidos. Ya estamos cada día acostumbrándonos a estas variaciones progresivas en algunas bandas, lo cual acaba dándole más riqueza al género stoner, que le sirve para no dinosaurizarse.

El punto final al trayecto de «VATRAN» lo pone Behrang Alavi con su cálida voz y sus crujientes riffs. «Children of kobane» se va resquebrajándose por grietas progresivas de naturaleza setentera. Unas fisuras que no consiguen derribar un corte, sustentado en unos pilares rítmicos de gran solidez que nos regalan hipnóticos momentos, antes de rearmarse en esquemas hard-rock que poco a poco transforman su fisonomía con capas progresivas.

«VATAN» está disponible via Noisolution.

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TURKISH DELIGHT.- «Kadaif»

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Después de las buenas sensaciones que nos dejó su EP homónimo de 2.017, la formación israelita TURKISH DELIGHT nos presenta su álbum «KADAIF». Siete auténticas delicias turcas en forma de temas llegados desde Tel- Aviv. Como tales, son unos dulces densos y contundentes a la vez que exóticos. Una masa pastosa de heavy-psych rebosante de fuzz, combinado con espesos riffs stoner así como con ensoñadores momentos de psicodelia apacible. Pesados riffs con origen retro-rock y mucha herencia sabbathica hacen que empecemos el año con muy buen pie.

«Tere» empieza a derrochar fuzz desde sus primeros acordes. Sin hacer prisioneros, los israelitas van al grano. Potentes y pesados pasajes combinados con inquietantes momentos de psicodelia ácida y oscura en la que la larga sombra de Black Sabbath hace su primera aparición.

Después de la primera embestida, si sigues todavía en pie, TURKISH DELIGHT nos introduce en «Tilliran». Las primeras notas nos sorprenden después de la embestida anterior con sus susurrantes acordes.  A modo de hechizo, su narcotizante inicio solo sirve para atraparnos en una espiral diabólica de riffs stoner. Contundencia y fuerza con plomizos riffs que aparecen grandiosos e imperturbables. Fuzz hechizante para dejarnos noqueados.

Si los israelitas gustan del stoner, y sus monumentales riffs son capaces de aturdirnos, temas como «Boomfire» nos muestran también la otra cara de la banda. Una mezcla efectiva de pesadez doom junto a desarrollos heavy-psych en los que las guitarras construyen una mezcla efectiva y polivalente. Cimbreándose a través de los trastes, Gilad Kessler y Tal Dekel construyen las pistas en capas paralelas pero independientes a la vez.

No faltan los riffs retro llenos de vitalidad. «Ashan» está lleno de ellos, con unos atascos que conforman un agujero negro de fuzz a un ritmo diabólico Frenéticos y efervescentes lograr anular los sentidos y atraparte haciendo que los hirientes solo se claven en nuestras neuronas.

El exotismo de TURKISH DELIGHT se pone de manifiesto con las calmadas atmósferas que nos ofrece «Kadait». Sus narcotizantes pasajes de guitarras arropadas por vientos orientales generan espacios en los que la psicodelia pesada nos va sumergiendo en bellos espacios sonoros propios de Las mil y una noches. Devorándonos poco a poco con magnetizantes pasajes que describen un jardín del edén ocupado por lisérgicos momentos llenos de luces y sombras. la dualidad de las guitarras y algunos poderosos momentos pseudo-doom de tinte oriental completan un bello tema en el que las guitarras se superponen una a la otra apagándose poco a poco en su parte final.

En «Kareem» , con pesados riffs de vocación setentera los de Tel-Aviv ofrecen su lado más grandilocuente con oscuros espacios sonoros de vocación doom. Con unos solos ácidos revoloteando entre la ampulosidad de sus pesados riffs consiguen un atrayente y oscuro tema que nos hechiza con el fuzz que desprenden unas notas que acaban noqueándonos.

Cierran con un tema en el que el retro-rock más dinámico y divertido vuelve a recuperar momentos Sabbath. «Lotkabli», con cambios constantes en su desarrollo, retoma estructuras de stoner vintage en el que la dualidad de guitarras muestran todo su poderío y versatilidad. Soberbios y endiablados desarrollos perfectamente ensamblados que van oscilando a hipnóticos y cautivadores momentos e profundidad lisérgica.

TURKISH DELIGHT lo componen: Gilad Kessler (guitarra), Tal Dekel (guitarra) Dan Lustiger (bajo) y Aviram Shiker (batería).

https://www.facebook.com/TurkishDelightBand/